Capítulo 3: ¿Callejón sin salida?

—¡Siguen entrando! —Sanji anunciaba la llegada de más monstruos mientras pateaba a uno que iba a atacarle.

—¡Esto no pasaría si me hicieran caso al menos por una vez! —exclamó Nami empujando a uno de los monstruos con un palo hacia el exterior de la clase.

—¿Dónde se habrá metido ese tal Law? —Zoro no se fiaba de su nuevo conocido—. ¿Luffy no le acompañaba? —Un fuerte golpe casi lo desestabiliza pero pudo mantener la puerta para evitar que no entrasen más.

—¡Esto es el fin! —gritaba el desconocido tiritando de miedo por la situación.

Entonces se oyó del exterior de la sala una gran explosión, todos se asustaron pensando que pudiera ser otra mala noticia.
Unos pasos se oían en el silencio sepulcral del edificio, Zoro y Sanji se preparaban para pelear.

—¿Estáis bien? —Un hombre entró por la puerta mientras sujetaba un sombrero y tiraba un lanzagranadas sin munición al suelo como si fuera un envoltorio de un caramelo, sin cuidado—. ¿Hay algún herido?

—¡Tú eres…

Se preguntarán cómo se ha podido llegar a esa situación si antes se encontraban en un hotel, así que dejemos el nombre de las dos personas misteriosas y volvamos hacia atrás…

Londres, 26/9/11 – 9:03. Hotel en el que se hospedaban Nami y Robin.

—Buenos días tortol… Luffy y Robin —dijo Nami mientras bostezaba y se estiraba al mismo tiempo—. ¿No está muy oscuro esto para ser de día?

—Mira por la ventana y ya verás porqué —contestó Robin mientras esperaba su reacción.

—¿Qué ha pasado con el cielo que está tan oscuro? —preguntó Nami intentando adivinar el motivo—. ¿Y de dónde ha salido esta niebla tan espesa?

—¡Toma mi Nami-swan! —Sanji apareciendo de la nada, le entregó a Nami una bolsa.

—¿Qué será? —preguntó mientras sacaba el regalo de la bolsa—. ¡Un móvil nuevo! —Nami se alegró al verlo haciendo que Sanji empezara a bailar—. Justo cuando pensaba en comprarme otro, ¿cómo lo sabías?

—¿No te acuerdas cuando hablamos por teléfono que se había cortado? —comentó Sanji al oírla.

—C-Claro que me acuerdo —contestó la pelirroja teniendo un vago recuerdo de lo que pasó. ''Sanji tengo que colgar ya nos veremos mañana. ''

—Entonces lo tenía claro, debía comprarte uno nuevo —prosiguió Sanji recordando lo que sucedió.

—¿Nami? ¿Nami-san? —la llamaba Sanji buscando que le respondiera—. Seguro que tendrá algún problema con el móvil, ¡decidido, le compraré uno nuevo para que pueda hablar conmigo todo el tiempo!

—¿No te acuerdas que ayer llevaba una bolsa? Pues era eso, el móvil, ¡pero me emocioné tanto de nuestro romántico reencuentro que se me olvidó dártelo! —dijo mientras bailaba en torno a ella.

—¿Ya es de día? —preguntó Zoro mientras se estiraba—. Veo que no, me voy a dormir.

—¡Espera pelo césped que ya es de día! —gritó Sanji para evitar que volviera a la cama.

—¿Cómo me has llamado ceja torbellino? —respondió Zoro mientras se encaraba con el rubio.

—¡Ya basta con todo este ruido que me acaban de despertar! —se quejó Vivi aun media dormida.

—Pero... —Sanji estaba extrañado— si ya hemos parado Vivi-chan-

—Pues yo todavía oigo un ruido. —Al decirlo todo el mundo se calló, pero en vez de silencio se oían golpes provenientes del exterior aproximándose a ellos.

—¿Qué es eso? —preguntó Nami un poco asustada por la brusquedad de los golpes.

—Será alguna pelea de fuera. —dijo simplemente Sanji.

De pronto, la puerta saltó por los aires, cayendo en la dirección de las camas y sacos de dormir en la que se encontraban todos antes de levantarse.

—¡Usopp! —gritó Nami al recordar que no estaba con ellos—. ¡Creo que es el único que no se había levantado!

Luffy miró hacia el agujero que se formó repentinamente donde se encontraba la puerta—. ¿Qué es eso? —preguntó Luffy impresionado—. ¿Son perros?

Del hueco en la pared aparecieron los mismos seres que atacaron a Usopp, Zoro cogió la mesa de la cocina y se la lanzó a tres de ellos, Luffy le pegó un puñetazo a otro que se había lanzado a morder a Vivi y Sanji lo remató en el aire de una patada.

—¡Tenemos que salir de aquí! —ordenó Luffy mientras pateaba a otra bestia.

—¿Dónde está Usopp? —Nami estaba muy preocupada al ver que su saco de dormir se encontraba vacío.

—¡No tenemos tiempo corre Nami! —Zoro cogió a Nami por la muñeca y empezó a correr.

El grupo de seis empezó a correr hacia fuera del hotel, se abrían paso entre los monstruos como podían, Robin se fijó que todas las puertas del hotel estaban abiertas con aun más seres dentro así que descartó que quedase alguien con vida.
Al salir del hotel corrieron en línea recta por la calle, avanzaban al lugar que el instinto les decía, sin tener en cuenta las posibles soluciones, cuando se dieron cuenta, se encontraban delante de un hospital…

—¿Entramos? —preguntó Zoro.

—¿Estos sitios no son los peores en las películas? —Robin dudaba ante la idea de entrar.

—Bueno, eso es en las películas, estamos en la vida real... —Nami parecía estar de acuerdo con Zoro— yo creo que es más peligroso quedarse fuera.

—La verdad es que en las películas es el peor sitio nada más aparecer los monstruos —comentó Sanji mientras sacaba un cigarro del bolsillo de su camisa y se lo metía en la boca—. Pero si toda la ciudad está desierta… —Se detuvo por un instante para dar una larga calada al cigarro recién encendido— ahora mismo es un lugar seguro.

—Así que tenemos que elegir pasar frío fuera y correr el riesgo de que nos coman, o estar resguardados y correr el riesgo que nos coman, ¿no? —Vivi ya había elegido que hacer.

—¡Entremos y busquemos comida! —El estomago de Luffy también había decidido que hacer.

Al ser aplastante la votación a favor de entrar, el grupo fue rápidamente hacia la entrada mientras vigilaban si había algún monstruo en los alrededores, tras asegurarse de ello, se internaron en el edificio.
Las paredes estaban repletas de sangre, la soledad del recinto le daba un toque lúgubre al hospital, al avanzar por los pasillos se avistaban señales que advertían que se encontraban supervivientes, pero parece que habían llegado tarde para ellos.

—Nami, ¿dónde está la comida? —Luffy no podía ver otra cosa que habitaciones vacías, se preocupaba que pudiera morir de hambre.

—¡Y yo que se! —Nami golpeó a Luffy por su repentina pregunta sin motivo—. ¡Búscala si quieres!

—¡Buena idea Nami! —Luffy empezó a correr por el pasillo en el que se encontraban. Un fuerte golpe con un palo de hierro, que por su aspecto era la pata de una silla, lo detuvo en seco.

—Deberías tener más cuidado. —Un hombre de aspecto misterioso apareció delante de él saliendo de una de las habitaciones—. No estamos precisamente para estar desprevenidos ahora mismo.

—¿Pero que haces? —Luffy se quejaba mientras se sobaba la cabeza del impacto—. Eso dolió.

—Te acabo de salvar la vida. —El hombre se agachó para ayudarlo a levantarse.

—¿Salvarme la vida? —preguntó Luffy mientras aceptaba la ayuda del desconocido—. ¡CASI ME PARTES LA CABEZA EN DOS!

—No te enfades por una tontería así, si hubieras llegado al final del pasillo habrías muerto.

—¿Por qué hubiera muerto? —Luffy se estaba enfadando aun más por las palabras del extraño.

—Quiero que mires esto. —El hombre señaló el pasillo y lanzó la pata de la silla, la cual, antes de llegar al suelo, desapareció—. No sé que hay al final de este pasillo, pero la última persona que intentó cruzarlo tuvo el mismo destino que ese palo.

—¡Gracias! —dijo Luffy sonriendo mientras le tendía la mano—. Yo me llamo Luffy, ¿y tú?

El hombre le estrechó la mano mientras soltaba una leve sonrisa—. Yo soy Trafalgar Law, pero podéis llamarme Law.

—Vale chico Trafal. —Luffy pasó absolutamente de la manera de llamarle y decidió ponerle otro nombre.

—Este no es el mejor lugar para las presentaciones. —Law tenía un mal presentimiento—. Entremos en esta habitación, no es un búnker antinuclear como podéis ver, pero es más seguro que quedarse en los pasillos.

Todos se metieron en la habitación sin rechistar, Law, que esperaba a que todos hubiesen entrado en la habitación, miró por el pasillo antes de internarse en la misma, pero esta vez, no estaba vacío.

—¡Aquí vienen más monstruos! —avisó mientras entraba y cerraba la puerta.

—¿Por qué vienen ahora? —Nami no entendía el motivo tan espontáneo del ataque de las criaturas.

—¿Será que somos su única comida disponible en muchos kilómetros? —Vivi pensaba en lo peor.

—Eso es bastante improbable, —Robin quería una explicación sólida en ese mismo momento— en Inglaterra hay un número muy alto de habitantes, es imposible que toda la población en kilómetros esté muerta.

—¿Y que tiene que ver eso ahora? —Zoro, que estaba ayudando a Law a obstruir la puerta, vio que buscar una solución a eso ahora es una estupidez.

—Eso significa que alguien tuvo que atraer a las bestias para que atacasen. —Robin no se creía que esos seres tuviesen la capacidad de planear un ataque sorpresa.

—¡Van a entrar! —Sanji intentaba que la puerta se mantuviese cerrada mientras Zoro y Law ponían todo lo que se encontraba en la sala para evitar que los monstruos lograran internarse.

—¿Qué vamos a hacer? —Vivi estaba muy asustada por la negra situación en la que se encontraban—. ¡ESTO ES UN CALLEJÓN SIN SALIDA!