Disclaimer: Los personajes aquí usados (excepto Amber), NO me pertenecen. Todos son de JK Rowling.
Nota: Tarde un poco, pero han sido cosas y cosas de la inspiración. Los títulos casi no encajan, pienso yo. Pero sigo adelante porque realmente me gusta escribir sobre Regulus. Para mí él es un buen chico, pero ya saben, la familia... Quiero explicar que está es la vida de Regulus, no me centro en otros personajes, a menos de que sea necesario poner sus puntos de vista en capítulos aparte, pero está historia va a llegar hasta el día en que Regulus decide acabar con la vida del Señor Tenebroso. Y ya saben qué pasa después, pues viene en el prologo y en los libros (LOL). Y bueno, en el siguiente episodio es un día normal en la casa de los Black. Espero les guste este capítulo y ya. Mucha charla y poco fic.
Capítulo Dos. Y tal vez nos volveremos a encontrar.
—Ya va a comenzar el Invierno —murmuraste mientras el viento revolvía tus cabellos. Giré en tú dirección.
—Me gusta el Invierno, el frió es tan bueno —te arreglaste la bufanda en torno al cuello y sonreíste.
—¿Eso crees? Yo prefiero el calor, la Primavera, donde todas las cosas reverdecen y renacen. Es una bella estación ¿no crees? —me encogí de hombros, sonriendo.
—Tal vez, pero el Invierno es fabuloso —con tu brazo golpeaste un poco mis costillas, haciéndome reír, te miré, sorprendido por el súbito contacto—. Hey, ¿qué fue eso?
—Te he dado un codazo —reíste, quitada de la pena. Me balance contra ti, enterrando mis dedos entre tu ropa, buscando hacerte cosquillas. Tú gritabas y reías—. ¡B-basta, ya me rindo!
—No, ya verás. Has tocado a un Black —reí, como un niño.
—¡Oh, basta, no te tengo miedo! —reíste y me detuve.
—Deberías, pequeña sangre sucia —te callaste de súbito, mirándome a los ojos, asustada. Parpadee—. Oye, tranquila, era una broma. Tú no eres sangre sucia, eres muy agradable para serlo.
Te alejaste un poco, arreglando tú ropa. ¿Qué había hecho?
—Lo siento Regulus, me tengo que ir —te tome de la túnica, no quería que te fueras.
—Oye, lo siento yo… —me miraste y lo entendí. Sí, eras sangre sucia. Y yo me había equivocado tan terriblemente.
Te fuiste en ese instante. Dios, tenía once años, ¿qué pretendía? Nunca había sospechado algo como eso, y de sólo pensarlo… No, eso significaba que debía dejar de verla, por el bien de mí familia pero… pero ¿por qué alguien tendría que saber que soy amigo de una hija de muggles?
Pasaron cuatro días antes de que pudiera encontrarte de nuevo. Estaba en el Gran Comedor, charlando con tus amigas, reías y parecías tranquila. Necesitaba hablarte. No te deje de observar, porque me preocupaba que si lo hacía, desaparecerías por otros cuatro días. Suspiré nervioso y entonces vi cómo te levantabas, lista para irte a tu clase. Me abalance sobre mis cosas y comencé a caminar en tu dirección. No me había dado cuenta de que me observaban, hasta que…
—Reg, ¿dónde crees que vas? —Sirius me agarró de los hombros, como era su terrible costumbre. Chasquee la lengua, viendo cómo te detenías me mirabas y luego te ibas. Miré a mi hermano, con mala cara.
—Tengo clase Sirius, déjame ir —re reíste en mí cara, mangoneándome un poco.
—Sí, olvidaba que el perrito de madre tiene que tener buenas notas, eh —me frustre.
—No soy el perrito de madre. Y deberías tenerle un poco de respeto —frunció el ceño.
—Ella no es más que mi madre, y no se merece mucho respeto por cómo me trata.
—No tengo tiempo, además dijiste que no querías que nadie supiera que éramos hermanos —me solté de tu agarre y me fui—. Adiós Sirius.
Salí corriendo del Gran Comedor, intentando pensar en dónde podrías estar hasta que, sentí algo jalando mí túnica. Primero pensé en que Sirius quería pelea, y cuando me giré bruscamente, me topé con tus ojos azules. Parpadeé, nervioso.
—Amber —murmuré, alejándome un poco. Tú asentiste, un poco nerviosa.
—Hola Regulus, perdón. No quise importunarte.
—¡Para nada! No, no Amber yo quería hablar contigo —metí mis manos a los bolsillos y luego saque un pequeño collar. Suspiré y te lo entregue en la mano—. Perdóname tú a mí. Nunca me detuve a preguntarte si eras de sangre pura o no, y ¿sabes algo? No me importa, eres la única persona que está conmigo no por mi apellido.
Miraste el collar y lo pusiste en tu cuello. Era una piedra de ámbar con una A que se movía dentro. Acomodaste tu cabello rubio y suspiraste.
—Regulus, no quiero que estés en problemas por mi culpa. Hagamos un trato —te miré, atentó—. No nos veamos frente al resto de la gente. Intentemos no saludarnos y finjamos que no nos conocemos, ¿de acuerdo? —te miré sorprendido.
—Pero yo no quiero que…
—No he terminado —ladeaste la cabeza—. Veámonos en la Biblioteca o en lugares donde podamos pretender que no nos hablamos. Cada que me necesites, envíame una lechuza, y cuando yo te necesite, una lechuza te lo hará saber, hasta que invente una nueva forma de vernos.
—Por eso eres una Ravenclaw —te ruborizaste y yo sonreí, tomando tu mano—. Gracias Amber, eres maravillosa.
Y así comenzamos a vernos. Cuando más tarea tenía, me reunía contigo en la Biblioteca, o nos encontrábamos en la Lechuzeria, a escondidas. Esos eran los momentos que más amaba de mi día, verte a ti, sonreírte, contarte mi día. No estaba seguro de lo que sentía por ti en ese momento, pero sabía que eras como mi Sol personal. Pero sabía, muy dentro de mí, que eso no sería para siempre.
Tenía miedo que nos descubrieran, pero tenía aún más miedo que decidieras irte y dejar nuestra amistad de lado. Después de todo, yo era más pequeño que tú y menos maduro. Además de que vivía abrumado con mi familia. Sirius, mi madre, mi padre… era como si todos se hubieran unido contra mí, riéndose y esperando que me equivocara, como Sirius.
Amber se había transformado en la única forma de que me pudiera olvidar de la presión que mí familia ejercía día con día sobre mí. Y siempre le estaré agradecido.
Un review para dominarlos a todos,
y en la oscuridad atarlos.
Pica el botón de abajo si quieres ayudarme a conquistar el mundo.
