Título original: Survival of the Fittest
Autor: Marnie
Traductora: Yoyi-Yi
Idioma original: Inglés
Resumen: Rush y Young, solos en el planeta de las lagartijas chupópteras. ¿Qué podría salir mal?
Estatus: Completo (11/11)
Notas de traducción: Por favor, nótese que no es una traducción literal. La traducción está hecha en lo que yo llamo castellano, es decir español peninsular/europeo, por lo que es posible que, para aquellas personas que no estén familiarizadas con él, les resulte extraño. Esta traducción se ha realizado con el permiso del autor del fic.
Notas de capítulo: Al final del capítulo responderé al comentario que dejó "estherliquid". También quiero advertir de que en inglés se usan bastantes palabrotas y cosas similares, y que Rush es un malhablado, así que va a haber tacos e insultos. Algunos los voy a intentar minimizar, pero otros los pondré tal cual.
Capítulo 3
Rush, pensó Young, luchando por ponerse de pie, estaba echo una mierda.
Respiró hondo, sintiendo cómo su ira se iba calmando – como siempre, mientras había durado se había sentido jodidamente bien, pero el sentimiento residual era aplastante. Igual que una conmoción tras una herida, podía sentir cómo partes de sí mismo iban cerrándose, deteniéndose, mientras que el espacio restante iba llenándose de auto-desprecio.
No era como si él no supiera ya todas las cosas que Rush le había gritado. Oh no, era tan consciente de ellas que a veces no podía pensar en nada más. Parecía que últimamente todo era demasiado para él. Lo intentaba – lo seguía intentando. Seguía fallando.
No estaba seguro de dónde había empezado todo, esta lenta pérdida de la competencia de la que tanto se había preciado. Emily había jugado un gran papel en ello, pero estaba seguro de que si hubiera pensado con lucidez incluso entonces, podría haber encontrado una mejor manera de reaccionar a sus ultimatums que teniendo una aventura con TJ. No era posible que hubiera creído siquiera que podría acabar bien. Así que el problema estaba antes de Ícaro. Una desagradable, inevitable, imparable disolución de todo lo que era.
Pero sólo Rush podía sacarlo todo a relucir y usarlo para restregárselo por la cara. Sólo Rush podía pensar que usándolo en su contra como arma era algo que ayudaría a su situación. La parte de Scott había sido particularmente violenta. Todas le habían escocido, pero esa en concreto le llenaba de resentimiento.
Recuperar la calma después de un ataque de ira se volvía cada vez más difícil, cada parte de sí pesando más, supurando algún tipo de alquitrán lleno de arrepentimiento que dificultaba su movimiento. Pero lo consiguió, despacio, viendo cómo Rush de estar bocabajo sobre el suelo extrañamente relajado a su más usual estado energético.
El hombre se tomaba bastante bien eso de recibir palizas. Había sido igual la última vez, cuando volvió a bordo tras ser abandonado, dado por muerto. Sep, había habido un motín, pero fue más bien un intento cutre, mayormente por parte de Camile. Rush podría haber causado muchísimos más problemas si hubiera querido. En vez de eso mantuvo el secreto, ofreciendo un compromiso, como si la crueldad de Young o su fuerza le hubieran impresionado.
Así que, quizás dominarle físicamente fuera un método más efectivo para lograr que cooperase. Bueno saberlo. No era el modus operandi preferido de Young, pero teniendo en cuenta que era Rush, cualquier medio que funcionase era bien recibido.
Una espiral refleja de comentarios en la parte de atrás de su cabeza comenzó a decirle que no debería fiarse de la conclusión a la que acababa de llegar, sin embargo, estos días, toda decisión que hiciera venía acompañada de una impertinente nube de dudas. Si las escuchara a todas nunca haría nada. Beber las apaciguaba. Nada más lo conseguía.
Pero no había alcohol disponible, así que en vez de eso recordó la letanía de razones para ponerse en pie y seguir adelante. No había nadie abordo de la Destino que pudiera hacer su trabajo como él. Rush podía tomar las decisiones, pero su actitud insensible, su secretismo, las mentiras, y su extraña e inútil crueldad significaban que no tenía la más mínima oportunidad de conseguir cooperación por mucho tiempo. Camile tenía un buen discurso, pero en la práctica no tenía forma de justificar sus acciones. Scott... Scott estaba mejorando, pero por el momento era demasiado inexperto, demasiado honesto, demasiado confiado como para dejarle que manejara ninguna situación que incluyera trabajar con Rush. A demás, si intentase darle el mando a Scott, el chaval lo devolvería de inmediato, probablemente con una mirada suplicante. No era justo preguntarle.
No hay nadie más. Ajo y agua.
Suspirando, apartó la voz que le reprendía por haber perdido unos buenos cinco minutos intentando no asfixiarse en sus pensamientos mientras decisiones de vida o muerte le esperaban en el mundo real. Ya tenía a Rush para decirle que era inútil, no necesitaba recordárselo a sí mismo.
Para entonces, el brillo había vuelto a los ojos de Rush – la mirada de un hombre que había decidido que el universo era su juguete y que no quería perder tiempo de juego. - Solos en el planeta de las lagartijas chupópteras. ¿Qué hacemos ahora?
-Como nunca dejas de repetirme, tú eres el genio, Rush. Así que, ¿ideas?
-Bueno, mi primera acción sería reparar el transbordador. Volver por donde hemos venido.
-Me gusta.- Young sonrió, puso una placa de metal sobre el abismo dentro de su cabeza y lo selló. -Pero...
-Pero no puede hacerse. Puede que sea capaz de conseguir enviarle energía a los sensores exteriores, de modo que podamos ver dónde nos encontramos. Incluso el sistema de navegación en línea. A parte de eso, creo que ya sabes que es una causa perdida.
Young asintió, mirando al transbordador, a su alrededor, no como vehículo, sino como fuente de recursos. -Así que nuestra puerta de salida es el Stargate.
-Sí. Una vez tenga la navegación a punto, debería ser capaz de descargar un mapa en una de las kinos que nos dará una idea de cuán lejos está y el terreno en el que nos estaremos moviendo-. Rush se sentó, colocando su espalda contra los controles, como si el mero echo de que estuvieran ahí fuera tranquilizador. Su voz tenía un suave y melódico tono, mezclado con un poco de humor negro. Agradable de escuchar si no le prestabas atención al contenido.
-Por supuesto, eso asumiendo que no nos quedemos esperando a ser rescatados. Parece que tenemos el sistema de mantenimiento. Podría activar algún tipo de señal de auxilio, pensando en la posibilidad de que la Destino venga a por nosotros. Pero seamos realistas, eso no va a pasar. No son lo suficientemente estúpidos como para arriesgar la nave a través de ese agujero de gusano cuando ni siquiera saben si hemos sobrevivido. Estamos solos.
Young se levantó. Nada mal – estaba estable sobre sus pies tras un momento, aunque el dolor de cabeza era como si dos pulgares intentasen sacar sus ojos de las cuencas desde dentro. Abriendo el compartimento de almacenamiento bajo los asientos de pasajeros, sacó agua embotellada y una barra con sabor a rancio de las raciones que Becker había preparado combinando grasa de ciervo alienígena con mezcla proteínica.
La comida estaba asquerosa, pero ayudaba. Mientras masticaba, pensó en Scott, en Greer, en TJ. No tan seguro a cerca de James – no había estado con él tanto tiempo como los otros – pero probablemente, en ella también. Eli y Chloe figuraban en la lista de Rush: buenos chavales, apasionados, influyentes y extrañamente encariñados con Rush. No era posible que ninguno de ellos fuera a ignorar esto y pasar de largo.
-No contaría a la Destino fuera tan pronto. Pero tenemos el único transbordador, así que incluso si decidieran aparecer, tendríamos que estar en el Stargate.
-Estoy de acuerdo.
-Perfecto-. A Young le gustaba la sensación de tener un plan, el modo en que cambiaba la interminable incertidumbre de vida en algo mensurable, alcanzable. -Esto es lo que haremos. Tú nos consigues los sensores y la navegación. Yo prepararé lo necesario para el viaje campo a través. Entonces descansamos unas cuantas horas y nos marchamos por la mañana.
-¡Oh! Es un bonito plan, y odio tener que estropearlo, pero...- Rush movió la mano palma arriba señalando a los animales que estaban arañando las paredes. -¿No estás olvidando algo importante? ¿Acaso la rebosante horda de monstruos que hay fuera se te ha pasado por alto?
Young bufó medio riéndose y continuó determinado a ignorar a las criaturas. -Si pudieran entrar, estarían aquí desde hace rato. Hagamos primero lo que podamos aquí dentro antes de preocuparnos por ellas.
Con una mirada de exasperación, Rush le concedió la razón. Sacó un destornillador de un bolsillo y comenzó a trabajar en los paneles. Young se retiró hacia las puertas y mientras lo hacía escuchó un ruido hueco bajo sus pies.
-¿Qué hay aquí abajo?
Rush miró por encima del hombro y de nuevo hacia delante, ignorándole. -No lo he mirado. Parece ser un hueco grande y vacío con unos cuantos pernos explosivos y algunas armellas. Eli lo llama la bodega del contrabandista.
-¿Tienes más destornilladores?
-¿A caso es el momento de destruir la integridad del casco? ¿Teniendo lagartijas-sanguijuelas intentando entrar? -Pero Rush le pasó un pequeño destornillador de todos modos, y parecía demasiado relajado para tomar sus protestas en serio.
-Cuatro kinos y un panel hacen una tabla kino-, le respondió Young, sacando el panel de metal, desatornillando otra capa, mirando sin podérselo creer lo que había debajo. Tres rectángulos compactos de tela quemada, cada uno del tamaño de una bala de heno. Parecía que los pernos explosivos, diseñados para soltarlos, se habían activado, pero las compuertas exteriores no se habían abierto. La onda explosiva había destrozado una de las paredes internas, partiendo el metal en largos trozos y astillas, cortando la tela cuidadosamente doblada salvándose sólo la parte central.
No tenía energías para sentirse cabreado de nuevo tan pronto, soltando una risa sin gracia mientras se agachaba metiéndose en el compartimento para liberar el tejido resbaladizo, como de seda, y sacarlo fuera. ¿Teníamos paracaídas de freno todo este tiempo? ¿Y a nadie se le ha ocurrido que los pilotos deberían saberlo?
Como casi toda la tecnología de los antiguos, los paracaídas resultaban familiares y inquietantemente extraños. El tejido era sorprendentemente ligero para la superficie que ocupaba. Tenía un tacto orgánico, menos como seda quizá, más como elasticidad de intestinos. No desprendía hilos al cortarse – se separaba más como piel que como tela. Pero estaba seca, era fuerte e increíblemente útil. Parecía una buena señal, eso le hacía sentirse mejor.
Las astillas metálicas tenían un buen aspecto, también. Una del tamaño de su mano podía utilizarse como cuchillo, otra con el largo de su antebrazo haría las veces de machete, si lograba ponerles empuñaduras. Los trozos más pequeños, puntas de flecha y lanza para cazar, permitiéndole ahorrar munición para cosas que quisieran matarles.
Lo puso todo sobre el suelo, envolvió algo tela sobrante alrededor de uno de los extremos del cuchillo y comenzó a cortar los paracaídas para hacer sacos y vendas, cuerda y arneses para la tabla kino, de modo que pudieran tirar de ella y mantener las manos libres. Estaba a la mitad de cortar un par de metro y medio por dos metros del material y coserlos juntos con delgadas tiras – usando el cuchillo como punzón a falta de una aguja – cuando Rush soltó un ruido de semi-aprobación y las luces de las consolas se encendieron.
Young no se detuvo, continuando su labor de sastre, cosiendo guiado por el tacto y deseando tener aquí sus gafas de lectura. -¿Y?
-Bueno, parece que hemos ido a aterrizar justo encima de uno de los nidos de los cabroncetes, lo que explicaría por qué no nos dejan en paz incluso cuando deben de saber que no somos comestibles. Les concedo eso, ya no están intentando comerse el transbordador, sólo correteando despreocupadamente, disfrutando de la noche.
-Así que son animales-, aventuró Young, contento. -Podemos esperar que si algo no parece comida, no atacarán.
-¿Y cómo propones que parezcamos algo que no es comestible? No parecían confusos a ese respecto la última vez que un equipo vino a este planeta. Me viene a la memoria que estábamos todos muertos en menos de una hora, ¿recuerdas?
-¿Tienes un mapa del terreno?
-Toma-. Rush le pasó el mando de una kino, con mirada suspicaz, como si un Young que ideara planes estuviera tan fuera de su experiencia que le hacía preguntarse si estaba hablando con la misma persona. Era un poco insultante, pero Rush nunca le había conocido en los viejos tiempos, antes de todo esto. Porque podría ser que Young no supiera leer antiguo, o hacer el trabajo de un ordenador de cabeza, pero supervivencia en lo salvaje era otro cantar. Estaba entrenado para ello.
Abrió el mapa y lo investigó, y el sentimiento de desesperación preventiva se calmó. Algo de suerte para variar. -¿Qué te parece esto?
Ofreciéndole el mando a Rush, comenzó a explicarse. -Hay una sierra montañosa entre el Stargate y nuestra posición. Sabemos que hay cuevas ahí. Así que esto es lo que haremos: todos los días mandamos una kino en modo búsqueda para que encuentre cuevas de entrada pequeña que no esté más allá de medio día de camino. Mientras busca, nos quedamos en la seguridad de nuestro previo campamento y utilizamos el tiempo en técnicas de supervivencia. Cuando encuentre una cueva prometedora, nos vamos allí como alma que lleva el diablo, bloqueamos la entrada, encerrándonos por la noche. Las criaturas no saben que estamos ahí, así que nos dejan en paz. Al día siguiente quitamos el muro, repetimos de nuevo, hasta que lleguemos al Stargate.
Rush dio un paso atrás, pareciendo más sobresaltado que cuando Young propuso utilizar los propulsores del transbordador para sacar a la Destino de la trayectoria que la dirigía hacia un inminente choque contra una estrella. Como si la evidencia de que Young no era un completo gilipollas desafiara la naturaleza de su propia realidad. -Si nos huelen, y escavan hacia nosotros de todas formas, estaremos muertos tan pronto como el sol se ponga mañana.
Young se encogió de hombros, más con indiferencia que con valentía. -¿Tenemos otra alternativa?
-Yo... de hecho, no. Pero tampoco veo que tengamos que ir tan despacio. ¿Medio día de caminata? -Rush miró de reojo a la barra de distancia. -Tardaremos semanas a esa velocidad. Incluso meses. Si la Destino viene a por nosotros, se habrán dado por vencidos para entonces. ¿Por qué no mejor vamos lo más rápido que podamos? Yo puedo hacer casi cincuenta kilómetros al día, estaríamos ahí en diez días.
Recordando lo que le había dicho Greer acerca del comportamiento de Rush en el planeta desértico, Young sonrió para sí. Aparentemente Rush actuaba igual con los mundos que con las personas, a toda velocidad, impaciente, esperando que cedieran ante su ferocidad y se arrodillaran ante el poder de su voluntad. Era arrogante e ingenuo y posiblemente un poco conmovedor. Pero no iba a funcionar.
-Tenemos margen de sostenibilidad, y margen de error. Créeme, vamos a necesitarlos a los dos.
*La frase original es "Suck it up and step up." Lo he traducido como "Ajo y agua" que viene de "a joderse y a aguantarse". Viene a significar que tienes que aguantar el chaparrón y continuar hacia delante. Es una frase echa coloquial, pero no sé si se usa en toda la península, y menos aún si es conocida fuera de España.
Para Estherliquid: Gracias. :) Lo cierto es que la traducción es lenta porque a veces me encuentro con vocablos que de los cuales no consigo sacar nada en claro; cosas que yo en mi mente comprendo, pero a la hora de ponerlo en español no me sale. A demás, yo escribo mis propios fics (ahora mismo en inglés más que en español), por lo que la traducción se retrasa aún más.
Intentaré subir el próximo capítulo en enero, pero si hay suerte (e inspiración) es probable que el capítulo 4 esté por aquí antes de fin de año. ;)
Si te gustan los Young/Rush hay unos cuantos en el fandoom en inglés. Es posible que cuando termine "Supervivencia" pida permiso para traducir algún otro fic, pero eso es adelantar acontecimientos.
