*-*-* Capi 3: Verdad *-*-*

Kiba la miró con extrema preocupación en el rostro.

Cada visita que le hacia, podía notar las preocupaciones reflejadas en su semblante.

El odiaba lo que el maldito de Naruto le había echo a ella, truncó su único sueño de superarse y ser alguien digna para su clan.

Si tan solo se hubiera negado, si tan solo él se hubiera atrevido a declararse y por supuesto, si tan solo ella no estuviese enamorada de ese tonto.

-Tengo que hablar contigo –frunció el ceño hasta convertirlo en una severa línea oscura.

En ese momento ella pareció volver en sí, pues había entrado en un estado de shock, como si estuviera en otro tiempo y lugar o rememorando alguna conversación pasada. Su sonrisa volvió pero esta no le llegó a los ojos.

-Por favor pasa, Kiba-kun –dijo mientras lo conducía a algún sofá cómodo en la sala- puedo servirte té si quieres.

Se levantó en pos de la cocina pero la mano del shinobi la detuvo, él había notado que quería evadirlo.

-¡Basta Hinata! –rugió- estoy cansado de que actúes como si nada.

La joven abrió los ojos desmedidamente con los labios algo separados; pero su expresión pronto se descompuso cuando clavó la vista al suelo, totalmente avergonzada.

Eso lo enfurecía aun más, como podía sentir vergüenza cuando el que debería estarlo se mostraba libre e hipócrita.

La sujetó de los brazos con una fuerza extrañamente protectora, él había decidido luchar por ella, más aun cuando comprobó la canallada de la que era victima, no volvería a perderla.

-Toc, toc ¿puedo pasar? –Naruto se sobresaltó al escuchar a Shikamaru tras el marco abierto de la puerta, su imitación del repiqueteo en la madera no era muy inteligente.

-Claro –asintió mientras volvía a su escritorio, alejándose de la amplia ventana donde momentos antes recordaba su patética desgracia.

Shikamaru dio dos pasos dentro antes de volverse y asegurar el cerrojo, de nuevo.

Por su expresión el rubio dedujo que seria algo importante, era mejor sentarse.

-Naruto –comenzó- sé que estas ocupado con la dirección de la aldea, las misiones, la organización de los genin… el regreso de Sakura… -enarcó una ceja cuando notó la incomodidad del Hokage ante esa simple mención- Quisiera hablar un poco contigo.

Sus orbes se entrecerraron hasta dejar una pequeña línea azulada, no quería reconocerlo pero era obvio que mas de uno conociera su situación.

El pelinegro continuo al no obtener respuesta y fue al grano.

-No me importa que quieras echar a perder tu vida –susurró- ni que quieras cargarte a los Hyuuga. Pero por favor, podrías ser mas discreto, hasta los niños de la aldea conocen tus amoríos.

Vaya, eso no se lo esperaba, pero a pesar de lo "problemático" que resultaba, al Nara siempre le gustaba ser directo.

-Culpable –admitió mientras levantaba graciosamente las manos para ser aprehendido.

Ahora era Shikamaru el que necesitaba sentarse.

-Esto no es un juego –atañó molesto.

L rostro de Naruto se puso serio, casi con un deje de aburrimiento- Y quien dice que lo es, crees que no sé las estupideces que hago.

-Realmente no te comprendo, Naruto.

-Te engaña sabes. –Lo sé.

Respondieron al unísono.

-Entonces ¿Por qué-? –Kiba dejó inacabada la pregunta- Oh, no, Hinata vales mucho más que eso.

La chica se sacudió las manos de encima, no quería que viera las pequeñas lagrimillas que habían empezado a asomarse.

-Pues el resto no parece pensar lo mismo –farfulló con voz trémula- Mi padre es feliz, Konoha es feliz y Naru-kun… soy feliz –dijo mientras secaba la humedad de sus mejillas con la muñeca- de verdad no debes preocuparte.

Pero su aspecto no lo demostraba, él se acercó y la haló con fuerza hasta su pecho mientras ella rompía en llanto; se quedaron así, los dos abrazados sobre los mullidos sillones.

Hinata no podía evitar recordar, esas imágenes que eran el motivo de su escasa dicha.

Verse a sí misma llevando una hermosa yukata blanca junto a él; observar esa profunda expresión de tristeza durante la ceremonia a causa de la partida de Sakura; todos sus amigos reunidos, festejando en su nombre.

La noche en que se entregaron mutuamente…


El rubio sonrió ante tal memoria, ese pequeño incidente en el que entro en la habitación sin aviso.

Ella había intentado cubrirse con la yukata, pero eso solo le hizo caer en cuenta de que estaba completamente desnudad.

No había podido refrenar esa recién descubierta pasión.

El sabor de sus labios, la textura de su piel, los roces, las caricias, los gemidos, esa primera y única embestida que los fundió en un solo ser; todo estaba grabado en lo más recóndito de su corazón.

Ahora estaba solo de nuevo, las palabras de Shikamaru rebotaban en su cabeza, había dicho que no le importaba aunque tenía un sentido intrínseco que no todos podían hallar.

¿Qué estaba haciendo de su vida? La estaba arruinando sin duda, le molestaba el hecho de que no solo se arruinaba él mismo, sino que en todo le afectaba de igual manera a Hinata.

Pero que haría con Sakura, ella también parecía totalmente confusa en su manera de proceder.

Primero la había visto llorando desconsoladamente por Sasuke.

Después se le dio por desaparecer totalmente para no volver a mirarlo.

El día anterior a su boda aparece alegando a los cuatro vientos que está enamorada de él, que la soledad le ayudo a esclarecer sus sentimientos. Pero que ahora que él se comprometería, ella debía marcharse a Suna.

Y después, justo el día de su primer aniversario de bodas, regresa dispuesta a luchar por él.

Por primera vez en su vida ella lo aceptaba, y él cayó en esa trampa; se convenció de que era ella lo que siempre había necesitado.

Todo era tan extraño, esa separación le causó una gran tristeza. Pero ahora la simple idea de alejarse de Hinata le causaba un dolor físico y latente, como si le arrancara una parte vital a su ser.

Se reclinó contra el espaldar para intentar distraerse; tras inspirar un par de veces y despejar todos esos pensamientos tomó una pluma para concentrarse en su trabajo, los informes de los novatos genin no iban a clasificarse solos, al igual que las misiones o las preparaciones para el examen Chunin.

De repente lo asaltó una oleada de pánico y una jaqueca; realmente necesitaba un asistente.


Kiba no supo con seguridad en qué momento en qué momento cedió al cansancio, pero no había dormido en realidad.

Más bien era como un estado de trance, seguía escuchando los sollozos de ella, cada vez más lejanos y distorsionados, hasta que se convirtieron en un molesto zumbido.

Se sentía tenso e incluso algo dolorido, no parecía haber cerrado los ojos por más de un par de minutos pero al notar el silencio y las sombras que llenaban la habitación, cayó en cuenta de que la tarde ya había acabado.

Ella también se había rendido y yacía a su lado, el pequeño sofá no fue construido para que dos personas durmieran en él, esa era la causa de su incomodidad.

Se removió lo suficiente para poder encender una elegante vela sobre la mesa de café.

Nunca entendió la manía de Naruto al llenar su casa de ellas en lugar de utilizar una bombilla.

Hizo un sonido de inconformidad al notar la escasa iluminación que irradiaba.

Acunó la cabeza de la chica contra su pecho para que descansara, con esa expresión tan tranquila y dulce.

A él le gustaba mucho ella, que parecía una niña a pesar de de ser una señora casada, su aroma suave, su tez blanco pálido y cabellos sedosos.

¿Quién podría resistirse?

No era la primera vez que se quedaba hasta el anochecer, pero si era le única ocasión en la que consiguió verla reposando quedamente.

Deseaba saber la hora pero ya que no llevaba un reloj consigo ni podía alcanzar el de la cocina, se limitó a esperar que despertara; esta noche le haría saber que tenía otra opción, que siempre la tuvo.

Se entretuvo con un mechón de su cabello en tanto esperaba, casi sin previo avizo su estomago gruñó fuerte lo que despabiló a la joven. Esta se separo otra vez avergonzada.

-Lo siento Kiba-kun –se disculpó algo sonrojada.

-Soy yo el que debería disculparme, perdona si te molesté –señaló con la mirada se lugar donde se habían recostado.

Ella le sonrió con amabilidad- Me pregunto si es muy tarde.

Intentó alejarse pero él la detuvo.

-Hinata-chan –comenzó- desde siempre tú has contado con migo, sé que soy la persona en quien más confías y yo confío en ti. Sé que te haría tanto daño separarte de mí como a mí me dolería hacerlo de ti.

Pero hay algo que tú no sabes; Hina yo… te amo y te aseguro que si me dieras la oportunidad también te enamorarías.

-Kiba-kun –susurró con sorpresa y un sonrojo aún más presente.

El deslizó su pulgar desde el pómulo hasta el mentón para afianzarla con energía; la acercó de a poco y juntó sus labios.

El beso era tierno y puro, lejos de ser salvaje pero tenía el poder de confundirlos.

Hinata cerró los ojos, aquello era todo lo que había deseado escuchar de Naruto, lo único que de verdad quería.

-¡Mierda! ¿Qué significa esto? –rugió el rubio a poca distancia lo que ocasionó que se separaran, los miró con una expresión aturdida que de a poco se tornó en el más puro odio. ¿Cómo podían? ¿Cómo se atrevían? Hinata estaba horrorizada mientras Kiba se preparaba para enfrentarlo.

Ninguno de los dos contaba con que Naruto diera media vuelta y se marchara sin esperar explicación alguna.


*-*-* Fin Capi 3 *-*-*

Hola, aquí traigo el capi 3 y espero que haya sido de su agrado. Ja ja, que tal ?

Muchas gracias por los reviews, si siguen así podría actualizar más pronto.

Sayo.