Primero quiero agradecer a los Follow y Favorite de la historia ^^ me hacen muy feliz.

Y gracias también a los review, que aun que son pocos, me hacen el día xD al menos sé que a algunas personitas les agradan mis locuras, y bien, pues nuevo capitulo que espero les guste.

No odien a Aspros por favor (?) Jajajaja amo al personaje, es de mis favoritos, y emparejarlo con Sasha no ha sido una tarea muy sencilla, tenia que darles cierto "realismo" y como dije no es una historia de amor a lo Disney, aun que no sé, tal vez exista la esperanza pero no sé no dire nada nada D:

Dejen sus reviews y muchísimas gracias por leer c:


LOBOS Y PRINCESAS


Amaneció y el sol le golpeaba de lleno en el rostro cuando las mozas entraban para asear la habitación, las cortinas eran abiertas molestando a la jovencita que se quejaba, hasta recordar que esa no era su mullida cama en Sagitarius, abrió sus ojos pesadamente y bostezo su mirada borrosa busco a Aspros, pero se encontraba sola, enredada entre las sabanas, fue entonces que se percato, estaba desnuda, Sasha se avergonzó por su situación pero las mozas amablemente trataron de ayudarla, ella se negó, sabía lo que se encontraba debajo de las sabanas, ordeno que salieran y ellas no emitieron queja alguna, no de su señora.

—Eres una mujer —susurro con melancolía

El blanco estaba mancillado con carmín, miro la horrorosa mancha de su virginidad corrompida, tembló y se aguanto las ganas de llorar, recordando lo que sucedió, Aspros no fue brusco, ni mucho menos duro, trato de ser lo más razonable que pudiera, incluso la acaricio con suavidad, pero, eso no evito el intenso ardor de su flor cuando esta era destrozada por el hierro incandescente de Aspros, se había aferrado a él todo cuanto pudo, y cada sensación emitida por su esposo, era algo nuevo para ella.

Recogió la evidencia para colocarla en uno de los grandes canastos dispuestos para la ropa de lavado, entro al cuarto de baño, notando que, el agua estaba lista para recibirla. Su baño le sirvió para relajarse después de despertar tensa y desconcertada por el nuevo mundo que la recibía, al salir la esperaban para ayudarla con la labor de cambiarse y peinar su largo cabello lila, el cual aquel día dispuso llevar suelto, para no perder tiempo.

—Mi esposo… ¿dónde esta? —interrogo a las mozas

—Lord Aspros, a estas horas debe encontrarse en los establos, él siempre se levanta al alba para visitar a sus sirvientes y preguntar lo que necesitan, y al ser fin de mes, también debe hacer inventario —le contesto animadamente una moza —Aun que, debo decirle mi señora, que Lord Aspros nunca se había levantado tarde como hoy

—¿Pues que hora es? —se exalto Sasha

—Medio día

Inmediatamente se sintió avergonzada por su comportamiento, era la nueva señora de Gemini, y se levantaba hasta pasada la mañana, algo reprochable de sus inquebrantables modales, sin embargo no dijo nada, suspiro y miro cerca en una pequeña mesa, su almuerzo preparado, degusto los panecillos rellenos con crema y azúcar, las frambuesas silvestres y el conejo en salsa de naranja, y el té de manzanilla con vainilla que había sido preparado exclusivamente para ella, agradeció los alimentos y se dispuso a salir de sus aposentos para caminar un rato, pues tanto encierro la angustiaba.

Camino entre pasillos y pasillos, el eco de sus pisadas la estremecía, pero su susto fue peor al toparse de frente con Saga, al comienzo lo confundió con Kanon, incluso fácilmente de soslayo podía ser confundido con Aspros, pero supo que era Saga en cuanto noto la incomodidad de sus ojos al mirarla, era curioso que alguien tan reservado como un Gemini, pudiera siquiera fijarse en una mujer de la casa Sagitarius, ellas en la nobleza, siempre habían sido consideradas como pequeños cervatillos que se lucían con gracia, un adorno más para un lobo, irónicamente el blasón de la casa Gemini era un par de lobos gemelos, uno blanco y otro negro, acompañados por un campo florido, con el cuello adornado con una corona de plata, según el padre de Sasha, los Gemini fue la primer familia en gobernar y estuvieron en el poder por más de seis generaciones, hasta llegados los Cáncer, cuando Lord Romulo Gemini, no tuvo heredero alguno, y su hermano Remo, era incapaz de gobernar.

Eran orgullosos de sus tradiciones, y los rumores decían que era una casa que practicaba el incesto, algo que horrorizaba a Sasha, tal vez por eso había tantos nacimientos gemelares entre la familia Gemini, sobre todo los de la nueva generación.

—Lady Sasha —Saga la saco de su pensamiento y ella reacciono asustada

—Buenas tardes Sir Saga —dio una gentil reverencia y escapo cual gacela asustada

Saga no supo que decir o hacer ante la actitud de la joven que se escabullía a su costado como si fuera el diablo, aun que debía admitir que tenerla allí no era del todo cómodo, su parecido con Saori era particularmente dañino para su salud mental, por ello, la noche anterior, Saga propuso a Aspros retirarse a vivir en las tierras de Castor, donde había una casa de campo cómoda.

Sasha llego a la parte trasera del palacio, topándose con un panorama precioso de las montañas que abrazaban las tierras de Gemini, era la primera vez que se sentía cómoda en esa casa, camino entre las fuentes y el jardín, era un complejo realmente grande, pero no complicado, pues no tardo en encontrarse con las caballerizas, todos y cada uno de los sirvientes la reverenciaban, se dirigían a ella con total respeto, más que causarle un agrado, ofuscaban a la pobre niña que comenzaba a acostumbrarse a su nueva vida, antes de salir huyendo de regreso a su habitación para dejar de escuchar la sumisión de los sirvientes, se topo con su esposo.

Aspros se encontraba lavando a uno de sus caballos, un poderoso, pura sangre de color azabache, Sasha se quedo observando, tenía que dejar de mentirse, ese hombre le gustaba, sobre todo al verlo sin esas ropas tan finas y elegantes con las que lo conoció, en ese momento solo vestía unos pantalones negros con botas de cuero color tabaco y una camisa marfil remangada, abierta hasta el nacimiento de su pectoral.

Uno de los hombres que acompañaba a Aspros le susurro algo al oído, y este solo dio una ensanchada sonrisa, dejándole el trabajo de seguir aseando al equino y camino hasta Sasha que lo saludo.

—Mi señora se levanto tarde —bromeo Aspros quedando de frente a ella

—Lo siento mi Lord, yo, me perdí en el sueño… anoche —el carmín adorno sus pálidas mejillas, esa mujer a los ojos de Lord Gemini era encantadora

—Anoche paso lo que debía pasar —se adelanto —¿Ya ha almorzado? He pedido que le llevaran una buena bandeja, espero haberla complacido

—Si, es muy amable… —desvío su mirada al caballo, le parecía lindo

—¿Te gustan los caballos?

—En Sagitarius tenía una yegua blanca que me dejaban montar desde niña —contesto ella con su sinceridad

—Una yegua blanca, ¿mi señora desea una yegua blanca? —le tomo el mentón y la miro con esas esmeraldas como un felino curioso

—Me… me gustaría Lord…

—Mañana mismo tendrás a tu Yegua Blanca mi señora —con cariño le beso la frente —¿Ahora le agradaría salir conmigo a dar un paseo?

—Si, es muy amable Lord —asintió y comenzó a caminar del brazo de Aspros

Le agradaba estar con él, al mismo tiempo que la intimidaba, caminaron por largo rato, en un determinado momento el camino se les acabo al toparse con un claro, la temporada primaveral en Gemini era todo un espectáculo con los preciosos pastos verdes adornados con flores multicolor, sobre todo los hermosos tulipanes de color lila que se asemejaban al cabello de Sasha, la muchacha se encanto con la vista y se soltó del brazo de su esposo para andar entre las flores, el aroma le inundaba las fosas nasales, aquel no era el clima tropical y calido de Sagitarius que tenia aroma a brisa marina y frutas exóticas.

Aspros la observo jugar y perderse en las bellas praderas, juguetear con las cristalinas aguas del lago, tumbarse bajo el cielo cubierto de nubes, sobre el verde del húmedo pasto, y reír entre el canto de los pájaros y el silbar del viento.

—En invierno, todo el lago se congela —dijo con tranquilidad sin dejar de mirar a Sasha

—Debe ser precioso, todo esto es precioso, me encantaría una casa pequeña aquí —dijo ella sin esperar que sus palabras hicieran mella en Aspros

—Si mi señora desea una casa de campo en estas tierras, le daré una casa de campo —se acerco a Sasha arrancando uno de los tulipanes lilas para acomodarlo en su oreja derecha —Todo lo que usted pida se le será concedido mi señora

—Yo no he hecho nada por usted, apenas nos conocemos —mascullo con vergüenza ante la desbordante consideración de Aspros

—Es mi esposa y con eso me es suficiente —le dijo —Además mucho ya hizo con aceptarme como su compañero por el resto de su vida —le declaro sin tapujos —Y eso implica…

—Darle hijos y una buena imagen ante la corte mi Lord, lo sé —se adelanto a decir con cierta dureza en sus palabras agachando la mirada —Creo que es mejor regresar

—Si, la hora de la comida esta cerca

Ella se adelanto, y él no quería invadir su espacio, acercarse a ese cervatillo le estaba siendo más complicado de lo que imagino, quizás por la edad, tal vez por su educación, fuera como fuere Aspros ya tenía una esposa, la cual tendría que cumplir con su deber, pero algo en él, desde el momento en que la vio tan frágil y misericorde, le orillaba a tratarla con respeto y cariño… Sasha Sagitarus era una mujer especial.

Los días pasaban y Sasha aun se sentía fuera de lugar, ni siquiera la hermosa Yegua de color blanco, había sido suficiente para la joven señora de los Gemini.

Se sentía asfixiada, cansada, encerrada dentro de una corte en la que no se sentía más que como una pequeña mosca atrapada en la tela de una voraz araña, le hacia falta la compañía de Tenma, con él, las cosas probablemente serían muy diferentes, esos bailes por demás ostentosos que no daban a mostrar más que solo la soberbia de la que gozaba una sociedad hipócrita, por los dioses, como rogaba estar de vuelta en Sagitarius. Sostenía un libro y se adentraba en su lectura, realmente desconocía la cantidad de letras que su cabeza podía asimilar, pero no había nada más que hacer, y aun no tenía la suficiente confianza en Aspros como para pedirle que la llevara a otro lugar ajeno al palacio. Pero si continuaba así, moriría por ocio, suspiro con resignación tumbándose sobre uno de los amplios chaise de color marfil, mirando el tan decorado techo con escenas de ángeles y el enorme candelabro de cristal cortado y oro, una vista sin lugar a dudas agradable.

—Una señorita no debería tener esos modales— la gruesa voz de su esposo la sacó de sus pensamientos

—Humm, no hay nada mejor que hacer— le contesto con naturalidad aun acostada sobre el mueble —Y no me digas que salir con las damas y platicar de nimiedades, eso no se me da, prefiero la filosofía, la astronomía— aclaro con seguridad

Aspros exhalo, a veces esa mujer lograba sacar lo peor de él, era testaruda pero sobre todo directa, aun que aquello le agradaba de sobremanera, era diferente, estar a su lado podía llegar a ser agradable —Hoy presentan algunas obras de Orfeo en el teatro de la ciudad, ¿quieres ir?— pregunto desinteresadamente

—Si— le contesto en un tono neutral a veces sus conversaciones podían llegar a ser raras —Le diré a Calvera que me prepare un vestido— finalizo sin mirarlo aun concentrada en el techo

—Bien, en ese caso iré a pedir que preparen los caballos y el coche— finalizo Aspros dándose la media vuelta y retirándose de la sala

Aun que el día fue totalmente aburrido, para la noche se encontraba lista, su puerta sonó un par de veces para luego dar paso a la figura de Aspros, que se veía bastante elegante en un traje de color negro con elegantes bordados en azul y blanco, ella con su largo vestido de color marfil con pedrería, y una gargantilla de listón de seda con incrustaciones de diamantes y laminados de oro blanco. El Lord le ofreció el brazo, y ambos se retiraron a una velada juntos, llegados al teatro las miradas no se hicieron esperar, la belleza de Sasha, los chismes no tardaron en regarse, al final de todo, el serio y amargado heredero de la noble familia terminaba casado con una encantadora jovencita de apenas quince.

Gemini se incomodo ante las miradas, y Sasha en su inexperiencia se aferraba con fuerza a su brazo, dejándolo en una situación más comprometedora, algunas mujeres la observaban con desden.

Cuando llegaron, la madrugada estaba encima de ellos, Sasha solo deseaba tumbarse sobre la cama para dormir, al igual que Aspros, aun que había sido una presentación hermosa, la chica no dejaba de rememorar las bellas piezas en su cabeza una y otra vez, los colores del teatro, la opulencia del palco que estaba reservado para los miembros de la casa gobernante de la región, a pesar de las indiscretas criticas, no había estado tan mal, Aspros sonreía ante la fascinación de Sasha en ese nuevo mundo.

—¿Te gustaría volver a ir? —pregunto él mientras se acomodaba en la cama para dormir

—Tal vez pero no por ahora.

Otra vez esas barreras que lo desesperaban.

El tiempo pasaba, la relación era estable, hablaban sobre cosas sin mucha relevancia, el clima, el día, las lecturas de Sasha, la situación del reino, podían llamarse una pareja normal, como cualquier otra, el amor para el gran señor de Gemini no era exactamente una prioridad, ella cumplía con ser una mujer sumisa, y él con darte todo lo que una señora de su rango mereciera, sin esperar que la tempestad llegara a sus pacificas vidas.

Aspros nunca lo supo, pero, en la infancia de Sagitarus, había alguien, que llego a tocar a las puertas de ese palacio como un visitante.

Cuando Tenma Pegasus llego a las tierras de Gemini, fue recibido como lo que era, el capitán de las tropas reales, era primo en primer grado de Sasha, desde niños su relación había sido por de más cercana, el cariño entre ambos para su edad era algo enteramente normal, de no ser porque para Tenma, el amor por Sasha iba más allá de la familia, y al saberla casada, algo dentro de el se quebró, era un joven vivaz y necio, todo un gallardo caballero que lideraba a sus hombres de tal manera, que lo seguían con solo una palabra dictada por él, el estereotipo típico de caballero con brillante armadura, el sueño de cualquier doncella de familia acomodada y campesina.

Sasha se quedo muda al verlo, ya no era ese fastidioso muchacho de ocho años con el que jugaba en la orilla de la playa en Quirón, ahora se veía más maduro, a sus dieciséis, tenia una estatura que la dejaba por varios centímetros, su pectoral se había ensanchado, y sus brazos vueltos más anchos y fuertes, su piel estaba curtida dándole un aspecto salvaje con ese tono bronceado, como si el sol lo hubiera besado, sus ojos tenían ese brillo rojizo bajo la luz que a ella tanto le gusto en el pasado.

—Mi señora —tomo una de esas delicadas manos pálidas para depositar un beso cordial

A escondidas de Aspros, como si de un secreto intimo se tratara le guiño uno de esos coquetos ojos avellana oscuro, y ella trato de mantener la respiración, sus emociones se volvieron totalmente inestables, ella correspondió al saludo, y Gemini solo siguió con su apacible comportamiento.

Tal vez era el trabajo, el papeleo y sus compromisos como Lord, lo que hacían que Aspros abandonara más tiempo a Sasha, apenas la veía unas horas al día, durante el almuerzo y la cena, además de dormir con ella, que no noto cuando la señora comenzaba a tener acercamientos más obvios con Tenma, pero poco le importaba, ella era una mujer decente, y eso era una garantía para Aspros que siempre confío en la entereza de los Sagitarus.

Sasha compartía una cabalgata con Tenma, paseaban de manera tranquila por los campos verdes de la propiedad, alejados de toda mirada inquisidora, la niña se sentía tan libre a lado de ese muchacho, que ignoro el momento en que él, comenzó a mirarla de una manera diferente a la de una señora casada.

—¿Entonces conoces Hades? —pregunto admirada por las historias contadas

—Si, solo una parte, el Rey Minos me ha tratado bien —respondió con una amplia sonrisa —Su esposa es muy hermosa, se llama Albafica

—La conozco —agrego ella —Y si, es muy hermosa, mi padre me contó que para tener su mano, Minos debió pelear por ella en una justa contra doscientos nobles

—No más hermosa que tú, Sasha

Aquella respuesta le acelero el ritmo cardiaco, sus pupilas se dilataron mientras pasaba saliva pesadamente, Tenma le provocaba una sensación muy distinta a la de Aspros, suspiro y desvío sus ojos verdes esperando cambiar el tema, pero eso nunca paso, Tenma se acerco a ella, e invadió su espacio, los caballos estaban atados a unos árboles a varios metros de allí, escapar de esa situación no era sencillo.

—No deberías decir esas cosas —musito el aliento se le escapaba de esos tiernos labios que tentaban a cualquiera

—Las digo porque son ciertas —la acorralo con la mirada, desarmándola solo para él, apostando a que su esposo no había visto más allá de esos ojos esmeralda —Él es un hombre que jamás podía apreciar la belleza de tu ser Sasha

Acerco su calido aliento al de ella, la miro embelesado, esos labios rosas imploraban por ser acaparados, y él era un hombre decidido, al que poco le importaba correr riesgos a cambio de obtener lo que deseaba, se acerco a ella y deposito aquel ósculo indebido, aquello bien podía valerle la cabeza en una pica, Sasha tirito, no dijo una sola palabra, aquello era como un dolor que le desgarraba los pulmones, acaparando todo su oxigeno y estrujándole con saña el corazón, y sin embargo le agradaba esa sensación pecaminosa, el castaño distaba mucho de ser un niño idiota, y ella ya era una mujer, aun que casada, pobres ingenuos.

Se separaron, y sus pupilas chocaron casi liberando chispas, ella tenia esas tersas mejillas coloreadas en carmín, y Tenma sintió su ego crecer, quiso rodearla con sus brazos por esa estrecha cintura, deseo fervientemente tumbarla al suelo y hacerla suya bajo ese florido campo con el viento golpeándoles los cuerpos, Sasha era una mujer demasiado manipulable, pero se negó, su sorpresa fue tal al recibir una fuerte bofetada en su mejilla, esas delicadas manos solo lo eran en apariencia, pues un ardor le llego al rostro.

—Sé que te ha gustado —dijo con seguridad

—Vete y no regreses —indignada giro sobre sus talones para marcharse

Tenma con astucia la tomo del brazo, obligándola a retroceder, mirándola con intensidad, intimidándola, una sonrisa burlesca llena de victoria, y nuevamente la beso, quiso zafarse de ese juego pero no pudo, su cuerpo sucumbió ante la necesidad, y lo comprobó, Tenma no era Aspros, sus manos eran menos firmes, mientras el castaño se desesperaba por saciar su necesidad de ella, Aspros se tomaba el tiempo de hacerla sentir cómoda, y cuando Temba la sometía, Aspros se dejaba hacer, sin lugar a dudas el Lord de los Gemini, era un lobo astuto, mientras que Tenma apenas era un adolescente.

—Regresemos al palacio —exigió en vano

—Te amo, siempre te he amado, corresponde a mi amor —le endulzo el oído con palabras dulces

—Basta Tenma —suplico

La soltó al mirar sus ojos aterrados y las expresiones totalmente contrariadas, se sintió culpable de tanto y nada, y la pregunta recaía en un solo punto ¿Qué tenia Aspros que el no?, Aspros prácticamente la compro, ella era no más que un agradable adorno en ese palacio, sonrío irónico, era una niña, temerosa de abandonar una posición, de abandonar sus ritos y costumbres, pero él estaba dispuesto a ir con ella al final del mundo de ser necesario, pensamientos inmaduros de un joven que soñaba con la princesa ideal, sin tomar en cuenta las consecuencias que eso conllevaría, porque si de algo se jactaba la casa Gemini, era de ser, militar y económicamente, la más poderosa de las doce, razón por la que era respetada y temida, nadie le vería la cara de idiota al Lord de Gemini, menos un par de adolescentes que se atrevieran a creer que solo su amor verdadero los rescataría de un fúnebre destino.

Aspros se mantenía en su despacho, revisando un papel tras otro, recientemente se había enterado que un joven de nombre Alone, estaba en desacuerdo con la corona de Aioros, el impertinente muchacho se sintió con el derecho de querer invadir la capital Ateniense, lo que había sido considerado no más como un capricho infantil, ahora se dibujaba como una situación política que comenzaría a pender de un hilo, pues si el reino de Poseidon se enteraba de esta situación, lo más probable es que, todo desencadenaría una revolución y golpe de estado. El problema era que Alone ya había contactado a Julian y Sorrento Syren, y esos dos al parecer estaban interesados en dicha alianza.

—¿Sigues ocupado? —Deuteros se paro sobre el marco de la puerta observando detenidamente a Aspros

—Adelante —le invito a pasar mientras con un gesto apuntaba a una jarra con vino

—Creo que deberías cancelar el matrimonio de Kanon con esa mujer —le aconsejo —Si ese tal Alone se alía con Sorrento, Gemini estará muy comprometido —se sirvió una copa y degusto de la bebida

—Y si lo cancelo creo que va a ser peor —le contesto con total serenidad —He mandado a que Kanon regrese con su esposa y ella se quede aquí

—¿Prisionera? —sonrío con burla —Tú nunca mueves piezas de manera espontánea, calculas cada movimiento ¿qué planeas Aspros?

—Con Tethys aquí, casada con Kanon, y si le doy el favor a mi familia política, derribando a los Syren, Kanon se volvería prácticamente señor de todo Poseidon —contesto con una calma aterradora —Tethys es la única mujer de la casa

—¿Te olvidas que hay otras seis casas? —enarco una ceja intrigado

—Seis casas que deberán inclinar sus cabezas ante Kanon y Tethys —inquirió con seguridad

—A veces eres aterrador —concluyo —Pero lo que me trajo a tu despacho es otro tema, uno, no muy agradable

—¿Sobre? —pregunto dejando de leer y centrándose en su hermano

—Sasha —dejo escapar el nombre erizándole la piel a Aspros —No sé si ya lo has notado, pero pasa demasiado tiempo con ese tal Tenma —lo observo fijamente —Y por ahí, uno de mis contactos me hizo el favor de investigar, Tenma al parecer es muy amigo de Alone, obviamente nunca lo va a admitir, pero se criaron juntos

—¿Insinúas que mi mujer… es su cómplice? — dijo molesto ante la mirada despreocupada de Deuteros

—No insinúo nada, solo te diré que la tengas más vigilada, esa niña que tienes por esposa es demasiado manipulable, si Tenma la enamora, y se la lleva, imagina que pasaría, solo en un hipotético caso en el que Alone cumpliera su cometido, Sasha es una Sagitarius.

—Ya sé a donde va el punto —pliso los labios meditando las palabras de Deuteros —Hazme un favor, ve con una de las mozas y pídeles que la busquen

Deuteros se levanto de su lugar y camino hasta la salida con copa y jarra en mano, retirándose de la vista de Aspros. En ese momento, el mayor de los Gemini dejo escapar su puño contra una pared, el dolor físico no era calculable en comparación al dolor en su orgullo, esa chiquilla ¿deseaba verle la cara de estupido?, tan solo imaginar su cremosa piel en las manos de cualquier otro, lo enfermaba, bramo en su despacho y destrozo cuanto se le cruzo en el camino.

Sasha había regresado en silencio, sus ojos verdes estaban absortos de lo que la rodeaba, se sentó en el pequeño salón de descanso de la enorme construcción, rozo sus labios con las finas yemas de sus dedos, y suspiro, se sentía enamorada, confundida, temerosa, si Aspros se enteraba, que la diosa la acompañara, tenia entendido que el carácter de su marido era agresivo…

La mandaron a llamar a su habitación, Aspros la esperaba, el miedo se apodero de su cuerpo, tembló y palideció, Aspros jamás la había mandado a llamar de esa manera, se levanto dejando a un lado el libro que tenia en mano y abrió la puerta, de manera trémula se asomo observándolo de espaldas con un brazo recargado en la ventana, sus hombros estaban tensos, paso saliva de forma espesa, no sabía en nada lo que le esperaba.

—¿Dónde estuviste? —interrogo Aspros de manera seca

—En el pueblo —error, lo supo, su subconsciente se lo grito, error

—Ah, bien —se mordió los labios con furia —¿Y Tenma?

El nombre del muchacho le revoluciono la cabeza, algo no estaba bien y ella lo sabía, no contesto agacho la mirada, volvió a pasar saliva y antes de contestar, Aspros ya estaba frente a ella, atravesándola con esos ojos esmeralda que eran iguales a los de un lobo hambriento.

—Me acompaño —dijo en un hilo de voz

—Furcia —mascullo y ella se aterro ante las palabras —Uno de los campesinos que trabaja en el cultivo me lo dijo todo —Sasha tembló más de lo que pensó —Te mande a buscar con Deuteros, y me encuentro con que mi esposa, mi honorable y digna esposa se estaba —se quedo en un silencio crudo y doloroso, aquello le dolía como cien cuchillos que le atravesaban la carne —Te acostaste con ese maldito hijo de ramera

—No —contesto temerosa

—¡Deja de mentir! —levanto su mano contra ella y Sasha se oculto bajo sus frágiles brazos —Agradece que mi padre me enseño a nunca tocar a una mujer —dijo dolido —Pero no esperes la misma misericordia en ese desgraciado —vocifero

—Aspros lo puedo explicar, por favor, te lo suplico, Aspros —lo busco, trato de encontrar sus ojos pero no obtuvo nada

—Si esperas que después de esto tengo que ir y entregarte a tu familia estás equivocada, aquí te vas a quedar porque eres mi esposa —la amenazo tomándola del mentón apretándolo y ella recurrió a una mueca de dolor —No sabes cuanto repudio ese maldito rostro tuyo —las lagrimas escaparon de sus furiosos ojos verdes —Eres tan hermosa, que ni siquiera puedo mandarte a enjuiciar por adulterio

Lo siguiente paso lento, y tortuoso, la beso, fundió sus labios con esa tersa piel, los mordió, los marco, se ensaño con su cuello dejando marcas de sus perfectos dientes, con pequeñas piscinas de sangre en el, y Sasha gimió, suplico piedad, piedad que no obtuvo de un hombre ensombrecido por la traición y el dolor, la lanzo contra la cama dispuesto a arrancarle el vestido, haciéndolo gironés, dejándola desnuda, humillada, paso con rudeza sus palmas por los tiernos muslos, ella se resistía con su fuerza de voluntad, llorando, y luego la nada.

Aspros se levanto de la cama acomodándose el pantalón, mirando a su esposa con desprecio, escupiendo su nombre, sintiéndose ruin.

—No puedo obligarte, endemoniada mujer

La dejo sola, no llego a concretar el acto, se detuvo antes de lastimarla, antes de tomarla por fuerza bruta, dejándola tirada en la cama, Sasha se encogió deseando regresar a su hogar en Sagitarius, y sin embargo, también se sintió culpable, nunca debió sucumbir a Tenma, el amor no existia, el amor era no más que una ilusión creada a partir de su infantil necesidad de ser una princesa.