Capítulo 3: Consequences

— ¿Estas bien? —preguntó afuera del baño. Sakura se había encerrado allí hace más de cinco minutos y hasta el momento no había dado señales de vida. El sonido de la llave del lavado le indicó que aún seguía respirando.

La puerta se abrió de manera sorpresiva, revelando una Sakura con rostro cansado y ojos inyectados con sangre. Una estela de menta llego a Shaoran.

—Estoy bien— contestó Sakura—La hamburguesa me ha sentado mal y he vomitado hasta las entrañas—sonrió.

— ¿Segura? —Shaoran no estaba convencido de la veracidad de las palabras de la castaña.

—Por supuesto—nuevamente sonrió. Sakura era una experta en ocultar su sentimiento tras una sonrisa radiante, y eso, Shaoran lo sabía— Ahora, ¿Me dejas pasar? —Shaoran inconscientemente había acorralado a la castaña entre él y la puerta del baño.

—Claro—sonrió Shaoran.

—Creo que debemos poner algunas reglas—Soltó Sakura mientras se dirigía hacia la sala. Las cajas habían desaparecido y eso la joven lo agradeció internamente.

— ¿Cómo cuáles? —preguntó curioso siguiéndola.

—Se me ocurren demasiadas—Shaoran miró atento mientras ella agarraba una hoja de papel y un bolígrafo. Sakura rápidamente se puso a escribir.

"Diez mandamientos de Sakura"

No meterse en los asuntos del otro.
2. No colocar los pies sobre la mesa de centro.
3. Nada de noviecitas/os en esta casa.
4. No comer sobre la cama.
5. Bajar la tapa del retrete.
6. No ensuciar el piso, muebles y otros.
7. Los fines de semanas se duermen hasta tarde (al menos yo). SIN EXCEPCIÓN
8. No sacar las cosas del otro sin permiso.
9. No se ve futbol en esta casa.
10. No spoilear las series del otro.
11. Usar portavasos.
12. NO COMERSE LOS DULCES DEL OTRO.

Sakura tendió el papel hacia Shaoran, este lo leyó con rapidez y contuvo una carcajada.

— Si sabes que esos son doce y no diez ¿verdad? — volvió a leer la lista.

— ¿Quieres que agregue pedir permiso para hablar? —contestó severa.

—Ok, los acepto todos salvo el noveno mandamiento—Sakura arqueó una ceja— Se está transmitiendo la liga—explicó.

—Futbol solo si yo no estoy en casa—negoció la castaña.

—Puedo vivir con eso—Sakura le quitó el papel y firmo al final de la hoja.

—Tu turno—tendió el papel.

— ¿Y si no cumplo los "mandamientos Sakura"? —preguntó firmando al lado del nombre de Sakura, por alguna extraña razón recordó cuando contrajeron matrimonio.

—Le diré a Eriol que te demande—explicó. Shaoran sabía que las únicas reglas importantes eran la numero uno y la ocho, ambas creadas para protegerse el uno del otro.

—De acuerdo, no comeré sobre la cama—se burló ganando una mirada tenaz.

—Fue un placer hacer negocios contigo—comentó la castaña.

—El placer fue todo mío, aunque creo que salgo perdiendo con estas reglas—se quejó, Sakura solo lo ignoro.

Shaoran paso el resto la tarde trabajando en su computador mientras Sakura veía una serie de Netflix en la sala.

—Iré a buscar unas cosas a mi departamento. ¿Quieres que traiga algo para la cena? —preguntó Shaoran al caer la noche.

—No tengo hambre—contestó Sakura—Mañana iré al supermercado para comprar cosas para comer—anunció.

— ¿Te acompaño? La gente debe vernos juntos— Sakura se encogió de hombros. Hace mucho tiempo que no iba al supermercado acompañada por Shaoran, tanto tiempo había pasado que ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez.

Shaoran se marchó cerca de las nueve y Sakura se sentía por alguna razón inquieta. Trató por todo el medio calmar su ansiedad, bebió un té, se dio una ducha, se acostó, pero nada dio resultado. El reloj marco las diez, las once y luego las doce fueron anunciadas y aun nada, ni una pizca de sueño ni una señal de Shaoran. "Vives muchas últimas veces sin saber que serán últimas veces" recordó su subconsciente antes de dejarse caer en un sueño profundo.

La abertura de la puerta captó su atención, un fino halo de luz entro a su cuarto.

— ¿Estas durmiendo? —preguntó el intruso que se asomaba por la puerta.

—Ya no—contestó Sakura, se giró para ver el reloj de su mesita de noche. 01:34 AM—Te demoraste—acusó sin querer, al estar recién despertando no podía controlar bien su lengua.

—Lo siento. Traje algunas cosas y me di una ducha en casa—explicó.

— ¿Sabes que aquí también existe el agua caliente? —balbuceó, aun se encontraba media dormida.

—Lo sé. No quería incomodarte exponiendo mi cuerpo frente a ti—se burló.

—Cállate y déjame dormir— Sakura se giró para protegerse de la luz y el ruido que entraba.

—Dormiré en el sillón—anunció Shaoran.

—No sea idiota, puedes dormir en la cama— quizás si no estuviera casi-dormida habría permitido que Shaoran durmiera en el sillón, pero no se encontraba en su capacidad óptima para dejar que durmieran en el incómodo sillón.

— ¿Segura? — entró y cerró la puerta tras él.

—Ni que fuera la primera vez que dormimos juntos—soltó—Déjate de hacer drama y déjame dormir.

Shaoran aguanto una risa, Sakura solía actuar arisca cuando tenía sueño. Cuando el castaño volvió al cuarto ya listo para acostarse Sakura estaba profundamente dormida, ocupando más de la mitad de la cama.

—Estas acostumbrada a dormir sola ¿no? —preguntó más para sí mismo que para ella. Se acostó en el pequeño perímetro de cama disponible y le dio la espalda dejándose llevar rápidamente por los brazos de Morfeo. "¿Cuánto tiempo ha pasado desde que dormimos juntos" esa fue su ultimo pensamiento antes de quedar inconsciente por el cansancio?

Una opresión en el pecho lo despertó. Sintió el pánico subiendo por su garganta. Brazo izquierdo dormido, opresión en el pecho. ¿No eran esos los síntomas de un infarto al miocardio?.

Abrió los ojos presó del pánico, dispuesto a recorrer cualquier distancia con tal de conseguir ayuda, pero no fue necesario correr, puesto que todos los síntomas que lo habían llevado a pensar en un inminente infarto tenían una respuesta, Sakura.

Se encontraba durmiendo sobre su pecho, descansando su cabeza justo en su corazón, "¿Habrá notado lo rápido que latía?". El brazo de Shaoran se encontraba dormido ya que la estaba abrazando, su mano caía deliberadamente sobre la cintura de la castaña.

Procesó por unos momentos la imagen. Sakura sobre pecho con el cabello enmarañado, respirando suavemente con la boca entre abierta. Un aroma a frutos rojos llegó a Shaoran. Ya no vestía el revelador "pijama" de la noche anterior, sino había optado por un pijama verde de dos piezas de satín. La parte de arriba constaba de una polera a tirantes, era inocente, sin embargo, dejaba entre ver los atributos de los que era poseedora la castaña. La parte superior se había arremangado a la altura de la mano de Shaoran, bastaba que su mano bajara un mísero centímetro para estar en contacto con la blanca piel expuesta. Shaoran trago en secó, no podía permitirse ese tipo de pensamientos.

Con todo el cuidado del mundo sacó su brazo se movió con cautela dejando a Sakura sobre una almohada. De repente un golpe de realidad lo azotó. No estaba en su mitad de la cama, estaba en el de ella, eso quería decir que fue él quien había ido a su encuentro durante la noche. Sacudió su cabeza, como si con ello desechara los pensamientos que albergaban su mente. Lástima que no funciono.

Salió de la cama con suavidad y miró el elegante reloj negro que colgaba sobre la TV, 9:30. Aún era demasiado temprano para despertar a Sakura, no había nada para comer por lo que desayunar no era una opción. Miró nuevamente a Sakura, esta estaba sumida en un profundo sueño, dormía tan libremente que a Shaoran le dio algo de envidia. Siempre había sido así, ella era capaz de dormir en los lugares más incomodos. Una vez, cuando aún eran novios, ella se había quedado dormida sobre una banca mientras él iba por unos helados. Sonrió ante el recuerdo. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que durmió acurrucado con alguien? Uff demasiado, y, ¿Cuándo tiempo de qué ese alguien haya sido Sakura? Aún más.

Se vistió rápidamente con una muda de ropa, era bastante informal, unos jeans, una polera blanca y zapatillas. Nada muy elaborado. Fue al baño del cuarto, se acicaló rápidamente. El baño también olía a frutos rojos.

Shaoran se sentó en el sofá de la sala y sopeso sus opciones, podría ver televisión o darse una ducha, pero se había bañado anoche en casa…

"Casa" pensó, esta era ahora su casa, al menos por tres meses. Había propuesto aquel trato en un momento de desesperación y recién ahora caía en cuenta en lo que podría significar. Tenía que vivir ahí, con ella, verla 3 meses, casi 90 días, cerca de 2160 horas. Eran 89 buenas noches, 89 noches durmiendo juntos y 89 buenos días. Se le apretó el corazón, ¿Podría pasar tanto tiempo con ella sin acostumbrarse a su sarcasmo, a sus regaños, a su aroma, a su presencia?, ¿podría soportar la noche 90 sin ella? Le aterraba pensar en eso, y de pronto, aquella idea que le pareció un salvavidas ayer podría haberse transformado en un ancla hoy.

—¿Estas bien?—preguntó una voz apoyada en el umbral de la puerta del dormitorio. Vestía pijama, tenía el cabello hecho un nido y su rostro revelaba que acababa de levantarse. "Tierno" pensó Shaoran.

—¿Por qué no lo estarías?—evadió.

—Llevas suspirando 5 minutos como un idiota— ahí estaba, la hostilidad. Shaoran sintió ganas de reír peso se contuvo al ver que ella levantaba una ceja en señal de molestia.

—Pensé que hoy se dormía hasta tarde— ella solo encogió de hombros.

—Tengo demasiada hambre como para dormir— El joven recordó que no la había visto comer más que dos mordidas a su hamburguesa la cual fue a para después al excusado. Shaoran se fijó por primera vez en mucho tiempo en ella, no en los bonitos vestido que llevaba en las fiestas, ni en las joyas que debieron costarle un ojo de la cara, se fijó en ella y en cómo estaba más delgada de lo que recordaba, en como su mirar había perdido algo de brillo, estaba más madura concedería eso.

—¿Vamos de compras? —sugirió.

—Me iré a cambiar—dio vuelta y entró al dormitorio.

Quince minutos más tarde ella esta lista. Se puso unos jeans, una polera negra y zapatillas, llevaba su cabello recogido en una coleta alta, Shaoran no sabía si aquel era su cabello natural o utilizaba extensiones, pero prefirió no preguntar.

— ¿En tu auto o en el mío? —preguntó tomando su bolso.

—En el mío, hay más espacio en la maleta—Sakura se encogió de hombros y salió. Esperó a que él saliera para cerrar la puerta.

La castaña subió de copiloto en el auto de Shaoran, un Mercedes Sedan con asiento de cuero, simplemente una belleza.

El muchacho subió como conductor, miró de reojo a la joven quien se encontraba pendiente de su celular en esos momentos. La última vez que ella había subido al auto fue el viernes y no habían acabado en buenos términos esa noche. Shaoran ignoró el pinchazo de culpa, se había comportado como un idiota ese día.

Siguió manejando en silencio, pero no era un silencio incomodo, era más como el silencio de quien ignora la presencia del otro. Llegaron al supermercado, tras estacionar Sakura salió enseguida.

Entró y encontró a Sakura comprando un par de Churos en una cafetería, cuando llego le ofreció uno, él acepto. Cogieron un carro y se dispusieron a pasear por pasillos.

Sakura afirmó el churo con su boca mientras sacaba de su bolso una arrugada lista y la partió en dos.

—Tu busca esto y yo busco esto—explicó y se marchó.

Shaoran dio una rápida leída a lo que decía la hoja, era una caligrafía algo descuidada, pero de cierta forma sublime.

Arroz
Pastas
Carne
Sal
Salsas de tomate
Verduras (varias)

¿Cómo sabría Shaoran que arroz comía ella? Suspiro resignado y cogió una pequeña cesta para emprender su búsqueda. Unos cuantos pasillos atrás Shaoran se sitió observado, giró hacia la derecha, luego a la izquierda, pero el supermercado no era tan grande como para perder a quien lo seguía.

Pasó por el pasillo de los chocolates y la encontró echando un ojo en los dulces que él había engullido el día anterior. Sakura se levantó y Shaoran la abrazó por la espalda, ella se sobresaltó.

—Alguien nos está siguiendo y creo que es un paparazzi—susurró en su oído.

La castaña suspiró.

—Pensé que se habían olvidado de nosotros— confesó y giró para verlo, buscando una respuesta sobre qué hacer ahora.

—Seamos una pareja normal de compras— Estaban tan cerca el uno del otro que para muchos de los presentes resultaba indecoroso.

—¿Cómo se supone que seamos normales? Jamás hemos sido normales—susurró, su voz no tenía tono de reproche.

—Así—le dio un beso en la frente y la soltó. Shaoran entrelazo sus dedos con los de ella y siguieron paseando por el pasillo de los dulces tomados de la mano, la gente de vez en cuando les lanzaba miradas tiernas, como si fueran la pareja más linda del mundo.

—Ahora no solo hay que fingir en las fiestas, sino en cada momento que estemos afuera de casa—suspiró resignada.

—Es por poco tiempo. Solo tres meses—le susurró, tres meses, 90 días, 2160 horas…

—Serán eternos tres meses—respondió áspera.

—Venga elijamos dulces que llevar a casa, yo pago—ofreció, Sakura rio.

—Siempre pagas tu— Shaoran solo se encogió de hombros.

Sakura escogió unos dulces de mantequilla de maní mientras que Shaoran eligió diferentes tipos de Chocolates.

—No—dijo Sakura sería.

—¿No qué?—preguntó mirándola sin entender a qué se refería.

—No llevarás tanto chocolate—

—¿Por qué? —Sakura lo miraba con las manos en las caderas esperando que él sacara todo el chocolate del carrito

—Si llevas todo ese chocolate te lo acabaras en una semana y te terminaras enfermando—Lo estaba regañando, en el pasillo del supermercado, a vista y paciencia de todos. Shaoran esperaba que el paparazzi captará ese momento. El castaño solo pudo hacer un puchero.

—Eso ya no funciona conmigo—su voz fue gélida e inmediatamente la diversión del momento se esfumó. Antes ese puchero lograba desarmar a Sakura haciendo que hiciera cualquier cosa por él, ante él ella perdía toda ápice de voluntad.

Shaoran se acercó a ella y la tomo por la cintura.

—Estás haciendo un Show—espetó ella—Suéltame—dijo en tono bajito.

El castaño apoyo su cabeza en el cuello de la muchacha y susurró.

—El paparazzi se ha acercado más—Sakura se tensó y giró levemente la cabeza para saber de quien se trataba. Era joven, de 20 o 30 años, vestía jeans y polera, parecía normal salvo por la enorme cámara que llevaba.

—No me di cuenta de que nos seguían, y eso que no pasa tan desapercibido con esa cámara— se reprendió.

—Creo que es mejor irnos con lo que tenemos en el carro—sugirió levantando la cabeza del cuello de Sakura. "Frutos rojos", Shaoran cerró los ojos un momento dejándose embriagar por aquella dulce fragancia.

—No llevaras esa cantidad irracional de chocolate—su voz volvió a ser dura, trayéndolo de vuelta a la realidad. Por la paz de ambos Shaoran optó por dejar la mitad de los chocolates. Sakura sonrió satisfecha.

Fueron a la caja y pagaron. Solo pudieron llevar la parte de la lista de Sakura, que constaba de leche, pan, queso, azúcar, mantequilla y demás. Shaoran en su carrera de esconderse del paparazzi había perdido la lista.

—Creo que nos ha seguido desde casa—comentó Shaoran una vez que había subido al vehículo después guardar las bolsas en la maleta,

—¿De verdad?, ¿Nuestras vidas serán así desde ahora?—pensarlo le generaba temor.

—Solo es por el rato, cuando todo esto pase se olvidarán de nosotros—tranquilizó.

Nuevamente habían vuelto al silencio, solo que esta vez era incómodo. Sakura se estiró y encendió la radio, la melodiosa voz de Camila Cabello inundo el ambiente

Loving you was young, and wild, and free
Loving you was cool, and hot, and sweet
Loving you was sunshine, safe and sound
A steady place to let down my defenses
But loving you had consequences

Sakura empezó a tatarear la canción, le gustaba la voz de la chica era suave. No entendía muy bien la letra, ya que su ingles era bastante limitado, pero no importaba, al menos no a ella.

—Me gusta esta canción—confesó.

—¿Sabes que dice la canción?—preguntó Shaoran prestando especial atención a la letra.

—Ni idea. ¿Qué dice? — a Shaoran se le daba bien el inglés y otros idiomas. El castaño se quedó esperando unos momentos hasta que sonara la siguiente estrofa para traducirla, al parecer era la estrofa final.

Loving you was dumb, dark and cheap
Loving you will still take shots at me
Loving you was sunshine
But then it poured
And I lost so much more than my senses
Because loving you had consequences

Se tensó un momento al escuchar la última estrofa, debatía internamente si decirle o no que decía la canción.

—¿Y bien?—preguntó, la canción había acabado para darle paso a Adele, "Era aquella la estación de radio más deprimente de la región"

—Dice—aclaró su garganta—Quererte fue estúpido, oscuro y barato. /Amarte todavía me seguirá golpeando./Quererte era como el sol, /pero luego cayó el diluvio, /y perdí mucho más que mis sentidos,/porque amarte tuvo consecuencias.— recitó la letra y Sakura solo dejo salir un Oh, después de eso siguieron todo el camino en silencio.

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N/A He vuelto, después de milaños he vuelto. Lamento mucho, mucho pero mucho la tardanza pero he estado a full con los estudios y no he tenido tiempo ni de respirara (de hecho ahora debería estar estudiando para un examen)

Sul Ad Astral: quedo medio raro los puntos en el capitulo anterior, no sé por qué, había puntos donde quería poner comas, me disculpo por eso. De ET no hay mucho aún pero pronto lo habrá ¡y con creses!

amatista1986 y Gabita Li, podrían ser sus sospechas como tambien podrían no ser, eso se revelará en el camino, y ¡SI! Esta no es una historia rosa, pero si es una historia romántica y bella bella porque los protagonistas son bellos bellos.

Nozomi: todos necesitamos entender que pasa con ellos, ¿Se aman?, ¿Se odian?, ¿Están juntos por compromisos?, ¿Shaoran tiene un enfermedad terminal? No lo sabemos, aun…

Eli ventura: Dios, esa es una muy buena idea, fotos de Shaoran con una amante suena demasiado interesante…

Yektenya: Su matrimonio es atípico porque ellos son atípicos, y el papel que juegan Tomoyo y Eriol es muy importante, ya que estos han visto todo el proceso de esta pareja, pero les adelanto que ellos no saben porque se separó la pareja, solo saben que ya no siguen juntos…

Eso, espero que les haya gustado este capítulo, deséenme suerte en el examen y que Dios nos ampare.