Chapter III
What I must do…
- …¡¿qué?! ¿Se puede saber por qué decidiste eso? – preguntó Afrodite.
- ¡El tipo es un completo idiota, no lo quiero en mi película! – respondió Kamus, al otro lado de la línea.
- ¡Pero ni siquiera lo conoces! – replicó Afrodite, en un tono fuerte y moderado.
- Lo digo y punto – fue toda la respuesta de Kamus, antes de colgar el teléfono.
Afrodite entonces se dio cuenta de la GRAN responsabilidad que Kamus le había dejado al irse. Se giró, y aunque era un actor de los mejores, ¡sencillamente era demasiada presión!
- Ehm… disculparán a mi amigo, lo que sucede es que tuvo un contratiempo y salió de emergencia – explicó, pero al ver la cara de pesar de Milo, se apresuró a agregar: – Pero me pidió que te preguntara si podrías ir mañana a la compañía para hacer tu audición…
- ¡Claro! – dijo Milo, sin dudar.
- Bien, entonces nosotros nos marchamos también – dijo Afrodite, indicándoles con la mirada a sus amigos que no replicaran –. Fue un placer conocerla, señora Naoki.
- Oh, el placer ha sido mío. Espero que mañana, después de la audición, podamos ir a desayunar algo.
- Tenga eso por seguro – murmuró Afrodite, besándole la mano respetuosamente.
- Hasta pronto, señora Naoki, joven Milo – se despidió Mu.
- Buenas noches – dijo Shaka.
Pronto, los tres se veían ya en el exterior del recinto, Mu y Shaka con el ceño bien fruncido, mientras que Afrodite se debatía mentalmente entre ir a casa de Kamus y patearle el trasero, o irse a su casa y descansar apropiadamente para el día siguiente y la guerra que se aproximaba.
- Afrodite – le llamó Mu, sobresaltándolo.
- ¿Q-qué?
- Ya estamos afuera del recinto, ¿nos puedes decir qué pasó? – le pidió amablemente Shaka.
Afrodite suspiró y se dio media vuelta para enfrentarlos.
- Kamus me habló, lo escuché muy enojado, terminó diciéndome que no quería a Milo en la película; que estaba completamente descartado.
Shaka y Mu intercambiaron miradas de preocupación, y sus mentes fueron iluminadas con el "Oh, oh" al recordar que Afrodite le había dicho a Milo que pasara a hacer su audición al día siguiente…
- ¡Ya sé! – chilló Afrodite –. Pero ¿es que no vieron la cara de decepción que puso cuando le dije que Kamus se había ido? Además, eso hubiera dejado muy mal parada a nuestra compañía – se defendió.
- Sí, tal vez eso sea cierto, pero Kamus te va a correr cuando se entere. ¿No hubiera sido mejor esperar para hablar los tres con él? – dijo Mu.
- Ahora, cuando se entere mañana, será todavía más difícil hacer que cambie de opinión – añadió Shaka –. Y no pienses siquiera en ocultárselo hasta que él acceda y entonces se lo confesemos – le advirtió, antes de que replicara –. No diste bien la hora, así que seguramente estarán temprano…
Afrodite gimió, completamente frustrado y exasperado: - ¿Qué se supone que voy a hacer? ¡Ni siquiera me dio una explicación decente!
Shaka sujetó su mentón, pensativamente; y Mu se dedicó a mirar hacia el frente.
- Lo que sea que le hizo reaccionar así, definitivamente nos deja en claro que no es prudente ir a buscarlo a su casa para tratar de disuadirlo – dijo Shaka –. Tendrás que llegar mañana temprano, Afrodite.
- ¿Yo solo?
- Nos encantaría ayudarte, pero dudo que podamos manejar a Kamus tan bien como lo harías tú – explicó el rubio.
- Como sea, nosotros entretendremos a los Naoki en caso de que tú todavía no termines con Kamus – le aseguró Mu, con una sonrisa.
- No me queda de otra, ¿verdad? – sus dos amigos negaron –. Todo sea porque Milo es demasiado lindo y quiero actuar junto a él…
Shaka y Mu se sonrieron, y después pararon un taxi. El día siguiente sería muy largo, sin duda alguna.
Por otro lado, Milo suspiraba pesadamente mientras se quitaba la ropa del concierto. No le había sorprendido el hecho de que todo parecía apuntar a que Sakuramori Kamus le estaba haciendo un merecido desplante. Lo que sí le había dejado impactado era el hecho de que éste le pidiese que fuera a audicionar la mañana siguiente.
- O le gusté, o simplemente es demasiado profesional. De cualquiera de las dos formas, debí gustarle – se dijo, con una sonrisa.
Y por supuesto que a él también le había gustado el chico. Podía tener muy mal genio, pero había algo más bonito y profundo en sus ojos que sólo el color. Eso sin contar que aquel beso (o intento patético de uno), le había dejado muchas ganas de repetirlo.
- Sakuramori Kamus – repitió para sí mismo, no pudiendo evitar esbozar una sonrisa –, es un nombre tan hermoso como su dueño…
Y sin querer, recordó el sutil aroma dulce de Kamus cuando lo sujetó para que éste no cayese de cara contra el suelo. Y pensó: Si en este momento alguien me pregunta si él me gusta, no intentaría negarlo siquiera…
- Ahora sólo tengo que agradecerle esa oportunidad – se dijo, tomando su chaqueta –. Y también me gustaría intentar algo más…
Mientras tanto, Kamus había llegado a su penthouse desde hacía algunos minutos. Las llaves de su auto reposaban en la mesa del pasillo del vestíbulo, y él se encontraba sentado en su sofá, con la TV prendida y un vaso de jugo sobre la mesita de noche. La cena que la mucama le había preparado, le aguardaba en el microondas junto con una pequeña nota de saludo pegado en la puerta.
Seguía enojado, muy enojado…
La arrogancia y la presunción eran dos defectos que siempre le molestaba, pero no al grado en el que estaba. ¿Por qué con ese "músico de quinta" era diferente?
Si había algo que podía enfurecerle más que el orgullo y la vanidad, era el sentirse decepcionado. Y ciertamente lo estaba. Él había visto la mirada que Milo adquirió cuando subió al escenario y comenzó a cantar; sintió mucha alegría al escuchar la voz tan fresca y llena de talento (porque eso sí lo admitía, Milo sabía lo que hacía), y aunque también sabía que al cantante le faltaba una pieza importante, no menospreciaba su capacidad en el campo de la música. Por eso pensó que tal vez no estaría mal cederle una completa oportunidad al chico…
No obstante, con su actitud, lo único que había logrado era demostrarle a Kamus que había estado equivocado, que sus expectativas eran, en realidad, bastante alejadas de la realidad. Por más que el chico lograse actuar bien, una presencia engreída era lo que menos quería.
Así que la decisión ya estaba tomada. Una persona tan creída, jamás serviría para estar en el papel del personaje para el que audicionaría.
- Pensándolo bien, solamente le quedaría el papel de Narciso por cretino…
-:-:-
- ¡Kamus! – gritó su amigo, luego de abrir la puerta de golpe.
El aludido no objetó nada al respecto, ni tampoco se dignó a mirar a su amigo.
- ¡Ahora sí me vas a explicar por qué demonios no quieres que él sea el actor!
- No creo que tenga algo que explicar – dijo Kamus, calmadamente –. No necesitas saber mayores motivos, sólo que él no va a ser el personaje principal.
- Pues lo siento mucho, porque le programé su audición para hoy – le espetó Afrodite, cruzándose de brazos –. Y a menos que no me des una buena explicación para lo que sea que te hizo cambiar de parecer ayer, no pienso mover ni un solo dedo con respecto a él, que, por cierto, llegará en cualquier momento.
- ¡¿Qué?! ¡Afrodite! – reprochó Kamus, poniéndose de pie de un brinco –. ¡Te dije claramente que él no va a estar en esa película!
- ¡Y ni siquiera me diste un motivo!
- ¡Y tú no deberías pensar en tus caprichos!
- ¡No es un capricho! – declaró Afrodite, con firmeza –. Yo sé que tú también lo viste, Kamus, él tiene talento. ¡Milo es todo lo que necesitamos para el personaje principal!
- ¡No necesitamos a un maldito artista que se crea el dueño del mundo!
- ¿Cómo puedes pensar eso? ¡Ni siquiera te has dignado a hablar con él!
- Oh, yo creo que lo poco que hablé con él ayer fue más que suficiente. No va a ser el protagonista, no y no – exclamó, sentándose de nuevo –. Recíbeles y explícales, porque todo esto ha sido culpa tuya.
- Espera, espera, ¿cómo está eso de que hablaste con él? ¿Qué pasó? – inquirió su amigo, sentándose frente a él.
Kamus se sonrojó un poco al recordar el suceso, pero insistió en mantener la mirada sobre el ordenador.
- Kamus… – advirtió Afrodite.
Éste suspiró, Milo no había dicho nada, y quién sabe si lo comentaría en cuanto se enterase de que él no había aprobado su participación… No tenía otro remedio…
- Cuando fui al sanitario ayer – comenzó, mirando a Afrodite –, él venía saliendo del escenario. Sus fans le perseguían, entonces me tomó de la muñeca y nos metimos en el cuarto de servicio hasta que todo pasó. Pero cuando salimos, yo estaba por caerme, y él me sujetó…
Los ojos de Afrodite se entrecerraron con suspicacia: - ¿Te manoseó?
- ¡No! – chilló Kamus –. Sólo… se acercó demasiado y yo estaba por exigirle que me soltara, pero para callarme…
- ¿Para callarte? – le animó a continuar.
- Me besó – musitó Kamus, desviando ligeramente la mirada.
Los ojos de Afrodite se abrieron con sorpresa, y a los pocos segundos, sus labios se curvearon en una sonrisa.
- ¿Y te gustó? – preguntó.
- ¡No! – respondió inmediatamente Kamus –. Su forma de actuar no me gustó en lo absoluto, por esos escasos cinco minutos es que estoy seguro de que él no es lo que buscamos.
- Pero es que no deberías mezclar la vida personal con la laboral. Es decir, si tiene una mala actitud fuera de cámaras, es su problema. Lo que buscamos es el brillo que tenga delante de cámaras, qué tanto cautiva o no. Mas no su nivel de inmadurez, aunque honestamente a estas alturas no sé si el inmaduro es él o tú…
- ¿Qué?
- El Kamus que conozco, sólo le habría complicado más la prueba a una persona así, pero no habría dado por sentado que él no serviría para el papel…
Kamus se quedó en silencio. Sí, Afrodite tenía toda la razón, pero era diferente. Si Milo se hubiera limitado a ser puramente arrogante, evitando el contacto de labios, Kamus no reaccionaría así. Era eso, por más que le doliera aceptarlo.
- Piénsalo – insistió su amigo –. Milo definitivamente tiene algo diferente, y puede que sea engreído, pero esto puede ser también una excelente oportunidad para hacerlo crecer como artista. Ésa ha sido la labor de tu padre, y ahora es la tuya, hacer crecer la calidad artística de la gente que viene aquí. Sabes que Milo cumple con los requisitos, pero hay que afinarlos. ¿Vas a negarle la oportunidad de que brille como debe sólo por un desliz? Tú no eres así.
Sin embargo, la puerta se abrió de repente, revelando la figura de Shaka y alguien más que provocó que Kamus se sintiera, de pronto, atrapado en una jaula muy, muy pequeña.
- ¡Milo! – exclamó Afrodite, con alegría –. No los esperaba tan pronto… ¿eh? ¿Dónde está la señora Naoki?
- Está en la Sala de Juntas, traje a Milo porque insistió en venir a ver a Kamus, creo que tiene algo que decirle – informó Shaka.
Afrodite parpadeó, algo desconcertado, pero inmediatamente sonrió y jaló a Shaka: - Entonces iremos a hacerle compañía. Les esperamos allá.
Cerró la puerta con cuidado al salir, y mientras Kamus todavía observaba la puerta, Milo se acercó unos cuantos pasos.
- Lamento el incidente de ayer – dijo Milo, con tono respetuoso –. Si eso de algún modo te hizo sentir incómodo o…
- No, no sentí nada – aseveró Kamus, con tono firme.
Milo hizo una pequeña reverencia y dijo: - De todos modos, lamento la ofensa.
Sin embargo, Kamus no sabía qué decir. La pregunta que se debatía en su mente no era el "qué quiero", sino "qué debo hacer". Y aunque no lo aceptara en las próximas semanas, él sabía que ya había tomado su decisión desde la madrugada…
CONTINUARÁ…
Lamento
la tardanza de nuevo u.ú
Andaba
de viaje por mis vakaciones de verano y no tenía
Internet…
Pero ya todo se arregló, y llevo algunos kapis
adelantados, así ke sólo esperaré sus reviews
n.n
Ahm… hace un par de meses hice un foro de yaoi y Jmusic,
haremos un juego de rol de gravitation y los personajes ke siguen
disponibles son: Suguru, Tohma y K; pero además tenemos muchas
kosas buenas x ahí. Si gustan pasar, la dirección es
(unan espacios):
yaoidays . foro . st
Gracias
x sus reviews a Patin, Anna, Djlaly18, Patelito e Ikari M.
Nos
vemos pronto x3
Naomi Eiri.
