Chapter 3

Harry no podía dar crédito a lo que sus ojos estaban viendo. Sus padres!

Su madre que lo miraba con una nota de orgullo y con sus ojos verdes brillantes idénticos a los de Harry cubiertos con lágrimas, y a su lado, su padre que parecía un copia exacta de él mismo excepto por el color de ojos y la cicatriz, lo miraba con una amplia sonrisa que denotaba su picardía que definía al merodeador que había sido un día.

Harry no creía poder formular alguna frase en ese momento y menos aún decir algo. Espero tanto este momento, tenía tantas cosas que decirles.

- Bueno hijo no vas a quedar viéndonos todo el día, ya sé que soy hermoso y que puedo dejar a todos embelesados con mi perfecta figura per ….- dijo James Potter pero fue interrumpido por su esposa quien le pego en la nuca.

- James se serio, por favor!- decía Lily con una sonrisa.

- No, yo soy James no Sirius- se reía James mientras que esquivaba otro golpe de Lily.

Se giró para mirar directamente a su hijo:

- Harry hijo porque no has venido a visitarnos antes, el irresponsable de tu padrino tendría que haberte traído cuando cumplieras once años- dijo Lily

- Es que mamá… – Harry adoraba dirigirse a sus padres- no sabía de la existencia del baúl y menos de que había retratos con los que podía hablar. Además, Sirius tuvo dificultades ya que el no pudo criarme.

- Cómo?! En que estaba pensando Sirius, si dejamos explícitamente en nuestro testamento que el seria el responsable de tu crianza. Quien te crio entonces- dijo Lily, con los ojos que parecían irradiar fuego.

- ….- susurro Harry a quién su madre le comenzaba a dar miedo.

- Hijo, podrías repetir lo que dijiste que no se entendió nada- dijo James.

- Tía Petunia y Tio Vernon- dijo Harry sonrojándose

- QUE!?- exploto Lily quien no hizo esperar la serie de improperios dirigidos a la persona que en su sano juicio dejara a su hijo con la cara de caballo de su hermana y a la ballena de su marido. Si su madre hubiera estado viva en este momento hubiera liquidado a Dumbledore con un solo hechizo.

Harry no pudo evitar soltar una carcajada ante la descripción de sus tíos e imaginarse el destino de Dumbledore.

- Tú y yo tendremos una larga conversación jovencito- dijo severamente Lily- queremos saber qué es lo que sucedió en todo el tiempo que no estuvimos presente.

Harry se encogió de hombros, esa iba a ser la conversación más larga y seguramente termine castigado el resto de su vida por todas las aventuras por las que había transcurrido en todos sus años en Hogwarts, el solo hecho de pensarlo le daba escalofríos por todo el cuerpo.

- No te preocupes mamá que tenemos la misma opinión respecto de mis tíos. Mamá, papá- agregó- no cuento con mucho tiempo, existe la posibilidad de que los pueda llevar conmigo porque tengo que regresar a casa de mis tíos y no puedo estar hasta tan tarde- pregunto.

- Humm Harry mira que escapándote de la casa de tus tíos- dijo James enjuagándose un lagrima falsa- más orgulloso no podría estar.

- James! - grito Lily con una sonrisa sabiendo que a James le encantaría conocer más sobre su hijo y descubrir si existían similitudes entre su paso por Hogwarts y el de su hijo.

- Está bien, está bien… - suspiro James y mirando a su hijo que lo miraba con una sonrisa, le contesto seriamente- Si hijo, solamente un miembro de la familia Potter puede descolgar los retratos, también si es posible adéntrate más en el baúl y toma los retratos de tus abuelos Charlus y Dorea que están sobre el final de la esquina.

A Harry se le iluminaron inmediatamente los ojos, y rápidamente saco su varita para agrandar el baúl pero recordó que no podía hacer magia fuera de Hogwarts porque sino recibiría otra carta del Ministerio por el uso indebido de la magia. Miro a su padre y le pregunto:

- Papá, existe alguna manera en que pueda hacer magia sin ser detectado porque necesito agrandar mi baúl en el que existe una sala en la que puedo colocarlos.

- No te preocupes por eso – le guiño James- el ministerio no puede detectar la magia que es realizada en ambientes o lugares que estén repletos de la misma. Es un mecanismo de control principalmente sobre los nacidos muggle.

- Como? Porque tanta injusticia- dijo Lily

James se encogió de hombros – lo siento amor, pero la norma fue regulado por los sangre pura para demostrar su supremacía sobre el resto- pero yo no estoy de acuerdo con ello – agrego rápidamente viendo la expresión de su mujer.

Mientras tanto Harry saco su varita y agrando el baúl y llamo a sus elfos:

- Dobby, Winky – los llamo y aparecieron- quiero presentarles a mis padres- Ambos saludaron respetuosamente, al mismo tiempo que Harry volvía a dirigirse hacia ellos- necesito que coloquen sus retrato en el sexto compartimiento del baúl y que luego regresen para que puedan trasladar también los retratos de mis abuelos.

- Mamá, papá una vez que esté en casa de mis tíos continuamos hablando.– dijo Harry

- No te preocupes Harry, esperaremos todo el tiempo que sea necesario. Te amamos hijo- dijo Lily

- Cuídate hijo, dentro de un rato nos vemos y pórtate bien que no me entere de tus escapadas – le guiño nuevamente James ante el grito de Lily de fondo continuo- Si estas interesado en un costado están nuestros baúles del colegio en el que tenemos nuestros libros y notas, diarios y otros objetos personales como fotos y demás que nos gustarían que tengas, son todos tuyos y podrían servirte en un futuro.

Con una sonrisa en el rostro Harry continúo su camino en el baúl hasta que encontró los baúles de sus padres y le indico a Dobby que también los llevara y le pidió si también podía llevar su baúl personal con todos los útiles escolares que había llevado, así no tendría que cargarlo todo el viaje. Por suerte había decidido enviar a Hedwig a casa de sus tíos volando antes que tener que cargar su jaula todo el trayecto. Tal y como le habían indicado sus padres se acercó a los retratos de sus abuelos que lo miraron con felicidad y rápidamente parecieron percibir de quien se trataba.

- Hola pequeño, tú debes ser Harry el hijo de James. Mírate cuanto has crecido y pensar que ayer eras un pequeño bebe- dijo amigablemente, quien Harry suponía debía ser su abuela Dorea.

- Si soy yo, un placer conocerlos- dijo Harry sonrojándose

- No seas tímido que no mordemos, ese es una de las ventajas de los retratos por suerte – dijo con una sonrisa Charlus- eso si no te vas a ir de aquí tratándonos como extraños no? – agrego- mínimo llámanos Nana y Abue, así era como te referías a nosotros siendo bebe.

- Gracias Nana y Abue, le indicare a Winky que los lleven también dentro del baúl y continuaremos charlando allí más tarde.

Se despidió de sus abuelos y salió del baúl, se disculpó con el goblin que debía de encontrarse molesto por haberlo esperado un gran rato. Se subieron a los carritos y avanzaron hacia el baúl de Gryffindor que estaba siendo custodiado por un dragón. Pensó que Hagrid estaría encantado de ver tal criatura, mientras que él, se había prometido así mismo no volver a cruzarse nuevamente con un dragón luego de la primera prueba del torneo, todo parecía indicar que la vida de Harry estaba marcada a encontrar todo tipo de criaturas peligrosas, capaz debía comenzar a escribir un libro, se rio e inmediatamente desecho la idea ya que ante la sola imagen del libro se le venía la brillante sonrisa de Gilderoy Lockhart.

El goblin abrió el baúl y se adentró al mismo. Vio un montón de joyas y solamente un retrato que en su borde decía Godric Gryffindor pero que parecía estar dormido, no sabía por qué pero tenía una sensación de que debía llevarlo consigo por si necesitaba de algún consejo o despertara, más tarde se lo preguntaría a sus padres.

- Volvamos a la superficie, por favor- dijo, al llegar al Hall se despidió de Burzell quien le otorgo la tarjeta para manejarse en el mundo muggle, y le explico:

- Harry cuando cumplas diecisiete años recién ahí podrás hacer uso de los anillos que marcaran tu status como cabeza del clan Potter y de las otras casas, salvo que recurras a la emancipación también podrás tener acceso a los mismos. Por otra parte, te aconsejo que te hagas ver por un sanador para que vea su historial médico ya que viéndote a simple vista se puede ver síntomas de malnutrición, y si es posible, hágase ver la prescripción de sus anteojos, aquí a unos pocas cuadras hay un especialista en ojos que lo podrá examinar.

- Muchas gracias Burzell- dijo Harry, se despidió y salió al Callejón Diagon arreglándose su gorra para no ser distinguido, asegurandose de que su cicatriz no se encuentre visible.

Decidido a alcazar todas sus metas avanzo a paso decidido por las calles empedradas del callejon.

Bueno por hoy esta es la nueva actualización, Espero comentarios sobre que les parece la historia hasta el momento... Saludos hasta la próxima actualización! :)