La cita de Bulma, la promesa de Goku

Capitulo 3: ¿Qué vas a hacer Vegeta?

La Tierra había permanecido por tantos años en paz… pero la paz nunca dura, mas allá de toda guerra, de cualquier enemigo peligroso que amenace con destruir el planeta, o dominarlo… mas allá de cualquier caos o destrucción que aceche la humanidad, estaba el sublime príncipe de los saiyajins ardiendo de celos e impotencia…

Para Vegeta era inadmisible conciliar un estado de calma, su cólera aumentaba segundo a segundo, sabiendo que cada minuto allí quieto sin hacer nada ante la situación, era un minuto más en el que esa molesta mujer terrícola lo pasaba con el Supremo Kioh Samma.

No podía seguir así, se había vuelto descabellada la idea pasar un momento mas en ese lugar, sus pies lentamente dejaron de tocar el suelo, levito sobre su lugar en el balcón de la corporación y alzó la vista, fijando rumbo, buscando un sitio lejano a cualquier tipo de civilización, un espacio como en los que acostumbraba entrenar apenas llegado a la tierra. Rechinó los dientes con impotencia y en una milésima su cuerpo se rodeo de un aura con la que se esfumo en una dirección incierta.

A los minutos llegó a un campo desértico y desolado, y con un grito violento, pulverizo la tierra a su alrededor dejándola convertida en un cráter gigantesco, era mejor terapia para un saiya que ir a un psicólogo.

Inmediatamente comenzó a buscar el ki de la peliazul o el retrasado Saiyajin sin caso alguno, volteando de un lado a otro como un perro rabioso, ¿Vegeta comenzaría a escupir espuma por la boca?

La búsqueda era en vano, seguramente ambos se encontraban en ese nefasto planeta de los seres "supremos". En ese momento comenzó a desear que Majin Boo lo hubiese destruido por completo, que no quedara ni rastro de él ni de sus habitantes, de esa forma no tendría que pasar por esos problemas.

El saiya alzó la vista con decisión, una de ambas presencias que intentaba rastrear se había hecho presente

Sin dudarlo se dirigió a toda velocidad para buscar a esa rata traicionera, esa escoria Saiyajin como lo había estado llamando por los últimos minutos.

Maldiciéndolo… voló por unos veinte minutos cuando usualmente le tomaba cuarenta llegar a la casa de Goku, o Kakarotto como el solía llamarlo.

La modesta casa de la montaña Paoz se hacia visible, el príncipe, con sus modales dignos de la realeza a la que pertenecia y constantemente clamaba orgulloso, no se detuvo siquiera a tocar el timbre de la posada ¿para que hacerlo? ¿Acaso venia por una visita social? ¿O a tomar un te con la urraca de Kakarotto? ¡Es decir esposa! Aunque al príncipe le haría falta tomarse un te de tilo para calmar los nervios.

-¡KAKAROTTO!- Bramó empuñando sus enguantadas manos, aun flotando en el aire. - ¡Kakarotto! ¡Sal de ahí inmediatamente! ¡O te sacare a la fuerza!- Exclamo alzando su brazo derecho por sobre su cabeza, comenzando a formar una esfera de energía, destinada a impactarse de lleno con ese iglú campestre.

Dentro del hogar de los Son, se respiraba la tranquilidad, Milk servía el sustento a la mesa ante los ojos de su esposo, que fácilmente puede ser confundido con un vagabundo que en su vida probó bocado… que modales tan ofensivos los de ese hombre tan inocente…

La calida temperatura hacía de ese recinto un lugar cómodo, de agradable estadía, sumado a eso el aroma exquisito de los tan extraños animales que su mujer cocinaba diariamente. Sin problema alguno la mujer podría escribir un sumario de recetas para mujeres con escaso poder adquisitivo, pudiendo ser los títulos tales como: "Cinco formas diferentes de cocinar un terodáctilo" o, "Tiranosaurio al escabeche", de cualquier forma a su esposo le era agradable cualquier cosa que ella le cocinara, no por un amor ciego, su esposo seria capaz de comer un muerto si la situación lo requería.

Goku suspiró dejando sus hombros cae alivianándose de toda tensión, Bulma se encontraba con el supremo, por ende ¡Promesa cumplida! Problema solucionado, en la noche le compensaría los vestidos rotos a su mujer.

Su cena emanaba un calor visible, un vapor atestado de aromas embriagantes a las fosas nasales Saiyajin. Empuñó su tenedor, y apuñalo la pierna de un animal "x", extasiado por el placer numero uno, LA COMIDA.

Abrió la boca y engulló de lleno el trozo de carne mientras Gohan retenía con todas sus fuerzas sus ojos dentro de sus orbitas, a escenas como esa uno nunca se acostumbra. Tal vez si a extraterrestres asesinos, pero no a un hombre metiendo dentro de su boca una pierna asada de unos cuarenta centímetros de ancho.

En pleno orgasmo gastronomito de Goku una voz no muy amigable y el incremento instantáneo de un ki cercano llamaron su atención, y como todo hombre, a pesar de su sangre saiya, no pudo engullir y escuchar al mismo tiempo. El tenedor, ahora alojado en la garganta de Goku, luchaba por salir, acompañándose por la amable petición del visitante a las afueras del hogar.

-¡SAL DE AHÍ DESGRACIADO O VOLARÉ TU CHOZA POR LOS CIELOS! – Ofendiendo de sobremanera a la propietaria de dicha casa, por el distintivo nombre de "choza", ja! Con lo mucho que ella se esforzaba por mantener su hogar impecable.

Milk dirigió una mirada asesina al atragantado Goku, en la que claramente se leía "O lo callas tú, o lo callo yo" y si pasaba lo segundo sería por que lo dejaría en tales condiciones que de milagro podría argumentar palabra.

- "No puede ser… por que siempre me meto en tantos problemas…" – Se dijo así mismo Goku después de finalmente desalojar de su garganta el bendito utensilio.

Inmediatamente el joven de cabello revuelto se retiró para enfrentar un nuevo martirio, o de lo contrario destruirían su "choza".

- ¿Que sucede Vegeta? – Pregunto con el ceño fruncido de forma infantil. - ¿Qué no ves que estaba comiendo? -

- ¿¡Donde demonios esta Bulma?! – Escupiendo un par de gotas de saliva en su cólera, aún sin disolver la energía acumulada en la palma de su mano.

- ¡Ah! ¡Eso! – Contestó Goku cambiando su semblante aniñado. - Ella se encuentra en el planeta supremo en su cita ¿recuerdas? Hace un momento fui por ella a tu casa, que mala memoria. – Iluso e inocente.

- Grr… "No es posible que seamos de la misma raza…" – Pensó avergonzado Vegeta. -¡YA LO SÉ NO SOY NINGUN ESTUPIDO! – Relajó sus músculos, deshaciendo la esfera de energía. - A lo que me refiero es por que no estas con ella? -

- Ay Vegeta. – Dijo creyendo que el iluso era otro. - ¡Están en una cita! El Supremo Rou Kaioh-Shin se molestaría si estuviera con ellos. -

- ¿"Ay Vegeta"? – Pensó, ¿Desde que momento Kakarotto se sentía tan superior en conocimientos? No era tiempo para discutir qué hombre sabía mas sobre relaciones amorosas ¡Era de su esposa de quien estaban hablando! Pasando por alto lo demás, una frase se fraguó en su retorcida mente asesina… -"Es decir que esta sola con ese viejo decrepito…"- Que pensamiento tan poco agradable, pero uno mas entretenido comenzó a aparecer, MUERTE AL VEJETE. - Llévame allá de inmediato. – Gruñó al único conocedor de la tele transportación.

-Pero Vegeta, se supone que no debemos interrumpirlos…- Aplicando todo su pobre conocimiento en relaciones humanas que un día muy lejano había aprendido de su buen amigo Yamcha, y su anciano maestro Roshi, tal vez ninguno de los era buen profesor en esa materia, y tampoco era el momento apropiado para aplicar lo aprendido y ¡mucho menos el sujeto indicado!

Vegeta tragó saliva, graciosamente una de las orillas de sus labios comenzó a curvarse hacia arriba, mostrando así levemente la perfecta dentadura. Dejó el aire salir de sus pulmones, tratando de formular una frase, lo mas serena posible, para que sin inconvenientes su compatriota entendiera la magnitud de la situación, y que de esa forma accediera a llevarlo al desgraciado planeta.

-O me llevas… - Comenzó mirando fijamente a las negras pupilas de su interlocutor. – O te parto cada hueso de tu cuerpo a ti y cada patético habitante de este inmundo planeta de porquería. Tú decides. – Espetó con la tranquilidad mas perturbadora del mundo.

- ¡¡ah!! – Dijo con la voz entrecortada. - De acuerdo, de acuerdo, tú ganas… Ven pon tu mano en mi hombro. – Señaló al pacifico hombre y comenzó a alzar su brazo para realizar su curiosa técnica, pero en una acción inesperada se detuvo y miró al saiya quien ya se encontraba a su lado, con su enguantada mano sobre su hombro.

Vegeta gruñó, ¡mas retrasos! - ¿¡Que sucede Kakarotto?!, ¿¡por que te quedaste quieto?! -

- Vegeta piénsalo bien, estas haciendo justo lo que Bulma quiere. – Comento con seriedad.

- ¿¡De que hablas Kakarotto?! Explícate inmediatamente. -

- Veras Vegeta, Bulma es mi amiga desde hace ya muchos años, el que vallas por ella es justamente lo que ella quiere. -

El príncipe abrió los ojos en son de sorpresa. - "¿Quien es este y que hicieron con Kakarotto?"- Pensó y al segundo cambio su expresión. - Que extraño, podría asegurar que en lugar de cerebro tendrías aire pero veo que me equivoque. – Se burló esbozando media sonrisa.

- Oye Vegeta no tienes por que insultarme – Nuevamente esa expresión aniñada del hombre adulto. - Bien vamos al planeta supremo así me dejas comer tranquilo. -

- ¡Espera! – Exclamó sin dudar.

- ¿Que pasa? – Molesto y aniñado.

- Por una vez en tu vida tienes razón…

-¿¡EH?! ¿¡VEGETA ME ESTAS DANDO LA RAZON!?

- ¡SI ESTUPIDO HAS UNA FIESTA POR UN DEMONIO! ¡Ahora calla! ¡No tengo por qué soportar tus burlas y créeme cuando te digo que no lo haré! – Haciéndose con la tela naranja del taje de entrenamiento con su puño.

- Bien Vegeta, pero que sucede…-

- No voy a ir al planeta supremo. – Soltando su agarre. - Ahora que estoy mas calmado me doy cuenta que esa mujer solo buscaba hacerme rabiar… jaja pero dudo que a ella le guste salir con un viejo decrepito como ese. – Una sonrisa triunfadora se coló en su rostro. – Por mi que disfrute su anhelada cita jaja -

- Uhmm si es lo más probable… A ella nunca le agradó demasiado cuando Roshi la acosaba y ese viejo es como una copia divina de él jajaja. – Rió el menor.

- Entonces ices que el… es como-

- Si es un viejo bastante pícaro. – Tan típico de el poner la mano detrás de la cabeza al reír.

- Entonces lo mas seguro es que… el… intente propasarse con ella... ¿no? – Nuevamente una vena se formaba en su frente.

- Si eso creo… Bien Vegeta ¿que harás? – Preguntó y el príncipe comenzó una pequeña meditación, que fue interrumpida por el inquisitivo comentario del mas joven. - Tengo mucha hambre. -

-¡TU SIEMPRE PENSANDO EN COMIDA! – Gritó hastiado.

- Oye, no me regañes, tu comes tanto como yo…-

- Bah… no me compares contigo, muerto de hambre.-

Los ojos de Goku lo miraron a media hasta - Bueno Vegeta dime que piensas hacer, estoy cansándome. -

- La dejare allá, con su cita… - Respondió con una sonrisa satisfactoria. Si el viejo se propasa solo será culpa de ella… así aprenderá que no puede manipular al príncipe de los Saiyajin, Bulma aprenderá su lección por las malas. -

- Bien, solo espero que no te arrepientas de esto.-

- No lo haré. – Contestó seguro de sí, comenzando a levitar para retornar a su hogar.

Nadie iría al rescate de la hermosa e inteligente heredera de la corporación capsula. La peliazul solo pensó en la escena de celos de su esposo, en su cólera, en la impotencia que sentiría al verla partir, pero olvido completamente la otra parte de la historia, la cita. Además claro, de subestimar la inteligencia de su esposo.

En el camino a C.C. Vegeta meditaba su decisión. Por un lado le regresarían a su mujer tarde o temprano, posiblemente ultrajada por ese viejo libidinoso, ese viejo tocaría su mas preciada pertenencia, y no podría cobrar venganza, y por el otro lado, ella aprendería una valiosa lección, por fin la dejaría en su lugar, solita la mujer buscó su desgracia. ¿Tanto trabajo era arreglar su cámara de gravedad, darle comida y ropa cuando lo necesitara? Supuestamente esa era su función… y para otras actividades más íntimas de lo que no tenía ninguna queja.

-"Es lo mejor" – Pensó mientras viajaba a toda velocidad por el desolado campo. – "En algún momento podré desquitarme del viejo, por ahora lo que importa es que por fin tendré el respeto que merezco… Pero… ¿que hay si cuando regrese se moleste por que no fui por ella? – Detuvo en seco su vuelo. – No lo había considerado… Tal vez este tan furiosa que no me cocine en meses…- Sacudió la cabeza. – ¡¡MALDITA!! ¿¡COMO DEMONIOS ES QUE PIENSO EN ESO?! ¡COMO PUEDE SER QUE YO! ¡¿EL PRINCIPE SAIYAJIN TEMA LA REACCION DE UNA MUJER ESTUPIDA!? Esa maldita mujer… ¿que me ha hecho? Lo mas probable es que me haya embrujado… no es posible que no pueda quedarme tranquilo sabiendo que ella esta lejos… ja si mi padre me viera…Si tuviera tumba se estaría revolcando en ella. De todas maneras ya le dije a Kakarotto que no iría por ella, la esperaré un tiempo más y si no regresa, ese anciano se las vera conmigo…-

Continuará...

Hola! No saben como les agradezco a todos la cantidad de reviews que me han dejado :D verdaderamente me hace muy feliz que les guste este fic. Esta vez no me tarde tanto como la anterior en actualizar pero convengamos que no fue un capitulo demasiado largo. Espero que les haya gustado tanto este capitulo como los anteriores.

Con respecto a un comentario que me dejaron en el que decía que el supremo ya sabia que Vegeta era esposo de Bulma, bueno en mi fic no xD llamémosle universo alterno no? Jaja Igual espero que les este gustando :) y de nuevo gracias a todos por los reviews. Consejos y criticas son todos bien recibidos

Nadeshico