Hola, hola Izzie aquí =D

Aquí vengo a dejarles el segundo capitulo de mi historia =) espero que lo disfruten tanto como yo disfrute escribiéndolo =D

Como ya saben Digimon no me pertenece =D


Capitulo Dos

De Borracheras Infinitas y…ni que hablar de las resacas.

Anteriormente:

Hikari sintió que en ese preciso instante el mundo se detenía, su salvador le había sonreído y de una manera tan tierna que hizo que sintiera un extraño hoyo en el estomago….

¡Esperen un momento!

¿A caso eso que estaba sintiendo eran las dichosas mariposas?

¡No! ¡SI! Es decir ¿Qué diablos? ¿A caso la estúpida estrella había cumplido su infantil y superficial deseo?

Observó nuevamente a su salvador, éste no dejaba de sonreírle así de bonito, tampoco la soltaba y nuevamente ¡Boom! El hoyo se hizo mas enorme y al parecer algo se movía en su estomago.

¡Eran las mariposas! ¡Las Mariposas la habían invadido!

— ¿Kari?

La castaña parpadeó dos veces, el joven la seguía sosteniendo entre sus brazos, ella trató de darle una sonrisa tranquilizadora pero al ver la expresión extrañada del chico supo que estaba fallando.

—ah…gracias…estoy bien…

El joven sonrió una vez mas, Hikari estaba segura que si volvía a sonreír ella se encargaría de darle un puñetazo y tal vez así lograría que todos esos bonitos dientes—que ella nunca había notado—se cayeran y gracias a esa gran acción las mariposas se largarían.

—Eh…—el chico soltó a Hikari—Tu celular—se agachó y tomó el celular de la joven, se le entregó—Parece que no le pasó nada.

¡Esos perfectos dientes!

—Mira Kari, yo se que se te hace tarde, ya casi van a empezar las clases…

Esos benditos blancos dientes.

—Y pues yo me preguntaba—llevó una mano a su cabello revolviéndolo un poco—de que si a la hora de salida…

¿Cómo puede tener una dentadura tan bonita?

— Podríamos tú y yo—Rió nerviosamente.

Debería de ser modelo de alguna pasta dental.

— ¡Hey Daisuke!

Y ese nombre fue la que la hizo despertar de su ensoñación, sintió como un calor le recorría su cara, seguramente en ese momento estaba más roja que un tomate, su amigo de aventuras dejó de decirle quien sabe tantas cosas en el momento que gritaron su nombre.

Motomiya le dio la espalda, esa era su oportunidad perfecta, necesitaba escapar de ahí cuanto antes, así que sin decir adiós salió corriendo en dirección contraria, escuchó a lo lejos como su amigo gritaba su nombre, mas no volteo ni una sola vez.

¿Pero que diablos había pesado ahí?


—Tu novio es un regalado y facilón.

— ¿Ah?

Sora detuvo su andar, alzó una ceja interrogante hacia su amiga, la cual sólo se hecho a reír, ese día los chicos decidieron comenzar con las tutorías que Matt—amablemente— se había ofrecido a darles—exactamente sólo a Sora— ya que estaban a menos de dos semanas para la temporada de exámenes.

Esa tarde, como casi todos los días, Sora acudió a la casa de su amiga, platicaron un poco, hicieron tareas—como era parte de la rutina—sólo que esta vez ambas decidieron irse juntas a la residencia de Matt

—A cambio de que nos enseñe a Tai y a mí matemáticas, química y física—comenzó a explicar—le ofrecí hacerle galletas.

— ¡Hey! Mi novio no es un regalado, un facilón podría ser, pero regalado jamás—la chica se cruzó de brazos— a demás ¿Cómo es eso que le hiciste galletas? A mí nunca me haces.

Mimi se acercó a su amiga le regaló un abrazo que no fue correspondido.

—Te contaré un secreto—le dijo quedito—la verdad olvidé hacer las galletas, lo que hice fue que compré el mismo sabor sólo que de diferente marca.

Sora la soltó por un momento—entonces te perdono—la tomó del brazo y siguieron caminando.

— ¡Si! Yo se que no puedes estar ni cinco minutos enojada con tu mejor amiga.

La peli roja suspiró derrotada—no es de mis mejores virtudes, lo se.

—Vamos no te hagas la difícil, sólo yo soy capaz que no te enojes, y eso es porque soy tu consentida.

— ¡Eso es mentira!—exclamó la joven sin pensarlo—No solamente eres tú, con Tai es casi imposible enojarme.

La castaña sonrió pícaramente— ¿Insinúas que Tai es tu consentido?

Sora detuvo su andar por segunda vez, Mimi tuvo que detener su caminar al ir agarrada por su mejor amiga, notó como ésta empezaba a sonrojarse furiosamente ¡Oh Si! Había logrado su objetivo.

— ¡Yo no quise decir eso!—gritó.

— ¡Me dejaras sorda!—le reclamó Mimi con el mismo tono de voz—Pero ¿Qué tiene de malo que sea tu consentido?—le dio un codazo—Tai es guapo, amable, un caballero, y no digas que es un inmaduro porque con el paso del tiempo ha ido madurando casi no se nota pero lo ha estado haciend…

—Tai es el mejor amigo de mi novio—le interrumpió su amiga en un tono de voz frío, Mimi se calló de inmediato y bajó la mirada arrepentida, Sora notó ese gesto y trató de suavizar su voz—y es como el hermano que nunca tuve—sonrió nostálgica—y si tienes razón con todo lo que dices, cuando se lo propone es un chico encantador.

—Claro que lo es—continuó Mimi ya un poco más tranquila, trató de elegir las palabras correctas, no deseaba que su amiga pensara que ella estaba tratando de Cupido y mucho menos deseaba dejar en mal a Tai—él es un gran chico Sora, de verdad que estoy feliz de ser su amiga, me siento protegida cuando estoy con él.

El semblante de Sora cambió, su rostro amable se tornó en uno serio, Mimi se extrañó, trató de ser lo mas sincera que pudo, trató de no dejar en mal a su amigo y tampoco trató de jugar a la celestina, no entendía porque su amiga la miraba con cara de pocos amigos.

—Dime una cosa Mimi—la castaña intentó separarse de su amiga cuando ésta apretó con fuerza su antebrazo— ¿Tienes algo con Tai?

—¿Cómo?

— ¿Estas saliendo con él?

Y Ahora era el turno de Tachikawa para sonrojarse, tragó saliva, su amiga le seguía apretando con demasiada fuerza y sus ojos le decían que de un momento a otro iban a cobrar vida y procurarían torturarle para después matarle.

— ¿Tai y yo?—le preguntó incrédula.

Sora aflojó su agarre, No estaba actuando como una persona sensata lo pudo notar al ver como Mimi se encogía y le miraba con cierto temor, ella quería mucho a Tai, era como su hermano menor y pensar que estaba con una chica le molestaba, no quería que su amigo sufriera, si el sonreía ella era feliz, pero si el resultase dañado, ella sufriría, miró de nuevo a Mimi la cual estaba sonrojada y aun asustada, su amiga era una gran chica, ella nunca lastimaría a Tai, ella lo cuidaría, a demás hacían una gran pareja, no debería sobreproteger a su amigo.

Suavizó su mirada, lo menos que deseaba en ese momento era que Mimi pensase que ella estaba celosa de Tai, le lanzó una sonrisa picarona y decidió sacarle la verdad de una manera menos intimidante.

—Si…bueno….el año pasado ustedes….

— ¡No me lo recuerdes!—Mimi se abalanzó hacia su amiga, trató de taparle la boca con su mano libre, pero los reflejos de Sora fueron mas rápido y la detuvieron casi al instante, sintiéndose acorralada Mimi abrió la boca—Tai estaba borracho ¿Recuerdas?

—Pero tu no—le recordó su amiga—anda dime la verdad ¿Qué pasó?

Mimi se mordió el labio, le había prometido a Tai que no diría absolutamente nada de lo que pasó ese día, su muñeca volvió a sentirse adolorida, su amiga le estaba apretando nuevamente y al parecer ella no se daba cuenta, suspiró, si quería salvar su pellejo, tenia que hablar.

—Soy tu mejor amiga—instó Sora—y tal vez no lo sepas pero la mente de Matt a veces es muy sucia, y desde que los miró no ha dejado de inventar millones de teorías.

— ¡Pero si eso pasó hace miles de meses!—exclamó indignada, Sora no dejaba de verla expectante, ella sabía cuanto era lo que su amiga se preocupaba por Tai, tanto que era capaz de dejar a la castaña sin un brazo, debería de hablar, aunque una parte de ella le decía que si abría la boca, no solo perdería su brazo—Esta bien, nos dimos un beso.

Sora soltó a Mimi como si quemará, ella muy en el fondo, sabía que algo había pasado entre esos dos y no el intento de excusa que Hikari les había dado esa noche, por un instante se imaginó a su mejor amiga besándose con su mejor amigo y no entendió porqué, pero eso le molestó mucho mas de lo que pudo imaginar, aunque el enojo solo duró un microsegundo.

— ¡Así que si hubo algo entre ustedes!—dijo ella sintiéndose victoriosa— ¡Lo sabia! ¡Mi intuición nunca falla!

—Pero no es como tú lo crees, él estaba muy borracho, no sabía lo que estaba haciendo.

— ¿Por qué lo justificas Mimi?—le preguntó—Yo no soy nada de Tai, el puede hacer lo que quiera, es libre de estar con quien quiera.

—Si pero…

—Mejor dime ¿Qué tal es besando?

Nuevamente el calor volvió al rostro de Tachikawa, sonrió nerviosa, ¿Qué como besaba Tai? Sora ya no se miraba molesta, es mas le miraba de una forma graciosa, como que si la situación le estuviere divirtiendo, y eso en realidad era contradictorio ya que hace unos segundos pensó que moriría a manos de ella, Mimi trató de tranquilizarse, no podía gritarle que Tai ese día se había puesto mal porque…

—Vamos ¡Cuéntame!

—Ah…Mmmm…solo si tu me cuentas que tal besa Matt.

— ¡Ja! Si te lo he dicho miles d veces, besa De—li—ci—o—so. Tu turno.

—Bueno, en realidad no tengo mucha experiencia con los besos, sólo e besado a dos chicos incluyendo a Tai en mi interminable lista, pero si los comparo a ellos dos, diría que Tai fue el mejor.

— ¿Solo eso? Vamos cuéntame los detalles, yo siempre te cuento todo, tienes que hacerlo tú, ya sabes, dando y dando.

—Am…bueno fue muy apasionado –su amiga alzó una ceja, esperando mas—y si ¡Hubo lengua!—le gritó apenada— y si me gustó ¿Ya estas feliz? Y antes de que preguntes, no me gusta Tai, nunca me va a gustar Tai, y definitivamente no me gustó Tai y nunca andaría con el.

Sora comenzó a carcajear, agarró a su amiga del brazo y retomó su caminar, estaba feliz, esa ultima declaración, la de "nunca andaría con el" le había puesto de un increíble buen humor, cosa que no entendió muy bien.

—Bueno por lo menos ya iras experimentada cuando tengas que besar a Joe.

La castaña la miró indignada, su amiga rió divertida ante la expresión mojigata de su amiga.

—Deja de llevarte tanto tiempo con Mat, te está pasando lo pervertido.


Miyako inundó sus fosas nasales con el delicioso aroma de Takoyaki que la señora Ichijouji les había preparado, la chica sin poder contenerse, tomó un poco de los alimentos lo colocó en su plato, con una radiante sonrisa agradeció por sus alimentos seguida por el resto de la familia de Ken.

Esa tarde, le habían invitado a almorzar, como casi todas las semanas, la madre de Ken que siempre fue atenta con ella y desde que supo de su relación con su hijo, no hubo día en que no la tratara bien, con el señor Ichijouji era un poco mas reservada, pero conociéndose como se conoce sólo era cuestión de tiempo para ser como una hija para ellos.

Como que se llamaba Miyako Inoue…

—Miyako querida—le llamó su suegra— ¿tienes como irte?

—Si, mi hermano vendrá por mí dentro de una hora.

— ¡oh! Entonces los dejaremos solos—la joven mujer se puso en pie dispuesta a recoger todos los platos.

—Déjeme ayudarla por favor.

Luego de recoger los platos y de ayudar a la mujer con el aseo, la joven de cabellos excéntricos se fue en busca de su novio, cosa que no le resultó difícil de encontrar, el estaba recargado sobre el barandal del balcón de su cuarto, la chica sonrió, su novio era realmente guapo y sólo de ella.

—Hola—le susurró él al percatarse de la presencia de su chica se dio la vuelta y le extendió sus brazos.

Mimi tenia razón, Ken la quería, aunque solo fuese en la intimidad, no lo pensó ni un segundo y se lanzó a los brazos de él, abrazándole con fuerza.

—Gracias por venir—le susurró en el oído.

—Gracias a ti—le dijo ella quedito—por permitir que venga.

Ken colocó su mano sobre la mejilla de la joven, ella se sintió derretir con ese simple contacto, si tan sólo fuera así de cariñoso con ella todos los días, seria la chica más feliz del universo.

Desde que se hicieron novios, el a mantenido cierta distancia con ella, cuando están con sus amigos lo mas que hace es dejarse tomar la mano por ella, pero cuando estaban solos el la abrazaba, le decía cosas lindas, y se daban besos cariñosos, pero Ken era un caballero y jamás se propasaría con ella por mucho que ella quisiera.

— ¿Sabes?—ella agarró el cuello de la camisa y se dedicó a jugar con el—soy muy feliz a tu lado ¿lo eres tu?

El joven le dedicó una cálida sonrisa—lo soy.

No bastó que le dijera mas, ella rompió la poca distancia que los separaba y unió sus labios con los de el en un cálido beso que rápidamente fue correspondido, el beso era dulce y suave que poco a poco fue tornándose apasionado, Yolei rodeó con sus brazos el cuello de su novio atrayéndolo mas, el colocó su manos en la cintura de su novia y trató de no moverse mas de lo necesario, ella mordió su labio inferior dejando escapar de los labios de su chico un suave gemido, Miyako sonrió entre el beso, le emocionaba tanto cuando Ken parecía perder el control…

Pero claro, la emoción no le duró ni un minuto porque Ken ya la había separado sin delicadeza de sus labios.

—Deberíamos de entrar—le dijo con su voz entrecortada debido a la intensidad del beso.

Yolei no hizo ni dijo nada simplemente entró a paso monótono a la estancia.


—Oh, bueno, este…Mmmm… ¡oh si!

Yamato tomó el marcador que estaba sobre la mesa del comedor, esa tarde Taichi, Sora y Mimi se reunieron en su departamento, todos estaban en el comedor, Taichi le había prestado una pequeña pizarra que comúnmente era utilizada solo por Hikari.

—bien, empezaremos por química que es el mas próximo en venir—el chico se acercó en la pizarra y escribió una formula—como ustedes ya han de saber estamos viendo el método de tanteo—explicó el joven—en realidad no es muy complicado como parece, lo único que tienen que hacer es que cada miembro tenga la misma cantidad de átomos.

Procedió a realizar el ejercicio tal y como su maestro lo había enseñado, ese era el más fácil y en menos de un minuto ya lo había realizado.

—Ven que fácil es.

Pero al ver el rostro desencajado de Mimi y Tai supo que ni siquiera habían entendido que lo que estaba al frente de ellos era una pizarra y lo que estaba sobre esa pizarra eran un par de elementos de la tabla periódica, pero lo que le hizo extrañarse fue la actitud de su novia, ella ni siquiera había volteado a ver la pizarra, es mas desde que llegó junto con Mimi la notó un poco extraña, ella estaba en medio de Tai y Mimi, tenia los brazos cruzados y miraba un punto fijo de la pared.

— ¡Explícalo de nuevo!—pidió Mimi. Haciendo ojitos de borrego a medio morir.

—Lo haré de una manera mas fácil—borró el ejercicio previamente hecho, escribió uno un poco mas fácil y comenzó—como ven aquí hay solo dos hidrógenos entonces para hacer el balance solo necesitan colocar este dos aquí.

Mimi abrió los ojos impresionada, en realidad no era tan difícil, como si se tratase de una maquina escribió todo el ejercicio sin despegar sus ojos de la pizarra, Taichi hizo lo mismo, pero fue Sora, una vez mas, la que no le prestó atención.

Matt no le dijo nada, simplemente le dio la espalda y continuó explicando el siguiente ejercicio, no se dio cuenta del tiempo, pero ya había pasado media hora y el seguía de espaldas, explicando la mayor parte de los temas que vendrían en el examen.

Copió un ejercicio mas en la pizarra, cuando comenzó a explicarlo se dio cuenta que Sora ya había regresado de su mundo y que ahora lo miraba fijamente, en cambio, era Mimi la que no le prestaba atención al parecer sus uñas eran mas importante que él.

No supo porqué pero eso le enojo, puede tolerar que su novia no le presté atención a sus ejercicios, de todas maneras ella es muy inteligente—y el podría explicarle n privado claro está—pero esa niña no tenia excusa, estaba malgastando su tiempo por que ella se lo había pedido, y para colmo, las galletas que le había dado no estaban igual de ricas que sus favoritas eran un total fiasco.

—Tachikawa—le llamó en un tono de voz exasperante, pero Mimo no le contestó, al parecer sus uñas eran mas interesantes que el— ¡Tachikawa!

La chica respingó, con sus grandes ojos cafés miro alarmada a Yamato el cual parecía algo molesto.

— ¿Tendrías el placer de mirar la maldita pizarra?

—Disculpa—dijo Mimi en un susurro—me distraje un rato.

— ¿Así?—se cruzó de brazos— ¿Podría tu cabecita tratar de no pensar en otras cosas y así yo no perder mi tiempo en casos perdidos?

Mimi iba a contestarle, la verdad no deseaba pelear, pero Matt estaba siendo un grosero, abrió su boca para empezar con un berrinche digno de Mimi Tachikawa pero fue su amigo el que contestó.

—Tranquilo, Mimi ha estado prestando atención, hasta hace poco fue que despegó los ojos de la pizarra.

—Ya veo—mencionó Matt, llevó una mano a su barbilla y la acaricio pensativo—eso quiere decir que eres tu el que no m esta prestando atención por estar pendiente de Mimi.

— ¡¿Estas viendo a Mimi?!

Al instante de haber gritado eso, supo el enorme el error que cometió, tres pares de ojos se voltearon a verla, su novio alzó una ceja interrogante, Sora se regañó mentalmente ¿Qué le importaba a quien miraba Tai? ¡Dios! Ahora todos pensarían que había armado una escena de celos.

—Creo que quiero agua.

Se dirigió a la cocina sin voltear a ver a sus amigos, con cierto nerviosismo tomó un vaso y trato de llenarlo de agua, Matt dejó el marcador sobre la mesa, Mimi se fijó como su rostro se ensombrecía y la idea de estar cerca del rubio le erizó la piel.

—Matt—le llamó Tai un tanto preocupado.

—Ahora no—contestó este entre dientes, aun con sus brazos cruzados se encaminó a la cocina.

—Parece que van a pelear—susurró Mimi sintiéndose incomoda.

Taichi observó como su amigo acorralaba a Sora entre el lava platos y él, una pequeña ola de celos le recorrió como si se tratase de una descarga eléctrica, en ese momento Yamato le susurraba algo al oído, Tai hubiese deseado tener súper poderes.

Mimi le tomó del brazo—Deberíamos de irnos.

Tai miró por última vez a sus amigas, estaban platicando, no lograba escuchar lo que se decían pero al parecer no iba a ver ninguna pelea, no había motivos para preocuparse.

—Tienes razón, vámonos.


La mitad de la caminata fue en silencio, ninguno de los dos decían algo, la actitud de Sora a ambos los había tomado desprevenidos, por un lado Mimi no comprendía el modo de su amiga, ella mas que nadie sabia cuan enamorada estaba ella de su novio, sabia que su amor era sincero, y que no estaba con Matt por obligación ni mucho menos, entonces ¿Por qué ante sus ojos parecía que la chica estuviese celosa de ella?

Y por otro lado estaba Tai, el cual no entendía absolutamente nada, desde que la miró supo que algo no andaba bien con ella, estaba demasiado distraída y muy seria, cosa que no era normal en ella, observó a Mimi, seguramente ella sabría la razón, tendría que persuadirla para que le contara.

— ¿No notaste que Sora andaba un poco extraña?—preguntó el como quien no quiere la cosa.

Mimi se mordió el labio inferior, sus manos inconscientemente empezaron a estrujarse, Tai no pasó por desapercibido ese gesto y supo que Mimi estaba nerviosa, y si ella estaba nerviosa era porque algo ocultaba.

—Vamos Mimi habla, se que ocultas algo.

Mimi se maldijo internamente, odiaba ser tan fácil de leer, ahora tendría que decirle la verdad a Tai y esperaba por todos los cielos que su amigo no se ilusionara con lo que iba a contar.

—Sora prácticamente me obligó—comenzó a excusarse—no fue mi intención, no tenia salida, era eso o mi muerte—dijo ella demasiado rápido—tuve que contarle a Sora a cerca del beso que nos dimos.

Agachó su cabeza esperando los gritos e insultos por parte de su amigo sin embargo nada de eso pasó, la chica alzó la vista y hubiese deseado mil veces los insultos que ver el rostro tan serio del castaño.

— ¿No le dijiste mas de lo que deberías de haber dicho?

— ¡Te lo prometo!—alzó los brazos exaltada—no dije nada mas, en serio, solo fue lo del beso, pero Tai—Mimi le agarró fuerte del brazo hasta hacer que ambos detuvieran su caminata—no quiero que pienses que Sora se enojó por que le conté lo que pasó entre nosotros, no quiero que te ilusiones, Sora estaba extraña, pero es mejor que no le pongas mente a eso.

Tai apartó su mirada de Mimi, alzó su vista al cielo y se dedicó a contemplar las nubes. Con cierta delicadeza se soltó del agarre de la joven, metió sus dos manos en los bolsillos de su pantalón.

Mimi le miró expectante, no sabia que pensar, Tai se miraba mucho mas relajado de lo que ella jamás imaginó, si a ella le hubiesen contado que el superior Joe se estaba comportando como lo hizo Sora y por los motivos que le hicieron actuar de esa manera, mínimo ella estaría brincando de la alegría.

—Sora me protege mucho—dijo él al cabo de unos segundos aun no despegaba la vista del cielo—ella me ve como un hermano menor que debe cuidar y proteger de todas las cosas que me podrían lastimar, así que no te preocupes, no estoy ilusionado.

La chica no dijo nada, de repente se sintió deprimida, era tan feo estar en la situación en la que se encontraba Tai, si ella estuviese en los zapatos de él, hace mucho tiempo se hubiera dejado caer en el dolor y la desesperación sin embargo él, les sonreía todos los días, definitivamente él era una de las personas que mas admiraba.

—he decidido olvidarla.

Mimi le miró impresionada, Tai le sostuvo la mirada, su rostro no mostraba tristeza, tan solo tranquilidad.

—Desde que tengo diez años estoy enamorado de ella, al parecer ni Matt ni Sora se dieron cuenta de mis sentimientos y no los culpo, nunca lo demostré, esa noche buena del dos mil dos, cuando la vi ahí con Piyomon, con su rostro sonrojado y sosteniendo un paquete que iba destinado a Matt, sentí como que si mi alma se rompía, pero, ya había madurado, así que pensé en su felicidad y ayude a transmitirle todo el valor que pude para que ella le entregara esas galletas—Tai volvió a alzar su rostro al cielo—ese día no llore, ni al siguiente, pero cuando los vi abrazados algo dentro de mi se quebró fue el orgullo que me hizo sostenerme frente a todos pero cuando me vi solo en mi habitación no me contuve y esa fue la primera vez que lloré por Sora.

—Si no quieres hablar de es….

—Me dije a mi mismo que nunca mas volvería a llorar por ella, pero al parecer entre mas pasaba el tiempo mas marica me volvía, luego aprendí a tragarme el dolor y aceptarlos como novios, hasta que llegaste tu—el chico tomó la mano de la castaña—y pues solo contigo fue capaz de desahogar todo lo que me carcomía por dentro así que debo de agradecértelo—Mimi le apretó la mano en un gesto cariñoso—he estado pensando, aunque Matt y Sora terminasen, yo no podría intentar algo con ella, seria como una alta traición hacia mi amigo y es lo que menos quiero.

Los ojos de Mimi se aguaron, todo lo que decía Tai, parecía sacado de una triste película de amor.

—Así que me dedicaré a mi pasión, el futbol—el sonrió sin embargo no le transmitió alegría a Mimi solo mas pesar—y tal vez encuentre una linda chica que haga que me olvide de ella para siempre.

—Tienes todo mi apoyo—le abrazó—veras como poco a poco olvidaras todo esto.

—O tal vez debería de golpearme la cabeza contra un poste, puede que olvide todo—se encogió de hombros.

— ¡Taichi Yagami! Ni se te ocurra hacer semejante estupidez.

— ¡Dijiste que me apoyabas!

—Claro, apoyo, no intento de suicidio.

—Eres la peor amiga de todos.


Kari se apoyó sobre l barandal del balcón de su residencia, nuevamente la chica acudió a ese lugar para observar el atardecer, no se sentía muy bien, deseaba hablar con las chicas, pero ninguna de ellas estaban en su caso, pensó pedirle un consejo a su hermano, pero al instante desechó esa idea, por ultimo pensó en acudir con Takeru, el seguramente le comprendería—él esta pasando por casi lo mismo— y le ayudaría a superar esa tontería.

Pero solo con pensar en decirle a su mejor amigo que estaba sintiendo cosas extrañas por el castaño le hacia hervir la sangre, ¡No era justo! A ella no podía gustarle Daisuke, es que no, no, no, la chica apretó con fuerza el barandal, observó como el cielo se estaba tornando anaranjado y como un diminuto punto brillante se alzaba en lo más alto.

¡Ahí estaba! La causante de que su cerebro se hubiese convertido en una ensalada de pensamientos, esa pequeña, diminuta estrella, como deseaba poder volar, agarrarla entre sus manos y tirarla con fuerza.

— ¡Por tu Culpa!—le gritó sin pensar ni un segundo que estaba insultado a un inanimado— ¿Por qué diablos hiciste que me gustara Daisuke? ¿Ah? ¿Ah? ¿Por qué no T.K? El es lindo, es amable, caballeroso, pero NOOOO, a la estrellita le da por ponerme sentimientos horribles por Daisuke ¡El chico más inmaduro de toda Odaiba! No ¡De todo el mundo!

Taichi detuvo su andar, estaba justo al frente de su edificio, desde donde estaba divisó a su pequeña hermana, estaba extraña, con su dedo índice señalaba el cielo, su ceño estaba fruncido y parecía que estaba hablando con alguien, bueno, mas bien regañando a alguien.

— ¿Qué se supone que haces?

Le gritó Taichi, tuvo que reprimir una carcajada cuando su hermana pegó un saltito y cayó al suelo. Kari con el rostro enrojecido se apoyó nuevamente al barandal.

— ¿No te han enseñado que es de mala educación espiar a la gente?

—Yo no estaba espiando a nadie, yo solo pase por aquí y vi a una loca hablando sola.

— ¡Deja de gritarlo!—le exigió Hikari mas alterada que antes—¡Sube ahora mismo! Prometo prepararte la cena si mantienes tu bocota cerrada.

—Ves por eso eres mi hermana favorita.


Diciembre.

Esas dos semanas pasaron como agua entre los dedos, Yamato siguió ayudándoles casi todas las tardes al parecer el arduo trabajo que hizo el rubio por enseñarles estaba dando resultado, Mimi y Tai entendían a la perfección.

Por otro lado, Sora estaba por las nubes, por mucho que deseaba prestarle atención a su novio no lograba hacerlo, primero estaba el hecho que desde que Mimi le conto sobre el beso ella por poco pierde los estribos frente a sus amigos y novio, por suerte Matt no se preocupó por lo ocurrido es más ese mismo día, luego de que Tai y Mimi se marcharan el se encargó de hacerle olvidar ese trago amargo y vaya que lo logró, pero sólo al acabar los celos la invadieron de nuevo.

Se dijo así misma que sólo era su lado maternal saliendo a flote, ella sobreprotegía mucho a sus amigos y Tai no era la excepción, a decir verdad, Tai y Matt eran las dos personas que ella mas quería, por las que mas se preocupaba, eran sólo ellos tres, siempre juntos, pero desde que Mimi regresó de Estados Unidos, Tai pasaba mas tiempo con la castaña que con ella, al principio pensó que era solo por amistad pero desde aquel incidente ella cambió totalmente de opinión.

No la malinterpreten ella esta enamorada de Matt, su novio lo era todo para ella, pero Sora en su condición de humana tenia su lado egoísta en el cual guardaba celosamente su amistad con Tai y pensar que alguien mas se lo podría quitar le hacia sentir mal.

— ¡Oh Si! ¡Pasaré! ¡Pasaré!

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar la chillante voz de Mimi, estaban en el salón de clases, era un viernes, el último día de la semana de exámenes, ese día les tocaba rendir el examen de química, la materia mas complicada para muchos alumnos del salón debido a lo estricto que era el maestro al momento de revisar exámenes.

Por suerte ella era muy inteligente y a pesar de que casi no le prestó atención a Matt lo poco que pudo percibir le ayudo y estaba segura que saldría con una buena nota en ese examen pues hace menos de diez minutos lo finalizó solo estaba esperando que su novio terminara para poder salir junto a él.

Pasaron unos minutos, Matt se levantó de su silla y esa fue su señal, la peli roja hizo lo mismo y al mismo tiempo entregaron el examen, salieron del salón para esperar a sus demás amigos.

— ¿Cómo te fue?—le preguntó Yamato, tomó un mechón del cabello de su novia y se puso a jugar con él.

—Gracias a ti bien—Sora se acercó y depositó un suave beso en la mejilla de Matt—Eres un gran maestro.

—Bueno eso es porque tengo a la mejor alumna—la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo—Eres demasiado buena en todo lo que haces—le susurró en el odio en un tono sugerente.

Cuando Sora le iba a contestar se vio nuevamente interrumpida por los gritos de emoción de Mimi, la cual ya había salido del salón y en un segundo estaba frente a ellos brincando de la emoción.

— ¡Voy a pasar! ¡Voy a pasar!—dijo la chica casi a gritos—Gracias a ti Matt, así que lo prometido es deuda, toma—la chica le extendió un pequeño paquete.

— ¿Y esto?—El rubio soltó a su novia, con su mano libre abrió el paquete, varias galletas en forma de ositos estaban justo frente a él, se le hizo agua la boca al oler el delicioso aroma que expedían las galletas—

—Estas si son hechas por mi—dijo Mimi llena de orgullo.

—Amor, ¿crees que no moriré por comer esto?—se dirigió a Sora la cual también miraba embelesada las galletas.

—Si tu no te las quieres comer por mi no hay problema de comerme todo eso.

— ¡Si!

Por tercera vez, Sora fue interrumpida, solo que el causante resultó ser Tai, con tan solo correr la puerta de su salón, se dirigió hacia Mimi, la tomó por los hombros y empezó a zarandearla lleno de emoción.

— ¡Ese examen estaba muerto!—exclamó lleno de alegría sin dejar de agitar a su amiga—nunca en mi vida había hecho un examen tan fácil.

La sensación de celos recorrió a Sora, apretó sus puños, si Mimi no estuviera aquí seria a ella a quien Tai estuviese zarandeándola con tanta fuerza que la dejaría mareada, Tai era su mejor amigo, no de ella.

— ¡Esto tenemos que celebrarlo!—esta vez se dirigió a los tres—Hoy en tu apartamento Ishida.

— ¿Qué? ¿Por qué el mío?

—Daa, Porque tu papá esta de viaje tonto.

—Me parece una excelente idea—Mimi comentó entusiasmada—Yo llevo el karaoke—tomó a su amigo por los brazos y comenzó a dar saltitos junto con el.

—Y yo el alcohol—le siguió Tai.

Matt y Sora suspiraron, al parecer esos dos ya tenían todo planeado para esa noche, no les quedaba de otra más que esperar para que todo saliera bien.


Matt destapó una botella de cerveza, sacó de su habitación una cajetilla llena de cigarros y se acomodó en el sillón frente al televisor, eran las ocho de la noche y al parecer nadie iba a venir, vaya por lo menos disfrutaría de las cervezas y las botellas de alcohol que Taichi le había dejado en la tarde.

Al terminar su cerveza, tomó un cigarro de la caja y le encendió, Sora detestaba que fumara, a decir verdad todos sus amigos el recriminaban el hecho de meterse tabaco, pero bueno, estaba solo, ni su padre se daría cuenta del pequeño pecado que estaba cometiendo.

Su celular vibró, el chico lo tomó entre sus manos, era en un mensaje de su novia, su buen humor se fue por los suelos, Sora no podía llegar debido a que su padre acababa de llegar de improviso solo para verla a ella y siendo como es su novia jamás dejaría a su padre plantado por una simple salida entre amigos.

Matt resopló, no se sentía seguro de seguir con esa celebración sin su novia, estar con Taichi no le suponía ningún problema pero estar también acompañado de Mimi no era para nada una buena idea, no es que la cayera mal, simplemente no congeniaba con ella como lo hacia con sus demás amigos.

Tomó su celular dispuesto a cancelar la dichosa fiesta pero fue interrumpido al escuchar como tocaban la puerta insistentemente.

—Chicos ábranme la puerta no puedo con todo esto.

—Diablos—susurró Yamato entre dientes, dejó su cigarro sobre el cenicero y abrió la puerta.

La contemplo por varios segundos, pelo castaño suelto, leve maquillaje, camisa de tirantes, falda de mezclilla y un par de sandalias, a pesar de que se miraba como todos los días, Matt no pudo evitar pensar lo bien que le quedaba esa falda.

— ¿Me vas a quedar mirando todo el tiempo?—le recriminó la chica— ¡Ayúdame!

Matt reaccionó, tomó entre sus manos la pesada caja que Mimi sostenía, se hizo a un lado permitiendo así el paso de su amiga.

Mimi contempló el lugar, estaba aburridamente solo, nada de música, nada de risa, todo el apartamento estaba en desorden, sobre la mesa del comedor había varias botellas de alcohol.

—Estoy en la sala—le comentó Matt—sígueme.

La chica le siguió hacia otro pasillo, en cuanto el rubio colocó la caja sobre el suelo, Mimi se dedicó a instalar el Karaoke: un par de parlantes y una computadora portátil.

— ¡Bien! ¡Ya estamos listos!—afirmó Mimi luego de haber terminado de conectar todos los cables— ¿Dónde están Sora y Tai?

Yamato se dirigió al comedor, recogió dos botellas con cerveza y regresó a la sala, no tenia un buen presentimiento sobre todo eso, al menos no hasta que llegase Tai, por lo tanto se sentaría en el sillón a no pensar en nada mas que su fría cerveza.

—Sora no puede venir—le dijo una vez que entro a la pequeña sala—al parecer su padre llegó de sorpresa y ella no los puede dejar solos.

—¡Oh ya veo!—murmuró la castaña con un ligero tono de decepción—¿y Tai?

—Lo estuve llamando pero no contesta.

—Bueno tendremos que esperarlo—le sonrió—¿Me das una?—preguntó dirigiendo sus ojos castaños a una de las botellas que Matt traía consigo.

—Si toma.

La chica recibió la botella, la destapo y tomó un sorbo de ella, Matt le miró impresionado, Mimi no parecía de las chicas que tomaban alcohol sin arrugar la cara, al parecer a ella le gustaba todo ese tipo de cosas.

—Bueno ya que esto está instalado deberíamos de empezar.

Matt se acomodó en el sillón mas lejano a ella, su presencia le incomodaba y jura por Dios que nada tenía que ver esa linda falda azul que le llegaba un poco más arriba de la rodilla ¡Diablos! Si T.K escuchara sus pensamientos, seguramente le mataría.

—Empieza tu—le dijo, tomó un sorbo de su cerveza—sólo no grites mucho podrás hacer enfadar a los vecinos.

La chica le sonrió de una manera que para Matt fue demasiado coqueta, se preocupó apenas llevaba la segunda cerveza y ya estaba imaginando tonterías.

—Bueno Ishida—la chica buscó en su computadora una canción—estarás a punto de escuchar una de las mejores voces de todo Japón así que yo que tu me preocuparía—le guiño el ojo—Aquí Mimi Tachikawa cantándoles una hermosa canción de uno de sus animes favoritos ¡Aplausos por favor!—hizo una pose ridícula que a Matt le causó gracia—¡Apláudeme!

El joven obedeció casi de inmediato, aplaudió y la música empezó a sonar, Mimi trató de bailar pero al parecer eso no se le daba muy bien, Yamato se rió nuevamente, tal vez estaba equivocado, quizás esa noche no seria tan mala después de todo.

Perdona si no puedo ser sincera—cantó la chica mirando fijamente la pantalla—solo en mis sueños te lo confieso, mis pensamientos giran en mi mente, cortocircuito me causaran.

Yamato se impresionó, Mimi no estaba del todo equivocada, tenía una voz bonita, un poco aniñada pero nada que no se pudiese solucionar con un par de clases.

ahora mismo quisiera verte, y así llorar esta luz de luna, la luz de luna no me deja hablarte, quiero saber que puedo haceeeeeeeeeeer.

En su rostro se formó una sonrisa de ternura, Mimi en realidad no era fea, se miraba muy linda cantando esa canción y dando vueltitas, tomó un trago mas de su cerveza, ahora entendía porque a su hermano pequeño le gustaba Mimi, comprendió que todas las cosas buenas que siempre decía de la chica eran ciertos, esa chica era un pequeño tarro de azúcar.

— ¡Vamos Matt! ¡Canta conmigo!—Yamato se negó con la cabeza, ella le ignoró y continuó con su canto—uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu caleidoscopio es mi corazón….luuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuz de luna guía mi amooooor.

Esa chica lo estaba aturdiendo, decidió que para calmarse, debía tomarse otra cerveza mas, sin pensarlo, se dirigió al comedor, tomó toda la caja llena de cervezas y las colocó sobre la mesita colocada en la sala.

— ¡Vamos a hacer algo!—le interrumpió Matt—Tu dices que tienes la mejor voz de Japón y yo obviamente soy el que tiene la mejor voz del mundo entero, así que hagamos una competencia de canto, el que cante mas feo, el que desafine, se tomará una de estas—señaló la caja llena de cervezas—Pero para que sea mas interesante yo elegiré que cantaras y tu elegirás que cantare yo, ¿te parece?

—Me encantan los retos—aplaudió con sus dos manos—morderás el polvo.

Y la competencia empezó, estuvieron varias horas cantando, en realidad la estaban pasando muy bien, aunque ninguno de los dos lo admitiera, Yamato era el que llevaba ventaja en la competencia, Mimi solo escogía canciones de animes de niñas que el nunca en su vida había visto pero una vez que les agarraba el ritmo las cantaba como si fuera todo un profesional.

En cambio Mimi, en la mayoría de las canciones desentonaba, era muy difícil cantar algo que nunca había escuchado y no contaba con la experiencia de Matt, de haberlo sabido antes nunca hubiera aceptado, pero la estaba pasando tan bien que no protestó ni un segundo.

Las cervezas fueron disminuyendo y las risas aumentando, una vez que la caja se quedó sin ni una sola botella, Matt decidió ir por más, Mimi sostenía un control remoto como micrófono, estaba parada en el sillón y trataba de saltar pero la fuerza de gravedad se lo impedía.

Cuando Matt entró nuevamente a la sala, se encontró con su amiga cantando una extraña canción de rock, sostenía el control remoto con fuerza y muy cerca de su boca, sus mejillas estaban sonrosadas, algunas hebras de su cabello estaban pegadas a su frente debido al sudor, él jamás pensó que verla así resultaría tan erótico.

Destapó la botella de tequila, y tragó un gran sorbo, arrugó la cara, eso si estaba demasiado fuerte, se acercó hasta donde Mimi y le entregó la boitella, la chica no dijo nada, hizo lo mismo que Matt y al igual que él arrugó la cara sin embargo no soltó la botella, continuó con su canto.

Sin poder contenerse mas, Matt cayó al suelo, todo le daba vueltas, no lo quiso reconocer en ese momento pero muy en el fondo sabia que pasó su limite de alcohol y que probablemente estaba demasiado borracho, alzó su vista, Mimi seguía parada sobre el sillón y desde donde el estaba ubicado, tenia la perfecta visión de sus piernas, se miraban tan suaves, tan apetitosas.

La chica se bajó del sillón, alegando que esa canción era muy fea, Matt la siguió con la vista, no tenia la fuerza necesaria para levantarse, observó como Mimi ponía otra canción, dejó la botella de tequila sobre la mesita y se colocó a la par de el.

No entendía porque, pero en ese momento un deseo de tocar esas piernas le invadió por completo, se miraban tan firmes, tenia que hacerlo, ahora que Mimi no le prestaba atención, esa era su oportunidad, alargó su mano y la colocó sobre la pantorrilla de su amiga, Mimi no pareció inmutarse estaba mas concentrada cantando, Matt delineó con sus dedos la suave piel de su amiga, estaba en lo correcto, eran suaves y delicadas, subió su mano un poco mas hasta colocarla sobre la rodilla de la chica, intentó subir esa falda para poder seguir acariciando mas pero en la posición en la que se encontraba le impedía avanzar.

Mimi rompió en risas, cayó al suelo de rodillas permitiéndole así el paso de la mano de Matt, la cual se adentro debajo de la falda, acarició el muslo de la chica y se adentró aun más hasta tocar la tela de su ropa interior.

—Me estas haciendo cosquillas—le dijo entre risas, acercó su rostro al del chico encontrándose con su mirada azulina, por un momento Mimi se sintió cautivada por esos lindos ojos azules—So…So…Da—trató de pronunciar el nombre de su amiga pero su lengua ya estaba fallando—Soda tiene mucha suedte tienes unos ojoss muy dindos—rompió a reír una vez mas, seguida por Matt que le pareció cómica su risa—cántame una canciood Madd—la chica se acercó aun mas a el, su oído estaba sobre la boca de Yamato.

El corazón de Matt bombardeó con fuerza, su mano escurridiza ahora acariciaba el vientre de su amiga, empezó a excitarse, la tenía muy cerca de él y Dios sabia que al siguiente día se iba a arrepentir, pero la deseaba, la deseaba como nunca antes.

— ¿Qué quieres que te cante?—le preguntó él con su voz enronquecida.

—Canta…canta…me la canciood que le cantaste a Soda—pidió ella—cántamela a mi, solo a mi.

—I…I…—el chico trató de recordar la letra de la canción que una vez le escribió a su novia—lo siento no me acuerdo—una carcajada le invadió siendo acompañado por Mimi, la chica alzo su rostro y le miraba con ojos llorosos debido a la risa.

Yamato no se pudo contener, con su mano libre acarició el cuello de Mimi, la chica detuvo su risa, con su dedo delineo los suaves labios de la chica, ella en un arrebato mordió la punta del dedo índice de él y ese fue el detonante, retiró su dedo de los labios de la chica y bruscamente la atrajo hacia el, con fuerza posó sus labios sobre los de la chica, comenzó a besarla de una manera desenfrenada, que Mimi correspondió al instante, por ahora no importaba que el tuviese novia y que la novia fuera la mejor amiga de ella, eso no importaba, en ese momento lo que valía la pena era sentirse el uno al otro sin detenerse a pensar en las consecuencias.


¡Oh! ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! no tienen idea lo que me costo escribir esto ultimo =( no me golpeen T.T

¿A que no imaginaron a una Sora tan sobreprotectora? yo tampoco xD ahora solo imaginanse, si casi le arranca el brazo a Mimi por sentirse celosa de su mejor amigo seguramente matara a Mimi si llega a darse cuenta de lo que estos dos estan haciendo, pero bueno tendre que preguntarle a ella, solo ella sabe xD

Las parejas principales en este fic son el Mimato y el Taiora, pero con el pasar de los capitulos ire incluyendo un poco mas a los demas personajes con sus respectivas parejas. espero que sea de su agrado este capitulo y espero leer reviews =( porfa, compadezcanse de esta pobre alma inocente =( =(

El takoyaki es es una comida japonesa hecha básicamente de harina de trigo y unos trozos de pulpo.

Bueno tengo pensado hacer una lista de todas las canciones que saldran en el Fan fic, ya saben como en las peliculas, por ahora solo llevamos una la cual es Neutron Star Collision de mi amado Muse, si ustedes quieren y a medida que vaya incluyendo mas canciones ustedes me regalan su correo y yo se las mando, ya saben asi ustedes se evitan la fatiga xD

Quiero agradecer a: CandyGiirL12, criiisi, LIRIA, Adrit126, yoss natsuki, mimato05, digilec

criiisi: Hola, gracias por aparecerte por aqui =D, aww yo igual amo a Tai es que es tan lindo, lo adoro, a mi tambien me mata que Tai sufra, pero es que siento que el siempre estuvo enamorado de Sora, y el hace mejor pareja con sora que con Matt ¬¬ odio el final, lo detstooo, quede cond epresion cuando vi que los hijos de Sora y Matt eran parecidos T.T espero te guste el cpai =)

LIRIA: bienvenida linda, espero que este capitulo sea de tu agrado =D y espero tener todo tu apoyo =)