Twilight y sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer, exceptuando aquellos que no pertenecen al universo Twiligth, la trama es mía, aunque hay elementos basados en el libro "Sleepers" de Lorenzo Carcaterra
Este capítulo, está dedicado a mi prima que lamentablemente el pasado 2 de agosto falleció. Nathy, tu eres un ángel y luz, eras hermosa y merecías ver a tu bebé crecer, tú eras mi hermana mayor y no hay adjetivos que describan lo mucho que te extraño.
Caos
Me sentía fuera de mi cuerpo, no era capaz de procesar toda la información que llegaba a mí, sabía que me hablaban pero solo eran ecos perdidos en la distancia, veía a mis amigos y evidentemente, el terror estaba marcado en sus rostros. Mis brazos y piernas no me respondían a pesar del vehemente deseo de correr muy lejos de allí, no estoy seguro cuanto tiempo he estado frente al cadáver de la Sra. Claymore, pero miles de pensamiento corrían en mi mente tan rápido que posiblemente solo habían pasado pocos minutos en el mismo lugar, postrado e inamovible, solo viendo las consecuencia de mi mal comportamiento, me llego un último y fatal pensamiento.
Soy culpable… yo la asesine.
En mi claridad, mi cuerpo empezó a despertar del letargo en el que se encontraba, advertir el grupo de personas que se concentraban a nuestro alrededor, vi las caras de los más cercanos y en ellas divise horror, reproche y lastima. A los lejos se podía escuchar una voz apagada pidiendo justicia, clamando la ley del talión (1); el miedo azoto mi cuerpo y solo fui capaz en deshacerme en la lagrimas, no era capaz de ayudar a los chicos que seguramente se encontraban en mi misma situación. Miré a mi derecha y vi a Vasilii junto a los oficiales y como trueno en el absoluto silencio de la noche, resonó el grito de dolor de Jasper, no hice nada para llegar a él, no era el más indicado para brindarle consuelo porque yo estaba igual o peor que Jazz.
Uno de los agentes se nos acerco, mientras el otro desaparecía calle arriba, nos pusimos de pie con muestras manos en la nuca como se nos ordenó, sin esperarlo sentí la fría presión de las esposas alrededor de mis muñecas y la realización del dolor y decepción de mi familia me hizo jadear y sollozar con más intensidad, minutos más tarde ingresamos a la parte trasera de una patrulla y fuimos trasladado a la jefatura del condado. Habíamos cometido un delito pero no éramos adultos, así que nos colocaron en una sala de interrogación, ya que no sabían qué hacer con nosotros y era muy peligroso ponernos en las celdas con el resto de la población allí detenida.
No estaba muy seguro del paso del tiempo, pero creo que transcurrieron dos horas antes de permitirnos llamar a nuestros padres. Mi turno había llegado y no tenía ni idea de lo que les diría, odio hacerlos sufrir y más cuando penaban por la partida de Mathew. Salí de la sala de interrogación y llegue hasta el escritorio de uno de los detectives, pusieron el teléfono frente a mí y busque con la mirada un reloj que pudiera indicarme la hora, eran las cinco de la tarde, mama aun estaría durante una hora más en la fábrica y no podría tomar la llamada, así que decidí llamar a ayuda legal; papá era asistente legal de uno de los abogados que trabajaban allí, siempre quiso ser abogado, pero la falta de dinero no le permitió entrar en una buena universidad. Marque el número un tanto nervioso por lo que diría, la voz de la recepcionista me dio la bienvenida y al decirle quien era, me comunico inmediatamente con mi padre.
— Edward Masen.
—Papá… necesito que vengas por mí —le pedí a mi padre con la voz más firme y fuerte que encontré.
— ¿Qué sucede Ed.? Sabes que no puedo abandonar el trabajo
—Necesito que vengas a la estación central —no era capaz de contarle lo que había hecho—. Por favor… trae al Sr. Scott.
Colgué, antes que mi padre dijera algo más, no me sentía preparado para escuchar la decepción en su voz tan pronto. Me quede mirando al vacío, sopesando todo lo ocurrido, me sentía fuera de mi cuerpo como si fuese un autómata. No podía comprender mi estado, quizás era la incredulidad, la negación de un hecho trágico o mi culpabilidad creciente, sin importar la causa, las dos posibilidades eran terroríficas; por primera vez en mi vida, no sabía a qué atenerme, no tenía un guion o tutorial que me dijera como actuar o que hacer, era bastante frustrante la situación y más si otras tres personas confían en ti y están igual de involucrados en tu situación.
Desde una esquina veía a mis amigos hablar con desesperación, era consciente de ellos pero no entendía que decían, aunque por los gestos tan marcados, era capaz de adivinar de qué se trataba la conversación. Un tiempo después apareció un hombre de aspecto sobrio que decía ser el abogado asignado por el estado para representarnos, mi padre aun no había llegado y no comprendía porque nos asignaron un defensor público. No quise hablar con él, por lo menos no hasta que mi padre no llegara, no quería ni podía hablar, ni siquiera sabía si estábamos arrestados, de hecho, no habían dicho cuales eran nuestros derechos (2) y sin embargo estábamos encerrados como animales en un zoológico.
A las ocho de la noche aproximadamente, nuestros padres pudieron acceder a la sala en donde nos mantenían confinados, el Sr. Cullen corrió hasta Carlisle y lo abrazo como si en cualquier momento desapareciera como arena entre los dedos, la familia McCarthy en pleno, rodeaba a Emmett brindándole consuelo, pero en cambio el padre de Jasper, estaba enfadado y le gritaba por ser tan estúpido, sin importarle llamar la atención de las personas que estaban a su alrededor. Finalmente, puede divisar a mamá, el llanto en su rostro, me hizo consciente de que había sido informada sobre lo que sucedió; era muy difícil para vi verla en esas condiciones, ya de por si lloraba demasiado por la partida de Matty y yo, le agregaba una penuria mas.
No sabía que sucedería con nosotros, ni siquiera nuestros padres los hacían, pero luego cuando pasada la media noche, llego un asistente social y empezaron a interrogarnos por separado. Me quede solo durante diez minutos más hasta que dos hombres entraron a la sala, ambos tenían mala cara, como si odiaran estar en la misma habitación que yo, sus ojos despedían un total desprecio hacia mí, incluso al momento de hablarme se notaba lo mucho que les desagradaba.
—Así que… te llamas Edward, ¿no? —Preguntó uno de los hombres y yo solo asentí moviendo mi cabeza—. Bien, yo soy el detective Carlson y mi compañero es el detective Nothingale y vamos a hacerte unas preguntas.
—Está bien señor.
— ¿Puedes contarnos cómo termino la Sra. Claymore muerta?
Inhale hondamente para calmar los nervios a flor de piel, exhale en un trémulo suspiro, no podía hacer nada para dilatar mas el momento, así que levante mi cabeza y mire directamente a los ojos del detective Carlson, sonrió de manera triste y fue el empujón que necesitaba para relatar toda la historia. De alguna manera, contar esto me hacía sentir peor, siempre creí que al confesar alguna falta, nuestra conciencia se sentiría más ligera, pero aquí estaba yo, siendo honesto, como me había enseñado mi hermana y sin embargo, estaba soportando la penetrante y hostil mirada del detective Nothingale y la patética condescendencia del detective Carlson.
No sé cuánto tiempo ya llevaba en la estación, pero me sentía agotado y añoraba enormemente mi cama. Se me hacia tan repetitivo las preguntas acerca de lo que hice días antes de la muerte de la Sra. Claymore. Insistían de forma fehaciente, sobre mi relación con Aro Luchesse y la razón de que Emmett y Jasper trabajaban para él, no entendía en que se relacionaba Aro con lo que habíamos hecho y mucho menos sabia que mis amigos se relacionaban con él, era cierto que ambos tenían bastante afecto por él, pero no los creía tan estúpidos como para trabajar en los "negocios" de Aro.
El interrogatorio, parecía un círculo vicioso, siempre llegábamos al punto de partida, no comprendía cuales eran las respuestas que necesitaban de mí, todos estábamos tensos, ya ni me preocupaba por ocultar mis lagrimas igual no tendría sentido que lo hiciera, no sabía cuál era nuestra situación, pero si era consciente de que era muy grave. De repente, el detective Nothingale, lanzó una de las sillas de ilumino contra la pared, logrando detener mis sollozos por el miedo que azotó mi cuerpo. Me miro fijamente, embistió como un toro embravecido, la mesa en donde estaba, los papeles y vaso con agua volcaron por el brusco movimiento, ni siquiera hice el intento de alcanzarlo antes de que se estrellara contra el piso, solo me quede mirando aterrado a Nothingale.
— ¡Habla de una puta vez! Que finjas ignorancia, no hará que creas que no eres una escoria como el bastardo de Luchesse —las malas palabras, eran algo común en la cocina, pero jamás las escuché siendo dirigidas a mí.
—Señor, no tengo la menor idea de lo que quieren, ya les he dicho todo lo que pasó.
—Pues, no te creo, las ratas como tus amigos y tú, tiene colas muy largas y sé que ustedes hacen los trabajos sucios de la escoria de Luchesse; así que no me mientas más y habla porque tus amiguitos, trinaron como un ruiseñor.
Estaba seguro que mi rostro mostraba la confusión que había en mí, no tenía idea de sus acusaciones, así que negué rápidamente con mi cabeza; el detective Nothingale mostro una renovada ira en su rostro y alzo la mano violentamente, la frustración le había ganado y en poco segundo se descargaría en la potente bofetada que me daría, me estaba preparando para recibir el contundente golpe, pero de forma inesperada la puerta de la sala se abrió intempestivamente y en ella se mostraba el Sr. Scott.
Jason Scott, era el abogado principal en ayuda legal, mi padre trabajaba para él como su asistente, era un hombre respetado y visto como un filántropo, no poseía mucho dinero, pero siempre tendía una mano amiga, era un hombre justo y de buena voluntad. Estoy seguro que hará lo que esté en sus manos para aclarar toda esta situación. El Sr. Scott, con voz de mando, impidió que el agente Nothingale me golpeara, por pocos segundos todos nos paralizamos y nos quedamos absortos viendo al abogado, rápidamente los detectives fuero a hablar con Scott. Estaba agotado, no había dormido nada desde ayer, mis ojos estaban irritados y pesados por tantas lagrimas, definitivamente estaba a punto de tener un colapso mental, desde hace varias horas no sabía nada de los chicos exceptuando lo que habían dicho los detectives, de ser cierto que Jasper y Emmett trabajaban para Aro, ellos jamás dirían algo sobre lo que hicieron para él.
La gente piensa que no hay nada peor que perder a libertad, pero en realidad creo que no hay nada peor que la incertidumbre; si cometes un delito, eres condenado por él y asumes que estarás encerrado por un largo tiempo, sin embargo, el no saber que depara el destino para ti en mil veces peor. Soy menor de edad y aun estoy bajo la tutela de mis padres, por lo tanto mis libertades personales son muy pocas, pero algo a lo que me aferro es al control que tengo sobre mi futuro próximo y lamentablemente esta situación me deja en un limbo. Desesperado pienso en las infinitas posibilidades en que lo que hice puede afectar todo lo que he planeado para mi vida y el pesimismo me hace darme cuenta que mi vida esta arruinada porque por más que intento ser optimista, las consecuencias de la muerte de la Sra. Claymore no son muy reconfortantes.
Media hora más tarde, el Sr. Scott junto con mis padres, entran a la habitación en la que me encuentro, no han dicho nada, pero en sus caras se nota que no traen buenas noticias.
—Eddie… tenemos que hablar —no tenía mucha experiencia en la vida pero sabía que esas palabras significaban problemas.
— ¿Qué sucederá conmigo? —Pregunté un tanto temeroso por mis padres.
—Friedman, está pidiendo que sean juzgados como adultos, pero el caso no se trata en un homicidio en primer grado(3) igual tendremos que hablar con el juez para que determine como serán juzgados —No entendí mucho lo que dijo, pero no pintaba nada bien para mí.
—No entiendo… ¿Quién es Friedman?
—Robert Friedman, es el fiscal de distrito designado a su caso, es un hombre bastante conservador y está pidiendo que sean juzgados como si ya tuviera dieciocho años, eso no sería bueno para ninguno de los cuatros Eddie —dijo el abogado mirándome intensamente—. Eso significa que de ser hallados culpables, la sentencia será bastante severa.
— ¿Por qué? No queríamos hacerle daño a nadie, no queríamos… lastimar a la Sra. Claymore —no podía decir que habíamos matado a la pobre abuelita, lo comprendía pero me era imposible decirlo en voz alta.
—Lo sabemos Ed., pero debes calmarte —decía mi padre para tratar de calmarme.
Seguían hablándome, pero me resultaba difícil entender todo el lenguaje técnico que el Sr. Scott estaba usando, así que decidí prestarle atención a mi mamá. En ningún momento dejo de llorar y no era capaz de devolverme la mirada y yo me sentía morir, su llanto hacia a mi pecho comprimirse, como si un puño aplastara mi corazón, quería hablarle y decirle que todo estaría bien, pero las palabras se me atoraban en la garganta como en un nudo y solo me quedaba llorar por la culpa y la decepción. Mi madre es la mujer más importante en mi vida y le había prometido a mi hermano cuidar de ella y aquí estaba yo, un poco más de un mes después de la partida de Matt y la hago sufrir tanto que no es capaz de verme. Era como si ya no me quisiera, como si todo ese amor depositado en mí se fuese por el desagüe, pero es posible que con la decepción, venga la indiferencia, y la indiferencia es sustancialmente peor que el odio.
Terminaron de informarme sobre mi situación y se dispusieron a salir de la sala, mis lagrimas no habían dejado de fluir en ningún momento mientras veía a mi madre, tuve la esperanza que después que hablara el abogado, ella dijera algo, pero no lo hizo, solo siguió a mi padre hasta la puerta, la llame impulsado por la desesperación, ella se detuvo, me miro por única vez y negó con su cabeza mientras el llanto se hacía más fuerte. Por primera vez habían roto mi corazón e irónicamente fue mi madre la responsable.
Habían pasado tres días desde que murió la Sra. Claymore, un juez había determinado que seriamos juzgados como menores de edad y estableció una fianza de quinientos dólares por cada uno, era una cantidad sumamente alta, estaba consciente de que mis padres no podrían pagarla, ni siquiera con la ayuda de Matt. Supe por mi padre que mi hermano había preguntado por mí y mama no fue capaz de soportar, así que no pudo decirle nada sobre mi situación, sé que él también estaría decepcionado por mi culpa y aunque quisiera que estuviera conmigo, también quería que nunca se enterara de lo que paso.
En una nueva visita de Jason Scott, nos reunió a los chicos y a mí para avisarnos lo que sucedería con nosotros, el juicio estaba pautado para dentro de dos semanas en una corte de menores, me parecía muy rápido, pero el Sr. Scott nos aseguro que era beneficioso para nosotros, yo no estaba tan seguro, tenía el presentimiento de que de alguna forma terminaríamos encerrados y lejos de nuestras familias. El abogado se retiro y por primera vez en tres días, pude hablar con mis amigos.
—Jasper… ¿estás bien? —Pregunté a mi amigo sin muchas ganas de conocer la respuesta, aunque no era necesario que lo verbalizara, en su rostro se reflejaba toda la agonía que estaba atravesando.
—Ed., tengo miedo, no sé qué sucederá con nosotros —dijo Jazz con sus ojos inundados por las lagrimas aun no derramadas.
—Debemos ser fuertes y tener mucha paciencia, es lo único que nos queda por hacer —le respondió Carlisle, tratando de infundirle consuelo a Jasper y Emmett.
— ¿Seguro, Carl? Porque creo que estamos bien jodidos —dijo Emmett, hablando por fin, después de tanto tiempo— Asesinamos a una mujer que tiene un hijo policía, por esa razón nos querían juzgar como adultos.
Sin objetar ninguna de las palabras de Em., comprendí porque la saña que los oficiales mostraban con nosotros, no era de extrañar que los accidentes que tuve durante estos últimos días no fuesen accidentes como tal, en definitiva y tal como dijo Emmett, estábamos bien jodidos.
El tiempo siguió su curso y ya solo faltaban minutos para iniciar la audiencia, el miedo que me invadía desde hace semanas, se había evaporado como niebla en verano, estaba resignado al destino que me toco, era un criminal y pronto sería condenado, no temía a mi futuro, solo al abandono de mi familia, ellos no estaban tomando muy bien la situación, fueron contadas las veces que mama vino a visitarme y siempre que veía a papá no notaba cansado como si estuviese derrotado y eso se debía a que las esperanzas de tener hijos de bien se había esfumado con mi crimen, siempre sería juzgado por mis pecados.
Estábamos en la antesala recibiendo instrucciones de Jason Scott, estaba desquiciado por ver a mis padres, pero por orden del juez, no fue permitido la estancia de los padres en la antesala, me sentía débil y desprotegido, trataba de recordar alguna lección de mi hermano, pero lo único que venía a mi mente, era la hipotética situación donde Matty me decía lo mucho que me despreciaba por arruinar a nuestra familia y por no cumplir la promesa que le hice.
Tanto la fiscalía y la defensa, presentaron sus alegatos e interrogaron a los testigos. El juicio, transcurrió en una monotonía sin sobresaltos ni giros inesperados. Algunos vecinos se presentaron para dar sus declaraciones, algunos como Logan Schmidt, nos favorecieron con su testimonio; Schmidt, era el dueño de la tienda de abarrotes, nos conocía desde que llegamos a la cocina y siempre que la tienda se la permitía, jugaba béisbol callejero con nosotros. En cambio el testimonio de Vasili Gagarin, nos hacía ver como delincuentes que desde niños mostraron sus tendencias psicópatas; relató el momento en que nos descubrió viendo a Tanya cambiarse y a decir verdad, adornó bastante lo ocurrido alegando que llevábamos tiempo acosando a su inocente hermana. Eran puras patrañas, si Matty estuviese a mi lado, el claramente podría decir que tan inocente era Tanya.
El juicio se desarrollo increíblemente en dos semanas, el fiscal Friedman, estaba determinado a conseguir la máxima sentencia para nosotros. Comprendía que por nuestra irresponsabilidad, una mujer buena y querida por muchos, ahora se encontraba muerta, pero el encono del fiscal y la celeridad con la que se desenvolvía el caso, era muy extraño, me hacían sospechar que en realidad no solo nos hacían pagar por la muerte de Bethany Ann Claymore, sino también por delitos que estaban mas allá de nuestra comprensión, además del énfasis que Friedman hacia sobre nuestra relación con Aro Luchesse. En los pocos momentos que el juez otorgaba como receso, hable sobre esto con los chicos, ellos también tenían sus sospechas menos Emmett, que estaba convencido que nos estaban juzgando mas por nuestra "relación" con Aro que por la muerte de de la Sra. Claymore.
Ultimo día del juicio, ayer el juez había anunciado el final del mismo y que el jurado debía tener un veredicto para hoy y recomendó que el fallo fuese de culpabilidad gracias a las pruebas y testimonios presentados y que la sentencia debiera ser moderada. Los nervios me consumían, ya conocía mi destino y lo aceptaba, pero no era excusa para no estar aterrado de un futuro incierto. El presidente del jurado, se puso de pie y luego de la perorata legal, pronuncio las palabras que marcarían mi vida de ahora en adelante:
—En el juicio del estado de Nueva York, contra Carlisle George Cullen, Edward Anthony Masen, Emmett Andrew McCarthy y Jasper William Whitlock, encontramos a los acusados —mi aliento se detuvo y un jadeo profundo broto desde mi garganta, gire mi cabeza y vi a mis amigos y me di cuento que ellos también habían aceptado lo que nos tocaría vivir—… Culpables del Homicidio en primer grado de Bethany Ann Claymore y se le recomienda al estado una condena de treinta y seis meses que deberá ser cumplida en el reformatorio para jóvenes Saint Quentin (4).
El juez tomó de nuevo la palabra y dio la especificaciones de cómo cumpliríamos nuestra condena, sin embargo mi mente se había cerrado al cualquier estimulo externo y solo podía pensar en que pasaría tres años de mi vida encerrado como un animal de zoológico, viré a la audiencia en el primer banco vi a mis padres, mi madre lloraba desconsolada mientras mi padre la abrazaba y contenía su propio llanto, a su lado, en las mismas condiciones que mamá, se encontraba Bella, hacia casi un mes que no la veía, mientras estuvimos detenidos recibimos cartas que su padre nos entregaba; Charlie era de los pocos policías por no decir el único, que nos trataban con respeto y cada vez que nos visitaba siempre trataba de infundirnos valor para enfrentar lo que vendría para nosotros.
Nos trasladaron directamente a las instalaciones del reformatorio, estábamos en la entrada para despedirnos de nuestros padres, ellos no podían acompañarnos. Me sentía desvalido y solo, después de un mes, mi madre reacciono y pudo ver directamente a mis ojos; dolía en el alma saber todo el dolor que le provocaba, ella me abrazó lo más fuerte que pudo y continuó llorando, creo que eran tantas sus lágrimas que podía llenar el lago Michigan con ellas. Las despedidas fueron amargas y el tiempo demasiado poco para expresar lo mucho que amaba y extrañaría a mis padres, antes de partir, mamá me entro un rosario y con mucho dolor se despidió de mí.
—Eddie, quiero que tengas esto —dijo entregando el rosario—. Cuando sientas que pierdes las fuerzas, bebé, pídele a Dios desde tu corazón, que devuelva tu fortaleza. Nunca pierdas la fe —sus palabras de despedida me llegaron al alma y me aferre al pequeño rosario como si mi vida dependiera de eso.
Entramos al área de admisiones, nos registraron y nos dieron los uniformes que usaríamos durante treinta y seis meses, luego llegaron cuatro oficiales para escoltarnos a nuestras celdas. Caminamos por un largo y terrorífico pasillos mientras los custodios conversaban de cosas triviales, cada metro que avanzaba, menos sentía mi corazón, era la metáfora perfecta de cómo destruí mi vida. Llegamos a una sala de suministros, estaba un poco confundido de porque estábamos allí, pero asumí que se debía a que nos entregarían mas equipamiento, pero estaba muy equivocado.
—Yo soy el oficial James Witherdale, ellos son los oficiales Cayo Del Vechio, Demetri Henderson y Riley Biers —dijo un hombre de cabello castaño claro, de aproximadamente treinta años—. Seremos sus custodios y deberán cumplir con todas las reglas, su incumplimiento acarreara estrictos castigos.
Esto solo era el comienzo de una pesadilla, esto era en definitiva, el final del veranos más caluroso de nuestras vidas.
— Bienvenidos a Saint Quentin…
Ley del Talión (1): principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido.
Nuestros Derechos (2): Conocidos como advertencia Miranda o derechos Miranda, es una advertencia que debe darse a un imputado que se encuentra en custodia de la policía de Estados Unidos, antes de que le hagan preguntas relativas a la comisión del ilícito. La policía puede requerir información biográfica como el nombre, fecha de nacimiento y la dirección del domicilio del sospechoso. Las Confesiones no constituirán una prueba admisible en un juicio a menos que el imputado haya tenido conocimiento y haya ratificado su entendimiento de su Advertencia Miranda.
Homicidio en primer grado (3): El homicidio en primer grado y el homicidio premeditado se refieren al mismo crimen. Bajo el Código de Estados Unidos, Artículo 18, Capítulo 51, Sección 1111, el homicidio es señalado como el acto criminal de tomar una vida humana con malicia premeditada. "Premeditado" indica que la planeación de un acto o premeditación. Cualquier persona que ejecute un acto premeditado que conduzca a la muerte de otro es culpable de homicidio en primer grado.
Saint Quentin (4): En realidad este nombre, es tomado de la prisión estatal San Quentin State Prison, en California
Para las personas que estén interesadas, actualizo cada semana, a menos que suceda algo de grandes magnitudes, lamentablemente no publique la semana pasada por el fallecimiento de mi prima. Espero sepan entender
