Era ya media noche cuando Mickey y Donald viajaban en la carretera rumbo a Duckburg. Goofy había preferido quedarse en Detroit en un hotel para seguir intentando convencer a su hijo de que regresara a casa. Sabían que podían haber llegado antes pidiendo un jet privado o algún ostentoso vehículo que sus estatus de millonarios les podía permitir, pero Mickey disfrutaba más viajar a la "manera difícil". Prefería ir al aeropuerto de Detroit y comprar un boleto como cualquier persona común. Le gustaba la sencillez, a diferencia de Donald, que amaba el lujo y se había pasado todo el día refunfuñando por ello.

Dejó de fijar la vista en el camino y vio de reojo al asiento del copiloto. El rubio hacia horas que había caído rendido y dormitaba a su lado. Durante el trayecto, a pesar de

que se había quejado del modo de viaje y le había gritado por insignificancias –como siempre hacia-el de cabello azabache pudo ver aun cierta tristeza en el menor. Sabía lo mucho que le dolía el no poder ser lo que su familia quería que fuera y que por eso trataba de hacer hasta lo imposible para agradarle a su tío. Pero todos estos gestos eran rechazados cruelmente por Scrooge.

Mickey tenía muchas ganas de saber que era esa cosa tan importante que se celebraría en la Mansión McDuck, sin embargo, fuera lo que fuera él estaría allí apoyando a

Donald. Algo que su propia familia no hacía.

Sus piernas estaban empezando a entumecerse. Divisó a la distancia un autoservicio y decidió detenerse un rato allí cuando el celular de Donald comenzó a sonar. El rubio ni siquiera se movió, así que Mickey decidió contestar esperando que no fuera Scrooge.

-¿Diga?- preguntó con timidez.

-¿Hola? ¿Estoy hablando al celular de Donal' o me equivoque? Caramba…- Esa voz escandalosa, el acento y la expresión "Caramba" solo podían pertenecer a una persona.

-¡Panchito! Que alegría oírte. Soy Mickey.

-¡Ándale, entonces no me equivoque! Hola, señor Mickey. Hace tiempo que no te escuchaba. ¿Cómo estás?

Por fortuna, Mickey sabía el suficiente español como para entender y poder llevar una conversación con el chico pelirrojo del otro lado de la línea.

-Muy bien, gracias, pero ¿Qué haces llamando a esta hora? ¿Qué no son las dos de la mañana en México?

-Sí, así es. Donald siempre nos llama a las siete para darnos razón de su paradero, pero hoy no lo hizo. Entonces yo no podía dormir, así que José me dijo que le llamara para calmar mis ansias. ¿Ahí esta él?

-Bueno, por obvias razones está dormido. No pudo llamarte porque hemos estado algo ocupados.

-Con que "ocupados" ¿Eh?- dijo Panchito con cierta burla. – ¿Eso quiere decir que ya le echaste los perros?

-¿A qué te refieres? A Donald no le gustan los animales- preguntó Mickey confundido. Por más que estudiara español, había ciertas expresiones del mexicano que simplemente no entendía.

-¡No, hombre! Me refiero a que si ustedes ya…Vale, olvídalo. No es asunto mío. ¿Entonces él está bien?

Mickey miró de reojo a Donald, quien seguía dormido.

-Pues, yo no diría eso exactamente. Sigue teniendo problemas con su tío, ya sabes…

-¡Ah, ese mendigo viejito nunca me cayó bien!- gritó el charro haciendo que el de cabello negro alejara un poco el auricular. Pero no lo culpaba, los amigos extranjeros de Donald se preocupaban por él tanto como Mickey, así que tuvo una idea.

-Hablando de eso, este sábado hay una cena en la Mansión familiar, sería una gran sorpresa para Donnie verlos ahí. Claro, si pueden venir.

-¿Cómo de que no? Llegaremos puntuales. Es más, ahorita mismo compro los boletos de avión. Gracias, Mickey. Buenas noches.

-Buenas noches-respondió Mickey en su mejor español- Envíale mis saludos a Joe.

El pelirrojo colgó y entonces Mickey pudo bajar del auto. Tenía sed y planeaba entrar al autoservicio a comprar una botella de agua y algunos caramelos para Donald, recordando su propio celular. Hacia horas que estaba apagado.

Lo sacó de su bolsillo, lo encendió y paso exactamente lo que esperaba. El aparato comenzó a vibrar como loco. Le llegaron aproximadamente 45 mensajes y todos de la misma persona.

Apretó el botón de "Llamar" y puso el aparato a una distancia cautelosa de su oído.

-¡MICHAEL THEODORE MOUSE!- Al parecer Oswald y Panchito planeaban dejarlo sordo gritándole de esa manera.

-Buenas noches, hermano- dijo con una risita nerviosa.

-¡Nada de buenas noches! ¿En dónde diablos te habías metido? ¡Te he estado llamando todo el día!

-Tranquilo, fui con Donald y Goofy a Detroit, pero ya estamos de regreso. Vamos en la carretera rumbo a Duckburg.- Ya estaba acostumbrado a dar santo y seña de su ubicación a su medio-hermano. Oswald se preocupaba por él más de lo que debía. O quizás solo le gustaba gritar y regañar. No lo sabía con certeza.

-Oh, si…La hermana de Donald ya me lo había dicho. Creo que lo olvide- Esa afirmación hizo que Mickey rodara los ojos. Oswald era muy olvidadizo y distraído, sobre todo con las cosas importantes. Claro que su creciente irresponsabilidad no le quitaba el complejo de hermano mayor que tenía.

-No me hace gracia que vayas y preguntes por mí como si fuera un niño. Solo tengo un año menos que tú…- Un momento. Había dicho "la hermana de Donald". Eso significaba que había estado en la Mansión McDuck.- Oye, Ozzie, pasando a otro tema ¿No notaste algo importante en casa de Donald?

-Pues…Su madre se cambió el peinado y luce espantosa…

-No, no. Hablo de la casa. No lo sé, algo que indicara una fiesta.

-Oh, si. Della me invito a una especie de cena el sábado, antes de que su tío me llamara "Hippie" y me echara. ¿Crees que luzco hippie, Mickey? Pero si me corto el cabello me pareceré a ti y tampoco quiero verme como un nerd.

-Ignoraré eso. ¿Y no te mencionó de qué era la cena?

-Dijo algo de un heredero a nosequé y que era un glorioso momento para los McDuck y bla, bla, bla. Quien sabe, me distraje con su increíble equipo de sonido.

Deberíamos comprar uno igual.

-Tal vez luego. Gracias, hermano. Nos veremos en una hora.

-Me iré a dormir, procura no hacer ruido cuando entres a la casa…Ah, y ten cuidado en el jardín. Traté de arreglar la podadora, pero algo salió mal y enloqueció. No pasó a mayores, solo que Pluto ya no tiene la mitad de su pelaje.

Mickey se apretó el puente de la nariz en gesto exasperado. Sabía que no podía dejar solo a Oswald por todo un día sin que ocurriera algo así, pero tenía que agradecer que no hubiera sido tan grave. Quien sabe, esperaba más bien algo como un incendio.

Colgó el teléfono. Entró a la tienda de la gasolinera a comprar agua embotellada y un par de bolsas de M&M's y siguió su marcha, pensando en la cena familiar de los McDuck ¿Un heredero? De sobra sabía que Donald era el único disponible. ¿Iban a nombrarlo tan pronto? Eso sería una gran sorpresa para el rubio. No le mencionaría nada hasta entonces.

Apartó su vista de la carretera, para mirar dormir a Donnie. Se sentía realmente feliz por él. Todos sus esfuerzos por ser un digno miembro de su familia serian recompensados.

Eso era lo que Mickey creía.


Hoooooooooooola de nuevo xD hace cuanto no nos leíamos en esta historia? Bah, da igual. Tenia muchas ganas de actualizarla, ya que me es relajante escribir algo mas muchas ideas para la dichosa cena, pero habrá que esperar... En fin, digan que les pareció, me ayudaría mucho.

Como siempre, Bugs y Daffy son propiedad de la Warner. Mickey, Donald, Goofy, Max Panchito, Jose y Oswald son propiedad de Disney.

Por cierto, la expresión mexicana "Echarle los perros" significa coquetearle a alguien, pero en el sentido en que Panchito lo uso, significa algo mas pervertido xD Ya que él y José (Joe) son los unicos personajes latinoamericanos, tratare de usar el lenguaje común de sus respectivos paises, así que no se sorprendan de no entender ciertas cosas, que yo las explicare (con el portugues la voy a tener dificil :'v alguien aqui es de Brasil?)