Disclaimer: Los personajes no son míos... ya quisiera yo tener a ese bombón de InuYasha entre mis manos, pero no T.T... q mal no? Jajaja pero bueno.
Datos importantes:
En este capítulo verán personajes quizás nuevos quizás no... pero sé q les gustará. En este fic, Sesshomaru tiene 22 años e InuYasha tiene 18, así q nuestro demonio-perro está en el último año de preparatoria (6to semestre para ser exactos). También tenemos cambios en nombres...
Miroku: Murai Kotara
Sango: Sae Ishikawa
Kohaku: Kohei Ishikawa
Shippo: Sachi Ashida
Datos de interés:
Cursiva: pensamientos o mis intromisiones
Normal: narración
ooo: Cambio de día
-CE-: Cambio de Escena.
((N/A: XXX)): Notas de la autora
'XXX': voz interna o conciencia
º$º$º: Minutos u horas después.
&&&&&&&&&&&&&&&&
Capítulo 3. Mi mejor amigo
By Nindë Black
- ¡El desayuno!
La voz de mi madre me sacó de mi letargo..., yo quería seguir dormido entre mis colchas. Me giré y me coloqué en posición fetal, tapé mi cabeza con las mantas y traté de volver a quedarme dormido... un ratito más mamá.
- ¡InuYasha..., si no te levantas no te daré de comer! –gritó de nuevo.
- Ya voy –dije con la voz ronca y adormilada.
Hace más de dos semanas desperté teniendo nuevos recuerdos de mi vida pasada; ahora ya recuerdo a mis amigos: Sango, Miroku y el enano de Shippo..., y a ella, ella que siempre me acompaña en mi mente y mi alma.
- Kagome –susurré.
- ¿Todavía sigues echado inútil?
- Sessh, no fastidies.
Sí, también el arrogante de Sesshomaru está aquí... ¿horror no? Oh, sí. Aunque en esta vida nos llevamos mucho mejor que en la era feudal, no deja de ser presumido. Cómo sabrán el padre lo compartimos, nuestras madres no, pero mi madre lo ha cuidado desde que tengo uso de conciencia y lo quiere igual. Y he de suponer que él está agradecido porque no se ha largado de la casa. A veces es insoportable, pero sigue siendo mi hermano. Anoche llegó como a eso de las ocho y treinta, y después de darle las buenas noches a mi madre y padre me llevó hasta mi habitación casi de las orejas. Es que me la había pasado entre suspiros y melancolía.
- Eres un flojo..., ya muévete, mamá podría despedazarte.
- O.O Sí, mejor me levanto.
Me destapé temblando de pies a cabeza, estaba tan tibiecito ahí dentro. Me metí al baño y me di una ducha caliente, y al salir de éste, Sesshomaru se encontraba sentado sobre mi cama, con la barbilla sobre su mano derecha y su mirada ausente. Su semblante se volvió duro y frívolo.
- ¿Sessh? –le llamé preocupado.
- Tuve nuevos recuerdos de la otra vida –dijo son seriedad-..., te quería matar por deshonroso... nunca te soporté.
- O.O –diablos, se me olvida que él también recuerda-. ¿Y?
- Debo matarte –dijo fuerte. Mi mente se tornó en blanco, ¿qué?-. Jajaja... –su risa inundó la habitación.
- ¡Feh! ¿Por qué te ríes?
- Tu rostro... jajaja... debiste verlo –de acuerdo, no entiendo-. No planeo matarte..., vida pasada, odio infundado..., eres mi hermano.
- Me pudiste matar de un susto...
- Ese era el chiste... jajaja.
Me reí junto con él, definitivamente la nueva actitud de Sesshomaru a veces era desconcertante, pero también era agradable. De hecho, después de haber muerto junto a Kikyo no pensé verlo reencarnado, pero también era de esperarse. Me coloqué el suéter que llevaba en las manos y los zapatos café que había a un lado de mi cama. Mi cabello negro cayó por mi espalda, cosa que heredé de mi madre; pero al igual que Sesshomaru heredamos los ojos de mi padre: ámbar.
- Bueno, ustedes dos cuándo piensan bajar, ¿eh?
- Lo sentimos mamá..., es que este loco que me quiere matar –dije divertido.
- Ah, menos mal... ¡¿Qué! –gritó asustada.
- Nada madre, si no lo hice aquella vez, ahora mucho menos –Sesshomaru se levantó y la estrechó en un abrazo-. El que llegue al final lava los platos sucios –y salió corriendo.
- ¡¡NOOO!
º$º$º
Sí, terminé por lavar los platos del desayuno. Papá estaba abajo y por lo visto le dio por usar millones de platos y cubiertos, primero quería un café y luego un vaso de jugo.. y decidió por tomar un vaso de leche... ¬¬ parecía niño chiquito. Miré a Sesshomaru por el rabillo del ojo y me sonrió divertido, baka. Al terminar, tomé mi chaqueta y las llaves de la casa, seguiría con mi búsqueda.
- ¿A dónde vas hijo?
- A buscarla, ya lo sabes –le dije con una sonrisa triste.
- La encontrarás, InuYasha, tenlo por seguro –asentí.
- Sólo no pierdas la fe, hijo –mi padre me miró sólo como un papá sabe hacerlo, con cariño y devoción.
- Nos vemos.
- ¡Hey... espera! Voy contigo –señaló mi hermano.
Tomó su abrigo y salimos los dos al frío de la mañana ((N/A: Eran como las 11 de la madrugada –ironía)). Desde que recuperé parte de mi memoria he salido en busca de mi Kagome y Sesshomaru me acompañaba de vez en cuando. Caminábamos después de comer sin un rumbo específico, me dirigía a las preparatorias cercanas, pero nada. Si mi hermano me acompañaba era por hacer la búsqueda menos fastidiosa y quizá, porque pasábamos por casa de Rinni, una de sus compañeras de universidad... y así como lo piensan se parece a la antigua Rin, la cachorro de humano que salvó con Colmillo Sagrado..., o digamos que es su reencarnación, pero ignorante de su vida pasada ((N/A: Eso creen ellos)).
- Es sábado InuYasha... ¿dónde la buscarás?
- No lo sé, donde sea –dije melancólico-. ¿Y tú, cuándo piensas invitar a Rin a salir?
- O/O –se sonroja-. No lo sé..., siempre me echo para atrás en el último minuto.
- Pareces adoptado –dije en burla.
- ¡Feh! Está bien, le diré hoy... –dijo abatido-, es más acompáñame a su casa.
- Vamos.
Nos dirigimos a su casa, dos calles más y ante nosotros se imponía una casa mediana con unas pequeñas escaleras, un portón y la puerta. Entró algo titubeante, pero ahí estaba yo para apoyarlo, o más bien para fulminarlo con la mirada para que entrara. Llegó hasta la puerta donde tocó y nos abrió una muchachita de 22 años, de mediana estatura ((N/A: Es como una cabeza menos que Sessh)), ojos verde vivaces y una sonrisa radiante.
- ¡Sesshomaru!
- Hola Rin-ni –aclaró, siempre se olvidaba que esa joven no era la Rin que él conoció.
- Rin está bien, me gusta más –dijo ella y le sonrió especialmente a él, quien sólo esbozó algo parecido a una sonrisa-. InuYasha, ¡qué sorpresa! Pero pasen que hace mucho frío –abrió la puerta.
- Hola Rin, me da gusto verte... –dije entrando detrás de Sesshomaru, nos dirigimos a la sala.
- ¿Sigues en tu búsqueda por esa chica? –preguntó sentándose en el descansa brazos de uno de los sillones; mire a Sesshomaru fulminantemente, de nuevo abriendo la boca de más.
- Sí... –dije entonces-, tengo fe en encontrarla.
- Pues me alegra –sonrió contenta-, ¿recuerdas su apellido?
¡Maldición! Cómo no se me ocurrió antes, su apellido debía figurar en la guía telefónica... si tan sólo lo recordara u.u'. Penoso, realmente mi situación era penosa, y todo me pasa por descuidado, o más bien porque mi memoria todavía no estaba completa y me era difícil recordar ciertas cosas.
- N-no –dije apenado-, es algo que no pregunté cuando la conocí –mentí.
- Mmmhh... –puso una cara pensativa-, sabes, mi primo acaba de llegar a la ciudad y entró en la preparatoria que está a unos 20 o 25 minutos de aquí... si quieres puedo preguntar por las características de la chica.
- Gracias Rin, sería de mucha ayuda.
- Le comentaré, aunque el muy maldito no me ha llamado –sonrió-. Le diré que se comunique contigo.
- Muchas gracias –dije inclinando la cabeza-. Sessh, iré por ahí a seguir buscando..., te veo en casa.
- De acuerdo, suerte.
Salí de la casa, mientras él se quedaba junto a Rin. Si quería que ese remedo de tonto le dijera algo debía desaparecer de inmediato de ahí. Y dirigí mis pasos hacia una café cercano, me moría de frío.
ººº Rin/Rinni ººº
((N/A: No sé pq lo pongo doble si es prácticamente igual))
Sesshomaru e InuYasha tocaban a mi puerta, yo no podía caber de felicidad. Ese chico de largos cabellos venía hasta mi casa... tantas veces espere esto. Hasta en mi vida pasada. Ese antiguo inuyoukai príncipe de las tierras occidentales era el ser más frío y déspota, pero ahora era tan distinto, a veces hosco y lejano, pero su actitud era diferente. Él no sabe que yo también he recuperado la memoria y doy por hecho que él e InuYasha la recuperaron por la forma de comportarse de ambos.
Abro la puerta con naturalidad, pero no puedo esconder mi alegría por verlo. Esos ojos ámbar tan lindos y su sonrisa algo cohibida le hacen ver tierno. Saludé a ambos y los dejé pasar, el frío de noviembre era más pesado que de costumbre. Nos sentamos en la sala y yo dispuse a preguntarle a InuYasha por Kagome (pero sin mencionar su nombre claro), Sesshomaru me había comentado que InuYasha conoció a alguien en el verano y que quedó profundamente enamorado de la joven, pero por cuestiones de tiempo y espacio se habían alejado. Quise gritarle que ya sabía toda la historia, pero preferí callar, si él no me decía sobre su pasado, por qué habría de hacerlo yo.
- Mmmhh... –puse cara pensativa-, sabes, mi primo acaba de llegar a la ciudad y entró en la preparatoria que está a unos 20 o 25 minutos de aquí... si quieres puedo preguntar por las características de la chica.
- Gracias Rin, sería de mucha ayuda –dijo agradecido.
- Le comentaré, aunque el muy maldito no me ha llamado –sonreí ante el recuerdo-. Le diré que se comunique contigo.
- Muchas gracias –dijo inclinando la cabeza-. Sessh, iré por ahí a seguir buscando..., te veo en casa.
- De acuerdo, suerte.
Y se despidió de nosotros saliendo al frío otoño. Le agradecía el dejarme sola con Sesshomaru, la verdad es que me agradaba mucho su compañía. Recuerdo que en la época pasada, aunque soberbio era tremendamente cariñoso conmigo, cuando se lo proponía. Me senté frente a él y me le quedé mirando fijamente, cosa que no hago muy seguido porque me pongo nerviosa, pero debo contenerme.
- ¿Tengo monos en la cara? –preguntó entre divertido y a la defensiva.
- No, es que..., tus ojos..., me gustan mucho tus ojos –dije con sinceridad.
- No me veas tanto, me desgastas –dijo de nuevo con ese semblante arrogante.
- Prefiero que no seas arrogante conmigo –le dije tranquilamente-, no te sirve de nada serlo, porque sabes que es sólo una máscara.
- Cómo me conoces, ¿eh? –dijo burlonamente-. Hasta parece que me investigas.
- Si vas a seguir así de mordaz y altanero, mejor me retiro a mi habitación –dije un tanto ya molesta, me choca cuando se pone en este plan, me levanté de mi lugar y pasé por un lado de él.
- No, espera... no te vayas –dijo un tanto intranquilo y tomó mi muñeca con fuerza-, por favor.
- ¿Quitarás esa careta? –pregunté con una ceja levantada y él asintió mansamente. Que cambio-. De acuerdo, ¿cómo está tu familia? –regresé a mi lugar de antes y tuvo que soltar mi muñeca, como si hubiera querido.
- Muy bien, mamá te mandó saludos igual que papá –dijo algo más contento-. Oye, yo... vine porque... ¿quieres salir a tomar algo? –mi cara fue de sorpresa, no pensé que me invitaría a salir-. Entendería si tienes otra cosa que hacer.
- No, por supuesto que no –dije de inmediato-, claro que acepto.
- ¿Te parece si vamos? –asentí.
ººº InuYasha ººº
Entre en aquel establecimiento, el olor a café inundó mis sentidos y me sentí sumamente tibio. Me acerqué al mostrador y pedí lo de siempre, café americano. Me senté junto a la ventana, quería estar lo más cerca posible de donde pudiera ver a la gente pasar. Comencé mi café con lentitud, a decir verdad me estaba reconfortando bastante, pero también me sentía lleno de un montón de dudas. ¿Y si no la encuentro? Despejé mi mente sacudiendo la cabeza con frenesí, no quería pensar en eso..., ella debía estar ahí afuera en algún lugar esperando encontrarme... o quizás no.
Tomé una de las servilletas de la mesa y saqué una pluma, desde hace mucho que me entretengo escribiendo... nada, solamente escribiendo lo que en ese momento me sale: a veces su nombre, a veces el mío..., a veces ambos, y a veces solo garabatos. Levanté la mirada hacia el ventanal, al otro lado de la calle caminaba una persona con tranquilidad, era un chico de cabello castaño y corto, no alcanzaba a ver sus ojos, pero tuve la impresión de que eran de color azul. Llevaba de la mano a un niño pelirrojo, no tendría más de 10 años y el pequeño parecía muy entusiasmado. Salí disparado por la puerta y los seguí con la mirada..., Miroku, Shippo...
- ¡Miroku! –no tendría por qué haber gritado, pero sentía la necesidad de llamarlo, ¿y si era él?
El joven se giró hacia mi llamado. Por Kami, se parecía demasiado, y ese niño... ese niño pelirrojo de ojos verde se quedó estático, cómo si estuviera viendo un fantasma. Enano..., lo vi sujetar fuertemente la mano de aquél que lo sostenía y sus ojos se volvieron vidriosos. ¿Por qué me miras con tanta desconfianza y tanto miedo?
- No –su voz tembló-, Murai... –llamó al chico mayor casi en un suspiro y éste lo acercó más hacia él.
- No soy ése a quien busca, señor –me dijo con voz tranquila y a la vez algo preocupada.
- Murai –apremió el pequeño y lo noté temblar.
- Con permiso –dijo el joven y se fue alejando con paso apresurado.
Y yo me quedé parado ahí en la banqueta, viendo como un recuerdo se alejaba, sin saber en realidad quién era aquél y con la convicción de que aquel niño me temía. Me recargué en la pared cercana y cerré los ojos, metí las manos a los bolsillos del pantalón y exhalé con fuerza. A veces no encuentro fuerzas para seguir buscándola..., mis esperanzas se van desvaneciendo con el tiempo; si no fuera por mi madre, definitivamente hubiera desistido desde hace mucho.
- Disculpa –la voz de alguien me llegó a los oídos, abrí mis ojos y miré a mi interlocutor, que no era otro sino el joven ése que acababa de irse.
- Dijiste que no eras a quien busco, ¿qué quieres? –mis palabras eran duras, pero lo miré desconcertado.
- No soy quien era, pero quizá puedo ser quien soy ahora –sus palabras estaban llenas de misticismo y lo miré con la cara de interrogación-. Mi primo está muy liado con tu presencia y debía alejarlo de aquí lo más rápido que pudiera –sus ojos, ahora sí podía verlos, azul como los de Miroku y mi curiosidad creció más.
- ¿Quién eres? –pregunté-. Porque te pareces mucho a un amigo.
- Tal vez puedo serlo –sonrió despreocupado-; escucha, te parece que nos veamos más tarde, debo llevar a Sachi a casa y tranquilizarlo.
- De acuerdo, nos vemos a las siete de la tarde allí en el café –apunté hacia el local de en frente, donde minutos antes estuviera tomando mi taza de café.
- Claro, nos veremos -y se alejó de nuevo.
ººº Sachi/Shippo ººº
Murai y yo veníamos de los videojuegos, me había prometido que el fin de semana me llevaría, a pesar del frío y algunas lloviznas, como la de hacía unos días. Mi primo venía contándome sobre Kagome, la hermana de mi nuevo amigo Souta, desde aquel día en que la vi desvanecerse frente a nosotros me preocupé demasiado por ella. Sentí en mi interior que un vacío se instalaba al verla tan apesadumbrada.
Con mis diez años no era nada tonto. Las miradas que se daban Murai y Sae de vez en vez, cuando a mí se me ocurría decir alguna de esas cosas que soñaba, eran de desconcierto total. Sé que algo pasa, que estos sueños que tengo no son solamente eso, pero me cuesta tanto encontrarles sentido.
- Murai... ¿Sae y tú me dirán qué sucede conmigo?
- ¿A qué te refieres, enano? –enano, de nuevo esa palabra llegaba a mis oídos y se escuchaba profundamente familiar, como si alguien ya me lo hubiera dicho, en algún otro tiempo.
- Es que, siempre que les comento que tengo esos sueños raros, ustedes se miran preocupados... –lo miré fijamente-, no soy tonto, ¿sabes? Sé que algo pasa con esos sueños y que ustedes saben más que yo... necesito saberlo, Murai..., por favor –supliqué.
- Prometo enano, que cuando lleguemos a casa hablaré con Sae y lo sabrás.
- Gracias -seguimos caminando un rato más, hasta que alguien llamó a mi primo, pero no era su nombre el que pronunciaban, sino el de alguien más.
- ¡Miroku! –nos detuvimos un poco y vimos a quien llamaba a mi primo.
Ese chico me era horriblemente conocido, por momentos me sentí tan contento de verlo, pero al mismo tiempo me daba pavor tratar de recordar de dónde lo había visto. Una imagen nítida vino a mi mente y lo vi a él, a ese mismo chico, pero con el cabello plateado, colmillos afilados, uñas largas y unas orejas de perro sobresaliendo en su cabeza. Negué con la cabeza, no podía ser verdad... ese chico de mis sueños no podía estar frente a mí. Sus ojos ámbar denotaban tanta curiosidad y desconcierto, y él pudo notar en mí el miedo que le tenía; la cabeza comenzaba a palpitarme.
- No –mi voz tembló al recordar de nuevo aquella mirada ambarina que ese hanyou en mis sueños me devolvía justo antes de ser llevado al infierno-, Murai... –le llamé a mi primo en lo que pareció un suspiro y éste me acercó más hacia él.
- No soy ése a quien busca, señor –le dijo tranquilamente y había algún tinte de preocupación en su voz.
- Murai –apuré; temblé en el abrazo, necesitaba irme de ahí... la cabeza me daba vueltas con un montón de imágenes que no podía enfocar bien.
- Con permiso –dijo mi querido primo y nos alejamos de él.
Doblamos la siguiente esquina y nos detuvimos en seco, Murai me miró preocupado. Mis ojos se llenaron de lágrimas, no podía entenderlo, ¿por qué me duele tanto verlo?. ¿Quién es, ¿por qué me miraba como si me conociera?
- ¿Quién es Murai... quién? –le dije en una súplica.
- Tranquilo, Sachi... si quieres llorar hazlo –me dijo y se inclinó hasta quedar a mi altura. Me abracé a su cuello y dejé que mis lágrimas fluyeran, me dolía tanto verlo.
- ¿Por qué me miraba como si me conociera? –mascullé.
- Son demasiadas emociones para ti en este momento –me dijo-, ¿recordaste algo?
- Sólo hay imágenes borrosas –dije-, aunque hay una muy nítida.
- ¿Cuál, Sachi? –me preguntó y secó los restos de mis lágrimas en mi rostro.
- Es un joven muy parecido a ese que vimos, pero su cabello era plateado..., tenía colmillos, uñas afiladas y en su cabeza había... había...
- Un par de orejas –terminó la frase por mí y yo asentí.
- ¿Me dejas regresar un momento con ese chico? Debo decirle algo –me pidió-, prometo no tardar... y cuando lleguemos a casa con o sin la aprobación de Sae te diré qué sucede –asentí.
Y lo vi alejarse doblando la esquina que antes habíamos doblado para huir de aquella persona. Me arropé más con la chaqueta que ese día portaba, seguía sintiéndome vacío y triste. Ese chico me removió sentimientos que según yo no tenía, ese cariño de hermanos, ese amor fraternal que solamente Sae o Murai sabían darme. Y recordé de nuevo a Kagome, la hermana de Souta, quien también me traía algunas imágenes a mi mente..., ella sufría... sufría por algo en especial, o tal vez era por alguien en especial.
- Vamonos enano –Murai había vuelto a mi lado y me tendió la mano.
- Murai... –le llamé tomando su mano y me miró-, ¿alguien más me decía "enano"? –una sonrisa se dibujó en su rostro.
- Sí, pequeño..., alguien más te decía "enano" –comenzó a caminar conmigo.
- Y a esa persona..., ¿la quise mucho? –a decir verdad las palabras estaban llegando solas a mis labios, no tenía por qué preguntar, pero preguntaba, era una necesidad.
- Sí..., -¿y también me quiso él a mí?, quise preguntar, pero no me atreví-. Y podría decirse que ÉL también te quería mucho, aunque lo demostraba extremadamente mal –respondió a mi pregunta no formulada.
- ¿Él? –pregunté extasiado.
- Sí, Sachi..., él –repitió con confianza.
Me quedé tranquilo. Así que era un "él" quien me decía "enano"..., esperaba pronto por llegar a casa y que me contara todo. Las cosas se volvían confusas y no quería vivir así. El camino fue en silencio, pero también fue tranquilo; mi pequeño corazón se regocijaba al recordar las palabras dichas por mi primo: "Él también te quería mucho"... En algún lugar (y en algún otro tiempo), hubo quien me quería y pronto sabría la verdad. Pronto reencontraría el camino, entendería por qué tanto misterio alrededor de Kagome y de nosotros mismos.
&&&&&&&&&&&&&&&&
Aww... a q es tierno esta nueva versión de Shippo, digo siempre ha sido tierno y lindo, pero en este chap salió de más. Me encanta la pareja Sessh/Rin y pronto habrá más acción... digo habrá mucho por recorrer, jeje, todavía tenemos q reencontrar a Sango con InuYasha y la conversación entre Inu y Murai, ¿qué se dirán? Y el reencuentro entre InuYasha con Kagome.
Saluditos a MINUE, INUKAG.
§ Nindë §
