Capitulo III: Sentimientos humanos
El dios del Mar dio alcance a Yui ya cerca de los dormitorios femeninos. La agarró por un brazo para detenerla antes de que saliera corriendo.
- Espera, zazzou…
- Takeru-kun… no deberías estar aquí… Thot-sama… - empezó la chica, sin mirarle.
- ha sido Thot quien me envió– le explicó Takeru. – De alguna manera, mi hermano y él creen que sólo yo puedo animarte… no sé porqué…
- Takeru-kun… - la chica se acercó a él y se refugió en su pecho, haciéndole enrojecer un poco. – Sé que Loki-san se portó mal, pero no quiero que Zeus lo expulse.
- Tranquila, tranquila… - intentó consolarla. – Cuando Zeus quiso expulsarme a mí todos acudisteis en mi defensa, incluso él. Aunque esté cabreado por lo que hizo, no voy a dejar que le expulsen por eso.
- Pero… es que Zeus-san no escuchará… nunca lo hace… es un tirano…
- Tranquila… ¿es que no confías en mí?
- Sí, claro que confío en ti, Takeru-kun – le aseguró la chica, aún un poco apesadumbrada por lo que había pasado.
- Pues entonces… anímate… ¿de acuerdo? – le dijo Takeru, con voz dulce, acariciándole el pelo.
- Yo… yo creo que tendríamos que regresar – murmuró Yui. – Thot-sama debe estar muy enfadado por cómo me he escapado.
- Bah, olvídate de ese pajarraco por un momento – dijo el dios, abrazándola con más fuerza. – No quiero volver allí, cuando lo hagamos… me tendré que separar de ti… aunque sea por una semana.
- ¿T-Takeru-kun? – Preguntó Yui, algo confundida, aunque la verdad es que ella tampoco quería volver y separarse de él por una semana o por un solo día.
Antes de que la chica pudiera acertar a reaccionar, Takeru la separó y le levantó la cabeza suavemente, cogiéndola por el mentón, al tiempo que él se agachaba un poco la suya. Sorprendida, porque no lo esperaba, Yui se encontró con los labios del dios del Mar sobre los suyos. Era su primera vez, la primera vez que un chico la besaba; se emocionó al pensar que el primer beso había sido con Takeru.
No había pasado aún la media hora que le había dado, pero Thot empezaba a impacientarse; se volvió hacia Tsukito.
- ¿Por qué tardan tanto?
- no sabría decirle, Thot-sama… - contestó el dios de la Luna. – Pero según lo que leí en un libro de la biblioteca, animar a una mujer humana cuando está deprimida es una difícil empresa.
- ¡sí, yo también leí eso! – Intervino Apolo.
- tú, burro, - llamó Thot a Loki, que estaba sentado en el suelo, con las piernas cruzadas y expresión de aburrimiento. – Ve a buscarles.
- ¿Eh? Venga ya, pajarraco – protestó el dios de la Trampa y la Travesura. - ¿Acaso quieres que Takeru me vuelva a partir la cara o qué?
Sin contestar a eso, Thot agarró al pelirrojo por el cuello del abrigo morado que llevaba y lo lanzó hacia delante con una patada.
- ¡Tira! – Le gritó.
- amm… ¿puedo ir con él, Thot-sama? – Preguntó Balder, con expresión compungida. – Me gustaría disculparme con Yui-san y Takeru-san… - El dios del Conocimiento pareció pensarlo un segundo, pero enseguida asintió.
- Vigílale, y que no vuelva a armarla, ¿me has oído?
- Sí, Thot-sama – contestó el dios de la Luz, antes de seguir a Loki, en la misma dirección por la que se habían ido Takeru y Yui minutos antes.
Cuando los encontraron, aún estaba besándose, ajenos a todo lo que pasaba a su alrededor. Loki se quedó blanco al verles, y apretó los ojos, bajando la cabeza. Todo lo que había hecho para separarles, había contribuido a unirles aún más; y se dio cuenta de que lo peor es que no sólo les había unido, sino que ya desde hacía mucho tiempo, Yui había elegido y él, probablemente, nunca había tenido ninguna oportunidad.
- Ejems… - Carraspeó Balder, para llamar su atención. Al oírlo, Takeru y Yui se separaron enseguida, y el dios del Mar les miró con expresión rabiosa.
- ¡Largaos de aquí! – Les gruñó, poniéndose delante de Yui, como protegiéndola.
- Por favor, Takeru-san… Thot-sama nos ha enviado a buscaros, también he venido para pediros disculpas. – Balder hincó una rodilla en el suelo, bajando la cabeza. – Lamento mucho lo que ocurrió; no voy a excusarme diciendo que me dejé engañar por Loki, porque no es verdad. Sin embargo, sé que estuvo mal y por eso os pido perdón.
- ¡Balder, ponte en pie! – Le gritó Loki.
- No, Loki… es algo que debo hacer… y tú también.
- ¡Fuera de aquí! – Volvió a gritar Takeru, furioso, mientras Loki se hacía el tonto.
- Entiendo, no esperaba menos – aceptó Balder, levantándose. – Sólo espero que podáis perdonarme alguna vez. Thot-sama se impacienta, así que no tardéis demasiado, por favor… vamos, Loki…
Yui le puso una mano en el antebrazo a Takeru y le miró a los ojos, lo cual hizo que éste se ablandara un poco y les llamara.
- ¡Volved aquí, estúpidos! – Balder se dio la vuelta, sorprendido por el cambio de actitud. – Dijiste que queríais disculparos, ¿no?
- Yo al menos sí – contestó el dios de la Luz.
- Pues yo no… - dijo Loki, aunque fuera con la boca pequeña.
- ¡Pues tú te largas! - Le gritó Takeru.
- Sí, claro… para que mates a Balder – replicó el dios de las Travesuras.
- No voy a hacerle nada a Balder – contestó Takeru, fastidiado. El dios nórdico se le quedó mirando, con cierta sorpresa.
- Sabes que me lo merecería, ¿no, Takeru-san?
- No, porque estás arrepentido y has pedido perdón – replicó el dios japonés.
- Loki-san también lo está y quiere pedir perdón – intervino Yui, mirando directamente al pelirrojo. – Pero es demasiado orgulloso para hacerlo.
Loki abrió los ojos como platos y miró para otro lado, como si realmente se sintiera culpable por lo que había hecho. Takeru fue hacia él y le agarró un buen trozo de piel del brazo, como si se la quisiera arrancar.
- ¡pues yo a los orgullosos los desolló!
- ¡Waaaahh! ¿¡Qué haces, cacho burro!? – Protestó Loki, dolorido.
- ¡Loki! – Le regañó Balder. - ¡trágate el orgullo y pídeles perdón! ¿Has olvidado que a pesar de lo que le hiciste, Yui-san le pidió a Thot-sama que no te expulsaran?
- ya claro… ¿crees que no sé porqué lo hizo? – Dijo Loki. – Si a mí me expulsan, fracasará en su misión de hacer que todos nos graduemos y posiblemente, se tendrá que quedar aquí para siempre.
- ¡ESO ES VERDAD! – Exclamó Takeru, enfadado de nuevo, agarrándole por la pechera de la camisa. - ¿¡Es qué no piensas en lo que haces o qué!? ¡Si a ti te expulsan, Yui puede que no pueda salir de aquí nunca! ¡Idiota!
- Loki-san… - empezó Yui, adelantándose. – Puedes creer que si le pedí a Thot-sama que no te expulsaran fue porque lo único que me importa es salir de aquí. – Tanto Takeru como Loki se quedaron mirándola. – Al principio, así era… pero luego, os conocí a todos, me hice amiga de todos vosotros… incluso tuya, Loki-san, a pesar de lo que has hecho. No quiero que ninguno seáis expulsados, por eso le pedí que no lo hicieran.
Loki se quedó blanco, no esperaba oír algo como eso. Soltándose del agarre de Takeru, se dio la vuelta y se marchó de allí, corriendo con los hombros hundidos y la cabeza gacha.
- ¡Loki-san! – Le llamó Yui, pero Takeru le agarró por los hombros y la atrajo hacia él.
- Olvídate por un momento de ese idiota – le dijo, con voz susurrante, mientras la abrazaba con fuerza y apoyaba su mejilla en el hombro de la chica.
- Takeru-kun… tendríamos que volver…
- Olvídate también de ese pajarraco – le pidió el dios del Mar. – No quiero volver, Yui… cuando lo hagamos… nos separará y yo no quiero separarme de ti – apretó los ojos.
- Take… - ella también le abrazó. Cuando llegó allí, Takeru le había dado miedo y le había parecido muy grosero por su forma de actuar, pero no se había rendido y había luchado por conocerlo mejor. Poco a poco, mientras más tiempo pasaban juntos, había empezado a sentir algo que era más que amistad. De pronto, entendió lo que le había preguntado el dios japonés unos días antes: ¿qué pasa si empiezas a sentir que un amigo es más que un amigo? Cuando las manos del chico empezaron a bajar por su espalda, hasta donde ésta perdía su nombre, se dejó hacer… pero en ese momento, escuchó una voz.
- ejems… chicos… esto se está poniendo para mayores de dieciocho – dijo la voz de Loki.
Temiendo que su chico fuera a pegarle una paliza a Loki, Yui le besó, esmerándose para distraerlo, pero cuando se separaron, Takeru se echó a reír, había entendido la intención de la joven humana que se había convertido en alguien tan especial para él.
- No sé quién distraía a quien, Yui… - le regañó, aunque con amabilidad y dulzura, sin enfado alguno.
- Am… je, je, je… - rio la chica, con cierta culpabilidad.
El dios del Mar le sonrió y le guiñó un ojo, pero luego cambió la expresión y se volvió hacia Loki, cogiendo a Yui de la mano.
- tú, idiota… - el dios de las Trampas levantó la cabeza, con expresión resignada, esperándose un golpe, o como poco, una bronca. – Te has portado como un capullo… y no tienes ni la decencia de arrepentirte y pedir perdón, como mínimo a Yui.
- Lo sé… - murmuró el pelirrojo, - pero… es que yo… no sé pedir perdón.
- Tío, yo tampoco sabía pedir perdón – le dijo Takeru, con cierta comprensión. – No sé si por envidia o qué, pero la has liado de tal manera que Thot ha castigado hasta Yui, obviando lo mal que se ha sentido ella por lo que has hecho. Si simplemente la hubieras espiado, no hubiera pasado de travesura, pero es que intentaste que ella nos odiara a mí y a Apolo. ¿Y para qué? ¿De qué te ha servido?
- de nada… porque koneko-chan ya ha elegido – reconoció Loki, con tristeza. – He sido un idiota… no sólo he perdido el cariño de Yui, sino también a aquél que podría haber sido un buen amigo. Posiblemente, es tarde para pedir perdón, pero… lo siento… - las últimas palabras la dijo en voz tan baja, que se le oyó con dificultad.
- ¿Cómo has dicho? No se te ha oído… - le dijo Takeru, con cara de malo.
- ¡Qué lo siento! – Exclamó Loki. - ¡Lo siento mucho!
- Jum… - medio rio Takeru. – Eso está mejor. Está bien, Loki; si Yui te perdona, yo… me lo pensaré.
- Loki-kun, ven aquí – le llamó Yui, cambiándole a él también el tratamiento.
Algo desanimado, porque temía que no había servido para nada, Loki obedeció y se acercó a ellos, con la cabeza gacha.
- ¿sí, koneko-chan?
- te has portado mal, Loki-kun – empezó la chica, con cierta seriedad. – Y me has decepcionado, no porque me espiaras, sino porque, por pura envidia, no podías soportar que yo estuviera más unida a Takeru o a Apolo-san.
- Lo sé, koneko-chan…
- Sin embargo, eso no quiere decir que hayas perdido mi cariño – continuó Yui. – Y… creo que tampoco la oportunidad de ser amigo de Takeru. ¿Verdad? – Miró al dios del Mar.
- sigo cabreado, pero en cierto sentido, puedo entenderte – contestó Takeru, como si aún dudara un poco si perdonarle o no. – Yo también me hubiera sentido como tú, aunque no hubiera hecho lo mismo.
- tengo una idea para compensaros a los dos – dijo Loki. – Estáis empezando una relación, justo cuando al pajarraco se le ocurre separaros; pero…
- Pero… ¿qué, Loki-kun? ¿Cuál es tu idea? – Preguntó Yui.
- Tengo algunos lugares ocultos en este lugar – explicó Loki. – No puedo hacer mis cachivaches donde Zeus y Thot los vean así que… je, je, je… os dejaré uno para que podáis estar juntos algunos ratos.
- gracias, Loki-kun – le agradeció Yui con una sonrisa.
- mmm… en el fondo, parece no eres mal tío – dijo Takeru, aún dudando un poco.
- sin embargo… ¿qué pasará si al final Zeus-san te expulsa?
- ya te dije antes que no iba a dejar que expulsen a este idiota – contestó Takeru.
- oh, vaya… no sabía que me querías tanto, Tak-chan… - se burló Loki, saliendo corriendo casi instantáneamente, para evitar que Takeru le matase.
Balder había vuelto junto con Thot y los demás. El profesor egipcio estaba cada vez más impaciente y fue hacia el dios de la Luz como una apisonadora.
- ¿¡Dónde están!? – Preguntó, y no acorraló a Balder contra la pared porque no había pared alguna.
- Amm… creo que Loki se está disculpando con ellos dos, Thot-sama… imagino que enseguida volverán.
- ¡Ya ha pasado más de media hora! – Exclamó Thot, enfadado.
- y lo próximo que harás será comerte la chaqueta, pajarraco – dijo Loki, apareciendo en aquel momento, seguido por Takeru con expresión de mal humor y por Yui. Hasta que salieron a la vista de todos, iban de la mano, pero unos minutos antes se habían soltado, ya que habían pensado que lo mejor era que Thot no sospechara que estaban juntos. – Y no les eches la bronca, que han tardado por culpa mía – añadió.
- sólo tenías media hora, fracasado… - le espetó Thot a Takeru, sin hacer caso a Loki. – Está claro que eres un inútil en quien no se puede confiar.
- ¿Co-cómo dices? – Siseó Takeru, empezando a echar humo; pero en aquél momento, Yui avanzó.
- ¡Ya basta, Thot-sama! – Le gritó, enfadada. – ¡No le hable así!
- ¿Cómo te atreves a hablarme así, Kusanagi? – Se acercó a ella, de forma peligrosa. - ¡Ten más respeto!
- ¡El primero que tiene que tener respeto aquí, es usted, Thot-sama! – Exclamó Yui, molesta.
- ¡Yui! ¡Para…! – Exclamó Takeru. – Pajarraco, apártate de ella…
De pronto, un resplandor amarillento rodeó a Thot, Takeru, Loki y Yui y los transportó del jardín de la academia hasta la sala donde estaba Zeus, sentado en su trono.
- ¡Zeus! – Exclamó Takeru, al verse allí, corriendo a ponerse por delante de la chica.
- Tsk… ¡el que faltaba! – Comentó Loki, fastidiado, al tiempo que una jaula dorada, similar a la que en su día había encerrado a Takeru, encerró a Loki. - ¡Mierda!
- ¡Loki-kun! – Exclamó Yui. – Por favor, Zeus-san, déjelo ir…
- el destino de Loki Laevatein se decidirá más tarde – contestó Zeus, mirándola directamente. – Ahora me preocupa más tu comportamiento, Kusanagi Yui. Creo que te sientes demasiado unida a algunos de tus compañeros; eso, por sí solo, no sería malo, pero… lo es si hace que pierdas el respeto a tus superiores.
- Eso puedo manejarlo yo, Zeus – intervino Thot, con expresión seria, pero a la vez algo preocupada por el cariz que estaban tomando los acontecimientos.
- silencio, Thot… - ordenó el dios griego, levantando una mano. – Kusanagi Yui, serás la asistente personal de Thot hasta que me demuestres que le tratas con el debido respeto, y mientras dure ese tiempo, no podrás reunirte con tus compañeros, ni hablar con ellos, excepto durante el periodo de clases.
- ¡Eso es injusto, Zeus! – Exclamó Takeru. - ¡Yui no ha hecho nada malo!
- Zeus, esto no es necesario – dijo Thot.
- tú mismo te contradices, Zeus… - intervino Loki, desde la jaula suspendida en el aire. – Se supone que Yui tiene que estar con nosotros para enseñarnos las costumbres y los sentimientos humanos, si haces eso, no podrá hacerlo.
- Podrá hacerlo durante las clases – dijo Zeus, rotundo. – En cuanto a ti, Loki Laevatein… lo que has hecho no es exactamente motivo de expulsión, pero sí de ser encerrado por tiempo indefinido.
- jum… bueno… - dijo Loki, encogiéndose de hombros. – Sin problema, al fin y al cabo, estoy acostumbrado a que me encierren. Al menos esta vez, será por algo que hecho realmente…
- ¡Por favor, Zeus-san! ¡No lo haga! – Gritó Yui, desesperada.
- Silencio, Kusanagi Yui… no me pidas favores después de llamarme tirano…
- se lo suplico, Zeus-san – la chica se fue al suelo de rodillas e hizo una reverencia hasta casi tocar el suelo.
- ¡No, Yui! ¡No hagas eso! – Exclamó Takeru. - ¡Lo haré yo!
Para sorpresa de todos, pero sobretodo de Yui, Takeru también se puso de rodillas e hizo una reverencia hacia Zeus.
- ¿Susano'o?
- ¡Maldita sea, Tak-chan! ¿¡Qué haces!? – Exclamó Loki, aporreando la jaula. - ¡No te humilles por mí!
- No es humillación, Loki – contestó el dios japonés. – Sino una muestra de respeto. Zeus, Loki es nuestro compañero y nuestro amigo; comete muchos errores, como todos nosotros; pero esto no ha sido más que una travesura. Te suplico que le dejes libre, yo me comprometo a vigilarle para que no la lie más.
Zeus se le quedó mirando en silencio, sorprendido por sus palabras y sus acciones; como si no se esperara algo así de alguien con el carácter de Susano'o.
- se lo suplico, Zeus-san – dijo Yui. – Dele otra oportunidad a Loki-kun.
- parece que has aprendido algo, Susano'o – dijo el dios griego, sin prestar atención a Yui. – Bien, como recompensa a tu buen comportamiento, te concederé lo que me pides, siempre y cuando, cumplas tu compromiso de vigilar a Laevatein. De otro modo, los dos seréis expulsados, ¿queda claro?
- sí, Zeus – contestó Takeru, que ya se imaginaba que el director pondría una condición como esa.
- Levántate, Susano'o – le dijo Zeus, al tiempo que hacía desaparecer la jaula, haciendo que Loki cayera al suelo. Luego se volvió hacia Yui. – En cuanto a ti, Kusanagi Yui, tienes hasta la noche para recoger las cosas de tu habitación y trasladarte a las dependencias de la biblioteca. Vivirás allí hasta que tu castigo haya terminado, lo cual, sólo depende de ti, por supuesto. Y si estás pensando en verte con ellos a escondidas, te advierto que si lo haces, seréis todos expulsados, aunque eso tire por tierra mis propios planes.
- Zeus, vuelvo a decir que esto no es necesario… - protestó nuevamente Thot.
- Ya veo… - comentó Zeus. – A ti también te ha hechizado… tal vez Apolo tenga razón… parece que es un hada… - al contrario que su hijo, Zeus no pronunció la palabra "hada" con cariño y amabilidad. – Podéis iros.
- Te espero, Kusanagi Yui – dijo Thot, resignado a no poder evitar las órdenes de Zeus.
- Sí, Thot-sama – contestó la chica, entristecida por la situación.
Una vez estuvieron fuera de la vista de los profesores, Loki se paró y se volvió hacia Yui.
- oye, koneko-chan, ¿cómo se dice gracias en japonés? – Le preguntó en voz baja, intentando que no lo oyera Takeru.
- se dice "arigatou" – contestó Yui, extrañada - ¿Por qué…?
Sin decir nada, Loki avanzó hasta colocarse frente a ellos dos y se arrodilló en el suelo, como habían hecho ante Zeus para ayudarle a él.
- ¿Qué haces, idiota? – Saltó Takeru, sorprendido.
- arigatou – dijo Loki, agachando la cabeza. – Los dos me habéis dado una lección de amistad, ya que a pesar de lo que os hice, me habéis ayudado.
- Jum, anda, levántate, idiota – le dijo el dios japonés, con una pequeña sonrisa.
Loki también sonrió y se puso en pie.
- Tsk, no esperaba que a Zeus se le ocurriera hacer una cosa así – comentó el dios de la Trampa, fastidiado. – Aún hay tiempo para que koneko-chan tenga que ir con el pajarraco, deberíamos hablar con los demás. Me niego a no poder hablar con ella, y más a que ella y tú no os podáis ver, Tak-chan. Estoy seguro de que los otros pensarán lo mismo.
- pero… - dijo Yui. – Zeus-san…
- no hablemos aquí – dijo Loki, más serio que nunca. – Zeus puede tener una manera de escucharnos.
- Si Zeus quiere oírnos, nos oirá, - comentó Takeru, fastidiado. – Estemos donde estemos… aquí hace su voluntad.
- Jum, tranquilo… - le guiñó un ojo. – Vamos a buscar a los demás, y luego hablamos.
Todos se reunieron en las habitaciones de los nórdicos; cuando los demás dioses supieron lo que había hecho Zeus, se indignaron por lo que consideraron una injusticia.
- ¡iré a hablar con él! – Dijo Apolo. – Yousei-san no ha hecho nada malo y no tiene porqué castigarla así.
- no servirá de nada, Apolo – intervino Hades. – Sabes cómo es Zeus y que nadie puede hacer que cambie de opinión. Y, en todo caso, en realidad, esto tiene poco que ver con "el respeto" que Kusanagi le pueda tener a Thot… todos sabemos que le tiene mucho.
- ¿Qué quieres decir, Hades-san? – Preguntó Takeru.
- Antes de nada, - dijo el dios del inframundo. – Loki, dijiste que aquí podríamos hablar… ¿estás seguro?
- Sí – contestó Loki. – Como todos sabéis, por poca gracia que le haga a Zeus, los grilletes no anulan nuestro poderes, sólo los limitan. No me es fácil, pero sigo pudiendo hacer pequeñas ilusiones y poner barreras protectoras.
- ¿Se-seguro que estás bien, Loki-kun? – Preguntó Yui, fijándose en que tenía mala cara.
- Sí, tranquila… por favor, Hades… dinos lo que ibas a decirnos.
- De acuerdo, - asintió Hades. – Es únicamente una suposición, pero conociendo a Zeus como le conozco, posiblemente es cierto. Desde el principio, dijo que nos había traído a este lugar para que comprendiéramos los sentimientos y las costumbres humanas, para que los mortales se volvieran a acercar a los dioses, para evitar una "desgracia", aunque evita decirnos cuál es esa desgracia. Hasta ahí, ningún problema; es cierto que desde hace bastante tiempo, al ser olvidados por los humanos, hemos perdido parte de nuestro poder… eso lo hemos notado todos.
- sí, eso es verdad – comentó Dionisos.
- sin embargo, Zeus no busca que los mortales se vuelvan hacia TODOS los dioses, sino sólo hacia los dioses griegos… en concreto, busca que Apolo y Yui acaben juntos – explicó Hades. – No ha enviado a Yui con Thot por una supuesta falta de respeto, sino que lo que busca es que al separarla de Takeru, su relación se enfríe y su hijo tenga su oportunidad.
- ¡Qué cabrón! – Saltó Takeru.
- No puedo creerlo – dijo Apolo, apesadumbrado. – ¿Cómo puede hacer algo como eso?
- Ya he dicho que es una suposición – dijo Hades. – Sin embargo, tú y yo sabemos cómo es, Apolo…
- Tenemos que buscar la manera de tirar por tierra ese plan – dijo Loki. – Sin embargo, aún no sé cómo… tengo que pensar…
- y…. y… ¿y si le pedimos ayuda a Thot-sama? – Propuso Yui.
- ¿¡Qué!? – Saltó Takeru, indignado. - ¡Ese pajarraco está compinchado con Zeus! ¡Qué tonterías dices, hierbaja!
- es que… antes me pareció que no estaba de acuerdo con lo que hacía Zeus-san – explicó Yui. – Quizá…
- Yui… por mucho que intente saber que hemos estado hablando en este rato – le dijo Takeru, muy serio. – No le digas nada.
- … está bien… yo tampoco confío demasiado en él, sólo me pareció que…
- nuestra prioridad, mientras buscamos la manera de ir contra Zeus – comentó Loki, - es poder comunicarnos con koneko-chan mientras esté con el pajarraco y coordinar los momentos en que ella y Tak-chan se escabullirán para verse.
- ¿Y cómo vamos a hacer eso, Loki-kun? – Preguntó Yui, sin saber muy bien cómo iban a hacer eso.
- Jeh, tenéis suerte que soy un manitas – dijo el dios de las Trampas, orgulloso de sí mismo. – Hace tiempo me fijé en ese aparato humano que llevas; se llama móvil, ¿no?
- Sí, pero… desde que llegué aquí, no funciona – objetó Yui, sacando su móvil.
- jeh, confía en mí, koneko-chan – contestó Loki, y acto seguido, fue hacia un armario de la habitación y cogió una pequeña caja, que puso sobre la mesa. – Imagino que lo que pasa es que tu móvil no funciona para contactar con el mundo humano, y es normal, ya que estamos en un mundo diferente.
Loki abrió la caja y sacó tres móviles prácticamente idénticos al de Yui. Uno de ellos se lo dio a Apolo y el otro a Takeru.
- Si presionáis este botón de aquí, se enciende – explicó, mostrándoles cómo se hacía en el móvil que se había quedado para sí mismo. Con alguna dificultad, sobretodo en el caso de Takeru, tanto el griego como el japonés consiguieron encenderlo; cuando lo hicieron, Yui miró el suyo, sorprendida. En la pantalla había aparecido un símbolo en forma de sol, como los que había por toda la Academia, era como si volviera a tener cobertura.
- Loki-kun, ¿qué has hecho? – Le preguntó la chica, sorprendida.
- ¡Je, je, je! En previsión de algo así, bueno, más bien para poder comunicarnos entre nosotros, fabriqué estos móviles y logré conectarlos en una cosa que se llama "red local", para que funcionen sólo entre ellos. ¡Jeh! ¡Me encanta la tecnología humana!
- ¿Y esto… cómo se usa? – Preguntó Takeru, mirando el aparato con extrañeza y dándole vueltas.
- ¡Oye! ¡Ten cuidado, que…! – Le advirtió Loki, en el mismo momento que el móvil salía disparado de las manos del dios del Mar, haciéndose pedazos contra el suelo. - ¡… es frágil!
- Upps…
- ¡Take! – Le regañó Yui, viendo lo que había pasado. - ¡Ten más cuidado!
- Estooo… ¿se puede arreglar? – Preguntó Takeru, con una sonrisa culpable.
- no, no se puede arreglar, suerte que tengo algunos más de repuesto – contestó Loki, fastidiado, mientras sacaba otro y se lo daba. – Pero te advierto que como te lo vuelvas a cargar, no te doy otro y te quedas sin hablar con koneko-chan.
- Perdón, perdón… - se disculpó Takeru, tratando el nuevo con sumo cuidado.
- ejems… ya tenemos resuelto el problema de comunicarnos con Yui mientras está con el pajarraco –continuó Loki. – Sin embargo, debemos guardarlos bien, para que ni Zeus, ni el pajarraco los descubran, o Yui podría tener problemas.
- ¡SÉ QUE KUSANAGI ESTÁ AHÍ DENTRO! – Se oyó el vozarrón de Thot, que parecía venir justo de detrás de la puerta. - ¡ABRE LA PUERTA, LAEVATEIN!
- Mierda, el pajarraco ya está aquí – dijo Loki, guardando su móvil a toda prisa. – Deprisa, guardad los móviles, tú también, koneko-chan – cuando los escondieron, le hizo un gesto a Balder. – Bal, ábrele o nos tira la puerta abajo.
Balder hizo lo que Loki le decía y le abrió la puerta a Thot, el cual entró como un vendaval, y fue directo hacia a Yui, acorralándola contra la pared, como era su costumbre.
- ¿¡Qué crees que estás haciendo, Kusanagi!? – Dijo, echándole la bronca. - ¡No puedes estar en las habitaciones masculinas! ¿¡Acaso quieres tener más problemas con Zeus!?
- ¡Oye! ¡Déjala en paz! – Exclamó Takeru, yendo hacia ellos.
- ¡Tú no te metas, fracasado! – Dijo Thot, sin mirarle. - ¡Vamos, Kusanagi! Ya he hecho que lleven tus cosas a las dependencias de la biblioteca, ya que tú no has sido lo suficientemente responsable como para recogerlas.
- p-perdón, Thot-sama… - murmuró Yui, mirando a Takeru, desesperada.
Thot se la llevó de allí, sin que ninguno de ellos pudiera hacer algo para evitarlo, entre otras cosas, porque no querían causarle más problemas a la chica.
El dios egipcio la precedió durante todo el camino hasta la biblioteca, con gesto serio en el rostro y sin decir ni esta boca es mía. Cuando llegaron, le indicó, también en silencio, una escalera lateral que llevaba hasta una habitación no demasiado grande justo por encima de la sala de lectura. Las paredes estaban forradas de estanterías, llenas de libros y en un rincón, Yui pudo ver una cama con dosel, muy similar a la que tenía en su habitación. Entre dos estanterías que hacían esquina, vio colgada una hamaca que parecía de lino egipcio.
- suelo dormir en esa hamaca – comentó Thot, señalándola, - pero supuse que te sentirías más cómoda si dormías en una cama similar a la tuya.
- gracias, Thot-sama – contestó Yui, sin mirarle.
- me temo que aquí no hay demasiado espacio y tendremos que convivir en la misma habitación – siguió explicando Thot. – Pero si necesitas un poco de privacidad, o quieres estar sola… puedes ir a la biblioteca, bueno y al baño, que está ahí.
- sí, Thot-sama – volvió a contestar, monosilábica e inexpresiva.
- escúchame, Kusanagi – le dijo Thot, con un intento de amabilidad, colocándose frente a ella. – Me escuchaste decirle a Zeus que no lo hiciera. Esta situación no es justa ni cómoda para ti, ni cómoda para mí, pero de momento no podemos hacer nada para evitarlo…
- no tiene que justificarse, Thot-sama – contestó Yui, volviendo la cabeza, y evitando mirarle a los ojos.
- sé que no confías en mí – siguió diciendo el dios egipcio, - pero me gustaría que eso cambiara.
- no puedo confiar en usted, Thot-sama… está aliado con Zeus-san… - contestó Yui.
- le sigo el juego… - replicó Thot. – Puede que no lo creas, pero Zeus no quiere ningún dios que pueda quitarle la supremacía; como bien dijo Hades el día que os trajo aquí, es un tirano. Yo también tengo un grillete, aunque me restringe mucho menos que a los otros dioses.
- ¿U-usted también? – Preguntó Yui, mirándole por primera vez, sorprendida.
- y no sólo yo… - añadió Thot. En ese momento, un joven moreno, con el cabello en cortado estilo paje, que le formaba una especie de orejas a ambos lados de la cabeza, vestido de forma similar a Thot y con la chaqueta del uniforme del instituto mal puesta, entró por la puerta.
- Ka… bara bara… ~
Yui se le quedó mirando. No le conocía, pero sus movimientos…
- Eres… eres el que le robó el vino a Dionisos-san el día de la obra de teatro - dijo la chica, sorprendida.
- Es Anubis, también es un dios egipcio y está a mi cargo – explicó Thot. – Si no hago lo que Zeus quiere, nos quedáremos aquí encerrados… si fuera solo yo… bueno, no me importaría, pero Anubis no merece eso…
- Yui-chann… - de repente, el inocente dios egipcio se abrazó a la cintura de la chica. – Kaaaa… ¿vas a vivir con nosotros? ¿Vas a vivir con nosotros?
- Anubis, no la atosigues… - le regañó Thot. – Ejems, seguiremos hablando en otro momento… como te dije, puedes usar el baño, si quieres ponerte el pijama o darte una ducha. No hace falta que pidas permiso para eso.
- Gracias, Thot-sama… pero estoy cansada… buenas noches.
La chica fue hacia la cama, y la abrió, metiéndose en ella con la ropa que solía llevar para estar en casa. Thot se la quedó mirando preocupado porque ni quisiera cenar, ni tampoco se cambiara de ropa.
- Anubis… - le dijo, en voz baja. – Te he dicho que no la atosigues, pero intenta acercarte a ella… hacerte su amigo. Me temo que se va a sentir un poco sola.
- sí, lo haré, Thot-chan… - contestó Anubis, asintiendo con la cabeza. – Yui-chan me da pena, la pobrecita…
- venga, ve… quizá si tú le dices si quiere cenar un poco, aceptará – le dijo Thot, viendo como la chica les daba la espalda en la cama, abrazándose a la almohada como si fuera un salvavidas.
Anubis fue hacia donde estaba Yui y se la quedó mirando un rato, luego se acercó más y le puso una mano en el hombro; la chica se estremeció al notar el contacto.
- ¿Yui-chan? – La llamó con su voz dulce, en voz baja. – Yui-chan, ¿estás bien?
- ¿Anubis… kun? – Ella se volvió hacia él. Parecía que no quería hablar, pero vio que Thot había abandonado la habitación, como si quisiera dejarles solos. – N-no estoy bien, Anubis-kun… no puedo decirte nada, pero… no quiero estar aquí…
- quiero ser tu amigo, Yui-chan – le dijo Anubis, mirándola con pena. – kaa… puedes confiar en mí…
- gracias, Anubis-kun…
- ¿no vas a cenar nada? – Le preguntó el dios egipcio con voz suave. – Thot-chan ha ido a buscar nuestra cena…
- tengo hambre, pero… no sé…
- No nos molestas, Yui-chan – le aseguró Anubis, con una sonrisita. – Ka... bara bara ~
- ji, ji, ji – rio Yui, ante la forma de actuar de Anubis, justo en el momento que Thot regresaba con tres tazones humeantes.
- no sabía qué tipo de sopa te gustaba, Kusanagi…- dijo Thot, acercándose a ellos con la bandeja. – Puesto que a mí me gustan todos, he traído tres para elegir…
- gracias, Thot-sama… - dijo Yui, apartando la vista. Sin decir nada más, cogió uno de los tazones. – Ramen con curry… ¡me encanta! – añadió la joven, entusiasmada.
- Me alegro de que te guste – sonrió Thot, con más amabilidad de la que nunca había tenido.
- Thot-sama… - murmuró Yui, un poco avergonzada.
- en el fondo, te entiendo, Yui… - llamándola por su nombre por primera vez. – No tienes porqué confiar en mí, ni tampoco en Anubis… para ti, somos lo mismo que Zeus…
- … usted… lo que hizo hace unos días… - empezó a decir Yui, sin mirarle a los ojos, cogiendo un poco de ramen con los palillos. Thot suspiró, como si se sintiera un poco culpable por aquello.
- … te pido disculpas por eso… - dijo en voz baja, como si no le saliera. – No debí hacerlo… pero durante todo este tiempo, he tenido muchos problemas para contenerme, mostrándome duro y brusco contigo… al fin y al cabo, soy tu profesor… y no está bien. Sin embargo… - le acarició un mechón de cabello, sorprendiendo a la chica por su ternura, - estás aquí, sola e indefensa… y no puedo evitarlo. No puedo evitar sentir lo que siento.
- yo… Thot-sama – murmuró la chica, apretando los ojos. – Lo siento, Thot-sama… pero yo… no siento lo mismo por usted. – Para sorpresa de Yui, Thot puso cara de tristeza y se apartó un poco.
- no tienes porqué disculparte, Kusanagi – respondió, volviendo al tratamiento más distante. – Al menos, me gustaría que confiaras en mí.
- po… podría intentarlo, Thot-sama – contestó Yui, tratando de arreglar la incómoda situación. – Sí, quiero confiar en usted, siempre lo he querido… pero… me daba miedo su forma de tratarme.
- ya veo – sonrió Thot. – Sé de qué hablaste con tus compañeros… - admitió el dios egipcio, haciendo que la chica diera un bote que dejó escapar el tazón de sopa. Thot lo cogió casi al vuelo, para que no acabara en el suelo.
- T-Thot-sama… ¿c-cómo… cómo…?
- Tu amigo Laevatein es poderoso, incluso con el grillete que le puso Zeus, pero una reunión como la vuestra no iba a pasar desapercibida para ese tirano – explicó Thot. – Puesto que es algo común en su familia, teme que cualquiera de sus hijos, Apolo incluido, conspiren contra él.
- ¿Quiere decir que Zeus-san sabe que…?
- No, no lo sabe – aseguró el dios egipcio. – Supuse que ibais a hablar de alguna manera de ir contra Zeus, y evité que pudiera ver nada. También tengo ciertos poderes sobre las ilusiones y, puesto que mi grillete es menos fuerte, pude hacerlo.
- T-Thot-sama… - Yui lo miró agradecida y avergonzada a la vez. Si eso era cierto, Thot les había ayudado. - … yo… siento no haber confiado en usted, Thot-sama…
- no tienes porqué disculparte… - contestó Thot. – ¿A qué conclusiones llegasteis? No llegué a oírlas.
Yui lo miró. Había quedado con los demás que no le diría nada a Thot, pero la situación había cambiado, y quería confiar en que el profesor quería ayudarles. Tenía el presentimiento de que hacía bien.
- Hades-san dijo, aunque era una suposición suya, que Zeus-san nos había mentido, que atraer a este lugar a los dioses sólo había sido una forma de guardar las apariencias con sus respectivos panteones y que en realidad, lo que planeaba era promover el acercamiento de los humanos a los dioses, favoreciendo sólo a su panteón y más concretamente, a Apolo-san…
- si te soy sincero, realmente desconozco los planes de Zeus, - dijo Thot, sentado en la cama, junto a ella. – Ni siquiera a mí me lo ha contado todo, se limita a decir que ocurrirá una gran desgracia si los dioses no llegan a entender el corazón humano… sin embargo, no me sorprendería que, en realidad, los demás panteones no le importaran. Es tarde y tienes cara de cansada; seguiremos hablando mañana.
- sí, Thot-sama…
- Buenas noches, Kusanagi.
- Buenas noches, Thot-sama…
Después de despedirse, Thot se apartó de la cama y fue hacia la hamaca, tumbándose en ella, mientras Anubis se acomodaba en una mullida alfombra.
Toda la habitación estaba a oscuras y en silencio, cuando de repente, sonó un pequeño pitido y una vibración. Yui, que aún no se había dormido, se apresuró a coger su móvil, para que no hiciera más ruido. Thot tampoco dormía, pero fingió no haber oído nada.
"¿Unh?" Yui miró el móvil, viendo que tenía un mensaje de WhatsApp, en realidad varios, ya que la habían añadido a un grupo que habían llamado "jardín de dioses".
Hola, yousei-san, ¿cómo estás? El primero venía, obviamente de Apolo. Yui escribió la respuesta enseguida diciéndoles que estaba bien y que Thot la había tratado con consideración, respondiendo a las preguntas de sus amigos. El móvil volvió a sonar, aunque esta vez, con el tono de llamada, que la chica se apresuró a cortar.
- Kusanagi… - la llamó Thot, desde su hamaca, haciendo que Yui se quedara petrificada y tratara de fingir que dormía. – Deja el móvil y a dormir.
- Am… perdón, Thot-sama – se disculpó la chica y escribió un rápido mensaje a Takeru, que era quien la había llamado, diciéndole que tuviera cuidado.
Upps, perdón, Yui, me equivoqué… aún no sé utilizar este cacharro… Le escribió Takeru. ¿Es verdad lo que dijiste? ¿El pajarraco te ha tratado bien?
Sí, Take, me ha tratado bien… tengo que contaros algo, pero no por aquí… quiero hacerlo cara a cara… aunque espero que no te enfades…
¿Eh? ¡Voy a verte ahora mismo! Escribió Takeru, poniendo expresiones alarmadas, usando los emoticones del WhatsApp.
Yui también se alarmó, podrían tener problemas muy graves si Takeru intentaba colarse en la biblioteca, pero por mucho que intentó ponerle que no viniera, que ya hablarían en clase, en un momento que pudieran, él ya no le hizo caso. En pocos minutos, recibió un nuevo mensaje.
Estoy en la terraza… te veo desde aquí, sal, Yui…
La chica miró hacia un lado de la habitación y, efectivamente, había un balcón y en él, estaba Takeru, esperándola y haciéndole señas. Con sigilo, salió de la cama y fue hacia allí; sabía que sería mejor que ella saliera a que él entrara, ya que habría menos posibilidades de que Thot pudiera descubrirles. Se reunieron en el balcón.
- Yui… - Susurró Takeru, mientras la abrazaba con cariño. - ¿Qué era eso que querías contarnos cara a cara y que temes que yo me enfade cuando lo sepa?
- Am… Takeru, he hablado con Thot-sama – confesó Yui.
- ¿¡Qué!?
- Chist… no grites – le pidió la chica. – Él ya sabía de lo que habíamos hablado, de hecho, me dijo que aunque Loki puede crear ilusiones, estas no eran tan fuertes como para protegernos de Zeus, él mismo utilizó su poder para cubrirnos. Nos ha ayudado y quiere seguir haciéndolo, Take… por eso le revelé todo lo que hablamos.
- Tsk… no confió en él y tú tampoco deberías, Yui – la regañó el dios del Mar, enfadado. - ¿Acaso has olvidado que está aliado con Zeus?
- no, pero… me ha contado sus razones para ello… él también tiene un grillete, Take… y él también está atrapado aquí, lo mismo que Anubis-kun…
- ¿Qué quién? – Preguntó Takeru, extrañado.
Justo en ese momento, Anubis salió a la terraza, encontrándolos allí.
- ¿Yui-chan? ¿Por qué no estás en la cama? – Preguntó el dios egipcio.
- ¡Anubis-kun! – Se alarmó Yui, al verle allí. – Por favor, Anubis-kun, no le digas a Thot-sama que nos has visto aquí…
- ¿él es tu novio, Yui-chan? – Preguntó Anubis, con inocencia, al verles abrazados.
- tú, vete de… - entonces Takeru se dio cuenta de que Anubis parecía un perrito. - ¡Un perrito!
El dios del Mar se separó un momento de Yui y se agachó junto a Anubis, poniéndole una mano en la cabeza.
- escucha, bonito – le dijo con voz dulce. – No podemos dejar que Thot se dé cuenta de que estoy aquí, o Yui podría tener problemas. Anda, vuelve dentro.
- sí, Yui-chan es muy buena, no quiero que tenga problemas…
Takeru le sonrió al dios egipcio y vio como volvía dentro, dejándoles solos de nuevo.
- ¿Qué me estabas diciendo del pajarraco, Yui? – Preguntó Takeru, volviendo a su lado.
- que él y Anubis también tienen un grillete y están atrapados aquí – explicó la chica, de nuevo. - Creo que podemos confiar en que nos ayudará, Take…
- Tsk… si es cierto que él también tiene un grillete y está tan atrapado aquí como nosotros… - comentó Takeru, sin querer confiar en Thot, pero sí en Yui. – Aun así, ten mucho cuidado, zazzou, y no te confíes. Podría ser que te haya mentido para hacer que confíes en él.
La chica asintió, aunque estaba casi segura de que el dios egipcio estaba de su lado. Takeru la volvió a abrazar y la besó. Para él, un dios que nunca tuvo ninguna relación con los humanos, y que los odiaba por débiles, cada vez era más fácil estar con esa humana que le había enseñado lo que era la confianza y lo que era el amor. Los sentimientos humanos más elevados.
- no quiero irme – le susurró, al oído, aún abrazado a ella. – Quiero quedarme contigo esta noche… y todas las demás.
- yo también, Take… pero… no podemos…
- Lo sé… buenas noches, zazzou… - el joven dios le dio un último beso y se separó de ella para ir hacia el balcón, de donde tenía la cuerda que había utilizado para subir hasta allí, pero… ya no estaba… se asomó y la vio sobre la hierba del jardín, parecía que se había desatado. Si tuviera sus poderes divinos, no hubiera habido problema, pero tal como estaba, no podía arriesgarse a saltar toda la distancia desde el balcón al suelo. – Mierda…
- ¿Unh? ¿Qué pasa, Take? – Preguntó la chica, al verle dudar.
- la cuerda que usé para subir hasta aquí se ha soltado – explicó Takeru. – No puedo volver a mi habitación…
- Y Thot-sama cerró con llave la puerta que da a la biblioteca… ¿¡ahora que hacemos!? – Se alarmó Yui. - ¿¡Por qué no pruebas a contactar con los otros chicos!?
- mmm… sí, tienes razón, Yui – Takeru se puso a buscar el móvil por todos los bolsillos de su ropa, pero éste no aparecía por ninguna parte. – No… ha desaparecido…
- ¿Qué?
- c-creo que lo he perdido… Loki me va a matar…- se lamentó el dios del Mar, acordándose de que Loki le había dicho que no le daría otro si a ese le pasaba algo. – Y si eres tú la que les avisas…
- Loki-kun se va a enterar… - contestó Yui. – Tendrás que quedarte aquí esta noche y por la mañana, intentaré sacarte de aquí antes de que Thot-sama se despierte y buscaremos juntos el móvil, con la luz del día.
Era arriesgado, ya que Thot podía atraparlos, pero Takeru no podía quedarse a dormir en la terraza, así que con sumo sigilo, entraron en la habitación y se dirigieron directamente hacia la cama de Yui. Takeru se metió primero, para poder estar en el punto más alejado y oscuro de la habitación, por si al profesor le daba por levantarse y mirar hacia allí. Yui se acostó a su lado, un poco nerviosa, ya que era la primera vez que dormía con un chico a su lado, y más con un chico que le gustaba tanto y no sólo le gustaba, sentía algo mucho más profundo por él. No se atrevía a llamarlo amor, porque era la primera vez que sentía algo así y tenía miedo de estar pensando lo que no era.
- Yui… - Takeru se acercó más a ella y le cogió una mano. – La cama no es muy grande y si te alejas más, te vas a caer, zazzou.
- es que… es la primera vez que duermo con un chico, Take… - le confesó ella, en voz baja.
- ¡más te vale! – Siseó él. – Ya es bastante malo que Apolo fuera el primero en besarte, aunque fuera en la mejilla, como para en encima…
- ¿eso son celos? – Preguntó Yui, siguiendo su conversación en voz baja, medio riéndose de él.
- jum… zazzou… - replicó Takeru, cogiéndola y atrayéndola hacia a él, para empezar a hacerle cosquillas.
- no… Take… ja, ja, ja, ja, ja… ahora no… Take… ja, ja, ja, ja – pidió la chica, muriéndose de la risa. – Thot-sama podría despertarse. - ¡Ja, ja, ja, ja, ja!
No pudo evitar una carcajada, porque él no paraba de hacerle cosquillas, con la evidente consecuencia de que Thot se despertó de golpe, incorporándose.
- ¡KUSANAGI! – Bramó, indignado, saltando de la hamaca y yendo hacia allí. Takeru se detuvo al punto, y se escondió todo lo que pudo entre las mantas, aunque era evidente que al acercarse, vería el bulto de su cuerpo. Yui trató de hacerse la dormida, pero no funcionó. - ¡Deja de hacerte la dormida y dame ahora mismo ese móvil!
- Thot-sama, ¿qué pasa? – Dijo Yui, haciéndose la tonta, como si se acabara de despertar con el grito del dios egipcio, al tiempo que, con su menudo cuerpo, trataba de tapar al chico.
- ¡no te hagas la tonta o peor, no me lo quieras hacer a mí! – Le gritó Thot. - ¡Dame ahora mismo ese móvil y duérmete de una vez!
Extrañamente, Thot parecía estar únicamente interesado en requisarle el móvil, como si creyera que lo que pasaba era que Yui estaba jugando con el aparato. Por alguna razón… no veía a Takeru.
- perdón, Thot-sama… no volverá a pasar – se disculpó la chica.
- dame eso, - insistió, más calmado. – Si creo que te has ganado el derecho a tenerlo de nuevo, te lo devolveré…
- sí, Thot-sama – contestó la chica, sumisamente, dándole el móvil, aunque sólo fuera para hacer que se fuera de nuevo a dormir.
- bien…
El dios egipcio cogió el móvil y fue con él hasta un baúl que tenía sobre la mesa. Sacó una llave que llevaba colgada del cuello y la usó para abrirlo, guardar allí el aparato y volver a cerrar el pequeño baúl.
- ¡a dormir, Kusanagi! – Le gritó, volviéndose él mismo a su hamaca.
- perdón, Yui – susurró Takeru, en voz muy baja, culpable por los gritos que Thot le había pegado a Yui. – No debería haber hecho eso.
- Tranquilo… no pasa nada… - contestó la chica, también en voz muy baja.
- pero es verdad, Yui – dijo el chico. – Quiero ser el primero para ti…
- yo… yo también quiero que seas el primero, Take – susurró la chica. Takeru volvió a atraerla hacia a él, esta vez para abrazarla con fuerza.
El dios del Mar sabía que no podía ser allí, no con Thot tan cerca, pero no podía contener las manos, ni tampoco los labios. Empezó a besarla por el cuello, haciendo que la chica se estremeciera…
Yui ya había salido de la habitación, rumbo al aula donde se impartían las clases. Como si no hubiera pasado nada la noche anterior, Thot le dijo que se adelantara, que él tenía cosas que hacer. Una vez solo, el dios del Conocimiento cogió algo que había guardado esa madrugada en el baúl: una camiseta de deporte masculina negra con bordes dorados. Tenía una ligera idea de quién era el dios que había pasado la noche con Yui, pero quería tener pruebas, además de los mensajes que había leído en el móvil de Yui… y conseguiría esas pruebas, aunque tuviera que hacer algo desagradable y que iba a poner en evidencia a esa joven humana…
*****FIN DE CAPITULO*****
