Escogiendo los regalos


El día paso sin muchos contratiempos, los chicos jugando Quidditch, mientras Hermione los observaba tomando fotos. Al día siguiente los chicos despertaron muy temprano y empezaron a arreglarse, irradiaban su emoción por todos lados, incluso ignoraron a Peeves cuando este intento molestarlos, nadie iba a poder arruinar ese día, pensaban. Llegaron al Gran Comedor, donde ya estaban los profesores. Los chicos estaban apunto de sentarse.

- No chicos, desayunaremos en Hogsmade- dijo la profesora McGonagall.

Antes de partir, los profesores les explicaron la "formación" que iban a llevar, para que no hubiera ningún problema y si pasaba algo, pudieran protegerlos. McGonagall con Hagrid irían hasta adelante, y al final irían Snape con Dumbledore, en el centro estarían los chicos. Cuando estuvo claro partieron del colegio. Lo primero que hicieron al llegar a Hogsmade fue desayunar, ya que la mayoría estaba muriendo de hambre. Cuando terminaron empezaron a ver en tiendas para comprar los regalos más adecuados, no solo para el intercambio, sino también para sus familiares. Antes de separarse el profesor Dumbledore les había hecho un hechizo a cada uno, era un hechizo en el cual estaban comunicados entre si y de esa manera estarían enterados por si le pasaba algo a alguno, si atacaban a uno, los demás iban a sentir una especie de calor y un dolor soportable, el cual no se quitaría hasta que se reunieran con la persona que estaba siendo atacada. De esa forma podían estar un poco separados, aunque los profesores no se alejaban mucho de los alumnos.

El profesor de pociones observaba fijamente a Harry mientras cruzaba los brazos, el cual traía una hermosa sonrisa de felicidad. Hacia mucho que no lo veía sonreír así…si, el, el profesor Severus Snape se fijaba en eso. Mientras lo miraba se preguntaba que iba a regalarle. Le pidió ayuda a Dumbledore, pero el condenado viejito no se la dio, solamente le dijo "estoy seguro que encontraras el regalo ideal para Harry", ¿Cómo podía regalar algo, si ni siquiera sabia los gustos del chico?

En ese momento Severus volteo hacia una tienda que llamo su atención, entro en ella viendo montonales de increíbles cosas mágicas. Dio una vuelta por ahí, viéndolo todo, tenia el presentimiento de que ahí encontraría algo indicado para el adolescente y no se equivocaba, lo vio y al instante supo que eso le regalaría. Se acerco a el con una leve sonrisa. Era una pensadero de tamaño mediano en forma de la snitch dorada. El encargado se acerco a el y Severus con su tono más frío le dijo que se llevaba el pensadero, la sonrisa del encargado no se borro, pero se puso un poco nervioso, no era común encontrarse a una persona así en fechas tan especiales. Le pregunto que si quería envolverlo y el profesor dijo que no, aun tenía que llenarlo...cuando lo tuvo en su poder le lanzo un hechizo para que se encogiera. Lo guardo y salio de la tienda, ya se había hartado de los niños que estaba ahí gritando emocionados que querían todo lo del lugar. Poco tiempo después se encontró con los demás, que iban repletos con bolsas llenas de regalos. Puso los ojos en blanco y les lanzo el hechizo que el había utilizado momentos antes para que fuera más fácil cargar con todo.

- Gracias profesor Snape- dijo Harry en un susurro.

El no respondió nada, pero mentalmente dijo "De nada Potter". Harry no pudo evitar mirar de arriba abajo al profesor y sin ninguna pena se le hizo algo sencillo preguntar.

- ¿Usted no compro nada profesor?

- Creo que eso no es de su incumbencia Potter.

- Si, tiene razón, lo lamento- bajo la mirada algo sonrojado. Y así emprendieron su regreso al colegio.

Al llegar a Hogwarts, todos se separaron para hacer sus respectivas cosas. Los chicos se fueron a la sala común de Gryffindor para envolver los regalos, no habían querido que los envolvieran en la tienda ya que de esa manera, envolviéndolos ellos, podían entretenerse un rato. Los profesores comenzaron a preparar todo para Noche Buena, querían que esa noche fuera muy especial para sus alumnos, ya que habían pasado cosas horribles, a su tan corta edad. Snape se retiro sigilosamente para que nadie lo notara, porque si se daban cuenta, Dumbledore lo convencería para que se quedara. Se dirigió hacia las mazmorras, al llegar ahí saco el regalo y lo volvió a su tamaño original. Se quedo mirándolo pensativo.

"¿Cómo es posible que vaya a recordar mis peores momentos solo para que el insolente de Potter tenga recuerdos de sus padres?, yo no tengo ningún recuerdo bueno de ellos, bueno, de Lily si, pero de su padre lo dudo mucho"

Cerro los ojos frustrado, ya era hora de que dejara en el pasado lo que había vivido con su padre, sobre todo ya era hora de que dejara de culpar a Harry por los errores de el. Su padre había sido un arrogante y el chico no lo era. Tomo asiento y puso su cabeza entre sus manos. Suspiro mientras pensaba en algunos de los momentos "agradables" que tuvo con los Potter. Sobre Lily no era muy difícil recordar, puso su varita en su sien y de ahí extrajo un pensamiento tras otro sobre ella. Se podía ver a la madre de Harry estudiando, animando al equipo de Gryffindor, besándose con James Potter…Severus sonrió tristemente al ver esto. Era cierto que el estuvo enamorado de Lily, pero hacia mucho tiempo que había superado eso. Ella era feliz con James, y el lo único que deseaba era su felicidad.

"Aparte gracias a ellos tienes a ese hermoso niño de ojos verdes"

El profesor no hizo caso a su entrometida conciencia que era la que había filtrado ese comentario por su mente. Pero sin poder evitarlo comenzó a pensar en Harry…si, solo por el se iba a esforzar a sacar los mejores recuerdos respecto a sus padres.

Por otro lado los chicos seguían envolviendo los regalos, Harry y Ron con ayuda de las chicas, ya que no eran muy expertos en eso, y el papel quedaba chueco o les faltaba.

- ¿Compraron el regalo para el intercambio?- pregunto curiosa Hermione.

Todos respondieron "si" a excepción de Harry.

- Harry, ¿no compraste el regalo?- dijo en tono reprobatorio.

- Claro que lo compre Hermy.

De acuerdo, había sido una mentira, pero lo hizo por su bien, no quería que Hermione se pusiera a sermonearlo por no cumplir con lo acordado. El se sentía un poco mal y nervioso al respecto. Estuvo buscando algún regalo especial para su profesor, pero nada le parecía suficiente para el. Aun así, él tenia la esperanza de encontrar el regalo antes del día de Noche Buena. Cuando terminaron de envolver su fueron a acostar. Harry no podía dormir debido a la presión que sentía sobre el regalo, se levanto, tomo su capa de invisibilidad, no sabia si lo regañarían por estar a altas horas de la noche paseando por el colegio en vacaciones, así que mas valía prevenir. En cuanto salio de la Sala Común se puso la capa y empezó a pasear por los pasillos de la escuela. Venia pensando en lo mejor que podía regalarle a Snape cuando una puerta se apareció a su lado.

- ¡La sala de los menesteres!, como no lo pensé antes.

Pensó en lo mucho que deseaba encontrar el regalo perfecto para su profesor y entro lentamente al cuarto secreto, como si temiera que esta vez le fallara y no apareciera nada. Pero nunca fallaba, al entrar se encontró en una especie de cloaca, era algo tenebrosa, pero sin dudarlo entro, al fin y al cabo no pasaría nada malo. Harry miro algo que brillaba en el centro y fue hacia ahí. Y ahí lo vio, un extraño, pero hermoso porta-pociones. Lo tomo cuidadosamente y lo observo con una sonrisa. Era de color negro con una hermosa serpiente plateada con unas gemas verdes, que eran sus ojos. La serpiente dio una vuelta por todo el objeto, como queriendo reconocer la mano que la tocaba.

- ¿Cómo funcionara?...bueno, ya me encargare de preguntarle a Hermione mañana.

Guardo su preciado tesoro y salio del lugar. Siguiendo una corazonada bajo hacia las mazmorras y vio al hombre que ahora ocupaba todos sus pensamientos. Estaba sentado en una de las ventanas, su perfil era reflejado por la luz de la Luna. El corazón del adolescente comenzó a latir como loco, era hermoso... ¿como no lo había notado antes?

En ese momento el rostro del profesor se dirigió hacia el. Harry no sabia que hacer, comenzó a avanzar lentamente hacia atrás, rezando por no golpearse o caerse con algo y que eso delatara su presencia. Observo como Snape sonreía muy levemente.

- Vaya a dormir Potter, ya no son horas para que usted este despierto.

Harry se quito la capa de la cabeza.

- ¿Cómo supo…?

- Digamos que voy conociendo sus mañas, ni siquiera en las vacaciones puede quedarse quieto.

Aunque su tono de voz era frío, Harry no lo sintió tan golpeado e indiferente como antes. Y aparte no lo estaba sermoneando, muchas cosas nuevas estaban pasando en aquellos días.

- ¿No me regañara?- en cuanto pronuncio esa pregunta se arrepintió de haberla hecho.

- No, son vacaciones. Aparte esta seguro en Hogwarts. Ahora váyase Potter, no haga que me arrepienta y mi espíritu bueno, debido a las fechas, desaparezca.

Se volvió de nuevo para ver la luna y Harry hizo una locura...se acerco a el y le dio un beso en la mejilla. El profesor volteo sorprendido, se quedaron mirando un buen rato sin saber que hacer o que decir, y cuando el chico reacciono...salio corriendo. Snape lo observo hasta que se perdió de su vista.

- Ese chico me esta volviendo loco...

CONTINUARA...