Capítulo 3

- Todo está bien ya le he dicho. – Habla serio John sentado con sus piernas cruzadas en el sofá frente a la terapeuta. Visitarla era una cosa que hacia mensualmente.

- Y tus sueños, se han regularizado. -

- A veces tengo pesadillas, pero no es nada. – No encontrando una manera de explicarle, que después de algunas de estas despertaba excitado sin recordar del todo el sueño, quizás lo investigarán por psicópata o solo lo tildará de pervertido, como no era una información excesivamente relevante prefirió omitirla.

- Te noto cansado, ¿No han sido buenos días? –

- No particularmente, todo sigue igual- Era mentira, no sabía nada de lo que le pasaba a su cuerpo, y estaba seguro de que no era algo bueno, obvio no grabe, pero le gustaría saber de qué se trataba primero, antes de consultarlo con la doctora. Mientras divagaba en la consulta se propuso comprar una grabadora para constatar si estaba teniendo malas noches, esa misma tarde lo haría. Continuó contestando a lo que la doctora le preguntaba con evasivas sin entrar mucho en el tema, hasta que la hora terminó.

Algo era cierto, John había estado teniendo problemas de concentración, y mucho cansancio, sus pesadilla no cesaban, tampoco cambiaba el estado en el que despertaba, y tampoco el hecho que no podía recordar de que trataba el sueño, como si de una especie de amnesia temporal se tratase.

Luego de la sesión se dirigió al primer centro comercial que encontró y busco una tienda de artículos electrónicos, compro la más básica y barata de las grabadoras que encontró junto a una cinta virgen.

Cuando llegó vio a Sherlock concentrado, se veía abrumado, John hizo cálculos mentales y ya era demasiado tiempo sin un caso, sabía que normalmente no faltaría mucho tiempo para que comenzará a disparar a las paredes, pero no esta vez, quizás aguantaría bien unos días más, lucia demacrado pero no cayendo en depresión o histeria tampoco repetía obsesivamente "Aburrido", solo había estado los últimos días en el sillón sentado y meditando. Algo debía estarle ocurriendo, John pensó en si ¿Debería preocuparse?

- ¿Sherlock? ¿Estás bien? – Preguntó inseguro arrugando el entrecejo e inclinando levemente la cabeza.

- Un problema, muy difícil – Contesta apuntando con fuerza a su cabeza completando la referencia intelectual. Llevaba una camisa blanca muy desalineada, se levanta la manga del brazo izquierdo removiendo los parches viejos de nicotina. -¿De cuántos parches será? - Se dijo en voz baja.

- ¿Me pasas mi celular? – Habla a John que en esos momentos estaba en la cocina, luego regresa a la posición inicial en la que estaba, casi recostado en el respaldo, con sus manos juntas uniendo solo sus dedos índices y apoyándolos en su mentón, sus piernas estiradas y cruzadas una sobre otra.

John busco su saco, lo encontró en la mesa reviso los bolsillos y no estaba ahí, fue tras la puerta a buscar en el abrigo y tampoco estaba, miro cerca al computador sobre la mesa y estantes y nada.

- ¿Dónde está?- Dijo en su tono permisivo ya aburriéndose de buscar.

Sherlock guardó silencio mientras una mirada intrigada se formaba en su rostro

–No… lo sé- Terminó hablando contrariado.

En ese preciso instante John confirmó que algo extremadamente extraño le ocurría a su compañero, su celular ¿Perdido? Pensó en que eso ni siquiera era posible. John saco su propio celular y comenzó a llamarlo. Sonaba apagado pero cercano.

- Podrías al menos moverte – Reprendió a Sherlock viendo que este no hizo ningún esfuerzo por darle espacio y sacar el celular bajo el cojín del sillón en el que estaba sentado.

Sherlock no dijo nada, ni siquiera frente a que John lo trato intencionadamente rudo, pasándolo a llevar en varias ocasiones utilizando excesiva fuerza.

Después de observarlo a ratos concluyo que no era una preocupación mayor, no estaba nostálgico, ni se veía notoriamente perturbado, pero si era algo que lo consternaba, quizás por el hecho de no saber a la perfección ese mismo algo, se veía que no había dormido quizás en cuantos días, sus ojos comenzaban a enrojecer, marcados surcos en torno a estos y unas más que evidentes ojeras, su preocupación se enfocó en ese ámbito, no quería verlo paranoico o estar de regreso y volver a encontrarlo tirado en el piso como un cadáver.

- Voy a salir. – Informó el doctor a las 19:07hrs, quitándose el chaleco beige que llevaba y poniéndose una chaqueta marrón.

- ¿Café o cena? -

- Café - A veces deseaba un amigo normal que le preguntará a donde iba y con quien, y no solo dedujera espectacularmente todo lo que hacía.

- ¿La mujer de la confitería lógicamente?

- Si – Contestó maldiciéndose mil veces por aún no saber su nombre y poder corregir a Sherlock de una manera más humana. Sonrío mirándolo este estaba con los ojos cerrados.

- Nos vemos luego. – Fue lo último que dijo y se retiró.

Sherlock esperó que el doctor saliera y sonrió ampliamente al ver que John no recordaba el nombre de la nueva chica.

- Máximo 3 citas, sin desenlace romántico. – Afirmó asertivo. Observando por la ventana como se alejaba. Tomó el chaleco del sofá en el que John lo había dejado doblado, lo olfateo, ninguna novedad solo olía a John como la chaqueta y lo escondió.

La cita fue muy buena, mucho más de lo que pensó sería, pasaron a un café, luego recorrieron la ciudad y terminaron en un bar bebiendo, al final la dejo en un taxi y luego llamo otro para él, quedaron de juntarse nuevamente en la semana.

Regresó más tarde de lo que él y Sherlock pensaron que lo haría. Para cuando entró se sintió aliviado de no encontrar al detective instalado aún en la sala, ni tampoco en la cocina y eventualmente tampoco en el baño miro la puerta de su cuarto y estaba cerrada, se cercioró de que su abrigo siguiera tras la puerta de entrada y así fue. Daban casi las 2am.

Se apresuró en ir a la cama. Desempaco la nueva grabadora coloco la cinta y la puso cerca en el velador junto a su cama, leyó un poco para facilitarse el dormir, luego la encendió y se recostó muy cansado.

El extremadamente violento ingreso lo despertó de golpe, asustado y desorientado. Sherlock entró a la habitación del doctor con fuerza sin tocar a la puerta.

- John! esto debe terminar… necesito dormir...- John lo observo sin entender, parpadeando rápidamente, la luz de la escalera le permitía ver su silueta en la oscuridad, acostumbro sus ojos rápidamente para verle bien, Sherlock estaba en pijamas con su bata azul abierta evidentemente conmocionado y alterado sin saber bien que hacer, una actitud que John no recordaba jamás haberle visto por lo menos no de esa forma - ... y si tu continuas haciéndome esto... ¡no puedo! – Gritó frustrado para finalizar, cerró rápidamente su bata y se retiró a paso veloz.

- Él estaba… ¿Sonrojado? - Fue lo único que pudo decir John sin entender que sucedía, viendo cómo se ocultaba en su bata y se retiraba.

Con aquel susto ya todo sueño se había esfumado por lo menos hasta un buen rato más, así que agarró la grabadora sobre su velador, eran ya cercano a las 4 de la madrugada quizás algo había registrado, presiono Stop y la retrocedió hasta el inicio, escucho -click- y comenzó a adelantar de diez en diez poniendo atención hasta que los primeros ruidos comenzaron, no era una novedad para él, sonaba a quejas y reclamos apagados por el estado de sopor, algo muy natural le pareció aunque se entristeció de constatar que aún tenía problemas al dormir, se escuchaba como las sabanas y frazadas se revolvían, debía estar moviéndose brusco. Dejó la grabadora junto a su almohada y se recostó de espalda cruzando sus brazos atrás de su cabeza haciendo una almohada. Los primeros minutos solo se escuchó una repetición de lo que ya había escuchado, eso hasta el minuto 23 en el que se dejó oír un claro gemido y no precisamente de dolor. – Bueno… esto explica muchas cosas - Pensó en sus erecciones al momento de despertar. Se escuchó gemir y murmurar por los próximos 5 minutos, lo bastante avergonzado decidió que era suficiente de escucharse en ese estado.

- Solo un minuto más – Afirmó serio y comenzó a tomar la hora minucioso cuando:

-"Ahh Sher-lock" – Sonó fuerte en la grabación, John se quedó petrificado y continuó escuchando 5 minutos más tarde se vio obligado a bajar el volumen de la vergüenza media hora después escucho a Sherlock entrar alterado en su pieza, y paro la grabación. Pensó en cuanto tiempo quizás llevaba ocurriendo eso y quiso morir, enterrándose en su almohada.

- Que mierda es esto! – Hablo indignado, no dando crédito a lo que acababa de escuchar, pensando en su cuestionada heterosexualidad, ese era un tema con el que no tenía problema, pero jamás había tenido inclinaciones gay, tranquilizándose y respirando profundamente prosiguió con su cadena de pensamientos. El tema era una cosa tener inclinaciones homosexuales y otra muy distinta tenerlas por su mejor amigo y compañero de piso, que casualmente era Sherlock Holmes el hombre más asexuado y con menos interés en el tema que podría conocer. Trató de racionalizar la situación, pero no pudo, no tenía una respuesta, Sherlock le agradaba, lo quería y le simpatizaba, ¿Pero cómo para llegar a eso? Por supuesto que no, aunque tampoco quería caer en el dilema del "Pero yo no soy gay" no era que tuviera problemas con la condición, sino que su formación y los actos de toda su vida le decían algo muy diferente.

La mañana siguiente los ánimos estuvieron caldeados, John se bloqueó e hizo de cuenta que Sherlock no estaba, por su parte este otro no respondía a ningún estímulo, seguía demacrado jugando con el violín, quizás esa noche tampoco durmió.

John salió directo a un solo lugar.

-Doctora necesito hablar con usted…- Habló desde la cabina de un teléfono público –Sí, es urgente… - esperó la respuesta – Gracias, ahí estaré. – Y colgó el auricular

Le conto de la manera más delicada que pudo, más o menos de que se trataba el motivo de su consulta evitando los quienes y cuándos.

- ¿Cómo puedo detener esto? – Fue más un grito desesperado.

- John los problemas relacionados al trastorno del sueño generalmente son por conflictos que la misma persona no ha solucionado, superado, afrontado u olvidado.

- No tengo nada que afrontar, todas las otras son buenas alternativas.

- A veces las convicciones y estructuras mentales impiden ciertas verdades, los sueños son el medio de comunicación del subconsciente, estos no tienen limitaciones y muchas veces nos revelan más de una persona de lo que esta misma es capaz de decir de si.-

John se quedó en silencio completamente decepcionado, haberle contado todo y para nada, no tenía ni un acercamiento a una solución.

- Los sueños a veces nos dicen lo que consientes no podemos. – Continuaba hablando la doctora, sin considerar los argumentos de John en su discurso.

- Por favor, ni siquiera es posible! – Comenzaba a estar indignado y a sentirse ligeramente bajo ataque.

- ¿No has pensado en que estos sueños son tus verdaderos deseos?

- No hay forma de que eso sea verdad. Como dije, ni siquiera es posible. – Rebatió de inmediato.

- Eso solo lo sabrás tú cuando quieras averiguarlo... – Hizo una pausa - Espero que esto te sirviera de algo John, pero ahora tengo otra consulta y…-

-Oh muchas gracias doctora, entiendo no sé preocupe. – Prosiguió despidiéndose caminando a la puerta para irse.

Vago por la ciudad, caminando lentamente, en primer lugar quería morir, o simplemente golpear a Sherlock en la cabeza y provocarle una amnesia focalizada, tenía que reconocer que estaba nervioso y preocupado, peor que cuando sabía se avecinaba una ruptura sentimental, era el mismo sentimiento multiplicado por el infinito. Asumió que Sherlock estaba molesto por su comportamiento inadecuado, indecoroso y falto de moral por decir poco. Se sentía tan avergonzado.

Entro silencioso, tan silencioso que el hombre dentro en el departamento no lo noto, subió las escaleras derrotado y lentamente abrió la puerta, se movía como un cadáver ambulante. Sin tartamudear, sin caer en la desesperación; como buen soldado debía asumir y hacerse responsable de sus culpas, estaba dispuesto a recibir la pena capital, por lo que habló serio.

-Sherlock… yo…- Quería disculparse, todo estaba completamente oscuro Sherlock había tapiado las ventanas con cartones y se mantenía sentado a la mesa de la cocina, solo se apreciaba la luz del microscopio en su rostro, John encendió una luz.

- Tan aburrido…- Le gritó interrumpiéndolo, y mirándolo con desaprobación. –…apaga la luz y observa esto, es más interesante – No tenía intenciones de escuchar a John disculparse por algo que no consideraba necesario.

- ¿Qué… - Aclaró su garganta - ¿Qué estoy viendo? –

- La gloriosa reacción de mi versión y alternativa al anti IgB para la inmunofluorescencia directa, aplicada a un tejido de un cadáver en descomposición en ambiente controlado tropical de 72 horas. – Habló exaltado sin tomar pausa para respirar. – Te preguntarás para que sirve, yo podre identificar en menos de 5 minutos si el cuerpo al que vea padecía una enfermedad de las que no hay otros indicadores, no es preciso pero al menos tendré la información antes que el forense, funciona perfecto con el lupus.

John lo observo y estaba de la misma forma que los días anteriores, pálido, con ojeras marcadas y una prominente línea roja por el contorno de sus ojos, llevaba la camisa violeta, desalineada en una nueva categoría, ni los botones había abrochado correctamente.

La señora Hudson entra. – ¿Muchachos? ¿Qué han hecho?- Pregunta asustada al ver todo tan oscuro - ¡Sherlock que le has hecho a las ventanas! – Continua mientras saca los cartones y bolsas que las tapaban.

- Aquí hay alguien uno nuevo. –

- Que entre, Sra. Hudson ¡Ya era hora! – Dice Sherlock saltando de su asiento emocionado, busca rápido su saco, la señora Hudson lo detiene y arregla los botones mal puestos.

Entra una chica rubia bien parecida con un traje de diseñador y tacones. Anunció "Persona desaparecida" y John pudo ver como la motivación de Sherlock se hacía humo,

- Yo sé que no está perdida y necesito que la localices, en Yard son unos inútiles y no lo han logrado, pese a toda la información que les he proporcionado siguen pensando en una posible desgracia. Por ahí me contaron que tú eres bueno. – Hablaba con modos muy seductores. Pero lo que sedujo a Sherlock fue ese comentario hacia Yard y la apelación a su superioridad a esta. De alguna forma eso influyo en su ego por lo que acepto de inmediato.

- Y ¿La información? –

- Esto solo es una fracción- le extendió una carpeta -… gran parte de lo que entregue a Yard eran copias únicas. –

Ese día fue esplendido, recopilaron información, estuvieron en Yard hablaron con personas relacionadas, todo fue tal como el doctor Watson necesitaba que fuera: Normal. Observó a Sherlock trabajar como siempre hacía, ve como utiliza fingidos encantos para conseguir cosas y hacer que otros le ayuden, observa como sus modos atraen las miradas, como las personas a su alrededor le observan, John nunca había notado que ha donde fueran siempre eran el centro de atracción, bueno eso era decir mucho solo Sherlock lo era, pero no en un mal sentido, vio como las chicas cuchichean a escondidas, o como cuando pasaron por un café y la camarera le entrega una servilleta con su número, jamás había prestado atención a esos detalles, y entendió a la perfección cuando Sherlock tiempo atrás le dijo que él veía pero no observaba. Notó como el detective lo vio, doblo la servilleta para dejar de verlo y lo dejo ahí mismo simulando que nunca lo noto. John pensó en cuantas veces él le contó a Sherlock que una chica le dio su número, no pasarían de 3, y quizás como esa cuantas veces se habría repetido esa situación, pensó en cuantas personas le habrían dado su número de esa forma sin atreverse a hablar con él, recordó lo de Moriarty en el laboratorio y se indigesto, no le apeteció seguir comiendo, pero la conclusión a la que llego fue obvia, Sherlock era sin intentarlo exitoso con las mujeres.

Esa noche decide dormir por periodos controlados de una hora, para evitar cualquier problema, programó su celular para sonar cada 60 minutos y se acostó. Cada vez que debía despertar para apagar la alarma escucho ruidos en el piso inferior, Sherlock esa noche tampoco durmió.

Ese día temprano salieron a recabar los últimos datos necesarios, a las 13:30hrs debían juntarse con la mujer y entregarle los datos.

20 minutos antes llegaron al restaurante entraron tomaron asiento, era muy elegante, John nunca había estado en uno como ese.

Sherlock se levantó y fue al baño, John observó cómo dos chicas con atuendos de gala sentadas en la mesa nº16 se quedaron mirándole fijo. Para cuando regreso una de ellas llamo la atención de él quizás saludándolo, Sherlock la miro mientras ella hablaba, se quedó de pie junto a la mesa unos momentos. El doctor espero la negativa, quizás Sherlock fuera cortes y les diera una sonrisa junto a unas disculpas, pero no fue así, John se paralizó al verlo él se sentó justo frente a la chica que le hablaba, la otra mujer sostuvo su cabeza con su mano derecha, apoyo su codo sobre la mesa sosteniéndose y mirándolo embobada. Sherlock habló casi siguiéndoles el juego, parecía como si las estuviera conquistando, como le hubiera gustado a John estar más cerca, de reojo observó sin perder detalle, la chica frente a él le acariciaba una rodilla bajo la mesa con la punta de su taco, él continuaba hablando y lo último que hizo fue tomar una servilleta y anotar con una pluma que la muchacha a su costado le ofreció, escribió algo rápido, sonrió y pareció que se despedía, John estaba petrificado y su corazón desbocado.

- Vamos, ya está hecho –

John no reacciono,

- John!- Le llamo la atención. – Porque no te acercaste, el cliente pregunto por ti. –

- ¿Cliente? – Balbuceo torpe.

- Corte de cabello y cambio de color, lentes de contacto… - Continuó hablando pero John no puso atención a ni una palabra.

John no quería a esas alturas de su vida comenzar con el conflicto del "Yo no soy gay" pero burdamente lo estaba haciendo, recordó cuando lo repetía para que el mundo se enterara de que no lo era, aunque ahí fue más bien una formalidad, porque nunca lo había tomado como una alternativa y todos continuaban diciéndoles que lo eran. Pero esto, esto era algo completamente diferente… ¿Que había sido aquello en el restaurante? No pudo mentirse a sí mismo y en lo único que encontró una explicación razonable fue en celos o envidia, pero ya no sabía a quién envidiaba, si a Sherlock o a las dos chicas.

Ese día en la tarde Sherlock volvió abruptamente a su tiempo de ocio, luego de regresar y darse un baño salió ataviado nada más que con su sábana blanca, estuvo toda la tarde formando un desastre de la cocina, experimentando con químicos, John se quedó durante ese tiempo viendo televisión con la señora Hudson.

- John!- Grita por la escalera hacia abajo – John! –

- Bueno nos vemos mañana Sra. Hudson. – Se despidió John escuchando los gritos de Sherlock

- Si destruyó algo se los cobrare en la renta! – Le recordó.

- Lo sabemos. – Dijo apenado.

Subió lento, apenas entra se acerca a donde el otro estaba, lo vio solo con su sabana encima, y por algún motivo se sintió intranquilo.

- John! Esto es magnífico. - Agarra a John y se le acerca emocionado de su último descubrimiento. Una formula cacera para fabricar su propio luminol, siempre podía conseguir ese tipo de material directamente de Yard pidiéndolo o robarlo en una escena de crimen a los mismos de Yard pero tener el suyo propio le daba un nuevo estatus de egocentrismo.

- Sherlock… tu sabana… -

- A la mierda la sabana John! Pero ¿Esto? Esto es fabuloso. – Dijo esparciendo sangre que se había sacado a el mismo con una jeringa, con esta misma la lanza contra la muralla de la cocina, luego le paso un trapo tratando de limpiarla y la roció con el líquido de su reciente invención, apago la luz alta y la alumbro con una ultravioleta, efectivamente funcionaba. – Es perfecto. -

John recogió la sábana blanca que él otro perdido en su emoción olvido, lo cubrió por los hombros y no dijo nada, simplemente recogió el té que la Sra. Hudson le había permitido llevarse y había anteriormente dejado sobre la mesa, luego subió.

Sherlock continuo hablándole a John como si aún siguiera ahí, como recurrentemente hacía.

En su cuarto John se arma de valor y decide revisar la cinta nuevamente, esta vez usa auriculares y la pone fuerte para escuchar cada detalle, escondido entre los gemidos y sonidos de movimientos bruscos, escucha como el click de la luz del pasillo se prende y como unas muy ligeras pisadas suben las escaleras, no todos los escalones son reconocibles, pero si algunos, pensó en que era Sherlock subiendo justo antes de entrar, pero no fue así, lo siguiente fue un sonido extraño apagado y suave, como el de apoyarse contra algo con fuerza, luego unos pequeños golpes fuertes como de madera o algo duro contra la pared sin un patrón, solo fueron tres golpes dos casi seguidos y el otro mucho después, pasaron varios minutos antes de que Sherlock hiciera su entrada triunfal. Cuando termino de escuchar la cinta, John se quedó ensimismado.

Pensó en Sherlock subiendo la escalera silencioso, tratando de reconstruir la escena, apoyando su espalda contra la pared y esperando.

– Eso que se escuchó tres veces… es un codo, chocando contra la pared de madera... – dice sorprendido.

Entonces se atrevió a pensar, ¿Sherlock esperando fuera, escuchando y tocándose?

Se decidió a que estaba muy cansado y había sido sinceramente uno de los días más extraños, por lo que no quiso pensar más, no era muy bueno haciéndolo de todas formas.

Esa noche John volvió a programar su celular antes de dormir.

Sherlock no pudo conciliar el sueño nuevamente, cuando dieron las 1am sus ansias apenas lo dejaban respirar, para cuando dieron las 3am los malestares pasaron de nerviosismo, intranquilidad, ansias, preocupación, alternando su orden y atacando esporádicos, el único diagnostico que conocía similar a esos síntomas era: Síndrome de abstinencia. Se quedó en vela hasta el otro día.

En la mañana John trato de retomar el hilo de los pensamientos que había dejado esperando el día anterior, pero le molestaban de una forma tan mínima que no quiso hacer nada. Se vistió y bajo con un único objetivo en mente; Té.

Cuando llego a la cocina la Sra. Hudson estaba preparando café. Sherlock seguía envuelto en la sabana.

- Buenos días John, puedes decirle que ya deje esto y coma algo. – Reprendió a Sherlock que llevaba ya por lo menos 10 minutos tratando de que su cacera le devolviera los cartones y tapar las ventanas nuevamente.

- John esto es fantástico, funciona con todos los fluidos humanos, y es de fabricación cacera! – Continuaba con lo de su nuevo luminol, toda la noche se dedicó a probarlo con distintos fluidos. John lo miró, nuevamente se estaba olvidando de cubrirse, lo recorrió con la mirada

- John me prestas un poco de sangre. – Dijo tomándolo de los antebrazos sacándolo de sus pensamientos.

El doctor se sonrojo y dijo - Necesito salir- No busco su chaqueta, solo salió lo más rápido que pudo.

La señora Hudson que estaba ahí, le observo un poco consternada.

- ¿Estaba enfadado? – Le preguntó a la dama con una mueca de incertidumbre, no estaba seguro de lo sucedido se asomó por la ventana para verlo marchar.

- Oh cariño a mí no me metan en sus problemas domésticos- Anuncio llevándole un café con dos de azúcar - Por dios Sherlock ¡cúbrete! – Dijo indignada viendo al detective semidesnudo con su sabana a punto de caerse -Yo no quiero saber nada. – Fue lo último que dijo moviendo sus manos en señal de negativa y retirándose

- Esto es glorioso! ¡Estoy que ardo! Si sigo así Sra. Hudson ya no necesitaré más a los inútiles de Yard!– Grito para que lo oyera.

John caminó en dirección al supermercado, sin dejar de pensar, en que no se sonrojo como lo haría una chica frente a la mirada de quien le gusta o un mozo frente a la muchacha de sus sueños, él se sonrojo de vergüenza, al recordar sus pensamientos en ese momento lo volvió a hacer, la mirada obscena que le había dado, la forma en que recorrió su cuerpo sin que este lo notará. Dio gracias a que estaba demasiado ocupado con su satisfacción personal en su experimento que no lo vio.

Ese día había quedado de cenar con la chica de las golosinas.

Regresó pasado las 23hrs con dos o tres tragos en el cuerpo, no estaba ni cerca de estar ebrio, pero tenía la brecha de felicidad todavía encima. Sherlock continuaba vagando por la casa envuelto como oruga; procuró no mirarlo, y tampoco logró comprender que hacía, pero iba de aquí a allá sin parar, a media noche John lo vio entrar al baño con una toalla y su ropa de dormir. Ya era tarde así que John decidió ir a acostarse, cuando paso tras la puerta del baño y sintió la regadera, ni siquiera intento reprimir su imaginación, viendo a Sherlock desnudo bajo el agua, con sus risos alisados por esta misma y sus ojos cerrados, se quedó tras la puerta sintió el aroma al shampo y jabón que compartían salir por las rendijas cuando se cerró la regadera. No aguantando más subió a su cuarto.

Sherlock salió vistiendo su pijama y su bata. Había pasado mucho tiempo bajo el agua. Cuando abrió la puerta escucho claramente su nombre otra vez salir necesitado del cuarto de John, caminó pesado y se quedó en el pasillo escuchando.

John no podía sacar de su mente ese cuerpo blanquecino delgado y musculoso, le ardía en cada parte de su propio cuerpo, se dirigió desesperado a su cuarto, se despojó violentamente de su ropa lanzándola al piso a su paso, liberando rápido su excitación, nada de preámbulos o juegos lo quería ya, comenzó a tocarse necesitado utilizó su mano izquierda para masturbarse con fuerza, había estado apagando en su garganta sus gemidos, cuando recordó que Sherlock ya había escuchado sus sueños, de escucharlo ahora seguro pensaría que era otro sueño, no le haría daño a nadie que no fuera cierto. Cuando lo sintió salir de la ducha soltó con fuerza su nombre y cada jadeo lo llevaba más cerca, cuando lo sintió avanzar por el pasillo y subir lentamente la escalera no reparó en censurarse, cuando se dio cuenta de que había dejado la puerta junta, no le importó, un poco de luz se colaba por la hendidura, y cuando lo sintió apoyarse en la pared justo junto a su puerta su excitación se fue a las nubes, toco su miembro a lo largo y ancho, lo apretó con desesperación desde la base hasta la punta deteniéndose solo por momentos para sentirlo con más fuerza, no se demoró mucho más en llegar al orgasmo, viniéndose en su mano y parte de su estómago.

Sherlock escucho todo tan vívido cuando salió del baño, algo era diferente, subió lento y tratando de minimizar el sonido de los escalones crujir, la luz de las escaleras estaba encendida, cuando llegó arriba vio que la puerta no estaba cerrada, no pudo sostenerse plenamente su cuerpo de nuevo lo traicionaba, se concentró y los eróticos sonidos lo superaron, estaba tan excitado, se resignó y mirando fijamente el piso con cierto pesar introdujo su mano derecha en sus pantalones por segunda vez, en la misma situación.

John sintió a Sherlock bajar la escalera, apagar la luz y cerrar la puerta de su propia habitación, tratando de recuperar su respiración y la capacidad de usar su cerebro, mientras más lo pensaba, definitivamente algo no andaba bien con él, acababa de masturbarse de una manera increíble; no recordaba de hecho otra vez en la que su orgasmo fuera similar, y lo hizo pensando en su mejor amigo y compañero de piso, al que había observado obscenamente y pensado en él desnudo durante todo ese día, incluso mientras tenía una cita con una adorable chica, algo definitivamente no estaba bien con él se convenció al ver que aún estaba excitado.

Se durmió mientras pensaba, esa noche tuvo uno de los mejores sueños húmedos de su vida y fue también con Sherlock. En la mañana podía recordar todo y sentía culpa.

Por su cabeza pasaron las palabras de la terapeuta.

- "No has pensado en que esos sueños puedan ser tus verdaderos deseos". –

Fueran o no ciertas sus palabras aún sentía culpa.

Durante el día John no pudo sacarse de la mente lo que ha hecho, los recuerdos de sus fantasías en sueños lo aturdían y había solo una cosa que quería en esos momentos, y era el verlo con sus propios ojos, solo verlo, después se preocuparía en cómo solucionar esa situación, pero necesitaba verlo.

Observo a Sherlock durante el día errático, y notoriamente cansado, no se movió mucho, pidieron comida a domicilio y no lo vio comer. No sé preocupo de nada, ese día solo tenía una misión y debía llegar el momento exacto para ponerla en marcha. Durante la tarde escribió una entrada para el blog con el caso de la búsqueda para la mujer de clase alta. Todo lo que hizo después fue hacer la hora hasta que dieran las 00hrs.

Continuará…


Aclaraciones:

- Como es muy poco lo que sabemos sobre la sexualidad de Sherlock decidí que tuviera un pensamiento similar al de Dexter Morgan de la serie Dexter respecto al sexo, quien piensa que este y lo referente a ello es innecesario para si mismo y mayoritariamente denigrante, (bueno hasta que conoce a la persona indicada) (S01x01)

- No le daré un nombre a la cita de John ya que es irrelevante

- Es posible vivir una semana o más a la perfección durmiendo nada o ratos muy cortos, lo digo por experiencia personal en el caso de que les parezca extraño que Sherlock siga moviéndose.

- Ups este capitulo me quedo un poco largo lo siento.

- Agradecimientos esta vez a mis amigas Fran y Ardaiz por apalearme hasta que saqué este capitulo. Pero no lo vuelvan a hacer! Aunque no lo crean aún soy humana y necesito dormir xD

- Muchas gracias por los reviews! Se aprecian mucho. Es la primera vez que escribo algo que tanta gente lee. Cualquier pregunta que tengan solo déjenla como review estaré revisando.

- Increíblemente todo esta saliendo mucho mas rápido de lo que pensé, ¡casi se escribe solo! Supongo que serán mínimo unos 6 caps.

Hasta el próximo capítulo… Especulen! ¿Cual será el plan del doctor?