Capitulo 02: El error y el acierto
La noche llego en un parpadeo para Núber, el sol se despidió aquel día con un lienzo celestial color marrón, algo realmente peculiar, y no mucho después, el hombre se levanto como si hubiera dormido en la mejor de las camas, mientras que Núber tenia adolorida su espalda de haber permanecido tanto tiempo en la misma posición, solo fijando la mirada en el horizonte y pensando en Floema, ¿había sido ella la que abrió por primera vez el cofre? ... ¿o quizás fue el patriarca? ... pero la verdad es que Núber no quería conocer la respuesta a sus preguntas, tenia miedo...
"Ah, veo que sigues despierto, ahora te costara mas trabajo cruzar el desierto"
"Pero no pude... argg... conciliar el sueño"
Contesto Núber, levantándose muy adoloridamente
"Bueno, no te culpo, aunque la verdad, los Noutres son nocturnos... vaya, cuanto tiempo ha pasado desde que vi uno, tan solo verte trae tantos recuerdos"
"Señor, ¿es usted un vagabundo?, ¿Un viajero?"
El hombre parecía estar de mejor humor que en la tarde, miro con una sonrisa a Núber y dijo
"¿Un viajero?, si, se podría decir que eso es todo lo que soy"
Y sin más intercambio de palabras, ambos caminaron hacia el desierto, el hombre tomo algo de su mochila y se la coloco sobre el hombro, Núber, caminando un poco mas, observo que el hombre llevaba una brújula, la cual, claramente lo guiaba.
No habían llevado aun un buen momento de pacifica caminata, cuando comenzaron a encontrarse con gusanos gigantescos en el desierto, junto con otras criaturas del desierto.
"¿Es la primera vez que cruza el desierto señor?"
Pregunto Núber, cuando el hombre consultaba por enésima vez la brújula
"No, pero en un lugar donde todo se parece a nada, es difícil perderse, y la constelación de este planeta nunca logre aprendérmela"
"¿"Planeta"?, ¿"Constelación"?"
Núber iba a la par con el hombre, intentando no caer, era la primera vez que caminaba sobre arena, y le costaba mucho trabajo mantenerse en pie, y por si fuera poco, se encontraba muy fatigado ya, al parecer le hubiera venido bien aquel descanso que evito.
"Pues... ¿ves aquellas estrellas en el cielo?, pues todas están ordenadas, forman algunos patrones que pueden decirte hacia donde caminar cuando estas perdido"
"¡Vaya!, ¿De donde aprendió eso?"
"Uff, hace muchos años, yo viví entre los Noutres, ellos me enseñaron muchas cosas, y muchas otras no conseguí aprender...pero bueno, ahora no quiero hablar de eso"
Dijo el señor, conciente de que Núber estaba por preguntar más sobre el pasado de él hombre
"Pero podemos hablar de otras cosas, ¿me dijiste que nunca antes habías visto el desierto?"
"No señor, a los jóvenes no nos permiten salir fuera de los limites de nuestra colonia, solo el patriarca y algunos ancianos han conocido bien lo que es el mar y el desierto, por eso pensaba que solo era un rumor"
"Me extraña, pero bueno, las cosas cambian... En mis tiempos los Suenbo eran gente de gran valor, de hecho conocí a una jovencita muy valiente, la persona mas valiente que yo jamás haya conocido en la vida... la vi enfrentarse con mis propios ojos a un Raibhe de mar, y ella era de los Suenbo"
Núber se hundió en sus pensamientos, no sabia lo que era un Raibhe pero estaba muy seguro de que en su cultura a las mujeres no se les permitiría nunca pelear como un hombre. El Sol estaba por anunciar su llegada cuando en el horizonte observaron una escultura, al principio parecía una torre delgada, pero conforme fueron acercándose observaron que era una construcción como un templo enterrado en la arena.
"¿Que es?"
Pregunto Núber, para cuando ya estaban justo frente a la estructura, el sol ya anunciaba su llegada iluminando un poco el horizonte.
"Creo que es un templo "Baoon"
"¿Baoon?"
"Templos, Iglesias de una religión antiquísima, pero no hay muchos creyentes de esta religión hoy en día, o eso creo; Sus monjes debieron de haber abandonado hace mucho este lugar, y con el tiempo se hundió en la arena"
Durante las últimas letras de aquella última palabra dicha por el hombre, el sol salio al fin mostrando su luz tenue, y las arenas alrededor del templo comenzaron a moverse como encantadas por algún hechicero, y el templo comenzó a hundirse mas y mas junto con el hombre y Núber, entonces, en un momento de pánico, tomo a el hombre de sus ropas y lo jaló, dando un gran salto hacia el interior, por una de las ventanas de la construcción...
"¡No!, ¿Que haces?"
Ambos llegaron a una habitación grande y muy lujosa con el suelo brillante y con muchas estatuillas incrustadas en las paredes.
"¡IMBECIL!"
Grito el hombre, enfadado, pero Núber observo que la arena comenzaba a entrar por las ventanas, se dirigió enseguida hacia una porción de la pared opuesta a las ventanas, que seguramente era una puerta, pero no encontró manera de abrirla, no había cerradura, picaporte o algún indicio de como abrirse, el hombre se fue corriendo a la derecha de Núber y dijo:
"¡La cabeza, empájala hacia adentro y no sueltes!"
Dijo el hombre, señalando una estatuilla a la izquierda de Núber
"Una, dos... ¡TRES!"
Dijo el hombre, y ambos presionaron las cabezas en seguida, y de inmediato la pared de roca se separo por la mitad, la mitad derecha moviéndose hacia la derecha y la mitad izquierda hacia la izquierda. Ambos entraron a la siguiente habitación rápidamente ya que en cuanto soltaron las cabezas la puerta comenzó a cerrarse.
"Te asesinaría, de no ser por que te necesito, ¿Por que haz hecho semejante estupidez?"
Dijo el hombre amenazante, se encontraba tan furioso que su rostro adopto un gesto muy atemorizante para Núber
"¡La arena nos tragaba!"
Respondió Núber, aun asustado por el reciente suceso
"¡Pudiste sacarnos saltando en la dirección contraria!"
Núber guardo silencio un momento
"No se me ocurrió"
"Ya lo he notado"
Contesto el hombre a regañadientes, después miro hacia donde habían entrado y vio que estaba completamente oscuro, no podía ver bien cual era el tamaño de la habitación, pero estaba seguro que era muy grande.
"Vas a tener que guiarme"
Ordenó a Núber, este sorprendido por el repentino cambio de voz
"No veo muy bien en la oscuridad, tu si porque tus ojos están hechos para ella"
Y era verdad, Núber no lo había notado al principio, pero no había ninguna luz, antorcha o fuego que iluminara la habitación, pero el igual veía como si estuvieran bajo el sol.
"¿A donde vamos?"
Pregunto Nuber, en medio de la habitación había unas escaleras grandes que llevaban hacia abajo, eran hechas de roca como todo en el lugar, y de donde se encontraban ellos, había cuatro enormes puertas como de la que acababa de salir, una en cada lado de las cuatro paredes.
"Quizás podamos salir por aquella "torre", posiblemente no este hundida en la arena y podamos salir por ahí, busca un lugar por donde podamos subir"
Diciendo esto el hombre tomo del hombro a Núber y ambos siguieron caminando, como el joven no quería contradecir al hombre y bajar por las escaleras, intento abrir la puerta a su izquierda...
"Hay otra puerta, ¿como la abro?"
"¿No hay una figura?, ¿o alguna estatua a los lados?"
"No, solo esta la puerta..."
Entonces Nuber noto que abajo, frente a la puerta había un símbolo, y en medio un orificio circular.
"Creo que encontré un cerrojo, esta en el suelo, hay un símbolo"
"Descríbemelo"
"Es como un Gudh revolcándose o hecho nudo"
"Humm, si, debe haber una llave que habrá la puerta, vamos a otra habitación, quizás tengamos suerte en otro lado"
Núber guió al hombre hacia las otras tres puertas y en todas había unas cerraduras similares, pero con diferentes símbolos y el orificio en el centro
"Todas las puertas están cerradas, al único lugar a donde podemos ir, es abajo, por unas escaleras"
"No va a quedar de otra, ve a abajo e intenta buscar alguna llave o otro camino por donde podamos subir, yo te esperare aquí"
"P-Pero..."
"No seas miedoso, si te cruzas con alguna bestia mátala o deshazte de ella como puedas, no dejes que el miedo se apodere de ti"
Sin mas, Núber bajo las escaleras, y llego a un piso donde las escaleras terminaban en medio de la habitación, frente a las escaleras se encontraban algunas ventanas, donde la arena presionaba los vidrios para entrar.
A la izquierda y derecha de las escaleras había dos puertas enormes con arcos grabados en rocas, la de la derecha se encontraba cerrada y la otra abierta, por la puerta cerrada se veía una luz que salía de la ranura de en medio, era tenue pero muy notable; Y detrás de las escaleras había una zona pequeña de lectura, dos libreros que iban del suelo al techo se encontraban recargados a la pared, uno junto a otro, y al otro lado, se hallaba un sillón simple pero cómodo, donde podrían sentarse bien al menos cuatro personas, y en medio una mesa rectangular de madera, donde se encontraban algunos libros y pergaminos viejos.
Núber camino enseguida hacia la puerta derecha, también había un símbolo y un orificio como en la puerta anterior, y como no pudo abrir la puerta, fue hacia la otra y al entrar, noto que era una habitación de meditación, estaba completamente vacía, no había ni estatuillas, ventanas o cualquier otra decoración, en medio de la habitación había un pedestal de roca, con unas palabras extrañas, pero que Núber pudo leer: "Alma"
Por alguna extraña razón, Núber decidió sentarse en el pedestal, cruzo las piernas y en un segundo o dos sintió un fuerte jalón, como si lo hubieran jalado hacia arriba con una cuerda desde su ombligo, y de pronto Núber se encontró a si mismo flotando, y vio hacia abajo, su cuerpo aun se encontraba en el pedestal; Mirando su cuerpo "etéreo" Núber noto que tenia su forma anterior, la de un Suenbo, piel morena, pelo verde, etc.
Sin pensarlo, avanzo hacia la pared que tenia frente a el, y noto que la podía atravesar sin ninguna molestia (excepto la ceguera momentánea en lo que termina de cruzar el muro). Fue flotando hacia la puerta cerrada de donde salía una luz, y al atravesar la pared se encontró en una habitación con pisos, paredes y techo de un material similar al mármol negro, pero tenia un brillo peculiar que iluminaba la habitación, en la cual se encontraba en medio una estatua enorme, de un material como roca o metal que Núber desconocía, ¡Era una estatua de Súber!, pero se encontraba parado encima de un pequeño pedestal donde había otro símbolo, que Núber entendió: "Gauu"
Como Núber no encontró nada más interesante, fue a ver en el piso superior, donde se hallaba el hombre, y las cuatro habitaciones estaban cerradas. En la primera en la que entro se hallaba una biblioteca, libreros y libreros juntos unos de otros, todos dejando angostos pasillos por donde una sola persona podía caminar; había un solo pasillo donde solo se encontraban pergaminos, parecían muy importantes pues algunos incluso estaban cubiertos en cajas de vidrio.
En la segunda encontró un enorme mapa dibujado en el muro frente a la puerta. En las otras dos paredes había unos libreros pequeños, y en un lado un escritorio o mesa de estudio y en la otra un sillón con una pequeña mesa redonda a un lado. Y en el centro había una columna de un metro de alto, con una esfera al final, la esfera estaba hecha del mismo material que Núber había encontrado en la habitación con la estatua de Súber y tenía otro símbolo que decía "Nijard"
La tercera habitación estaba inundada en arena tenia indicios de haber sido una habitación de entrenamiento o meditación.
La cuarta puerta tenía objetos muy raros, de muchos metales, guardados en cajones o estantes de vidrio.
Decepcionado de no haber encontrado nada interesante, bajo al piso inferior para ir a su cuerpo nuevamente, pero al bajar por el suelo se encontró en una habitación diferente, estaba completamente conservada, como si hubiera sido aseada ese mismo día.
Era una habitación redonda con tres estatuas en el centro dándose las espaldas entre si, las paredes cubiertas en cortinas negras, excepto en una, que debería ser la entrada, Núber avanzo hacia ella para ver por donde se entraba, y descubrió que del otro lado estaban los dos libreros que se encontraban detrás de las escaleras.
Decidió ir a "recoger" su cuerpo, para investigar, se coloco junto a su cuerpo e intento atravesarlo, pero en vez de eso todo se puso oscuro y de pronto abrió los ojos, ya se encontraba en su cuerpo nuevamente.
Núber fue hacia los libreros y jalo uno hacia cada lado, para revelar otra puerta, con un cerrojo en el suelo, similar a los anteriores. Sin saber para que, o que provecho le podría traer, Núber comenzó a tomar los libros y hojearlos, tardo un poco, pero al fin encontró un libro falso, donde había una llave, pero al intentar abrir la puerta con esa llave, no lo logro. Después fue hacia la puerta donde salía un poco de luz y volvió a intentar, pero no sucedió nada.
"He encontrado una llave, quiero intentar y ver si abre alguna de las puertas"
Dijo Núber al hombre, quien parecía estar dormido
"Esta bien, vamos"
Diciendo esto, se levanto y tomo a Núber del hombro para seguirlo, y este fue hacia la puerta más cercana a probar suerte, pero no abrió la puerta, después fue a la siguiente y tampoco abrió. Pero en el tercer intento, la puerta se abrió al fin y revelo un mapa dibujado en un muro.
"¿Que hay aquí?"
Pregunto el hombre, cuando rozo con su brazo el pilar con la esfera
"Es una esfera rara"
Núber busco entre los libros del pequeño librero y encontró otro libro falso, había otra llave en su interior.
"Aquí hay un asiento"
Dijo Núber tomando al hombre del brazo y llevándolo hacia el sillón
"Genial, ya me había cansado del suelo"
"Acabo de encontrar otra llave, voy a ver que puerta abre"
"Ya no tienes miedo, ¿no?, ve, aquí te espero"
Núber probó nuevamente con todas las puertas y encontró que la llave abría la puerta que había estado oculta tras los libreros. Entro con ansiedad, había algo ahí que le llamaba la atención aunque no sabia de que se trataba, observo las estatuas y vio que cada una era de una raza, el de los Suenbo era una mujer hermosa, de los Sloma (Una raza que Núber no conocía). Era un anciano con larga melena y una barba corta y el de los Noutres, un joven.
Los tres tenían los ojos abiertos mirando hacia cada pared, entonces Núber abrió las cortinas que veía la mujer Suenbo y del otro lado de ellas, encontró un espejo, y de pronto tuvo una corazonada. Volvió a donde se encontraba el pedestal y separo su cuerpo de su alma, y fue hacia la habitación donde había abierto las cortinas para revelar el espejo, Núber miro en el espejo, pero no encontró nada, ni su propio reflejo, pero otro impulso lo llevo a tocar la estatua de la mujer Suenbo y en cuanto toco su frente se sintió atrapado en la estatua, pegado al suelo y mirando fijamente al espejo, donde había el reflejo de la mujer Suenbo, pero no era estatua, si no que parecía viva.
"Hola Núber, me llamo Disse, soy un guardián"
"¿Guardián?, ¿de que?"
"Poder, el Poder del Conocimiento, ¿No sabias que la sabiduría es poder?"
"Bueno... no, yo quiero saber como salir de aquí, ¿me puedes decir?"
"Vaya, que decepción, espero que recapacites y vuelvas a mi en busca de sabiduría"
"Ya, te prometo que si puedo, volveré, pero ahora es urgente que salga de aquí"
"En la habitación donde se encuentra un gran mapa de Nijard, toca la esfera y el mapa se iluminara con puntos de luz, piensa en el punto del mapa al que quieras ir, y te llevara ahí, sin embargo, esto solo funciona para la raza Noutres, si piensas llevar a alguien, debe estar en contacto directo contigo"
"Muchas gracias"
"Vuelve pronto"
Nuber salio como si lo hubieran sacado a golpeas de la estatua, y fue por su cuerpo, la emoción lo embargaba, no solo por que al fin saldrían de ahí, si no porque nunca antes había experimentado ese tipo de transportación... corrió escaleras arriba y casi al instante en que entro a la habitación, sintió que algo andaba mal...había sangre regada en el suelo, y el cuerpo de una mujer sostenía por el cuello al acompañante de Núber...asfixiándolo
"¡Suéltalo!"
Grito Núber, y el agresor se dio la vuelta... ¡Era Floema!
