Capítulo 2: Necesito tu ayuda.

N/A: Buenas!. aquí llegue con otro capítulo. Espero que les guste, si es así, me dejan msj!

Saludos, Luxia!


Sábado 12 hs am

Bulma se había ido nuevamente a su cuarto a preparar los últimos detalles de su cita, espero hasta que se haga la hora mientras miraba la tele dentro de su habitación. En ese momento sintió la puerta de su huésped que se azotaba fuertemente.

Ignoro el acto y continuo perdida en su programa de ciencias.

Vegeta había llegado a su cuarto enojado, más que enojado estaba furioso y como siempre excitado. Sea cual sea el comportamiento de la humana lo hacía subir su temperatura demasiado. Se acercó a su baño privado y abrió la ducha, con la grata sorpresa de que ya tenía agua fría. Se despojó de su traje de combate y se adentro rápidamente para bajar el calor inmenso que sentía.

Estaba harto de aquellos estados, pero sabía que gran culpa de todo eso, era de él. Se apresuró a bañarse y se secó rápidamente al salir de la ducha. Salió de la habitación de aseo y se dirigió a su nuevo placad, pues este ahora le pertenecía y estaba lleno de su ropa nueva.

Sabía que no podía entrenar aquel día, pues la cámara estaba rota y su short de entrenamiento estaba extraviado, así que decidió tomar el consejo del científico y pensó en tomarse el día libre. Iría al bosque profundo, y se quedaría allí toda la tarde meditando y entrenando su mente. Lejos de toda aquella familia de dementes y en especial de la mujer grosera.

Tomó un pantalón largo pero liguero de color marrón, una remera con mangas cortas de color negro y unos zapatos bastante cómodos. Pues después de un año, ya se había acostumbrado al calzado terrícola.

Tomó las toallas húmedas y las dejó dentro del cesto de ropa sucia, junto con su traje. Vegeta era un hombre sumamente pulcro y ordenado. Odiaba el desorden y la suciedad y siempre se tomaba unos minutos para asear apropiadamente su lugar de descanso. Ordenó su cama, su ropa y cualquier cosa que estuviera fuera de su lugar. No era mucho, ya que él era el príncipe "de la limpieza" y había poco para limpiar.

Una vez terminada su tarea comenzó a sentir el ki de la mujer escandalosa en su cuarto. Aún le debía una pelea, pero como ya estaba bañado y no quería volver a mojar su cabello, decidió que por el momento lo dejaría pasar. Luego buscaría su revancha empujándola suavemente y provocándola sin pudor.

El guerrero sonrió de lado, ya se estaba acostumbrando a ciertas acciones con la hembra gritona y aunque su orgullo saiyajin le decía que estaba mal, él no podía evitar hacerlo. Ella le daba batalla, una digna batalla y se había convertido en uno de sus entretenimientos más frecuentes. Aunque después debía correr a la ducha por agua fría y hasta a veces la mujer lo provocaba de tal manera que tenía que auto complacerse rápido, si no perdería la razón y la tomaría de tantas formas le sea posible.

Otra vez el mismo pensamiento. Vegeta se enojó consigo mismo. Odiaba tener esos pensamientos tan indignos de él. Tomó el picaporte de la puerta, abrió está y salió como un rayo, azotándola ferozmente.

Iba bajando despacio la escalera cuando sintió el ki desagradable de aquel sujeto. Lo odiaba. Nunca lo ocultó, pero si ocultaba sus razones. Ese tipo no era digno de la humana. Se iba, tomaba mujeres con aromas asquerosos y luego venía y la tomaba a ella con total cinismo. Tocaba su hermosa piel después de posar sus sucias manos en aquellos cuerpos asqueroso e indignos. Y ella, era una tonta que no se daba cuenta. Tuvo la suerte de que el insecto se había marchado por unos meses, y traerle así un poco de paz, pero ahí estaba el maldito, había vuelto y después de tanto tiempo, tomaría a la hembra y la llevaría a la cama sin ninguna resistencia por parte de ella.

Era frustrante.

Bajó el último escalón y se chocó de golpe con el hombre que más detestaba. Este entró con su típica sonrisa estúpida y su cinismo imprudente. Otra vez olía asqueroso. Que acaso la única mujer que compraba esencias deliciosas y exóticas era la humana de ojos azules?. Por qué las otras olían tan mal?. No lo entendía.

Yamcha se chocó de frente con Vegeta, le hacía gracia cómo iba el asesino más descarado del universo, vestido, hasta parecía un humano decente. Ambos se enfrentaron con la mirada. El odio era mutuo. Yamcha no confiaba en él, y quería que estuviera lejos de su novia, pero nada podía hacer, está se había encaprichado con ayudarlo con la triste excusa que era por el futuro del planeta. No tuvo más remedio que resignarse y dejar que las cosas fluyan. Ninguno dijo nada y cuando se dispusieron a empezar con su habitual discusión, la rubia risueña apareció en escena.

-Hola querido Yamcha!, como estas tanto tiempo?!. Que bueno que volviste!

El joven ex ladrón miró a su suegra y le dedicó una sonrisa.

-Hola Sra. Brief!, como está?. Vine por Bulma… Hoy tendremos una larga cita...

Lo último lo dijo fuerte y mirando a Vegeta, pues por más que ambos lo nieguen el tenía el presentimiento que esos dos tenían una cercanía extraña. El ki de Vegeta siempre estaba tenso cuando veía a su novia y a veces aumentaba sin previo aviso. Por más que Bulma lo negara o le dijera lo contrario, él lo podía sentir. Y si ella no lo notaba era un punto a favor, eso quería decir que no le prestaba atención y el podría refregarle en la cara que solo él podía tocarla.

Y no se equivocó. Vegeta se puso tenso al escuchar aquellas estúpidas palabras. No le devolvió la mirada y salió rápidamente del lugar entrando furioso a la cocina.

La Sra. Brief sonrió y se acercó a su yerno.

-Que bueno querido!, pero no es necesario que lo digas tan fuerte, yo te puedo escuchar!. Iré a buscar a mi pequeña. Ya regreso.

La madre de Bulma subió las escaleras y se dirigió a la habitación de su hija. Toco la puerta y esta salió de inmediato. La mujer le sonrió.

-Cariño, llegó Yamcha!.

Bulma sonrió, se dio la vuelta, tomó su cartera y se dispuso salir. La madre la interrumpió.

-Espera hija. Toma. Este es el paquete que le debes llevar a mi amiga. Y aquí está un mapa para que encuentres la casa sin problemas. Si?

Bulma miró el pequeño paquete de color marrón, lo sacudió un poco y miró confundida.

-Que pequeño!, creía que sería más grande.

-Es que está en una cápsula. Está a su vez en una cajita y bueno, la cajita está envuelta. Por favor no la pierdas!, es muy importante!

La científica se ofusco. Tomó el paquete y el mapa y los puso dentro de su bolso.

-Si mamá, no soy tan tonta!.

Bulma se dio la vuelta y bajó rápido las escaleras dejando a su madre sola, que solo se dio la vuelta y caminó hacía la dirección contraria.

La peli azul sonrió al ver a su novio y se tiró a sus brazos rápidamente sin tocar el último escalón. Ambos se sonrieron y se saludaron con un suave y tierno beso.

-Hola mi cielo!. Te extrañe mucho!

-Y yo a ti cariño!. Estas lista?.

-Por supuesto. Déjame sacar las llaves de mi nave y nos vamos.

Bulma metió la mano en su bolso y sacó rápidamente sus llaves, sin darse cuenta que había tirado el pequeño paquete que su madre le había dado. Abrió la puerta sonriendo a su novio y salió rápidamente del lugar.

El paquete quedó en la entrada de la puerta y nadie se dio cuenta.

Vegeta estaba en la cocina muy molesto y no sabía porque. En realidad sabía, pero no se lo admitiría jamás. Odiaba estar en aquel lugar, odiaba a Bulma y a su estúpido novio y odiaba más que esa noche iba a escuchar como aquel imbécil tocaba y degustaba a la mujer, gritando completamente a propósito para que él lo escuchara. Ya había ocurrido otras veces, y al otro día debía enfrentar esa sonrisa burlona y despreciable del idiota. Si, era un total odio que sentía hacía él. Pero también por la hembra, que era la única que no se daba cuenta de la realidad. Ella esperándolo como tonta mientras el se impregna de aromas asquerosos de miles de vulgares mujeres que no le llegaban ni a rozar los talones a la peli azul. Era un verdadero fastidio.

Vegeta terminó la comida que minutos antes había secuestrado del refrigerador. Estaba cansado, pero no físicamente, si no mentalmente, así que decidió salir rápido por la ventana y se iría a refugiarse a su habitual bosque reclamando un poco de tranquilidad y tratar de tomarse con calma todo lo que sin duda iba a ser una noche terrible.

Lo curioso, es que no estaba equivocado, tendría una noche terrible, pero la diferencia estaba en que él sería el protagonista esta vez…


Sábado: 17 hs pm.

La tarde había pasado rápidamente. Bulma había ido a almorzar a un elegante restaurante con su novio. De allí, fueron directo al cine. Al terminar la película romántica que había elegido, se dirigieron al centro comercial. Estaban tomados de la mano alegremente y sonreían por cualquier cosa. La mujer compraba mucha ropa, joyas y perfumes sin parar. Una que otra vez se detenía en las tiendas de hombres y también compraba ropa. Pero, lo que comenzó la discusión fue que no era para Yamcha, si no para su huésped y eso hizo enojar al hombre.

-No entiendo porque le tienes que comprar ropa a ese sujeto!. Ni siquiera te lo agradece!. Además, como es que sabes su talle?

-Vamos cariño, no te enojes!. Vegeta debe de vestirse también, o quieres que ande desnudo por ahí?

-Y tu?... eso es lo que te gustaría, verdad?...

Bulma se paró molesta. El comentario la había realmente ofuscado. Ella esperando a su novio para estar íntimamente con él y este salía con esos desplantes.

-Qué demonios dijiste?... a qué te refieres con eso?...

-Sabes a lo que me refiero!. Últimamente te la pases pensando en ese asesinó estúpido!. Le compras ropa, perfumes, zapatos!. Hasta le sirves la comida, lo curas cuando se lastima… Vamos Bulma!, eres demasiado solidaria con él!, ya me tienes harto con todo eso!...

-Eres un idiota sin cerebro!. Vegeta es un guerrero que sin tener ninguna obligación, se quedó aquí y luchará contra esos androides que están por llegar. Puede hasta que los derrote. El sería un aliado importante para salvar miles de vida y tu te comportas de esa manera?...eres un tremendo idiota!

Bulma se dio la vuelta y comenzó a caminar. De repente una mano la tomó bruscamente haciéndola girar.

-A dónde vas?... por qué te quieres alejar de mi Bulma?

-Tu eres el que se empecina todo el tiempo en alejarse de mi!. Discutes conmigo por estupideces!. 6 meses Yamcha!, 6 meses espere para estar contigo y tu vienes con esto!. Eres un idiota!. Me voy a mi casa!

La mujer se soltó del agarre fuerte de su novio y caminó hasta su nave sin mirar atrás. Dejó todo lo que había comprado en el asiento trasero y se encerró rápidamente en el transporte. De repente sintió como las lágrimas salían de sus ojos y mojaban cruelmente sus mejillas. Estaba dolida. Pero no por cómo la había tratado aquel hombre que tanto espero, no, le dolía la realidad. Ella de verdad estaba todo el día pendiente de Vegeta y tenía la tremenda necesidad de complacerlo siempre. Por más que lo negaba y se enojaba, sabía que todo era cierto. Había planeado una cita perfecta con su novio y ahí estaba ella otra vez, comprando cosas para aquel maldito saiyajin.

No podía creer lo que le pasaba. Ella amaba a su novio y lo único que le demostraba era interés por otro hombre. Tenía ganas de gritar y llorar más fuerte, pero se contuvo. No volvería, no ahora. Necesitaba relajarse, tomar distancia por el momento. Luego, cuando su enojo se pasara llamaría a su novio y trataría de hacer las paces con él.

Prendió su nave y levantó vuelo, pero algo se le cruzó por la mente.

"El pedido de mamá!"

Bulma tomó su bolso y sacó rápidamente su mapa. Estaba cerca del lugar, así sin pensar más, se dirigió directamente al la casa de la amiga de su madre.


Mismo día 18 hs pm.

Vegeta entraba despacio a la corporación cápsula. Había tomado un merecido descanso en aquel pacífico bosque y estaba más tranquilo que antes. Su enojo se había disipado y la imagen de la mujer con el patético insecto ya se había esfumado.

Abrió la puerta de la cocina y entró rápidamente. Abrió la heladera, tomó su bebida preferida y se sentó tranquilo en su silla.

Su paz sería interrumpida por una voz chillona que lo buscaba desesperada. Vegeta levantó la mirada y vio como la esposa del científico entraba como una loca con rostro de preocupación.

-Joven Vegeta!, que bueno que te encuentro!. Necesito de ti muchacho!, necesito que me ayudes!

El príncipe la miró asombrado. Que descaro el de la mujer venir por su ayuda. Como si a él le interesaran sus estúpidas cosas. Vegeta quedó en silencio y miró a otro lado.

La Sra. Brief no se vio por aludida y prosiguió.

-Acabo de entrar a casa y vi el paquete que le pedí a mi hija que entregará el día de hoy a mi amiga, en el suelo!. Es terrible!. Si mi pequeña va a la casa de ella sin su pedido será terrible!. Esa mujer tiene muy mal carácter!...

Vegeta sonrió divertido.

-Cual de las dos?...

-Ese es el problema querido!, si mi hija va sin el paquete y mi amiga se enoja, mi pequeña estará en problemas!, Bulma no se quedara callada, le responderá y será una catástrofe!

-Pues se lo merece!...

-No mi muchacho querido!. De verdad Bulma podría estar en peligro!

-Y por que a mi me tiene que importar eso?...

-Por favor cariño!, necesito que encuentres a mi hija y le lleves el paquete antes de que llegue a la casa de mi amiga!. Es muy importante!. Búscala, lo dejas en sus manos y ya está!, no hay nada más que debas hacer.

Vegeta se levantó ofuscado. Su paz interna se había marchado en tan solo un instante. Si la mujer creía que él haría de mensajero, estaba muy equivocada. Comenzó a caminar hasta la salida y la mujer le tomó de la mano.

-Espera querido, debes llevar el paquete contigo!. Vamos apresúrate así cuando regresas puedes sentarte a comer todo lo que quieras!. Esta noche te haré un platillo muy especial como agradecimiento!

-Oiga….

-Gracias apuesto Vegeta!. Eres encantador!

La mujer dejó el paquete en la mano del guerrero y salió rápidamente de la cocina. Vegeta se molestó aún más, pues no tuvo ni tiempo de gritarle. El no sería el mensajero de nadie. No llevaría nada y menos a la mujer vulgar.

Por otra lado estaba tranquilo y la mujer le había prometido una comida especial solo para él y eso sonaba tentador. Aunque por otro lado, ver a la mujer en problemas por ser tan despistada también lo era.

Qué dilema. Ir y luego tomar su rica recompensa o abandonarla a su suerte y verla en problemas.

Qué más da, tomó la primera opción. Además, sería algo rápido. Solo buscaría al idiota de su novio, que seguramente estaba con ella, le daría el estúpido paquete y volvería rápido a la casa para comer ese delicioso platillo.

Sin más que decir, dio la vuelta y salió rápido de la cocina, emprendió vuelo y busco a Bulma.


Sábado 19 hs pm.

Bulma aterrizó despacio en un extraño pantano. Pues no podía seguir avanzando con su nave. Además en el mapa, decía muy específico que no entrara allí con la nave, ya que había detectores y la harían explotar. Frustrada, optó por hacer el camino a pie.

Tomó su bolso rápidamente, encapsulo su nave y comenzó su marcha. El lugar era tétrico y el hecho de que ya estuviera anocheciendo le daba cierta sensación de estar a punto de entrar a una película de terror.

Trató de no prestar atención, pero el silencio sepulcral que había en el lugar hacía que su corazón sonara rápidamente. Comenzó a caminar con fuerza y se dio cuenta que a pesar de que estuvieran unos poco rayos de sol, no se podía ver nada en el lugar.

Metió la mano en su bolso y sacó una linterna pequeña de allí. La prendió y divisó un poco el lugar.

El lugar parecía sacado de un libro de terror, pero no de esos que hay monstruos y te comen, no este era aún peor. Era más de suspenso, de esos que esperas a cada segundo que salga algo a lastimarte pero jamás pasa y tu corazón late con fuerza por culpa de tu imaginación. Así era aquel lugar.

En el medio del pantano había un sendero, marcando un tétrico camino, cubierto de tierra, pero con piedras a sus costados. Mientras los árboles con casi nada de vegetación, se hacían presente para mostrarle el camino. A pesar de ser primavera o casi verano, los árboles parecían muertos. Eran grises y marrones y parecían quebrados.

A medida que Bulma comenzó a caminar, el sendero se hacía un poco más angosto y junto a este dejó de haber árboles que pasaron a ser un lago de color negro, donde cosas se movían en el interior.

La mujer tragó con fuerza, pues a pesar de decirse así misma que no ocurría nada, que era su imaginación, sus sentidos estaban alerta y su corazón latía bestialmente, señales obvias de que tenía miedo.

"Demonios… cómo es que mi madre conoce gente tan extraña?..."

La joven, sumamente nerviosa trató de caminar más rápido, pero un ruido suave pero ruidoso se escuchó desde algunos arbustos que estaban del otro lado del lago. Trató de que su imaginación no la engañara y siguió caminando. Pero el ruido se hacía cada vez y más sonoro y más cercano. Intentó caminar más rápido, pero no pudo. De repente siento como una mano la tomaba rápidamente de la cintura atrayéndola a un cuerpo duro y robusto.

Su corazón se detuvo un segundo al sentir como alguien la tomaba fuertemente.


N/msj:

Les agradezco mucho a todos aquellos que pusieron mi historia en sus favoritos y los msj que me envían!, me encanta que les guste el fic así como a mi me encanta escribirlo.

gamb12 : mmmm…. se va a revelar todo poco a poco, lo juro!. Espero que te guste cómo vamos!. Gracias por leer!.

MaryGonzalez11: Hola Mary, la verdad es que me gusta imaginar las reacciones que pueden tener las personas, y que Vegeta sea saiyajin no quita que no se pueda expresar corporalmente y como nuestra hermosa científica es brillante, pues...era obvio que lo iba a notar!. Jajja, me he imaginado cientos de veces esa parte más cariñosa de Bulma, dándole aunque sea un pequeño consuelo. Es como que a veces no puede ocultar su parte maternal.

Bueno, poco a poco vamos a ir viendo qué pasó la noche anterior!.

Gracias por leer!