España vs. Lovino vs. Romano

España no dudó en levantarse de su cama y aunque sólo estuviera en pantalones sólo se puso unas botas y salió de la habitación con su alabarda, bajando hasta el primer piso encendiendo las luces y topándose con un muchacho que aunque curiosamente se parecía mucho a Romano simplemente no lo era, ni en cuerpo ni esencia, la quizá única cosa que los ligaba era el ser los representantes de Italia del Sur.

—Al fin apareces, Spagna —sonrió el sureño acercándosele un poco, sólo para estar a tres metros de distancia.

— ¿Quién eres y qué haces aquí? —preguntó seriamente el español con la mirada fija y en guardia.

Buono…como veo que no me conoces te explicaré, soy Lovino y vengo de una dimensión fantástica llamada 2P y vine para sustituir a Romano —como si fuera cualquier cosa hablaba mientras el otro sólo fruncía el ceño.

—Pues aquí no lo vas a encontrar.

—Pero vendrá, si estás en problemas, él vendrá —decía con tranquilidad mientras alistaba su rifle apuntando a España— ¡Sin duda vendrá! —disparó haciendo que la solamente la baranda baja de las escaleras se partieran a causa del salto de lado por parte del español.

— ¡No le vas a hacer daño mientras viva! —se lanzó con su fina arma a la cabeza del rubio quien lo esquivó volviendo a apuntar con su rifle al castaño.

*En un hotel*

Romano se despertó asustado nuevamente con un sentimiento de peligro en su pecho, a su mente sólo aparecía la imagen de España. No dudó mucho y es que en toda la noche no había podido conciliar el sueño de manera duradera, siempre terminaba despertando con sentimientos de angustia, miedo, preocupación, odio que le caían como un balde de agua fría, y más que todos poseían un terrible augurio ya que venían acompañados con imágenes de su hermano y los amigos de este, ahora también España, esto era el colmo y ya no podía pensar que eran unas simples pesadillas así que se vistió rápidamente para salir corriendo con una pistola en su bolsillo derecho y cartuchos en el izquierdo del pantalón

*España le daba pelea a Lovino *

El de ojos verdes no daba tregua. Pero Lovino no se rendía y al ver la dureza de su contrincante aumentó el uso de balas a pesar de que una cantidad la tenía reservada para su contraparte, le dio igual ya que le daba más emoción al asunto; no sólo eso, España tenía algunos golpes que se hizo esquivando a último momento los tiros del otro, su hombro derecho y ambas piernas tenían roces de las balas que no hacían más que provocar daño, incluyendo las veces sólo le pasaba por dos centímetros en su piel, estas le provocaban leves quemaduras y Lovino ya no se encontraba tan perfecto como llegó: Su tobillo derecho tenía un buen corte y en su espalda una buena herida en diagonal.

—Había olvidado lo fuerte que eras, después de deshacerme de Antonio no había vuelto a pelear con un expirata —Lovino se alegraba dando una línea de disparos haciendo que España corriera en dirección a la cocina para esquivar las balas que terminaron por destruir media sala.

— ¿Te deshiciste de mi otro yo? —preguntó logrando protegerse detrás de la pared.

—Pues…—caminó lento para retomar buena posición de ataque— en realidad lo extraño, fue un accidente de hecho…—se lamentaba de forma que no se sabía si era falso o si en verdad era como decía— Ahora los malditos de Francis y Arthur se están peleando el pedazo de tierra que quedó en la edad de piedra —dijo simplemente y luego sonrió de manera maliciosa— Pero eres parecido a él, así que…—apuntó nuevamente— Ahora tú serás mío —volvió a disparar sin embargo España consiguió esquivar como un felino, moviéndose hacia bajo de modo diagonal y luego subiendo por detrás para atacar con su alabarda para darle justo en el rostro, el cual su dueño cubrió rápidamente con su mano libre e inclinándose un poco.

Cuando España volvía a atacar Lovino quien logró atrapar con esa misma mano el arma sumamente filosa, provocándole que sangrara ahora por su mano queriendo ser mutilada y no sólo por su rostro que en esos momentos se encontraba con una herida profunda desde debajo del puente de su nariz hasta surcar toda su mejilla derecha, ambos cortes sangraban sin parar empapando su ropa y goteando para manchar el suelo.

Lovino volvió a ver fijo a España quien ni se inmutó con la mirada roja y desafiante adornada con una leve sonrisa de orgullo soez, a pesar de la sangre que le ensuciaba el rostro.

—Buena esa, España.

El mencionado retiró su arma pintada de líquido carmesí con brusquedad, y usando el lado de la madera golpeó a Lovino lanzándolo al frío y desastroso suelo, soltando su rifle por el impacto.

— ¡Cállate! —se detuvo al escuchar un pitido en aumento, incesante y molesto desde el metal manchado de su arma.

Buona fortuna, Spagna —desde el suelo habló el italiano con la misma sonrisa de superioridad.

— ¡¿Pero qué…?!

España no alcanzó a terminar su frase, pues una pequeña explosión de diminuto alcance desde su alabarda le dio en la cabeza aturdiéndolo, teniendo que posar su mano en la frente para apenas ver con dificultad y luego sentir un ardor en su costado izquierdo, seguido a caerse dejando su arma de lado por la falta de orientación de su cuerpo y un repentino dolor punzante en todo su abdomen desnudo.

—Creo que ahora estamos a mano —dijo el rubio poniéndose en pie con su arma en mano y el dedo índice en el lugar del gatillo.

—No puede ser que…—colocó ambas manos sobre la herida sangrante mientras estaba de cuclillas en el suelo, empezando a sudar frío cuando entonces recordó el momento en que clavó su alabarda en la mano del joven— Entonces fue en ese momento que…. —dijo mareado quedando de rodillas con su cabeza sobre el suelo.

Lovino sólo respondió con satisfacción: —Por supuesto, no soy para nada un idiota.

De pronto sólo se escuchó un grito: — ¡España! —llegó Romano jadeando y empapado por la lluvia— ¡Maldición, España!

Romano llamó al otro cuando se encontró con ese desastre que empezaba por la puerta tirada, entró sin siquiera pensarlo para ver al otro italiano de pie junto al español sin camisa, sucio, aturdido y sangrando en el suelo se molestó: — ¡¿Quién eres tú, maldito bastardo?!

— ¡Romano! —Lovino giró sobre sí mismo posando su arma en el hombro— al fin llegas.

A Italia del Sur le hervía la sangre hasta el tope: — ¡¿De qué mierda me estás hablando, infeliz?! ¡Te pregunté quién eres!

—Ro…Romano…él es tú en otra ¡Agh!...Dimensión —Españo decía tratando de al menos ver a su muchacho, resultándole un fracaso teniendo su vista totalmente desenfocada.

— ¡No te esfuerces, maldito idiota! ¡Maldición, España! Eres un expirata y tuviste a muchos bajo tu mando, ¡¿Cómo pudiste dejarte lastimar por esta copia barata de mí?! —Romano estallaba por dentro mientras que el otro sólo logró sonreír desde el suelo; se dirigió luego a Lovino, apuntando con su arma: — ¡Y tú, asqueroso bastardo de mierda!

El rubio de ojos rojos sólo emitió una leve risa, haciendo un ademán para hacerle saber a Romano que le prestaba total atención.

Mientras, España hacía un esfuerzo por levantarse e ir a descansar y al mismo tiempo poniéndose a salvo, a sabiendas de lo que vendría, detrás de una pared de la cocina.

Lovino con la misma sonrisa de siempre, dijo con simpleza: —Dime.

—Voy a hacer que te retuerzas de dolor pidiéndome clemencia hasta que te mueras —decidido, con su arma con cartucho lleno, empezó a dispararle al rubio sin dudar.

— ¡Quiero verte hacerlo! —apenas logró esquivar los tiros.

Lovino apuntó con su rifle a su contraparte y en menos de n segundo disparó para que este diera un giro a un lado, quedando sobre un pie flexionado y otro estirado con ambas manos en la pistola para disparar inmediatamente, lo cual logró un disparo directo al brazo izquierdo de su contrincante. Se acabó este cartucho.

Maledetto

Susurró Lovino, molesto, mientras se recuperaba de ese ataque volviendo a la acción sin importarle su brazo sangrando, sin dar tregua, al mismo tiempo que Romano al correr de lado esquivando los tiros simultáneos cambiando el cartucho vació por un lleno, para poder volver a disparar sin parar.

La casa se encontraba destrozada mirándose por donde quiera. Todas las paredes agujereadas, muebles hechos añicos y manchas de sangre por donde pasaba el muchacho rubio de ojos rojos.

Romano se quejó molesto. Pensó después de que la manga de su antebrazo izquierdo se encontrara rota y tuviera una quemadura de bala: —"Tendré que hacer que se lesione más el tobillo para tenerlo a mi merced, ¡Ese maldito bastardo!

Lovino sonrió diciendo mientras pasaba una mano por su rostro para quitar el exceso de sangre: —Así que eres tan escurridizo como tu hermano.

— ¡Maldición! ¡¿Qué le hicieron a mi hermano, bastardos?! —entonces confirmó que las extrañas figuras que vio en sus sueños sí eran reales, provocándole más furia de la que ya traía consigo.

—No lo sé, no puedo ver lo que están haciendo los demás, pero cuando estuve con Veneciano noté que en verdad se comportaba como ratón con Kiku —explicó como si el asunto fuera lo más normal del mundo.

— ¡Me tienes hasta le médula, maldito bastardo!

Al gritar esto disparó a la lámpara colgante del techo para que esta callera encima de Lovino. Sin embargo este logró esquivarla justo a tiempo, no percatándose de que en su movimiento Romano le disparó en la herida del tobillo y en el costado del muslo de la otra pierna, tropezándose y quedando de rodillas apoyado con su rifle.

Justo cuando Romano se dirigía a dispararle en el pecho a Lovino, apareció Italia Veneciano, llorando, empapado, lastimado, sucio y jadeante:

— ¡Hermano! —gritó el recién llegado— Fratello, salvami! —se abalanzó sobre el otro en busca de protección llorando sin parar y sumamente asustado.

— ¡¿Qué haces?!

Romano se alarmó ya que no podía distraerse en ningún momento. Y al ver a un nuevo usuario entrando con una espada en su mano y a su contraparte levantando su mirada, gastó la bala que le quedaba en el cartucho para desviar el tiro que se dirigía a su hermano y luego lo abrazó volteándose lo más veloz que pudo recibiendo así una larga y profunda herida en su espalda de parte de la katana del samurái, el cual sonreía con satisfacción y orgullo mientras deslizaba el arma sobre su lengua, saboreando la sangre deliciosa ajena.

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Espero que los arreglos que hecho hasta ahora valgan la pena. Creo que el entendimiento del fic es mejor ahora. Así que muchas gracias por leer y hasta el próximo capítulo. Chao!