Muuuuuuchas gracias por todos sus lindos reviews, en verdad que estoy muy feliz de que les haya gustado jajaja, el fic se viene con mucha intriga, pero no se preocupen, ya que lo tengo listo así que subiré capítulo todos los días para que no queden delirando en la espera :D

Ojalá este capítulo les guste como el otro, besitos. No dejen de comentar

Disclaimer: Los personajes son propiedad de Kathy Reichs, Hart Hanson, Stephen Nathan, y Fox.

3

-¿Cómo es que…?

-¡Brennan! –exclamó Angela entrando al lugar y la abrazó por un momento

-Hola, Ange, te extrañé –dijo Brennan sonriendo

-Mhm, después hablaremos de eso –amenazó Angela quitándole el bebé de los brazos-. Es hermosa, Brennan

Temperance sonrió y no pudo apartar la vista de su hija que dormía. A pesar de haber sido un tiempo complicado, solitario y deprimente para ella, su hija había llegado en el momento justo, cuando ya no podía soportar más la angustia y la culpabilidad de todo lo que había hecho y estaba a punto de salir de ese lugar y desaparecer por completo.

-Doctora Brennan, me sorprende verla acá, en verdad no me lo esperaba, ¿qué ha sido de usted todo este tiempo? –preguntó Cam aún sin quitar los ojos de ella con sorpresa

-Yo mejor me voy de acá, ¿sí? –dijo Angela y se marchó

-Es… en verdad una larga historia y complicada además… -contestó, dando a entender que no quería hablar del tema y Cam entendió perfectamente. Brennan sonrió, extrañaba estar cerca de gente inteligente

-Bueno, pero llegaste en un buen momento, hoy comencé a buscar un reemplazo para tu reemplazante, no le quisimos dar el puesto a nadie definitivamente porque creímos que volverías…

-¿Quisimos? –el plural le llamó la atención

-Sí, fue una decisión de todos si le dábamos su puesto a alguien o no

Brennan volvió a sonreír pero trató de que no se notara. Sí, había sido una tonta, había dejado a sus verdaderos amigos.

-¿Quisiera volver a trabajar con nosotros otra vez? Sólo que las cosas ya no son como solían… ya no trabajamos en conjunto con el FBI, sólo museo… -preguntó dubitativa, creía que sin el FBI no le sería interesante la oferta a Brennan

-Esa es mi vocación, Dr. Saroyan, es por lo que me convertí en antropóloga, para saber los hechos históricos

-Entonces es un sí…

Brennan asintió con la cabeza.

Después de una semana todo había vuelto a ser como siempre lo había sido, como si los pasados siete años jamás hubieran existido. El FBI ya no dependía de ellos, Brennan se encargaba de los restos del limbo como solía ser y los miembros del equipo seguían haciendo su trabajo. No era tan excitante como el misterio de un cuerpo reciente, pero de algún modo extrañaba a la antigua Temperance Brennan.

A pesar de que todo iba bien, había vuelto a sentirse en casa, su hija se quedaba con la niñera de Angela y volvía a amar su trabajo, seguía pendiente del teléfono, cada vez que recibía una llamada observaba el número en la pantalla creyendo que aparecería el número que deseaba y observaba la puerta de su oficina, siempre abierta, por si él vendría con un nuevo expediente en su mano o una pizza. Lo extrañaba, era verdad, pero su orgullo no le permitía hacer preguntas por él, ni siquiera a Angela, que sabía lo que pensaba con sólo verla.

Pero había alguien a quien de verdad extrañaba ahí, haciendo su trabajo.

-Hola, Zack –saludó Brennan sentada desde la mesa mientras él entraba por la puerta

Zack se quedó de pie un segundo y luego corrió hacia ella y la abrazó.

-Dr. Brennan –la abrazó como un niño abrazaba a su madre, con sentimiento y amor

-¿Cómo estás, Zack? –preguntó riendo

-Bien, pero doctora, no creí que vendría a verme

-¿Cómo no iba a hacerlo?, te he extrañado bastante, jamás podré encontrar a alguien como tú ¿Crees que podrás volver a trabajar cuando salgas de acá? –preguntó con ternura y esperanza en sus ojos

-Estaré acá por el resto de mi vida, doctora Brennan

-Es cierto… es sólo que… de verdad desearía que volvieras con nosotros al laboratorio

-Pero ya no me necesitan tanto como antes, ya que el FBI no trabaja con el Jeffersonian

Brennan frunció el ceño.

-¿Cómo supiste eso? ¿Hodgins te lo dijo?

-Hodgins ya no me visita tan a menudo como antes por su familia…

Aquella había sido una evasiva, pero Brennan no le dio importancia, era obvio que Zack aún permanecía enlazado emocionalmente con el Jeffersonian y todos los que trabajaban en el laboratorio eran sus amigos, cualquiera pudo haberle dado esa información.

-Doctora Brennan –dijo en tono serio acercándose a ella-, debe tener cuidado

Brennan frunció aún más las cejas.

-¿De qué estás hablando, Zack?

-Es lo único que puedo decirle, Dr.…

-Zack…

-Es por su bien

-Zack, no puedes dejarme así, ¿qué es lo que sabes?

-Alguien… del pasado quiere hacerle daño

-¿Quién, Zack? ¿Cómo supiste eso? ¿Quién es esa persona?

-No se conocen, pero él sabe quién es usted

-¡Zack! Por favor, dímelo ¿Es Booth a caso?

Zack salió de su trance y la observó.

-Es alguien quien Booth ha visto pero que no conoce, doctora Brennan, pero por ahora no tiene de qué preocuparse

-¿Cómo que no, Zack? Acabas de decirme esto y…

-Doctora Brennan, no se preocupe –tocó su mano

Brennan se fue del lugar luego de que el guardia se llevara a Zack. Estaba asustada y no podía sacarse de la mente las palabras y el rostro de su amigo. Se encontraba en algo así como un trance y luego pensó que su mente debió alterarse tras el tiempo que llevaba ahí encerrado entre tanta gente loca y se quedó algo más tranquila. Zack no era así de irracional.

Trató de pensar en quién era esa persona que ella no conocía y que Booth ha visto pero que no conoce y qué era lo que podía hacerle, pero no se le vino nadie a la mente. Era imposible que fuera Epps, él había muerto hace mucho tiempo atrás al igual que la sepulturera. Sólo quedaban los francotiradores enemigos de Booth pero era poco probable, por qué ahora, después de todos los años que habían pasado desde que Booth dejó el ejército, no era lógico.

Booth.

Quería que su mente dejara de pensar en ese apellido y en el rostro que venía junto a él, pero su pasado era él y junto a él y su futuro tenía un pedazo de él en medio, era imposible que se desligara de él para siempre, menos con una hija, sin embargo era estúpido preocuparse de eso si él ni siquiera estaba en el país. Era como si se lo hubiese tragado la tierra. Buscó noticias sobre él en internet pero no halló nada y no iba a ir hacia el edificio del FBI a averiguar, no tenía razón ni tampoco quería encontrarse con Sweets y enfrentar a sus mil y una preguntas psicológicas.

-¿Dónde estabas? –preguntó Angela con una sonrisa pícara

-Fui a ver a Zack

-¿Cómo está?

-… Bien

-¿Bien?

-Sí ¿por qué lo preguntas?

-Porque lo dijiste con ese tonito, Brennan –la detuvo por el brazo-. ¿Pasó algo allá? ¿Te dijo o viste algo?

-No, estoy bien, en serio, es sólo que creo que no le hace bien estar ahí dentro

-Con gente loca ¿quieres decir?

-Sí

-Brennan, te dijo algo, lo sé

-No, Ange, en verdad, no te preocupes –frunció el ceño al ver una chaqueta del FBI en la oficina de Cam

-¿Qué pasa?

Brennan caminó de prisa hacia la oficina de Cam, algo la impulsaba hacia allá y no sabía por qué, era ilógico…

-¡Brennan! –exclamó Angela detrás de ella que se detuvo cuando su amiga lo hizo

El agente que usaba la chaqueta del FBI se dio vuelta.

-¿Tempe?

Brennan se quedó perpleja y miles de emociones se vinieron sobre ella a la vez, no dijo nada y lo abrazó rápidamente, con fuerza.

-Sully…