Anteriormente…
Y ahora Harry se detuvo y se volteó a mirarla mientras ella se dirigía a los vestuarios.
-Cuatro días-dijo provocando que Ginny se detuviera y se volteara lentamente, mirándole incrédula.
-Que…-masculló sorprendida. ¿Cuatro días castigada?- pero que…-
-Tres por subirse al árbol, cuatro por el insulto. Siga así, señorita Weasley.-
-No-soltó ella cruzándose de brazos. Harry la siguió mirando al igual que los compañeros que estaban fuera y miraban divertidos la escena.
-¿Se está negando a un castigo?-
-No tiene ningún derecho a castigarme sin motivo-respondió rápida-no voy a ir a ningún castigo-
-Le quiero ver en la sala de profesores dentro de una hora-dijo Harry, mirándole furioso, antes de salir del gimnasio. En cuanto salió, Ginny le sacó la lengua.
-No pienso ir-y se metió en el vestuario de chicas, molesta.
-¿Pero qué ha pasado?-preguntó Michael extrañado al ver esa escena. Ginny, ¿rebelándose? ¡Contra un profesor!
-¿Has visto lo mismo que yo, cierto?-le preguntó a Neville que asintió tras suspirar.
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-Gin, ¿dónde estabas? Hemos oído gritos fuera-preguntó Hermione, que terminaba de vestirse. Ginny agarró su toalla y sus cosas y empezó a quitarse la ropa, sin responder. Hermione se acercó extrañada-Ginny, ¿qué pasa?-
-¡Pasa que le odio!-gritó llamando la atención de todas las chicas que estaban ahí.-¡que no le aguanto! ¡No!- y agarró sus cosas y se acercó a las duchas, quitándose la ropa y deshaciéndose la coleta alta.
Le odio
En la cafetería del centro…
-¡Un pastel de chocolate por favor!-le gritó a la camarera que asintió asombrada. Y es que ese era el tercer trozo de pastel que pedía des de que había llegado.
Hermione, Michale y Neville con una gotita tras la nuca miraban a su amiga, por donde a su alrededor había dos platos amontonados y tres vasos de té y un batido caliente.
-Ehhh...Gin…-llamó Hermione-¿p-porque estas tan enfadada?-
La camarera de cabello negro le trajo la otra tarta, que Ginny agradeció y empezó a engullir.
-Te va a hacer daño el vientre-advirtió Neville y ella mirándole, suspiró y dejó el tenedor sobre el plato.
-¿Qué me pasa?-y bajó la cabeza avergonzada de ella misma por tal comportamiento-esa no he sido yo.-
Los tres amigos se miraron y luego la miraron a ella.
-Ginny, ¿te ocurre algo con el profesor Harry? ¿Hay algo que te haya hecho?-preguntó Michael mientras Ginny suspiraba de nuevo.
-Le odio- y frunció el ceño- le odio…y por eso me comporto de esa forma tan patética-
-¿Por qué?-preguntó Neville-está es la primera vez que te ocurre algo así-
-Y más con un profesor-agregó Michael, que ahora se comía el pastel de Ginny-con la adoración que te tienen todos
-Pues este no-masculló ella haciendo un puchero- ese lo único que quiere es verme sufrir, molestarme, reírse de mí….-y recordó aquel día en que la llamó presuntuosa y frunció el ceño- Es idiota-
-¡Ginny!-exclamó Hermione mirando alrededor, alarmada-no insultes a los profesores, sabes que aquí las paredes tienes oídos-
-Me da igual, que me oiga, que se lo digan me da igual. Es un idiota que no vale como profesor. Deberían de echarle del instituto.-Y apoyó su cabeza en sus brazos, sobre la mesa-quiero que vuelva el profesor Lupin.-
Ellos volvieron a mirarse, preocupados por su amiga. Y es que no era normal que ella se comportara de esa forma. Ginny, la hija del banquero Arthur Weasley, la mejor alumna de algunas clases, había perdido los estribos y lo peor de todo es que lo había hecho contra un profesor.
¿Tendría eso consecuencias?
-Por cierto Ginny…-llamó Michael-¿no deberías de estar con el profesor Harry?.-
-No.-y le quitó el pastel a Michael y termino de comérselo, molesta-por favor, no volvamos a hablar de él. Me produce dolor de estómago solo sentir su nombre.
Cuando salieron de la cafetería, ya al atardecer, cada uno se fue por su camino. Ginny corrió hasta su casa, deseando no encontrarse nada por el camino.
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Horas más tarde, frente la cafetería…
Harry esperaba a que su novia terminara su horario de trabajo para acompañarla a su piso. El cielo ya estaba escuro y las farolas se habían encendido. Hacía frío, pero el poco lo notaba. Harry estaba que ardía, ardía de impotencia e ira.
Esa niña…pensó con rencor recordando lo de la mañana. Esa niña de verdad le había enfadado. ¿Como se le ocurría subirse a ese árbol? Si él no hubiera estado ahí se habría dado un buen castañazo.
Miró a otro lado, molesto. ¿Encima le recriminaba que porque le castigaba? Le parecía poco haberse casi matado. !Dios! Si Remus se entera de que algo pasó con una de sus alumnas es capaz de matarme.
Se frotó la sien, cansado. Y eso que solo llevaba una semana una clase en ese instituto. Suspiró. Sin duda esa niña le había cansado como si hubiera si llevara en el instituto 20 años. Esa niña necesitaba un buen escarmiento.
-Harry -y este alzó la cabeza y sonrió al ver a su novia-¿estás bien?-
-Me duele un poco la cabeza.-masculló masajeándose-pero pronto se irá.-y la miró-¿como te ha ido?-
-Bien. Mucho trabajo como siempre, muchos clientes-respondió pensativa- lo siempre. Excepto por esa niña-
-¿Niña?-
-Sí, creo que es del instituto en el que trabajas.-le miró-ha comido casi seis trozos de pasteles.-dijo riendo-creo que mañana no podrá alzarse de la cama…como era que se llamaba…-puso el dedo en su mentón-Gi…algo deGinny.-y Harry se detuvo.
-¿Has dicho Ginny?-
-Sí, eso he dicho- respondió Cho viéndole soplar-¿por qué? ¿La conoces?-
-Es una de mis alumnas.-y reanudó su camino, sintiendo de nuevo ese dolor- esa niña…-
-La verdad es que hablaba pestes de un profesor-recordó cuando pasaba de vez en cuando por ahí-diciendo que era un idiota y que no valía como profesor. Que le odiaba.-y rió-esa niña está bien loca. Pero es buena clienta de nuestra cafetería, junto con sus amigos vienen casi cada tarde y deja muy buenas prop…-y cuando volteó a mirar a Harry no le vio-¿Harry?-y miró atrás, donde él se había quedado parado.
Idiota. Que no valía como profesor. Que le odiaba. Sonrió con sorna. Esa niña necesitaba una lección. Y tanto que la necesitaba. Y él se la iba a dar. Si no se la enseñaba él que era su profesor, ¿quién lo haría? ¿Sus padres?
-Harry, ¿seguro que estás bien?-preguntó Cho delante de él, mirándole extrañada. Harry sonrió y agarró la mano de su novia.
-Claro-y comenzó a caminar-vamos a casa.-
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Al día siguiente, viernes…
-¡Buenos días!-saludó animada Ginny, a sus amigos-¡que tal habéis dormido!-y cerró la puerta del jardín mientras sus amigos la miraban fijamente.- ¿qué? ¿Qué pasa?-
-¿Estás bien?-preguntó Michael acercándose-no tienes dolor de estómago ni nada.-
-No. ¿Por qué?-
-Ayer engulliste seis pasteles- respondió Neville- pensamos que hoy te quedarías en cama-
-¡Por eso!-se asombró ella-por supuesto que no-y reanudó su camino- Mi estómago es a prueba de todo.-
-A prueba de todo…-repitió Michael con una gota tras su nuca. A veces pensaba que su amiga estaba bien chiflada. Entonces la nombrada mentalmente se detuvo y miró hacia atrás.
-Me falta algo…-murmuró y de repente su cara se iluminó al recordar eso que faltaba- ¿dónde está Hermione?-¿y su abrazo matinal?
-Hoy no podía venir ¿recuerdas?- y Ginny asintió-tenía algo que hacer con su padre o algo así-
Y los tres reanudaron el camino, hablando de trivialidades hasta que llegaron al instituto, donde Ginny se detuvo, mirando alrededor.
-Ginny ¿qué haces?-preguntó Michael extrañado al ver a su amiga mirar de un lado a otro.
Ella suspiró aliviada, poniendo una mano en su pecho. Parece que no está. Pensó dando el paso que la adentraría en la escuela.
-Señorita Weasley-y al sentir su nombre, tuvo un escalofrío que le recorrió desde la punta de los pies a la cabeza. Tragó duro y respiró profundo antes de voltearse, con una enormemente falsa sonrisa.
-Profesor Harry …-dijo entre dientes- Buenos días-
Harry sonrió y Ginny pudo ver un brillo de maldad en sus ojos, se asustó. Algo malo pasaba por la cabeza de su profesor que no le gustaba para nada.
-Vámonos-dijo Neville reanudando su camino-esto llevara rato-
-Pero no podemos dejarla ahí. ¿Y si vuelva a transformarse en el monstruito de ayer?-le siguió Michael mirando de vez en cuando hacia atrás- me preocupa-
-Es un profesor, no creo que le haga nada…-y entonces él se detuvo y le miró- no creo… ¿no?-
Y Michael solo se alzó de hombros sin saber que pensar. Volvió a mirar hacia atrás, donde su amiga, cabizbaja escuchaba lo que el profesor decía.
¡Animo Ginny!
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¿Por qué? ¿Por qué estoy aquí?
Se preguntó mentalmente, mirando cabizbaja la sala de profesores, que, como cada mañana a esa misma hora se encontraba vacía ya que los profesores estaban dando sus clases.
Pero, si era así, ¿qué hacía ella ahí? ¿Por qué no estaban en clase como todos los demás?
Y frunciendo el ceño, miró cabizbaja al culpable que la retenía en esa gran sala repleta de libros, papeles, armarios, ficheros…a ese cuyo apodo ella decía "el nuevo". A ese que se quitaba la chaqueta y mostraba el tan perfecto traje de marca negro y blanco, al que después sacaba la corbata y se desabrochaba los botones. Con aquella marca rojiza en su cuello… ¿una marca rojiza? Y enfocó más su vista, sonrojándose al momento.
Eso era…eso era…
-Bien, señorita Weasley-cuando se sentó delante ella, Ginny volteó el cuerpo a un lado, negada a mirarle. Él tenía un…un…y se tapó la cara con ambas manos avergonzada. ¿!Como podía venir con eso a un instituto!?
Harry la observó extrañado. ¿Por qué se había volteado? Tan solo iba a hablar con ella. ¿Tan avergonzada estaba que no podía ni mirarle a la cara?
-Ginny…-y agarró su brazo, pero ella se soltó y se alejó, con la cara roja como un pimientos y mirando de lado.
-¿Q-que quiere? ¿N-no ve q-que tengo cla-clases?-
Harry volvió a sonreír. Esa volvía a ser la niña presuntuosa de siempre.
-No se preocupe por las clases porque hoy pasará tooodo el día conmigo- y se giró en su mesa, buscando unos papeles.
-¿Qué?-preguntó ella mirándole.
-Ya pedí permiso a los profesores para que pudiera ayudarme, así que…-le entregó una gran carga de papeles, que ella agarró, quedándose agachada un poco-primero ordenará todos esos papeles por fecha y año, cuando termine, vaya al despacho de la directora y ordene todos los documentos que ella le ordene, aparte tiene que ir a pintar una pared para los de teatro, ayudarles con las cajas de materiales…!ah! También tiene que modelar para los de pintura y-..-
-¡QUE!-exclamó ella dejando los papeles sobre la mesa-¡modelar!-
-Sí, ¿tiene algún problema con eso?-
-¡P-por supuesto que sí! N-no quiero modelar, n-no me gusta…-
-Cuando termine, venga a buscarme-dijo alzándose de la silla-tengo clases con los de segundo. Por cierto, tiene en aquella caja el uniforme de gimnasia que tanto odia, para luego cambiarse, no vaya a ser que se manche de pintura- decía mientras agarraba su corbata y sus materiales, bajo la atónita mirada de su alumna- Trabaje duro, señorita Weasley-y tras eso cerró la puerta.
Ginny se quedó varios segundos mirando la puerta, pasmada. Ordenar, pintar, recoger modelar…!modelar! Apretó sus puños iracunda, furiosa. ¿¡Por que!? ¿!Por que tenía que aguantar todo!? No. Ahora mismo iría a hablar con la directora.
-Ahora mismo se va a enterar ese profesor de pacotilla que…-pero se detuvo en la puerta, pensativa. Si ahora iba y le contaba a la directora lo que ocurría, ella quedaría como una chivata, como alguien que no sabe defenderse. Y no, Ginny no era ninguna débil.
Miró atrás, donde estaba toda la papelada que tenía que ordenar. Se acercó y miró, entrecerrando la mirada.
Si eso quería, ella lo haría. Lo haría todo. Le demostraría que podía con cualquier cosa que le mandara. Que era no era ninguna presuntuosa.
-Se va a enterar de lo que es ser una Weasley.-y dicho eso, dejó su mochila en el suelo, se sentó en la silla y empezó a ordenar los papeles.
Y durante toda la mañana Ginny se pasó ordenando papeles, carpetas, ficheros. A la hora del almuerzo paró para comentarles a sus amigos, comió rápido y rápidamente continuó con sus tareas.
Modeló. Para su mayor bochorno, tuvo que hacerlo para los de tercero, que cuando terminaron le agradecieron mucho, pero Ginny pensó que jamás volvería a hacerlo. Odiaba sentir tantas miradas sobre ella. Odiaba ser el centro de atención.
Tras eso ayudó a recoger las cajas a los de teatro y para finalizar, se puso aquel uniforme de gimnasia enrome de sudadera y pequeño de pantalones, y una vez estuvo en la gran sala, miró el gran papel que tenía que pintar.
-Esto va a tardar…-masculló mirando el gran papel- en fin, manos a la obra- se recogió el cabello en un moño, agarró el pote de pintura color verde y empezó a pintar.
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-¿Por qué?-preguntó Minerva mirando a uno de sus ex alumnos, Harry. Este le miró, sonriendo mientras Minerva se ponía más nerviosa-¡Harry!-
-Porque sí-respondió él, sentándose en la silla de enfrente-porque está castigada-
-Es una Weasley-añadió Minerva.
-¿Y qué? ¿Por ser una Weasley no vamos a poder castigarla?-
-Harry, su padre, Arthur Weasley es uno de los accionistas de este instituto-dijo la mujer-no debemos de tener problemas con él-
-Y con él no lo tenemos, con su hija tampoco.-
-Me pediste que hiciera todos esos trabajos que deberías de estar haciendo tú. ¿Por qué simplemente no la castigas copiando en una hoja cien veces?-y se apoyó en el asiento, cansada- no quiero problemas Harry.-
-No te preocupes, que ella no dirá nada-dijo sonriendo-es demasiado orgullosa.-
Minerva alzó una ceja mirando fijamente a su ex alumno.
-Harry, ¿hay algo que no me hayas contado?-y este la miró- ¿algo relacionado con Ginny que me quieras decir?-
Harry solo se alzó de la silla y se encaminó a la puerta.
-¡Nos vemos!-se despidió mientras Minerva se asombraba un poco.
-Está raro…-
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Media hora después…
Ginny se sentó en el suelo, de cara al papel que más o menos había terminado de pintar. Todavía quedaba una parte de arriba y algunas zonas. Suspiró, secándose el sudor de la frente. Estaba cansada y sus piernas lo notaban. Se tumbó en el suelo y se quedó mirando el techo, pensativa.
¿Por qué estoy haciendo esto? Pensó mientras cerraba sus ojos y sonreía. Porque soy una tonta, una tonta orgullosa que no quiere rendirse y mostrar su lado débil.
-Todo por su culpa.-masculló-¿por qué simplemente no se olvida de mí?-
- Será porque le gustas-dijo una voz que le hizo abrir sus ojos y sonrojarse al instante.
-De-Dean…-murmuró sorprendida de verle tan cerca de su rostro. Este se alejó, sonriendo.
-¿Durmiendo?-preguntó mientras ella se alzaba del suelo.
-N-no. Es-estaba terminando de pintar la pared y…-bajó su cabeza-paré a descansar un rato-
Dios, debía de estar horrible, con la ropa llena de pintura y seguro que en su rostro también lo había.
-Ya me enteré de lo que te está haciendo el profesor.-dijo inclinándose sobre ella- voy a tener que quejarme.-Ella tragó saliva y miró a un lado- no me gusta que un profesor te acapare tanto-
Y ella le miró, sonrojada mientras él sonreía y se alejaba.
-Además, soy el delegado de clase, no puedo permitir que una alumna falte todo un día a clase.-
-N-no es nada. E-es decir, es un castigo que…-
-Por lo que tengo entendido, te castigo sin motivos-y ella asintió- bien, si me explicas el motivo tal vez pueda ayudarte y pedirle al profesor que te quite el castigo-
Y Ginny sonrió de oreja a oreja. ¿Quitarle el castigo?
-¿Puedes?-
-Eso intentaré.-
-¡Gracias Dean!-y se mordió el labio, feliz mientras se volteaba a mirar la pared. Tenía que terminar cuanto antes.
-¿Quieres que te ayude?-preguntó él tras ella, provocando que respingara al sentirlo tan cerca.
-N-no hace falta-dijo sonrojada- y-yo…ya queda poco, terminaré en…-
-¿Sabes que se le deben aplicar dos capas?- y Ginny le miró, pasmada mientras él reía. –bien, si no queda más remedio-se quitó la chaqueta del uniforme y se arremangó.
-No, Dean no hace falta. De verás.- le dijo al verle agarrar el pote de pintura.
-Cuantos más mejor.-respondió mirando la gran pared- no te preocupes-la miró-terminaremos en menos que canta un gallo-y le guiñó el ojo.
Ginny se sonrojó y cabizbaja, sonrió.
-Gracias.-murmuró.
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Hora y media después…
-Y recuerden traer los deberes para mañana-
-¡Si!-respondieron los alumnos que empezaron a recoger sus cosas en cuanto el timbre de final de clases sonó. Harry sonrió al verles salir corriendo de clase, deseando volver a sus casas o quedar con sus amigos. Recordó cuando él lo hacía, de hecho era el primero en salir siempre de clase.
Se levantó contento al recordad su infancia. Dura pero feliz, al lado de sus amigos y su padrino y casi padre, Remus.
-Profesor Harry-este se detuvo y miró a los dos alumnos que conocía perfectamente.
-Sí, que ocurre Corner, Longbottom-
-¿YGinny?-preguntó directo Michael, entrecerrando la mirada- no ha venido a clases en todo el día-
-La señorita Weasley está cumpliendo su castigo-les respondió, sonriendo-pero no se preocupen, en cuanto termine la podrán ver-
Ellos continuaron mirándole de una forma que por alguna razón le hizo sonreír.
-Si no tienen nada más que decir, me retiro-y pasando por al lado de Michael, reanudó su camino bajo la atenta mirada de los dos chicos.
-¿Todo el día?-preguntó Michael extrañado-¿desde cuando se castiga a un alumno todo el día?-
Neville siguió mirando a Harry, pensando que había algo en él que…empezaba a sospechar algo que no le iba a gustar para nada.
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Harry, tras dejar sus cosas en la sala de profesores, se acercó a la sala de teatro para ver cómo iba su alumna castigada, pensado que debía de estar hecha una furia por todo lo que había tenido que hacer hoy.
Y en cierto modo esperaba eso, más cuando llegó un gran asombro surcó su rostro.
-¡Dean! ¡Tu cabello!-exclamó Ginny alarmada, pero riendo al ver el cabello medio verde de su amigo. Se tapó la boca, evitando reír.
-Así que has vuelta a atacarme.-siseó este con insinuado enfado mientras mostraba el rollo de pintura lleno de este.
-¡N-no! esta vez yo no fui!-exclamó ella riendo mientras caminaba hacia atrás-e-espera Dean…n-no…-
-Claro que sí…-siseó acercándose- ven Ginny, acércate.-
-¡No!-
Y él se lanzó sobre ella mientras Ginny intentaba huir, pero él la agarró del brazo y la volteó, manchando así sus mejillas, que ya de por si estaban verde y su uniforme.
Los dos reían y se divertían, intentando mancharse cuando alguien tosió y desviaron la mirada hacia esa persona. Ginny rápidamente se sonrojó y miró a un lado mientras que Dean solo se enderezó y miró fijamente a su profesor.
-Profesor Harry.-Pero este tenía la mirada puesta en Ginny.
-Esto es un castigo señorita Weasley, no una zona de juegos.-dijo sonando duro mientras ella se encogía de hombros.
-Ella no tiene la culpa-interrumpió Dean-yo me ofrecí a ayudarla-
-Y no sabía usted que la señorita estaba en un castigo-
-Sí. Pero igualmente decidí ayudarla-dejó el mocho en el cubo de pintura vacío y se miró las manos, todas verdes-no hay inconveniente, ¿verdad?-
Harry siguió mirándole fijamente mientras este alzaba la cabeza y le miraba. Algo en su interior le molestó y entrecerró la mirada sobre su alumno.
-Mire, profesor, soy el delegado de clase y me gustaría que pudiéramos hablar sobre el castigo de Ginny. No es bueno que una alumna pierdas tantas clases por…un simple castigo-
Vale, ese niño empezaba a molestarle.
-Verá, señor Thomas, lo que yo haga o no con mis alumnos castigados no es problema suyo. Yo soy su profesor así que le pediré que por favor no vuelva a hacer una cosa como esta.-
-Usted podrá ser el profesor, pero no tiene ningún derecho a castigarla todo el día-y miró a un lado, sonrojándose un poco-es un abuso-
Ginny miraba a Dean maravillada. Dean la defendía, se enfrentaba al profesor. Suspiró. ¿Podía existir alguien mejor que él?
-Salga de aquí-y Ginny miró a Harry, que de brazos cruzados le miraba de una forma aterradora-salda de aquí ahora mismo-
-No hasta que le quite el castigo a Ginny-
-¿Acaso quiere terminar igual que ella?-
-Si eso le quita a ella el suyo, sí. Castígueme-
-No.-se acercó Ginny alarmada-Dean n-no hace falta que…déjalo-
-Pero te dije que…-pero ella sonriendo le agarró las manos.
-Estaré bien. Solo son un par de días-le guiñó el ojo a la vez que él se sonrojaba-podré aguantar.-
-Pero…-y ella le miró con carita de cachorrito abandona que seguro ningún hombre podía resistirse-está bien, ya me voy.-suspiró resignado. Ginny le soltó las manos, sonriendo mientras asentía. Pero toda sonrisa se borró al verle acercarse tanto su rostro- esto todavía no ha terminado-murmuró muy cerca de sus labios.
Harry bufó, mirando a un lado haciendo que el chico se alejara de Ginny.
-Nos vemos el lunes-y ella asintió, sonrojada. Más cuando la puerta de la sala se cerró, un ambiente tenso se cargó y Ginny miró cabizbaja a su profesor.
-Le dije que nada de besos en la escuela-siseó él provocando un gran sonrojo en Ginny.
-¡N-no hay besos!-exclamó avergonzada cruzándose de brazos-para besos los que lleva usted en el cuello-masculló provocando que ahora Harry se sonrojara y se tapará el cuello-o debería decir mordiscos…-
¿Cómo demonios se había dado cuenta? ¡Maldita sea! Mira que se lo dijo a Cho, pero ella…
-No me venga con eso de prohibir los besos cuando usted viene con uno tamaño xl- masculló de nuevo, poniéndose a recoger los botes de pintura.
-Esos son dos cosas muy diferentes. Tú aún eres una niña-respondió avergonzado.
-No soy ninguna niña-dijo dejando un bote en el suelo, molesta- sé perfectamente todo sobre…-pero sonrojada, miró a un lado- no sé qué hago hablando de eso con usted-se limpió las manos en el uniforme-con su permiso, me voy a mi casa- y pasó por su lado a toda prisa, deseosa de poder llegar a casa y darse un relajante baño.
En cuanto cerró la puerta, Harry se percató de que se había ido y que se había quedado solo en esa gran sala. Miró la pared y se sorprendió al verla bien pintada. Pero no era eso lo que realmente pensaba, sino que es lo que "perfectamente" sabía su alumna. Estaría hablando de…No imposible.
Todavía era muy niña para saber eso, ¿no?
