Bien, parece que cada mes estoy llegando con una actualización. Y no es que la inspiración no llegue a mí, es que me llega excesivamente mucha inspiración (?) LOL. Como pueden notar, incluso hice una ilustración para la portada del fic, dedicada especialmente para ustedes. ¡YAY! Espero les guste. Les doy una disculpa por la brevedad del capítulo. Pero prometo que la próxima actualización será más extensa (e incluirá a más personajes).

Bien, sin más preámbulo. El siguiente cap:


Capítulo 3: Galletitas Einstenianas

Era martes por la noche. Cindy estaba llegando a su casa después de una larga jornada de trabajo en el Candybar. Había sido un día agitado con Sam delirando a cada rato acerca de la cita que tendría al día siguiente con la Señorita Ave, es decir, con Winifred.

Y con respecto a eso, Cindy, ya se había coordinado por completo con Libby y con sus amigas para el show que darían. Desde la música, la coreografía, la ambientación, todo. Ya no tenía pendiente alguno, podía llegar a su casa, cenar, escribir en su diario y descansar plácidamente. O eso era lo que pensaba, hasta que recordó que eso no era del todo cierto. Había un pendiente más, cruzando al otro extremo del vecindario.

La chica se detuvo a un paso antes de llegar al pórtico de su casa y miró hacia atrás. Mordió su labio en duda, y cambió su rumbo hacia el pórtico de los Neutrón. Un poco indecisa, tocó el timbre dos veces y esperó respuesta. Pasaron unos instantes, hasta que la puerta se abrió y dos personajes aparecieron. Era la mamá de Jimmy junto con Goddard, quien agitaba su cola metálica.

"Buenas noches, Señora Neutrón," saludó Cindy con una carismática sonrisa. "¿Está Jimmy en casa?", preguntó, dulcemente.

"¡Cindy, hola!," exclamó la mujer con gran alegría. "¡Cuánto me alegra verte por aquí! Sí, Jimmy está arriba, en su habitación. De hecho, ha estado allí encerrado todo el día. ¿Le digo que le buscas?"

"Sí, por favor." respondió un poco apenada. No era común que ella llegara a preguntar por él, o a buscarlo hasta su casa.

"Ok, en un momento." contestó ella. "Goddard, notifícale a Jimmy que tiene visitas." le ordenó al perro robot. Este ladró en respuesta y se apresuró a subirse las escaleras que llevaban a la planta alta del hogar. "No debe tardar, pero mientras tanto, ¿no quisieras comer algunas galletitas, Cindy? Tienen la cara de Einstein y están recién horneadas." invitó la señora.

"¿De Einstein? Ah, no, gracias Sra. Neutrón. Si mi mamá se entera que comí galletas antes de la cena estoy segura de que se enojará." negó la rubia cortésmente, y acto seguido cambió el tema de conversación. "Por cierto, pensé que Jimmy tenía prohibido el acceso a todos sus inventos. ¿Goddard no está incluido ahí?"

La señora Neutrón dejó salir una risita ante la pregunta curiosa de Cindy. "Si, bueno, Goddard es un invento de Jimmy pero también es parte de la familia. No podía simplemente arrebatárselo, así que sólo le pedí a Jimmy que me entregara todos los permisos de superusuario sobre Goddard, de este modo, Jimmy puede seguir jugando y hablando con él, pero sin acceder a sus funciones y herramientas sofisticadas."

"Oh… ¡qué lista!" añadió Cindy, sonriente. "Entonces, Jimmy no le puede dar órdenes a Goddard, ¿verdad?"

"Básicamente" contestó la mujer. "Pero, la verdad, lo único que me importa es que Jimmy pase sus vacaciones divirtiéndose, y que salga de ese oscuro y húmedo laboratorio que tiene. La semana pasada apenas se dejaba ver en casa. ¡Parecía un fantasma!", exclamaba la mujer muy melodramática.

Cindy solo sonrió. La idea de que hayan 'castigado' al genio le hacía feliz en cierto modo. Ya era hora de que el genio entendiera lo que era vivir como un niño normal, sin ciencia y sin tecnología.

"Estoy segura de que Jimmy ya está aprendiendo su lección, Sra. Neutrón," contestó Cindy con una sonrisa.

Justo en ese momento, el genio apareció bajando apresuradamente las escaleras de su casa, mientras se terminaba de colocar su playera negra. Goddard le seguía el paso por detrás.

Cindy le saludó ondeando su mano al aire y antes de que pudiera decir algo, Jimmy llegó hasta la puerta, la agarró del brazo y salió disparado. "¡Gracias, mamá! ¡Saldré con Cindy un rato, ya regreso!" se despidió y se fue.

Judy solo se sorprendió por la rapidez en la que se iba su hijo, y entonces el señor Neutrón se acercó por detrás de su esposa. "¡Vaya! Parece que nuestro Jimbo ya ha sido flechado por cupido. ¿No crees, cariño?" comentó, abrazándola de la cintura y soltando unas risitas mientras veían a Jimmy y Cindy alejándose de casa.

"¿Qué dices, Hugh? ¿Que Jimmy está enamorado?" preguntó en consternación la esposa.

"¡Míralo, es tan obvio! Me recuerda la primera vez que vi un pato. Oh, sí. Eso fue enternecedor. Y ya no es el pequeñín de antes, está creciendo como un hombre," contestó Hugh.

Judy se quedó reflexionando las palabras de su esposo, mientras miraba a su hijo alejarse. ¿Debía comenzar a preocuparse por eso?

Mientras tanto, Jimmy y Cindy se acercaban hacia el pórtico de los Vortex. Cindy interrumpió el paso apresurado del genio con un repentino stop y se giró hacia él para verle a los ojos.

"Escucha, Jimmy," dijo ella. "El trato era prestarte mi laboratorio a cambio del 50% del crédito en todo lo que inventes mientras uses mi equipo. ¡Pero si tu mamá descubre algo acerca de esto, negaré todo y estarás acabado!" le amenazó.

Jimmy solo asentía, entusiasmado. "¡Sí, sí, entendido!" contestó él sonriente. Estaba tan ansioso por volver a retomar sus proyectos científicos que ya nada le importaba. Además de que también moría de curiosidad por ver el laboratorio de Cindy. Casi se lo podía imaginar: seguramente estaría en su sótano, y tendría un diseño rosa, muy afeminado, y los instrumentos serían sofisticados pero no tan desarrollados como los de él. O quizá era algo más decepcionante que eso, pero no le importaba, tenía ganas de crear, inventar, diseñar. Estar en su habitación sin hacer nada era un gran martirio.

"Y bien, ¿dónde está?" interrogó el genio.

Cindy señaló con el dedo hacia el otro extremo de su casa. "Por allá"

Rodearon la casa de los Vortex y llegaron al jardín trasero de la casa. Jimmy se acercó, hacia el centro del patio, casi al borde de la piscina. Mirando de lado a lado en búsqueda de algún indicio de la entrada al laboratorio de Cindy. Era de noche y no se veía realmente nada.

"Ah, Cindy, ¿estás segura de que es por aquí?" decía el joven castaño. Sus ojos azules brillaban con la luz de la luna.

Cindy roló los ojos "Quítate los zapatos", ordenó ella.

"¿Y eso para q–…", su pregunta fue interrumpida cuando la rubia se acercó detrás de él y lo empujó hacia el agua.

"Por eso", se rió ella, quitándose sus converse rápidamente, y tomando una bocanada de aire se lanzó hacia la alberca.

Antes de que Jimmy pudiese asomar su cara por la superficie para tomar un respiro la rubia lo había agarrado del cuello de su playera negra, y lo jaló hacia su cuerpo, con una sonrisa traviesa cruzándole la cara. El muchacho estaba agitado, necesitaba oxígeno, y una muy buena explicación. Sus mejillas se colorearon pero por la oscuridad de la noche no era perceptible.

Cindy contuvo su risita submarina y lo arrastró al fondo de la alberca, donde había un diagrama ovoide apenas visible, con un grabado de ornamentos muy peculiares. Se colocó sobre el diagrama y abrazó más de cerca al genio con su cuerpo mientras con su pie tocaba una secuencia sobre las formas y una luz verdosa resplandeció enseguida. Acto seguido, se abrió un agujero negro que emergió de la nada y fueron succionados por un túnel transportador.

Aterrizaron en completa oscuridad sobre tierra firme. Jimmy cayó boca abajo y Cindy encima de él, junto con la porción de agua que fue succionada con ellos. La rubia se echó a reír casi al instante de su llegada.

"¡Debiste ver tu cara!", se burlaba mientras se ponía de pie, y se exprimía el cabello.

"¡Santo Heisenberg! ¡¿Qué ha sido eso?!" exclamaba el joven en sorpresa. "¿Pero qué es este lugar? ¡No veo nada!" añadió.

"Neutrón, te presento… mi laboratorio." contestó ella dando dos aplausos con las palmas de su mano que activaron la iluminación del lugar.

Jimmy estaba boquiabierto. "¿Es- esto es…?", articuló. Sus ojos examinaban toda el área.

Se encontraban dentro de una estructura ovoide, con extravagantes aparatos, paneles de control y al centro una mesa de la misma forma. Un tapizado verde adornaba todo el lugar.

"¡¿Este es tu laboratorio?!", cuestionó el muchacho. "Se ve tan… tan…", se pausó, buscando una palabra que describiera lo que veía.

"¿Avanzado?¿Tecnológico?¿Superior?", completó Cindy, acercándose hacia el genio. "Sí, lo es," sonrió ella orgullosamente.

"¿Pero cómo? ¿Desde cuando?," el castaño desbordaba de curiosidad.

Cindy disfrutaba ver la expresión desconcertada en el joven. "Bueno, realmente, no es mío. Es alienígena." contestó ella. "Y para ser más exacta, es tecnología yemusiana." concluyó con una enorme y radiante sonrisa.

"¡¿QUÉ?!", fue todo lo que pudo contestar Jimmy.

Cindy roló sus ojos. "Ven, te explicaré todo…", dijo, adentrándose a la sala. Jimmy, aún perplejo, siguió por detrás a la chica. Definitivamente, quería escuchar esa explicación.

Un poco rato después, ambos se encontraban a las fueras de la residencia Vortex. La ropa de ambos estaba empapada pues habían salido por la misma ruta de entrada.

"¡Vaya, jamás pensé que los yemusianos tuviesen una base secreta aquí en Retrovile! ¡No cabe duda de que en verdad eran astutos!", exclamaba el muchacho.

"Sí, es verdad. Aunque todavía no descubro el cómo ni cuándo. Pero apuesto que tiene mucho que ver aquélla ocasión en la que llegaron a visitarnos con sus fantásticos regalos." comentó ella. "Pero por más que trato, mis recuerdos de esa vez están como borrados de la mente…" concluyó.

El genio se ruborizó un poco y solo soltó una risa nerviosa. "Qué extraño…" fue lo único que pudo decir, ya que él había causado ese lapsus blanco en su mente.

"Bueno, ya sabes cómo entrar y cómo usar el equipo. Desde mañana puedes llegar, pero no dejes que nadie te vea acceder…" le indicó ella.

Jimmy sonrió maliciosamente. "¡Sí! Ya casi puedo sentir el olor a la dulce ciencia. ¡Muchísimas gracias, Cindy,…"contestó él, "¡Eres- eres la mejor!", finalizó, dándole un fuerte y enérgico abrazo por la desbordante emoción.

La cara de Cindy se coloreó por completo. "¡Sólo vete ya que debo descansar! Mañana tengo cosas importantes que hacer," comentó ella intentando reaccionar indiferente.

Jimmy soltó el abrazo, con cara desconcertada, así que ella añadió. "¿La cita de Sam te suena?"

"Ah, eso," asintió él. "Sheen ha dicho que tú y Libby darán un show mañana, así que pensábamos ir a verlas también." respondió.

Esas palabras provocaron que el corazón de la rubia se agitara un poco. "¿Irás?"

"¡No me lo perdería!", contestó él, guiñándole el ojo. "Bueno, me voy, descansa, y ¡hasta mañana, Cindy!" añadió sonriente mientras se alejaba de la casa de los Vortex para encaminarse a la suya. "Debo cambiarme de ropa antes de resfriarme…" murmuró ya desde lejos.

Cindy no pudo evitar sonreír. Se apresuró a entrar a su casa y cerró la puerta detrás de ella. "¡Sí!", exclamó para sí misma, mordiéndose el labio de la alegría. Presentía que algo bueno estaba a punto de sucederle. No sabía exactamente qué, pero no podía evitar esperar con ansias que fuera mañana.

Una voz a lo lejos interrumpió sus pensamientos. "Cindy, ¿eres tú?", preguntó una mujer. "Llegas tarde"

"Sí, mamá. Ya llegué. Perdón por la demora", dijo ella, al mismo tiempo que se percataba de las prendas mojadas que estaba vistiendo. "¡Ah… subiré un momento a mi habitación!", añadió, corriendo hacia las escaleras y entrando a su recámara.

La mujer se asomó hacia el pasillo justo a tiempo para ver la silueta de su hija desapareciendo detrás de la puerta de su cuarto. "¿Qué le pasa a esta niña?", pensó

...


Comentario de la autora: Desde que ví el episodio "El HuevoImperio Contra-ataca" por primera vez, me quedé con la idea de que Cindy debía tener su propio laboratorio, para así poder rivalizar más con el genio. Desde entonces, tengo en mente que los yemusianos, a pesar de que desde un principio fue obvio que no cumplirían su trato con Cindy, sí hicieron un laboratorio subterráneo en el vecindario para ahí llevar a cabo sus malvados planes contra Jimmy. Claro, que después de perder a Poultra y ser expulsados de la Tierra, el laboratorio quedó allí, abandonado e inactivo, hasta que un día Cindy lo encontró. ¿Qué les parece esa idea? La verdad no planeo profundizar mucho en este FF acerca de ello, pero espero les agrade. XD

¡Esperen la siguiente actualización de "Verano en el Candybar"! ;)