Advertencia: Lemmon bastante pervertido! Agradeceria que no lo leas si no te gusta el lemmon.

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PRIMERIZOS

Capitulo 3: Renaciendo el clan Uchiha

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No podia negar el hecho de que mi esposa se veía demasiado sexy. Estaba usando un conjunto de encaje de color rojo, y el hecho de que su vientre esté abultado por nuestro heredero, lo hacía aún más sexy.

Sus senos, que de por sí ya eran grandes, estaban hinchados y sus pezones resaltaban por encima de la tela del sostén. Su prenda inferior tenía una mancha húmeda, dándome a entender que ya se estaba excitando. Su mirada estaba perdida, sus pupilas estaban dilatadas y sus irises se habían tornado a un color aún más oscuro. Sus labios de un color rojo intenso, producto de los apasionados besos que habíamos compartido hasta el momento; sus mejillas levemente sonrojadas y su cabello rosa desordenado hicieron que mis hormonas adolescentes perdidas por ahí se salieran de control.

"¡Hnn! ¡Sasuke-kuuun!" gimió ella fuertemente.

Estaba mordisqueando su cuello a modo de juego pero al parecer ella no estaba muy a gusto ya que quería apresurar las cosas. Sonreí contra su cuello levemente y dejé un beso casto en su clavícula embarrado de mi saliva. Acaricié su espalda con cariño y besé sus enrojecidos labios. Ella me respondió torpemente, pero logró que nuestras lenguas empiecen a jugar entre sí.

La empujé delicadamente en nuestra cama matrimonial sin dejar sus labios. Atrajo sus suaves dedos a mi cabello y lo acarició levemente. Cerré mis ojos en señal de relajación y suspiré. Nos miramos fijamente a los ojos durante unos minutos. Parecíamos unos tontos enamorados que iban a hacer el amor por primera vez.

Los latidos de nuestros corazones aumentaban su ritmo cada vez más y pequeñas gotas de sudor surcaban nuestros rostros. Esta vez dirigí mis labios al valle de sus senos, que se veían apetecibles. Sus pezones se habían puesto aún más erectos si eso era posible y las copas del sostén ya le quedaban chicas a sus grandes senos.

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Sentía como si mi parte baja explotara. Cada toque, cada caricia suya me volvía loca. Estaba perdidamente enamorada de este hombre con hormonas de adolescente. Este hombre que, con un simple beso hacía que mis braguitas se llenen de mi esencia, que mis senos se hincharan, que las copas del sostén me queden chicas, que mis pezones se hinchen, que mi vulva se vuelva hipersensible a su toque... Que tenga ganas de que hagamos el amor todo el día hasta ya no poder más.

Para mi alivio, liberó a mis senos del sostén y estos rebotaron levemente. No tuvo piedad de mi sostén de encaje, que me había regalado él mismo en nuestra noche de bodas, y lo tiró por ahí. Mi chico sonrió pervertidamente y se llevó mi pezón izquierdo a la boca para morderlo y lamerlo. Gemí fuertemente y sentí como mi prenda inferior se mojaba cada vez más y mi esencia manchaba las sábanas de color blanco. Su lengua jugueteaba con mi hinchado pezón sin dejar de besar húmedamente mi seno y masajear fuertemente el otro. Se notaba a kilómetros que mi esposo adoraba torturarme. Era muy frustrante porque yo no podía hacer nada, y al parecer se divertía con esa idea.

Subió hasta mi rostro, sin dejar de besar mi piel, y estampó sus labios apasionadamente contra los míos. Aproveché ese momento para deshacerme rápidamente de su camisa de color negro que le quedaba extremadamente sexy y sus pantalones, en donde ya se notaba claramente su erección. Nuestras lenguas danzaban entre ellas y mis labios no querían dejar los suyos. Jugué un par de minutos con el elástico de sus bóxers. Él estaba pensando que se los bajaría rápidamente al igual que sus pantalones, pero los bajaba un par de centímetros y se los volvía a subir. Él se dio cuenta de mi juego e hizo lo mismo con mis bragas. Nos mantuvimos entre beso y juego por un largo tiempo.

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El momento en el que finalmente la hice mía se sintió como si me completara. Tsunade había dicho que el apetito sexual de Sakura aumentaría, y de eso me iba a encargar yo personalmente. Lo bueno era que ya no era necesario el uso de condón. La sensación de poder estar dentro de ella y cerca a mi hijo era indescriptible. Besé su vientre una infinidad de veces después de salir de ella. Ella simplemente sonrió levemente y acarició mi cabello. La atraje a mis brazos y besé sus labios levemente, para taparnos con la sábana blanca. Nos quedamos mirando por unos cuantos minutos, ambos acariciando su vientre. En sus ojos se reflejaba la luna llena, y no podía negar que se veía hermosa. La vestí poniéndole mi polo del piyama y unas bragas de color blanco.

"Sasuke-kun..."

Al oír su susurro no pude evitar pensar en dos cosas: o quería otra ronda (algo poco improbable porque se le veía cansada), o tenía un antojo. Supe entonces que era la segunda opción y le sonreí levemente. Sakura, al contrario de Hinata o Ino que también estaban esperando hijos, no me pedía cosas raras para comer. Siempre eran sus galletas de chocolate, su pastel de fresa o sus crackers. Pero algo en su mirada me dijo que no iba a querer lo ya mencionado.

"¿Antojo?" ella asintió levemente, mordiéndose el labio inferior y acurrucándose mas a mi pecho.

"Quiero panqueques con helado" me pidió ella.

Alcé una ceja en confusión y besé su frente. Suspiré en frustración sabiendo perfectamente que si no cumplía su capricho se pondría a llorar diciendo que yo pensaba que estaba gorda, que ya no la amaba y que la iba a abandonar; algo que había ocurrido pocos días atrás.

Flashback
Milagrosamente no estaba enojado con Naruto y Sai. La misión había salido a la perfección, pero estábamos bastante cansados y teníamos bastantes heridas que hacían que nuestro viaje de regreso se demore más de lo previsto. Yo era el líder de la misión, por lo que tenía que entregar el reporte y hablar con la hokage. Tsunade se apiadó de mi cuando le dije -mediante una invocación que mandé- que todos estabamos realmente agotados y necesitábamos ver a nuestras esposas. Las tres -Ino, Hinata y Sakura, estaban embarazadas y Tsunade sabía perfectamente lo engreídas que estaban en ese momento. Sólo me pidió que la visitara al día siguiente a primera hora.

Llegué a mi casa a media noche. Lo primero que me di cuenta al llegar a mi hogar fue que Sakura se había quedado dormida en el sofa de la sala esperando mi llegada como de costumbre. Sonreí levemente y la cargué en brazos hasta nuestra habitación, dejándola delicadamente sobre nuestra cama. Me percaté que todavía no se había puesto su piyama -ese pequeño vestido gris de seda bastante sexy- y decidí darme una ducha antes de cambiarla por mi cuenta.

Tiré mi mochila al costado de la puerta y ahí mismo me desnudé quedándome solo en bóxers. Cerré la cortina ya que odiaba despertar con luz contra mi rostro. Caminé hacia mi closet y saque ropa interior limpia. Sin más, me dirigí hacia el baño. Hice un intento de vendarme el torso de nuevo ya que era en donde tenía mas heridas pero no me salio como a ella, asi que deje la venda a un lado.

Luego de una corta ducha para quitarme el sudor y sangre de encima, me puse mis bóxers y sequé rápidamente mi cabello mientras me dirigía hacia la cama. Su piyama estaba perfectamente doblado en el borde de la cama, lo cogí con delicadeza y me arrodille al lado de mi esposa. Se veía bastante tranquila, con una pequeña sonrisa en el rostro y sus mejillas levemente sonrojadas. La desnudé por completo, apreciando por un largo rato su abultado vientre, y sin más, le puse el vestido. Gateé sobre la cama para echarme a su lado, y como costumbre, rodeé su pequeña cintura. Me quedé un buen rato mirándola fijamente, hasta que finalmente me quedé dormido. Realmente estaba cansado.

"Sasuke-kun..." escuché a Sakura susurrar en mi oído. No habrían pasado más de dos horas desde que me había quedado dormido. "Quiero helado de mango con mantequilla de maní..."

"Sakura... Bebé, ¿no puedes esperar hasta mañana? Acabo de llegar hace-"

"¿Me estás diciendo gorda?" Pequeñas lágrimas empezaron a surcar su rostro, y ahí supe que mi esposa se había ofendido.

"Saku-"

"Ya no me quieres, ¿verdad? Ya no soy bonita, soy mandona, cocino horrible, estoy gorda, soy una mantenida-"

"Sakura-"

"Y me vas a abandonar y te vas a ir con otra mas bonita, con más dinero y que es mas fuerte que yo y-"

"Estás embarazada, no gorda. Pensé que estabas orgullosa por el hecho de llevar a la cabeza de la nueva generación del clan Uchiha dentro de tu vientre." le dije con reproche.

Miró hacia abajo arrepentida y me abrazó. Sus lagrimas humedecieron mi pecho, pero eso era lo de menos. La atraje con delicadeza por el mentón para que me mire. Le sequé un par de lágrimas que todavía quedaban en su rostro. Sus ojos emanaban ese brillo especial que hacía que me sintiera seguro de quien era. Besé sus labios húmedos entreabiertos delicadamente.

"Te amo. Y eso nunca cambiará" susurré contra sus labios para besarlos nuevamente.

"Hazme el amor Sasuke-kun" me pidió ella, sin dejar de mirarme a los ojos.

Esa noche no solo la bese con infinita ternura y delineé sus curvas; la hice mía como si fuera la primera vez. Le bajé los tirantes del vestido para besar sus pechos ahora muchísimo más grandes gracias al embarazo y jalar sus rosados pezones con mi boca. Sus gemidos inundaban la habitación y me excitaban mucho más. Me quedé masajeando, besando y mordiendo sus senos por un largo rato, hasta que finalmente llegó al orgasmo.

Tuve que aguantarme las ganas de arrancarle el vestido y penetrarla con mi amiguito de la forma mas brusca y sexy posible, haciendo que me bañe con su esencia femenina, dejando marcas de amor en su cuello y pecho. Cambiamos de posiciones cuando nuestros labios se unieron en un beso, ella encima de mí. Llevé mis manos a su espalda para bajar el cierre de su vestido y lentamente lo bajé, encontrándome con su cuerpo completamente desnudo. Ni siquiera estaba usando la tanga sexy negra que le había puesto.

"Eres tan traviesa" le susurré en el oído, y acariciando su espalda baja. Podía sentir su humedad contra mi pene. Pensé que podría llegar a romper la tela de los boxers para adentrarse dentro de su vagina.

"Y te encanta" me respondió moviendo sus caderas arriba y abajo como si ya fuera a penetrarla.
Fin del Flashback

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Sabía que estaba cansado pero me moría de hambre. Nuestro pequeño me estaba dando unos antojos muy raros. La vez pasada me había provocado ramen con helado de moras. Al principio simplemente pedía galletas de chocolate o helado, por lo que Sasuke ya tenía reservas de ello en el refrigerador y alacena de la cocina para no salir a comprar a las tres de la mañana. Pero a partir del quinto mes de embarazo empecé a pedirle cosas más raras y mi panza crecía aún mas de lo normal. Justo ese día tenía control con Tsunade.

"¿Y cómo va tu apetito Sakura?" nos preguntó a ambos, mientras Sasuke me ayudaba a acostarme en la camilla de color verde agua.

"Aumentando cada día mas..." susurré avergonzada y Sasuke simplemente sonrió levemente.

"Bueno, es que no sólo te tienes que alimentar tú Sakura, sino que a dos pequeños más." me respondió mi sensei esbozando una sonrisa.

"¡¿Tendremos mellizos?!" pregunté yo alarmada.

"Conque mellizos eh..." susurró él.

"Sasuke, ¡nunca me dijiste que tenías gen de mellizos en tus células!" exclamé yo enojada.

"Pues en mi opinión Sakura, creo que ambos están de suerte. Han pasado mas de seis generaciones desde que el clan Uchiha tiene mellizos." dijo ella sabiamente.

"No sé por qué lo ves como algo malo Sakura..." me dijo él besando mi frente.

"Obvio... Como tú eres quien no va a sufrir las contracciones y el parto..." murmuré bastante molesta.

"En realidad Sakura, es justamente acerca de eso de lo que quiero hablarte. Es muy riesgoso tener mellizos por lo que desde ahora estarás en reposo total. Sasuke, tu esposa cada día va a tener antojos aún mas raros y el apetito sexual aumentará también."

"Hasta ahora he cumplido todos sus pedidos Tsunade..." respondió él con doble sentido. Y eso no se lo negaba.

Flashback
Era la primera vez que me pasaba. Mayormente, cuando tenía ganas de él simplemente lo besaba apasionadamente y a los pocos minutos ya estábamos sin ropa y follando como conejos. Pero esa vez quería algo en específico, y ese algo solo él lo podía hacer: quería sexo oral. Me moría por sentir su lengua en mi intimidad lamiendo y besando cada centímetro de esa parte tan preciada de mi cuerpo. Y además, me sentía avergonzada ya que nunca se lo había pedido. Me sentía apenada y pervertida, pero me moría por sentirlo ahí.

Estábamos ambos recostados sobre nuestra cama. Yo estaba usando un vestido corto y rojo para dormir, mientras que mi esposo estaba en bóxers. Estábamos acariciando mi vientre mientras él me contaba como había sido la misión del día anterior. De ratos nos besábamos tiernamente, o simplemente me abrazaba. Notó que algo me pasaba, pero no me lo quiso preguntar directamente. Me abrazó más fuerte y besó mi frente.

"¿Qué sucede? ¿Un antojo?" susurró él contra mis labios, con un tono de preocupación. El poder ver ese brillo en sus ojos era algo indescriptible. Sólo lo había visto cuando me hizo el amor por primera vez, cuando le dije 'acepto' en nuestra boda y cuando le dije que estaba embarazada. Cada noche miraba fijamente mi vientre durante un largo rato, acariciando o simplemente colocando sus manos para sentir las pequeñas patadas que daba el bebé. Y siempre, ese brillo especial aparecía en sus hermosos orbes.

Asentí levemente con la cabeza mordiéndome el labio tímidamente y acurrucándome más en su pecho. Él sonrió de lado y acarició un par de mechones que caían rebeldemente por mi rostro.

"¿Qué te provoca bebé?"

"¿Te refieres a mi o al heredero del legendario clan Uchiha?"

"Me refiero al pequeño Uchiha que le está dando antojos muy raros a su hermosa mamá"

"A este pequeño le provoca galletas de avena con mantequilla de maní, mermelada de fresa y helado"

"Ya vuelvo con su banquete" dijo en son de broma por la cantidad de comida que le había pedido.

Le tomé del brazo antes que se levantara y lo miré de la forma más inocente posible. Besé sus labios tímidamente y mordí su labio inferior traviesamente. Él me respondió nerviosamente al comienzo, y sabía perfectamente por qué. Pensaba que si seguíamos besándonos tendríamos relaciones en ese instante, y él claramente notaba mi cansancio.

"Quiero... Sexo oral... Ahora..." murmuré contra sus labios de una forma bastante sensual, por no decir inusual.

Simplemente no dormimos esa noche. Hacía como una semana que no hacíamos el amor como locos. Realmente había extrañado nuestras rutinas cuando nuestras hormonas dominaban la relación y hacíamos el amor cada vez que podíamos.
End of Flashback

"Lo más seguro es que te hagamos una cesárea. ¿Les parece bien que sea el 23 de julio? Los bebés ya tendrían ocho meses. "

Miré con una pequeña sonrisa a Sasuke y él besó mi frente. Asintió levemente con una media sonrisa impregnada en su rostro.

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Después de 21 horas de trabajo en la sala de parto, Daisuke y Hiroki Uchiha finalmente vinieron al mundo. Daisuke había sido mayor por 7.35 minutos. Ambos parecían dos gotas de agua y ambos eran unos bebés dignos del apellido Uchiha. Ambos habían heredado mi color de cabello y los rasgos del clan. Sakura solo los había podido ver por un par de minutos, ya que estaba realmente cansada y se había quedado dormida. Estaba sentado en una silla al costado de la camilla en donde ella se encontraba recostada, acariciando el anillo de oro blanco con incrustaciones de diamantes su mano derecha.

Los bebés habían sido llevados al quinto piso para ser revisados y después traerlos a la habitación. Naruto, Kakashi y nuestros padres estaban esperando todavía en el primer piso. Naruto había ido a avisar a todos que el día anterior Sakura entraría a labor de cesárea. Me imaginé a mi mejor amigo corriendo por toda la aldea buscando a todos. También a nuestras mamás hablando sobre los nombres de sus nietos que estaban por nacer, y los futuros. Imaginé a nuestros padres charlando acerca de la situación de la aldea o algo por el estilo.

Tocaron a la puerta y supuse que eran las enfermeras trayendo a los bebés, por lo que simplemente las dejé pasar. Pero me equivoqué y de la nada, el lugar se llenó de gente con globos de muchos colores y globos. Todos tenían sonrisas en sus rostros al igual que Sakura, quien por el barullo se había despertado. Simplemente quería saber que era lo que estaba sucediendo y en donde rayos estaban los bebés. Identifiqué a nuestros padres, a mi mejor amigo, a mi sensei y hasta Sai.

"Feliz cumpleaños Sasuke/ teme!" exclamaron todos, y ahí fue cuando todo tuvo sentido finalmente. Sakura se levantó un poco y cuando me acerqué a ayudarla, me atrajo por el cuello y estampó sus labios contra los míos.

"Feliz cumple Sasuke-kun"

Habían pasado años desde la última vez que ella me había llamado así. Había extrañado al sufijo. Y para completar mi felicidad, las enfermeras aparecieron con los bebés en brazos. Todos los reunidos guardaron silencio ya que los pequeños estaban profundamente dormidos. Una de las enfermeras me entregó a Hiroki (a quien reconocí porque su cabello era completamente negro a comparación de Daisuke, cuyo cabello era más un azul marino) y la otra enfermera le entregó a Sakura su mellizo.

"Hola Hiroki-chan" le saludó mi madre a su nieto. "Yo soy tu abuela Mikoto y ella es tu abuela Mebuki" le explicó señalando a mi nuera.

"Hola Daisuke..." escuché a mi hermano mayor decirle a mi otro hijo. "Yo soy tu tio Itachi"

Todo el mundo empezó a felicitarnos y a hablarle a los bebés para presentarse. Sakura estaba realmente feliz y ese brillo especial que no había visto emanar desde que le pedí matrimonio o la primera vez que nos hicimos uno apareció en sus ojos de nuevo. Me quedé observando a mi esposa por un largo rato embobado. Mi hermano se dio cuenta y no se burló como de costumbre, sino que sonrió levemente mientras le hacía mimos a su sobrino.

"No te veía tan feliz desde tu matrimonio..." mencionó Kakashi mientras le hacía muecas graciosas a Hiroki.

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La primera semana con los bebés había sido algo agitada, pero realmente maravillosa. La primera noche con los bebés, dormimos todos en nuestra cama matrimonial. Todavía no nos acostumbrábamos al nuevo horario. Quedarnos hasta tarde haciéndolos dormir, levantarse en medio de la mañana para darles su leche y mimarlos el resto del día. Mi suegra y mi mamá venían casi todas las tardes al departamento para pasar una tarde con sus nietos, por lo que a veces nos daba un rato para Sasuke y a mí salir a solas. Aunque la mayoría de veces fueron porque teníamos que comprar algo para los bebés.

Los dos primeros meses pasaron volando. Con Sasuke quedamos que me encargaría de la casa y renunciaría a mi labor como ninja los tres primeros años de los pequeños; pero que al tercer mes él ya tendría que salir a misiones más largas para poder mantenernos a los cuatro, a pesar de que ya habíamos estado ahorrando por un largo tiempo. En ese momento, él se encontraba en una misión de una semana junto Naruto, Sai y Kiba; y según los reportes hoy regresaba. Estaba realmente ansiosa por verlo. Lo extrañaba mucho, y los bebés extrañaban a su papá también.

Mi suegros y mis padres se habían quedado en la casa de los Uchiha con los bebés. Querían que Sasuke y yo pasemos un tiempo a solas, algo que desde el nacimiento de los bebés no habíamos tenido. Ese mismo día era nuestro aniversario. Cumplíamos tres años de matrimonio y estaba muy feliz. Había decidido hacerle una pequeña cena romántica esa noche. Quería sorprenderlo a él, y no quería que él me sorprendiera a mi. Ino me ayudó consiguiendo un sexy vestido y Hinata me ayudó con la comida. El vestido era rojo sangre, me llegaba a la mitad del muslo y lo complementé con unos tacos aguja de color negro.

Estaba terminando la cena cuando sentí la presencia de su chakra en la entrada del departamento. Mayormente él entraba por la puerta trasera y no la principal, me pareció algo extraño. Sentí sus fuertes brazos abrazarme por detrás y gemí en satisfacción. Había extrañado esa sensación por bastante tiempo. Empezó a dejar un pequeño camino de besos por todo mi cuello mientras acariciaba mi plano vientre, justo por encima de la línea de la cicatriz de la cesárea. Me volteé rápidamente y le quité la parte de arriba de su uniforme de anbu. Delineé la línea de sus marcados abdominales con la punta de mis dedos y lentamente fui subiendo hasta su cuello, para luego rodearlo con mis brazos.
Besé su mejilla sonoramente y me sentí como una adolescente otra vez. Me sentí como una chica con las hormonas alborotadas de nuevo.

"Tadaima..." susurró contra mis labios para besarlos rápidamente, habiendo succionando divertidamente mi labio inferior.

"Okaeri..."

Era positivo. Estaba excitada. Estaba cien por ciento segura. Quería que me arranque el vestido y mi tanga (estaba más que segura de que ya estaba bastante húmeda). Quería que se lama los labios sensualmente al darse cuenta de que no llevo sostén y que estruja mis senos descubiertos fuertemente. Quería desnudarlo, tocarlo y besar cada parte de su cuerpo. Quería que me penetre con su hermoso pene y que no dejemos de hacer el amor toda la noche. Quería que me bese, quería que me toque. Quería escucharlo gruñir de placer viendo como yo sola me masturbo tocándome los senos y penetrando mis propios dedos en mi vagina.

Nos miramos fijamente por unos largos segundos que parecieron horas y una hermosa rosa de color rosa apareció frente a mi rostro. Acaricié su tallo con mis dedos sin dejar de mirarlo y él entrelazó sus dedos con los míos y el tallo. Pero me lo arrebató delicadamente para ponerlo en mi cabello. Susurró un casi inaudible 'hermosa' que sólo fue escuchado por nuestros oídos y acarició con ternura mi mejilla.

"Hice una pequeña cena para tú y yo." le comenté rodeando mis brazos en su cuello, poniéndome de puntitas. "Pero primero, mi capitán anbu favorito creo que necesita una ducha"

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Sin pensarlo más, me fui prácticamente corriendo a nuestro baño. Me di una ducha bastante rápida y me vestí formalmente con una camisa blanca (y los primeros dos botones desabrochados) y un pantalón negro. No quería que mi esposa se sienta rara siendo la única con ropa de vestir. Me sequé el cabello camino a la sala y al pasar por el cuarto de los pequeños tiré la pequeña toalla en el canasto de ropa sucia. Aceleré el paso hacia la cocina y la abracé nuevamente por detrás tomándola por sorpresa. Se volteó a verme y me dio un pequeño beso en los labios como diciéndome que dentro de poco iba a estar lista la cena. La ayudé poniendo la mesa, y a los pocos minutos apareció en el comedor con un plato en cada mano.

Comimos conversando amenamente con una copa de vino. Le comenté acerca de la misión: Kiba había estado jodiéndolos a todos diciendo que su vida de soltero era genial y que había estado burlándose de ellos cuando Naruto le contó un par de anécdotas de los futuros papás (incluyéndose como uno). Ella reposó mi mano derecha sobre la mesa y yo inmediatamente la tomé, acariciando el dorso de ésta con mi pulgar. El departamento se veía tan silencioso. Esos últimas semanas habían sido algo bulliciosas debido a las visitas y a los mellizos.

Terminamos de cenar y la ayudé llevando los trastes a la cocina. Sabía a la perfección que ella tenía planes de lavar los platos, pero no se lo permití. La necesitaba. Necesitaba estar dentro de ella de alguna forma. Me había quedado mas de cincuenta días en abstinencia desde que habían nacido Daisuke y Hiroki, y después unos rapiditos en la mañana al despertar. Pero nada mas que unos rapiditos. Y mi pequeño amigo necesitaba algo de acción después de tanto tiempo. Ya no quería solo unos rapiditos. Quería sexo desenfrenado toda la noche y mis hormonas de adolescente no ayudaban a contenerme.

"Eso ya lo podemos hacer mañana en la mañana bebé. Ahora sólo te quiero a ti. En la cama. Y hacerte el amor desenfrenadamente toda la noche."

Me besó apasionadamente y supe que ella también quería lo mismo. No podía aguantar más. Necesitaba hacerla mía en ese preciso momento. Así que llegamos a la puerta de nuestra habitación a medio vestir. Bueno, al menos yo. Ella ya estaba en ropa interior: el vestido se lo había sacado en la cocina y lo había tirado en algún lugar del pasillo. Yo tenía la camisa desabrochada, los pantalones desabrochados y con una erección bastante dolorosa. En cualquier momento la tela de mis bóxers explotaría. Ella me empujó fuertemente contra la puerta y saltó a mis brazos, rodeando mi cadera con sus piernas. Disimuló una penetración, provocando que varios gemidos salgan de sus labios y gruñidos de los míos.

"Mierda Sakura..." susurré contra sus labios para besarlos toscamente y apretar su trasero.

"¡Uhhn! ¡Saahsukeeh-kuuhn!"

No me importaba que estuviésemos en el pasillo. La quería hacer mía en ese preciso instante. De alguna forma me bajé los pantalones y mis bóxers con mi mano libre sin dejar de besarla, y le bajé las bragas bastante mojadas. Gimió bastante fuerte, y yo levemente también, cuando la punta de mi pene rozó su ya dilatada vagina. No quise hacernos esperar más y la penetré hasta el fondo. La sensación de estar dentro de ella de una forma tan íntima me llenó por completo. Se empezó a mover lentamente sus caderas de arriba a abajo, para que la embistiera más lento y profundo. Derramé mi semilla dentro de ella y las piernas me fallaron, haciendo que me cayese al piso, y eso ayudó a que ella también se viniese más rápido.

"Eso se sintió increíble..." dijo ella con la respiración entrecortada y recostando su cabeza en mi pecho.

Sólo le sonreí de medio lado y besé su cabello. Esa había sido una de las sesiones de sexo más increíbles que había tenido con ella. Mi compañero de batalla todavía estaba dentro de ella y seguía completamente erecto. Al parecer no tenía planes de salir. Sakura lo notó y sonrió traviesamente para empezar a cabalgarme nuevamente. Puse una cara de satisfacción y ella besó mis labios entreabiertos.

"Te amo" murmuré mientras derramaba mi esencia dentro de ella nuevamente.

"Lo sé. Yo también te amo Sasuke-kun." respondió recostando su cabeza en mi hombro.

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Asi que después de mil años yo, Hatsumi-chan, decidí subir el ultimo capitulo de este threeshot. Espero que les haya gustado :) Gracias a todas las que la pusieron en favoritos tanto a la historia como a mi, a las que followearon la historia y a mi, y también infinitas gracias a quienes dejaron un review dejandome su opinion.

Quería ponerle más lemmon a la historia, pero opté por dejar la última escena a su imaginación ;)

Hasta ahora no puedo creer que hice que hicieran el amor contra la puerta de su cuarto y al pie de esta, cuando su cama estaba a menos de cinco metros xD

En fin! Ya nos veremos en el nuevo cap de BYMYSIDE (el cual ya tiene casi 1000 palabras :) ) y por ahi que en otro pequeño proyecto que tenga en mente en un futuro :D

Cuidense mucho y PAZ :3 (lo siento, tenía que poner eso ultimo)