Capítulo 3
Después del ataque de los Beedrills y su repentino encuentro con Homaru, Minaki y Charmasuki llegaron después de largas horas de mucho caminar a ciudad verde. Minaki sabía que tenía que llegar al centro pokemon, pero no tenía ni idea de donde estaba, por lo que se apresuró en recorrer la mitad de la ciudad sin encontrarlo.
-Cielos... ¿dónde estará?
-¿Char...?
Como nunca lo encontró, decidió preguntarle a alguien, y se topó con un chico en bicicleta que tenía cierto parecido a Hiro.
-Disculpa…
-Oye-dijo, notando a charmasuki-tienes un pokemon-su cara se iluminó de pronto- ¿Quieres tener una batalla?-preguntó emocionado.
-No, es decir, ahora no puedo; tengo que encontrar el centro pokemon, mis pokemons están lastimados ¿Podrías ayudarme por favor?
-Claro, pero si me prometes que después tendremos una batalla.
Minaki lo pensó; cuando pequeña había tenido batallas simples contra algunos Spearows, pero nunca había tenido una batalla en serio. Pero tenía a su Beedrill agotado, y a su Charmasuki muy cansado también, así que aceptó.
-¡Bien! ¡Entonces sígueme!
El chico, que se llamaba Esteban, llevó a Minaki al centro pokemon, que estaba por el otro lado de donde Minaki había llegado. Esteban era simpático, y se notaba ansioso por tener su batalla con Minaki. Cuando finalmente llegaron, la enfermera Joey los atendió de inmediato.
-Bienvenidos al centro pokemon, ¿En qué puedo ayudarles?
-Disculpe-dijo Minaki- pero mis pokemons están heridos y cansados, ¿Podría ayudarlos por favor?
-Claro, para eso estamos-respondió la enfermera con una sonrisa-Ahora, dame a tus pokemons.
Minaki sacó la pokebola de su Beedrill y se despidió de Charmasuki con un beso en la frente.
-Después nos vemos pequeño.
-Char…charmander…
Lo guardó en su pokebola y se la entregó a la enfermera.
-¿Son todos?-preguntó ella.
-Eh...sí.-dijo un poco avergonzada recordando que Homaru ya tenía cinco.
-Bien, estarán como nuevos en un par de horas.
-Gracias eh… ¿cómo se llama?-preguntó Minaki dándose cuenta de que no había ni preguntado el nombre de la enfermera.
-Joey, para servirte-respondió ella amablemente.
-Muchas gracias enfermera Joey.
Minaki salió del centro pokemon y afuera Esteban la esperaba.
-¿Y bien?
-Se tomarán un par de horas en recuperarse dijo la enfermera.
-Entonces tengo más tiempo de planear mi estrategia, y dime Minaki, ¿hace cuanto eres entrenadora pokemon?
-Desde esta mañana…y apenas he atrapado un pokemon- se dijo lamentándose.
-Pero si eso está muy bien, atrapar a un pokemon en una mañana me parece genial.
-Tal vez, pero Homaru ya atrapó cinco en una mañana-dijo ella con el ánimo por el suelo.
-¿Quién es él?
-Un chico amigo mío, que a decir verdad no le caigo muy bien...
-Naah-hizo un gesto- seguro que los atrapa todos rápido porque tiene miedo a que el suyo le vaya a fallar. No le hagas caso. ¿Sabes? Yo atrapé a mi pokemon de pura suerte.
-¿En serio? ¿Cómo?
-Es que estaba durmiendo, y un amigo mío me regaló una pokebola, así que lo pude atrapar.
-¡Cielos! ¿Y que pokemon es?-preguntó Minaki entusiasmada.
-¡Ajaja! lo verás en nuestra batalla.
-Está bien.
Esteban llevó a Minaki a dar un paseo por Ciudad Verde, que era grande y acogedora, y además tenía un gimnasio pokemon. Minaki lo observó un rato, asombrada.
-Todavía no puedes luchar en ese gimnasio-le dijo Esteban, mirando el lugar.
-¿Ah?-se sorprendió la niña-¿Por qué no?
-Porque es el último al que tienes que ir, una vez que hayas conseguido tus otras siete medallas.
-Uh…-eso, ella no lo sabía.
-¿Quieres llegar a la liga pokemon cierto?
-Sí...tengo muchas ganas de poder llegar, aunque no gane, pero al menos me probaré que puedo llegar lejos.
-Eso está muy bien, querer probar que uno siempre puede llegar muy lejos es algo de admirar, ¿sabes? Yo nunca he querido ir a la liga pokemon, porque he escuchado que vencer al alto mando es casi imposible.
-¿Al alto mando?
-Sí, está conformado por los cinco entrenadores más fuertes que hay.
-No sabía de ellos.
-Mira, en mi mochila tengo una revista donde aparecen, es un especial de "Trainers of the World", salen los entrenadores más fuertes que hay, y entre los pocos que hay, están los del alto mando-sacó una revista de su mochila en la que se veía un entrenador con un enorme Dragonite en la portada-mira, él es el más fuerte y es entrenador de los pokemons dragón, Lance.
Minaki tomó la revista y vio a un chico bastante buen mozo que traía una pokebola al cuello, y junto a él un Dragonite. Salía mucha información sobre él y el tipo de pokemons que usaba, además de las miles de fans que tenía. A Minaki le pareció más que interesante, y se quedó leyéndola. Al ver la emoción de la chica, Esteban decidió regalarle la revista.
-Pero si es tuya-dijo ella regresándosela.
-No te preocupes, a ti te hará mucha más falta, vas a ser entrenadora, no como yo. Déjatela.
-Es...está bien.
-Puedes comprarla en las tiendas de accesorios pokemon y esas cosas. No es muy cara, pero ayuda mucho.
-Gracias, por cierto, creo que ya iré a ver a mis pokemons.
-Buena idea, seguro que ya están bien.
Tomaron camino de regreso, y cuando llegaron al centro pokemon, la enfermera Joey traía las pokebolas en los bolsillos de su delantal.
-Tu Charmasuki empezó a quejarse de que no llegabas; se recuperaron antes de lo esperado. Aquí tienes-le entregó ambas pokebolas.
-Muchísimas gracias-Minaki abrió ambas pokebolas y salió su pequeño Charmasuki y el Beedrill que le ganaba por dos cabezas. Charmasuki se puso feliz al verla y corrió a sus brazos saludándola alegremente.
-¡Char! ¡¡Charmander char!!-saludó Charmasuki muy feliz, como siempre.
-¡Hola pequeño!-dijo ella, muy tranquila al verle así de bien.
Beedrill miraba la escena sin entender donde estaba ni como había llegado ahí, ni quiénes eran esas personas, ni porque estaban tan felices.
Minaki se acercó a él y este le miró con cara de pregunta. Era bastante grande, tanto así que le llegaba un poco más arriba al pecho a Minaki.
-Hola, yo soy Minaki, tu entrenadora y él es Charmasuki tu nuevo amigo. Sé que tal vez te sientes extraño, pero te acostumbrarás pronto, viajaremos juntos y voy a cuidarte muy bien. ¿Te parece?
El Beedrill le miró sin entender del todo.
-Hm…sabes, creo que te pondré un nombre, y es Beeltry, ¿te gusta?
El pokemon siguió viéndole sin entender nada.
-Bueno, si no te gusta después me avisas, ahora a tu pokebola.
Minaki guardó a Beeltry y Esteban se puso algo nervioso.
-Eh…Minaki…
-¡Ah! Es verdad-exclamó ella- tenemos una batalla. Cielos, solo espero poder hacerlo bien, vamos afuera.
Esteban suspiró y siguió a la chica. Una vez afuera, Minaki se agachó y le dijo despacio a su Charmasuki:
-De acuerdo Charmasuki, es nuestra primera batalla con un entrenador. No tenemos que ponernos nerviosos o nos irá mal. Recuerdas bien tus ataques ¿verdad?
-Char! charmander!
El pokemon respondió, confiando en su entrenadora.
-¡Bien! ¡Porque yo no recuerdo ninguno!-dijo con una sonrisa nerviosa.
Charmasuki se fue de bruces. Le recordó a Minaki las técnicas que se sabía y la joven pronto las recordó todas, aunque no eran muchas.
-¡Estamos listos Esteban!
-Eh… ¡también yo!-dijo Esteban, sonando tan nervioso como Minaki.
-De acuerdo, ¡vamos Charmasuki!
-¡Charmander!
Esteban metió la mano en su bolsillo y sacó una pokebola. Algo tiritón, la lanzó.
-¡Sal! ¡Abra!
De la pokebola salió un pequeño Abra que roncaba tan fuerte como un Snorlax.
-Hay no…ya empezamos mal-se lamentó el joven
-¡Cielos! ¡Qué lindo Abra!-Minaki consultó su Pokedex.
"Abra, este pokemon puede pasar 18 horas al día durmiendo. Cuando se ve amenazado por un oponente, este pokemon usa su técnica de tele transportación para escapar del peligro".
-Ah…, con que le gusta dormir ¿no? Vamos Charmasuki, ¡Usa ascuas!
El pokemon lanzó su ataque de fuego, el que golpeó a Abra sin que este hiciera algo para evitarlo.
-¡¡ABRAA!! ¡Vamos, haz algo!-exclamó Esteban muy preocupado.
-Abra…-El pokemon seguía durmiendo apaciblemente.
-Eso no hizo mucho efecto-Minaki lo pensó un segundo-vamos Charmasuki, usa tus ¡rasguños!
-¡¡Chaaar!!
El pokemon se acercó a su oponente, y cuando estaba por atacar, el Abra desapareció.
-¿Char?
-Se…tele transportó…-Minaki estaba tan sorprendida con Esteban. De pronto, el Abra reapareció sobre la cabeza de Charmasuki dándole un fuerte golpe al caer.
-¡Sí!, que buen plan Abra vamos ¡hazlo de nuevo!- ordenó Esteban emocionado.
El pequeño Abra se puso de pié y se volvió a tele transportar, mientras Charmasuki acariciaba su pobre cabeza golpeada.
-Ten cuidado Charmasuki, puede aparecer en cualquier momento.
Charmasuki se quedó esperando a que el Abra apareciera, pero este no se presentaba. En un abrir y cerrar de ojos, Charmasuki volvió a sentir como el Abra aplastaba su cuerpo y volvía a desaparecer.
-Sí, sigue así Abra eres el mejor-le animaba su entrenador.
El Abra ya tenía muy dominada la situación. En cuento Charmasuki intentaba ponerse de pié, el pokemon reaparecía y lo volvía a tirar al suelo. El charmander ya se estaba sintiendo muy cansado.
Minaki no sabía qué hacer. Se estaba poniendo tensa y no se le ocurría nada para evitar al pokemon. De pronto se le ocurrió algo; la cola de su pokemon le sería de ayuda en ese momento.
-¡Charmasuki, levanta tu cola y quédate en el suelo!
El charmander obedeció y cubrió su cabeza mientras que dejaba muy erguida su cola llameante. El Abra volvió a reaparecer sobre el pokemon de fuego, pero esta vez no le resultó como quería. Al mínimo acercamiento, Abra sintió sus patas y su cola quemarse, por lo que volvió a usar tele transportación cayendo esta vez sobre Esteban. El pokemon no volvió a levantarse y Esteban admitió su derrota.
-Charmasuki… ¡lo hicimos!
-¡¡Charmander char!!
Minaki levantó a su pokemon y le dio un abrazo muy apretado. Esteban guardó a su Abra y en vez de apenarse a causa de su derrota, se sintió más que emocionado al saber que ya tenía una técnica para derrotar a sus oponentes, solo había que perfeccionarla.
-Que buen trabajo Minaki, parece que vas a ser muy buena entrenadora, sacaste una idea para ganar muy rápido.
-Gracias Esteban, fue genial luchar contra ti, estuviste muy cerca de vencernos.
-Sí, entrenaré mucho a mi Abra y la próxima vez que nos veamos vamos a ser mucho más fuertes, ya lo verás.
-También nosotros nos haremos muy fuerte, ¿verdad Charmasuki?
-¡Charmander!-respondió el pokemon emocionado.
-Ahora tienes que seguir por el Bosque Verde para llegar a Ciudad Plateada, allí tendrás tu primera batalla con un líder de gimnasio.
-Gracias Esteban, ya nos vamos. Espero que tú y tu Abra crezcan mucho en lo que nosotros regresamos aquí.
-Sé que te irá muy bien Minaki, te deseo la mejor de las suertes-Esteban le tendió la mano a Minaki- hasta que nos volvamos a ver.
Minaki estrechó su mano con la del chico.
-Adiós, y gracias por todo. Despídete Charmasuki.
-¡Charmander chaaar!-el pokemon se despidió agitando sus bracitos.
Minaki tomó la ruta que Esteban le había indicado para atravesar el bosque que rodeaba a Ciudad Verde y llegar a ciudad plateada, donde le esperaba su primer gran reto en el gimnasio de Brock y Minaki deseaba poder ganar su primera medalla que la acercaría a la liga pokemon.
Continuará…
