Nota: disculpen este es el capítulo dos, me confundí, porque no me acorde que no era uno si no el prólogo, así que como estoy escribiendo los capítulos por separado pues no me di cuenta hasta que volví a revisar pero en fin, a parte de ese error nada más. Disfruten la lectura
CAPITULO DOS: LAS RAZONES DEL DESTINO… ¿QUÉ SERA?
Harry simplemente supo que debía hacerlo. Lo necesitaba. Fue al cuarto de invitados y se lanzó en la cama, en su soledad pudo llorar, pudo sentir como su dolor corría tan veloz como lo hacía su sangre, como lo hacía el aire que entraba perforando sus pulmones. Le dolía, sí, le dolía mucho, pero, le dolía como le dolería a un hermano perder a la pequeña princesa de la casa con la que creció y le dolía como cuando duele perder a la mejor amiga del mundo, le entristecía perder a la única persona que lo había amado tal cual era, era doloroso saber que ya nunca más podría olvidar lo que le dijo Ginny, y lo doloroso de su respuesta.
-Harry ¿Me amas?
-No lo sé Ginny, a veces pienso que si, a veces me doy cuenta de que te quiero mucho pero no sé si es algo más…
-Harry, no importa ¿Sabes?-dijo Ginny sonriéndole dulcemente desde su lugar recostada en el pasto frente al lago- De verdad que no, yo te esperare, no me importa cuánto tardes, pero sé que algún día me amaras...
Y hoy, recordando todo aquello, le dolía tener que decirse que aún no podía amarla, no como ella quería ser amada, que no tenía ese algo, y que sin importar que estuviera ahí tendida, no podría amarla, porque lo sentía una obligación, pero a él le dolía tanto verla así, porque la amaba, de la misma forma en que amaba a Hermione, solo una hermana, pero jamás podría decir que no la quería, porque… Joder, se enredaba en sus pensamientos, y le causaba un no sé qué, que lo lastimaba más.
Cada vez que pensaba en sus pequeños, algo se revolvía, era ira, una ira intensa, que lo hacía pensar en miles de cosas que nunca tendría el valor de hacer. No por él, por sus pequeños, y es que no los podría dejar solos, pero le dolía verlos, porque ellos eran la prueba del amor que él no podía corresponder. Hasta ahora se daba cuenta, porque la felicidad de tenerlos, el amor que sentía por sus hijos, tan inmenso, tan intenso, que nada ni el mal que había siempre en el mundo podría destruir su grandeza, pero se equivocó, porque no todo en la vida es rosa.
Ahora se daba cuenta, de cuan tonto era, de cuan iluso había sido ¿Cuánto más podría ignorar eso? No tanto al parecer.
Lloro, lloro tanto que el cansancio lo carcomió, y aún entre sueños sus lágrimas saladas fluían prueba de cuanto se odiaba y de su dolor.
A veces en la vida, nos damos cuenta de pocas cosas por las que nosotros seremos felices, pero la única razón es la misma envidia, tal que hemos olvidado quienes somos para celar la vida de otros, hay quien dice que los celos son amor, no lo son, estos solo son la hierba negra que crece cubriendo la pureza de lo que en realidad es el amor, Harry lo sabía porque alguna vez había amado a Ginny, de la forma en que se ama a la esposa, pero esos celos lo cubrieron, y cuando se dio cuenta ese amor ya no era el de antes, era solo la amistad y el cariño que le tenía.
Ya no había nada que pudiera hacer. Solo esperar, paciente, el momento en el que la mujer recuperara su fortaleza, y así pasaran años, el esperaría, porque era su deber, lo sentía así y lo lamentaba pero no había nada más que eso, porque, de pronto el cariño quedo eclipsado.
Esa noche hacía ya cinco meses que Ginny estaba en coma, la señora Weasley estaba en el hospital. El tenia demasiado trabajo, le daba ira pensar en eso, pero le costaba no poder hacerlo, ahora trabajaba en casa, sumamente interrumpido y desconcentrado por sus ahora cinco hijos, todo ahí traía un poco de ella, de sus gustos por la simpleza, la calidez, por las flores.
Y fue así como termino buscando algún profesor o profesora que también fuera algo así como una niñera –o un-, alguien que cuidase de sus pequeños, porque a pesar de todo él no quería estar en casa. Le dolía.
…
-Buenas tardes, necesito alguien con mucha experiencia en niños pequeños, y sobre todo en recién nacidos, alguien serio con su trabajo, porque créanme que lo echare a patadas si me vuelven a dar a alguien que fume en casa, o que se robe el dinero.-dijo con la furia bailando en sus ojos- y ni qué decir del último.
Ya había pasado otro mes, Mirai, ya comenzaba a darle forma a sus balbuceos, llevaba cinco personas, dos de ellas fumaban, otra tenía la audacia de robarle, otra se iba a donde la vida le llevase, y el ultimo tuvo el descaro de ponerse a ligar por teléfono para pasar a una sexo-llamada. Si, ahí en medio de su salón, eso fue lo peor, no podía confiar en nadie.
-Lo sentimos señor Potter, de verdad, creíamos que eran distintos, nunca nos habían reportado problemas con ellos, pero inmediatamente, mandare un reemplazo para que venga el mejor de nuestra agencia. Le aseguro que esta vez no habrá decepciones,
Volvió a su casa después de una gran discusión, el reembolso de su dinero, y no quedar satisfecho hasta que no echaran a ese sin vergüenza.
Eso había sido el colmo. Lo bueno es que era el primer día, pero ya se había dado cuenta de que tanto cambio de gente también hacia daño a sus hijos. Los veía un poco apagados, así que se fue a su estudio y comenzó de nuevo con su trabajo en casa, pero de pronto la chimenea le avisó que había una visita.
Sonrió, seguro era Hermione, así que antes de que ella fuera a él, él la recibirla, y al coro de gritos de 'tía Hermy' supo que no se había equivocado.
-Hermione,-saludo a su amiga con un tierno abrazo y un beso en la mejilla.- ¿Cómo has estado, y Ron, y el trabajo?- dijo sonriendo.
-Harry, sabes que todo está bien, Ron sigue preocupado, igual que yo, pero ¿y tú?- dijo tomándolo de las manos y poniendo expresión entre suspicaz y preocupada. -¿Estas bien, y los niños? Sabes que yo comprendo eso de que aún no ames a Ginny, y sabes que cuentas conmigo para hablar cuando encuentres a la persona que realmente haga latir tu corazón.
-Hermione, sabes que yo no puedo, que debo enamorarme de Ginny… *si es que despierta*- dijo Harry con un poco de tristeza.
-¡Exacto Harry! Siempre dices debo, debo y debo y ¿Sabes? El amor no es eso. Es sentir maripositas sin obligarlas, es cerrar los ojos y sentir que quieres envejecer al lado de esa persona, es….
-Si Hermione, ya entendí, no debo persistir en crear un amor falso porque lastimaría a todos. En especial a mis hijos, ellos ya tuvieron suficiente.
-Por cierto Harry, ¿encontraste a alguien más? Si no es así quizá te pueda ayudar una media hora aquí en casa hago el desayuno, la comida y traigo postre para la merienda, media hora dispersa por partes, y Ron puede ayudarte con…
-No te preocupes, sé que ambos están muy ocupados, así que hoy mismo me fui a pedir que alguien más competente viniera, me dijeron que me traerían al mejor que mandarían un reemplazo a donde él estaba, y que llega mañana.
-Eso es una buena noticia, dicen que tienen al mejor de toda Inglaterra, pero no tengo idea de quién es, como nunca eh necesitado esos servicios pues nunca presto atención a esos chismes, así que quien es Harry, lo conocemos?
Harry se dio una fuerte palmada en la frente –Olvide preguntar…-
A la mañana siguiente. Harry estaba esperando en el recibidor a que la alarma sonase, de verdad estaba nervioso.
Según Hermione, era realmente una celebridad para los padres con hijos difíciles, o simplemente con mucho trabajo. Bien, puntos para él.
Cuando a las doce en punto del mediodía sonó la alarma y fue a abrir la puerta, nadie lo preparo para ver lo que vio, y por ello un fuerte impulso fue lo que hizo que le diera con la puerta en las narices a la persona al otro lado…
Nota: si vaya con este Harry que anda rompiendo narices perfectas xDD espero que les guste, lamento la demora jeje, pero bueno, de Mi herido corazón creo me tardare un poquitín más, pero espero que les guste, si no es mucha molestia Rw ~ojitos de cordero~
Con mucho cariño
Hisachari ^^
