Capítulo 3

La espada golpea a Elsa, quien muere inmediatamente…. Es broma, ¡No me asesinen aunque me lo merezca!

Ya escribiendo en serio

Elsa tira un rayo de hielo, el cual golpea la espada de Hans y la arroja lejos, Hans corre hacia su espada dándole tiempo a Elsa para formar un muro de hielo. La Reina corre hacia la salida y monta a Sven.

-Corre , amigo- grita Elsa.

Sven corría a gran velocidad hacia el pueblo, mientras en la cueva, Hans reclama a Tamara:

-¿Por qué no me ayudaste?

- No me contrataste para eso- dijo la mujer con expresión fría.

- ¿Por lo menos podrías destruir el muro?

Tamara lo vio con cara de fastidio y empezó a descongelar la barrera.

Elsa seguía cabalgando hacia el pueblo, había sido una buena idea el conservar algo de energía para sorprender a Hans en el momento oportuno. Sin embargo, la Reina ahora se sentía extremadamente acalorada y agotada, necesitaba refrescarse lo antes posible o iba a desmayarse en cualquier momento. Pensaba en eso cuando pasó cerca de la piscina del pueblo.

Elsa le pidió a Sven que se detuviera al frente de la piscina y, al igual que su hermana, corrió lo más rápido que pudo para zambullirse y refrescarse de una vez por todas. La gente que estaba en la piscina se sorprendió mucho pues no vieron quien se tiró a la piscina de esa forma y quedaron aún más impactados cuando la Reina de Arendelle salió del agua, majestuosa, elegante y un poco sonrojada la Reina, se dirigió hacia el reno, no sin antes disculparse con los bañistas, quienes no lograban salir del asombro.

Entre tanto, en el Valle de los Trolls, Anna estaba angustiada por su hermana:

-¿Estará bien?- preguntó

-Tranquila- dijo Kristoff- recuerda que Elsa no está del todo débil, ella va a lograrlo.

Media hora después llegó Elsa, empapada y con el cabello esponjado pues lo había mojado y se había secado al sol tropical.

-¿Qué te pasó?- gritaron todos a coro.

Elsa contó lo que sucedió y al mencionar la piscina, Anna le reclamó:

-¿Fuiste a la piscina sin mí?

-Eso no es importante, Anna-dijo Elsa-¿cómo hacemos para detener esto?- le preguntó a Gran Pabbie

-Solo hay alguien que pueda ayudarnos, su nombre es Jack Frost.

-¿Jack Frost?- exclamaron las hermanas y Kristoff.

-¿Quién es?- preguntó Elsa

-Se encarga de hacer que nieve, en este momento debe estar en un lugar donde el invierno se acerque, en este caso, sería el reino más cercano a éste.

-Sí es así, ¿por qué no trajo el invierno a Arendelle?- preguntó Anna

- No lo sé, hace mucho tiempo no llega a Arendelle y sin embargo siempre ha nevado.

-Entonces, tendremos que ir a buscarlo- afirmó Elsa.

-¿Tendremos?- contestó su hermana

- Sí, tú vendrás conmigo.

-¿y Arendelle?

-Los integrantes del Concejo Real se encargarán del reino.

-Muy bien, entonces vayamos a buscar a Frost inmediatamente.

-Espera, Anna, primero hay que arreglar varios asuntos, el primero de ellos consiste en hacer que me vea demasiado yo otra vez.

Las hermanas, Kristoff y Olaf se despidieron de los trolls y de dirigieron al pueblo. Al día siguiente, Anna y Elsa partían en búsqueda de Jack Frost.

Olaf y Kristoff fueron al puerto para desearles buena suerte.

-Cuiden bien de Arendelle- dijo Elsa.

-Así será- dijo Kristoff.

-Vuelvan rápido para conocer a Jack, debe ser un buen tipo.

Las hermanas subieron al barco, éste partió, al rato, Kristoff le pregunta a Olaf:

-¿Estarán bien?

-Claro- respondió el muñeco- Elsa va con Anna y Anna va con Elsa, nada malo les pasará.

-Solo espero que Anna no se meta en líos.

-Tranquilo, Anna siempre se mete en líos, está acostumbrada a lidiar con ellos.

Eso preocupó más a Kristoff quien miró angustiado el mar, mientras el barco aún se divisaba en el horizonte.