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Capítulo 3:

La decisión correcta

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Llegó agazapada por la parte de atrás de la casa. No había sido muy difícil encontrar a la niña que se desmayó "repentinamente", con eso de que todos tenían noticias y las seguían repitiendo continuamente.

Vio a Asuka sentada en la mesa, moviendo sus pies de atrás hacia adelante, esperando por su madre y la comida que estaba preparando. ¿Cómo demonios iba a saber si la niñita había sentido lo mismo que ella? Tal vez si mencionaba a su amigo…obtendría una respuesta. El padre de la pequeña apareció con un golpe en la puerta.

—Estoy en casa— su esposa se asomó del cuarto continuo y Lucy tuvo que bajar rápidamente para evitar que la vieran. Se escucharon pasos y conversaciones seguidas de risas; se escuchaba un hogar cálido y la muchacha rubia suspiró, después de un rato agudizo el oído—…visto a Ajeel! ¡Falló el tiro decisivo!

Más risas. Lucy permaneció recargada en la pared sin perder ningún detalle. Al parecer, los aldeanos habían salido a cazar y habían regresado con un gran botín. Alzack entonces se quedó callado repentinamente—. Vieron a Natsu Dragneel en el bosque.

—¿Qué?

—Fue un vistazo, nadie está exactamente seguro de haberlo visto pero si lo vieron todos…probablemente…¿Asuka?

Un pequeño grito salió de la garganta de la niña y Lucy tuvo que mirar sin disimulo. Definitivamente estaba llorando, como si le hubieran arrebatado el mejor dulce que había tenido. Su madre le dio palmaditas en la espalda mientras la pequeña gritaba y Lucy de repente sintió su corazón roto en dos. Sí, era cosa de los vampiros.

Se dejó caer por la pared hasta que estuvo sentada en el suelo, con una mano agarrada de su ropa mientras las lágrimas contagiosas de Asuka le llegaban a ella. ¿Cómo era posible que ese sentimiento que se sentía tan real...fuera falso? Salió de patio trasero con lágrimas gigantes rodando por las mejillas.

Una mujer le preguntó si estaba bien y ella asintió alejándose. En tan solo unos minutos, se sabría que Lucy Heartphilia había sido vista llorando.

Llorando como si su mundo se estuviera consumiendo. Y parte de él lo hacía.

Se chocó directamente con Ajeel—. Miren que tenemos aquí, la princesita está llorando porque vamos a dar caza a su novio.

Lucy se alejó con los ojos muy abiertos.

—¿No lo sabías? —Le dio una sonrisa siniestra—. Nadie que sobreviva en el bosque solo puede ser humano. El demonio debe ser cazado para levantar maldiciones del pueblo.

—¿Están locos? ¡No pueden matar a un…humano! —lleno sus pulmones de aire. De repente se notó rodeada por personas, que la miraban sorprendidos. Ella les regresó la mirada y aterrada giró sobre sí—, ¿De verdad? ¿Todos están de acuerdo?

—El demonio se fue de este pueblo pero merodea en los alrededores—avanzó la misma mujer que había deseado que a Natsu se lo comieran los lobos—, no hemos sido salvados hasta que esté muerto.

—Llóralo todo lo que puedas ahora princesa, porque cuando lo encontremos, está frito.

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Lucy no fue a verlo aquél día, ni tampoco los que siguieron después. Tenía miedo que alguien la siguiera y descubriera la guarida de Natsu, los pobladores no se acercaban a la mansión por las antiguas leyendas, así que, extrañamente nunca pensaron en buscar ahí.

Natsu estaba a salvo por ahora.

Lucy estaba en un estado de obnubilación, permanecía sentada mirando a la ventana, preguntándose cómo demonios tantas cosas estaban sucediendo tan apresuradamente. Le daban ganas de gritar: ¡Esperen!, mirar a sus alrededores y componer algunas cosas, para después seguir adelante. Estaba abrumada.

Se encontraba sentada esa noche cerca de la ventana, mirando y esperando que esa no fuera la fatídica fecha en que salieran a buscar a Natsu. Rezando como todas las noches para que no le encontraran, pero ese día no parecía haber sido escuchada. Antorchas desfilaron frente a su casa y ella abrió la puerta para verlos de cerca, alguien se paró a su lado y volvió a ver a su pesadilla sonriéndole.

—Lo vimos al oeste—le comentó Ajeel con una sonrisa burlona—, te traeré su cabeza si así lo quieres. Después estarás libre para permanecer a mi lado. Natsu Dragneel no será un impedimento.

Ella iba a contestar pero el hombre dio media vuelta y volvió perderse entre el gentío. Se quedó atónita mientras todos entraban en el bosque, hacia la dirección incorrecta; cuando ninguna antorcha, pica o pala se vio a lo lejos, corrió como loca hacia el camino que llevaba a la mansión. En medio del camino escuchó a los lobos y maldijo por lo idiota que había sido al entrar de noche sin ningún arma más que la primera navaja que encontró.

Esperaba que Natsu llegara para salvarla de nuevo.

Pero los animales pararon de seguirla después de un rato de correr y cuando entró por la ventana de la mansión ya casi se sentía segura.

Subió hasta la habitación del vampiro con pasos rápidos pero no encontró a nadie. No había rastros de animales muertos ni sangre por ningún lado. Abrió todas las puertas y en ninguna encontró nada. Nada.

Estuvo a punto de soltarse a llorar hasta que escuchó la puerta de la entrada abrirse con un crujido y una sombra entró cargando los dos lobos restantes, los dejó en el suelo con pesadez y subió con pasos pesados. La sombra se deslizó sobre los primeros escalones, con la capa negra moviéndose detrás de él y golpendo al final contra sus pesadas botas negras. Lucy bajó rápidamente hasta encontrarse con él.

—¿¡Dónde estabas!? —le espetó con rabia. Él levantó una ceja malhumorado.

—Salvándote. —Dio un paso más llegando hasta topar de cerca con ella y el cuerpo de Lucy reaccionó por sí solo. Sus brazos rodearon su cuello y le dio un abrazo muy fuerte, con los pies en puntillas incluso aunque él estuviera un escalón abajo. Las lágrimas la asaltaron, y cayeron sobre el hombro del vampiro asemejando pequeños cristales; Natsu permaneció quieto durante unos segundos de completo silencio, después habló—, ¿Tanto te asustaste?

—Vienen por ti.

—¿Qué? —Se separó—, te están buscando del otro lado del bosque. Quieren matarte.

Sus ojos se encontraron a poca distancia y Natsu rodó los ojos después de una mirada incomprensible—. Apostaría que es culpa de Ajeel.

Ella pestañeó.

—¿Cómo lo sabes?

—Está enamorado de ti, Lucy. —Pasó a su lado, esquivando a la rubia en el camino. Ella tuvo que seguirlo hasta la habitación casi pisando sus talones—, toda la vida ha intentado llegar a ti. Puedes agradecerme.

—¿Qué? —bajó la mirada y se obligó a recordar muchas cosas. Natsu se quitó la larga capa—. Entonces le has estado mintiendo.

—No realmente—dijo sentándose sobre una mesa de madera—, sólo jugué con su vista y las cosas a mi favor. Puedes culparme de egoísta, no quería que nadie más te tuviera, mucho menos un imbécil como aquél—dejó de hablar mientras ella parecía procesar la información—. Creo que hice algo que alerto a los aldeanos de mi presencia.

—Te vieron.

—No. Mordí a alguien—La muchacha se quedó de piedra, ¿Qué había hecho qué? Sus manos se cerraron en puños—, a una campesina. Quería-

—Sabes que me tienes a mí. —Se sentó en el sillón de terciopelo. La furia apareció de repente—. ¡NO TENÍAS QUE HABERLA MORIDIDO! ¿Por qué a ella sí? Dijiste que yo era… ¡Porque hiciste eso! ¡Muy aparte de mis sentimientos no tomados en cuenta, fue una idiotez! ¡Te expusiste y por eso van a matarte!

—No dejaste que terminara de hablar.

— ¡No me importa! —Se levantó de golpe—. Eres un idiota.

Natsu le lanzó un libro de forma suave y ella lo tomó en el aire, miró el título: Nosferatus. —Página 724.

Se sentía tan traicionada que estuvo a punto de regresarle el libro y salir huyendo, pero lo obedeció y buscó la dichosa página. Natsu comenzó a hablar después de un rato en que ella peleó con el libro, agitando las páginas hasta llegar a un lugar.

—La mordí para probar si reaccionaba como tú—ella volvió a congelarse y levantó la vista llorosa—, no lo hizo. Y su sangre no sabía a nada, estaba insípida, grumosa y me causo arcadas. Lee el último párrafo.

Lucy parpadeo y regresó la vista acuosa—. Respecto a la sexualidad, los vampiros tienen virilidad extraordinaria y extremadamente sensual, son conquistadores irresistibles, tanto hombres como mu-

—¡Página 724! —la corrigió el sonrojado vampiro. Lucy miró la página, se había equivocado. Le dio una sonrisita de disculpa y cambio a la siguiente página—. Agh—Natsu estrelló la palma en su frente.

Se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas aunque hay descripciones de que también son antropófagos y en algunas culturas se consideraba que la sangre no era la base de su sustento, sino el "fluido vital" humano o la energía psíquica. Esto hace referencia a la vida del humano y los sentimientos de cada uno de ellos; se menciona que si un vampiro tomaba el fluido vital de la persona que amaba (ya sea vampiro o humano), éste fenómeno se podía revertir—Lucy paró de leer incapaz de creer lo que estaba leyendo. En algún momento Natsu se había sentado frente a ella y sus miradas se cruzaron por encima de la pasta del libro; regresó a leer—, Si los sentimientos eran mutuos, se creaba el "designio", donde ya sea solo uno o ambos, podían comer del otro. Si esto era violado, se consideraba un acto de adulterio.

Mordió su labio inferior y bajó el libro—. Eres un infiel.

Natsu le dio una sonrisa ladeada—. ¿Eso es lo que te importa? Estaba buscando una explicación hasta que di con eso— los hoyuelos en sus mejillas la hicieron derretirse y olvidarse de todos los problemas. Ni si quiera estaba carburando bien hasta que una mano llegó hasta detrás de su cuello, enredándose entre sus hebras doradas para empujarla en su dirección.

El beso comenzó lento, con respiraciones mezcladas y tanteando el terreno que ansiaban probar, Lucy se acercó más para presionar sus bocas mucho más juntas y pronto se apresuró a deslizar sus labios. Sus respiraciones se volvieron agitadas y el sonido de sus labios al separarse y volverse a juntar era lo único que se escuchaba en la sala.

Se recostaron en el sofá entre besos y caricias; de alguna forma, la falda de su vestido rojo había subido por sus muslos y ahora enredaba sus piernas en las caderas del vampiro. Sus manos buscaron su espalda sin separar sus labios en ningún momento. Natsu empujó sus caderas hacia él y ella dejó escapar un gemido que terminó rápidamente siendo devorado por la boca de él; ninguno de los dos se dio cuenta de que estaba sucediendo hasta que Natsu se encontró a si mismo empujando el sedoso cabello de Lucy de su hombro y mordiendo el cuello largo y perfecto. Tuvo que rasgar el vestido de Lucy por una manga para tener su premio.

Un jadeo se escuchó cuando él succionó la sangre que empapaba sus labios, luego paró por completo. No quería, podría matarla si seguía.

Sacó los colmillos y se puso de pie pasando una mano por su cabello, Lucy se incorporó con los codos—. ¿Estás bien? —Él no contestó—, no vas matarme.

—Eso no lo sabemos.

Lucy gruñó y se levantó detrás de él con pesadez—: Mataste a alguien.

Natsu tembló y caminó dentro de la habitación, parecía un gato encerrado—. No lo recordaba. Últimamente con la aparición de todo esto, he estado recuperando memorias, ¿Sabes? Recuerdo perfectamente la herida de tu pie cuando te salve de la trampa, y recuerdo todo lo que me dijiste. Yo…creo que mate a mi madre. Ni si quiera recuerdo su cara pero si el sabor de su sangre.

Lucy trago duro.

—Era como la tuya. Suave, dulce, amable y…me gustaba tanto que no pude parar. Más bien, creo que no sabía que tenía que parar y la maté—la miró por encima de su hombro y ella apretó los dientes con fuerza.

—Ya no eres un niño—dio un largo suspiro—. Puedo esperar a que reacciones pero—se paró frente a él—, yo no soy frágil, ¿Bien? No soy tu madre.

—Eso lo sé—Lucy dejó un pequeño beso en sus labios. Él volvió a hablar después—. ¿Estás enojada?

—No debería—reflexionó ella por un segundo—, pero lo estoy. Me frustra un poco que juegues conmigo, como si yo fuera el ratón y tú el gato. —Dio media vuelta—. Nos vemos pronto.

—Llévate la capa—ella la agarró de donde colgaba y se encaminó hacia la entrada mientras se cubría los hombros y el vestido roto.

El aire frío de la noche le besó los labios y las mejillas. Dio media vuelta y se encontró al vampiro detrás de ella, él titubeo. La muchacha lo intentaba entender, de verdad que lo hacía, pero eso no le estaba ayudando en nada a ninguno de los dos. Cuando la había mordido de nuevo, casi sube al cielo y entonces simplemente se lo arrebató de nuevo, y la dejó peor que a una niña sin su dulce. Quiso llorar.

—Tienes sangre en el cuello—dijo él mientras se acercaba—, déjame…

—No.

Dio un paso atrás y le dio una mirada retadora. Si se atrevía a volver a jugar con ella, le iba a importar medio pepino que fuera un vampiro y le iba a dar una buena patada entre las piernas. Mejor amigo sus polainas.

Bajó de las escaleras.

—Lucy, no entiendes, si te quedas así, se verá la marca.

—No importa. Ya se quitará sola—salió corriendo hacia su aldea.

Su aliento caliente le tocaba la cara cada que espiraba. Corrió hasta que sus pulmones casi colapsaron y le rogaron que parara; sus piernas temblaron y su corazón parecía querer salir de su pecho. Miró por encima de su hombro y no vio nada, la mansión ya había quedado lejos y ella tenía que desviarse para llegar justo detrás de su casa. Vio el fuego desfilar hacia la aldea y con cuidado se agazapo entre los arbustos y la nieve, cuando todos hubieron entrado, ella se apresuró a llegar a su destino.

Tropezó con algo y se encontró con una mujer de cabello blanco mirándola desde arriba—. ¿Estás bien, Lucy? —Le sonrió con amabilidad mientras le tendía una mano—, ¿Qué haces fuera a esta hora?

—Mirajane—le regresó la sonrisa mientras se intentaba levantar, pero de repente alguien reemplazó a la joven.

—Vaya, vaya—Marin, uno de los esbirros de Ajeel, se cruzó de brazos sin quitarle la vista de encima. Desde el suelo, se veía enorme ante ella—. ¡Ajeel!

El nombrado no tardó en aparecer, personas que entraban al pueblo, regresaron sobre sus pasos para ver que sucedía. Lucy se tapó mejor el cuello con la capa. Ahora veía las repercusiones se su orgullo, maldita sea.

No tenía por qué temer, se dijo a sí misma mientras se levantaba de la nieve suave.

—¿Dónde estabas? —Cuestionó Ajeel levantando una ceja—, lo que llevas encima se ve muy elegante.

—¿De que hablas? —Respondió con un tono mordaz—, te he dicho que no metas tu nariz en donde no debes.

Él entrecerró los ojos. Maldijo cuando notó la mirada ganadora que le aventó; dio un paso atrás pero el hombre le arrancó la capa con fuerza y ella cayó de nuevo hacia la nieve, su cara término contra el suelo y su cabello se llenó de copos, dándole un aspecto todavía más blanquecino. Le gruñó a Ajeel desde el suelo.

—¿¡Qué demonios te pasa!? —él mantuvo en alto la prenda.

—Me atrevería a decir que esto parece viejo…no lo sé, como de la casa abandonada que está cerca del risco.

Hubo un jadeo al unísono cuando la gente vio el vestido rasgado de Lucy. Marin se adelantó levantándola de un brazo con rudeza, cuando le gruñó, él la soltó como si estuviera llena de pulgas—. Rabiosa.

Ajeel estaba riendo y avanzó hacia ella con grandes pasos, una enorme mano se coló por detrás de su cabello agarrándola con fuerza y obligándola a levantarse. Lucy gritó y, apretó los dientes y los ojos con fuerza.

—Contesta, princesa—volvió a reír y a Lucy le recorrieron escalofríos por todo el cuerpo. Alguien detrás de los matones estaba gritando que pararan y otros, como la señora loca, parecía gritar que también a ella la mataran. Ajeel levantó su cara para que lo mirara, y la rubia lo retó con los ojos. La sonrisa de él se borró en un segundo.

Dios mío, no.

Cubrió su cuello, pero era muy tarde. Peleó con ella para que se descubriera y levantó su cara con fuerza, los dedos le estaban lastimando las mejillas.

—Tú…—la soltó desde su altura y cayó por tercera vez, rodando por la nieve—. Te dejaste morder, ¿No?

Volvió a levantarse con los codos. Ajeel dio varios pasos largos y le grito en la cara—. ¡DEJASTE QUE TE MORDIERA! ¡ZORRA!

Natsu tenía razón. ¿Por qué no lo había escuchado? Respiró con dificultad, aterrorizada de lo que estaba sucediendo.

—¡ESCUCHEN TODOS! —Los aldeanos se quedaron callados, mirándola con sorpresa, irritación y enojo—, ¡se dejó tocar por el mismísimo demonio! ¡Tiene la marca en su cuello!

Lucy volvió a cubrir la marca de los colmillos.

—¡Volvamos al bosque y acabemos con él! ¡Nos ha dejado sin alimentos para el invierno y ahora también se está robando nuestras mujeres! —Lucy dejó caer la boca abierta—, ¿Qué más va a tomar de nosotros? ¡Debemos matarlo!

—¡Natsu es de Alcalypha! —Se puso de pie con la mirada más aterradora que tenía—, ¡No soy mujer de nadie! ¿¡Quién demonios crees que eres!?

Un golpe iba hacia ella.

Lo demás sucedió de un segundo a otro.

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Natsu paró el puño e hizo caer a Ajeel de un solo golpe. El hombre permaneció con la cara enterrada en la nieve.

Todos los demás parecían congelados en el tiempo. Natsu estaba delante de ella en guardia y esperando al siguiente idiota que se acercara, se mordió los labios mientras las expresiones atónitas regresaban y un hombre gritó al fondo.

¡Ahí está!

¡Matémoslo!

Él la miró de reojo—, ¿Estás bien? —Lucy asintió.

—Natsu, tienes que irte.

—¿Qué crees que te pase a ti?

—No tengo la menor idea, pero a ti te van a matar—le siseo mirando a los alrededores, ¿en qué momento todos los aldeanos los habían rodeado? —, vete.

Él le sonrió con sarcasmo—. ¿Por dónde?

Una flecha apareció de la nada. Fue a clavarse a los pies del vampiro y él mostró los dientes amenazantes y filosos, un gruñido felino que los hizo retroceder, ella localizó un espacio débil en la barrera de cuerpos. Su mirada se encontró con la de uno de los pueblerinos y este, pareció entender su intención, pero para cuando trató de avisar ya ellos corrían hacia él. Flechas filosas volaron hacia el lugar donde estaban, pero ya no encontraron carne que perforar.

Se internaron en el bosque con rapidez, las flechas siguieron cayendo a su alrededor, esquivando y avanzando llegaron a un claro y entonces una dio en el blanco. Natsu dejó de correr y ambos compartieron una mirada de terror.

—No.

Sus miradas se encontraron con la fecha que atravesaba a Lucy por la mitad del abdomen.

—No—repitió él. Lucy jamás lo había visto tan asustado—, No, no, no. ¡LUCY! —Sus piernas se doblaron y la atrapo antes que cayera, sus torsos juntos y sus brazos alrededor de ella—, ¡LUCY! ¡LUCCYY!

Su voz se escuchaba rara, desesperada, rasposa; la llamó varias veces hasta que tomó su cara entre sus manos y vio todavía el brillo que pertenecía en esos ojos oscuros—, ¿Mmm?

—No mueras—le ordenó y ella soltó un quejido.

—No…puedo seguir tus ordenes—le dijo con trabajo. Sonrió como disculpa y él gruñó desesperado.

—Lo harás, esta vez—sus manos subieron hasta su cabello y lo retiró de su cuello rápidamente—. Quédate conmigo.

La mordió lo más fuerte que pudo, la sangre salió a borbotones de su cuello y él la bebió toda, apresurado, rogando que no perdiera la vida antes de vaciarla. Algo lo hirió en el hombro, otra flecha, la primera de las miles que le siguieron, lo atravesaron por el abdomen y el pecho, con flechas tan largas que a Lucy también le llegaron y no notó que a ella también le disparaban hasta que las puntas tocaron su cuerpo.

No dejó de beber ni por un segundo hasta que el dolor lo cegó y la oscuridad engulló todo a su alrededor.

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Mucha gente lloró, mucha más de la esperada. Cuentan en Alcalypha que cuando el vampiro dejó de beber, alguien gritó de agonía; nadie supo quién, solo se escucharon los sollozos lejanos y horribles que provenían del bosque.

Los humanos alejaron los cuerpos de los muertos con dificultad, las flechas que compartían se habían encargado de atarlos muy bien. Las mujeres bondadosas, entre ellos, la madre de Lucy, los lavaron, cambiaron y los colocaron juntos en un ataúd. Layla decidió enterrarlos en esa misma colina; se fueron, dejándolos solos para traer a un hombre fuerte que se ofreciera a cavar la tierra.

Cuando regresaron, no había ningún rastro de cadáveres.

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N/A: Mis historias siempre son un revoltijo, jaja. Niños, estoy enojada con ustedes por que me adivinaron la historia :(, (ok, no toda, pero sí la mayoría) (Estoy perdiendo mi toque); muchos me comentaron de una historia de vampiros muy buena que anda por aquí en ff, no he tenido tiempo de buscarla (ya saben, final de semestre y nos explotan peor que a las torres de Pemex(México entenderá)), pero pronto lo haré x). La idea de que las parejas se alimenten siempre me ha parecido llamativa -aunque pensándolo bien, se escucha medio-creepy-.

Espero les haya gustado esta historia. Actualizaré un mini-epílogo muy pronto. Lindo día:)

Pd. No es cierto eso de estar enojada, no podría estarlo con ustedes. *los abraza*