A/N: ok, acá esta el tercer capitulo, espero que no sea demasiado... Bella. En fin, el proximo capitulo sera mas interesante... lo prometo.
Todos los personajes pertenecen a stephenie meyer. Thanks.
Capítulo 3: Reflexión
BPOV.
Mientras viajaba con Charlie a casa, no iba prestando atención a nada. Hasta que escuché algo en la radio que me shockeo. Era una canción que Él amaba, todavía recuerdo cuando la cantó en nuestro viaje de regreso de Port Ángeles el año pasado. Enloquecí con la necesidad de alejar los recuerdos de mi mente. Casi sin pensarlo, apagué la radio, sin siquiera preguntarle a Charlie. Me miró extraño, pero no dijo nada, supongo que presentía que había una razón detrás de eso. Suspiró y volvió la vista hacia al carretera.
Siempre era lo mismo con las radios, o con los programas de TV, opinan sobre amor, pérdidas, y dolor cuando no tienen idea de lo que es. ¿Quienes son ellos para "aconsejar" a cualquiera? ¿Cómo haría conmigo? ¿Qué me dirían? "Lamento que tu novio vampiro te haya dejado, pero lo superarás". ¡Si claro, como no! ¡Dios! Odiaba a la gente cuando hablaba de esos temas, era totalmente insoportable. No podía imaginar a nadie soportar el dolor que yo sufría. De hecho yo no lo hacía muy bien. Pero, era lo mejor que podía dar de mi misma. Nadie entendía cuanto dolía y cuanto me costaba el solo hecho de respirar.
Traté de alejar los pensamientos de ese rumbo, peligraba el recordarlo, y no podía permitirme ese lujo. Volví a pensar en Jake en nuestro día juntos. De repente, comprendí que aunque quiera mucho a mis padres, era él quién me ayudaba a superar esta etapa, si es que eso era. ¿Quien me aseguraba que no duraría para siempre? ¿Tenía acaso alguna garantía que sanaría, y que me volvería a sentir entera y humana algún día? No. Absolutamente nadie me diría eso, pero, debía tener esperanzas, ¿verdad? ¿A dónde iría a parar si no las tenía? Me dirán negativa, pero mi vida era un infierno. Me resulto sádicamente gracioso el recordar que así es cómo yo siempre imaginé el infierno, un lugar sin Ed… me dolía mucho decir su nombre.
Tan rápido me pareció el viaje de vuelta a casa, estaba perdida en mis pensamientos cuando Charlie me tocó el hombro suavemente y me dijo que habíamos llegado. A veces, me daba pena mi padre, al pensar que debía soportar mis cambios de humor. No entendía como lidiaba conmigo, pero le agradecía en secreto que lo hiciera, ya que era la única persona por la cual vivir, a parte de Jake, pero esa amistad, al ser reciente, no me retenía tanto como mi papá.
Apenas entré a casa, saludé a Charlie y subí a mi habitación. No quería que me viera destruida, una vez más. Me bañé rápido, intentando disfrutar del agua caliente sobre mi cuerpo cansado debido a las noches en vela. Sentí como si renaciera, como si todo comenzara de nuevo. Sentí que por fin tomaba conciencia de mi vida, y muy a mi pesar, la vivía lo mejor que podía. Me acosté luego de secarme y vestirme, y me puse a pensar en mi día con Jake. Había sido muy bueno, era el único que podía hacerme olvidarlo, aunque sea por un rato.
El sueño de esa noche fue distinto. No era una pesadilla, sino un sueño placentero, estaba en la playa, acostada en la arena, riendo a carcajadas con Jake a mi lado. Me sorprendió que por primera vez en mucho tiempo, no despertara gritando a todo pulmón y tirando mi vaso de agua por toda la habitación.
Sentí como una revelación, algo me decía que iba a ocurrir algo horrible, pero que sin embargo, de eso sacaría cosas buenas. No llegué a comprender del todo la epifanía, ya que al darme cuenta de la hora me levanté de un salto y me preparé para mi día con Jake.
Esperaba con todas mis ansías verlo. El miedo a recordar latente en algún rincón de mi cuerpo, y aunque todavía no lo sentía, sabía que estaba allí, esperando un momento de debilidad para destruirme una vez más. No podía creer lo adicta que me estaba haciendo a Jake. Sin él no podía afrontar un día entero, era un poco aterrador. A mi no me importaba, pero era injusto suponer que a él tampoco. Tenía su vida, y yo no debería interponerme en ella, pero me era tan difícil estar sola. Lo único que pedía era un poco de piedad, alguien con quien compartir mi dolor. Y tal vez, solo tal vez, esperar que se vaya, o que cese de doler.
Salí de casa, me subí al coche y conduje hasta La Push. Aparentemente, el ruido que hacia mi camión era suficiente para anunciar mi llegada. Estacioné frente a la casa de los Black y apenas lo hice, Jacob ya estaba esperándome afuera, con una sonrisa difícil de resistir. Era tan contagiosa su alegría, que a veces yo también me sentía feliz. Por eso es que ansiaba tanto su compañía.
-Bells, ¿cómo estás tanto tiempo?-dijo haciendo aún más notable su sonrisa. Sin poder evitarlo, me eché a reír.
-Oh si, fueron unas largas horas-respondí entre carcajadas- yo perfecta, ¿y tú?-pregunté, solo para ser educada, sabía que estaba bien, lo podía leer en su cara.
-Excelente- dijo guiñándome un ojo-¿dormiste bien? Pareces cansada…-
-No más de lo usual. Estoy bien, no te preocupes. Así que… ¿qué haremos hoy?-pregunté para desviar el tema de conversación de mí, me ponía nerviosa que se diera cuenta de tantas cosas.
Como era de esperarse, el día pasó rapidísimo. Parecía que habían pasado minutos, y sin embargo, era ya casi al noche. Debía volver a casa, para prepararle la cena a Charlie. Luego de estar toda la tarde en el garage casero de Jake, volvimos a la casa así me preparaba para irme. Al entrar Billy nos dijo que Charlie llamó y estaba demorado, había tenido que ir a la jefatura porque lo llamaron de urgencia. Una serie de desapariciones tenían al pueblo asustado. Algo me decía que no eran obras aisladas, sino que estaban vinculadas. Si a alguien o a algo, no sabía. Pero tenía un presentimiento que la poca paz que había logrado no duraría para siempre.
Cené con los Black, y ya que Jake no me dejó marcharme sola, se quedó a dormir en mi casa, con el consentimiento de Charlie, obviamente. Parecía estar nervioso por algo, pero no podría decir que. Le pregunté si le sucedía algo, pero dijo que estaba bien, que no me preocupara. Armé el sillón para que estuviera cómodo y nos quedamos viendo unas películas hasta tarde. No sé en que momento de me habré dormido, pero sentí que alguien intentaba levantarme. Desperté sobresaltada y vi el rostro de Jake muy cerca del mío. Casi en un susurro le dije que me dejara en el sillón, que allí estaba bien. Me preguntó si quería que él durmiera en otro lado, y le pedí que no lo hiciera, que prefería estar con él.
No sé como nos acomodamos en el sillón, pero la noche pasó rápido y por primera vez, dormí tranquila. Sin miedo a despertar, sin miedo a las pesadillas. Con la tranquilidad de que Jake estaba conmigo y me protegía.
Bueno, espero que hayan disfrutado leerlo como yo disfrute escribirlo. Cualquier critica será bienvenida, en realidad, no estoy muy segura del capitulo. Prometo actualizar relativamente pronto.
Bye. Maggie
