Es casi mediodía cuando me digno a hacer algo productivo de mi persona, hasta ese momento había estado vagando cerca del muro Este, sin pensar en nada en específico. Veo un escarabajo navaja pasar a mi lado y le pierdo el rastro después de un segundo, mi mirada sigue pared cubierta de lianas e intento imaginar a qué altura debió haber llegado… sacudo la cabeza, no quiero pensar más en eso.

Voy a la cocina y me siento en un taburete alto que hay en una esquina, Frypan ya está trabajando. Lo escucho suspirar y clavando el cuchillo en la tabla para cortar me mira cansado.

–Si quieres hablar tienes que abrir la boca –me dice–. Deja de parecer un perro pateado y ven a ayudarme al menos… puedes comer algo si quieres.

Sonrío, con Frypan todos los problemas se solucionaban con comida. Me acerco a la cocina pero el olor a frito me invade y me revuelve el estómago, su comida es deliciosa, pero no cómo la cocina.

–¿Te parece si solamente hablo? –pregunto dando un paso hacia atrás– la verdad es que no soy buena cocinera.

–Si, claro –suelta con sorna, entonces me hace un gesto para que continúe. La verdad, es que no sé qué decir así que tan pronto como abro la boca vuelvo a cerrarla. Frypan me mira y me hace entender que sabe perfectamente a lo que me refiero– Solamente he escuchado rumores –dice despreocupadamente, como si estuviésemos hablando de alguna broma que se hicieron dos shanks entre sí.

–Seguramente son ciertos –respondo tristemente.

Y entonces le cuento todo, a pesar de que la idea es que nadie se entere no puedo ocultarle algo así. Me descargo por completo, digo todos los insultos que se me ocurren e invento varios otros. Se me escapan una o dos lágrimas de rabia, pero nada más. Frypan no me interrumpe una sola vez, pero a medida que voy hablando su expresión se va haciendo más y más sorprendida. Cuando termino suspira y se cruza de brazos.

–Realmente estás molesta.

–¿Tu crees? –exclamo con sorna– ¡No tenía idea, Slinthead!

–Ey, estoy tratando de ser amable. Mucho te lanzarían al Slammer de por vida por la mitad de las cosas que dijiste. Eres una cloaca –aunque no lo crean, ese comentario me hizo reír, supongo que ver la expresión de sorpresa y conmoción de Frypan eran mejor que nada.

–¡Oh vamos! Sabes que soy una mal hablada desde mi primera discusión con Gally ¿Por qué todos creen que soy recatada y prudente?

–A veces me pregunto qué hicimos contigo.

Sonrío y haciendo un gesto finjo estar muy halagada. Le agradezco por todo y después me deja ir, así que vuelvo al Homestead y subo al segundo piso, pero cuando estoy frente a la puerta me detengo. En realidad no sé si quiero verlo, tampoco sé si quiero que intente explicarme lo que pasó. Tal vez lo mejor sería hablar con Jeff y Clint, arreglar las guardias y alejarme un poco, antes de que lo que siento por Newt en este momento se convierta en algo parecido a lo que siento por Gally. Me vuelvo para irme cuando la puerta se abre y Alby se asoma al pasillo.

–Estás aquí –dice. Lo miro por sobre mi hombro y me doy cuenta de que hace tiempo que debe estar discutiendo allí dentro–. Iba a mandar a alguien por tí, ven.

–No tengo nada que hablar con él –terso. Mi voz sale más fría de lo que pretendía, no quiero parecer una dramática. Lo único que quiero es que, realmente, no me importe lo que pase con él.

–Si tienes.

Dos palabras y entiendo que si no voy, estaré en problemas. Cuando entro al cuarto veo que no hay nadie más… ahora que lo pienso es demasiado temprano para que Minho esté aquí. Miro a Newt, enseguida mis ojos caen en su pierna y mis manos tiemblan por un momento. Sin embargo algo encaja en mi mente, aunque me duele terriblemente, es una idea que tiene mucho sentido.

–Los muertos no hablan –digo–, y yo no tengo nada que decirle a un cadáver.

–No estoy muerto –responde Newt. Mi expresión no puede ser más indiferente, e increíblemente así me siento.

–¿Es lo que querías, no? –por el rabillo del ojo veo a Alby y espero que diga algo, pero sorprendentemente no se inmuta– Si no me necesitan, me voy –nadie responde y salgo sin mirar atrás.

Cuando llega la noche me doy cuenta de que todavía no me siento mal por lo que pasó. Estoy furiosa, profundamente lastimada, pero no siento ganas de llorar. Es algo que me deja insensible, totalmente apático... ¿Será normal?

En el comedor veo a Minho con los demás corredores y lo que hago es casi por inercia; sonrío y con la mirada busco el pelo rubio de Newt, cuando no lo veo siento el primer golpe. En menos de un segundo mi mente repasa todo y las palabras que le dije hacen eco en la parte trasera de mi cabeza. Por esas mágicas y mierteras casualidades de la vida todo decide converger en ese mismo momento y explotar dentro de mi.

Me voy hacia atrás, de pronto perdí todo el apetito. Me doy media vuelta y enfilo para el lugar más lejano que se me ocurre, cuando estoy segura de que ya nadie puede verme me echo a correr.

La alarma en mi reloj va a avisarme cuando tenga que volver para cumplir con mi trabajo, mientras tanto, me quedo apoyada sobre el muro norte y lloro como hace mucho tiempo no hacía. No me gusta llorar, y después de mi primer mes aquí dejé de hacerlo. Solamente cuando murió Jackson recuerdo haber lagrimeando un poco, pero nunca como lo estoy haciendo ahora. Escucho ruido a mi alrededor y torpemente intento limpiarme, no tengo que levantar demasiado la vista para saber quien es, solamente con ver sus zapatos me alcanza.

–Patético, novata –dice Minho. No estoy de humor, así que solamente me dedico a limpiarme bien la cara y mirar para otro lado. El se sienta frente a mi y deja un plato de comida–. No se merece que no comas por su culpa –solamente entonces me digno a mirarlo.

–Me siento una idiota –murmuro tomando el plato, aunque no tengo hambre.

–Por fin aceptas tu naturaleza, estamos muy orgullosos de ti.

Si, nadie mejor para hacerte sentir mejor que Minho, aunque el hecho de que me haya traído comida es un gran avance. Suspira y me hace un gesto para que coma, apenas si logro terminar con medio plato.

–No tengo hambre –digo cuando la comida comienza a darme asco. Dejo las cosas a mi lado y bufo, quiero golpear algo.

–Alby me contó lo que le dijiste –suelta después de un rato y puedo ver una pequeña sonrisa. Me encojo de hombros, al final estos shanks son peores que un grupo de ancianas chismosas. Pero de repente, sin motivo ni razón aparente comienzo a llorar, a llorar incluso con más fuerza que antes.

–No –murmuro, pero no puedo detenerlo. Una angustia sofocante me atrapa y casi no puedo respirar. Me pongo de pie y me alejo de Minho–, no, no, no, no, no ¡Detente, maldita sea!

Pero no puedo controlarme. Para colmo comienzo a hipar y los sollozos se ahogan unos con otros. Escucho protestar a Minho y cómo se pone de pie, no me molesta que se vaya, tampoco quiero que me vea así. Pero entonces, pasa algo increíble y aterrador: intenta abrazarme. Me quedo estática un momento procesando la información, la sorpresa es tan grande que dejo de hipar en ese mismo momento.

Es un abrazo torpe e impreciso, totalmente propio de alguien que seguramente nunca tuvo que hacer algo parecido. No sé si es por el shock, pero logro dejar de llorar, Minho es casi una cabeza más alto y mi doble de ancho (lo peor es que el chico es puro músculo) así que estoy completamente oculta en él. Lo único bueno es que huele a ropa limpia y jabón, al menos esta vez se duchó antes de venir a verme.

–Esto es raro –confieso asomando mi cabeza.

–Demasiado –confirma él y entonces me suelta– ¿Por qué garlopos la gente lo hace?

–No tengo idea –digo. Aunque una pequeña parte de mi está agradecida de que lo haya intentado. Él me apunta con el dedo y me mira serio.

–Ni una palabra.

–Que primero me pique un Griever –digo levantando ambas manos. Mi reloj comienza a sonar, lo que significa que tengo que irme. Me despido y me lanzo a correr, si llego tarde Nick va a matarme.

Para mi suerte Newt está dormido cuando llego. Clint me cuenta que no hubo grandes cambios, pero que tuvo varios dolores así que le dio un calmante, por eso se durmió tan rápido. Después se despide y escucho el ruido de la escalera, el silencio invade cada pequeño rincón del cuarto. Me siento en una silla cerca de la cama, Newt está profundamente dormido, su mano cuelga del lado derecho.

Por la noche, todos los que dormimos fuera del Homestead tenemos un lugar más o menos "asignado", no es que nos quedamos en el sitio donde caemos. Con Newt siempre nos acostábamos en los mismos sitios y yo solamente tenía que girar mi cabeza a la derecha para verlo a dos o tres metros de distancia. Siento otro tirón de dolor, hago una mueca e intento ignorarlo lo más que puedo.

Si bien el turno noche parece sencillo porque los pacientes duermen, lo malo es que yo tengo que permanecer despierta. Igualmente cuando no hay nadie pasando por El Cambio es bastante fácil. Por lo general logro dormir una o dos horas, no más, siempre tengo el presentimiento de en cuanto me duerma alguno de estos shanks morirá ahogado con la almohada.

Tengo que cambiarle las vendas y revisarle la pierna, pero prefiero que esté dormido así puede soportar mejor el dolor. Me acerco a la cama y con cuidado comienzo a desenvolver su muslo.

–Lin –murmura y casi me llevo un susto de muerte. Cuando lo miro me doy cuenta de que no está completamente despierto, seguramente el dolor lo arrancó del sueño de los calmantes. –Pensé que no vendrías.

–Es mi trabajo –me limito a decir. Trato de parecer indiferente y sigo enfocándome en su pierna, parece ir bien, así que busco vendas nuevas y comienzo a envolverlo. Sin embargo ajusto una de más por accidente y el se estremece– Disculpa –digo sin mirarlo.

Él no me responde, en realidad no sé si está completamente consciente de lo que pasa. Tiene el rostro apenas enrojecido, así que con el dorso de la mano veo si tiene fiebre. En ningún momento dice algo, aunque su mirada cae en mi. Está peleando por mantenerse despierto, pero los ojos se le cierran y cada vez le cuesta más abrirlos de nuevo.

–¿Aún me odias? –definitivamente está delirando, Newt nunca en su vida haría una pregunta como esa. Una sonrisa furtiva se me escapa y siento una respuesta golpear mis diente, en el último momento me muerdo la lengua y me la trago. Claro que sigo odiándolo, y mucho.

–Descansa, shank –acabo diciendo de todos modos. En este momento ya ni siquiera sé qué es lo que siento por él.

–Lo siento– murmura, pero antes de que pueda decir algo los medicamentos se lo llevan y me quedo con una respuesta en la boca.


Bueno, otro capítulo que espero les guste. Sé que esto capaz se haga un poco largo, pero quería "presentar", por así decirlo, la relación de Marlene con algunos personajes. Espero todos sus comentarios, quejas, opiniones, críticas... o lo que sea que se les ocurra decirme.