Konnichiwa!

Tsuki trayendo actualización n_n lo más pronto que pudo en sus vacaciones; espero sea de su agrado :D

Disfruten ;)

Disclaimer: KHR! no me pertenece; es de Amano-sensei


—¡Espera Chibi-kun! —exclamó al estar unos pasos de él. El niño le lanzó una mirada de muerte; que no tuvo el efecto esperado.

—¡Hahi! ¿Te duele el estómago desu? —preguntó ingenua al ver el entrecejo fruncido del menor. Hibari sacó sus tonfas; la mordería hasta la muerte.

Repentinamente se escuchó un gruñido. Miura observó cuidadosa al pequeño; nuevamente aquel ruido se percibió.

Las mejillas del niño se tiñeron de un leve rosado.

"¡Hahi! Se ve lindo desu. Más que Reborn-chan cuando le conocí" pensó.

—Herbívora —siseó seco; al menos eso sustituiría su gruesa voz de barítono que ya no poseía en estos momentos —sal de mí escuela.

La morena infló sus mejillas. Le quitó los toletes de juguete al chiquillo; y los guardó en su bolsa.

—No es bueno jugar con cosas peligrosas desu. Y Haru no se puede ir —. El pequeño emanaba un aura sumamente oscura; y temblaba. Miura pensó que de frio, pero Hibari sabía era de irritación.

—Largo —pronunció pausado; su paciencia empezaba a esfumarse.

—¡Hahi! Hablas igual a tu hermano; Kyo-chan —. Lo cargó; y sostuvo en sus brazos. El moreno intentó soltarse; pero pausó al reparar en su nombre.

—¿Kyo-chan? —preguntó molestó. Nadie se atrevía a decirle así; menos una herbívora que lo único que siempre hacía; era perseguir a Sawada Tsunayoshi.

—Sí. Tú eres Kyo-chan ¿no?. El hermano menor de Hibari-san —. Miura lo levantó y abrazó fuerte —. Eres tan mono; jamás pensé que Hibari-san tuviese un hermanito tan lindo desu~

¡Era el colmo! Esa mujer se estaba pasando; en cuanto recobrará su aspecto original; la asesinaría.

La muchacha le bajó al piso; y tomó su mano; a pesar del forcejeó del otro por no tener contacto.

—Primero iremos a comer; luego a la casa de Tsuna-san; él me pidió este favor y seguramente me diga hasta cuando Haru debe de cuidarte desu —le sonrió. Ese niño era difícil y de carácter fuerte; pero lindo al fin.

"Desearía que Hibari-san fuera así. Tal vez de esa forma; seríamos amigos desu".

[***]

—¡Hiiiii! ¿Qué? ¡Hibari-san del futuro te pidió esto para poner a prueba a su "yo" actual? —gritó el décimo capo sorprendido; el arcobaleno afirmó.

—Ese Hibari; siempre causando problemas al décimo —masculló el albino; miró a su jefe, y con una sonrisa le dijo —. No se preocupe décimo; seguramente pasará pronto.

El castaño asintió; y espero que así fuera.

—Jaja, Gokudera tiene razón; Tsuna —miró el reloj —¡Oops! Tengo que irme; se hace tarde y tengo que ayudar en el restaurante.

—Yo también me voy, décimo. Y no se preocupe —. Ambos chicos se despidieron y dirigieron se a sus respectivos destinos.

[***]

Las 17:30 horas. El timbre de la residencia Sawada se escuchó.

—Y recuerda Tsuna. Deben de estar juntos —advirtió su tutor; el muchacho suspiró derrotado y aceptó.

Abrió la puerta; y como esperaba. Frente a él estaba Haru y Hibari-san; la primera sonriente y el segundo con un aura de muerte.

Tragó saliva; sería difícil de explicar.

[***]

—¡Hahi! ¿Haru debe cuidar a Kyo-chan por tiempo prolongado? —. Se veía sorprendida, pero no incomoda; le hacía feliz cuidar de un niño tan mono; diferente, pero igual de lindo que Lambo-chan.

—Kami…korosu —pronunció lentamente debido a su enfado; buscó sus tonfas en su usual lugar; pero no estaban. Miró a la mujer; y se le lanzó encima; esta hipó, pero al no recibir daño; no dijo más. Se limitó a expandir sus ojos al ver al pequeño con esos toletes de juguete metálico; y golpear lo mejor que pudo a Tsuna-san.

—¡Tsuna-san! —exclamó preocupada. La tensión en el ambiente provocada por el menor no se iba; y este parecía satisfecho; pues sonreía ladino.

—Eres un inútil; un niño de siete años acaba de darte una paliza —quejó se su tutor en burla. El aludido tenía chipotes en toda su cabeza; y su mejilla hinchada.

—¡Reborn! Eso dolió —gimoteó sobándose.

—¿Estás bien? Tsuna-san — acercó a verle preocupada. Este le sonrió y asintió.

—Mm.

—Bien, entonces Haru se llevará a Kyo-chan desu —luego; a su mente llegó algo que no había pensado —¿Pero dónde está Hibari-san?

El mencionado se tensó; igual que Tsunayoshi.

—Eh… bueno… —tartamudeaba —veras…

—Hibari se fue a una importante misión; Kyo-chan está sólo. Sus padres no están en casa —aclaró el arcobaleno. Haru no dijo más; y el menor sintió algo encogerse en su ser a la mención de sus progenitores.

—Herbívora —al tener la atención de la muchacha; demandó —vámonos.

No quería escuchar más.

Era mejor irse con ella; que soportar al herbívoro mayor; y por primera vez; al bebé.

—Hai desu.

Una vez los dos se marcharón; el arcobaleno murmuró.

—Es extraño. Hibari no actuaría así —sus ojos se mantenían en la puerta de la habitación.

—Mn. ¿Dijiste algo? —preguntó su alumno; este negó.

[***]

Intentaba ignorar la molesta voz de aquella mujer; era ruidosa y le reventaba los nervios; sí el tuviera su forma normal, ya la hubiera muerto hasta la muerte, o mínimo; espantado y alejado de sí.

—Cállate; molestas —siseó.

Miura le miró incrédula.

—Los niños no deberían de ser así desu. Kyo-chan tiene las malas costumbres de Hibari-san desu. Y todavía no estoy contenta contigo; heriste a Tsuna-san —protesto. Hibari rodó los ojos. Pensándolo bien; él se alejaría e iría a su casa; no necesitaba soportar a esa mujer.

Observaron un puesto de Takoyaki. Miura recordó los gustos de Lambo-chan; y sonrió; tal vez Kyo-chan gustaría de lo mismo.

—Espera aquí. Ya vuelvo —pidió. El niño se recargó cerca de una banca; aparentaría que la esperaba y se iría; era la oportunidad perfecta.

Al verla alejarse con una sonrisa; no le importó darse la vuelta. Los niños debían de ser cuidados; y ella no cumplía con eso; así que era su culpa que él se fuera.

Empezó a caminar a paso pequeño a su casa; no le importaba esa mujer, ni esa tonta sonrisa que le dedicaba al llamarlo "Kyo-chan"; nada de ella le interesaba, no tenía obligación de estar con ella; no él.

[***]

Arribó a su casa; abrió la puerta, y al llegar a su cuarto; se recostó cansado. Fue un día complejo y extraño.

Dirigió su mirar a la ventana; por ella entró Hibird cantando el himno de la escuela, y pronunciando el apellido del muchacho.

Esa ave era su única compañía; cerró sus ojos lentamente. Otra vez dormiría en aquella casa; pequeña para una familia, grande para una persona. Aún recordaba al señor que le había tendido una mano; y todo por aquel chiquillo que conoció; aquel niño extraño que nunca fue su amigo ni hermano.

Manejaron unas cuadras; hasta llegar a una casa sencilla como tantas del vecindario. Entraron, ahí le recibió una mujer de cabellos cafés con una sonrisa; a los dos les dio una toalla para que se secasen. Primero llevó a su hijo a lavarse, y cambiarse de ropa. Después mandó a su esposo a cuidar del niño que había traído, este le dio ropa de su pequeño, pero le quedó muy apretada; así que optó por darle una camisa suya; mientras sus prendas se secaban.

Cenó como hace días no lo hacía; un plato de sopa caliente y una taza de té. Se sentía feliz, aunque su rostro pasivo no lo demostrase.

Los señores le preguntaron sobre su familia; el pequeño de forma renuente explicó lo sucedido en su corta vida. Los adultos se vieron mutuamente; y ofrecieron cuidarle. El pequeño negó se; pero pidió cortésmente ayuda por primera vez en su vida; y se aseguraría de que fuera la última.

¿Qué deseas? —preguntó el señor.

Un abogado que me permita manejar mis bienes y no los gaste o venda —. Su fría y firme mirada dejó sin palabras a la pareja; ese chiquillo era fuerte e independiente. El señor sonrió asintiendo.

Mañana te compraré ropa adecuada, e iremos con una amiga mía. Es poco conocida, pero buen abogado —. El niño asintió; el señor sonrió, y después de un buen rato en silencio; se fueron a dormir.

Ese día; por primera vez en su vida. El pequeño Hibari compartió habitación con un herbívoro. Mientras él dormía en un futon a lado de la cama, el hijo de aquella familia descansaba cómodamente sobre esta.

Lo que no esperó fue que aquel chiquillo se levantará; y se fuera a acostar a su lado.

Como el niño que era; le miró escudriñante. La sonrisa sincera y amplia, aunado a esos ojos puros le respondieron sin palabras, pero aun así preguntó.

¿Qué haces? —. La persona aludida ensanchó su sonrisa y respondió.

No es justo que… —nuevamente el nombre pareciera desvanecerse en el aire —duerma en la cama, mientras duermes en el piso.

Es un futon, no el piso —dijo tajante.

Es lo mismo; no puedo dejarte solo. Así que me quedaré a tu lado —. Y sin pedir permiso se acomodó, sin acercarse demasiado, pero sin estar muy lejos de él.

Hn —fue la única respuesta, antes de darle la espalda y escuchar una risita.

[***]

Al día siguiente; el señor se llevó al pequeño a presentarlo con su amigo. El niño se levantó tan temprano que no tuvo la oportunidad de despedirse de aquel extraño pequeño que le había ayudado sin saberlo. Contempló su rostro dormido y pensó que volvería.

Horas después; el señor se estacionó frente a un edifico grande. "Bufete de abogados" alcanzó a leer Hibari con su precario japonés.

Por cierto, se me olvidaba. Me llamó Koshiro; puedes llamarme por mi nombre, es mejor tener confianza —. El moreno frunció las cejas, pero no dijo nada. Ese sujeto era extraño.

Al entrar; Koshiro preguntó por un nombre femenino, pero le dijeron que había tenido problemas con su esposo, se divorció y cambió de trabajo. El adulto observó al niño con preocupación.

Un hombre joven de unos 20 años; complexión delgada y de lentes caminaba por la recepción del lugar; el señor sonrió al ver a ese sujeto; y gritó.

¡Take-san! Que alegría verte —el aludido le miró por segundos antes de reconocerle y correr a él con una sonrisa.

Koshiro-sensei; es un placer verlo de nuevo —este rió nervioso ante su anterior alumno; el cual preguntó. —¿Qué hace aquí sensei?

Eh…, verás; venía a ver a Yoru, pero al parecer ya no trabaja aquí. Quería que me ayudara a litigar y arreglar varios asuntos; pero… —su ex-estudiante observó a su instructor y luego reparó en la presencia del pequeño a su lado.

¡Oh! No sabía que tenía otro pequeño —expresó sorprendido; el hombre le miro contrariado.

No soy su hijo —aclaró cortante el azabache; dejando perplejo a Take.

Verás… —empezó a explicar; para cuando terminó; su ex-alumno se ofreció a ayudar al niño como parte de su servicio social como pasante en aquel bufete.

Oh; pero será un problema eso de que no tenga un tutor ni alguien fiable para ser su custodio u albacea…—murmuró pensativo; su profesor se ofreció a serlo, y Hibari estaba a punto de considerar la oferta cuando Take; propuso.

Para que él pueda manejar todo por sí mismo; me ofreceré a ser su custodio, pero no tomaré nada. Lo juro por mi código de ética que usted me enseño; sensei —. Y sin pedir la opinión del pequeño; así se dispuso.

Hibari fue trasladado a una casa sencilla para él solo; comprada con el dinero de sus padres. Sus bienes perdidos no se pudieron recuperar, pero se detuvo toda fuga de capital monetario de la herencia de su familia; quedando como único heredero y capaz de disponer de todo a; Hibari Kyoya.

El pequeño no volvió a ver al castaño que le ayudo, ni al padre de este. Se absorbió totalmente en estudiar para tener amplios conocimientos; y en fortalecerse físicamente para poder defender lo que quiere; como lo es Namimori.

En variadas ocasiones. Take le había dicho que no se centrase tanto en ejercitarse en combate o estudiar cosas que no iban con su edad; que él siempre estaría como un amigo y apoyo para ayudarle; pero Hibari simplemente le veía y le daba la espalda.

El abogado suspiraba derrotado; y sonreía con tristeza.

Perderás lo que es importante, sí nunca te das tiempo de ver más allá de lo que supuestamente proteges —murmuró. Retirándose como siempre.

Después de aquella ocasión; cuando él cumplió diez años; no le volvió a ver. Aunque gracias a que este fue un excelente abogado; Hibari nunca tuvo ningún problema legal.

Se levantó de la cama; bostezó y miró el reloj.

23:00 horas.

Seguramente ella había rendido su búsqueda y se marchó a su cómodo hogar; como una herbívora haría después de varias horas; o mejor, fue a pedirle ayuda a Sawada Tsunayoshi. Volvió a bostezar; se recostaría de nuevo, pero algo le molestaba; tenía la curiosidad que no se iba.

¿Sus suposiciones eran certeras?

Salió de su casa; le costaba algo de trabajo. No era lo mismo tener 17 años, a siete.

Caminó de regreso al parque; no había nadie. Las personas ya no transitaban el lugar a esas horas; sólo una que otra persona. Era algo peligroso andar fuera tan tarde.

Se sentó en una banca; contemplando el cielo, y la tranquilidad del lugar. Namimori era pacifica, y era suya; la quería como a nada; en especial el instituto; lugar que aprecia con fervor porque ahí estudiaron sus padres; y se conocieron.

Alcanzó a escuchar unos gritos a la lejanía; conforme se escuchaban más claros, la angustia de aquella voz se hacía mayor. Esa persona era extraña; una de tantas herbívoras.

Finalmente; después de escuchar varios; "—¿Alguien lo ha visto?—", "—¿Dónde estás?—", "—¡Chibi-kun!". Escuchó su mote.

—¡Kyo-chan! ¡Kyo-chan! —. Parecía que la fémina voz se quebraba y estaba a punto de quedar afónica, pero en vez de callar; gritaba más fuerte.

Era aquella molesta herbívora; no se movió de su lugar; simplemente espero a que ella le encontrase; después de todo le buscó toda la tarde y parte de la noche.

Miura corría; y en momentos se detenía a mirar a los alrededores. Dejó de gritar cuando vio esos ojos azul grisáceo; soltó los paquetes que sostenía desde la tarde; y corrió para abrazar al pequeño; sentía que su alma regresaba a su cuerpo.

—Haru estaba preocupada —hipaba, mientras apretaba el abrazo —. Haru no podría vivir sí algo malo le pasase a Kyo-chan —continuaba llorando.

Cuando regresó con dos paquetes de Takoyaki. La banca estaba vacía; hipó su "hahi".

¿Kyo-chan? —miró de un lado a otro —¡Kyo-chan! —elevó su voz a cada mención de aquel nombre; cada vez con más angustia. Los takoyaki no los soltaba; eran del pequeño; y estaba segura de que le encontraría, quizá nada más estaba jugando a las escondidas; no es que le hubiese pasado algo malo; ni siquiera quería pensarlo.

Empezó a correr por todo el parque; gritando su nombre.

El alma del joven dentro del niño se sintió culpable; no la quería ver así. Tan sólo pensó que ella no le buscaría ni que le importase de verdad; él no le importaba a los demás; únicamente a unos cuantos; y Miura Haru no estaba dentro de esos pocos, pues ellos habían muerto hace años y la familia de aquel niño se había mudado lejos; según le había dicho Take.

—Herbívora… —musitó apenado; y culpable. Era la primera vez en mucho tiempo que no se sentía así. Miura se separó unos centímetros; azul contra chocolate; un par frio, y otro cálido.

—Hablas igual a Hibari-san desu. No te preocupes; Haru te encontrará, no importa cuántas veces te pierdas —aseguró determinada; levantó su dedo meñique —. Es una promesa desu —sonrió.

El pequeño sintió un leve dolor ante la mención de su apellido; era verdad. Él no era Hibari ante ella; sino su hermano menor "Kyo-chan"; sin embargo la seguridad con que fueron dichas esas palabras le había hecho por segundos intentar confiar; y antes de responder por sí. Haru tomó el dedo meñique del niño y lo entrelazo con el suyo; era una promesa.


Gracias por sus reviews a:

Vicki27: Konnichiwa! Vicki-chan :D Gracias; si, por eso es así el chico; y ellos dos de chicos son lindos de escribir n_n

Yuni Nero: Gracias :D Me alegra que te gustase la infancia de ellos :D

aska ishida: Gracias; a partir de aquí ellos tendrán más interacción XD Es verdad; un Kyoya de 27 en cuerpo de 17, hubiera sido genial; gracias, y saludos.

Suigin Walker: ¡Hola! *Tsuki corre y la abraza* Gracias por la preocupación; yo también quería saber sí estabas bien; pero al recibir tu comentario, me alegra de pensar que sí.
Si; finalmente lo escribí :D Espero me quede como lo planeé; gracias :D
Muchas gracias; recibir esas palabras de tí, me hacen tan feliz y me motivan más; de verdad me siento halagada Sui-chan; gracias :D
Si, entiendo. El colegio absorbe un buen de tiempo; espero que estés súper bien y estudies mucho para entrar a la Universidad; y esperaré paciente tus actualizaciones; siempre estoy al pendiente de ellas; aunque luego ando medio despistada XD
*Besos abrazos recibidos y correspondidos* Te quiero mucho; ánimo con la escuela :D y disculpa no haber actualizado antes; ya te quería responder desde antes, pero hasta hoy pude T-T *cuidate*

Copis-chamma: Hi! Jamás molestas; al contrario, recibir tus comentarios es una motivación :D Gracias, un honor que digas eso =) Si, suena increíble que la haya confundido, más por el "hahi"; pero así es despistado aquí XD Si, es que sí Tsuna le pide algo; no puede negarse, y me aproveche de eso, jeje. Y como a Hibari lo hice sufrir; ahora le toco un poco a Haru; espero te haya gustado :D
No te preocupes; intentó que aunque los personajes de Fushigi Yuugi no sean conocidos, queden bien descritos en pro del fic :D Gracias; y *saludos* cuidate, ja ne~!

Rukia-CC: Hola. Gracias; espero este capítulo haya sido de tu agrado :D saludos.

Valeria: Hola. Wii! que bien que te cause emoción; espero manejar bien los personajes (Tsuki ya se puso nerviosa XD). Eso que dices es cierto; tiene que ser salvado; y esa idea que me dices, más o menos me la había imaginado; y después de tu sugerencia me motivé más para escribirla, aunque un poco diferente a la vez; gracias.
Sí, ella tandrá que cuidar de ambos; por cierto; aprovecho para decir que la historia que escribiste de Hibird es genial; no me siento capaz de continuarla; pero me a encantado leerla; deberias de escribir fics; me encantaría leerlos :D Eso me recuerda; ¿qué paso con el libro que me comentaste hace tiempo? espero vaya bien. Saludos :D

Valhalla no tenshi: ¡Hola! Muchas gracias; espero te haya gustado este capítulo :D *Saludos* Ja ne~!


Gracias por leer :D espero haya sido de su agrado; y kya! debo decirlo; no sé ustedes, pero en lo personal me gustó la promesa al final XD Hibari se me hizo tan lindo ahí *o*

Cuídense ;D

Ja ne~!