The Legend of Zelda no me pertenece, es propiedad absoluta de Nintendo.
¡IMPORTANTE!
Esto es un Fanfic de Aventura/Amistad. No hay romance…bueno sí, un poco (no lo puedo evitar xD). Aquí se narra una nueva historia creada por mí para mi entretenimiento y de todo aquel que desee leerlo. Repito: Esto es un Fanfic de Aventura/Amistad. Una nueva historia de The Legend of Zelda creada por mí solo para entretener. Los Hechos que se narran aquí no ocurren realmente.
¡Hola nuevamente! Ya estoy de vuelta y esta vez con un nuevo cap. Pero antes de comenzar, ¡vamos a responder los Reviews!
Egrett Williams:¡GRACIAS! Me alegra mucho saber que te ha gustado. (La verdad, creía que a nadie le gustaría) Entiendo lo que me explicas, pero no te preocupes. Sentí que si colocaba todo en un solo capítulo no tendría gracia, me pareció mejor que conocieran al personaje principal poco a poco. Sus sueños, metas, logros, miedos e inseguridades se sabrán a medida que vayamos avanzando en la historia. ¡GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA! Espero sigas leyendo :)
The Deku Butler:Aún no ha comenzado lo dinámico JAJAJA! Ya lo verás más adelante. Sobre el compañero… mmm creo que todos lo conocemos y a la vez no, ya que es un personaje del cual no se habla mucho y por eso su misterio. En realidad no es nada impresionante (creo yo). De todas formas, todavía estará a la imaginación hasta el próximo capítulo JEJE ¡Que mala soy!
HopesAndlceCream:¡Gracias! Me sonrojo JEJE. ¡Espero sigas leyendo!
Sin nada más que agregar, comencemos:
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Capítulo 2
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El calor lo envolvía de manera insoportable, podía sentir que en algunas pequeñas zonas de su cuerpo ardía más allá de su ropa llegando a la piel. Pero no le importaba quemarse entre las enfurecidas llamas que lo comían todo a su paso, destruyéndolo todo. No le importaba que los techos se cayeran y las paredes se destrozaran, ni el dolor de ver a sus padres muertos en el suelo, quemándose los cadáveres hasta las cenizas. Él tenía que salvarla, tenía que sacarla de ahí.
– ¡Link!–Seguía gritando su nombre desesperadamente, llena de miedo.
–Tranquila–Trató de tranquilizarla con voz calmada mientras apretaba más fuerte su mano para que lo siguiera entre las llamaradas–Vamos a salir de aquí…vamos a salir de aquí–Pero todo se volvía más negro, llegó un punto en el que no reconocía las dimensiones.
– ¡LINK!–Se dio cuenta que ya no llevaba su mano entre la suya– ¡LINK! ¡AYUDAME!–Y la buscó desesperadamente entre la negrura, gritando su nombre como loco, pero las risas alocadas lo confundían– ¡LINK!–
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Abrió sus azulados ojos tan rápido que la luz que se colaba por la ventana lo cegó. Se llevó un brazo a sus ojos esperando que se recuperaran mientras refunfuñaba una y otra vez.
Esa pesadilla, que en realidad era solo un recuerdo, se había estado repitiendo desde que había despertado en una de las raíces del Gran Árbol Deku. El dolor de ver a tus seres queridos muertos, sangre en todos lados, fuego arrasándolo todo, los gritos, mujeres y niños siendo cruelmente masacrados…
Sacudió de su cabeza esos pensamientos y se levantó de la cama de la posada en la cual había descansado, o al menos lo que la pesadilla lo había dejado. Miró a su alrededor y encontró entre las sabanas a la pequeña y verde hada Nell. Sonrió débilmente, la hada lo había tenido que sacar de sus pensamientos más de una vez de camino a la Aldea. No sabría contar cuantas veces pudo haberse caído en algún hueco o desviado del camino.
Tras vestirse, abandonó la posada dejándole una pequeña nota a Nell y se dispuso a buscar entre los mercaderes algunas cosas que le hicieran falta en su pequeña aventura para salvar a su amiga y, de paso, al Reino de Hyrule.
–Son 30 rupias el mazo de flechas–Le informó el mercader.
Miró en una de sus alforjas y vio tristemente que le quedaban 10 rupias– ¿No puede bajarme el precio?–Preguntó inocentemente.
–Si no tiene dinero ¡Lárguese y consígalo!–Le gritó el hombre enfadado.
Suspirando miró la multitud de las pequeñas calles. Se sorprendió al ver que una Aldea tan pequeña pudiera abarcar tanta gente. Sintió un pequeño golpecito en sus zapatos lo que lo llevó a mirarlos. Encontró una roja manzana en ellos, la cual levantó curioso.
–Señor–La aniñada voz lo llevó a buscar a su procedente, encontrando a un pequeño niño encapuchado al cual casi podía verle el rostro. Apenas y notaba la vestimenta que llevaba y algunos de sus verdes mechones que salían de la capucha que parecía tres veces su talla–La manzana…–
– ¿Es tuya?–Preguntó amablemente mientras se agachaba a la altura del niño, que apenas y llegaba a la mitad de su muslo.
–Sí–
–Entonces, te la devuelvo–Y con esas palabras, el niño encapuchado recuperó su manzana.
–Señor amable–Volvió a llamarle el pequeño– ¿Le sucede algo?–
Link lo observó más detenidamente, pero por alguna razón aun no podía verle el rostro. El niño hacía movimientos muy exagerados que no le daban tiempo–No, ¿Por qué preguntas?–
–Es que ese hombre le gritó–
–Es normal, no llevo mucho dinero arriba y él se enojó–Le sonrió al pequeño
–Yo sé dónde puede encontrar mucho dinero–Comentó el niño en un susurro pero que llegó a oídos del Héroe.
– ¿A sí?–
–Sí–Él asintió.
– ¿Y me podrías decir dónde queda ese lugar?–Preguntó interesado. La verdad, no llegaría a ningún lado sin rupias con las cuales comprar comida ni armas.
–En el Bosque de los Lamentos–Nombró el niño–dentro se ocultan muchos tesoros–
–El Bosque de los Lamentos… ¿No estaba prohibido entrar a ese bosque?–Comentó él.
–Sí–Afirmó–Pero señor viajero, ¿Por qué cree usted que esté prohibido?–
– ¿Por qué mucha gente se perdió en su interior?–Comentó lo que había oído en su estancia en la posada, favor de unos ancianos pasados de copas.
–No se perdieron–Él hizo una pausa suspirando pesadamente, como si le molestaran esos comentarios, y miró a los alrededores desinteresadamente–Fueron comidos por el Bosque–
La tranquilidad con la que lo afirmaba lo dejó atónico. ¿El Bosque se comía a la gente?
– ¿Comidos por el Bosque? No entiendo pequeño, explícame mejor–
Él rió–Es usted muy curioso, señor amable–Llevó la manzana a su pecho, como protegiéndola, y después le abrió las manos al joven rubio y le entregó la manzana–…Ya debo marcharme–Dijo tristemente mientras le daba la espalda y corría entre la gente.
– ¡Espera!–Le gritó Link confundido– ¡La manzana!–
El niño encapuchado se detuvo sin voltearse–Las pesadillas, los miedos y las dudas comerán el alma de todo aquel que no sepa superarlas… Nos volveremos a ver, joven Héroe–Y con esas palabras volvió a correr, perdiéndose entre el tumulto de gente mientras su grande capucha se ondeaba por el viento.
Link se incorporó del suelo aturdido por el actuar del pequeño niño misterioso, por sus palabras que parecían porvenir de un adulto con mucha experiencia. Y tardó un poco en notar que le había llamado "Héroe", como si supiera el peso que llevara a sus espaldas.
Miró la manzana desconfiado, temiendo tenerla en su poder por mucho tiempo. No es que desconfiara de un crío, pero ¿qué podía esperar de un mundo en el cual los guardias han sido hechizados y casi toda la población de la ciudadela y Hyrule? Para estar seguros no la comería, pero tampoco la botaría, ya que sería una falta de consideración con el pequeño, por lo que la guardó en una de sus alforjas y se dirigió a un pequeño pozo que se hallaba cerca. Se sentó en sus orillas y miró el horizonte.
Los comentarios y supersticiones acerca de aquel bosque lo tenían aún más intrigado, y la curiosidad crecía sin cesar. Si hubiesen sido otros tiempos, donde no hubiese guerra entre la luz y la oscuridad, si su amiga Zelda estuviese a salvo, si sus padres aun siguieran con vida, se atrevería a entrar sin siquiera pensarlo. Es que así era él: un joven curioso, valiente, que no le teme a casi nada en Hyrule, o eso decían las personas de su pueblo cuando aún existían…
No, no es que tuviese miedo de adentrarse, era más bien algo de duda y desconfianza. ¿Y si realmente quedaba atrapado en su interior? ¿Quién salvaría a Zelda de ser así?
Y, a pesar de que todas esas preguntas se arremolinaban en su mente, y parecían ser razones suficientes para ignorar el Bosque de los Lamentos y seguir su camino, él sentía algo más allá de maldiciones y brujerías que, supuestamente, según los aldeanos, había sobre el Bosque. Algo que simplemente estaba fuera de su mente y su razón.
Miró el cielo, observando el radiante sol que calentaba todo a su paso. Hacía un buen día. Se levantó del pozo y tras estirarse comenzó a caminar.
–Tal vez un pequeño paseo no me haga daño–Se dirigía a la salida SUR de la aldea–No voy a entrar, solo lo observaré desde afuera…–Se detuvo en la salida y suspiró pesadamente–No sé para qué me engaño–Y siguió su camino, observando que a lo lejos unas nubes de tormenta se arremolinaban sobre un seco y murto bosque cubierto de niebla.
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¡Agradezco de CORAZÓN los Reviews que me dejan, realmente me animan para continuar! ¡Y gracias por sus Follow and Favorite!
¡Nos vemos!
