Aquí os dejo el capítulo número tres. Espero que os esté gustando la historia, y que disfrutéis también éste capítulo.

Capítulo 3 - "La Prueba"

Serujio, que ya estaba a un cierto nivel dentro de la Marina, estaba harto de ser un simple soldado raso. Así que se acercó a su abuelo, con un tono firme y seguro.

- Oe, abuelo, - se acercó a él - he estado pensando largo y tendido sobre un tema... - dijo algo pensativo.

- ¿Qué te sucede, Serujio? - dijo el viejo algo intrigado. No sabía qué iba a contestarle su nieto.

- Pues verás, - el chico se sentó en un escalón de la las escaleras que llevaban a la sala donde él entrenaba y le hizo un gesto a su abuelo para que se sentase a su lado - he pensado que no puedo quedarme ahí atascado en el puesto de soldado raso. - dijo el joven mirando al cielo.

- ¿Quieres hacer las pruebas para ser Oficial? - dijo Garp como salida al problema de su nieto.

- Mm... sí, podría ser una solución. - contestó Serujio pensativo.

- ¡Pues está decidido! - exclamó Garp levantándose de las escaleras - Vamos, ven conmigo. - le tendió la mano para que se levantase y se fuera con él.

- Claro, vamos - dicho esto, cogió la mano de Garp y se fueron a una sala en la que el castaño nunca había estado.

Serujio no se podía creer quiénes estaban allí, no sólo era su abuelo el que lo iba a evaluar, sino que también estaban los tres almirantes, Akainu, Kizaru y Aokiji, e incluso el mismísimo almirante de la flota, ¡Sengoku!
Serujio estaba nervioso a más no poder, pero debía afrontar esa prueba si quería lograr su objetivo. Realmente se le ocurrió decirle eso a su abuelo ya que últimamente estuvo recaudando bastante información sobre el CP9 y se quería unir a ellos, debido a la promesa que le hizo a Shanks.

- Serujio. - le llamó Garp haciéndole despertar de sus pensamientos.

- ¿Eh? Sí, abuelo... digo Garp, dime. - dijo algo sorprendido aún.

- Verás, joven - comenzó a explicar Akainu - Para llegar a ser oficial de la Marina, hacen falta pasar unas pruebas: una es una prueba de actitud, que según nos ha dicho Garp la has pasado con creces. - cuando dijo eso, se pudo ver un brillo especial en los ojos del chico - Y la otra, - prosiguió - es a la que te vas a enfrentar ahora. Deberás derrotar a mil soldados rasos.

- ¿¡MIL!? - exclamó Serujio con los ojos casi saliéndose de sus órbitas.

- Exacto, Serujio - intervino Kizaru - ¿No será que no puedes conseguirlo? - dijo con una sonrisilla que enervó al castaño.

- Verás Kizaru, yo puedo conseguir cualquier cosa, ya lo verás - dijo con una media sonrisa desafiante.

- Entonces empecemos - saltó Aokiji finalmente.

- ¡Vamos allá! - y tras este vozarrón de Sengoku, salieron de dos puertas de la sala mil hombres, quinientos de cada una.

Al principio Serujio estaba muy impresionado con ese gran despliegue de tropas. Tragó saliva, tiró su gorra de marine a un lado y al otro la espada que le habían prestado para la prueba para sorpresa de todos y empezó a luchar cuerpo a cuerpo con todo el mundo. Sorprendió mucho el despliegue de fuerza y agilidad del chico. Recibió muchos cortes por parte de los soldados. Llegó un momento en el que se vio rodeado, parecía que iba a tirar la toalla cuando recordó la promesa que le hizo a Shanks y de repente...

- ¡UAAAAAAH! - gritó Serujio en un golpe final de desesperación.

Salió del cuerpo de aquel joven una gran onda expansiva que dejó a todos los soldados inconscientes. ¡Era el Haki del Rey!

- ! "ese mocoso" - pensaron al unísono todos los de la sala.

Serujio, agotado, se desplomó en el suelo con una gran sonrisa y desde allí, pensó: "lo hice, he superado la prueba, lo conseguiré Shanks, ya lo verás".

- Bueno, - dijo Sengoku con voz tranquila - creo que se puede dar la prueba por superada.

- Sengoku - dijo Serujio tras oír eso y sacar fuerzas de flaqueza.

- Dime, joven oficial. - contestó Sengoku llamándolo ya por su nuevo rango.

- ¿Podrían trasladarme al Gobierno Mundial? - pidió ante el asombro de los presentes - Me gustaría llegar a unirme al Chiper Pol 9.

- ¿¡Al CP9!? - exclamó Sengoku muy sorprendido.

- Sí, señor - dijo Serujio muy convencido.

- Mm... está bien. - aceptó finalmente el almirante de flota - Dado tu despliegue de fuerza supongo que allí te aceptarán de buen agrado - respondió pensando en el uso de Haki por parte del joven.

- Muchas gracias, señor; ya verá, no se arrepentirá para nada de esto. - dijo el chico muy agradecido con una sonrisa en la cara.

Al día siguiente ya estaba preparado su traslado a Enies Lobby, la base del Gobierno Mundial. Ese día entrenó en solitario como siempre y luego, lleno de nervios, preparó sus efectos personales dispuesto para partir.
Cuando acabó de preparar sus cosas se le acercó su abuelo, algo triste pero a la vez contento por su nieto.

- Bueno, Serujio, ¿entonces finalmente te vas?

- Sí, abuelo. - afirmó el joven - Quiero hacerme mucho más fuerte, y para ello debo hacer esto. - miró a Garp - No te equivoques, abuelo, te echaré muchísimo de menos; me gustaría quedarme aquí contigo, pero quiero cumplir mi objetivo. También tengo que decirte que te agradezco mucho el haberme aceptado aquí sin previo aviso y haberme ayudado con todo. - explicó con una sonrisa.

- "Me recuerdas mucho a tu padre" - pensó Garp para sí con una pequeña lágrima en el ojo - Claro, nieto, yo también te echaré de menos. - se metió la mano en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta - Aquí tienes, Serujio. - le entregó un objeto muy extraño.

- Abuelo, ¿qué es esto? - preguntó él con una mueca de duda en el rostro.

- Esto, Serujio, es un den den mushi, sirve para comunicarse con otra persona estés donde estés. Así siempre podremos hablar. - dijo el viejo con una gran sonrisa.

- Esto es genial, abuelo - dijo el castaño emocionado. Le dio un fuerte abrazo a Garp y de pronto sonó la sirena del barco de Serujio. - Bueno, abuelo, me tengo que ir.

- Adiós, Serujio. Ten mucha suerte en la vida. Estaremos en contacto. - dijo con una amplia sonrisa de emoción.

- Muchas gracias abuelo, ya verás, ¡seré el mejor! - prometió el joven con decisión, que ya se alejaba en el barco. - Adióooos.

- Adiós, mi querido nieto, SUERTEEE. - dijo gritando.

Garp se volvió, y allí se encontró con Sengoku.

- Ese chico... tiene un gran potencial. - dijo con un aire algo misterioso.

- Jajaja, claro, es mi nieto. - dijo Garp muy orgulloso.

En ese punto comenzó un gran episodio en la vida de Serujio.