Hola de nuevo, sigo con éste fic en el que aparece la gatita de color negro-azulado, y aunque siento que algunos os habeis decepcionado ante la evidencia, aun me quedan ases bajo la manga.
Muchas gracias por los reviews :)
UNA GATA BAJO LA LLUVIA
Aquella noche Gray compartió de nuevo su cama con su nueva "mascota", durmiendose con una sonrisa dibujada en su rostro, pues ya no se sentia tan extrañamente vacío.
Habia tenido un sueño en el cual aún pensaba aquella mañana, mientras daba trocitos de galleta a Lluvia.
En él, Juvia estaba corriendo por el bosque, asustada, y tenia la ropa rasgada.
Corría a una vertiginosa velocidad, y tras un rato, su imagen mental se enfocó en una chica con un montón de llaves celestiales plateadas y, tras coger una, salía una réplica exacta de Juvia, la cual se paró repentinamente y cayó desayada al suelo.
Justo en aquel momento, Gray se despertó, y junto a él también su gata.
-No es nada, Lluvia. Tan sólo una pesadilla.- Acarició la cabezita de la gata, la cual se encogió levemente al sentir que rozaban sus orejas, y ronroneó a gusto.
El gremio era un lugar agradable aquella mañana. Natsu, Happy y Lucy se habian marchado a una misión, de modo que para Gray aquella tranquilidad era más que un regalo de los dioses. No sentia animos de nada, y menos de pelear con Natsu.
Se sentó en la barra y le pidió un zumo de frutas a Mirajane, que le sirvió antes de lo normal.
-Hoy tabien ha venido tu gatita, verdad?
Gray asintió, y le contó que ayer le pusieron un nombre.
-Lluvia es bonito.- Elfman estaba a su lado, bebiendo cerveza, y asintiendo con la cabeza.
Estaban conversando animadamente cuando una chica entró en el gremio. Tenía un aspecto realmente similar al de Juvia, pero todo lo que debía ser azul, era de un gris apagado.
-Juvia!- Gritó Gajeel en verla.- Qué ha pasado?
Ella no dijo nada.
Miró hacia donde estaba Gray con su mirada gris, y se quedó un rato observando a Lluvia, antes de desaparecer, literalmente.
Se esfumó en el aire, entre una fina cortina de niebla y polvo, y no la localizaron en ningún lugar.
Gray estaba aterrorizado, aunque no lo mostraba. O no trataba de hacerlo, porque quisiese o no, habia mucha gente que le conocía lo suficientemente bien para saber que estaba perdiendo la paciencia con la maga de agua. Y ahora pasaba aquello...
-Algo ha pasado con Juvia.- Evidenció Gajeel oliendo el polvo.- Dónde fue a su misión, Mirajane?
-Me dijo que se fue al desierto de Onibus. Aunque no recuerdo qué tipo de misión cogió...
-Bueno, lo mejor será ir hacia ahi.- Gray dejó unos jewels en la barra para pagar su bebida y se dispuso a unirse a Gajeel, pero Lluvia saltó a su cabeza posesivamente, bufando.
-Me temo que ahora tienes responsabilidades, hombre de hielo.- Elfman posó su mano en el hombro de Gray.- Ya vamos nosotros, no te preocupes.
Gray observó a la gatita que habia cogido en brazos. Aquella gatita que le dió tanta companñia y con la que logró desfogarse.
Luego pensó en Juvia. En que algo horrible le habia sucedido, y su corazón se dividió en dos. Era cierto: ahora tenía responsabilidades que no podia eludir tan fácilmente.
-Mirajane.- Llamó el mago.- Me gustaria pedirte un gran fabor.
Todos los ojos se centraron en él, que tenia el rostro tapado por su negro cabello, dando a entender que aquella no fue una decisión tan fácil.
-Dime, Gray.
Gajeel y Elfman estaban esperando a Gray en la puerta, conscientes de que se moría por ir al rescate de Juvia, pero que también era incapaz de dejar atrás a su recién adoptada gatita. Él habia elegido que aquella seria su responsabilidad, por lo que eludirla era lo que menos debía y quería hacer.
-Cuida de Lluvia hasta que vuelva, porfabor.- Tendió con cuidado a Lluvia en brazos de Mirajane, que miraba sorprendida a Gray.- Cuando vuelva, te invitaré a cenar para compensartelo. Porfabor...
-Está bien, Gray.- La chica abrazó cariñosamente a Lluvia, mirándola a los ojos con una sonrisa.- Cuidaré a Lluvia como si fuera mía.
Gray asintió, más animado, y caminó hasta la puerta. Se paró debajo del umbral de ésta y, tras imaginar la cara de pena de Lluvia, decidió con girar su cabeza.
Lamentablemente, él cogía cariño a los animales que tomaba como su responsabilidad. En algunas misiones, a él le importaban un comino, los animales. Pero si el mismo habia decidido tener a uno, y encima se desfogaba con él, una despedida seria demasiado triste.
Iba a buscar a Juvia, y luego volverían. No era como si no la fuera a ver más, verdad? No era como si él no fuera a regresar, o como si Lluvia se escapara, no?
Cogieron el primer tren hacia Onibus que pudieron, y durante el viaje Gray no dijo ni una sola palabra.
Así como Gajeel y Elfman preparaban estrategias y divagaban sobre lo que le habría ocurrido a Juvia, él no estaba de humor.
Por otro lado, en un vagón cercano al suyo, de nuevo estaba ésa persona, sonriendo, y pensado en lo bien que salieron los planes.
-Pronto, muy pronto...- Murmuraba para sí mismo en la soledad del vagón.-
Elfman, Gajeel y Gray, pero, eran completamente ajenos a que alguien llevaba observandoles y escuchando su conversación des de hacia un rato.
Pronto, muy pronto, aquel mundo de magia feliz iba a tener un dueño. Y pronto, muy pronto, aquel dueño iba a ser elegido.
Y tal vez Juvia, la Juvia gata, tendría que hacer algo. Algo especial, que sólo una Juvia como ella puede hacer.
Lluvia sonrió en brazos de Mirajane, que estaba acariciandole la espalda, en imaginar las caras de aquellos magos de Fairy Tail cuando se enteraran de todo.
Sí, sonreía. Y seguiria haciéndolo hasta que algo le indicara que no era lo correcto. Porque ahora, para ella, lo era...
