.CAPITOLO TRÈ.

La estancia se encontraba en penumbras, ambientada acorde con las películas que iban a ver. Vanessa se sentía un poco incómoda con toda aquella oscuridad…No sabía porqué pero algo le decía que aquellas películas no serían de su agrado. Y no se equivocó. A los pocos minutos se escuchaban gritos de terror en la televisión… Todos se encontraban en tensión, pero lo estaban disfrutando, excepto la morena. Cuando sintió que de un momento a otro se avecinaba otra escena aterradora, escondió su rostro en el amplio pecho del rubio quien se sorprendió por su reacción; pero al segundo siguiente sonrió pensando que quizás había sido el impulso de esos momentos tensos. Con el paso de los minutos, la trama se ponía cada vez peor… La música de fondo, que ponía los pelos de punta a cualquiera, y los gritos desgarradores de los personajes hacían que Vanessa se tensase aún más y se aferrase más al chico que tenía al lado, terminando por derramar lágrimas. Cuando Gino la sintió así le acarició con delicadeza la melena rizada intentando calmarla, pero no daba resultado; así que, sin hacer mucho ruido, prefirió levantarse y llevarla consigo afuera.

- ¿Qué ocurre bambina? -preguntó muy cariñoso.
- No quiero ver películas de terror, no me gustan, me dan miedo… -fue en ese momento en que se dio cuenta que estaba ya fuera del salón, y rápidamente se separó de él.
- Pero si todo lo que pasa en esas películas no es real -explicaba sonriendo y acariciando levemente la mejilla de su acompañante.
- Lo sé, pero ahora a ver cómo me duermo por la noche…Nunca logro conciliar el sueño por culpa de ello.
- Vaya, entonces la cosa es crítica -se preocupó.
- Lo que no entiendo es cómo pusieron esas películas si Aly y Vicky saben que no me gustan.
- ¿Lo sabían? Qué raro -S - Pues tengo entendido que tenían unas cuantas…ya les diremos, cuando acabe, para hacer cualquier otra cosa; que por hoy ya basta de películas.
- Sí, será lo mejor.

En tanto en el salón, la película ya había terminado y Vicky se había levantado para encender la luz…

- ¡Qué horror! No pienso ver más películas de estas en una buena temporada jejeje -reía la castaña.
- Bah, tampoco fue para tanto -opinó Kojiro.
- ¿Dónde está mi hermana? Y vuestro primo tampoco está -recorrió con la mirada toda la estancia; entonces fue cuando las dos muchachas se sonrieron cómplices. - Esto es cosa vuestra…
- Jajaja no sé qué tiene de malo cariño.
- Pues yo no le veo ni lo bueno ni la gracia… No es por hablar mal ni nada pero no me gusta vuestro primo.
- ¿Pero no te gusta porque está ahora con nuestra amiga o qué es lo que no te gusta? -indagó la mayor de las chicas.
- Primero: no me gusta porque están ahora juntos, quién sabe en donde y haciendo qué cosa -levantó una ceja molesto, imaginándolo. - Y segundo: no me gustó nada, pero NADA que estuviese mirándola tan descaradamente cuando Kojiro y yo llegamos. Siento que sea vuestro primo, pero no me cae en gracia, y punto.
- Vaya, entonces a Gino le gusta Vane -sonrió Vicky.
- ¡Qué bien!
- ¿Cómo que qué bien Aly? No me parece -seguía sin cambiar su punto de vista.
- Ay no seas así…A veces pareces un amargado.
- Pues no sé cómo andas conmigo entonces si crees que soy así -en verdad el portero no estaba para bromitas.
- No te lo tomes tan a la ligera todo Ken -expuso su novia.
- Vane ¿dónde estabas? -preguntó Kojiro, quien era el único que se dio cuenta del momento en que su amiga había entrado al salón.
- En la
cocina, charlando con Gino, y tomamos un café -contestó.
- Vane, pero si tú no bebes café que después te desvelas -se aproximó a ella su hermano, con voz preocupada, olvidándose de la mala leche que tenía.
- Si no voy a poder dormir será por culpa de la película. Jo, chicas¿por qué pusisteis una de terror si sabéis que no me gustan?
- Creo que al final dio resultado lo que nos proponíamos -cuchicheó Vicky en el oído de Aly sin que nadie escuchase. - Vane, cuánto lo siento…no habíamos caído en ello.
- Bah, ya está…No pasa nada -sonrió.
- Es bastante tarde, tenemos que irnos.
- ¿Ya os vais? -preguntó Gino, quien entraba en ese momento.
- ¿Tú mañana no tienes que madrugar para irte?
- No, hasta después de comer -contestó. - Podéis quedaros, además mis primas tenían algo más pensado.
- Eso ya me preocupa -lo dijo en voz alta, lo cual su hermana, quien estaba a su lado, había escuchado perfectamente.
- ¿Qué pasa hermano?
- Nada, nada. Bueno, está bien, nos quedaremos un rato más.

El resto de la noche había sido bastante animada. Al principio Gino y Vanessa se sentían un poco fuera de lugar; y qué decir de Ken, se sentía molesto con su amiga y su novia… Esas dos tramaban algo para que el primo de ambas y la hermana de él acabasen juntos.

Aly y Vicky habían puesto cd's de música romántica. Kojiro y Vicky estaban encantados, bailando juntos. Aly sentía la tensión de Ken, estaba segura que el muchacho no se lo perdonaría tan fácilmente, sabía lo sobre-protector que éste era con su hermana, pero aún así intentaba que él se olvidase de que su primo y su hermana estaban juntos. Por supuesto, el rubio y la morena los veían tan acaramelados a las dos parejas que ambos se sentían fuera de lugar; de vez en cuando se miraban y sonreían sin evitar sonrojarse por la situación.

Cuando Vicky se dio cuenta que aquello no iba muy bien, viendo la timidez en los dos, prefirió cambiar el tipo de música, y convertir el salón en una improvisada discoteca, con música bailable para todos.

A partir de ahí ya todos estaban más sueltos, más relajados y se divirtieron, que era lo importante. Todos habían bailado con todos: Ken con su novia, con su hermana y con su amiga. Kojiro con sus amigas y su novia también. Gino con sus primas y con Vanessa, por mucho que a cierto portero nipón le molestase (xD). Y las chicas entre sí también.

Y la hora de la despedida había llegado. Era ya de madrugada y no era plan de seguir allí hasta el amanecer, así que los jugadores japoneses y la morena se despidieron de sus amigos.

- Qué tengas buen viaje mañana Fernández -le ofreció su mano Ken, y seguidamente Kojiro.
- Gracias, pero… ¿por qué no venís mañana y comemos juntos antes de irme?
- No me lo tomes a mal, pero no me parece bien. Hace tiempo que no veías a tus primas y creo que deberíais estar juntos, sólo los tres -contestó rápidamente Ken.
- Jeje, es una pena, pero te entiendo.
- Hasta pronto Gino.
- Hasta pronto Vanessa. Espero veros el mes que viene en
Italia.
- Claro que sí, tengo muchas ganas -y antes de salir por la puerta principal le dio un beso en la mejilla al portero, como despedida.

Cuando entró de nuevo a casa, sus primas lo miraron y sonrieron pícaras.

- Primo¿te gusta Vane? -empezó una de ellas.
- Es muy agradable¿a qué viene esa pregunta?
- No podemos evitar pensar que te gusta más que eso. Estás colorado primo, jajaja -siguió la otra.
- Venga chicas, no os burléis -y en eso se giró hacia el espejo que había en el pasillo y observó su cara enrojecida. - A dormir chicas, es tarde y mañana tengo que preparar las maletas. Buenas noches, hasta mañana.
- Hasta mañana primo.
- Buenas noches -contestaron ambas cuando lo vieron meterse en su habitación.

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Después de que Ken dejase en su casa a Kojiro, él y su hermana se dirigieron a su casa. Cuando se dieron las buenas noches, cada uno se metió a su habitación a ponerse el pijama y acostarse.

Ken se encontraba en su baño, lavándose los dientes y seguidamente la cara. Estaba algo cansado. Cuando estaba ya acostado para dormir, sintió unos pequeños pasos acercándose a él, así que encendió la luz.

- ¿Qué pasa Vane?
- Es que no puedo dormir.
- Y quieres dormir conmigo.
- Sí¿puedo?
- Jajaja no me digas que tienes miedo.
- Qué quieres…mis queridísimas amigas son muy malas, ya viste…según que se olvidaron que no me gustan esas películas de terror -fingía molestia.
- Está bien. Ven, pasa -le dejó, abriendo las mantas del otro lado para que se metiese y durmiese con él.

Sin perder un segundo se apresuró y se acostó cerca de él, abrazándolo muy fuerte.

- Vane, jajaja, no soy un oso de peluche -rió con gracia.
- No, pero con esos pelos hasta te pareces a uno -le echó la lengua. - Gracias hermano.
- Descansa -le dijo sin más, sin apartarse de ella y durmiendo los dos abrazados.

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Un mes después…

- Vanessa¿ya tienes todo listo para mañana? -preguntaba su hermano al tiempo que abría la puerta de su habitación. - ¿Se puede saber qué estás haciendo?
- Escribo¿o es que no ves?
-Ya veo, ciego no soy.
-Pero tonto sí…jiji.
- A ver¿terminaste de poner en orden todo lo que vas a llevar mañana?
- Sí hermanito -se levantó y acercándose a él, lo miró, se le veía preocupado. - Pero Ken¿qué te pasa? Llevas toda la semana mal¿tienes algún problema?
- No, no tengo nada. Estoy bien.
- ¿Estás seguro? Ken… -él ya estaba por irse, pero ella lo abrazó. - Si te pasa algo, puedes contarme, ya lo sabes.
- No me pasa nada, e preocupas demasiado. Termina lo que estabas haciendo y no tardes en acostarte, mañana hay que madrugar.
- OK. Pero tú también acuéstate y descansa que de verdad no te veo con buena cara.

Antes de irse le sonrió y se metió en su habitación para también terminar de empacar sus cosas.

- Puf, casi me pilla -se dijo volviendo al ordenador.

VANE: Disculpa, mi hermano estaba aquí; me preguntó si tenía todo listo para mañana. ¡Tengo unas ganas ya de ir!
GINO: Jaja ya veo, está bien bambina, te dejo para que termines tus cosas. Mañana os voy a recoger cuando llegue el avión. ¿OK?
VANE: Perfecto, grazie. Hasta mañana. Besos.
GINO: A domani bella!

CONTINUARÁ...


Bambina -- Niña. (Pero Gino se lo dice a Vane de cariño n.n)
Grazie -- Gracias.
A domani bella -- ¡Hasta mañana linda!