The old red-brick building
*Renji*
(1)
Renji gritó con rabia cuando volvió a darle un puñetazo al saco de arena.
El enorme y pesado colgajo de cuero se dobló sobre sí mismo por el impacto, y, en su fuero interno, Renji no pudo evitar imaginar que los pliegues de la piel eran una mueca de dolor en la cara de su compañero de piso.
-¡Abarai!-gritó uno de los encargados del gimnasio -¡Cómo te cargues el saco, compras uno nuevo!
Jadeante y sudoroso, Renji solo pudo levantar la mano enguantada para indicar que le había entendido.
"Como si me sobrara la pasta, capullo", pensó.
Renji se quitó los gordos guantes rojos y cogió una toalla para limpiarse el sudor de la cara y el cuerpo.
El gimnasio era una vieja nave industrial, muy lejos de la universidad, su piso, o cualquier buen barrio. Eran simplemente cuatro muros y un techo de hormigón armado con algunas máquinas de ejercicio y un ring medio deshecho.
De vez en cuando, Renji necesitaba ir ahí, para recordar quién era.
Los tipejos del gimnasio eran deshechos humanos, macarras, ladrones, pandillas, chusma. Perros callejeros. Renji, con el torso musculoso y tatuado, no era más que otro de esos perros. Iba a la universidad y vivía en un piso bonito, pero en el fondo era otro perro.
Con paso firme, se acercó a la única fuente del gimnasio a echar un largo trago de agua. Oía de lejos los golpes de los otros tipos y sus bufidos de dolor y cansancio. Renji sabía que si se pelease con todos ellos, ganaría sin problemas.
Sintió unos toquecitos en el hombro y vió a su único amigo allí.
-¿Vas a tardar mucho?-le preguntó Chad.
-Ná… Toda tuya…-dijo, cediéndole la fuente.
Chad era un tío enorme. Se llamaba Sado, pero todos le llamaban Chad. Al contrario que Renji, no bebía a morro, si no que se llenaba las manos de agua y luego bebía de ellas. Tampoco le había visto nadie sudar hasta tener que quitarse la camiseta. Era otro perro. Pero un perro guardián. Como un enorme sanbernardo que se deja hacer de todo.
-Hoy pegabas más fuerte que de costumbre-le dijo Chad. Renji sabía a qué se refería, pero prefirió fingir no oírle, aunque Chad continuó:
-¿Problemas de mujeres?
Otra de las rarezas de Chad era que siempre hablaba de manera muy formal, casi reverencial. Mientras que la gente de aquel gimnasio diría, "tías", "chorvas", o simplemente "chicas"; Chad decía "mujeres".
Pero Renji siguió sin hacerle caso. Ya le daría una respuesta su silencio.
El gigante se limitó a darle una palmada en el hombro.
-Ánimo-dijo. Y se largó a seguir ayudando a un novato a dar derechazos como Dios manda.
Renji se quedó quieto un segundo, pero luego reaccionó y recogió sus cosas en un tiempo récord para largarse él también. Cuando salió afuera, ya era de noche y un autobús estaba junto a la parada.
Al poco de subir, Renji, instintivamente, miró su móvil por si había algo nuevo. Era un modelo viejo, con más golpes y arañazos en la carcasa; que él tatuajes, por todo el cuerpo.
Había un SMS de Ichigo:
"No voy a kasa. Ns vmos"
"¡Joder!"
¡Puto Ichigo! ¡Era su amigo, pero él también era humano, mierda!¿Tenía que repatearle por la cara que él, él y no Renji, era el novio de Rukia?
"¡Mierda, si hasta se la presenté yo, joder!"
Renji recordaba aquel día como si fuera ayer.
Acababan de trasladarse al 3ºC, y el piso estaba lleno de de cajas y polvo. Necesitarían ayuda para instalarse, así que Renji había llamado a una vieja amiga suya para pedirle que echara una mano.
Aún recordaba cada arruga del vestido amarillo que llevaba. A Rukia le encantaban los vestidos lisos y caídos. Fue ver a Ichigo y comenzar a meterse con el "cabeza de mandarina".
Pero de la ayuda pasaron a unas cañas en el pub, a unos nachos viendo la final del Mundial de fútbol,a una quesadilla a medias, a quedar después de clase para un cafetito, …
Antes de darse cuenta Renji, su amigo y la chica de la que llevaba enamorado desde niño iban en serio. Por lo menos tan en serio como para que ella decidiera presentarle a su familia.
Mientras se apeaba del autobús, a unas manzanas de distancia de su casa, la mente de Renji se empeñaba en torturarle.
"¿Porqué?¡Mierda, porqué!"
¿Por qué no podía alegrarse por sus dos amigos?
Hacía ya mucho tiempo había asumido que Rukia estaba fuera de su alcance. Creía haberlo superado, pero se había estado autoengañando, ya había seguido igual que siempre, erre que erre. Como un chucho aullándole a la luna.
Los pasos le fueron llevando a su casa de manera automática. Entonces, de pronto, notó una mano dándole unas palmaditas en el hombro.
-¡Hey,hey,hey!¿Qué hace por aquí mi empleado favorito?
Kisuke Urahara era el negrero con más jeta del mundo, y propietario de kiosco de barrio a tiempo parcial. Iba a todas partes con ese ridículo sombrerito verde y vestido como un vejete.
A Renji le entró un tic en el ojo al ver a su jefe
-Vivo aquí, lumbreras-le faltó poco para gruñir. Urahara siguió hablando, haciéndose el sueco:
-¿Ah, sí? ¡Qué bien, oye! Por cierto, ¿a qué viene esa cara? Vienes enfadado como una mona...
"A que le muerdo..." pensó Renji. La idea le tentó seriamente durante unos segundos.
-A tí que te importa...
-Oh, ¿problemas de mujeres?
-¡Pero qué os pasa a todos con las mujeres!
-Problemas de mujeres-zanjó-. Bueno, te recuerdo que mañana haces turno completo ¿eh? De ocho a-eme, a once pe-eme. ¡Adióóóós!
"Negrero de...". Menos mal que pagaba bien, el condenado. Con un poco de suerte, mañana también le pagaría lo que le debía por aquel mes. Intentó animarse pensando en ello mientras sacaba las llaves frente al portal de su casa.
Cuando entró no se lo podía creer.
Ichigo estaba ahí, viendo la tele, tirado en el sofá, con un cartón de comida china en el regazo
-Hombre, hola...-le saludó, como si nada.
Renji le miraba atónito:
-P-Pero tú...¿Tú no te ibas por ahí?
Ichigo se hizo el distraído al responder.
-Ah, bueno, iba a hacerlo, pero luego no me apeteció. Además me acordé que aún tengo deberes para el lunes y si salía mañana no iba a dar ni chapa. ¿Quieres pato lacado?
Dando excusas Ichigo era una mierda.
Renji sabía que Chad y él eran amigos también, así que seguro que el perro guardián había cumplido con su deber y le habría mandado a Ichigo un mensaje. Algo tipo "Renji está deprimido" o por el estilo.
Pero el gesto le llegó al alma, y aceptó la caja de pato.
No tenía muchos amigos, y pocos renunciarían a un polvo por levantarle la moral.
-Joder, cambia de canal, que esta peli es una mierda.
-Te jodes.
Notas finales: Wiiiii! Otro más pá la saca! Esta vez le ha tocado el turno a Renji. Cómo mola Renji, viva Renji! Este capi es algo más triste y oscuro, pero me aseguraré de que no sea así siempre que le utilice a él! También ha aparecido Chad, para poner un necesario parche en la amistad entre estos dos (viva Chad, también!XD). Ichi y Renji tienen una relación rara, sobre todo por parte de Renji. Le aprecia como amigo, pero no le perdona que Rukia esté enamorada de él, al menos así lo veo yo...
Bueno un besazo y hasta la próxima!
