N/A:

A mi me ha entristecido mucho escribir este capítulo, pero a lo mejor yo soy una sentimentaloide.

No he querido incluir lo que ponen las tumbas, ni haberlas descrito, pero no tiene importancia para el desarrollo de la historia.

¡Ah! Sobre Hermione. No es Delegada, no. Sí lo es en la inmensa mayoría de los fics que he leído que tienen lugar en Hogwarts, 7º curso. Muchos son excelentes. Sin embargo, en esta historia no sería coherente que fuera Delegada.

Actualizo rápido porque ya no podré durante al menos el fin de semana.

Gracias por leer y por dejar review. Menciono a CrisBlack, maryjo15, blackstarshine, KitYara y a las personas que me han mandado review vía MP.


Capítulo 3. El Valle de Godric

Harry, Ron, Hermione, Ginny, Tonks y Lupin llegaron al pequeño pueblo galés. A cada momento, Harry notaba cómo algo dentro de él se agitaba con nerviosismo. En dieciséis años no había pisado el lugar donde vivió con sus padres, el lugar donde Voldemort los asesinó para acabar con él y de ese modo, invalidar la profecía.

Hacía rato que ninguno hablaba, ni siquiera Tonks, que con su carácter más alegre solía rebajar la tensión. Pero el viaje era demasiado solemne. Harry al principio casi se molestó porque le acompañaran, ya que había imaginado más una visita más bien íntima, y no grupal. Pero ahora se daba cuenta de que posiblemente la rabia y sobre todo, la tristeza, le habrían sobrepasado si hubiera ido completamente solo.

Harry se había criado sin padres, y sin el calor de una familia. Él era quien era por estos motivos. Y una cosa era descubrir a los once años que un mago oscuro había asesinado a sus padres, y otra era estar en persona en el lugar donde se produjo tan trágico acontecimiento. Era simplemente sobrecogedor.

Por ello, Harry agradeció no estar solo. Habría recordado a sus padres, pero también habría echado en falta a Sirius y a Dumbledore. Y no estaba seguro de que hubiese soportado tanto dolor.

El Valle de Godric era un pueblo muggle. Pacífico, pequeño, donde parecía reinar una paz que ya era prácticamente desconocida para Harry. En las afueras, una hermita. Y junto a ella, el cementerio.

"Mirad. Allí está." Todos miraron con melancolía, y se dirigieron hacia allá. Era un atardecer soleado y tranquilo. Apenas ruido de coches ni nada parecido al bullicio que ellos conocían del Londres muggle. Harry pensó que habría sido un hermoso lugar donde haber crecido junto a sus padres. Y maldijo la suerte de haber tenido a cambio una vida con los Dursley.

Aunque se había prometido no llorar, sus ojos empezaban a escocerle y sabía que las lágrimas no tardarían en caer. Y sin embargo, aunque estaba con amigos, no quería que le vieran así. Tal vez sería parte de lo que era. Con los Dursley nunca pudo permitirse llorar. De nuevo se preguntaba cómo habría sido él, su carácter, su personalidad, si en lugar de los Dursley hubiera crecido con sus padres.

Simuló que se ajustaba las gafas para frotar las lágrimas de los ojos. Pero supo, sintió, que Lupin sí se había dado cuenta del gesto.

Caminando un poco más atrasados que sus compañeros, Lupin puso una mano encima del hombro de Harry.

"Harry, es normal que estés sufriendo aquí. Es tu derecho y es lo natural. Dentro de lo antinatural que es la situación, claro."

Harry, con un nudo en la garganta, sólo asintió. Si hubiera hablado, la voz habría sonado demasiado ronca y extraña.

"Tus padres se habrían sentido muy orgullosos. Y los dos viven a través de ti. No olvides eso."

Llegaron al cementerio, e iniciaron la búsqueda de las tumbas de James y Lily Potter. En unos minutos dieron con las tumbas. Estaban juntas, perfectamente conservadas. Harry se sorprendió, y aunque no sabía muy bien por qué, el hecho de que estuvieran tan bien conservadas le alivió. Era algo irracional, y lo sabía, pero era un consuelo pensar que no habían estado abandonados durante dieciséis años. Imaginó que llegar y ver dos tumbas ruinosas habría sido una imagen difícil de borrar de la mente.

Sin embargo, las tumbas tenían flores. Eran frescas, como si acabaran de ser colocadas allí.

Tonks tocó suavemente una de ellas.

"Son flores encantadas. Los muggles no se darían cuenta de que son las mismas porque cambian todos los días. Como si las repusieran." Miró los pétalos. "Siempre tienen rocío."

Harry miró debajo de las flores. Grabado a mano toscamente ponía encima del mármol de la lápida.

"Cornamenta."

"Sirius..." Harry entonces recordó a su querido padrino, y supuso que en su huida hacía tres años había venido expresamente a traer las flores y había grabado el nombre de su mejor amigo.

Y supo que nunca antes Sirius tuvo la oportunidad de despedirse de sus padres.

Y recordó que no tuvo esa oportunidad porque estuvo doce años en Azkaban condenado por un delito que no había cometido. Haber matado a su propio "hermano" y a su esposa.

Harry cayó de rodillas y colocó su frente sobre aquella palabra y rompió a llorar, esta vez sin importarle lo que otros pensarían de él. Sin sus padres, sin Sirius y sin Dumbledore no sabía cómo iba a afrontar esta batalla. Ginny instintivamente fue hacia él, Hermione se dio la vuelta para que Harry no supiera que estaba llorando, y Ron pareció dudar entre respetar su duelo o quedarse con él. Tonks agachó la cabeza con dolor. Lupin, desolado, discretamente sacó a todos del cementerio.

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Harry lamentaba ahora haber conocido a sus padres a través del espejo de Oesed. Lamentaba haberlos visto de estudiantes a través del Pensadero. Haber conocido sus gestos, sus risas, sus voces. Lamentaba haberlos visto cuando murió Cedric y detuvieron a Voldemort con el efecto del Prior Incantatem.

Pero sobre todo lamentó haber conocido a Sirius y haberlo querido tanto. Porque, a diferencia de sus padres, Sirius para él había sido real. Lo había visto respirar. Lo había visto reír, llorar, gritar, enfadarse, equivocarse, acertar. No era un fantasma del pasado, había sido real. Y ahora estaba solo.

Por culpa de Voldemort.

Pero tampoco estaba solo.

Harry levanto la cabeza y miró alrededor. No había sido consciente del tiempo que había estado agachado ante la tumba, llorando delante del nombre que Sirius había grabado. Y comprobó que había anochecido y todo, y que sus amigos estaban sentados a lo lejos. Sólo estaban esperándole.

Entonces Harry se quitó las gafas, se frotó los hinchados ojos, y se las colocó de nuevo. Ahora sí notaba alivio al haber descargado toda su tensión. Entonces pensó en todo lo que tenía que hacer por sus padres, por Dumbledore, por Sirius y por toda aquella gente que Voldemort había asesinado.

Les dijo a sus padres que tenía que hacer esto por todos ellos, y por él mismo.

Porque él quería vivir, no vivir por una profecía, ni vivir por una venganza. Él tenía sueños, amigos. Quería un futuro, quería una familia. Quería una carrera. Él amaba y había personas que a él lo amaban.

En definitiva, Harry tenía esperanza.

En ese momento, oyó un suave gorjeo. Y un batir de alas.

Sorprendido, Harry se incorporó y miró delante de él. Sobre la lápida se había posado Fawkes.

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La llegada del Fénix de Dumbledore sorprendió a todos. Pero su presencia alivió el duelo que sentían, y sobre todo, alivió la desagradable sensación que sintieron en el funeral de Dumbledore cuando Fawkes echó a volar y se marchó de Hogwarts.

Fawkes se posó sobre el hombro de Harry, majestuoso, imponente. Nadie se atrevía a hablar, pero Lupin rompió el silencio.

"Yo creo que es un buen augurio, Harry."

Hermione sonreía.

"Estoy muy orgullosa de ti, Harry."

Harry sonrió levemente y miró al pájaro que tenía junto a él.

"Gracias a todos. Ahora habría querido ir a ver dónde vivieron mis padres. Pero Colagusano era el Guardián Secreto. Así que el sitio permanece oculto."

Fawkes entonces echó a volar, y dio unas vueltas por encima de ellos. Y tomó una dirección con un suave aleteo.

"Harry¿crees tú que Fawkes quiere que lo sigamos?" Ginny preguntó sin quitar los ojos del ave. Todos miraban extrañados.

"Yo creo que no perdemos nada por probar¿no creéis?" comentó Tonks.

Así pues, todos se pusieron en marcha tras Fawkes.

Al cabo de un rato, llegaron a una zona de pareados, rodeados de hermosos jardines y gran número de árboles. Fawkes se dirigió a un lugar un poco más apartado del resto, y a pesar de la oscuridad, vieron que se trataba de un terreno donde no había vegetación. Estaba rodeado por una valla, pero no había nada más.

"De modo que aquí estaba la casa." Murmuró Lupin. "Sabemos que la destruyeron, aunque no sabemos quién. Si Voldemort, Hagrid cuando te vino a buscar, Sirius, Dumbledore… Lo que sí es cierto es que no han edificado más porque aquí ocurrió un hecho trágico. Es como si este terreno ya estuviera maldito."

Ron instintivamente hizo una mueca. Pero tampoco dijo nada.

"Yo me pregunto qué habrían venido a hacer aquí." Comentó Harry. "No entiendo por qué este pueblo en concreto."

"Valle de Godric." Comentó Hermione. "Es demasiada coincidencia que sea el nombre de Gryffindor."

Harry seguía mirando el suelo, mientras hacía memoria.

"Dumbledore me dijo que sólo un verdadero Gryffindor podría haber sacado de Espada de Gryffindor del Sombrero Seleccionador. De modo que yo tengo algún vínculo con esto. Pero no consigo saber cuál." Harry tenía un tono grave. "Y estoy seguro de que Dumbledore lo conocía, pero no me lo reveló."

Nadie dijo nada. Después de todo, no conocían los orígenes de James Potter. Era el último descendiente de una familia de sangre pura. Incluso en Grimmauld Place creyeron ver a una tal Dorea Black y un tal Charlus Potter que tuvieron un único hijo, y que por fechas podría coincidir con James.

"A lo mejor desciendes de Godric Gryffindor." Sugirió Ron.

Harry le miró con escepticismo.

"Sí, claro. Lo malo es que un nombre famoso no me está ayudando mucho a encontrar Horrocruxes." Harry negó con la cabeza. "No. Yo quiero encontrar eso que me ata a Gryffindor, y que a su vez me conecta con este pueblo."

Lupin estaba mirando fijamente a Harry. Éste se dio cuenta de que Lupin había fruncido el ceño.

"¿Qué pasa, Lupin?"

Pero él no dijo nada. Sacudió la cabeza.

"Nada. Creo que voy a contactar con Moody para que nos ponga al corriente sobre Dumbledore. Algo tuvo que haber dejado para nosotros."

Al poco tiempo, se fueron de allí. Fawkes sin embargo no quiso abandonar el Valle de Godric.

Pero ahora Harry volvía más aliviado para afrontar su destino.

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Teóricamente, el Fidelius no afecta a los animales... pero a lo mejor estoy equivocada.

Si te apetece, deja review. Me gustan, pero no voy a ser persistente. Como quieras.