Sé que esto va muy lento y es muy corto, pero necesito motivarme de alguna manera para que esto no se quede estancado. Lo siento.
Anxieux
3
-Izuku, se te hará tarde. -Su madre le llamó y le sacudió un poco.
Parpadeó un par de veces antes de restregar sus párpados y bostezó largamente mientras se movía en su sitio, estirando sus extremidades y quitándose la sensación adormecida de su cuerpo. Se sentó en la cama y tras bostezar de nuevo miró a su madre con ojos hinchados y algunas lágrimas por los bostezos.
-Alístate, el desayuno está casi listo. -Le sonrió cálidamente.
Bostezó otra vez y asintió con la cabeza, entonces la mayor salió de su cuarto. Se quedó en la cama hasta que vio la puerta de su cuarto cerrarse, con pereza volteó a ver el reloj, no prestó mucha atención en realidad a la hora que ponía, había sido un reflejo puesto que era parte de su rutina, tras bostezar de nuevo se levantó y tomó sus cosas para prepararse para ir a la escuela.
Tomó un baño, el agua le había despertado lo suficiente como para recordar lo que le estaba molestando el día de ayer. Por más que lo pensó no llegó a alguna conclusión y lo único que pudo hacer fue temer por su bienestar físico. Lo más seguro era que el día de hoy no escaparía de una explosión en su cara.
Regresó a su cuarto al terminar y se cambió. Revisó que su corbata estuviera bien y al verse frente al espejo no pudo evitar recordar el beso y el hecho de su lengua había estado en su boca, tragó saliva mientras intentaba controlar el sonrojo que empezaba a surgir en sus mejillas. Después de relajarse un poco salió de su cuarto para acompañar a su madre en el desayuno.
Estaba bastante silencioso, cosa que le extrañó, su madre le preguntaba a veces cómo le iba en la escuela y que no le haya preguntado algo -en especial después de cómo llegó a casa ayer- hasta ahora le inquietaba un poco. Alzó la vista para verla, ¿ella le había estado mirando todo este rato?
-¿Ocurrió algo bueno? -Le preguntó cuando sus ojos se encontraron.
-¿Eh?
-Es sólo que... luces más relajado, como si te hubieras quitado un peso de encima.
No sabía si en realidad se le notaba en la cara o eso lo percibía porque era su madre, pero de alguna manera le alegró. -Algo así. -Sonrió y ella le regresó el gesto.
Lo cierto era que sí se había liberado de un peso, ya no tendría que preocuparse por ocultar los sentimientos que tenía por Katsuki y saber que éstos eran correspondidos le daba la calma que había necesitado desde que descubrió lo que sentía por el rubio. Aunque ahora debía tratar con otro problema.
Terminó su desayuno y tras despedirse de su madre salió con rumbo a la escuela.
En su camino estuvo a punto de retractarse de asistir ese día. El de mirada rojiza seguramente estaría de muy mal humor después de haber huido de aquella manera, sin embargo tenía que arreglar las cosas si es que había causado un malentendido.
No podía dejarlo ir ahora que lo había conseguido.
Cuando entró al salón el rubio ya estaba en su sitio pero parecía estar dormido, tenía el rostro oculto entre sus brazos mientras estaba apoyado en la mesa del pupitre. Aquello le había evitado tener que afrontarlo cara a cara pero aun así eludió mirarlo por mucho tiempo. Que su lugar estuviera tan cerca del suyo no le ayudaba, en realidad y todo el rato le ardió la cara.
Necesitaba hablar con él, pero no lograba reunir la confianza suficiente para hablarle y terminaba esquivando cualquier posible encuentro con el mayor. Pensó que era mejor acercarse cuando finalizaran las clases de ese día.
Las cosas no siempre salen como las planeas.
Para su suerte, ese día el profesor Aizawa había decidido que tendrían práctica en el exterior, haciendo una demostración de combates individuales. ¿Y contra quién se iba a enfrentar? Sí, Bakugou.
No estaba lo suficientemente concentrado y aunque fue capaz de evitar los ataques del rubio no podría mantener el ritmo si lo tenía tan cerca. Realmente no sabía qué esperaba de ese combate pero no le sorprendió cuando el mayor causó una explosión que le hizo terminar en la enfermería.
Se despertó y miró su alrededor, rió un poco al ver que volvía a estar en la enfermería. Le dolió la cabeza y llevó su mano a su costado derecho donde notó que tenía vendajes. No esperaba menos.
-Deberías arreglar los asuntos que tienes con el chico Bakugou. -Recovery Girl le miró preocupada.
-¿Por qué...?
-A pesar de que fue él quien te hirió, él mismo te trajo hasta aquí. -Se levantó de su asiento y se acercó al borde de la cama. -Y se quedó hasta que le aseguré que estabas bien.
Probablemente Katsuki le había llevado por orden del héroe profesional para que se hiciera responsable, pero el hecho de que se haya quedado hasta cerciorarse de que estaba bien le había provocado una sensación cálida en el pecho.
-Lucía un tanto consternado al verte. -Le dijo antes de regresar a su asiento. -Deberías poder regresar a casa ya.
Asintió con la cabeza y se levantó. Se puso sus botines y agradeció la ayuda y atención de la mayor. Salió del cuarto y se dirigió al salón de clases para recoger su mochila.
No había podido hablar con el rubio en todo el día, necesitaba darle una respuesta concreta y aclarar cualquier confusión que sus acciones pudieron haber causado. Tal vez iría a su casa y le pediría hablar... Sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver al de mirada carmín salir del salón. Sin pensarlo, en automático se precipitó en alcanzarlo y cuando lo tuvo cerca le agarró por el brazo izquierdo.
El más alto volteó enojado por el jalón en su brazo pero cuando le vio su rostro se relajó un poco.
-¡Kacchan! -Por un instante sintió que la voz se le iba -T-tengo que hablar contigo.
