Disclaimer: Los personajes de Fullmetal alchemist no me pertenecen.
Capítulo 2
Ciudad Central, Amestri.
Los rayos de sol se filtraban por los huecos que se formaban traviesamente por las cortinas, sentí el calor tocar mis mejillas y con desgana me removí en la cama, enredándome entre las sábanas blancas, sentí el peso de Black Hayate sobre mi espalda. Dándome un lengüetazo me dio los buenos días, ladró, olisqueando mi cabello y luego con su hocico empezó a dar golpecitos suaves en mi nuca.
- Ya voy - le hablé al perro con desgana, era día de descanso y la verdad no tenía ánimo de nada, sólo quería dormir, dejar de pensar, decir a adiós a los sueños frustrados. Suspiré incorporándome de la cama para ver como Black Hayate salía del cuarto yendo con tranquilidad hacia la cocina.
Bostecé con pereza y me levanté de la cama para caminar hacia el baño, mojé mi cara, sintiendo como la vida regresaba a mi cuerpo, el agua fría corría libre por mi rostro despabilándome. Fui hacia el armario tomé una falda café y una blusa beige sin mangas , ambas prendas de colores lisos, también alcancé unas sandalias beige que hacían juego con mi atuendo.
- Será un día de rutina – murmuré quitándome el camisón . Empecé a vestirme, escuché como Black Hayate Ladraba ansioso por recibir su comida. Salí de la habitación después de haber tendido la cama . Le vi junto a su tazón , movió su cola al verme parada a un lado del paquete de croquetas.
-En un momento te atiendo – le vi sacar su lengua y mirarme con expectativa.
- Listo – le dije cuando deposite el alimento en su tazón – Provecho -
Camine hacia la alacena y tome la caja de cereal para servirme un poco en un plato hondo que ya estaba en la mesa, alargue mi mano para abrir el refrigerador y sacar leche para acompañar mi delicioso y monótono desayuno.
Como todos los días de descanso tomé la correa, una vez que Black Hayate y yo terminamos nuestro gran desayuno .
- Es hora de tu paseo – le hablé a mi compañero de casa . – Anda – suspiré – que te parece si comemos fuera - Black Hayate ladró ante mi propuesta, le parecía la mejor de las ideas – Ja – solté una pequeña carcajada – ahora tenía las mejores conversaciones con mi mascota –
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Miré a través de la ventana. El paisaje era hermoso, lleno de vida, el ocaso estaba cerca, en un instante las nubes cubrían al sol , tiñendo de cálidos colores las cortinas que se desvanecían en el horizonte.
Sonreí satisfecho sintiendo a poca distancia mi tranquilidad, cerca de casa. No entendía aún la razón por la que me habían mandado a llamar desde Ciudad Central. El General Haruko debía tener una buena explicación para ello.
Las dudas se agolpaban en mis pensamientos. Todos los soldados me trataban amablemente, se dirigían a mi con mucho respeto como si fuese un oficial de alto rango, no podía negar que la sensación de fuerza con la que mi ego se alimentaba era sumamente agradable, en pocas palabras volvía a ser Yo... el Coronel Mustang.
- ¿ Y ahora que ? – me pregunté en silencio observando el cielo oscurecerse – Debo estar preparado para todo – me dije a mis adentros, celoso de compartir mis pensamientos; medité en silencio alrededor de una hora, sólo éramos mi conciencia y Yo. Nadie se acercaba a mí, ninguna persona que interrumpiera lo que hacia. Cerré mis ojos sintiendo la calma reinar, tenía que estar listo para el mañana, para enfrentar lo que el futuro me tenía preparado.
Los golpes de la puerta del camerino interrumpieron mi silenciosa actividad, abrí mis ojos esperando saber de que se trataba.
- Mi señor – escuché la voz de una persona, debía ser un soldado joven, fiel a los ideales de la vida militar.
- Diga – respondí con voz firme.
- Disculpe le interrumpa – hizo una pausa – Su cena esta lista. ¿ Usted irá al comedor o prefiere que se la traiga para este lugar ? – preguntó el joven.
- Gracias. Prefiero seguir acá – dije con voz decidida como si fuera un Coronel – Tráigala para este lugar – finalicé.
- Si señor – dijo el soldado retirándose.
No esperé ni 15 minutos cuando el soldado estaba de nueva cuenta tocando a mi puerta para pedir permiso para dejar mi cena. Le dije que accediera y le indiqué la cena debía dejarla en la mesita que estaba a un lado de la ventana. El soldado se retiró deseándome buen provecho y una noche de descanso, lo cual agradecí en silencio, no era común que los hombre que eran tratados como a mi me sucedía en ese momento mostrarán sus modales. Al contrario, tenía que ser firme, con aires de soberbia y dominio, sólo el poder podía caracterizarme después de todo, era un alquimista estatal... El alquimista de la Flama.
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Cd. Central, Amestri
- ¿Ya lo ha pensado bien? – preguntó curioso uno de los generales que acompañaba a la máxima autoridad de los militares .
- Por supuesto. Roy Mustang es un hombre muy querido y respetado por otros miembros de la milicia. Es el mejor hombre que ha tenido el estado. – sonrió el hombre al dar su comentario.
- Entiendo – guardó silencio – Así que ha recibido mensajes de otros hombres para que lo reincorporé en su puesto – dijo el hombre sin dar crédito a sus suposiciones.
-Así es, tengo una lista inmensa – dejó caer una carpeta frente al subordinado – Todas las firmas son a favor de que el coronel Mustang, el alquimista estatal del Fuego regrese al cuartel de Cd. Central. –
- Comprendo mi General – dijo el hombre repasando con su vista los nombres de los militares que firmaban la petición – Veo que el General Grumman encabeza la lista, seguido por el Major Armstrong y otros soldados con muy buena reputación – finalizó clavando su vista en el hombre que estaba frente a él.
- He meditado sobre el asunto – dijo poniéndose de pie, seguido de su acompañante – Roy Mustang es una mente maestra, nació bajo una estrella privilegiada. Tiene a su favor al General Grumman, además de la Familia Armstrong y otros militares que sacrificarían sus vidas por él – suspiró – Como puedes darte cuenta Roy Mustang es un hombre que puede levantarse nuevamente en una rebelión y muchos soldados de distintos rangos lo seguirían a ciegas -
- Usted piensa en todo mi General – comentó su acompañante – Roy Mustang puede ser muy peligroso en cualquiera de los dos bandos - sonrió – Y es mejor tenerlo de nuestro lado.
- Así es – el General miró por la ventana – Es por eso que le ofreceré su traslado a Cd. Central y le ascenderé dos rangos – esperando la reacción del subordinado – también le concederé el equipo de militares con el cual acostumbraba a trabajar -
- Pero Mi señor – el rostro del hombre reflejaba sorpresa – Eso es incomprensible. Usted va a premiar a ese Hombre – guardó silencio, buscando las palabras adecuadas para no enfrentar la ira de su superior - Recuerde que fue causante de una rebelión -
- Es por eso mismo que quiero a Mustang de mi lado – Dijo Haruko – Después de todo ha sido el Parlamento de Amestrí, con ayuda a las firmas de los militares quienes han hecho esto posible. Lo único que yo hago es evitar que Mustang vaya a dar al Este bajo las órdenes del General Grumman -
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Hola ¡!. Espero que este fic les siga gustando, se me han ocurrido varias ideas más, pero la vdd, no me siento muy motivada, han leído muy pocas personas y han dejado muy pocos reviews, pero bueno, Acá esta el capítulo 2 . Espero que sea de su agrado.
Gracias a todas las personas que toman de su tiempo para leer esta historia. En especial a Xris chan, Vale chan, Rizita chan y SangoPame.
Nos leemos el Domingo si Dios quiere.
Les aprecia AL chan.
