El viento jugaba con su cabello a medida que tomaba más velocidad, su voz tarareaba la canción que resonaba en sus oídos a través de sus audífonos, intentaba disfrutar el paisaje de abundantes árboles que la rodeaban pero sin dejar de perder la concentración mientras golpeaba el asfalto para impulsar su patineta, a pesar de que ya había cruzado desde hace un buen rato la entrada principal, aún no podía ver a la distancia su destino.
Jurina nunca dejaba de asombrarse con la cantidad de hectáreas que compone la "casa" de Rena si es que se le puede llamar así. El padre de esta última es dueño de una compañía que produce todo tipo de materia prima y de alimentos, lo que explica los interminables campos de arroz por los que Jurina cruzaba. Por otra parte la madre de Rena, bueno ella es un caso más especial.
Finalmente diviso la estructura de madera al final del camino, a Jurina siempre le había encantado la arquitectura de Japón antiguo, y no hay otra forma de describir la mansión de Rena, incluso si a su mejor amiga le incomodaba decir que vivía en una mansión no tiene como negarlo cuando incluso hay un pequeño lago en el patio.
Jurina tomo su patineta y la puso a un lado de la puerta, arreglo su cabello pues se encontraba un poco desordenado debido al viento y se aseguró que su atuendo se encontraba en perfectas condiciones, el cual consistía en una camisa blanca con unos shorts y una camisa a cuadros amarrada alrededor de su cintura junto con unas botas; una vez confirmo que todo estaba en orden presiono el timbre.
No tuvo que esperar mucho hasta que la puerta se abrió, dejando ver tras de esta una joven mujer con un traje de mucama, si, justo como en las películas la chica inclino su cuerpo noventa grados acompañada con una cálida sonrisa.
"Bienvenida Jurina-sama, la señorita Rena pronto bajara" Le informo dejándola pasar, Jurina no podía sentirse más incómoda con la situación, incluso si conocía a todas las mucamas desde que comenzó a visitar a Rena siendo una niña, este estilo de vida simplemente no se acomodaba a ella.
"M-muchas gracias" Dijo cruzando la puerta, justo cuando puso un pie adentro escucho en el techo unas pisadas desesperadas que seguían un camino hacia las escalas que estaban en frente.
Jurina sintió como si el tiempo comenzara a correr en cámara lenta cuando primero vio su perfil, ella traía su cabello atado en una cola alta dándole completo permiso a sus ojos de deleitarse con la bella vista de su elegante cuello, sus mejillas estaban un poco rojas debido a la pequeña carrera que hizo desde su habitación, después de todo nunca había sido buena en los deportes y el mas mínimo esfuerzo siempre la dejaba sin aliento. Traía un sencillo vestido blanco pero que en ella se veía como el más fino de los trajes.
Una sonrisa involuntaria se plasmó en los labios de Jurina, después de todo algunas cosas nunca cambian, y Rena siempre será la chica más hermosa que Jurina ha visto, incluso si su mejor amiga no tiene la más mínima idea de que lo es.
Rena corría torpemente, como es natural en ella, en su dirección. Su rostro expresaba un gran apuro como si estuviera escapando de la peor de las tormentas, y antes de que Jurina pudiera salir de su fascinación por la otra Matsui, ésta la tomo por la muñeca y la comenzó a arrastrar escalas arriba.
"Qué bonita manera de saludar Rena" Dijo Jurina entre risillas, pues ver a Rena haciendo tanta actividad física en tan pocos minutos sucedía una vez al año.
"Shhhh, no hables tan duro o ella te escuchara" Jurina ya suponía de que se trataba todo, y sin duda su encuentro con ella suponía un par de situaciones incomodas para ambas, después de todo la madre de Rena es algo… excéntrica.
Finalmente veían al final del pasillo la puerta de la habitación de Rena, casi podían cantar victoria, pero Jurina sentía algo fuera de lugar, todo había sido muy sencillo, normalmente no lograría siquiera llegar a las escalas antes de ser atrapada, tampoco escuchaba ningunas pisadas persiguiéndola como un rayo, ni mucamas atrapándola, y lo que es aún más sospechoso, aun no había escuchado el más mínimo ladrido del gigantesco San Bernardo que Rena tiene de mascota, los cuales siempre la delataban, todo estaba inquietantemente tranquilo.
De alguna manera lograron entrar a la habitación, cerrando rápidamente la puerta a sus espaldas. Rena dejó desliar su cuerpo por la pared completamente agotada con sus ojos cerrados, intentando recuperar el aire mientras Jurina la veía con una sonrisa burlona. "¿Sabes que no tardará mucho en saber que ya llegue verdad?"
"Dame un respiro" Rena abrió lentamente sus ojos una vez le había vuelto el alma al cuerpo, pero una vez sus ojos se posaron en la figura que estaba detrás de Jurina, esta volvió a salir corriendo de sus huesos. Como es posible, estaba segura que no había nadie en su habitación cuando salió al escuchar el timbre.
Jurina vio como en cuestión de segundos la mirada en los ojos de Rena cambio abruptamente, de estar tranquila paso a estar pasmada como si hubiera visto un fantasma, un fantasma que al parecer estaba parado justa atrás de ella. Vio como unas manos comenzaban a envolverla por los hombros, y no tuvo ni siquiera que girar la cabeza para saber quién era la causante del asombro en los ojos de Rena.
"Juuuuurinaaaaa" Finalmente su cuerpo se vio encerrado dentro de un apretado abrazo que alguien le daba desde atrás, de igual manera, los mismos brazos que la atrapaban la movían de un lado al otro como si quisiera exprimir cada centímetro de ella "Pero mira como haz crecido" Seguidamente Jurina se vio liberada del abrazo, pero rápidamente la mujer hizo girar su cuerpo para quedar frente a ella, y sin esperar ni un segundo atrapo las mejillas de la más joven entre sus palmas.
"Que gusto verte Kyouko-san" Dijo Jurina aun con sus mejillas siendo aplastadas sin ninguna misericordia por la otra mujer "Veo que sigues tan hermosa como siempre" menciono la más joven, poniendo en manifiesto su naturaleza coqueta, que aunque claramente no tenía segundas intenciones, era algo que no podía controlar.
"Pero mira que coqueta" Finalmente la madre de Rena dejo a Jurina libre, pero sin antes mirar a esta ultima de arriba abajo "Y tu no dejas de sorprenderme con lo guapa que creces"
Una vez las presentaciones estuvieron hechas, Jurina giro su cabeza para buscar a Rena, no le sorprendió encontrar a su mejor amiga cubriéndose el rostro con sus manos, después de todo siempre le había avergonzado el trato que su madre tenía con Jurina, eso y un par de preguntas que a la señora Matsui le encanta hacer, y que sobrepasan los niveles de incomodidad de ambas, teniendo suerte, puede hoy logren esquivarlas una vez más.
"¿Cómo es que entraste a mi habitación?" Fueron las primeras palabras que vinieron de Rena una vez recobro su compostura y levanto su cuerpo del suelo "Podrías ser un perfecto ladrón sabes" Seguidamente Rena abrió la puerta, dándole paso a un enorme canino con largo pelaje blanco y unas manchas cafés, el cual no dudo ni un segundo el lanzarse encima de Jurina "Incluso le ganaste a Tin en encontrar a Jurina"
La señora Matsui no hizo más que soltar una risilla que al parecer intentaba ser malévola, pero debido a que esta no lograba pasaba del metro sesenta, no producía más que una especie de ternura "Nunca te revelare mis secretos hija mía" Sentencio una vez su intento de lucir atemorizante término "Acompáñanos al comedor Jurina-chan, ya debe estar servida la comida, y como sé que te gustan tanto los espaguetis, no querrás que se enfríen" Acto siguiente se escucharon sus tacones alejándose de la habitación en dirección al comedor.
"Tu madre sigue igual de enérgica como siempre" Menciono Jurina mientras acariciaba el sedoso pelaje del canino con el nombre de Tin, el cual parecía quedarse dormido en cualquier momento mientras disfrutaba de las caricias.
"Lo sé, pareciera que los años no le hicieran ningún efecto" Una sutil sonrisa se asomó en los labios de Rena, ella y su madre eran completamente diferentes, siendo la joven más bien tímida e introvertida, siempre odiando ser el centro de atención, haciendo todo lo posible por pasar desapercibida; mientras que Matsui Kyouko era la gran productora de uno de los grupos idol más exitosos del momento, siempre amando las cámaras y la atención que los medios le daban, aun así Rena no cambiara por nada del mundo la madre que le toco
"Creo que es mejor que bajemos ya, no es como que Kyouko-san tengo mucha paciencia" Propuso Jurina levantando su cuerpo del suelo para luego pararse en frente de la otra Matsui con solo dar dos pasos, aún tenía algo por hacer. Sin esperar más inclino un poco su cuerpo hacia adelante, pasando su mano por detrás del cuello de Rena y posando sus labios gentilmente en la tersa piel de la mejilla de esta "Aun no te saludaba como es debido" Dijo con una sonrisa pícara.
"Vamos o mi madre se volverá loca" Rena no comento nada más, y giro su cuerpo antes de que Jurina pudiera tomar un vistazo de su reacción.
De igual manera Jurina no dijo nada más y comenzó a seguir a su amiga a través de los pasillos, lo cuales parecían ser parte de un laberinto en vez de una casa, aun después de tantos años, a Jurina aún le cuesta ubicarse, y de seguro existen rincones y habitaciones escondidas que desde que era pequeña se moría por descubrir.
El recorrido termino en un gran salón en donde las estaba esperando la señora Matsui, quien parecía estar muy concentrada en la Tablet que tenía entre sus manos, sus ojos completamente enfocados en lo que lucía como unos bocetos para unos trajes mientras que su mano agregaba detalles con el pequeño lápiz diseñado para el dispositivo; su concentración era tal que Rena tuvo que intervenir y llamar la atención de la mujer.
"Mamá, creo que ya estamos listas para comer"
Al escuchar la voz de su hija, la señora Matsui volvió a la realidad y en un instante puso a un lado la Tablet "Lo siento, solo estaba terminando unos pequeños detalles" Se disculpó para después hacer un gesto con la mano a la mucama para indicarle que era momento de traer la comida. Durante esta se hablaron de cosas mínimas y cotidianas, de cómo iba la escuela y claro está de los grandes cambios que verán una vez termine su año escolar.
Una vez terminaron con la comida, Jurina se sintió algo curiosa en cuanto al trabajo de la señora Matsui, siempre que encendía la televisión había alguna integrante del afamado grupo de idols, nadie podía negar que lo que esas chicas hacían era uno de los mejores espectáculos que existen "¿Era ese el boceto para el próximo single?" Finalmente se animó a preguntar mientras terminaba de comer la última pizca del postre de fresa.
Los ojos de la productora se encendieron como si estuviera viendo el más grande de los diamantes, y de alguna manera Jurina ya podía prever que era lo que pasaría a continuación, debió haber pensado un poco más antes de tocar el trabajo de Matsui Kyouko "Así es, mira echa un vistazo. El video será grabado de Tailandia, las chicas estarán rodeadas de los fans, y no los vas a creer pero algunas de ella incluso estarán montando un elefante, además…" Fue en ese momento en el que Rena le dedico a Jurina una de sus mejores miradas asesinas, ya no había manera de parar a su madre.
"Suena bastante divertido" Comento Jurina cuando la mujer parecía haberse quedado sin más que decir, en algún punto hablo incluso de los B-sides que incluirá el nuevo single.
"Verdad que si… Por cierto Jurina-chan" Al ver la mirada cómplice que la señora Matsui le estaba dando, Jurina e incluso Rena, quien permanecía en silencio, sabían cuál sería la siguiente pregunta que saldría de los labios de la mujer "¿No quisieras unirte al grupo? Estoy segura de que los fans te amarían, tal vez hasta puedas convencer a Rena de que se una contigo"
"Por favor no empieces" Se escuchó la suave voz de Rena quejándose
"Es un verdadero desperdicio que ese rostro no sea visto por miles de personas" Decía la señora Matsui mientras detallaba de cerca las facciones del rostro de Jurina, quien buscaba no ser grosera al aparentar su incomodidad con una media sonrisa.
"Si… no creo que ser idol sea lo mío" Jurina ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había tenido que rechazar tal oferta, no existía persona más persistente que Matsui Kyouko.
"Ya la escuchaste mamá, sabes que lo que Jurina quiere estudiar esta muy alejado de ser una idol" Rena intento llegar al rescate de su amiga, ella misma ha tenido que lidiar con el deseo de su madre de convertirla en una idol durante toda su vida.
"Pfff supongo que me rendiré por esta vez" Dijo reposando sus mejillas sobre sus palmas, como si de una niña de 5 años a la que se le negó su dulce favorito se tratara.
El salón se quedó en silencio por un par de minutos, ambas chicas solo miraban como la señora Matsui terminaba de beber su té mientras observaba a cada una fijamente por cierto tiempo para después pasar a hacer lo mismo con la otra. Cuando el vaso fue puesto de nuevo en la mesa, una sonrisa maliciosa adornaba el rostro de la mujer "¿Y bien?"
"¿Y bien qué?" Dijo Rena al ver que su madre no parecía querer terminar su frase, como si quisiera que ellas adivinaran lo que estaba pensado.
"Ya sabes a lo que me refiero" La sonrisa de la señora Matsui parecía crecer más y más.
"No, no lo sé, por eso quiero que me digas a que te refieres" El tono de Rena ya era irritado y hacia uso de todas las reservas de paciencia que tenía, a veces era muy agotador tener una charla con su madre.
Al ver que definitivamente su hija ni su mejor amiga parecían coger la indirecta, no tuvo más opción dar un largo suspiro y decirlo directamente "Lo que quiero decir, es que si finalmente ustedes dos ya están saliendo"
Jurina se quedó completamente congelada en su asiento, los ojos se abrieron de par en par y su corazón comenzó a latir a mil por hora como si quisiera salir corriendo de ese lugar, trato de controlar la sangre que se le subía a las mejillas y no se atrevía a voltear a mirar a Rena. Como es que a pesar de escuchar la misma pregunta cada vez que visita a la madre de Rena, aun no puede evitar tener siempre la misma reacción; y era justamente en estos momentos en los que agradecía poder poner la máscara que la protegía de este tipo de situación, en las que parecía no poder controlar sus emociones.
"Kyouko-san Rena y yo solo somos amigas" Respondió disimulando sus nervios con una sonrisa, logro girar su rostro para ver a Rena, y no le sorprendió ver que esta no se había ni inmutado, siempre con una expresión impenetrable "Verdad que si" Busco que su amiga la apoyara.
Rena no respondía, su mente parecía haber viajado a otro lugar, sus ojos estaban clavados en los de su madre con el ceño fruncido, como si quisiera decirle algo a través de estos, algo probablemente no muy bueno. Por esta razón Jurina tuvo que darle un leve golpe de lado para traerla de vuelta "Ah sí, así es" Dijo finalmente, y acto siguiente se paró rápidamente de su asiento y tomo a Jurina por la muñeca "Iremos a mi habitación, hay unos animes que quiero mostrarle a Jurina" Acto siguiente Rena comenzó a jalar a su amiga escalas arriba, buscando huir de la pesada mirada incrédula de su madre que se posaba en sus espaldas.
Jurina no se atrevía a decirle nada a Rena una vez llegaron a su habitación, la de cabello largo parecía estar de mal humor, las fuertes pisadas que esta daba mientras subían las escaleras y la manera en que sutilmente refunfuñaba al buscar entre su colección de películas, le daban todas las señales necesarias a Jurina para saber que era mejor darle su espacio a Rena por un momento.
"No te enfades con tu madre, no es como si tuviera malas intenciones, es solo su curiosidad hablando" Jurina se atrevió a hablar al ver que Rena parecía un poco más calmada. Se sentó en la cama de la otra una vez esta había encontrado la película que estaba buscando "A mí no me incomoda que pregunte ese tipo de cosas" Le seguía diciendo a medida que Rena colocaba el pequeño disco en el reproductor "Es decir, ya conoces a tu madre" Se estaba quedando sin argumentos, pero cuando Rena giro su cuerpo hacia ella pudo soltar un suspiro de alivio al ver que su rostro estaba relajado.
"Eso lo sé, es solo que… a veces habla un poco más de la cuenta" Rena se acostó a un lado de Jurina con el control remoto entre sus manos para dar inicio a la película, la cual mostraba el logo del estudio Ghibli en la pantalla "Por ahora solo quiero ver El recuerdo de Marnie"
La más joven no se opuso, por el contrario acomodo su cabeza en el regazo de Rena, quien comenzó a acariciar el cabello de esta. Esta era su posición favorita siempre que veían películas, Jurina disfrutaba de las caricias de Rena, mientras esta amaba enterrar sus dedos en el sedoso cabello de su mejor amiga.
Jurina daba suaves palmaditas en la espalda de Rena, quien no dejaba de sollozar entre sus brazos "Vamos Rena, no es posible que después de haber visto esta película tantas veces sigas llorando" Jurina intentaba consolarla, pero habían pasado ya cinco minutos desde que los créditos al final de la película habían terminado y Rena aún no se calmaba. Era increíble ver como aquella Rena que es imposible descifrar sus pensamientos y es completamente imperturbable, podía romper en llanto tan fácilmente cuando de algún anime se trataba.
Poco a poco su respiración comenzó a calmarse y finalmente las lágrimas habían cesado "Es mi película favorita no puedes esperar que no llore cada vez que la veo" Se justificó. Aun si ya no era necesario, Rena permaneció entre los brazos de Jurina, le gustaba escuchar los latidos de su corazón, y de alguna manera su cuerpo se relajaba, no había necesidad de decir nada, el silencio no es incómodo solo si es con Jurina "Airi pidió mi número de teléfono ayer" Dijo después de un momento, y por alguna razón sintió como el corazón de Jurina comenzaba a latir más fuerte.
"Eso es algo bueno" Fue la única respuesta que obtuvo "¿Y ya te escribió algo?"
"Si lo hizo, pero no soy buena hablando por texto, creo que piensa que soy aburrida" Respondió al recordar la noche anterior, a pesar de que hizo su mejor esfuerzo, la conversación termino rápidamente, y es que Rena se convierte en la persona más cortante cuando se trata de hablar a través de mensajes de texto.
"No te preocupes por eso, son más importantes las conversaciones estando frente a frente, y estoy segura que Airi se dará cuenta de lo encantadora que eres" La animo mientras apretaba el agarre en su cintura. Rena no pudo evitar reír, sus ánimos habían subido, y eso era algo que al parecer solo Jurina podía hacer.
"Muchas gracias, siempre me tienes que estar ayudando, siento que solo te traigo problemas, si en algún momento piensas que soy una molestia por favor dímelo inmediatamente" Rena no podía evitar sentirse apenada, ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que Jurina la había sacado de aprietos debido a su personalidad introvertida.
"Rena te lo he dicho muchas veces y lo volveré a decir, siempre estaré para ti, no importa cuán ridícula se la situación, siempre pues contar conmigo" Dijo Jurina acomodando el cabello de Rena tras su oreja.
Nuevamente ahí estaba la misma expresión que Rena puso en la tarde, aquella que parecía no estar viendo nada pero al mismo tiempo como si lo viera todo, como si se sumergiera tanto en sus pensamiento que se olvida de todo lo que hay alrededor.
"Quédate a dormir hoy" Propuso Rena sin comentar nada a lo dicho por Jurina y escondiendo su rostro en el cuello de esta última "Ya esta tarde, y estoy demasiado cómoda como para dejarte ir" Justifico su pequeño capricho.
"Pero mañana hay escuela" Jurina señaló el pequeño inconveniente.
"Te puedo prestar uno de mis uniformes, además has dejado ropa aquí así que no hay problema por eso"
Jurina se quedó un momento pensando, pero se le era imposible negarle algo a Rena, más cuando esta le suplica con sus grandes ojos "Solo déjame llamar a mi madre a avisarle" Concluyo después de un suspiro, había perdido otra batalla.
Termino de acomodar el último lienzo en la esquina del salón y volteo a comprobar una última vez que todo estaba en su lugar. Miro la hora en su reloj, aún faltaban quince minutos para que sonara la campana que indicaría el inicio de las clases. No sabía porque pero siempre prefirió las mañanas solitarias para dar rienda suelta a toda su creatividad, al estar rodeada de mucha gente su imaginación se ve bloqueada, por lo que siempre recurre a dibujar autorretratos y practicar en esta diferentes técnicas.
Se acercó a la ventana desde donde tenía la mejor vista a la entrada del instituto, por esta entraban los estudiantes, algunos apurados, otros bostezando y uno que otro con su mirada fija en los apuntes de su cuaderno, recordándole que la época de exámenes está a punto de empezar; pero fue un lujoso auto negro el que llamo su atención, no sabía de nadie a quien un auto tan opulento la trajera por las mañanas, y a pesar de que se estaciono algo lejos de la entrada, probablemente para no ser notada, desde el último piso del edificio en donde se encontraba el salón del club se podía ver a la perfección.
Presa de la curiosidad fijo sus ojos en el auto esperando por la persona que saliera de esta, para su sorpresa no fue una sino dos estudiantes quienes asomaron su cabeza una vez fuera del auto, al forzar un poco su vista reconoció rápidamente el rostro de una de ellas. Mientras intentaba reconocer quien era la otra persona, su atención fue robada por una mano que sigilosamente se escabullía a través de la suya hasta entrelazar sus dedos.
"¿Qué haces? Las clases ya están por comenzar" Le susurro la otra chica al reposar la barbilla en su hombro.
"Solo me entretuve viendo a la gente entrar" Le respondió sin quitar su vista de la otra chica que acompañaba a la nueva miembro del club de artes, hasta que finalmente al buscar entre sus recuerdos, el nombre de Matsui Jurina apareció "Akane, ¿Acaso conoces a Matsui Jurina?"
"¿Estas bromeando?" La otra chica la miraba incrédula, pero después de ver que efectivamente la mirada de su novia sinceramente le decía que no tenía idea de quien era Matsui Jurina, no tuvo más opción que explicarle lo obvio "Ella es probablemente la chica más popular de toda la escuela, es el ace del club de tenis y es la primera de nuestro curso, pero como Furukawa Airi siempre está inmersa en nada más que su mundo, no me sorprende que no lo sepas"
Airi escuchaba atentamente mientras que con sus ojos seguía el comportamiento de las dos chicas, el cómo compartían sonrisas de cosas que probablemente solo ellas entienden, la manera en que a pesar de que varias chicas se acercaban a Jurina, esta prefería ignorarlas y continuar con su conversación con Rena, como si fuera la única persona que existe en el mundo, por lo menos en el suyo "¿Esta Matsui Jurina saliendo con Matsui Rena?" Tuvo que preguntar.
"Pues me temo mi querida artista que a pesar de que todo lo el mundo piensa lo mismo, ellas dos son solo amigas de la infancia" Le respondió Akane con un tono burlón.
"Eh, eso no tiene mucho sentido" Airi siempre fue buena para observar a las personas, el arte le ha enseñado que siempre hay algo más allá de lo que se ve, algo que simplemente no puede ser descrito con palabras. Continuo con la vista fijada en ambas, y una sola mirada de una de las Matsui le confirmaba lo que su sexto sentido le decía, y este nunca se equivoca "Creo que he descubierto algo muy interesante" Al parecer Matsui Rena no es una persona tan simple como pensaba en un inicio.
