3. ¿Que harás el fin de semana?
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Ya era día viernes y se iba su segunda semana de clases en la escuela Mugen, y debía confesar que aun no se acostumbraba del todo, pero debía reconocer que si no fuese por las chicas que había conocido, todo sería peor. Más aun desde que conoció a Haruka Tenoh. No es que le desagradara, sino todo lo contrario, a pesar de su actitud pedante que la sacaba de quicio, esa chica realmente la hacía sentir cómoda, sino era las consecuencias de ser la nueva 'fijación' de la rubia. Pues ahora era nada más y nada menos que el blanco de hostiles miradas y murmullos evidentemente maliciosos a su espalda, de todas las chicas que sentían algo por la cotizada rubia.
La chica solo suspiró y apoyó su frente en el pupitre, pensando en que ella solo quería un tranquilo año escolar, y como iba, jamás lo tendría. Aprovechó que ya no había nadie en la sala y permaneció así.
-"tienes sueño?"- escuchó que se dirigía a ella una voz conocida, por lo que levantó la cabeza para verla.
-"no, solo pensaba"
-"y que tanto tienes que pensar, en mi?"- dijo Haruka, pasando su mano bruscamente por la cabeza de la chica desarreglándole el cabello, mientras reía.
-"Haruka... detente!"- dice sacándole la mano para peinar sus cabellos con sus dedos. –"por tu culpa la mitad de las mujeres de esta escuela me odian"
-"jajaja, culpa a mis encantos entonces"
-"no es gracioso, es mi segunda semana y ya tengo enemigas sin hacer nada malo"
-"no las escuches, solo son unas envidiosas y odiosas. Es más, deberías acostumbrarte a esto, acá te das vuelta y son capaz de descuerar a alguien con comentarios mal intencionados. Así es el mundo plástico"
-"definitivamente no me gusta esta escuela ni esta ciudad"
-"jajaja, vamos, te acostumbrarás. Ya almorzaste?"- pregunta cambiándole de tema.
-"no aún"
-"bien, entonces almorzaremos juntas, yo invito"
-"que te hace pensar que quiero almorzar contigo"- dice alzando una ceja.
-"jaja, quien no"- nuevamente la arrogancia.
-"yo"
-"bromeas, vamos! Muero de hambre"- dice tomándole la mano.
-"pero…ahh… está bien, vamos"
Simplemente no se pudo negar, pues ya a solo dos semanas de conocerla, sabía que la rubia al parecer nunca había recibido un no como respuesta, pues ya lo daba todo por hecho. Y también por el hecho de que prácticamente la llevaba a arrastras a la cafetería.
-"de veras vas a comer eso?"- dijo la rubia apuntando el plato de la chica, una vez que se sentaron.
-"si, por?"
-"es solo ensalada"
-"lo sé"
-"la ensalada va generalmente acompañada con… comida"
-"Haruka, esto es mi comida. Tiene toda clase de cosas nutritivas, como…"- pero fue interrumpida.
-"aburrido"
-"es una comida sana, y es lo que me gusta"
-"bien, no me pidas cuando te quedes con hambre"- dijo acercando su plato a ella misma, para asegurarse que estuviera lejos de la chica.
A Michiru no pudo más que provocarle risa aquel acto casi involuntario que demostraba lo que suponía de ella, una niña egoísta. Seguramente eso se daba por su crianza de hija única, cosa muy distinta a la suya, pues sus padres desde que tuvo razón le inculcaban compartir sus bienes.
-"y? que me miras tanto?... ya te dio hambre y te arrepentiste de tu comida?"- interrumpe la rubia sus pensamientos. La chica le ve unos segundos en silencio de manera analizadora y luego suelta una leve risa, negando con la cabeza.
-"no es nada"
Continuaron comiendo, mientras conversaban cosas triviales, una que otra risa. Cuando ambas terminaron, se levantaron para salir de la cafetería y caminar.
-"y que harás hoy?... es san viernes"- preguntó la rubia.
-"san viernes?"
-"ya sabes, hay que celebrar que se acaba la semana, bienvenida del fin de semana, la noche es joven… no?"- pregunta para asegurarse que la chica reconociera alguna descripciones que le daba, pero la chica le veía sin reconocer. –"vaya… como te diviertes entonces"
-"desde que llegué a esta ciudad, la verdad no he salido a ninguna parte a divertirme, como tú dices"
-"entonces no conoces los clubes nocturnos de la ciudad?"- la chica niega con la cabeza.-"entonces quiero verte el fin de semana… por qué no me acompañas esta noche? Algo de seguro saldrá esta noche, el viernes es el mejor día para divertirse…"
La rubia continúo hablando acerca de lo entretenido que sería, entonces sin poder controlarlo, Michiru dejó rodar su imaginación, y pudo ver en su mente una idea de cómo podría ser en la noche si la acompañaba.
La música se escuchaba desde afuera, un lugar escondido, dos macizos guardias custodian la entrada, es exclusivo, solo algunos podían entrar, aun así al ver a la rubia, le saludan asintiendo la cabeza y abriéndole paso. Ambas ingresan, la rubia toma de su mano guiándola.
-"así que tu primera vez, eh?, será genial si es conmigo"- dice guiñando el ojo.
Un lugar oscuro salvo un par de luces de colores tenues, música ruidosa, bailes eróticos por todos lados, mujeres besando a mujeres, dos mujeres besando a un hombre, ni siquiera podía contar cuantos pechos al descubierto se movían al vaivén de la música. El aroma a alcohol mezclado por el humo se colaba por su nariz. Libertinaje en su máxima expresión.
-"miren todos, es Tenoh!!"- grita de la barra una semidesnuda barwoman, agitando la botella de champagne.
-"wooow!"- se escucha colectivamente, acompañado con saludos, de todo tipo.
-"dame un lugar privado, vengo acompañada"- dice la rubia con determinación a uno de los guardias.
La guía hasta un lugar bastante privado, que poco importaba, pues en todos lados los actos íntimos se daban a los ojos públicos, y a nadie parecía importarle o cohibirle. Entonces la rubia la toma, de manera lasciva y le besa sin preámbulos.
-"chicas, me puedo unir?"- interrumpe el beso una chica pelirroja.
-"claro preciosa, únete a la fiesta"- responde Haruka.
-"…em… Michiru?"- la voz de la rubia la trae a la realidad. –"estás ahí?"
-"ah?"- dice de pronto volviendo a la conversación que su imaginación le obligó a abandonar.
-"que qué dices… vienes?"
-"n no… yo… yo no puedo"- voltea rápidamente.
-"ey, por qué estas sonrojada?... déjame ver"- dice tratando de voltearle y ponerse frente a ella para verle el rostro, pero la chica en cada intento le evita.
-"no… no!... debo irme"- dice arrancando lo más rápido que sus pies le dieron.
-"pero que chica más extraña"- dice mirando por donde se fue con una sonrisa inconsciente.
Michiru corrió hasta llegar a un lugar apartado, sus ojos aun mostraban la impresión de su visión. Sacudió la cabeza para borrarla, pero al parecer no poseía esa capacidad de control de su propia mente. Entonces, después de un rato, se sintió ridícula por dejarse llevar tanto por su imaginación. Que locuras se le podían ocurrir en momentos de tensión. Rió un poco negando con la cabeza.
-"me divierto con ambos, me aburro con uno"- recordó las palabras de la rubia de aquel día, y su mente trabajó sola para completar su imaginaria historia, la música de fondo ruidosa volvió a su mente.
-"chicas, no pude evitar verlas"- dice un chico para unirse, acercándose a la rubia para tomarla y besarle.
-"DIOS!"- dice apretando los ojos y sacudiendo la cabeza con rapidez para terminar de borrar aquella imagen tan escandalosa. Su rostro mostraba más impresión que antes.
Después de unos minutos logró normalizar su temple y tomar nuevamente el control de su mente, evitando así dejarse llevar nuevamente por su imaginación. Era una tontera pensar que algo así podría ocurrir en las noches de juerga de la rubia, aunque no se convencía del todo, por más absurdo que resultase la idea.
Ese día trató de evitar a la rubia, no quería exponerse a que nuevamente la invitara a algún panorama nocturno. Caminaba por el patio, cuando creó verla a lo lejos, por lo que decidió ir sentido opuesto de ella, pero para su mala suerte, y falta de atención al camino, chocó con alguien, haciendo que la rubia advirtiera su presencia.
-"jajaja, deberías fijarte por donde caminas"- dijo Haruka acercándose a ella una vez que se paró y se disculpó con el chico que chocó. –"eso te pasa por andar huyendo de todo"
-"yo… yo no estaba huyendo de nada"- dijo torpemente, al sentirse descubierta.
-"crees que no noté que desde la mañana que me andas evitando? Si no querías salir hoy en la noche solo dilo boba, no tienes que andar escapando"- dijo recogiendo el maletín de la chica para entregárselo.
-"no… no es así"- dice sonrojándose y evitando la mirada de la rubia, avergonzada.
-"como sea… si no quieres ni modo, la pasaré bien de todas maneras"- dice con tono un tanto molesto.
Hubo un minuto muy incómodo de silencio, donde la chica le veía de reojo, y luego volvía a desviar la mirada evitándole, mientras la rubia miraba a cualquier lado, menos a ella. Entonces la chica, en un acto de valor, interrumpe el silencio.
-"te enojaste?"- pregunta con timidez la chica.
-"no… si no te quieres divertir es asunto tuyo"- dijo caminando mientras la chica le seguía el paso. –"… entonces, que haces el fin de semana? Algo tienes que hacer para divertirte, no?"- pregunta volteando hacia ella.
-"descanso, salgo a caminar, aprovecho el día libre con mis padres"- continúan caminando.
-"jaja dije divertirte, Michiru"- dice burlándose de la respuesta de la chica.
-"no todos necesitamos salir de parranda para divertirse"
-"claro, claro, como sea… sabes? Haré algo inédito, te presentaré a mis amigos"- dice de pronto. –"ven conmigo"
-"te refieres a los cuatro?"- pregunta dudosa.
-"si, mis amigos"
-"no sé si…"- pero le interrumpe la rubia.
-"siempre le dices que no a todo?"- pregunta divertida, a lo que la chica solo responde siguiéndole.
Caminó hasta donde sabía estaban sus amigos, y por supuesto no se equivocó, ahí estaban echados en el pasto fumando un cigarrillo. La rubia sonrió y apuró el paso, haciendo que también lo hiciera la chica.
-"hola chicos"- dice acompañado de una seña. –"les presento a mi amiga homofóbica, Michiru"
-"que no soy homofóbica!"- reprocha mientras la chica ríe junto a los otros dos chicos, mientras Seiya al escuchar ese nombre, levanta el rostro para comprobar que se trataba de la misma persona quien creía.
-"Michiru?"- pregunta tontamente para asegurarse.
-"Seiya"
-"hace días que no te veía"- dice sonriendo, mientras apaga su cigarrillo.
La chica corresponde la sonrisa, y con un leve tono rojizo en sus mejillas. Entonces la rubia entrecierra los ojos, moviéndolos de un lado a otro, viendo a ambos una y otra vez.
-"ustedes se conocen?"- pregunta Haruka con el ceño un tanto fruncido, interrumpiendo esas miradas que le parecían molestamente cómplices.
-"ah… si, nos habíamos visto un par de veces"- respondió tranquilo el pelinegro.
-"ah, si?... cuantas veces específicamente"-preguntó molesta la rubia.
-"oye Haruka, ella no es la chica que te golpeó el primer día de clases?"- preguntó Yaten.
Al escuchar eso la chica rápidamente se sonrojó, y la rubia dejó de preocuparse de Seiya, para ahora hacerlo por su reputación, por lo que se molestó inmediatamente, mientras el pelinegro comprendió por qué se le hacía aquella chica tan familiar.
-"no digas estupideces!"
-"si… tienes razón Yaten, es ella…. Buena esa Michiru, ya me cae bien jaja"- comenta Taiki mientras los tres comienzan a reir.
-"si que le diste duro, Michiru"- agrega Seiya.
-"ya cállense idiotas!... no se para que te presenté a estos idiotas…"- comenta a la chica eso último, mientras los chicos continúan riendo. –"QUE SE CALLEN!!"- grita apretando puños.
Los chicos dejan de reír paulatinamente, mientras Yaten se secaba una lágrima que se le había escapado de tanto reír, y Taiki se tomaba el estomago que ya le dolía por el mismo motivo. Haruka estaba realmente molesta, arrepentida de haberles presentado a Michiru a sus bobos amigos que les encantaba, como en este momento, ridiculizarla. Bien era cierto, ella también lo hacía cuando se trataba de otro de ellos, es más, ella comenzaba con las bromas pesadas y era seguida por los otros, pero esta vez ya no le parecía entretenido. Se cruzó de brazos con el ceño fruncido.
-"vamos Haruka, no te molestes, solo bromeamos… Michiru, siéntate"- dijo amablemente Seiya con su mano señalándole el pasto.
Nuevamente la rubia entrecerró los ojos al notar la familiaridad del trato entre ambos, y los entrecerró más aun al notar como la chica agradecía con una sonrisa y se sentaba, dejando solo de pie a Haruka en la escena. Se quedó pensativa mientras los demás se ponían a conversar.
-"Haruka, y que esperas, siéntate tu también"- dice Yaen interrumpiendo sus pensamientos.
Entonces al salir de sus cavilaciones da cuenta de cómo conversaban amenamente la chica con su mejor amigo. Una sensación de posesión la invadió, e hizo caso a su amigo de cabellos plateados, y se sentó, asegurándose de hacerlo entre Seiya y Michiru, para evitar cualquier cercanía.
Los chicos conversaron de todo, sorprendiendo en parte a la rubia de que con aquella facilidad lograran tema de conversación, pues sabía que todos ellos no les gustaba relacionarse más que con ellos mismos, incluyéndose. Descubrieron lo mucho que tenían en común Michiru con Taiki respecto a la literatura, o con Yaten en opinión de la moda, o con Seiya en todo. La rubia volvió a fruncir el ceño al notarlo. Nuevamente la sensación de posesión le invadió.
-"yo la verdad no soy muy religioso… pero si vengo de una familia católica"- dice Taiki dentro del contexto de la conversación que entablaban.
-"me aburre la religión"- dice Yaten complementando el comentario. –"y que hay de ti Michiru, me haces muy religiosa"
-"la verdad es que en parte lo soy, mi familia es muy apegada a la religión, y de pequeña me inculcaron serlo también"
-"y estás de acuerdo con eso? Digo, una cosa es lo que te inculquen y otra lo que tú pienses"- pregunta la rubia.
-"si, lo estoy. No es por un tema de ser extremadamente religiosa, eso no va conmigo, es solo que me da paz y calma interior el saber que alguien está ahí para escucharme"
-"si existiera un Dios como tú dices, no permitiría que cosas malas ocurriesen, muertes, guerras, enfermedades…no crees? No se supone que es tan bueno?"
-"lo malo que ocurre es por culpa del hombre, no de él"
-"entonces solo se dedica a mirar… que conveniente"- dijo con ironía la rubia.
Continuaron intercambiando palabras entre ellas, mientras los otros chicos solo miraban de un lado a otro, quien decía el comentario más certero. Después de un par de palabras, más ironías de la rubia, Seiya decidió interrumpirles.
-"creo que cada una tiene su opinión al respecto. Haruka, deberías respetar sus creencias, no crees?"- dijo el pelinegro. La rubia solo levió pensativa y respondió, estirando los brazos y luego cruzándolos.
-"si… supongo, es tu asunto si quieres perder el tiempo en eso"- respondió con desinterés, luego se levanta. –"… creo que es hora de clases, nos vemos"
Después de decir eso se fue, dejando un tanto desconcertados a todos. Los chicos tal vez estaban acostumbrados a esas actitudes de la rubia, pues a los segundos volvieron a conversar entre ellos, pero a Michiru su cambio de humor la confundió y dejó pensativa, mirando por donde se había ido. Trató de volver a concentrarse y conversar con aquellos chicos, los famosos cuatro, al fin y al cabo resultaron ser bastante diferentes a como se los imaginó, eran simpáticos a su modo de ser. Además, resultó ser que entre ellos estaba Seiya, que le provocaba cierto calor en sus mejillas, cada vez que él se dirigía a ella. Aun así, no pudo evitar volver a pensar en Haruka y su desconcertante excusa para irse. Por ello, después de unos minutos decidió irse e ir disimuladamente en su búsqueda.
-"te apuesto que va a ir a buscar a Haruka"- comentó Yaten una vez que se fue la chica.
-"tú crees? No sé si la chica caiga con Haruka como otras"- dice reflexivo Taiki.
-"nómbrame a una que no lo haya hecho"- preguntó Yaten para comprobar su teoría.
-"no lo sé… solo espero que Haruka no le haga daño, me cayó bien esa chica"- comentó el pelinegro, a lo que los demás asintieron, apoyando el comentario.
Mientras, la chica caminaba por los pasillos buscando donde podía encontrarse la rubia. No pudo evitar pensar en la ironía de que hace unas horas se escondía de ella. La verdad que la relación de ambas estas dos semanas de conocerla era extraña y de por sí una ironía. Entonces la encontró cerca de los casilleros, apoyada en ellos mientras le hablaba a una chica que se sonrojaba. Pudo ver que ella le pasó un cuaderno, y la rubia le guiñó de vuelta, luego se fue.
-"Haruka!"- dijo Michiru mientras se acercaba a ella hasta alcanzarla. –"te estaba buscando"
-"no estabas con los chicos?"
-"si, pero hace un rato… dónde estabas?"- preguntó sin siquiera dar cuenta de lo que le preguntaba.
-"hacía mi tarea"- dice con una sonrisa mientras le muestra el cuaderno recién recibido.
-"eso qué quiere…. Haruka, no hiciste tu tarea, verdad?"- pregunta desconfiada.
-"para qué si alguien la puede hacer por mí"
-"realmente eres un caso"- dice rodando los ojos. –"por qué te fuiste hace un rato?"- dice cambiando de tema de pronto.
-"tenía que venir a buscar esto, nada más"- dice nuevamente mostrándole el cuaderno. –"te aburriste? Me parecías entretenida conversando con Seiya"
-"no, sí estaba entretenida, es solo que te fuiste así de repente"- responde sin comprender la doble intención de aquel comentario de la rubia
-"bien…"- responde no muy convencida.
Entonces ambas caminan rumbo a sus salones, que quedaban uno al lado del otro, para ir a buscar sus maletines respectivos, pues ya era hora de salida. La rubia había intentado en ocasiones anteriores hacer lo mismo que aquella vez con el chofer de Michiru para irse juntas, pero la chica fue más precavida y advirtió a su chofer, por lo que no se volvió a repetir. Aun así, caminaban juntas hasta la salida, y la rubia la acompañaba a esperar a que llegara éste.
-"y entonces… te entretienes los fines de semana en la iglesia?"- pregunta la rubia, retomando aquella conversación de temprano, con un dejo de burla.
-"si… sabía que te burlarías así que no quería decirte, pero sí, voy los domingos a la iglesia, contenta?"- responde a la defensiva.
-"obvio… solo quería saberlo" – responde con una satisfecha sonrisa. –"y entonces… no me acompañarás hoy en la noche?"- pregunta tentando su suerte.
Entonces el auto negro llega tocando una vez la bocina, para avisarle a la señorita Kaioh que ya estaba listo para que se subiera. La chica comienza a caminar, dejando atrás a la rubia, quien la miraba irse, cuando hasta llegar a pasos de la puerta del vehiculo voltéa.
-"ni lo sueñes Tenoh"- dice sonriendo mientras le guiña el ojo, para luego entrar al auto y marcharse.
La rubia ve un tanto embobada por aquella acción, siguiendo con la mirada el auto perderse por el camino. Luego, una vez sola, sacude la cabeza y dibuja una sonrisa.
-"chica boba"- murmura mientras camina hacia su auto
Ese viernes en la noche, por supuesto Haruka salió a parrandear con sus amigos como siempre lo hacía. Baile, alcohol, baile, otro bar, más alcohol, una que otra sustancia para relajarse, y luego ver el amanecer desde el capot del jeep amarillo de Haruka. Luego, dormir hasta la tarde del sábado. Que distinto era en comparación a como pasaba el viernes por la noche Michiru, quien se dedicaba a practicar en su violín, compartir la cena con sus padres y ver una buena película, para luego dormir.
El sábado no fue muy diferente para la rubia, música, baile, una que otra fumada de lo que les relajaba, pero esta vez decidió disminuir la ingesta de alcohol, pues no quería dormir hasta tarde, ni tener resaca que reponer.
Mientras, Michiru siempre se levantaba temprano los días domingo para ir a la misa semanal. Otra cosa que no se terminaba de acostumbrar eran las misas de acá, pues donde vivía era una instancia para encontrarse con sus amigos y para luego planear que podían hacer durante el día. Pero en fin, ya se acostumbraría a la idea.
Se levantó de buen humor para entrar a la ducha y arreglarse, el día estaba soleado, lo que le puso aun de mejor humor. Salió de la ducha y peinó sus cabellos color turquesa, mientras tarareaba una canción que escuchó el día anterior. Bajó las escaleras para encontrarse con su padre terminando de arreglarse, mientras su madre preparaba el desayuno, pues el día domingo no habían empleados, pues les agradaba tener ese día para solo la familia.
-"buenos días hija, veo que estás de buen humor hoy"- dijo la madre mientras ponía cosas sobre la mesa
-"así es mamá… es un lindo día"
-"así me gusta, que mi niña vaya con una sonrisa de oreja a oreja a presentarse con el Señor"- comentó su padre mientras bajaba la escalera.
-"papá, jaja"- no pudo evitar reír por las palabras de su padre.
La chica se disponía a encender la televisión mientras todo estaba listo, pero fue interrumpida con el control remoto en las manos, por el sonido del timbre anunciando que alguien estaba a la puerta. La chica miró al reloj extrañada, 9 AM, era temprano para que alguien llamara a la puerta. Dejó lo que tenía en sus manos y fue a abrir la puerta.
-"ve a ver quién es por favor, hija"- dijo desde la cocina el hombre, que ahora ayudaba a su esposa.
-"ya voy"
Michiru abre la puerta, y entonces su rostro cambio totalmente al de sorpresa, simplemente no podía creer a quien veía tras su puerta. Nada menos que Haruka Tenoh, con su mejor cara, al igual que ropa, podía oler hasta allí su perfume.
-"hola"- dijo la rubia con una enorme sonrisa y su mano saludándole.
Siento la demora, pero me fui a hacer medias aguas al sur de mi país para los damnificados del terremoto y no tuve tiempo para escribir.... lo siento, fue x una buena causa ^.^ jeje
Salu2 y grax x los comentarios!
BYE!
