Sabemos que dijimos que actualizariamos en la semana, pero nos fue imposible.
Muchos no lo saben, pero Liz se está dedicando de lleno a escribir, no solo estás historias, tienes unas originales a las que le dedica tiempo y yo con mi trabajo no puedo escribir mucho.
Pero aquí está el tercer capítulo de ésta historia que es la que más les gusta ;)
Estoy en el celular así que agradecimientos serán en el próximo capítulo :D
Cuando te recuerde
—Aunque este sentimiento se pierda, me volveré a enamorar de ti.
—¡Syaoran no!
Sakura se estremeció y abrió los ojos lentamente, estaba en una habitación oscura, miró a su alrededor, había cajas por todos lados, las cortinas estaban cerradas así que no podía ver mucho.
Escuchaba voces que parecían estar alegando... o platicando.
Se sentó en la cama y miró su muñeca, la venda había sido cambiada, trató de sentir su celular pero fue inútil.
«Seguro lo perdí en el parque» pensó con pesadez.
El parque, recordó que Fiery fue tomada, también recordó que Jump había sido bloqueada... pero no tomada.
Había caído, miró de nuevo a su alrededor ¿Dónde estaba?
Se levantó de la cama y caminó a la puerta, las voces se escuchaban con más claridad, abrió con cuidado y se asomó.
Era un departamento, parecía ser chico, giró su cabeza hacia la sala.
—¿Meiling? —preguntó con sorpresa en un susurro.
Ojos amatistas y ojos rojizos la vieron con sorpresa.
—Sakura estás bien —Tomoyo le dijo aliviada.
Pero Sakura no dejaba de ver a la segunda, si ella estaba ahí... Sus ojos se abrieron como platos y sacudió su cabeza.
—Dime que no está aquí —le suplicó a su amiga.
Meiling la vio con algo como lástima, Sakura frunció el ceño, recordó haber escuchado cierta voz antes de perder el conocimiento.
«No, no puede estar aquí» pensó desesperada.
Miró a su alrededor esperando toparse con ciertos ojos que la perseguían en sus pesadillas.
—Salió —Meiling le informó
Sakura suspiró, había estado conteniendo el aliento sin darse cuenta. Miró a ambas mujeres las cuales la veían con cautela.
—¿Qué hacen aquí? —Sakura preguntó un poco molesta, Meiling sabía porque no lo quería ver...
Meiling y Tomoyo intercambiaron miradas, Sakura pudo notar la culpa en ambas mujeres.
—Necesitas ayuda Sakura... —Tomoyo comenzó a decir pero la dueña de la cartas negó con su cabeza.
—¡No lo necesito! —casi les gritó, Meiling la vio con sorpresa, Tomoyo con tristeza—. Él es el último que me podría ayudar, no saben lo que han hecho...
Tomoyo y Meiling la miraban con culpa, Sakura sacudió su cabeza y caminó hacia la puerta, su cabeza le pulsaba dolorosamente pero tenía que salir de ahí antes de encontrárselo.
Se fue hacia las escaleras de emergencia a pasos apresurados, no se arriesgaría a topárselo en el elevador.
Salió corriendo del edificio, se detuvo a unos metros vio hacia el cielo y suspiró, sentía las lágrimas acumularse en sus ojos.
Bajó la mirada y tras frotarse los ojos para deshacer esas molestas lágrimas miró al frente y sintió el aire escapar de sus pulmones.
Estaba a unos metros de ella, la veía fijamente, estaba más alto, su cabello seguía igual de despeinado, sus facciones eran mucho más maduras y su cuerpo estaba bien trabajado.
Pero sus ojos... Esos ojos la veían con la misma frialdad e indiferencia de aquel día.
Escuchó las hojas de los árboles moverse, sintió la brisa mover su cabello, cinco años viéndolo solo en su mente.
—Deberías estar descansando —él le dijo con firmeza, su voz era mucho más grave.
Sakura lo vio por unos momentos.
—Tú deberías estar en Hong Kong —replicó.
Syaoran arqueó una ceja, no se había esperado tal respuesta.
—Las cartas... —él empezo a decir, Sakura hizo rodar sus ojos con irritación y él se quedó pasmado.
Esa no era la Sakura que recordaba.
—Si, las cartas, son mi asunto así que puedes regresar por donde llegaste —ella le dijo girando y caminando en dirección a su casa.
Syaoran frunció el ceño, las cosas habían acabado de una manera difícil entre ellos, pero definitivamente no se esperaba tal actitud en ella.
Si logró perdonar a Yukito por no sentir lo mismo ¿Por qué a él no?
—Oye espera —le gritó siguiéndola, vio a Sakura aspirar con fuerza antes de mirarlo de nuevo—. Es mi deber ayudar con las cartas, siempre lo ha sido, deja de actuar como si esto fuera mi culpa, yo no te hice nada —le recriminó con coraje.
Sakura lo miró por unos segundos antes de desviar la mirada, sentía las lágrimas en sus ojos, tenía razón, él no le hizo nada, fue una víctima de las circunstancias.
Pero eso no evitaba que le doliera verlo, sobre todo cuando recordaba esas últimas palabras que se dijeron antes de que él se fuera de Tomoeda.
—Prometiste no volver —ella le recordó.
—Prometiste no cortar comunicación —él le reclamó.
Sakura lo vio con dureza ¿En serio creyó que no lo haría?
Syaoran pasó su mano por su cabello con frustración, no estaba listo para confrontarla, había estado pensando todo el vuelo como poner las cosas en una balanza. No entendía porque estaba tan dolida.
—Las cartas sin control son peligrosas para el mundo, una vez que arreglemos eso saldré de tu vida para siempre si así lo quieres —él murmuró sin mirarla.
Sakura sintió su corazón contraerse dolorosamente, ya una vez lo habían hablado, hace cinco años prometió no volver para no hacerla sufrir.
Tragó saliva y lo miró fijamente.
—No soy la misma —susurró.
Syaoran asintió lentamente, le había quedado bastante claro con sus reacciones.
Sakura miró hacia donde estaba el parque pingüino, debía recuperar su celular... Y la carta.
—¿Tomaste la carta? —le preguntó sin mirarlo.
Syaoran sacó de sus jeans la carta transparente, había salido a buscarla, era extraño que no tuviera ningún rastro de la magia de Sakura.
Se la entregó, Sakura tuvo cuidado de no rozar sus mano, luego miró con pesadez la carta, otra más, no entendía que estaba pasando ni cómo es que las cartas se volvían en su contra.
—Parecen odiarme —susurró.
Syaoran la vio con preocupación, sabía lo unida que era ella a sus cartas y el hecho de que parecieran odiarla le estaba afectando en gran manera.
—¿Cómo me encontraste? —ella preguntó en un susurro.
—Sentí la otra magia, es muy diferente a la nuestra —Syaoran respondió frunciendo el ceño.
Había estado en su departamento con Meiling cuando sintió la extraña presencia, no dudó un momento en salir corriendo y al llegar a la escena vio a Sakura perder el conocimiento y caer.
—Gracias Li, debo buscar mi celular —murmuró caminando en dirección al parque.
«¿Li?» Syaoran pensó pasmado.
Vio a Sakura comenzar a alejarse, no estaba seguro de si seguirla o darle su espacio, pensó en el pasado, por andar de arriba a abajo con ella es que confundió su atención con algo más.
Agitó su cabeza y regresó a su departamento sintiéndose extrañamente molesto, debían dejar de lado su pasado juntos si querían resolver lo que estaba pasando con las cartas.
Sakura buscó entre los arbustos y árboles su celular, trataba de contener las lágrimas.
La mirada de Syaoran la llevaba persiguiendo cinco años en sus sueños, nunca se imaginó que ver esa misma mirada una vez más en persona la pudiera desequilibrar tanto.
Por fin lo encontró, estaba lleno de tierra pero fuera de ahí su celular estaba bien, salió de entre la maleza y se puso a revisar, tenía llamas y mensajes de Shuji.
Se sintió culpable por haberlo dejado así, seguro estaba terriblemente preocupado.
Suspiró y aún viendo el celular comenzó a caminar hacia su casa, escuchó una rama ser pisada detrás de ella.
Giró rápidamente y sintió como alguien la azotó en el tronco detrás de ella, esa persona puso sus manos en su cuello apretando.
Sakura llevó sus manos a aquellos brazos, frente a ella tenía una persona encapuchada, solo podía ver unos ojos violetas que la veían fijamente, no podía distinguir las facciones de aquella persona.
La persona acercó su rostro al de ella y aspiró, Sakura se estremeció, trató de pedir ayuda pero no podía usar su voz.
—Maestra de las cartas —la persona susurró en su oído con burla.
Sakura abrió los ojos con mucha sorpresa, de pronto sintió aquella presencia maligna.
—Tú —Sakura susurró.
La otra persona rió y apretó con más fuerza su cuello.
Sakura hizo hacia arriba su cabeza, se le estaba dificultando respirar.
—Son mías —la persona susurró con voz grave.
Sakura sintió la magia de aquél ser empezar a rodearla, un intenso miedo la inundó.
«¡Shield!» gritó en su mente.
Vio con sorpresa un destello blanco que la cegó por unos segundos, la otra persona gritó y la soltó, Sakura cayó al suelo y jadeó varias veces poniendo sus manos en su cuello.
Se dio cuenta que Shield la estaba rodeando, observó cómo la persona estaba cubierta por una larga gabardina, pero sus pies no tocaban el suelo parecía estar flotando.
Aquel ser rodeó el escudo formado a su alrededor luego se detuvo una vez más frente a ella, Sakura pudo vislumbrar como sus ojos violetas brillaron por unos segundos.
—Al final serán mías, sólo estas prolongando lo inevitable —murmuró.
Sakura se levantó con dificultad, podía sentir que el ambiente están pesado, todo estaba cargado de una magia oscura.
—¿Por qué? ¡Ellas son mis amigas! —Sakura gritó.
La otra persona se rió.
—La magia no es amiga, estúpida niña te voy a destruir y a todos los que amas —la otra persona susurró con emoción.
Sakura vio en su mente los rostros de su familia y amigos.
Esos ojos violetas la miraron con dureza, Sakura no pudo evitar el escalofrío que recorrió su cuerpo, quien quiera que fuera esa persona le tenia un profundo odio.
—Orientis magia —la persona susurró.
Los ojos de Sakura se pusieron vidriosos, estiró su mano y sacó la llave.
—Libérate —murmuró en un trance.
El encapuchado sonrió abiertamente, alrededor del escudo se vio un aura morada.
Sakura caminó hacia el encapuchado con el báculo en su mano, estaba a punto de salir del escudo cuando alas blancas le bloquearon el paso.
—¡Despierta! —Yue le gritó.
Sakura parpadeó varias veces y dio un paso hacia atrás con sorpresa.
Yue y Kero estaban frente a ella, el encapuchado soltó un rugido, agarró su gabardina y giró desvaneciéndose del lugar.
—Kero, Yue —Sakura susurró, miró a su alrededor, Shield había regresado a ser carta, la había protegido hasta que llegaron sus guardianes.
—Sentimos tu magia ser absorbida —Kero le dijo con seriedad, Yue asintió.
Sakura sacudió su cabeza, sus ojos veían con miedo el báculo.
—No tenía control, le iba a entregar el báculo —murmuró con pesadez—. Su magia es seductora, hace que me pierda.
Yue y Kero se miraron con preocupación.
Sakura sostuvo con fuerza el báculo mientras lo miraba atormentada, ¿Acaso terminaría entregando su magia? Creyó ser más fuerte pero acababa de comprobar que le faltaba mucho si no podía mantener el control frente aquel ser.
Necesitaba urgentemente contactar a Eriol, se negaba a pedirle ayuda a él.
«Te voy a destruir y a todos los que amas» se repitió en su mente una y otra vez.
—Él está aquí —una voz susurró.
Se escuchó una risa resonar en la oscuridad.
—No importa, mientras tenga a Void bajo control estaremos un paso adelante.
La otra persona frunció el ceño y miró a su lado, podía ver un cuerpo ser rodeado con una magia púrpura.
—Se puede salir de control.
Sintió a su acompañante moverse a su lado, lo observó mientras ponía su mano frente a aquél cuerpo y se ponía a meditar.
—Está creado para servirme, no se saldrá de control, debes cuidar al descendiente de Clow, no lo podemos tener interfiriendo.
El otro asintió, por algo estaban haciendo lo que estaban haciendo, habían previsto la llegada del descendiente.
—Su magia es fuerte.
—Pero no lo suficiente para escapar al hechizo de Void, mientras ella esté bajo nuestro control no habrá nada que la dueña pueda hacer.
La otra persona miró con escepticismo una pequeña carta rosa flotando a unos pasos de ellos, la carta de vez en cuando trataba de escapar con su dueña, pero como bien le había dicho su compañero, les faltaba magia a aquellos dos para saber con qué estaban lidiando.
—Clow vendrá.
—No es Clow, es su reencarnación y no es lo suficientemente fuerte tampoco... Deja de buscar pretextos y regresa a trabajar.
La otra persona hizo una reverencia y salió de aquella habitación, su misión era simple, aún así sentía que todo se le iba a complicar con la llegada del descendiente de Clow.
Sakura colgó su celular con frustración, no importaba a que hora llamara a Eriol, él nunca contestaba.
Se miró al espejo y reacomodó su uniforme, agradecía que estuvieran usando el de invierno, pues cubría bien las marcas que se le habían formado.
Aquél ser, persona o lo que fuera la había agarrado tan fuerte que le dejó marcados sus dedos alrededor de su cuello.
No quería que Tomoyo o Shuji se angustiaran por las marcas.
En especial el segundo, en la noche le había mandado un mensaje pidiéndole perdón por dejarlo en el cine, y como era de esperarse él muy amablemente le dijo que no había problema.
Su papá le había avisado que tenía que llegar temprano a la universidad.
—Sakura —Kero le dijo desde la puerta, había pasado la noche vigilando junto con Yue la casa.
—Estoy bien Kero, descansa, estuvieron despiertos toda la noche —le pidió tomando su mochila.
Kero la vio con preocupación, Yue se había ido antes del amanecer, sabía que Touya le iba a preguntar porque no había regresado y ambos decidieron que le diría que estuvieron entrenando hasta tarde con Sakura.
—¿Aún no hay respuesta de Clow? —Kero le preguntó cruzando sus diminutas patas.
Sakura sacudió su cabeza y bajó las escaleras para ir a la puerta y ponerse sus zapatos.
—Sakura, puedes pedirle ayuda al... —Kero comenzó a decir pero Sakura sacudió su cabeza con vehemencia.
—No Kero, no lo haré, Meiling no debió decirle nada —murmuró poniéndose sus zapatos, suspiró y miró a su guardián—. Lo resolveremos solos, no sabemos qué pasaría si se rompiera el precio de Void, es muy arriesgado que él esté aquí, lo evitaré a toda costa.
Sakura tomó su mochila y salió de la casa, Kero regresó a la habitación e hizo que el libro con las cartas saliera del cajón, se concentró, no importaba cuanto insistiera, Void se negaba a hablar con él y su ama no la llamaba por aquél día.
Suspiró con frustración y regresó el libro al cajón, Yue estaba a punto de volar a Inglaterra a buscar a Clow.
Sobre todo por lo que había pasado el día anterior, ese ser podía absorber la magia de Sakura con facilidad, y estaban seguros de que su plan no era dejarla únicamente sin magia, parecía que tampoco la quería dejar viva.
—¡Sakura! —le gritaron.
Ella volteó y vio a Meiling correr a ella. Sakura suspiró.
—Ayer... Lo siento, él se enteró sin querer... —Meiling le comenzó a explicar.
Sakura sacudió su cabeza.
—No Meiling, perdóname, no debí reaccionar así, es solo que...
Meiling vio con tristeza a su amiga, podía entender pues cuando Syaoran rompió su compromiso ella se había sentido igual, verlo había sido difícil.
Escucharon el timbre que anunciaba el inicio de clases.
—Espero que te toque en nuestro salón —Sakura le dijo con una pequeña sonrisa—. En serio me alegra volver a verlo... Verte.
Meiling le dio una ligera sonrisa, le iba a comentar algo pero una voz grave la interrumpió.
—Señorita Kinomoto creo que el timbre ya sonó —el maestro Ikari le dijo con seriedad.
Sakura lo vio con sorpresa y asintió.
—Si, ya me iba —murmuró, ese maestro la ponía de nervios—. Te veo en un rato Meiling —le dijo a su amiga la cual asintió.
Sakura caminó a su salón y dejó a Meiling con el profesor, él miró a la nueva alumna con curiosidad.
—¿Nueva? —le preguntó.
Meiling tuvo ganas de hacer girar sus ojos pero se contuvo.
—Si, debo ir por mi horario —le contestó.
El maestro arqueó una ceja y la vio con algo como burla.
—Espero no te toque en mi grupo, no me gusta la impuntualidad —le dijo y caminó hacia su salón.
Meiling lo vio con molestia, ¿Acaso era maestro? Era bastante joven, entrecerró los ojos mientras lo veía alejarse, no le había gustado el tono de voz con el que le había hablado a Sakura.
Sakura se acomodó en su asiento, Shuji la veía con curiosidad.
—¿Tu padre está bien? —le preguntó preocupado.
Sakura asintió, odiaba mentirle al chico pero no se le había ocurrido otra cosa.
—Sólo fue el susto, ¿Verdad Tomoyo? —dijo mirando a su amiga la cual asintió con una sonrisa.
—Si Shuji, no hay nada de que preocuparse.
El maestro entró y aclaró su garganta mientras veía dos hojas en sus manos.
—Tenemos dos estudiantes de intercambio, quiero que les den la bienvenida y los hagan sentir cómodos —leyó el primer nombre con una diminuta sonrisa—. Li Syaoran y... —cambió de hoja y arqueó una ceja con sorpresa—. Li Meiling.
Ambos entraron y se pararon junto al maestro, varios compañeros empezaron a murmurar pues recordaban a aquellos primos.
Shuji había tenido su brazo recargado en la paleta de la banca de Sakura, estaba con medio cuerpo girado hacia ella.
—Joven Li por favor siéntese detrás de la señorita Daidouji, señorita Li, detrás de Kinomoto —el maestro les indicó.
Ambos caminaron a sus respectivos lugares, Syaoran y Shuji intercambiaron miradas cuando el primero pasó frente a él.
Sakura nunca dejó de ver su banca, ¿Por qué siempre lo sentaban cerca de ella?
A la hora del receso Sakura vio a Meiling y Syaoran ser rodeados por sus amigos, les estaban preguntando cosas, ella se mantuvo a distancia.
—Escuché que hace años estudiaron en la misma primaria —Shuji le dijo.
Sakura desvió su mirada y asintió.
—Si, éramos amigos —le contó.
—¿Eran?
Sakura miró al suelo y se encogió de hombros.
—Cuando se fueron a Hong Kong nos distanciamos.
Shuji la miró fijamente, Sakura había dicho esas palabras de manera triste.
—Estoy seguro de que podrás arreglar eso —él le dijo con una pequeña sonrisa.
Sakura lo miró y luego vio detrás de él, como habían estado caminando, Syaoran y Meiling habían quedado detrás de ellos, por unos segundos cruzó la mirada con Syaoran, un escalofrío recorrió su espalda, él la estaba viendo fijamente.
Miró de nuevo a Shuji y se encogió de hombros.
—Hay cosas que son mejor dejarlas en el pasado.
Shuji la miró extrañado, ella siguió caminando.
—Espero eso no incluya nuestra fallida ci... Salida al cine —Shuji le dijo alcanzándola.
Sakura le dio una pequeña sonrisa y negó con su cabeza.
—No, eso es otra cosa.
«Él es mi pasado... espero que tú seas mi futuro» Sakura pensó con pesadez, no iba a cambiar nada ahora que él estaba ahí, iban a resolver el asunto de las cartas y de nuevo cada quien tomaría su rumbo.
A la hora de la salida Sakura se subió al techo de la escuela, ese día Tomoyo y Shuji tenían sus respectivas actividades, así que ella los esperaba ahí.
—¿Cuántas cartas van? —escuchó detrás de ella.
Sakura no volteó.
—Siete —le contestó.
—¿Hiragizawa...?
Sakura sacudió su cabeza.
—No lo he podido contactar —ella lo interrumpió—. Dijiste que su magia era diferente a la nuestra.
Syaoran se puso a su lado, no la miró tampoco.
—Es difícil de explicar pero... Es poderosa y... —frunció el ceño.
—Maligna —Sakura terminó.
Syaoran asintió.
—No debes pelear sola, quien quiera que sea no va a medirse como Clow lo hizo, está aquí para destruirte —Syaoran murmuró.
La maldad que había sentido ese día en el aire era algo que lo tenía impaciente, pues con todo y todo la chica a su lado en un tiempo fue su amiga.
—Necesito aumentar mi nivel de magia, no es suficiente con lo que he alcanzado con Yue y Kero —ella susurró.
Syaoran finalmente la miró.
—Yo te ayudaré.
Sakura lo miró con sorpresa, por un momento vio a ese Syaoran que le había robado el corazón, pero él parpadeó y la mirada fría regresó.
«No te ilusiones Sakura, el precio por sellar a Void se debe mantener» ella pensó con tristeza.
Pregunta que todos harán ¿Por qué Syaoran no sintió el segundo ataque? Si se dan cuenta Syaoran sintió la otra magia y en el segundo ataque, Kero y Yue sintieron la magia de Sakura ser absorbida, dos situaciones parecidas pero que no lo son ;)
La frase del principio la tomamos de la traducción literal de la película, es mejor que la traducción latina ;)
Nos desesperan los inicios jaja tenemos tantos planes que quisiéramos saltarnos todo el intro pero no lo haremos.
Nadie reconocido el apellido del maestro jajajajaja.
Ok, no sabemos cuándo actualizaremos o cual historia pero no desesperen.
¿Sabían que Liz ganó un premio? No mencionó nada en las actualizaciones pasadas :/ pero ganó con una historia original :D
Próximo capítulo, drama SS ;D
