Capítulo 3: Hora de reaccionar
- Maestra Némesis, Lala Satalin Deviluke ya está en mi poder. La primera fase del plan está completa.
- Buen trabajo, Azenda. Recuerda que la princesa Lala y los otros rehenes deben llegar con vida a nuestra base. Si les pasa algo, el peso de la culpa caerá sobre ti.
- Entendido, Maestra.
La comunicación se cortó de inmediato. El helicóptero pilotado por un aviador hipnotizado surcaba por encima del océano a gran velocidad. La Maestra Némesis lo había robado de una base militar con el objetivo de acortar lo máximo posible las distancias con su centro de operaciones especial. Mea Kurosaki se miraba la situación desde el asiento del copiloto, mientras Némesis se agarraba a una barra vertical que actuaba como pasamanos.
- Es una lástima que no hubiera ningún vehículo más rápido. -dijo la pelirroja, moviendo su capucha hacia atrás.
- ¿Acaso querías un caza? -preguntó Némesis, con ironía- Este medio es el más adecuado, no hay llamar la atención. Además, esta zona del océano está prácticamente desierta de tráfico aéreo. No habrá pegas. Y otra cosa, me encanta que me lleven a los sitios, me hace sentir superior.
- ¿Y qué haremos con este hombre? -volvió a preguntar Kurosaki, refiriéndose al piloto del helicóptero.
- Fácil. Le borramos la memoria y lo dejamos en algún rincón de la gran ciudad cuando lleguemos. Seguro que le encantará iniciar una nueva vida lejos del ajetreo de Japón…
- Gran idea, Maestra. –contestó Mea- El plan está saliendo a la perfección. Sólo falta que todos los peones se junten y vengan hacia nosotros…
Mientras tanto…
Tras lo ocurrido, Momo no podía dejar de dar vueltas alrededor del sofá, muy nerviosa. Hacía cosa de veinte minutos que Azenda había secuestrado a sus hermanas sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo. Rito también estaba bastante atacado por los nervios. Aparte de haberse llevado a su hermana Mikan, Azenda le había dado una información inesperada: su hermana y las princesas de Deviluke no eran las únicas secuestradas. Pero, ¿por qué? ¿Cuál era el motivo para llevarse a otras chicas? Todas estas preguntas rondaban su cabeza cuando, de repente, una rápida figura femenina entró por la ventana. Era ni más ni menos que Oscu.
- ¿Por qué estáis semidesnudos dando vueltas por la casa?
- Han secuestrado a Mikan. –respondió Rito, secamente- También se han llevado a las hermanas de Momo y dos chicas más.
Oscu no movió ni un solo músculo de su cara, pero en su interior se cocía un enfado de una magnitud jamás vista. Y no era para menos, porque Mikan era su única amiga, la única persona con la que podía compartir pequeñas experiencias diarias. En ese momento, la asesina galáctica dirigió su mirada a la princesa Momo, que todavía iba vestida únicamente con sus bragas.
- ¿Acaso ibais a cometer algún acto pervertido? –preguntó, transformando su pelo en un puño.
Rito, como siempre, se puso de lo más nervioso. Pero Momo supo conservar la calma, aun con todo lo que había ocurrido.
- Simplemente hacía muchísimo calor para llevar ropa. –respondió la princesa- Además… Desde que me quedé embarazada no sería bueno para mí hacer esfuerzos bruscos…
- ¿A…a qué te refieres? –preguntó Rito, algo nervioso y desviando su mirada hacia el televisor.
Y justo en ese momento, la pantalla se encendió de forma súbita, sin que nadie hubiera usado el mando a distancia. Momo dirigió su mirada hacia el televisor aterrada, mientras que Oscu no mostró ningún miedo. La pantalla mostraba nieve, interferencias, pero rápidamente cambió por una imagen de Mea Kurosaki que pilló a todos por sorpresa. Parecía una especie de videoconferencia preparada con los poderes especiales de Némesis.
- Saludos, Rito Yuuki y princesa Momo. Espero que estéis disfrutando de lo que muy pronto será vuestro bebé, pero os traigo muy malas noticias. Creo que habéis sufrido una serie de, como los llamaría… ah, sí: secuestros sin previo aviso.
- ¿Cómo te atreves, desgraciada? –preguntó Momo, muy cabreada- No puedo creer que hayas traicionado a Nana de este modo…
- Princesa, su hermana gemela Nana Astar Deviluke formaba parte de los planes para crear el harén de Rito Yuuki, ¿verdad? Entonces era nuestro objetivo, del mismo modo que Lala, Mikan, y las senpais Haruna Sairenji y Yui Kotegawa.
La cara de Rito cambió del terror al pánico y al enfado: ¡Haruna y Yui también había sido secuestradas! El chico se sentó en el sofá y se llevó las manos a la cabeza. Momo no podía creer lo que oía.
- Cómo os atrevéis… -murmuró Momo, hecha una furia- No merecéis existir…
- Quizá… Pero no os preocupéis… -siguió Kurosaki- …porque todavía tenéis la oportunidad de salvar a una sexta candidata. Para ello, la Maestra Némesis ha tenido el honorable detalle de daros una pista para ir en su ayuda: Cuando el sol se ponga en la ciudad del ritmo eterno, la joya turquesa será engullida por la oscuridad.
Y tras esa pista, Mea les deseó buena suerte con tono de burla. Antes de que se cortara la comunicación, Oscuridad Dorada le mandó un mensaje a su "hermana":
- Mejor será que ni tú ni Némesis os confiéis, Mea Kurosaki. Nos estáis dando demasiadas pistas…
- Eso es lo que tú te crees, hermanita… -dijo Mea, antes de reír de forma sádica.
Y el televisor se apagó, como si nada hubiera pasado. Pero el daño ya estaba hecho. Rito y Momo habían quedado hechos polvo, mientras Oscu meditaba sobre la gravedad de la situación.
- Sabía que no podía confiar en ella... –murmuró Momo- Sabía que no debía conocer nada sobre el plan del harén… Y mira ahora… Mis hermanas, Mikan, Haruna y Yui, todas secuestradas. ¡Y encima falta una sexta!
- Quizá deberíamos averiguar a quién se referían y dónde está localizado ese objetivo. –apuntó Oscu.
- Oscu tiene razón. –dijo Rito- Debemos pensar a qué se refería con la pista… Lo que más me ha llamado la atención ha sido lo de la ciudad del ritmo eterno y el diamante turquesa…
- Es una trampa. –sentenció la segunda princesa de Deviluke- Todas esas chicas son señuelos para eliminarnos a los tres.
- De mi lo entendería, princesa Momo. –dijo la rubia- Pero… ¿por qué debería eliminaros a vosotros dos?
- Yo sé que querían eliminarme a mí también, Némesis compartía objetivo con Oscu, pero quizá… ahora que estás embarazada también quieren quitarte del camino. –comentó el chico pelirrojo.
Momo giró la mirada y movió sus manos hacia su vientre hinchado. No quería bajo ningún concepto que tocaran a su bebé, por lo que estaba preocupada por aquella aparente trampa. De repente, pero, se le iluminó la bombilla. Parecía que había descifrado el acertijo de Némesis, así que explicó su hipótesis a Rito y Oscu. Ambos estuvieron de acuerdo con su idea.
- Tengo el plan perfecto. –comentó la pelirrosa- Sólo necesitamos el medio de transporte adecuado…
- Podríamos usar mi nave, Lunatique. –dijo Oscu- Con tal de ayudaros a salvar a Mikan, lo que haga falta.
- ¡Genial, Oscu! –exclamó Momo- Solo necesito hablar con mi contacto allí y nos ponemos en marcha. Estas dos desgraciadas no saben la que se les viene encima…
Y mientras…
El helicóptero de Mea y Némesis acababa de aterrizar en medio de una espesa selva. Las dos posaron sus pies en el suelo embarrado y se pusieron a caminar apartando todo tipo de plantas y arbustos.
- Maestra, no creo que haya sido buena idea darles tantas pistas, mi hermana y la princesa Momo son expertas en combate, podrían meternos en problemas. –comentó Kurosaki.
- No te preocupes, Mea. Está todo bajo control. Muy pronto esos tres tendrán que pasar por las peores torturas imaginables. Especialmente tú, Momo Velia Deviluke…
Continuará…
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