Sentado en su silla, Hibiya miraba el gran ventanal de su oficina para ver la ciudad, desde el día anterior el cielo se mantenía despejado, quitándo las ganas a cualquiera que no gustase del sol de salir y mucho menos por el frío.

"¿Qué estarán haciendo esos dos?" se preguntaba Hibiya, desde que Delic había aparecido unos días atrás, Erika no tenía casi intenciones de salir de su casa, como el día anterior. Ayer fue un día muy normal, ningún conveniente, su trabajo no sufrió ningún atraso ni se incrementó, Erika y Delic se habían comportado viendo películas en internet todo el día… nada fuera de lo normal.

Y parecía que hoy tampoco lo era.

-Hibiya, aquí está lo que pediste - abriéndose la puerta, Namie entró a la pequeña oficina para avisar que el repartidor había llegado y era momento de empezar su hora de comida, sacando al pelinegro de sus pensamientos.

-¡Que bien! Moría de hambre ¿Qué tenemos hoy para comer? - preguntó sonriente, como siempre.

-Tu favorito - Namie sonrió de medio lado, una sonrisa que no le dio mucha confianza - un omelet dulce.

Namie casi tira el plato por reírse de la casa de su jefe.

-No te creas, es un bento que compré en el supermercado

Hibiya aceptó el bento sin estar completamente agradecido por el tipo de comida que había traído su secretaria pero no diría nada, al menos ya no era algo dulce.

-Gracias, Namie.

La castaña se retiró después de eso, dejando solo al pelinegro nuevamente.

Hibiya volvió a ver por la ventana, apenas era la tarde y por una extraña razón que no comprendía, quería regresar ya a su casa ¿se sentía solo a caso?

Sacudió su cabeza levemente para dispersar sus pensamientos y decidió revisar su celular.

4 mensajes sin leer ¿De quién era?

Erika-chan 10:27 am

[Wow, deberías de ver a Delic jugando wii resort ¡es muy bueno y eso que todavía no entiende el funcionamiento de los videojuegos!]

Erika-chan 11:09 am

[Delic tiene potencial para moverse ¡Me ganó en just dance! Ojalá estuvieras aquí]

Erika-chan 1:48 pm

[En verdad a Delic le fascina la pizza, otra vez comeremos una de peperoni, espero que esto no tenga consecuencias en mi salud a la larga]

Hibiya rió levemente ante los mensajes de su amiga, desde que ella se había convertido en la "niñera" de Delic, a cada rato le mandaba mensajes, avisándole de todo lo que hacían juntos. Mientras leía el último mensaje, le vibró el celular en las manos.

Erika-chan 2:18 pm

[¿A qué horas regresarás?]

Hibiya 2:18 pm

[A la misma hora de siempre ¿por qué?]

Erika-chan 2:18 pm

[Por nada, solo Delic andaba preguntando por ti, es todo]

"Sospechoso…." pensó Hibiya pero sus pensamientos no fueron más allá por la interrupción de su secretaria que lo estaba llamando desde el teléfono.

-¿Si?

-Su cita de las 2:30 ya están aquí, la señora _ se nota algo apurada por lo que si puedes atenderlos antes, sería fabuloso.

Hibiya soltó un sonoro suspiro antes de contestar - Está bien, déjelos pasar, Namie-san.

Bajando de su auto, Hibiya había llegado a su casa al fin, algo cansado, hastiado por el tráfico y estresado por su trabajo. Al menos el día siguiente era domingo.

Abrió la puerta de su casa, se le hizo raro que no se escuchara voces o risas de sus dos huéspedes no deseados ¿habrán salido? No sabía si eso le alegraba o no.

Se quitó los zapatos y se dirigió a la cocina, olía a comida. Siguió caminando hasta llegar al umbral de la entrada a la cocina cuando un gran grito casi lo hace que le diera un paro cardiaco ahí mismo.

-¡Feliz navidad!

Los que habían salido de la cocina eran nada más y nada menos que Erika y Delic. Los dos iban vestidos de santa claus sin barba con una gran sonrisa en el rostro, cargando un pastel con adornos navideños.

"¿Pero qué rayos…?" se preguntaba Hibiya mientras lo miraba de pies a cabeza, en todo el día se le había olvidado que hoy era navidad ya que en los últimos años no había tenido pareja y la mayoría de sus amigos estaban casados.

-¿Te sorprendiste? - preguntó feliz Erika - La verdad no había planeado nada de esto pero desde ayer Delic estaba muy interesado en esta festividad ya que es nueva para él y ¿qué mejor explicación que hacer que participe en ello?

Hibiya seguía sin decir nada y simplemente volteó a ver al rubio que le sonrió.

-¿Te gustó nuestra sorpresa? - preguntó el rubio, muy interesado en saber la opinión del dueño de la casa.

-Yo…

Hibiya no pudo decir nada más por ser interrumpido por una melodía de algún opening de anime que empezó a sonar por el lugar.

-Ah, disculpen, es mi enamorado

Rápidamente, Erika contestó su celular y dejó solos al par de hombres en la cocina. Delic estaba mirando muy atentamente al pelinegro y este no sabía cómo reaccionar ante todo esto, era tan… ¿incómodo?

-¿Y bien? ¿Qué piensas? - volvió a hablar el rubio.

-... Estoy sorprendido - fue lo único que dijo Hibiya. Delic no sabía si eso era bueno o malo pero lo dejó pasar, todavía no caía bien la noche y faltaban de mucho más actividades por delante.

Hibiya simplemente se quedó ahí, parado, como si fuera un venado cegado por las luces de caza. No había sido mentira el de estar sorprendido, claramente sí lo estaba al grado que no sabía qué decir cuando él siempre tenía qué decir.

Después de unos minutos en total silencio, regresó la castaña - Disculpen, Dotachin me llamó para avisarme que tendremos una cena romántica por ser navidad ¿no creen que es lindo? hace mucho que no nos damos un tiempo así.

Los dos hombres sonrieron hacia la castaña estando los dos muy bien enterados ante la difícil situación de pareja que pasaba la castaña y su marido por el trabajo tan demandante de este. De corazón, los dos hombres se alegraban por ese pequeño pero tan significante detalle que hacía Kadota por su pareja.

-Pero eso no es impedimento de todo lo que hemos acordado, Delic - Hibiya no sabía de qué estaba hablando Erika pero Delic se veía muy feliz y de acuerdo a lo que decía la castaña - por lo que, ¡Hibiya, vete a tomar un baño!

Sin esperar alguna respuesta, la castaña empezó a empujar a Hibiya hacia la salida de la cocina - Te tienes que bañar y ponerte guapo.

-Pero ¿por qué? - el pelinegro empezaba a poner cada vez más resistencia.

-¡No preguntes y simplemente haz lo que digo! No te arrepentirás.

Hibiya no estaba tan de acuerdo por eso último pero decidió hacerle caso e irse directo al baño, tal vez no se iba a poner sus mejores vestimentas pero si algo digno para salir por sí la castaña se le ocurría algo estúpido y terminaban en la calle.

Una vez que el pelinegro se perdió entre las escaleras, Erika volteó a ver a Delic con una sonrisa de oreja a oreja.

-Es momento de poner en marcha nuestro plan ¿Te acuerdas del conjunto de ropa que te dije?

-Sí pero ¿cómo lo vamos hacer? tu tienes tu propia cita y yo todavía no me sé mover aquí.

-No te preocupes, Delic-chan~ Ya tengo todo planeado. Un taxi vendrá a las 8 en punto a recogerlos y los llevará a donde tengan que ir, es sencillo. Y cuando quieran regresar, simplemente deja que Hibiya se encargue o róbale su celular y llámame, sé que aprendes rápido todo lo que te enseño.

Delic sonrió ya más confiado, era verdad que todavía le daba algo de miedo en salir a la calle solo pero su lado aventurero siempre ganaba en las batallas internas que tenía y ahora estaba más que emocionado - Entonces supongo que te vas ahora para que te arregles para tu hombre.

-Nada de eso, primero tengo que dejarte presentable. Ahora, siéntate.

Una vez bañado y en ropas limpias, Hibiya bajó todavía no muy convencido por lo que se vendría y más porque no se escuchaba ruido alguno además del canal de música jazz que había estado prendido desde que se había metido a bañar.

-Bajas en buen momento - "saludó" el rubio, dándose cuenta de la presencia del pelinegro.

Se quedaron un buen momento viéndose, más bien, Delic esperando alguna reacción por parte de Hibiya y este mirando de pies a cabeza con una cara embobada que ni siquiera sabía cómo disimular.

"Erika…" pensó el pelinegro "Aunque… hoy se lució. Él se ve tan…" Ni siquiera terminó su pensamiento para evitar que su sonrojo se marcara aún más. Erika había tenido la excelente idea de peinar a Delic de una manera que nada obstruyera en su vista para poder admirar aquel peculiar tonalidad que Delic llevaba por ojos. Hasta el momento no se había dado cuenta de la intensidad de la mirada de este, parecía como si fuera un depredador observando a su presa, lista para saltarle encima y comérselo.

En ese momento, un claxon sonó justo afuera de su casa, sacando de su embobamiento a Hibiya.

-¡Ya llegó! - anunció felizmente Delic y su mirada cambió de un depredador a la de un niño en una fracción de segundo.

-¿Quién llegó?

Delic ni siquiera le contestó a Hibiya y así, como estaban los dos, agarró la muñeca del pelinegro y lo arrastró hacia afuera, dejando ver que la persona que había tocado el claxon era un taxi.

No supo muy bien cómo pero terminó subiéndose al vehículo sin llaves, celular o cartera en sus bolsillos. Miró al rubio que estaba como un niño en navidad, literal.

-¿A dónde me llevas? ¿Y Erika? - se animó a preguntar después de unos minutos de trayectoria.

-Vamos a cenar y Erika se fue desde hace mucho para irse con Dotachin.

-Y ¿cómo vamos a ir a cenar y pagar el taxi si me sacaste de la casa a la fuerza? Ni siquiera apagamos las luces.

-No te preocupes, Erika se encargó de todo.

Más de sentirse aliviado, temía por su cartera ¿A dónde había programado la cena? Conociendo a Erika, era capaz de olvidarse de dejar un prepago y dejarle toda la cuenta a él ya que Delic no tenía nada de valor.

Siguieron su camino en silencio hasta que el taxi se detuvo en pleno centro de Ikebukuro. Se bajaron los dos y les dieron sus debidas gracias al conductor y este se fue, al menos Erika si había pagado con tarjeta antes de irse.

Caminaron un par de metros hasta que el rubio se detuvo en frente de uno de los innumerables restaurantes de la zona. Hibiya se detuvo igual y levantó la mirada: Kentucky Fried Chicken se leía en grande junto con el famosísimo logo del señor barbón vestido de blanco.

No supo por qué la idea de una cena romántica se le había cruzado por la mente aunque agradecía que la cena era más como una entre amigos que otra cosa.

Entraron al llenísimo lugar y buscaron una mesa con la mirada. Todo lleno. Fueron al segundo piso: todo lleno. Subieron al tercero: todo lleno. Además de que la larga cola para pedir algo llegaba hasta afuera del establecimiento.

Delic se veía frustrado, no esperaba que todo Ikebukuro decidiera comprar comida rápida como ellos lo habían pensado. Lo que Delic no sabía era que esa era la tradición.

Miró a su acompañante y éste le regresó la mirada. La gran pregunta era ¿Y ahora qué?

Después de perder casi una hora esperando a ver se desocupaba alguna mesa, los dos hombres decidieron salir del local. Hibiya estaba hastiado de tanta gente acumulada en un solo lugar y Delic triste porque no podía probar la deliciosa comida que Erika le presumía que vendían ahí.

"Genial…" pensaba Hibiya de mal humor "No solo estoy cansado y estresado, también tengo mucha hambre"

Siguieron caminando sin ninguna dirección aparente hasta que se detuvieron en un parque y Hibiya se sentó en la banca, no era mentira cuando decía que estaba cansado, le dolían los pies.

-Entonces… - habló Delic, tratando de suavizar el ambiente - ¿Qué más se hace en navidad?

Hibiya soltó un sonoro suspiro mientras se recargaba aún más en la banca - Normalmente hoy es un día para pasarla en pareja que otra cosa: salen a cenar, se dan regalos, pasean por la ciudad… cosas como esas.

Después de escuchar la explicación que era casi lo mismo que Erika le había dicho (sin las descripciones y comentarios extras de cada actividad), se sentó a un lado de Hibiya en silencio.

Los permanecieron así unos largos minutos hasta que el rubio volvió a romperlo - Entonces… supongo que nos regresamos ¿no?

-Si… será lo más inteligente.

Dicho esto, los dos se levantaron y comenzaron a caminar hacia la gran avenida y parar un taxi.

-Ahora tengo que ver qué vamos a cenar… no tengo nada pre hecho.

-Amm… Sí hay algo de comida preparada - Esto llamó cien por ciento la atención del pelinegro - Erika me enseñó a cómo hacer hot pod hoy en la tarde y al final lo guardamos, teníamos planeado que ese fuera la comida de mañana.

Hibiya tenía muchas preguntas ante aquella afirmación y por un momento no supo cuál hacer primero - ¿Cómo lo hicieron si yo no tengo las hoyas necesarias para hacerlo?

-Ah, eso… Erika me llevó a su casa y ahí cocinamos.

Bien, con eso ya respondía el hecho de ausencia del olor además de que era un platillo algo tedioso de hacer por lo que eso significaba era que Erika ya había planeado hacer hot pod y le regaló un pedazo a Delic por ayudarle.

-¿Por qué no dijeron nada sobre cocinar? - era otra duda de las importantes.

-Era sorpresa, estaba planeado para que fuera el desayuno para mañana.

"Si realmente hay hot pod y con el bento que no me comí en el trabajo entonces ya se puede hacer una cena decente" Hibiya esbozó una sonrisa ante aquel pensamiento.

-Bien, nos vamos a la casa y calentamos el hot pod, es suficiente para cenar.

Delic no estaba muy bien seguro del cambio brusco de humor del pelinegro pero no comentó nada, le gustaba más ver a Hibiya sonreír que con su cara de pocos amigos que traía hace unos minutos atrás.

Y así fue como los dos llegaron a la casa en taxi, pagando con el dinero de Hibiya.

Y como había dicho, toda la casa estaba con las luces prendidas, la televisión seguía en el canal de música jazz y las pertenencias del pelinegro seguían en la habitación de este.

Se pusieron cómodos y empezaron a calentar la comida. Hibiya sacó el bento y empezó a dividirlo equitativamente mientras la microondas avisaba que el hot pod ya estaba caliente y listo para servirse.

Del almacén, Delic sacó una botella de vino que Hibiya no sabía que tenía hasta que el rubio le comentó que fue Erika la que lo compró, Hibiya se preguntaba si Kadota no se enojaba de que su esposa gastara tanto dinero en cosas que ni eran para ellas, conociéndolos, diría que ni sabía qué hacía la castaña con ese dinero.

Se sentaron en la mesa con las melodías provenientes del televisor y empezaron a comer.

-¡Está delicioso! - exclamó Hibiya, no sabía si en realidad estaba tan delicioso o era su hambre que le hacía sentir que tocaba el cielo con cada bocado. Claro que esto alegró al cocinero… más bien pinche, en realidad había sido Erika la que había cocinado todo y Delic simplemente ayudó a cortar todas las verduras y a menear la comida mientras se cocía.

Después de la cena en silencio, disfrutando de todos los sabores de la comida, la música y el buen vino que había escogido Erika, Delic se levantó rápidamente de su asiento y salió corriendo escaleras arriba, diciéndole a Hibiya que no se moviera de su lugar.

Con su buen humor restaurado por tener el estómago lleno, Hibiya hizo lo que le dijo el rubio y esperó pacientemente mientras se acababa su copa de vino. No tuvo que esperar demasiado.

Delic llegó con las manos escondidas detrás de su espalda y se paró a un lado de Hibiya.

-La verdad todavía no comprendo muy bien la festividad llamada navidad pero creo que me gusta y todo lo que quise era celebrarla como un japonés lo haría por lo que… ten - Detrás de su espalda, sacó un objeto rectangular con un moño colorido adornandolo - feliz navidad.

Hibiya vio el objeto que estaba decorado con papel de regalo y el moño en la parte delantera. Era un regalo. Un regalo que no sabía cómo había conseguido uno y no estaba tan seguro si lo que estuviera dentro fue algo que Delic escogió o Erika le dijo qué regalarle.

Agarró el regalo y le sonrió no muy seguro de sí mismo. Con algo de incomodidad, abrió el regalo bajo la atenta mirada del rubio y reveló lo que había dentro: un libro de su autor favorito. Hibiya sonrió de medio lado y miró a Delic - Gracias, Delic, yo… yo no me esperaba un regalo y no te compré nada. Lo siento.

-No importa - dijo Feliz el rubio - lo que sí importa es que te haya gustado el regalo.

No podría decirse que no le gustase pero sentía algo de decepción al darse cuenta que todo esta cena "navideña" no se había hecho sin que su amiga se metiera en su casa. Por un momento se había olvidado de que Delic era simplemente un extranjero, de país y de época, que solo trataba de aprender la cultura de su nuevo "amo".

Por un momento se sintió feliz de tener a Delic con él.

Agradeció por la comida y se excusó diciendo que se sentía muy cansado y prefería dormir pero Delic podía seguir aprendiendo de la navidad poniendo el canal de noticias en vivo donde daban el espectáculo de luces que Osaka presentaba año tras año.

Delic se fue feliz a la sala a maravillarse con el espectáculo mientras Hibiya trataba de dormir sin llorar por sumergirse en sus propios recuerdos.