Nota de la autora: Todos los personajes pertenecen al Manga/Anime Full Metal Alchemist, y a su creadora Hiromu Arakawa, dueña legítima y quien tiene todos los derechos sobre ellos.
Esta historia ficticia o Fan Fiction no tiene fines comerciales.
Capítulo III. Sentimientos encontrados.
"La alquimia es la ciencia del entendimiento, la descomposición y la reconstrucción de la materia, sin embargo, no es un arte omnipotente, es imposible crear a partir de la nada, para obtener algo debe ofrecerse a cambio algo de igual valor, esta equivalencia de intercambio es el fundamento de la alquimia. pero existe un tabú, la transmutación humana y ningún alquimista debe incurrir en ella".
[...]
3 días antes.
Flashback.
"-Ha llovido mucho esta noche, Señor- arqueó una pequeña sonrisa.
Roy sonrió entre lágrimas y mientras tomaba su tenedor dijo:
-Estoy de acuerdo, pero a después de la lluvia siempre viene un arcoíris-.
-Si usted lo dice- sonrió."
Fin del Flashback.
Cafetería del Cuartel Central
Ciudad Central
Mediodía
El Führer estaba sentado solo en una de las mesas comunes de la cafetería. Masticaba despacio y parecía estar muy concentrado en un trozo de papel que tenía en sus manos.
Del otro lado del salón, las nuevas reclutas observaban al hombre. Pero para su mala suerte él era inmune a sus miradas. Una de ellas se puso de pie y se le acercó con un cuaderno en la mano.
-Führer Mustang. Disculpe que le interrumpa- ladea la cabeza moviendo el pelo con soltura. -pero las demás cadetes y yo quisiéramos saber si podemos…-
CHOQUE DE LA VAJILLA CONTRA LA MESA.
-Lo lamento, pero tengo que irme, alguien me espera-. Se paró de golpe.
Mustang recogió su bandeja vacía a toda prisa y la dejó sobre el zafacón. Se disculpó con la cocinera ya que dejó la comida intacta y salió dando grandes zancadas.
- ¿De verdad rechazó nuestra propuesta? - molesta. - ¡Él se lo pierde!… - echando humo por las orejas.
Jardín trasero de la Cafetería de las Hughes
Ciudad Central
Mediodía
Roy estacionó su auto bruscamente y salió disparado hacia el patio trasero del local, allí estaba Gracia preparando una mesa.
-Roy, qué grata sorpresa que nos acompañes nuevamente- dijo sonriente - ¿Qué te trae por aquí? -
Miró a su alrededor y no vio a nadie.
-Necesito un gran favor tuyo. Sé que estás en hora tope, pero necesito reservar una mesa en el patio en un lugar donde nadie más tenga acceso- dijo serio.
-¿Alguna reunión confidencial? - dijo ella seria.
-No- Sonrió. -Es una cita-
-Oh, ya veo…- Algo decepcionada - ¿Podrías facilitarme su nombre para dárselo a Elicia?-
Mustang volvió a sonreír.
-Oh no. No te preocupes Elicia la conoce muy bien- Se le iluminó el rostro -Es la Teniente Coronel Hawkeye-
Gracia sonrió y miró al cielo.
-Maes sabía que este día llegaría. Debe estar muy contento. Felicidades Roy-. Estrechó su mano entre las suyas y con tono de entusiasmo agregó- prepararé esta área inmediatamente-.
Elicia apareció en el acto, y al preguntarle a su madre por qué hacía tanto escándalo empezó a saltar por todas partes. Madre e hija salieron de escena y empezaron los preparativos mientras Mustang observaba inquieto desde la cocina.
Unos minutos más tarde una mujer atravesó la puerta del patio. Llevaba puesta una falda negra larga, una camisa sencilla, y zapatos bajos. Además, su rostro estaba enmarcado con unos anteojos marrones y la larga melena rubia.
Mustang no tardó en reconocerla. Ella se acercó, hizo ademán de saludar a Gracia y Elicia quienes la observaban desde la cocina, y se acercó a la mesa.
-Teniente Coronel Hawkeye. Luce hermosa el día de hoy...- Se ruborizó un poco- ¿o debería llamarte Elizabeth? -
-Gracias. Riza está bien mientras estamos aquí- se acomodó los anteojos -Pero para fines de registro utilizaré Elizabeth y el apellido de soltera de mi madre-
Mustang esbozó una sonrisa.
-"Elizabeth Grumman"... Me gusta. La gente creerá que de verdad estoy cumpliendo mi promesa con el viejo-. Pensó en voz alta.
Hacía apenas seis meses Hawkeye se había enterado de la manera más casual posible que el Führer saliente, el Sr. Grumman era su abuelo materno.
Flashback.
[...]
Oficina del Führer
Cuartel General de Ciudad Central
Mañana
-Ya es momento de que me retire -dijo Grumman mientras movía una ficha-
-Así es. ¿Por fin vas a cederme el puesto?- dijo él con su característico tono.
Grumman rió. Ambos se observaban fijamente.
En la puerta de la oficina estaba Riza, esperando. Sabía que era una charla importante, por eso Mustang le había pedido que no dejara pasar a nadie, pero aquella sirvienta había insistido tanto en que le llevarán al Führer sus pastillas que tuvo que entrar sin previo aviso.
MURMULLO.
-Te cederé el puesto con una condición-
-¿Y cuál es esa?- arqueó una ceja.
-Que te cases con mi nieta- risas.
Hubo un momento de silencio. Riza estaba detrás del marco de la puerta principal, escuchando. Sintió una punzada de dolor en el pecho. "¿Por qué de repente me duele el pecho?... ¿Y si acepta?" pensó.
Mustang rompió en carcajadas.
-Me temo que no puedo hacer eso- Riza aún espiando, sintió gran alivio. -Sabes que no está permitido que dos oficiales del ejército de Amestris contraigan matrimonio- esto último lo dijo casi con pesar.
-Es una pena… Pero quizás puedas hacer algo al respecto- dijo más serio. -Jaque-
-Veré lo que puedo hacer… Tu nieta es muy testaruda… Se parece mucho a Berthold. -Sonrió. -Mientras espero: Jaque mate!-.
Riza por poco deja caer la bandeja. ¿Grumman? Con razón su padre odiaba tanto al ejército.
[...]
Fin del Flashback.
Jardín trasero de la Cafetería de las Hughes
Ciudad Central
Mediodía
-Disculpa Riza. No es el mejor momento para que te enteres, pero hay algo que no te he dicho- dijo él nervioso.
-Grumman es el papá de mi madre. Ya lo sabía- Sorbió un poco de té con la calma de siempre.
- ¿Cómo te enteraste? - dijo anonadado.
Ella le relató la situación del día en que Grumman le había cedido el puesto oficialmente.
Mustang observaba a Hawkeye, pero poco escuchó de todo lo que dijo su usualmente reservada subalterna. Estaba perdido en sus ojos color ámbar que se movían de un lado al otro huyendo de él.
Ella solo mencionó lo esencial, aunque ya se había dado cuenta de que no quería que recordara la "propuesta" que le hizo Grumman.
Volvieron a su habitual silencio. Ella observaba un ave que se había posado sobre la cabeza de Mustang. Sonrió.
En eso llegó Elicia.
-Caballero y bella dama- Deposita los platos y copas en la mesa- Les hemos preparado una exquisitez, acompañada de dos copas del vino más fino, todo de parte de la casa- rió de forma risueña. -"Bon Apetite"-
"La excusa perfecta", pensó ella y puso todo su empeño en degustar su plato.
-Gambas al ajillo con un toque de limón, acompañadas de una guarnición de zucchini y berenjenas a la plancha… mmm… - dijo él.
-Está delicioso. Gracia es una excelente cocinera- dijo ella, por decir algo.
Un poco de la salsa fue a parar en su barbilla. Roy alargó su mano y con delicadeza quitó el rastro de suciedad.
Riza se ruborizó. No sabía qué decir o qué hacer en un momento como este.
-No tienes que decir nada- dijo él leyéndole el pensamiento.
Ambos dejaron de comer. Ella miraba hacia abajo. Y él desvió la mirada, sabía que no se sentía cómoda.
-Hay algo que quiero preguntarte- se puso serio. -Pero me preocupa lo que puedas pensar al respecto-. Y en esta ocasión fue él quien bajó la mirada.
Riza lo escrutó con sus ojos.
-¿Escuchaste cuando el viejo me pidió que tomara por esposa?- le clavó la mirada.
-Si-
-¿Qué piensas de eso?- algo nervioso -No tienes que contestar si no quieres-
Riza sintió su corazón que daba un salto. Pero apretó los puños y frunció el ceño. No estaba molesta, pero necesitaba sacudirse los nervios.
-Creo haberle dicho a Edward y a Winry hace mucho tiempo que nunca me he considerado digna de amar, ni de casarme o cargar con mis manos manchadas de sangre una creatura que salga de mis entrañas-
Sintió miedo a su rechazo. El constantemente trataba de darle a demostrar que la quería y ella no hacía más que dar tímidos pasos hacia adelante.
Roy descruzó sus dedos, ante la mirada temblorosa de Riza, y procedió a envolver las manos de ella entre las suyas.
Gracia y Elicia observaban escondidas.
-¿Mamá?- dijo Elicia.
-Tranquila cariño… Espera un poco- dijo Gracia.
Riza trataba de mantener la compostura.
-Una vez le dije lo mismo a Maes… Eso fue hace años, cuando él y Gracia aún eran novios, durante la guerra- sus ojos brillaban -¿Vas a abrazarla con tus manos manchadas de sangre? Y me contestó "Voy a ser fuerte, dejaré en el pasado todo lo malo que hice aquí, me casaré con ella y le regalaré mis mejores sonrisas todos los días-. Apretó sus manos -Eso es lo que deseo hacer contigo-
Riza sintió como se aguaban sus ojos.
-No sé si pueda hacer algo con la ley que nos impide estar juntos… Y no creo que quieras abandonar tu cargo… Pero quiero estar contigo.-Su voz se volvió enérgica- Te amo Riza Hawkeye, siempre te he amado, y siempre te amaré-
Roy sentía su corazón que trataba de salirse de su pecho. Sus manos temblaban y obvio Riza lo notó.
Gracia y Elicia se abrazaron mientras esperaban la reacción de Riza. Y entonces ocurrió, Riza soltó las manos temblorosas de Roy y se acercó a su rostro mientras cerraba los ojos, dejando caer la última de sus defensas.
Roy de forma natural, como si hubiese estado esperando ese momento toda su vida se inclinó hacia adelante y sostuvo su cabeza delicadamente mientras le daba un beso. Un beso delicado, suave pero fugaz que terminó fundiéndolos en un abrazo mientras las lágrimas brotaban a borbotones de sus ojos.
-Mamá… Hace un rato dijiste que papá estaría contento. Creo que ahora debe estar dando saltitos allí donde está.- sonrió entre lágrimas y estrechó a su madre entre sus brazos.
-Así es cariño, así es- dio una larga mirada al cielo.
El par se soltó, y permanecieron largo rato sentados sin hablar tomados de la mano, hasta que él carraspeó:
-¿Eso fue un sí?- dijo Mustang.
-Hemos estado juntos por mucho tiempo- repitió las palabras que el mismísimo Roy le dijo cuando ella estuvo a punto de morir. Y le dedicó una grata sonrisa.
