Capitulo III; Carne Asada:
"Desde tiempos inmemorables, la carne y el fuego han acabado hasta con los mejores hombres"
El joven moreno, por otra parte, era incapaz de conciliar el sueño, se encontraba sentado con una taza de café en la mano, todos los eventos de los últimos dos días corrían por su cabeza, era obvio que ambos asesinatos habían sido cometidos por la misma persona, pues además de que el modum operandum era parecido, las pistas ya fueran falsas o verdaderas eran más o menos las mismas, todas trataban de inculpar a la joven gótica. Además los aparatos en la sala de control habían sido averiados por la sangre del joven maravilla, muy probablemente este había descubierto algo y el asesino había tenido que deshacerse de la evidencia. Todas aquellas cosas intrigaban al mitad máquina, no le permitían dormir, ahora era el, el que estaba obsesionado con descubrir al asesino y un sentimiento aun peor lo invadía, la venganza. Si deseaba vengarse del malnacido que había asesinado a su líder, que les había traído tanto dolor y sufrimiento y que de una u otra forma había conseguido su objetivo, separar al grupo.
-Un momento.-Exclamo en voz alta cuando una idea se le cruzo por la mente.- ¡Las cámaras de seguridad!- Como se le habían podido olvidar, aunque el villano hubiera podido destruirlas, averiarlas e incluso borrarlas del sistema principal, había recordado que instaló un servidor de refuerzo para ellas en sótano, solo los titanes conocían de su ubicación, así que era muy probable que la información y las imágenes del asesinato de Robín siguieran hay y sino al menos podría comprobar que realmente el asesino era uno del grupo, ojala no fuera así y si no aún quedaba el beneficio de la duda, tal vez el villano era lo suficiente mente listo o tal vez los espiaba desde hace un buen tiempo y había sido capaz de encontrar aquel servidor y borrar los datos. Pero bueno no sabría nada hasta que visitara aquel lugar y lo comprobara con sus ojos, así que no pudo esperar más se incorporó y con paso veloz se dirigió al escondite del servidor de respaldo.-
Los pasillos deshabitados y solitarios de la torre podrían crear cierto temor en cualquier humano común y corriente, pero no en nuestro amigo metálico quien con paso rápido bajaba las escaleras y recorría los largos pasillos de aquel enorme edifico, tan rápido que después de unos momentos había comenzado a correr, la adrenalina y la euforia se habían apoderado completamente de su cuerpo, al fin podría resolver este caso, buscar y encarcelar al maldito que había osado matar a su mago…un momento…¿Encarcelar? No. A ese maldito le esperaba un destino, un destino digno de una escoria como el, después de todo la ley más justa es la del Talión. "Ojo por ojo, diente por diente."
Creo que no es necesario decir que los eventos de los últimos días habían cambiado al pobre Cyborg, en vez de cambiaron yo diría acabaron, el podre chico metálico solo quería una cosa; la venganza. Aquel sentimiento lo movía en aquel momento y con aquella poderosa pero vil emoción finalmente logro llegar a la parte más profunda de la torre, sin el más mínimo temor, sin siquiera recordar que muy probablemente un maniaco asesino estaba detrás de su vida y de las de sus amigas. Simplemente la venganza lo manejaba, tal vez si no hubiera seguido ese sentimiento, las cosas no habrían resultado tan mal.
En cuanto entro a la escondida habitación, la oscuridad total del lugar hizo que los ojos del muchacho se entrecerraran, casi inmediatamente prendió su linterna incorporada, buscando con su luz el panel de control de aquella unidad. Luego de varios segundos finalmente dio con ella, tan tapido como pudo la coloco en funcionamiento, coloco fecha y hora en el moderno aparato, esperando que las imágenes se proyectaran, lamentablemente jamás las vería. Justo antes de que la pequeña barra verde indicara el 100% un ruido a sus espaldas hizo que se girara.
-¡Tu! ¿Qué haces aquí?- Pregunto el metálico chico.-
Minutos después un apagan de breves segundos se dio en toda la gigantesca torre, apagón que sus ahora dos únicas habitantes pasaron por alto, pues dormían calmadamente en la sala de estar, ¿ O tal vez no?...
Un día hermoso es el gran y brillante sol empezaba a aparecer por el gran vitral de la sala de estar de nuestra querida torre, en el sillón principal una chica de cabellos rojos se encontraba cómodamente dormida, pero algo faltaba, los demás héroes. Ni el chico mitad robot ni nuestra gótica favorita se encontraban en la habitación, sin embargo varios pisos abajo, en una habitación completamente a oscuras donde ni el más pequeño rayo de sol entraba. Una chica de cabellos purpuras y leotardo abría sus ojos pesadamente, solo para encontrarse con aquella oscuridad penetrante y su cuerpo tirado en el piso, con la cabeza y espaldas recostadas en una de las paredes. En cuanto estuvo consiente de aquello se reincorporo lo más rápido que pudo, tomando una pose defensiva, pero no había la más pequeña presencia a su alrededor, estaba a punto de usar sus poderes para iluminar aquel oscuro lugar, cuando una extraño olor llego a su nariz, era humo, pero no humo cualquiera el humo olía a carne, carne quemada. La joven gótica se paralizo, no miraba nada, no recordaba nada, ni siquiera sabía dónde estaba. ¿Qué podía hacer? ¿Qué había pasado?.
Luego de varios segundos en que las dudas llenaron su cabeza y el temor su cuerpo, finalmente se decidió a reaccionar, no sabía que había pasado, pero si no lograba mirar algo nunca lo llegaría a saber, así que con decidida emoción uso sus poderes para iluminar de una extraña luz purpura todo el lugar. Al fin podía observar su alrededor, paredes metálicas con todo tipo de dispositivos y botones, varios monitores y una puerta a su izquierda, finalmente había reconocido el lugar, era una de las tantas habitaciones secretas de la torre, seguramente ubicada en el sótano. Pero su alivio no duro demasiado, es más su calmada y aliviado semblante cambio a uno de horror y profundo temor al voltear a su derecha y ver lo que hay se encontraba.
Un cuerpo robótico se encontraba recostado al frente de un panel de control, un cuerpo metálico…sin cabeza. Instintivamente la chica gótica se agarró la cabeza al darse cuenta del dueño de aquel cuerpo, efectivamente el cuerpo era de Cyborg. Con temor en sus ojos e incredulidad en sus pensamientos se acercó lentamente a aquel lugar, solo para poder observar mejor como la sangre, no mucha, caía por el corte que tenía el cuerpo robótico sobre su cuello, para observar un cuerpo sin vida y sin movimiento. Dio varios pasos más y finalmente pudo ver el teclado del panel de control ; o lo que quedaba de él; dicho aparato se encontraba totalmente destruido, cables y chispas se veían por toda la superficie y justo en el centro una bola negra completamente calcinada y deformada, una mescla de carne quemada hasta carbonizarse y metal fundido se podía observar y aquel olor era mucho más fuerte. Hasta Chico Bestia hubiera deducido rápidamente lo que aquella masa deforme era.
-¡Aaahhhhhhhhhhhhh!-Un grito de dolor y temor salió de los labios de la gótica, mientas sus poderes se descontrolaban y destruían gran parte de la habitación, bueno lo que aún no estaba dañado.-
Cayo de rodillas sin la menor fuerza restante en su cuerpo, no podía creerlo, su amigo robot también había sido asesinado, el mayor, el más maduro, el único sostén que le quedaba a el grupo se había ido y con él todas las fuerzas de Raven. Aun no podía entenderlo del todo, ¿Qué rayos había pasado? ¿Cómo había llegado ella hay?
Fue entonces cuando un oscuro pensamiento se apodero de ella, y si realmente ella había sido la asesina y si durante la noche perdía el control y actuaba en contra de sus amigos, es decir, no era del todo descabellado; después de todo ella era hija de Trigón el más malvado y maldito demonio de todo el universo, el mal estaba en su sangre y era algo que no podía evitar.
Era posible que aquellos deseos de muerte y sed de sangre que tenía en su ser desde su nacimiento se hubieran revelado en las últimas noches, que un instinto asesino se apoderaba de ella cada vez que cerraba los ojos, algo parecido a "la bestia" de Chico Bestia, algo que ni con toda su meditación, ni toda su fuerza de voluntad lograba calmar, algo más poderoso que ella.
Pero entonces, ¿Por qué atacara a sus amigos? ¿Por qué de todas las estúpidas e inútiles personas del mundo había matado a los más cercanos a ella?
Fue en aquel momento en que todo pareció tener sentido, o al menos así fue en la mente de la dama oscura, esa era la razón, al ser las personas más cercanas a ella, también eran las que más sabían de ella, con las que más había tratado, las que más la habían ofendido e insultado, era posible que durante las noches matara más que por simple placer, tal vez lo hacía por razones más fuertes, tal vez aquellos asesinatos eran productos de sus emociones escondidas, de sus enfados y enojos con sus amigos, de los insultos y ofensas ya fueran sutiles, inconscientes o consientes que sus amigos le hubieran dicho. Después de todo "aquellos que tienes cerca, son los que más razones tienes para odiar".
La preocupada, angustiada, temerosa, desconcertada, confundida chica finalmente había atado todos los cabos; sabía que ella era la culpable, no le quedaban más esperanzas ni deseos de vivir, si por ella hubiera sido, habría dejado su cuerpo hay hasta que el hambre y la sed hubiera acabado con su patética existencia, pero entonces recordó algo…
Aún quedaba esperanza; o eso esperaba ella; aun le quedaban dos amigos; o al menos aun no había visto sus cuerpos; no permitiría que ellos tuvieran un destino parecido al de Robín o Cyborg debía encontrarlos y advertirles lo más rápido posible ¿Pero advertirles de que? ¿De ella misma? La idea sonaba tonta y bizarra pero que le quedaba no podía permitir que Chico Bestia fuera asesinado por ella, defina protegerlo ante todo. Ah y a Starfire también.
Así que tan rápido como pudo levanto su adolorido y pesado cuerpo de aquel lugar y subió tan rápido como pudo, no sabía dónde se encontraban sus compañeros o si siquiera seguían vivos, pero debía intentarlo, debía encontrarlos y afuera vivos o muertos, luego ya podría acabar con su patética existencia; estaba segura que si lograba llegar a su habitación y meditar por algunos minutos sus habilidades serian lo suficientemente poderosas para dar con el paradero de sus amigos, y las cosas serían más fáciles si aún seguían con vida. Finalmente había llegado a la sala de estar, lugar en el que la noche anterior se había quedado dormida y ahora ni siquiera ella sabia como había salido de ahí y despertado varias decenas de pisos abajo.
Estaba a punto de entrar al pasillo que la conduciría a su habitación, cuando una voz llamo su atención.
-Amiga Raven. ¿Pasa algo?- Starfire llamo la atención de la gótica, que parecía que no la había notado recostada en el sofá.-
Raven no había estado tan feliz en toda su vida de escuchar la voz de aquella tan molestamente tierna extraterrestre, su emoción era tal que casi se puso a llorar frente a la chica, pero usando la poca fuerza de voluntad que le quedaba logro evitarlo y en vez de eso solo se desplomo en el suelo una vez más.
-Starfire, Starfire. Estas bien.-Fue lo único que pudo decir nuestra amiga.-
La confundida pelirroja ayudo rápidamente a su amiga a reincorporarse y logro sentarla en uno de los asientos, pero justo antes de que se retirara para darle a la oscura su espacio, está la sostuvo fuertemente y le dio un abrazo, un abrazo tan fuerte como el que jamás le habían dado a la chica de ojos verdes, y eso que la muchacha solía abrazar a todos muy fuertemente. Luego de la inusual muestra de afecto de la chica cuervo con ojos vidriosos y un semblante triste Raven finalmente le explico toda la situación actual a su joven amiga, le conto la muerte de Cyborg, lo cual la joven se limitó a entristecer y callar, por lo visto la muerte se había vuelto algo muy común en los últimos días, eso o simplemente no podía llorar más. Le conto sobre sus dudas y sobre las ideas que tenía, sobre la idea de que estaba segura que ella era la culpable, de que no había de otra.
-No es así amiga Raven.-Dijo segura de sí misma la extraterrestre mientras se ponía de pie.- Cyborg confiaba plenamente en ti y yo también lo hago, no sé cómo es que hayan pasado esas cosas, pero estoy segura que un maligno villano está tratando de inculparte. Después de todo no sería la primera vez que eso le pasa al grupo.-Dijo Starfire mientras le sonreía a Raven, seguramente recordando el suceso con Adonis y Chico Bestia.-
-Gracias…Pero yo…-Intento reprochar Raven en un tono triste y depresivo.-
-Nada de peros Raven, lo que yo te digo es la verdad. Y te ayudare a encontrar al culpable, para limpiar tu nombre y llevar justicia para nuestros amigos.- Afirmo la pelirroja con profunda confianza y su amigable sonrisa. –
El optimismo de su compañera invadió casi de inmediato el torturado cuerpo de la joven mitad demonio, tal vez su amiga tenia razón, tal vez todo era el plan maestro de un maniático villano para hacerla quedar mal, tal vez de Slade, Mambo, o algún otro loco que realmente la odiara. No lo sabía, pero una vez más un rayo de esperanza invadía su ser. Sin embargo no se arriesgaría otra vez, no permitiría que sus amigos fueran amenazados, la única forma de que el maldito que hizo esto se apareciera era que su plan se cayera por completo y la única forma de hacer eso era poniendo totalmente a salvo a los amigos que le quedan.
-Gracias, Starfire.-Dijo tratando de sonreír la hija de Trigón.- Sin embargo me sentiría mucho mejor si regresaras a tu planeta por una temporada, hay estarás más segura.-Pidió a su amiga.-
Al principio la joven extraterrestre se reusaba completamente a la idea de su amiga, pero con forme la gótica le fue explicando sus razones , sus temores y sus motivos, la chica finalmente accedió, además era lo mejor para ella su estado anímico aunque mostraba valor y fuerza se encontraba totalmente destrozado y como no había perdido a su amado y dos de sus mejores amigos en un fin de semana, lo mejor para ella seria alejarse durante un tiempo, además Raven había prometido hacer lo mismo se marcharía a Azarath un tiempo para poder regresar con mejor cordura y encontrar al malnacido que había acabado con el grupo de héroes.
Por qué admitámoslo, quisieran las chicas o no el grupo había sido destruido el maldito villano que había planeado todo esto había logrado el objetivo que durante años ningún otro malhechor había logrado, destruir por completo a los "Teen Titans"; lo único que les quedaba ahora era esperar para reagruparse luego. Y mientras ellos hacían eso, seguramente los que más sufrirían serían los ciudadanos de la ciudad, quienes ahora habían quedado totalmente expuestos a las fechorías de los villanos.
Al atardecer nuestra quería amiga gótica se encontraba terminando de preparar la nave T junto a su amiga de ojos verdes, a esta le esperaba un largo viaje de regreso a casa pero estaba confiada de que era lo que necesitaba para poder asimilar todo aquel horrible fin de semana. Y así con un último abrazo entre las muchachas y un "Pronto nos veremos" la joven extraterrestre cruzo los cielos en una brillante nave de color azulado, esperando regresar algún día para recordar a los caído.
Ahora en la gigantesca torre con forma de T solo quedaba una heroína, si se podía llamar a si a una adolecente decaída y cansada con la mirada triste. Dicha muchacha subió pesadamente la torre en dirección a su cuarto, para preparar el ritual que la llevaría a su "hogar", parecía que ya no le importaba nada, había perdido a todos sus amigos y con ellos muchas cosas más, ahora solo le quedaba el sentimiento de venganza, pero estaba demasiado cansada y torturada para siquiera pensar en ello.
Con aquellos pesimistas pensamientos en su mente la chica llego a la sala de estar de la gigantesca torre, sala que le traía tantos recuerdos, no pudo evitar quedarse viendo el atardecer atravesó del gigantesco vitral que ahí se encontraba, una leve sonrisa apareció en su rostro y el recuerdo de una cálida mano abrazándole el hombro vino a su mente. Un momento, una mano, una mano verde. Aquello le recordó que aún le quedaba un amigo, amigo mucho más especial que cualquier otro, un amigo al que debía encontrar, hacer las paces y convencer de su inocencia, no podía irse hasta dar con el metamorpho. Estaba decidida.
-Vaya, vaya. Y al final solo quedas tú.- Una conocida y esta vez un poco lúgubre voz se escuchó en sus espaldas seguidas de una risa baja un tanto burlesca.-
NOTA DEL AUTOR:
Primero que nada quiero agradecer a todas las personas que se tomaron el tiempo para leer las locuras de este servidos…
De verdad gracias…
Y responde la pregunta de Ravencita…
De hecho si, se supone que Robin y Starfire eran pareja, pero debido a que no eran los personajes principales no profundice mas en su relación…Pero si eran novios…
Otra ves gracias por leer…Espero mañana o pasado subir el capitulo final…
