owo casi terminamos, no hay problema, pero si sigo sin recibir reviews no subo nada o.ó

OoOoO-cambio de escena

Flash Back- Fin flash Back- Flash Back xD

FfFfF- cambio de escena en el FB

Pensamientos

"Súper Dúper recuerdos rápidos (¬¬U algún problema?)"

"Cosas en carteles o cartas" (D: así es) si es que hay

(N/A: notas de la autora :3) si es que tengo algo inteligente qué decir

(aclaraciones) si es que hay

Capítulo III

Abrió la puerta del edificio sigilosamente. Su esbelta figura iba cubierta por una capa negra que casi arrastraba al suelo.
Cerró la puerta con cuidado, para que el guardia que estaba a pocos metros de ahí no despertara de su profundo letargo.

-¿Va a alguna parte, Su Majestad?-

Todo su cuerpo tembló al escuchar la grave voz de su tutor, que seguramente estaba a sus espaldas y estaba cruzado de brazos, listo para regañarla.

-A...Auru- se puso más pálida que de costumbre.

-¿Puedo saber a dónde se dirige, Alteza?- preguntó acorralándola, frustrando su floreciente huída.

-Yo... iba al...- tragó saliva- al hospital.-

-¿De nuevo?-

-Yo sólo iba para...- bajó la mirada, ahora no tenía excusa¿cómo decirle al viejo de Auru que iba a sanar al chico mientras estuviera dormido?

-¿Quiere ir con Link, cierto?- él sonrió comprensivo- Aunque él sienta que usted pueda resultar lastimada, sé que es suficientemente fuerte como para sanar ese hueso roto¿verdad?-

Zelda se sobresaltó, y sólo atinó a asentir sorprendida.

-Lo sabía, no se sorprenda Su Majestad. Venga conmigo.- él la guió por las oscuras calles de la desierta Ciudad De Hyrule (a esas horas), dieron vuelta en una esquina y se pudo ver la fachada del hospital.

-¿Cómo lo sabías Auru?- habló ella en un tono quedo mientras se acercaban a la puerta. Un viento sopló y movió los cabellos de la chica, que no iban sujetos por ningún adorno.

-Sé que a usted le interesa mucho ese muchacho...- lo dijo como si fuera lo más natural del mundo.

-¿Qué!?- se horrorizó- ¡No¡Él sólo es mi amigo!- abrió los ojos perpleja, y el hombre se rió de buena gana.

-Pues claro que es su amigo¿qué pensó que estaba insinuando?- Auru miró a la chica con curiosidad.

Zelda suspiró, tratando de regresar a la normalidad su acelerado pulso, había caído en esa tonta jugarreta del hombre y ahora tal vez él pensaba que ella tenía algo con Link...
Su mente se paralizó.

¿Algo con Link?

Auru la vio divertido. Zelda comenzó a ruborizarse de manera extrema, y negó con la cabeza frenéticamente, quería negarlo.

(N/A: en el sitio oficial de Twilight Princess en español, dice que Auru es tutor o maestro de la Princesa Zelda. Él, junto a los sabios hacían de maestros, y así es como Auru se enteró del Patíbulo del Desierto, donde llevaban a los criminales peligrosos. Después, cuando todo Hyrule fue cubierto por el ocaso, supo que algo debía andar mal con ese lugar y el espejo maldito que según se usaba para mandar a los malosos a otra dimensión; Telma le habló de Link y lo demás ya se lo saben ustedes -w-U)

Llegaron a la puerta, donde Auru tocó. El médico salió algo somnoliento y preguntó qué querían. Después de una breve explicación el médico aceptó, y renegó que por qué no habían hecho eso antes, para que el joven se sanara.

-Es que es muy terco y no quiere que lo ayude- dijo simplemente al acercarse a su cama, donde dormía como un tronco.

-¿Y por qué quiere ayudarlo, Alteza?- preguntó simplonamente el hombrecillo de los lentes. Miró a la Princesa temblar de los nervios, tal vez la incomodaba con esa pregunta- bueno, bueno, haga lo que tenga que hacer.- se paró cauteloso a unos metros lejos de la cama, junto a Auru, que miraba a la chica con los brazos cruzados y una mirada serena.

Zelda colocó sus manos sobre la pierna entablillada y cerró los ojos. Concentró su magia en las palmas de sus manos, pensando en regenerar tejido dañado. Sentía como el calor de su cuerpo poco a poco la abandonaba y entraba en el cuerpo del muchacho durmiente.

-Basta.- escuchó lejanamente la voz de Auru y sintió cómo su cuerpo caía por la falta de energía.

OoOoO

Auru cargó el cuerpo inconsciente de la chica y lo colocó sobre una cama cercana a la del joven. Al dejarla suspiró.

-Aunque sea muy buena hechicera y todo eso, a esta niña le falta resistencia.-

-Pfff, deberías dejarla que fuera a ver el mundo y a trabajar en su estado físico. La encuentro muy pálida, debería estar más al sol.-

-Pero ella es muy delicada... su padre el Rey me encomendó antes de morir que la cuidara como si fuera mi propia hija.- Auru suspiró de cansancio.

-Ya no es una niña.- el viejo lo vio de soslayo- ella de seguro quiere salir y conocer su propio mundo. Por eso se está escapando tan a menudo, la tengo aquí todos los días, junto a este chico de Telma.-

-Je... Entonces¿ya escuchaste los rumores?- preguntó el hombre viendo al anciano limpiar sus lentes.

-Claro. Es la comidilla de todos en la Ciudad y en Kakariko.- se volvió a colocar sus lentes- Ya escuchado a muchos preguntarse cuándo se anuncia formalmente el compromiso entre estos dos- miró a los jóvenes- A la gente le encantó ver a estos niños juntos desde la anunciación del chiquillo.-

-Lástima que ellos no se quieran dar cuenta¿eh?- dijo con picardía.

-¿Qué están esperando!?- comentó el médico viéndolos seriamente- Si todo el mundo está enterado que se gustan, por las diosas...- rodó sus ojos hacia arriba, hastiado.

-Todos menos ellos.- Auru habló con un poco de melancolía en su voz- Si no se resuelve nada entre ellos, la corte está hablando de encontrarle un príncipe a Zelda, para que a finales del año se casen.-

-¿Qué? No puede ser.-

-Es por eso que... urge que se arreglen.-

OoOoO

Tanto descanso le había hecho bien. Sentía que estaba de maravilla, un peso menos sentía que le fue quitado. El dolor de la pierna ya no lo atormentaba como cada mañana...

Momento.

¿Por qué no le dolía la pierna?
Abrió los ojos de golpe y se quitó la sábana blanca ligera que tenía encima, miró su pierna, sin sutura, sin entablillado, sin el dolor.
¿Qué demonios había pasado?

Era demasiado temprano y el médico de seguro estaba dormido en algún lugar del hospital. Miró por todos lados y en las tres camas que había en esa habitación una estaba ocupada por una chica, que casualmente traía una tela negra algo conocida para él.

-Demonios- pensó auto regañándose.

Se sentó en la cama, y la tela de los pantalones largos negros que traía cayó hasta los tobillos. Ya no era que no le gustara la túnica verde que había estado llevando, es que estaba muy deteriorada. Y gracias a Telma había conseguido un poco de ropa más a la usanza de la capital de Hyrule. Una simple camisa gris y pantalones negros, que según había dicho Telma el día que se los vio puestos, lo hacía ver más paliducho que de costumbre.
Apoyó los pies sobre el suelo, y comenzó a levantarse. La pierna definitivamente no le dolía, pero estaba aún muy débil como para poder caminar bien. Cojeando levemente caminó hasta la cama que ocupaba la joven.

Si.
Zelda parecía un sueño dormida, tan relajada y sin tomar en cuenta lo que le rodeaba. El cabello sin tanto adorno ni nada que lo sujetase, a no ser por un listón que hacía de coleta, caían varios mechones por su cara, y los cabellos que acostumbraba usar con listones y que ahora estaban sin ellos estaban agraciadamente cayendo por sus... curvas femeninas.

El chico apartó la mirada avergonzado de que ideas tan raras surcaran por su mente. Se sentó suavemente en la cama junto a ella y comenzó a mover a la joven para que despertara.
Ella parecía no reaccionar, y lo único que recibió de respuesta fue un largo y profundo suspiro, después se acomodó en la cama y siguió durmiendo plácidamente.

Él siguió insistiendo, moviéndola lentamente. Ella no respondía, a veces podía tener el sueño muy profundo.
Colocó su mano izquierda en el hombro derecho de la joven, quedando levemente sobre ella estando aún sentado. Se acercó a su oreja y comenzó a hablarle.

-Zelda... despierta.-

Por su parte, la chica se comenzaba a desesperezar. La voz melosa del joven y el cálido contacto en su hombro la estaban adormilando y despertando de manera algo confusa.

-¿Link?- dijo en su mente y todo su organismo se terminó de despertar.

Al abrir los ojos y verlo tan cerca... no pudo evitar temblar de los nervios y ponerse colorada.

-Despertaste- dijo con alivio separándose de ella y quitó su mano del hombro, sentándose más derecho en la cama.

Verlo con el pelo revuelto, y una sonrisa algo forzada la hicieron preguntarse cómo demonios había acabado ahí en el hospital. ¿No le había dicho a Auru que la regresara a la casa?
No, al parecer no le había dicho. Y Auru la había dejado con Link toda la noche...

-¡Oh Diosas¡Pasé toda la noche con él!?- miró rápidamente a la cama que se supone estaría él, y vio que estaba sin tender, suspiró de alivio para después reprenderse por ser tan depravada.

-Zelda- su voz sonaba seria y con cierto reproche- ¿por qué?-

Ella supo en seguida que se refería a la pierna. Se sentó en la cama, y jugó con la tela oscura de la capa.

Link no comprendía. ¿Por qué ella se preocupaba tanto por él? No debía. No era correcto que la Princesa y próxima Reina de Hyrule se estuviera lastimando por un chico que había sido ganadero en algún momento de su vida. De un don nadie.
No era justo para ella ni para él.
Se lo agradecía, eso sí. Pero le resultaba demasiado doloroso aceptar que a ella le importaba, puesto que nunca podría formar parte de su vida.

-Por que te quiero mucho y no quiero que te pase nada.-

Bueno, era una razón...

-¿Qué!?- abrió los ojos asombrado y la miró cómo estaba toda roja y no enfrentaba su mirada.

-Es que eres mi único amigo y no me lo perdonaría...- aclaró algo apenada por si había sonado muy de doble sentido.

Parte de él se alegró y otra parte se entristeció.
Sabía que no era normal eso que estaba sintiendo por la chica. No lo era y no lo era. No era amistad y no quería aceptarlo. Lo supo muy bien desde que la vio sombría y serena esa vez cuando estuvo encerrada en esa torre. Lo supo cuando quiso darle algunas palabras de afecto y se acordó que no tenía las cuerdas vocales más que para aullar.

Pero no iba a dejar que ese sentimiento tan molesto en ese momento minara su amistad. Aunque él no lo aceptase, es que no podría llevarse a cabo. Así lo creía él y nadie lo podría cambiar... por el momento.

-Uff.- suspiró y miró al techo- ¿Pues qué más puedo hacer? No debiste, pero gracias.- sonrió sinceramente ahogando de nueva cuenta el sentimiento molesto.

-¿No estás enojado conmigo?- preguntó algo tímida, enfrentando por primera vez en todo el día los ojos azules del hylian, él negó con la cabeza suavemente.

-Nunca me podría enojar contigo.-

Él rió tímidamente y ella sólo sonrió.

-¿Interrumpo algo?- se escuchó la carraspeante voz del anciano haciendo presencia y lugar ahí, enfrente de la cama, los miraba como acusándolos de haber hecho algo.

Cada uno tomó prudente distancia del otro inconscientemente, y negaban con la cabeza frenéticamente.

-¡Ah que bien!- dijo con sorna- Entonces ya podrán ir desocupando las camas, que ya ninguno tiene nada que hacer aquí, desgraciadamente.-

- Que amable...- dijo por lo bajo Link mirando al anciano arqueando una ceja.

-Lo sé, lo sé. Soy demasiado generoso.-

OoOoO

Dos días habían pasado. Dos días de lo más normal posible en la ciudad de Hyrule.

Link poco a poco pudo ir regresando a su vida normal. Bueno, no tan normal, su vida nunca podría regresar a ser normal.
La casa que ocupaba cerca del mercado siempre estaba con mucha gente afuera haciendo bullicio. Eso no le molestaba, le agradaba ver a la gente.

Sentado a la mesa, en esa acogedora (pequeña pero lo suficientemente grande para uno) casita; comía con desgano una manzana, y pensaba qué podría hacer ese día.

Ya no cojeaba, y tenía que darle las gracias al doctor por los cuidados recibidos. Pero también a Zelda, que de nuevo se había arriesgado sin consultarle a nadie. Era tan terca a veces esa chica.

Suspiró, y le dio otro mordisco a su manzana.

Toc Toc

Miró la puerta como si hubiera hablado.

Toc Toc

Se levantó a abrir¿quién sería a esa hora?

-¡HEEEEEEEEEEEEY¡SEÑOR LINK!- gritó un hombrecillo algo chistoso, con una bandera en la espalda, gorra roja y vestido con una playera blanca y unos pantaloncillos cortos, muy cortos.

Ese señor era raro.

-Bueno tardes cartero...- dijo viéndolo con una mezcla de... no se qué.

-¡Tengo una carta para usted!- rebusca en su bolsa de entrega y saca una carta de sobre rojo- ¡De Telma para usted!- alarga la mano y espera a que Link la tome.

-Ehm...- él la toma no muy convencido- Gracias...-

-¡DE NADA¡DE VUELTA AL TRABAJO!- y diciendo esto se perdió entre la multitud.

Link se quedó con la carta en la mano, ese hombre le daba miedo.
Cerró la puerta y miró el sobre rojo, con un gatito dibujado. Seguramente Louise, la gata de Telma, que era la adoración de la mujer.
Sin ganas de nada abrió el sobre y sacó el papelito.

"¡Hola!
Link cariño... espero no te haya hecho mal el querido cartero, sabes cómo es él.

Pero vayamos al grano niño, no te hemos visto por aquí desde hace tiempo. Ashei y Shad preguntan por ti. Y Auru, sé que lo has visto mucho, puesto que está al pendiente de la Princesa.

No. No te enojes, no estoy insinuando nada. Ya me imagino tu cara.

Adivina, tu servidora cumple años hoy. ¿Cuántos?
Qué te importa... el punto es que daré una fiesta, y estas invitado.
Puedes llevar a quien tú quieras.
Será en el bar a las ocho de la noche, ven preparado para bailar, cenar y divertirte¡ah! y no te olvides de mi presente¿eh!?

Nos vemos ahí chico.

Telma."

Link hizo bola el papelito, junto con el sobre. Medio sonrió.
Nunca lo habían invitado a una fiesta. Y menos en un bar.

-Se podría decir que ya estoy grande- pensó con orgullo, y después miró todo su cuarto desordenado y se le bajaron los humos- bueno, bueno, no tan grande.-

Ahora la pregunta de oro era ¿qué regalarle a Telma? De seguro si no llevaba nada lo mataría.
Y estaba eso de "lleva a quien tú quieras"... le daba ideas raras, no le gustaría ir solo a esa fiesta.

Una sonrisa maquiavélica adornó su cara, recogió algo del desorden y se vistió con algo mejor. Daba gracias a Telma que lo había apoyado con la ropa; y se vistió con un pantalón gris oscuro, playera verde y un cinto gris oscuro también. Si no fuera por que casi toda la ciudad lo conocía pasaría inadvertido.

Salió apurado, algunos lo saludaban al pasar y él devolvía tímidamente el saludo. Enfiló hacia el castillo, que ya llevaba algunas mejoras en su reconstrucción.

OoOoO

Púshenle al cuadrito que dice Go!! TToTT plis! xD