Pasaron unos días antes de que el castaño fuera a ver a la mujer una mañana muy temprano, tenía preparado todo un plan para llevarla a un lugar mágico para tomar fotografías pero apenas toco la puerta escucho un gran estornudo, el espero algo nervioso de que alguien le viera cuando pero no tardo en que apareciera media adormilada refregándose los ojos y con el cabello despeinado con un camisola azul pálida. La mujer le hizo una señal para que pasara antes de comenzar a toser. Él se dejó caer en el sofá mientras ella tomaba un vaso de agua y luego comenzará a hacer algo de té para él.
La mujer estaba sobre el sofá con la taza ladeada, parecía que en cualquier momento dejaría caer su taza y se quedaría dormida, tenía las mejillas sonrojadas al igual que la nariz pero su piel pálida parecía casi un papel, él se acero hasta ella y toco su frente, tenía fiebre. Quito la taza de sus manos dejándola de lado y la agarro entre sus brazos algo sonrojado, la movió hasta la cama donde la acostó y la cubrió con las mantas, ella entre abrió los ojos y susurro su nombre pero el solo acaricio su cabeza un segundo antes de que ella volviera a cerrar los ojos.
Se puso la gorra del polerón y se puso unos lentes para pasar desapercibido, camino hasta una farmacia y compro algunas cosas que creía que ayudaría a la mujer a sanar pronto. Luego pasó por el mercado, comprando algunas yerbas que sabía que sanarían la mujer, pasó finalmente por un pequeño restaurant donde vendían sopa para llevarla a casa.
Abrió la puerta lentamente para ver a la mujer apuntándole algo nerviosa y apenas lo vio bajo su arma, un arco con una puntiaguda flecha, los acomodo justo debajo de una repisa donde nadie podía verlos, se volvió donde el pelo castaño que el sujetaba el hombro
-que haces levantada, estas resfriada
-no estoy-estornuda-… no digas nada
-vamos ve a acostarte, te he traído cosas que seguro ayudaran
-no era necesario Tsuna-dijo riendo-¿Qué sucede?
-bueno… tenía planeado que fuéramos al bosque, tener una comida y que pudieras tomar fotografías -sonríe- pero creo que debí llamarte primero
-oh Tsuna-dijo sonrojada- yo… pensé que la idea te parecía muy estúpida
-no-se sonroja-de verdad… quizás intentarlo al menos… pero ahora preocupémonos de tu salud, Lily
Le dio unas píldoras y luego le preparo un poco de té con jengibre y miel, las señora de la verdulería le había dicho que eso era lo mejor así que solo hizo caso, le dio la taza a la mujer donde dio un largo sorbo antes de acomodarse en la cama, tomo la mano del castaño y le pidió que se acostara con ella algo nervioso se acomodó a su lado y ella no dudo en abrazarle quedándose dormida rápidamente. Él se quedó inmóvil, nervioso de tocarla demasiado aun sentía insegura porque esta mujer seria la próxima princesa Cavallone, trato de distraerse de sus pensamientos mirando su teléfono, Dino estaba en alguna parte del caribe de vacaciones, tenía una foto donde detrás de él sobre la arena le esperaba una mujer tomando el sol, miro a la mujer resfriada apretándole con la cara sonrojada y con cara algo entristecida, seguramente debía dolerle todo el cuerpo
La mujer se levantó algo adormilada y vio al castaño aun despierto mirando por la ventana, él se acomodó y la ayudo a sentarse mientras ella esta avergonzada por los mimos del Vongola, él le dijo que calentaría la comida mientras ella se daba un relajante baño. No estaba acostumbrado a las cosas hogareñas, pero el simple hecho de solo calentar un poco de sopa le hacía sentir bien. Acomodo todo sobre una bandeja y lo llevo hasta el cuarto dejándolo a los pies de la cama, la mujer apareció con el pelo levemente humedecido y con algo más de color, ahora tenía una vestido negro con delgados tirantes, la mujer se apartó el cabello antes de tomar un frasco con una crema blanquecina. El castaño le miraba curioso hasta que vio untar la punta de sus dedos en aquel frasco y luego esparcirla por su pecho, aroma a hierbas se extendía por el cuarto mientras el castaño trataba de apartar la vista de la mujer aun con la cara roja
-Tsuna-le mira- podrías aplicare en la espalda... por favor
Se movió en silencio hasta donde estaba ella y se sentó mirando la espalda de la mujer, aquella nívea espalda, tomo un poco de aquella crema y esparció delicadamente por su espalda. La suavidad de su piel, los aromas y la cercanía entre ambos tenían a su corazón agitado, deseoso de poder tocar más aquella fina piel pero apenas término se levantó a prisa para que la mujer comiera
Comían en silencio, dándose vistazos de vez en cuando, pero todo fue interrumpido cuando sonó el teléfono de la mujer e inmediatamente apareció una foto del rubio, la mujer le miro algo molesta mientras el castaño se ponía nervioso
-ciao…-dijo antes de toser
-Lily ¿aun enferma?-sonó en el auricular
-¿Qué necesitas?
-¿Qué te hace pensar que necesito algo?
-¿por qué mas llamarías?… si te importara mi salud estarías aquí-suspira- ¿qué necesita?
-necesito que abran un acuario esta noche… no estoy seguro como se llama… pero tu como duquesa estaré seguro que lo harán para ti
-¿así que ahora te interesan las chicas que aman los peces?
-que puedo decirte mi duquesa, a las damiselas le encantan los colores brillantes de los peces… recupérate pronto para que cuando vuelva tengamos una cita
-olvídalo Cavallone, mándame chocolates porque cumpliré tu pedido
-Lily Zanetti eres maravillosa
La mujer corto y miro al castaño, estaba frustrado y el podía verlo claramente, su amigo podía ser todo un don juan con las mujeres, sabia cada truco que pudiera saberse para que siempre se vieran encantadas con él, pero ella… a ella no le llamaba la atención ni un poco. Volvió a tomar su teléfono, ahora ella habla español y no entendía mucho excepto el nombre de ella y del Cavallone, tardo solo unos minutos para cumplir el favor de Dino y así poder descansar en paz.
La mujer siguió tomando su sopa antes de volver a tomar una píldora y dar pequeños sorbos a su té mientras el castaño le miraba preocupado, ella realmente estaba enojada por el rubio a pesar de que no tenía interés especial en él.
-no me mires así, Tsuna… vas a defenderlo, pero él no lo hace bien
-yo no dije nada
-lo veo en tu expresión, "quizás el sale con la chicas pero realmente cuando se case con Lily la amara para siempre"… Tsuna la vida no es como los cuentos de hadas, el será exactamente igual a como es ahora-le toma su mano- gracias por cuidarme Tsuna… pero yo puedes dejarlo
-no voy a dejarte, principezza-sonríe-antes de sentarse junto a ella- olvida lo que sucedió ¿de acuerdo?-toma su mano y la besa-a mí me importas, aunque no lo creas-sonríe
La mujer le sonrió y lo abrazo fuertemente, la ayudo a acomodarse y se acostó con ella nuevamente, ella encendió la televisión y vieron una antigua película romántica, la mujer parecía emocionada con los dos enamorados y aquella historia mítica mientras el comenzaba a quedarse dormido apoyado en su hombro.
De repente un estrepito sonido sonó en la puerta, la mujer movió al castaño y se movió a prisa, el seguía dormido tranquilamente mientras la mujer tomo su arco y abrió la puerta, rápidamente se puso en posición y apunto a un ojo aguamarina, pero rápidamente bajo su arco al ver que era el peliplata Vongola, la mujer le hizo entrar y él se sentó sobre el sofá
-tu eres el guardián de Tsuna
-Gokudera Hayato, guardián de la tormenta… Duquesa vengo para darle algo
-Tsuna está dormido-suspira-¿Qué sucede?
-él me dijo que estaba resfriado-le da una bolsita café- es té con limón… le hará bien
-gracias-sonríe- debería decirle que se vaya con el
-no… solo vine a darle esto, él no ha dormido bien así que es mejor que descanse
-gracias, Hayato… tu eres su mano derecha, sabes lo que hemos hablado
-solo pido que no le haga daño, duquesa… él ya te dijo de la otra mujer
-él sabe lo que sucederá-suspira-no puedo jurarte nada, Hayato…
El peliplata se fue del lugar sin decir más y mientras el Vongola dormía ella preparo el té que el guardián le había traído, bebió sentada junto al castaño viendo la televisión, este no tardo en rodear a la mujer por la cintura, aquella suave respiración que chocaba con su cadera traspasando aquella delicada tela hacia a la mujer sonrojarse, no quería admitirle pero esto era exactamente como pensaba que alguien debía cuidarla, ahora que se sentía mejor no quería impedir las horas de sueño que su duro trabajo le había quitado.
Luego de tomar ese té la mujer se acomodó con el castaño rodeándole con sus bazos, ella dio un sonoro suspiro su corazón latía fuerte y sentía su cuerpo caliente pero solo le ignoro. Pero claro el castaño no tardaría en darse cuenta de esto, se alzó adormilado para ver a la mujer sonrojada y con la respiración agitada
-¿Lily? ¿Estás bien?
-Tsuna…-dijo con la respiración agitada -seguro que fue el té de Hayato-dijo entre suspiros
-¿Qué té?
-no se-a un suspira- ayúdame a llegar a la ducha
El la cargo, su cuerpo realmente estaba cálido así que abrió la ducha, espero que estuviera tibia y la acostó en la bañera, puso el tapón y pronto comenzó a llenarse de agua, miro a la mujer y se sonrojo, su ropa se dejó caer pesadamente sobre su piel dejando notar su delineada figura dejándole boquiabierto, trato de evitar mirarle hasta que se encontró con los ojos de la mujer, su respiración se había calmado y su piel dejaba de estar tan sonrojada
Él se levantó nervioso y salió del lugar ante la atenta mirada de la mujer que comenzaba a recurarse lentamente ¿Cómo aquella pequeña mujer podía hacerle saltar su corazón, hacerle tener aquellos sentimientos que le hacían hervir la sangre deseosa de probar un poco de ella?
La mujer pronto apareció con un pantalón corto y una playera, se sentó en la cama parecía tener más color y más energía, miro al castaño y este inmediatamente se sonrojo, la mujer se acercó y puso su oído sobre el pecho del castaño para sentir su corazón latir a prisa, le miro un momento y toco su rostro
-¿estás bien?
-si-desvía la mirada- ya te sientes mejor ¿no?
-gracias por cuidarme hoy Tsuna-toma su mano- jamás nadie me cuido así -sonríe
-mi madre siempre me cuidaba mucho cuando estaba resfriado, aprendí algo al menos
-madre…-le mira- mis padres siempre estaba ocupados, tengo un hermano pero el siempre anda trabajando, casi nunca los veo-le mira- luego estuvo el compromiso… ya viste como es Dino-suspira- nos conocemos hace tiempo y él siempre fue así pero cuando dijeron que debíamos casarnos pensé que cambiaría-suspira- que tonta
-claro que no Lily… lamento que estuvieras mucho tiempo sola
-lo supe cuando te conocí, Tsuna… sabía que eras diferente a todos y aunque no lo parezca realmente me gustas aunque no nos conozcamos del todo, apenas chocamos-dijo riendo- también sé que mi destino esta sellado… pero no voy a perder esta oportunidad
-Lily-besa su mano-no la perderé tampoco…
-por cierto… ¿tienes algo que hacer la próxima semana?
-si… pero en dos semanas tengo un día libre
-bueno entonces espero que te guste el mar
