Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, le pertencen a Stephany Meyer, la historia esta basada en el Conde de Montecristo, yo solo juegue un poco con los personajes y modifique los detalles de la historia dejando solo la escencia.

Capitulo 3

Edward POV

Abrí los ojos cuando escuche la rejilla abrirse, voltee mi rostro a la puerta, y ahí estaba el desayuno del día. Con mucho tedio me levanté del suelo, que se había convertido en mi cama, para tomar el plato.

Otra vez arroz pensé, no sé ni porque me sorprendía, siempre era arroz. Antes hubiera dado todo porque ese arroz se convirtieran, en no se… ¿huevos?, lo que sea, tenía demasiados años comiendo arroz, ya no sabía a nada. Antes podía imaginarme comiendo huevo, se me hacia agua la boca en sólo pensarlo, pero cada vez, cada día se me iba olvidando a que sabían las cosas, llegue a un punto en que ya ni me imaginaba comiendo otra cosa, porque ya no las recordaba. Solo ingería la comida para no morirme de hambre.

Agarré mi navaja y marque otra línea en la pared, llevaba encerrado cerca de 12 años.

Caminé hacia mi compañero y lo moví para que tomara su desayuno.

— Levántate viejo, tu desayuno está listo—él se había convertido en un gran amigo, me había enseñado muchísimas cosas mientras estuvimos encerrados.

El había sido encerrado por asuntos políticos, me había contado de su vida, incluso me había dicho su plan para recuperar su vida, si es que lograba salir de aquí, era un hombre poderoso, de gran fortuna, él me había enseñado sobre sus negocios, sobre el poder y política, pero de nada me serviría si no lograba salir de aquí, nunca supe el por qué me metieron aquí, pero si sabía quién lo había hecho.

Jacob

Era el único que sabía que estaba aquí, y nunca ha hecho nada porque me saquen, era precisamente él, el que se suponía que era mi mejor amigo, mi hermano, él era quien me había encerrado. Pero la pregunta era el porqué.

Durante todos estos años había acumulado rabia, enojo, frustración y tristeza en mi corazón, hasta el punto de que ya ni lo sentía latir, me había convertido en un ser frio, helado. El objetivo de todos estos sentimientos era Jacob, lo mataría cuando lo viera. Aún recuerdo su cara de burla antes de que se fuera dejándome solo aquí.

Lo último que recordaba era que al último los motores dejaron de funcionar aparentemente de la nada y comenzamos a caer, luego siguió el agua helada, parecía que me cortaba en mil heridas el cuerpo de lo helada que se encontraba, era de noche por lo que el mar se veía inmenso a mi alrededor, pero logré localizarlo, Jacob se encontraba a unos cuantos metros de dónde yo me encontraba, nade hasta él para ayudarlo. Él siempre había sido como mi hermano pequeño, siempre trate de protegerlo ante todo.

-Todo está bien Jacob, aquí estoy—lo tome del brazo, el correspondió a mi gesto aferrándose más a mí, en su rostro estaba pintada una mueca de terror, de miedo.

-Moriremos, esto no debía ser así, no se supone que sería así—gritaba mientras todo su cuerpo se sacudía por el frio.

-Tranquilo, todo va a estar bien. —traté de tranquilizarlo.

-NO!—me gritó deshaciendo mi agarre—no lo entiendes! No salió conforme a lo planeado, no se supone que sería así—me gritó desesperado. No entendía absolutamente nada de lo que decía.

Una luz me cegó completamente, el sonido de unas aspas girando me indicaron que se trataba de un helicóptero, se encontraba sobre nuestras cabezas, y de pronto un estruendo se escucho, y lo siguiente que sentí fue un dolor horrible en el pecho, algo me lo había atravesado, después todo se volvió negro.

-Por fin…-escuche levemente la voz de Jacob, desvaneciéndose a lo lejos.

o

o

o

o

El dolor se hacía cada vez más fuerte, quería despertar pero los parpados me pesaban demasiado, luche hasta que pude abrirlos un poco para luego cerrarlos inmediatamente por que había demasiada luz. Volví a intentarlo.

Lo primero que noté fue una figura que se encontraba delante de mí, sentado en una especie de banco. Mi vista comenzó a hacerse más clara hasta que pude reconocer al hombre que se encontraba ahí, era Jacob, sus hombros estaban hundidos y tenía la cabeza baja. Nos encontrábamos en una especie de cuarto, donde todo era de piedra, las paredes, el piso…era una especie de fuerte, de mi lado derecho en lo más alto de la pared se encontraba una pequeña ventana en forma de circulo con barrotes incrustados, por ahí es donde entraba los rayos fuertes del sol, se podía escuchar como golpeaban las olas contra la pared en el exterior, y el olor a sal me lleno los sentidos.

-Estas bien hermano—la voz me salió rasposa, Jacob voltio a verme. Su rostro era de incredulidad y de enojo.

-Sigues vivo—dijo sorprendido.

-Soy duro de matar—se lo dije en tono divertido, quería bromear con él para quitarle ese mal humor.

-Ya me doy cuenta— dijo... ¿Molesto?

-¿Qué fue lo que paso?—le pregunté

-Nos han encerrado—su voz era baja que apenas pude escucharle.

-Pero ¿Por qué? ¿No te han dicho nada?—trate de incorporarme, tenía una venda por todo el torso. Mi camisa estaba rota y me había quedado sin zapatos.

-No, solo nos encerraron—parecía que veía a un punto especifico de la puerta, como si quisiera derrumbarla con la mirada.

-¡Jacob Black!—gritó un hombre desde el otro lado de la puerta. Jacob parecía que tenía un resorte, por que inmediatamente se paró y llego a la puerta.

-Soy yo!—le gritó en respuesta Jacob.

La puerta se abrió, había un hombre bastante grande y musculoso, iba vestido con un tipo de uniforme azul, su piel era morena, más obscura que la de Jacob, su rostro reflejaba una edad de unos 48 años, las arrugas de su frente y sus ojos entrecerrados daban un poco de temor.

-Lo siento hubo una confusión—le dijo el hombre a Jacob en un tono de voz dócil, una voz que contrastaba totalmente con su apariencia física. —Lo está esperado una lancha para llevarlo a casa.

-¡Vaya! después de ¡¿Cuánto? ¡¿13 horas?—le grito Jacob con las manos alzadas como símbolo de desesperación. -¡Ustedes SI que son eficientes!—y comenzó a salir por la puerta, al ver que ya se iba, como pude me levante, el guardia vio lo que me proponía y saltó para detenerme.

-¡TU! ¡QUEDATE DONDE ESTAS!—Me gritó apuntándome con su dedo regordete.

-¡Jacob!, dile a este hombre que yo estoy contigo—le dije a Jacob, el hombre se voltio para darle la cara a Jacob. Jacob me miro por un largo rato para después ver al guardia.

-Quiero que lo dejen encerrado, y la única forma en que saldrá de aquí es muerto—había pronunciado esa frase lenta y suavemente, como si le estuviera explicando algo a un niño pequeño. Me quedé helado ante sus palabras. Después comencé a reír nerviosamente.

-Estas bromeando verdad—dije entre risas, el me contesto con una sonrisa, pero inmediatamente salió de ahí y el guardia iba a cerrar la puerta cuando Jacob me gritó.

-¡Disfruta tu estancia aquí Edward!—dijo de manera divertida para después soltar una carcajada y la puerta se cerró completamente.

-¡JACOB!—grité con la mayor fuerza que tenía. Después hubo solo silencio.

Seguí moviendo al viejo, pero no reaccionó, al final me di cuenta de que había muerto, grite desesperado al guardia, pero fue ahí donde encontré mi oportunidad para escapar. Después del desayuno, salí al descanso, pero volví a la celda, tratando de que nadie me viera, tomé el cuerpo de mi amigo, que ya había sido examinado por los doctores para declarar oficialmente su muerte y fue envuelto en una tela y amarrado; y lo escondí—sabia que lo que hacía estaba mal, pero creo que él hubiera preferido que escapará a que me quedara aquí—así que cuando el cadáver estuvo escondido, regrese a la celda, me envolví en las cobijas y como pude me amarré.

Pasó cerca de una hora aproximadamente cuando sentí que me movían, primero eran unos brazos, pensé que eran los guardias, para después aventarme a un lugar, por el olor salado, supe que estábamos en el mar, y después, sentí el agua helada, esperé un poco hasta que sentí que se alejaron, empecé a desatarme, y lo logré. Podía ver la extensión del mar, cerca estaba una playa y a lo lejos se veía un edificio que parecían ruinas, pero sabía que esa había sido mi prisión, frenéticamente nade a la orilla, pronto me vengaría.

o

o

o

o

Marque el número que Eleazar me había hecho aprender de memoria.

-Diga—la voz en el auricular se escuchaba amenazante.

-Necesito hablar con Jasper—

-¿Quién lo busca?

-Dígale que Eleazar me mando cobrar el favor que le debe—se hizo un silencio. Eleazar me había dicho que si no lograba salir de la cárcel, me encargaría a mí su plan de venganza contra los traidores que lo habían encerrado. Jasper jugaba un lugar estratégico en este plan, años atrás Eleazar le había salvado la vida, escondiéndolo de los narcotraficantes que lo buscaban, ahora era su turno devolver el favor, pero también lo utilizaría para mis fines. Sería una venganza doble.

-¿Quién es usted?—esta vez era una voz diferente, Jasper pensé.

-Mi nombre es Edward Cullen, Eleazar me envía, lo necesito.

-Eleazar no me ha dicho nada sobre usted.

-Eleazar está muerto.

-Entonces ya no tengo deuda, la deuda era con él, no con usted—la voz sonaba fría. Al menos esperaba un pequeño titubeo al saber que su salvador había muerto.

-Eleazar me contó todo, si no quiere que vaya con las personas equivocadas y de indicios de su localización, es mejor que me ayude—sentencie. Eleazar me había contado todo, él presentía que no lograría salir de ahí, pero me había encargado su misión, y con eso todos los nombres, localización y puntos débiles de las personas correctas. De las personas que me ayudarían a lograr su plan contra su familia, contra su mujer, ella había sido la traicionera.

-Bien, si sabe dónde encontrarme, lo espero—colgó. Sonreí, el tipo realmente pensaba que no sabía donde localizarlo. Pero la verdad es que ya tenía todo el plan en la cabeza. Eleazar y yo habíamos tenido muchos años en planearlo, previendo cualquier eventualidad, todo estaba cubierto.

Seguí caminando por las calles, los puestos de chucherías se encontraban a los dos lados de la calle, buscaba un lugar donde quedarme a dormir, se supone que por estos lugares debería haber una posada llamada, "La noche eterna" ahí trabajaba, una mujer, rubia, hermosa, llamada Rosalie ella me ayudaría a encontrar a otra.

Un puesto me llamo la atención, vendía collares y anillos, había un collar que se asemejaba al que le había regalado a Bella el día de su cumpleaños, de piedra ónix, largo, se lo había puesto una vez con un vestido blanco con reflejos dorados, que hacía ver su piel aun mas blanca, pero dándole un brillo encantador, su cabello caoba caía en ondas por sus hombros, sus hermosos ojos chocolate me miraban perdiéndome por completo en ella, deseándola.

Eran los 15 años de Alice, ella misma había organizado toda la fiesta, y por supuesto también se había tomado el tiempo de escogernos los trajes a todos, incluso a Bella le había comprado un vestido, que según ella, era perfecto para Bella. Me encontraba afuera de la casa de Charlie, esperándola recargado en mi volvo cuando de pronto la puerta se abrió.

Ya eran las 9pm así que lo único que daba luz en esa penumbra, era la luz procedente de la casa de Charlie, un faro que había en la esquina. Pero parecía que Bella brillaba como si todos los reflectores estuvieran dándole a ella. Su exquisita figura estaba envuelta en un vestido blanco con toques dorados, largo, su piel aunque parecía aun más pálida, parecía de porcelana, el collar de ónix que le había regalado le quedaba perfectamente. Era simplemente hermosa. Recorrí el espacio que había entre nosotros por simple impulso.

Cuando estuve cerca la admiré un poco más, ella se sonrojo ante mi mirada enardecida.

-¿Edward?—su voz dulce me llamó, la mire a los ojos, solo para lograr que se sonrojara más aun. Sonreí al ver que había tenido éxito.

-Te vez encantadora—le dije, ella sonrió.

-Y tú te vez imposiblemente guapo—su voz salía temerosa.

-¿En serio?—le pregunte juguetonamente— ¿Te gusto?—le pregunté, ella sonrió y solo asintió.

-¿Considerarías entonces no llegar a la fiesta y perdernos por ahí?—le dije en tono sugerente, y mordí mis labios para reprimir la tentación de besarla y hacerla mía aquí y ahora.

-Alice nos encontraría

-Tienes razón, vamos—la guie al auto.

Durante la fiesta no deje de mirarla, no la perdí de vista ni un solo instante, parecía un ángel caminando entre la gente, su sonrisa, su cuerpo, se veía tan dulce, tan hermosa, tan sensual. Sus finas y suaves curvas me tentaban a cada instante, hasta que en un punto de la fiesta, cuando todos ya estaban cansados y se sentaban para tener las últimas conversaciones antes de despedirse, tome a Bella por la mano y la jale conmigo y nos dirigimos atrás. Había un baño de servicio, odiaba hacerle esto a ella, pero realmente ya no lo soportaba.

-¿A dónde vamos amor?—no respondí a su pregunta, solo camine más rápido, y nos metimos al baño, le puse seguro.

-Ed—no la deje terminar cuando ya la estaba besando, deje que mis manos vagaran por todo su cuerpo, y acerque mi excitación a su cuerpo, quería que sintiera como es que me tenía, apenas y la roce, gimió deliciosamente contra mi boca.

La tome por la cintura y la subí a la mesa que estaba ahí con productos de limpieza y franelas.

-Perdón amor por tenerte en este lugar, pero ya no aguantaba. Mira como me tienes—le dije tomando una de sus manos y colocándola en mi excitación.

Ella solo mordió su labio y sonrió un poco. Acaso podría ser más deseable, pensé

Comencé a bersar nuevamente sus labios para después bajar a su cuello. Nuestra respiración se había vuelto irregular. Comencé a subir su vestido acariciando a mi paso la suave piel de sus piernas, cuando llegue al centro de entre sus piernas, un sonido nada humano salió de mi garganta. Estaba húmeda, estaba lista para mí.

Rápidamente hice a un lado un poco de la tela de su ropa interior, baje el cierre de mi pantalón y la penetré, de un solo movimiento y preciso.

Su cavidad era tan suave y cálida, solo pude penetrarla una, otra y otra vez, sus gemidos se hacían cada vez más fuertes, traté de callarlos con besos.

Nunca lo habíamos hecho de esa manera, siempre había sido un acto de amor, donde despacio acariciaba cada parte que estuviera tapizada por su deliciosa piel, hasta que suavemente nos fundíamos en uno solo.

Pero esta vez no era de esa manera, esta vez era pura necesidad, pasión. Podía ver en sus ojos que ella también lo deseaba.

Comencé acariciar su clítoris, su respiración se acelero.

-Edward—gimió mi nombre contra mi boca.

Sus paredes de su deliciosa cavidad comenzaron a cerrarse, su cuerpo comenzó a temblar, había tenido su orgasmo. Frenético comencé a penetrarla más fuerte y profundo sólo necesite cuatro estocadas mas para competir contra sus jadeos con pequeños gruñidos que salían de mi garganta.

-Eres mi vida—le dije una vez que nos habíamos recuperado.

-Tu eres mi todo—dijo dedicándome una sonrisa.

Ella acomodo su ropa interior, y yo solo cerré el cierre de mi pantalón, para salir como si nada a la fiesta que casi llegaba a su fin.

Su aroma a fresas me llegó de repente, sacudí un poco mi cabeza. Mi mente a veces me jugaba bromas.

El pensar en ella siempre dolía, mas porque tenía que ubicarme en la realidad, había pasado muchísimo tiempo, ella debió de seguir con su vida hace mucho tiempo, probablemente ahora estaría casada y con hijos, y yo estaba preparado para enfrentar esa realidad, bueno al menos eso era lo que yo creía.

Seguí caminando hasta que encontré el lugar buscado, se trataba de una construcción antigua, de tres pisos. Había un pequeño letrero de madera que indicaba que era el lugar correcto, me adentre en él. Había mesas de madera por todo el lugar, y al fondo una pequeña cantina, la gente del lugar me miraba con curiosidad.

Una chica rubia apareció al fondo, era alta, su cabello rubio ondulado le llegaba hasta la cintura, sus ojos azules eran hipnotizantes, su boca era color rojo intenso, hermosa. Me acerque, ella inmediatamente sintió mi proximidad, se alejo un poco mirando a todos lados.

-Tú debes ser Rosalie

La impresión de su rostro me hizo sonreír-¿Qué quiere?

-Eleazar me hablo de ti, ¿podemos hablar a solas?—mi voz era un susurro, pude ver en su rostro que había entendido. Se dio la vuelta y me pidió que la siguiera.

Llegamos a un pequeño cuarto del segundo piso, en cuanto estuve adentro empecé a hablar.

-Vayamos al grano, necesito localizar a Emmett

-Y por qué debería decirte donde esta—contesto en tono altanero. Sonreí.

-Sabes que de todos modos vendrá, si te pongo en peligro Emmett vendrá por ti—la tomé por la cintura e inmovilice sus manos y roce un poco su cuello con mi navaja.

-Yo a Emmett le importó un comino, porque diablos arriesgaría su seguridad sólo por venir a rescatarme.

-Yo sé que él te ama, más de lo que tú lo sabes, así que por favor no me hagas hacer esto por el lado malo, mejor di las cosas, y así todos nos llevaremos bien. —le susurré al oído. Al instante la puerta se derribó, dejando a la vista a un hombre de tamaño descomunal, podía leer la ira en su rostro, y lo adiviné, ese debía ser Emmett. Sonreí. —Genial, la persona que buscaba.

-Suéltala ahora mismo—gritó. La solté, Rosalie corrió a los brazos de Emmett.

-Necesito que me hagas un favor—le dije. El me miro y se rió.

-Y tú quien eres para creerte con la autoridad

-Eleazar me mandó—sentencie. Su rostro reflejaba incredulidad.

-¿Tu sabes donde esta?—preguntó interesado.

-Murió—mi voz se escucho muy débil, pero me había escuchado. Tragó saliva sonoramente—Y yo sé quiénes son sus asesinos—sus ojos se posaron en los míos impresionado, sabía que buscaba respuestas en mis ojos, no sé qué era lo que había encontrado, pero por su expresión sabía que me ayudaría-¿Me ayudaras?—su rostro se mantuvo neutral. Un silencio crepuscular se hizo presenté, después de un minuto, me ofreció su mano, como tregua. Estreché su mano. Sonreí. Las cosas estaban saliendo como lo planeado, y más rápido de lo que pensé.

o

o

o

o

-Estas seguro que Jasper nos ayudará—Emmett se removía intranquilo en su asiento mientras nos dirigíamos al escondite de Jasper.

-Lo hará, créeme.

-Es uno de los estrategas más poderosos, no puedo creer que Eleazar supiera donde localizarlo, bueno ya nada me sorprende.

Cada vez nos acercábamos mas a un pequeño rancho. Cuando nos encontrábamos a pocos metros de ahí, los guardias nos interceptaron en dos Jeeps, uno de cada lado, con unas ametralladoras que lucían muy amenazantes.

-¿Qué quieren?—Unos de los guardias nos gritó.

-Buscamos a tu Jefe—gritó Emmett –dile que el Sr. Edward Cullen—me señalo a mí—quiere verlo.

Uno de los guardias tomó el radio y comunicó nuestro mensaje. Momentos después la puerta principal se abrió.

-Está bien, el señor los espera—Emmett arrancó el auto y entramos al rancho, los guardias nos escoltaron hasta la puerta.

Debo decir que tal vez por fuera se viera como un lugar sencillo, pero por dentro era otra cosa, el recibidor parecía todo un palacio, los sillones eran rojos. Sabía, por lo que Eleazar me había contado, que Jasper era estrafalario, pero no me imaginaba en que magnitud.

Las puertas laterales, que parecían hechas de oro, se abrieron dejando ver a una figura, alta, delgada, su cabello rubio largo hasta los hombros, sus ojos azules y un rostro pasivo; nos levantamos para recibirlo, sus ojos se posaron en Rosalie primero, después en Emmett y por ultimo en mi.

-No creí que pudieras localizarme—confesó, invitándonos, con un gesto con su mano, a tomar asiento nuevamente. El tomó el asiento que estaba frente a nosotros.

—Se todo lo que debo saber—dije confiado.

-Y dime, en que te puedo ayudar—su voz sonaba tranquila, pacifica, como si sólo estuviéramos tomando una taza de té.

-Necesito tu ayuda para llevar a cabo una venganza, conozco a los traidores, quienes encerraron a Eleazar en la cárcel.

-Yo sé quiénes son—me sonrió, y se puso hacia delante sosteniéndose con los codos en las rodillas—o debo decir quién—sonrió—la razón por la que sigo soltero es por la misma razón, su esposa de Eleazar fue la parte medular para la trampa, ¿Quién iba desconfiar de la mujer que amas?, solo los débiles—la última frase, pareció que la dijo mas para él que para nosotros. Y yo sabía el porqué.

-También tengo una venganza personal—solté, sus ojos se engancharon con los míos—una venganza que a ti también te interesa.

-Dime

-Conozco a quien te traicionó—su rostro no se inmutó—todo está involucrado con todo, solo unos cuantos conocen la cárcel donde nos mantuvieron a Eleazar y a mí encerrados. Por lo que todos se encubren mutuamente. —Él solo asintió señal de que me escuchaba, proseguí. — Aro, junto con Billy Black, idearon todo para derrocarte, pusieron a toda tu gente en tu contra y por supuesto, involucraron a María en este asunto—a pesar de que su rostro parecía neutral, podía ver en los ojos de Jasper que la ira que había en él era grande. Aro había mandado a Félix, para que lo ayudara a averiguar los puntos débiles de Jasper, Félix se involucro con María, y esta cayo rápidamente en sus brazos, al final ella terminó diciéndole en donde podía encontrar a Jasper, quienes eran sus aliados y cuáles eran sus planes. Así fue como cayó Jasper, y la razón por la cual se tuvo que ocultar. María lo había traicionado.

—Jasper, Aro es la mente de todo esto, él quiere quedarse con todo el poder, Eleazar estaba en su camino, él sabía que Eleazar era con el mayor poder político, los gobernantes confiaban en él, y hacían lo que él decía, por un lado, porque te tenía a ti, como su estratega y a Emmett como su fuerza. Aro utilizó a Billy Black para derrocarte, y teniéndote a ti bajo control, todo lo demás era sencillo, ya que Eleazar se había quedado prácticamente sólo—Eso fue lo que prácticamente sucedió, ya que él huyo después con su esposa, pero él no sabía que ella tenía un romance con Demetri, mano derecha de Aro, por lo cual, al igual que Jasper terminaron por encontrarlo y encerrándolo.

-¿Te das cuenta?...de esa manera nos podemos vengarnos de todos, todos salimos ganando, porque todos obedecen a uno solo. Eleazar quería vengarse de Aro y Demetri, y tu de María y Félix. Si logramos derribar a Aró, todo lo demás caerá por su propio peso.

-Y tú que ganas, yo nunca había escuchado tu nombre, tu de quien te quieres vengar

-Mi asunto es con el hijo de Billy Black, Jacob. La razón por la cual no habías escuchado mi nombre, es porque yo no estaba involucrado en todo esto, hasta ahora.

-¿Jacob Black?...lo conozco—rió un poco—Billy realmente se siente muy decepcionado de su hijo, el niño no parece tener las agallas para estar en este mundo—me sonrió— ¿fue él que te mandó encerrar?—asentí-¿Y cuál fue la razón?

-Es lo que voy a averiguar… ¿Estas dentro?—me sonrió.

-Cuentas conmigo—dijo ofreciéndome su mano, la estreche. —Y ustedes dos, que lio tienen metido en este asunto. —Jasper se dirigió a Emmett y Rosalie.

-Eleazar era como un padre para mí, así que hare cualquier cosa para vengar su muerte—La ira de Emmett se escuchaba en lo dura de su voz. Jasper asintió comprendiendo las razones de Emmett, sencillas pero poderosas, inmediatamente observó a Rosalie—Ella es mi mujer, viene conmigo—dijo Emmett a ver que Jasper observaba con detenimiento a Rosalie.

-Las mujeres pueden llegar a ser una verdadera amenaza, hacen débiles a los más fuertes.

-La necesitamos—lo corté—ella nos llevara con Tanya Denalí, ella nos armará todo el escenario para llegar, tanto Aro como todos sus achichincles no conocen a Emmett, ni a Rosalie y Tanya, ellos van a ser nuestros ojos. Nosotros actuaremos por las sombras, no sabrán ni por donde les llegó el golpe—Jasper sonrió.

Sonreí, mi venganza pronto se llevaría a cabo, Jacob terminaría rogándome porque no lo matara.


¿LES HA GUSTADO? DEJENME REVIEWS PARA SABER SUS OPINIONES, COMENTARIOS O SUGERENCIAS. GRACIAS POR LEER.