Akane Tendo no recordaba las palabras exactas, pero recordaba bien como se había sentido al escucharlas. Al escuchar que su padre la había comprometido con un completo extraño.

A ella. No a Kasumi, no a Nabiki. De las tres, ella tenía que ser la única desafortunada.

Por algún tiempo, Akane había sospechado que algo así iba a pasar algun dia, pero no lo esperaba tan pronto.

Su familia, los Tendo, alguna vez, hace años, habían sido una familia respetable y prestigiosa, entre las más nobles de la ciudad imperial.

Pero eso había sido antes, cuando los tiempos eran diferentes, su madre aún vivía y llegaba mucha gente a su dojo y podían permitirse organizar grandes fiestas cuando quieran e ir a comer a los mejores y más elegantes lugares que la ciudad imperial pudiera ofrecer. Su familia no había sido afectada por la guerra entre los humanos y los Youkais hace diecinueve años, al menos no directamente. En los años después de que esta guerra terminara, había habido bastante paranoia y pobreza. La gente temía y habían recurrido a ellos, a su dojo y esos tiempos fueron, sin duda, bastante prósperos para ellos. Pero después, cuando la orden de los cazadores comenzó, y próspero y trajo seguridad a la ciudad, su suerte se había comenzado a desvanecer. Lo único que habían logrado conservar al final había sido su casa; bonita y espaciosa con varias habitaciones, la cual se encontraba en una pequeña colina, y al pie de esta, su dojo.

Luego su madre había fallecido, y las cosas nunca volvieron a ser como antes.

Apesar de eso, sus hermanas y ella nunca había sido mimadas, sabian cuidarse solas y habían hecho lo posible para que su hogar fuera un lugar alegre y las cosas materiales eran lo que menos le importaban a Akane. Tenía a su familia y tenía al dojo y eso era lo único que le importaba. Era feliz y no veía la necesidad de un matrimonio.

-Akane, -había dicho su padre, al escucharla protestar. -Tu sabes bien que no hay nada más importante para mi que tu y tus hermanas, pero esto es algo que tenemos que hacer. Además, no te comprometería con cualquier extraños, el es el hijo de mi viejo amigo Genma Saotome. Yo sé lo que estoy haciendo, confía en mí por favor.

Y asi lo habia hecho. Por semanas antes de que el tan temido día de conocer a su prometido llegará, había tratado de hacer paz con la idea de un matrimonio arreglado, había tratado tener siempre una sonrisa en su rostro, pero le había resultado casi imposible y por las noches se escabullía a el dojo de la familia y dejaba todo su enojo y frustración salir mientras gritaba y golpeaba y rompía cosas con todas sus fuerzas.

Una noche sin que se diera cuenta, sus hermanas la siguieron. Al principio, no supo si molestarse más con ellas por haberla seguido, o con ella misma por no haberlo notado.

-Akane, -Escuchó ella la voz de su hermana mayor, sobre el sonido de ladrillos rompiéndose al hacer contacto con su puño.

Llovía esa noche, la noche antes de conocer a su prometido y Akane no pudo pensar en un cielo más adecuado para la ocasión.

Exhausta, se dejó caer al piso de madera, mientras Kasumi y Nabiki se unían a su lado.

-No se que es lo que te molesta tanto Akane, -comenzó a decir Nabiki. -No es como si quisieras casarte con alguien mas, o si? No me digas que Kuno ya te convenció, hermana.

Kuno? Un escalofrío desagradable recorrió su espalda tan solo con imaginarselo, pero ella solo negó con la cabeza.

-Claro que no, no digas tonterías!

-Entonces?

-Simplemente no quiero por que no, y ya.

-Dale a todo esto una oportunidad, puede que te guste después de todo. -dijo suavemente Kasumi mientras ponía su mano en el hombro de Akane. Ella solo suspiró.

-Qué otra opción me queda? No quiero decepcionar a papá, ni perder el dojo...solo espero que quien sea que sea mi prometido no sea un idiota...

Pasaron la noche ahí sentadas, escuchando el dulce sonido de las gotas caer sobre el techo, charlando, hasta que hicieron olvidar a Akane sus problemas por unas cuantas horas. Tanto, que había olvidado que tenía una cita importante la mañana siguiente.

No había tenido tiempo de dormir, y aunque hubiera tenido no creía que hubiera logrado pegar pestaña esa noche. Pero ya era tarde. Media hora tarde y Akane no había tenido tiempo ni siquiera de arreglar su largo y negro cabello, el cual se encontraba enredado y desaliñado. No le dio importancia, tenía demasiada prisa.

Salio de la casa corriendo, usando un vestido amarillo sencillo, un tanto apretado de la cintura y con tirantes que caían libremente sobre sus hombros. La lluvia de la noche anterior había dejado charcos de lodo que ensuciaron sus botines mientras trataba de hacerse paso entre la multitud a toda velocidad.

Las calles por las que corria, no las habia recorrido por años. Los lugares más lujosos en la ciudad, se encontraban cerca y cada vez más cerca de el palacio y la academia de los caza recompensas. Estas eran las llamadas calles doradas, Akane no pudo evitar sentirse un poco fuera de lugar, en medio de tantas personas vestidas elegantemente, lanzándole de reojo miradas juzgadoras. En otra ocasion se habria molestado, pero otras cosas preocupaban más su mente asi que apenas lo notó.

La chica sonrió con alivio al notar que al fin, había llegado al lugar indicado; era un pequeño pero elegante restaurante donde su especialidad eran pasteles y postres. Akane entro corriendo y al otro lado del lugar pudo ver a su padre sentado en una mesa juntos con dos extraños, no perdió tiempo y se dirigió hacia ellos.

-Perdón, tuve un pequeño retraso. -dijo ella disculpándose, sonriendo nerviosamente mientras tomaba asiento y se les unía en la pequeña mesa redonda.

Su padre y un señor extraño le dieron una pequeña sonrisa, diciéndole que no importaba, y por un momento se sintió tranquila, hasta que...

-Vaya, al fin decidió aparecer la señorita, casi una hora tarde…-dijo una voz llena de sarcasmo, Akane volteó a ver, molesta, a quien se había atrevido a burlarse de ella tan temprano en la mañana.

Era un chico, su prometido, ella supuso ya que aparte de ella, era el único otro joven en la mesa.

Akane mentiría si dijera que no pensó, por un pequeño momento que el chico no le pareció atractivo a primera vista, pero el pensamiento rápidamente abandonó su mente. El llevaba su corto cabello negro en una trenza, vestía ropa de artes marciales que ella no reconocía como propia de su ciudad y en su rostro tenía una expresión desinteresada, un poco aburrida, como si le diera igual estar ahí. Había iniciado con el pie izquierdo, siendo grosero desde el principio, pero era la expresión en su rostro lo que la molestó mas.

-Genma, Ranma! -escuchó Akane decir a su padre, sacándola de pronto de sus pensamientos. -Esta es mi hija Akane y tu prometida, Ranma.

El chico, Ranma, solo rodó sus ojos, sin molestarse en saludar apropiadamente a Akane.

-Como sea. Yo jamas acepte esto, papá, podemos irnos ya?

-Como se te ocurre, Ranma? Aún no han traído la comida!

Luego su padre, tratando de sonar optimista, habló de nuevo.

-Creo que será tiempo suficiente para que los jóvenes se conozcan más y llegamos a un acuerdo, que les parece?

-Me parece buena idea. -dijo Genma.

"Me parece una pérdida de tiempo" pensó Akane, pero no dijo nada. Cada palabra que salía de la boca de Ranma parecía fastidiarla más que la anterior.

Después de un rato, una chica sonriente con su cabello arreglado en dos trenzas, llegó con su comida y ella le sonrió de regreso al ver los pequeños pasteles de frutillas que traía. Al menos algo bueno tenía que tener todo esto.

Akane fijó su mirada en Ranma, quien parecía ignorar por completo su presencia, mientras ambos de sus padres charlaban tranquilamente. Matrimonio aquí, Dojo allá, dinero esto y aquello. Apenas había escuchado un poco de la conversación mientras Ranma comia y hacia como si sus padres no estuvieran discutiendo su futuro en esa misma mesa, como si él no tuviera nada que ver y Akane no estuviera ahí. Eso era suficiente, lo había decidido.

Escuchó a su padre preguntarle algo, y aunque no habia prestado atencion de que se trataba, conocía muy bien la respuesta.

-No. Yo creo que no. -dijo ella. -Prometí que conocería a este tal Ranma, pero no acorde a nada más y ya lo he decidido, no voy a casarme, no se molesten mas, muchas gracias.

Por primera vez, el chico levantó su mirada y la llevó directo a los ojos de Akane, luego hacia abajo y a sus ojos otra vez, parecía estarla estudiando cuidadosamente.

-Pues que bien, porque yo tampoco tenia la mas minima intencion de casarme. Lo que es peor, no puedo creer que hayan decido comprometerme con alguien tan-

-Tan que? Cuida tus siguientes palabras, Saotome. -dijo Akane levantándose de su asiento y retandolo con la mirada.

-Tan poco femenina! -gritó el. -Y grosera!

-Ranma! -lo regañó Genma. -No le hables a tu prometida de esa forma!

-Que ella no es nada mío y jamás lo será!

-Jamás! -repitió Akane.

Se sintió aliviada cuando su padre dijo que era tiempo de regresar a casa y estaba apunto de dedicarle una última sonrisa burlona a Ranma Saotome, pero se dio cuenta que Genma y Ranma también iban para allá. Akane sintió como si su mundo se venía abajo.

Según su padre había dicho, se quedarían en la casa de los Tendo "por un tiempo indefinido".

Pero Akane no era tonta, sabia que despues de ese desastroso primer encuentro, sus padres tratarían de juntarlos, de hacer lo imposible y hacer que se agradaran, aun así ella estaba segura que eso jamás iba a pasar.

"Poco femenina" Él la había llamado y Akane sonrió con ironía, esa misma noche cuando se cortó su largo cabello negro. La expresión de todos al dia siguiente no había tenido presio.

Un par de meses habían pasado después de ese dia y Akane mentiría si dijera que las cosas en su vida no habían dado un cambio completo.

Para empezar, el rumor de que estaba comprometida se había esparcido en los alrededores, lo cual había deprimido bastante a muchos de sus pretendientes (porque si, tenía demasiados) los cuales la perseguían a diario. Eso había sido lo único bueno de el tal compromiso, podía ir a la escuela sin ser atacada todos los días.

Personas la felicitaban a ella y a Ranma pero no tenían idea de la realidad, en casa no hacían más que discutir por cualquier cosa, por más pequeña que fuera. Su familia, por otro lado, no parecía haberle molestado la presencia de Ranma en sus vidas, Kasumi incluso era amable con él, lo cual no dejaba de irritar a Akane. El tío Genma, por el otro lado, había resultado ser bastante amable con Akane y sus hermanas, además de muy buen amigo de la infancia de su padre. Él podía quedarse, a ella no le molestaba, pero Ranma...Ranma. El era de lo peor.

Apesar de todo y de las constantes discusiones de Ranma y Akane, al parecer sus padres no se olvidaron tan fácilmente de el asunto de la boda, ya que habían fijado un ensayo, en una capilla cerca de las calles doradas.

-No se por que tengo que hacer esto, es estúpido -se quejó Akane. Se encontraba preparándose para el ensayo en un pequeño cuarto con ambas de sus hermanas.

-Trata de sonreír, Akane. -le dijo Kasumi mientras cepillaba su cabello.

-Trata tu de sonreír sabiendo que quieren que te cases con alguien como Ranma.

Nabiki río del otro lado de la habitación.

-Vamos, Akane. Ranma no es tan malo y parece que se llevan muy bien, siempre peleando por pequeñeces, ya parecen un matrimonio.

Akane rodó sus ojos e ignoró el comentario sarcástico de su hermana. Se las iba a pagar a la próxima que Nabiki le pidiera dinero.

-Ya estás bonita. -le dijo Kasumi, aunque ella veía su cabello igual. Aún no se acostumbraba a llevarlo corto, pero ese era el menor de sus problemas. -Ahora el vestido. -Akane la miró confundida.

-Vestido? Esto nisiquiera es una boda real, es un ensayo sin sentido. Estoy bien así.

-Espera a ver lo que trajimos. -continuó su hermana mayor, ignorando las quejas de Akane mientras abría las puertas de un pequeño armario y sacaba un hermoso vestido blanco, el cual Akane reconoció de inmediato.

Abrió sus ojos como platos y cubrió su rostro con sus manos.

-Ese es…

-Si, lo es.

El vestido de su madre. No era la primera vez que veía el vestido en el que su madre se había casado. Pero las circunstancias eran diferentes. Solo lo había visto en fotos y no sabía que aún lo conservaban. Era hermoso y largo, con una falda que caía como cascadas y pequeñas perlas como decoración, creando hermosos patrones en el área del torso y tela delicada y fina en las mangas.

Trató de imaginarse a ella misma en semejante prenda, pero no le parecía correcto.

-No. -dijo Akane, mordiendo el inferior de su mejilla.

Sus hermanas la vieron como si estuviera loca.

-Pero Akane, -comenzó a hablar Nabiki. -mamá quería que cualquiera de las tres que fuera a casarse primero usará su- no pudo terminar ya que fue interrumpida por la voz de Akane.

-Se lo que dijo y no importa porque esto no es una boda! Entienden? No habrá boda! Hago esto por complacer a papá antes de que se de cuenta que es ridiculo y no va a funcionar, jamás me llevare bien con Ranma, estoy en contra de este matrimonio y ustedes lo saben y no puedo creer que se hayan atrevido a traer ese vestido aquí!

Akane salió furiosa de la habitación dejando a sus hermanas desconcertadas dentro. Sabía que no lo habían hecho con mala intención, pero no podía evitar enfadarse, querer correr y esconderse y llorar. Pero no lo haría, terminara con esto de una vez aunque tuviera que hacerlo vistiendo una camisa azul de cuello, pantalones y botas en lugar de un hermoso vestido de novia.

Decidida, camino por los largos pasillos hasta llegar a la capilla donde sabía que la esperaban.

Lo primero que notó al abrir abrir las pesadas puertas que llevaban al lugar del ensayo, fue que en este se encontraban varios guardias, parados firmemente en ambos lados de la habitación y no pudo evitar preguntarse si esto era común en este lugar, o si habían sido enviados por que dos familias, una vez prestigiosas, eran las involucradas.

El lugar estaba hermosamente decorado por innumerables rosas y pétalos. Varias velas iluminaban el lugar y por el alto techo colgaba un candelabro dorado con blanco que hacía juego con el resto del lugar.

En diferentes circunstancias, Akane se hubiera tomado su tiempo para admirar la belleza del lugar, pero por alguna razón esto no hacía más que contribuir a su enojo.

-La novia ha llegado! -Anunció Genma.

-Terminemos con esto. -murmuró ella mientras se dirigía a Ranma, por el camino hecho de velas que llevaba hasta el altar y sonrió mentalmente al darse cuenta que el chico tampoco se había molestado en vestir algo que no fuera su atuendo común.

-Tarde de nuevo. -le dijo Ranma en un tono burlón, el cual Akane encontraba bastante desagradable. -parece ser un hábito tuyo, no Akane?

-Callate que no estoy de humor.

-Tu cuando estas de humor?

Akane rodó sus ojos y decidió no contestarle a Ranma. Por detrás escucho el sonido de las puertas cerrarse y supo que sus hermanas habían entrado a la habitación. Decidió ignorarlas a ellas también.

-Y bien, qué hacemos primero? -preguntó Ranma.

-Bueno -comenzó a hablar su padre. -hay muchas cosas que se deben hacer en una boda tradicional, es algo así como un ritual para dar suerte y que todo en su futuro salga bien.

Comenzó a enlistar varias cosas que se debían de llevar a cabo y las preparaciones para estas, pero Akane no estaba escuchando y sospechaba que Ranma tampoco lo hacía.

Después de una larga explicación de las tradiciones, ambos recibieron un par de anillos y Akane rió amargamente.

-Qué es esto?

-Nos saltamos algunos de los primeros pasos esta vez, pero decidimos comenzar por el intercambio de anillos, Akane, tu debes de dárselo a Ranma y Ranma tú a Akane.

Con una expresión confundida en su rostro miró al anillo en su mano, era plateado y por su mayor parte plano pero tenía hermosos detalles hechos con gemas y Akane no pudo evitar pensar en lo costoso que se veía y se preguntó cómo había podido su familia pagarlo.

Su mirada luego encontró la de Ranma quien parecía estar igual de nervioso que ella.

"Y bien? qué estás esperando? Tu primero" Decía silenciosamente su mirada nerviosa, pero ella solo negó con la cabeza.

-Esto es ridículo -dijo Akane, no sabía cómo había podido pensar que iba a poder hacer esto. -Yo me voy de aquí.

-Espera! -grito Ranma cuando Akane comenzó a caminar a la salida. -Si alguien se va a ir soy yo! Yo jamas pedi esto!

Akane detuvo sus pasos, en medio del camino de velas y se dio la vuelta para enfrentar a Ranma.

-Y tu crees que yo si? Quiero lo mejor para mi familia y para el dojo pero esto es demasiado! Tu eres demaciado!

-Akane, por favor. -se acercó a ella el tío Genma, poniendo una mano sobre su hombro, tratando de calmarla. -se que es un tonto, pero trata de darle una oportunidad a Ranma, veras que no es tan malo como parece.

-Y qué hay de mi? -pregunto Ranma. -Yo tampoco quiero casarme y menos con alguien como Akane! Es gritona y molesta y ni siquiera sabe cocinar!

Akane apretó los puños y dio un par de pasos para quedar cara a cara con Ranma.

-Ah sí? Qué me dices de ti? Arrogante! Inmaduro! -le gritó ella y una vez más Genma y Soun trataron, sin mucho éxito, de calmarlos.

-Chicos, por favor...No armen un escándalo aquí.

-Podre ser arrogante e inmaduro como dices, -le contestó Ranma. Sus rostros estaban a pocos centímetros de distancia y sus miradas retadoras no se despegaban la una de la otra. -pero ni aun así me casaría con alguien desagradable como tu!

Eso era suficiente, pensó Akane y es que ya no lo soportaba más y con todas sus fuerzas lanzo un puño a el rostro de Ranma. El chico, claramente no había estado esperando eso y por suerte fue lo suficientemente rápido para quitar su rostro a tiempo y esquivar el ataque. Luego otro y otro. Aun así, la sorpresa de las acciones de Akane le ganaron y cayó al piso, llevando con él varias de las velas que se encontraban en el camino y antes de que se dieran cuenta tenían junto a ellos un pequeño incendio, el cual cada segundo crecía mas y mas.

Los ojos de Akane se abrieron en sorpresa mientras buscaba ayuda con la mirada, su camino hacia la salida había sido bloqueado por fuego. En los pocos segundos que tuvo para procesar lo que pasaba a su alrededor vio a Ranma, aun en el suelo, con una mirada de pánico en sus ojos, al igual que su padre y el tío Genma, quienes junto con Akane, eran los únicos atrapados en ese pequeño incendio.

Por un momento, mientras veía las llamas subir cada vez mas, penso que eso era todo y que quizá su destino era morir ahí. Por un momento, incluso pensó que no estaria tan mal. Trató de ver a través de las llamas y el humo y aunque el fuego aún no tocaba su piel, se sintió ahogada en calor. Estaba apunto de cerrar sus ojos y rendirse, pero entonces vio como el fuego a su alrededor moría poco a poco.

Agua.

Los guardias que se habían encontrado en la habitación se habían hecho cargo de el fuego, apagandolo con grandes cantidades de agua. Akane se sintió aliviada al encontrarse empapada y ver las llamas debilitarse cada vez más.

Con una mano en su pecho y una débil sonrisa se volteo hacia donde ella sabía, se encontraban su padre, el tío Genma y Ranma, esperando que todos se encontraban sanos y salvos.

Pero se encontró con algo muy diferente y su rostro se llenó de confusión y sorpresa. Un panda...había un panda.

No solo eso, pero en el lugar de Ranma, y usando la su misma ropa, se encontraba una niña pelirroja. Ambos se veían asustados y Akane iba a preguntar qué demonios acababa de pasar? Pero las palabras no dejaban sus labios y temió quedarse paralizada ante tal shock.

A su alrededor, pudo ver los rostros preocupados sus hermanas y su padre. Los guardias que los habían salvado se encontraban con sus armas fuera y se veían listos para atacar...a la niña y al panda? donde habían ido Ranma y el tío Genma?

"Son cambiantes." "Están malditos." "Hay que entregarlos de inmediato!" Escuchó susurros entre la multitud.

Oh. Así que eso era lo que estaba pasando.

Vio con atención a esa niña pelirroja y en ella, apesar de todo, encontró a Ranma. Dio un pequeño paso hacia adelante, hacia Ranma y encontró las fuerzas para hablar.

-R-Ranma...Pero que…?

-No hay tiempo de explicar! -gritó Ranma poniéndose de pie de pronto. Comenzó a correr hacia la salida, y tomó a Akane de la muñeca, llevándola con él, Genma huía con ellos también. Atrás escucharon los gritos de los guardian quienes comenzaron a perseguirlos. Gritaban todo tipo de maldiciones pero Akane no tenía tiempo de escuchar, o de pensar siquiera en qué significaba todo esto, en todo lo que acababa de pasar. Ella tambien corria con todas sus fuerzas, junto a Ranma.

Lo primero que pasó por su cabeza cuando los guardias comenzaban a atacar con sus armas fue un enorme alivio al recordar que sus hermanas querían que se pusiera un vestido y ella se había rehusado. Lo segundo fue "Por Midoriko...en que demonios me he metido?"

-Ranma! -dijo ella, casi sin aliento. -adonde vamos? -"Adonde vamos a huir? No hay lugar en esa ciudad imperial, o en ninguna otra, donde no te vayan a encontrar." Es lo que ella había querido decir, pero la adrenalina del momento no se lo había permitido.

-Al bosque! -Le dijo él y aun con una voz femenina parecía bastante seguro de sí mismo. -Iremos al bosque...No nos encontrarán ahí.


Bueeeno aqui esta! La introducción de Ranma y Akane a esta historia! Espero les haya gustado y en realidad este capitulo solo iba a ser una pequeña explicación que iba a ser incluida en un capítulo más largo (del cual ya tengo escrito la mayoría) pero lo tube que separar porque seguí escribiendo y se volvió más largo y la verdad no quería tener un capítulo con aproximadamente 8 mil palabras, al menos no en este punto, mas adelante quiza.

Como ya tengo la mayoria de el siguiente capítulo escrito, después de publicar el que viene creo que me voy a enfocar por un tiempo en Symphony (mi otra fanfic de Inuyasha). Aunque la verdad no se cuanto tiempo me tarde ya que college y las cases AP me tienen sin tiempo de hacer nada T_T

Esta es la primera vez que escribo a los personajes de Ranma (espero haberlo hecho decentemente) y esto hizo que me volviera a obsesionar por completo con ellos, especialmente Ranma y Akane los amo *-*

Y bueno no se que mas decir solo gracias por leer mis locuras como siempre, los quiero mucho y los veo en el siguiente capítulo!