Disculpen la enorme demora ú_u


Cap.3 En libertad

Su vestimenta para la boda era de soberbia porque realzaría su estatus y está acorde al gran evento que se suscitaría en la montaña, nuevamente habrá una reina en Erebor y el pueblo enano quiere celebrar a lo grande, pues es la pieza faltante para sentir al reino completo, ya que al haber rey y reina está el complemento, la fuerza y la ternura juntas para gobernar el reino. El hijo de Thror recuperando considerables fuerzas estaba más que contento, estaba extasiado por ver realidad su sueño, porque él pensaba que compañía era lo que necesitaba su hijo mayor, compañía desde luego enana y no de otra raza. Cuando recibió la noticia, se dejó ver su amplia sonrisa por entre sus barbas ahora arregladas dignamente como debe estar en un descendiente de Durin, en ese momento Thraín era el complacido mientras que el futuro esposo permanecía quieto y callado como las rocas de la montaña, serio pero respetuoso ante su padre; Balin quien estaba detrás de él podía ver como la noticia era menor para Thorin; por fuera hablaba ante los comentarios festivos de Thrain, aunque por dentro callaba como lo hace el joven rey.

La dama Glami, una enana originaria de las Montañas de Hierro y que servía en la casa de Daín, fue tratada con el respeto que merece una reina, esta dama se sintió casi desmayar ante la noticia de que el rey la había escogido a ella, su madre, una enana muy mayor pero despierta celebró con bendiciones, la notica fue dada por Balin, ver el semblante de aquella fémina le sería maravilloso si no fuese por tener tatuada la imagen de Thorin la noche anterior de haberla escogido.

Había mucho movimiento en la montaña por la futura celebración, cada sirviente que atendía al rey le daba su sincera felicitación y alegando pedir a Mahal por una próspera vida junto a su amada. Thorin asentía seriamente a sus palabras, pero no decía más, entiende la alegría que irradia al pueblo por su boda, celebran tanto como Thrain al contarle su decisión; si, Erebor se volverá a llenar de vida con la boda, en una celebración con música, enanos bailando sin cesar, comida en abundancia, el más exquisito vino; su padre con una sonrisa de oreja a oreja como cuando antaño, todo será celebrar, todo será regocijo y lluvia de felicitaciones.

Excepto para él…

-¿Le complace?

-Buen trabajo, retírense –Habló sin voltear a verles y dirigiéndose a un estante donde se hallaban muchos libros, los cuatro enanos obedecieron a su gobernante, dejando al rey en la soledad del cuarto.

Lo siguiente a hacer son las labores, por estar cerca la boda no va descuidar sus obligaciones con las que nació, el sonido de la pluma mojada en tinta recorriendo diestramente el papel amarillo era la melodía relajante, su semblante el mismo, su actitud la misma, en sus ojos reflejarse el movimiento de la pluma como danzando sobre el papel, ahí está Thorin Rey Bajo la Montaña desbordándose de alegría por la boda.

Y esa imagen fue la que vislumbraron los príncipes por la ventana de la habitación, alcanzando también el traje para la boda que era la mejor compañía de su tío.

-Si el traje cayera a la chimenea encendida, te aseguro que ríe de muerte.

-No lo dudes Kili.

-Qué horror... que nuestro tío se encuentre así por su boda, se veía más animado en las bodas de las Montañas Azules cuando éramos niños, ¿Acaso nuestro abuelo no ve eso? –Dijo Kili incómodo al ver a su tío en tal comportamiento.

-Recuerda que los matrimonios en estos casos son arreglados, al menos le dieron oportunidad de tratar a la dama antes de que tomara la decisión, en eso el abuelo fue amable.

-¿"Amable"? Se va a casar con una enana que ni cosquillas le hace, ¡Míralo! Está completamente marchito, no soporto verlo así, pero no nos queda más que apoyarlo y no preocuparlo.

-Así es, yo también odio verlo así pero debemos apoyarlo, ya es bastante con que se tenga que casar a la fuerza por nuestra ley.

-Hubiera preferido que se casara con "Otra" –Habló dando un suspiro lamentable al hacer la anotación, su hermano presionó en forma de apoyo su hombro.

-Todos queríamos lo mismo, vayamos a ayudarle con los papeles, hagámosle un poco de compañía –Su hermano accedió gustoso.

Era una dama respetuosa para con ella, podía iniciar y terminar una conversación en cualquier momento, sabía de memoria el linaje de Durin y podía ver el toque de mando, mostraba interés en un arma que era tocada por sus manos y aunque podía hablar la lengua elfica, como a muchos enanos, no le son gratos los elfos pero sabe dialogar civilizadamente. La dejó impresionada y pensaba que al menos sería una eficiente reina, ayudaría a su hermano en su labor. Dís mantuvo conversación con ella para conocerla, confirmando la aprobación de Thorin para el puesto.

-Sé que a su majestad le gusta hacer las cosas a su modo y voy a respetar eso, pero quiero estar enterada de las cosas que él haga, también quiero estar presente en las pláticas con el rey Thranduil, de esa manera aprendería a tratarlo y mi élfico crecería.

-No creo que haya mucho que aprender de ese reyecillo, pero si es tu deseo así será –Habló Thrain a su futura nuera y ella sonrió complacida.

Reunidos en la mesa toda la familia para disfrutar de la cena, los acompañaban Balin y Dwalin, Ori y sus tres hermanos junto a Bofur; pues Thorin había dicho que los miembros de la compañía serán siempre bien recibidos en su mesa cuando desearan honrarlo con su presencia, los integrantes que asistieron miraban a detalle a Glami y en verdad era hermosa; sus cabellos y barbas con tono dorado le daban un aire de realeza, sus ojos también eran llamativos bellamente, al oírla hablar captaron que aunque respetuosa y sabiendo tratar a la familia Durin, era capaza de imponer su opinión si algo se salía de control; justo las cualidades de una reina como en décadas anteriores.

Todos estaban frente a la mesa con unas copas a la espera de Thorin, éste hizo su aparición, el personal lo recibió con respeto al igual que la compañía pero con toque más ligero y eso el enano lo agradecía bastante, antes de dar un paso recorrió con la vista el lugar, deteniéndose ante Glami que sonría con ánimo medido. Avanzó hasta su lugar en la mesa y al llegar a donde la dama, tomó su mano besándola, las mejillas de Glami se sonrojaron por la atención, acto seguido ordenó que se sirviera la comida. Y, si no fuese porque estaban varios integrantes de la compañía hablando de diferentes cosas cada uno, denotando risas, la cena pudo haber sido algo muy, muy inapetente. Con Thrain respondiendo a los otros enanos de vez en cuando porque gustaba más de su platillo favorito, Dis disfrutando de lo que sea que hablen los demás y Thorin casi absorto al plato, no obstante charlando con Glami por cortesía, intentado interesarse por lo que salga de su boca, tomando nota para saber cómo tratarla y darle las comodidades necesarias, su hermana esporádicamente los observaba, para haber pasado un mes después de elegirla seguía una brecha y en su hermano sólo ve en sus ojos un azul apagado, su voz en son de mando pero nada más, sus expresiones… si la cuchara le habla, sería lo más asombroso.

-Oh madre si lo vieras… ¿Papá no ve eso?, La enana derrocha tanta atracción a él como los elfos a mí, perdóname Hacedor pero no soporto ver a mi hermano marchito.

-Yo sé que sus compañeros de viaje se han ganado un lugar en esta mesa y lo respeto mucho, también a ellos por su valerosa acción en el rescate de Erebor –Habló Glami condescendientemente con una sonrisa al rey -, pero quisiera que también mis padres tuviesen permiso de compartir la mesa con nosotros, y mis amigos.

-Sus padres serán siempre bienvenidos, por su puesto, pero sus amistades es algo que discutiré en otro momento.

-Sé que no son de su agrado porque no lo acompañaron cuando usted reclutó para el viaje, pero con mi familia han sido generosos y yo quiero seguir compartiendo la mesa con ellos como lo hemos estado haciendo.

Dis quedó sorprendida y preocupada por lo que Thorin responda, los enanos de los que habla la dama, claramente son de los primeros en negarse a acompañarlo y encima cuando llegaron a las Montañas Azules dudaban de darles alojamiento, eso molestó a Thorin y ahora dejarlos comer en su mesa por favor de la futura esposa es algo impensable. El rey calló en sus adentros esquivando la mirada de la dama, su padre también veía su comportamiento, su respuesta fue la misma, lo pensaría. Para el término de la cena y a solas con Thrain; éste le soltó que debía acceder a las peticiones de su "Novia", Thorin quería gritar de la consternación por lo sencillo que habló su padre, él no se retractó, llegando a exigir que acepte toda petición de su esposa o no se verá como su igual.

-Ellos nos negaron ayuda al principio, de no ser por la intercesión de otros ellos no habrían hecho nada, además esos no quisieron ayudar en recuperar Erebor, ¿Ahora les voy a dar una estúpida sonrisa en MI mesa?; No padre… ¡Yo no lo haré!

-¡No me levantes la voz! –Gritó Thrain haciendo parpadear a las velas de la habitación, Thorin quedó estático -, Serás rey pero aún soy tu padre y tengo autoridad, debes complacer a tu esposa y si a esos enanos los quiere en su mesa entonces que así se haga, no tiene que ser diario, será de vez en cuando y cuando eso pase tú debes mostrarte con dignidad, no demostrar ser del montón; esto es también parte de ser rey.

Todo lo escucha su hijo y su hija al otro lado de la puerta, intrigada oye y por dentro se despedaza, su amado hermano está complaciendo los caprichos del deber, ella tampoco quiere en su hogar, menos en su mesa a los que negaron ayuda, lo que más anhela es tomar un hacha y echarla sobre esos enanos egoístas. Lo siguiente que oyó fue equivalente a cuando Erebor cayó.

-Si padre.

Los últimos toques y el hacha para Thorin fue terminada, un obsequio de toda la compañía para su valiente rey, el resultado era satisfactorio, agradó a cada uno con sus gustos y saben que complacerá al futuro esposo. Dwalin es quien tiene el honor de probarla para cerciorarse de su capacidad y todo encaja, sonríe al imaginar a Thorin acabando con orcos de un solo tajo con tal arma, los demás también pueden imaginarse la escena.

-Al tío le va a encantar.

-Eso esperamos, muchacho –Dijo Dwalin dando un apretón en el hombro de Fili.

-Mi traje para la ceremonia está listo, mi esposa es muy habilidosa con las telas –Dijo Gloin orgulloso -, los suyos también están listos, pero el traje de Bombur costó más trabajo por tanta tela, debes bajar esa barriga.

-Claro que la he bajado.

-Será en sueños –Todos se rieron incluso el mismo Bombur.

Los demás tuvieron oportunidad de probar el hacha y todos quedaron fascinados con ella, será un regalo digno para su gobernante y amigo, Gloin y Dwalin se encargarían de pulirla y dejarla presentable para la boda, como es un regalo de toda la compañía ellos la entregarían personalmente, Kili y Fili miraron más el arma, notando algo que seguramente los demás no, en una parte en el mango del hacha estaban los nombres de cada uno, de cada integrante, miraron que el nombre de Gandalf y el de Bilba estaban escritos. Fue el momento en que el menor de lo príncipes hizo memoria, al mago se le había invitado como debía, ¿Pero también a Bilba? Y no siendo prudentes, preguntaron abiertamente a los demás, todos respondieron que sabían que Gandalf asistiría, pero de la hobbit no tenían conocimiento si fue invitada.

-¿No fue invitada? – Preguntó Oin, los demás se voltearon a ver.

-No creemos que se llegara a eso, el rey debió invitarla, no pudo haber excluido a un miembro vital –Dijo Gloin convencido.

-Nuestro rey es muy agradecido con quienes le fuimos fiel –Ahora habló Ori -, lady Dis es quien se encargó de las invitaciones, ustedes deberían saber mejor que nosotros.

-Tienes razón Ori, hemos estado ocupados y nuestra madre también, seguramente también invitaron a Bilba a la boda como debe ser.

-Ehm... chicos –Habló Bofur no queriendo amargar la sonrisa de esperanza de los jóvenes príncipes por ver a su amiga de nuevo -, yo no creo que sea prudente que viniera… creo que sabemos por qué.

Ahí cayeron en cuenta, por ser enanos jóvenes no pudiendo con la incertidumbre abandonaron a los otros para buscar a su madre, las palabras de Bofur también dejaron a los demás pensativos; en el viaje ellos fueron testigos de cómo el trato de Thorin y Bilba fue cambiando notoriamente de forma certera pero discreta, aunque ya ha pasado año y medio de su partida no pueden creer que su rey se olvidara de algo tan palpable; es en ese momento donde todos aunque queriendo celebrar para animar a Thorin, en también ayudar para que él siga adelante con su deber y darle todo el apoyo posible, tampoco sienten gran ánimo por la boda con Glami.

Los príncipes encontraron a Dís en su salón privado, estaba hilando en una rueca, sus ojos azules como los de su hermano mayor estaban absortos en el hilo de color rojo, pero al sonido de la puerta abrirse se volcaron hacia sus hijos sonriendo dulcemente, los chicos cerraron la puerta acercándose a Dis, ella aunque ocupada en el día, siempre dejaba de lado cuando venían sus hijos, nada era más importante que ellos.

-Hijos queridos al fin los veo, fueron crueles en no acompañar a su madre en el almuerzo.

-Lo sentimos madre, trabajábamos en el regalo para nuestro tío –Dis asintió sonriendo.

-Y estando en eso pensamos en algo, ¿Invitaron a Bilba a la boda?

La sonrisa amable de Dis desapareció por un semblante serio, no rígido, pero palpable, esta mueca no alentó la esperanza de los hermanos, pidieron una respuesta.

-Glami y yo nos encargamos de las invitaciones, yo en la mayoría, pero su abuelo sólo interfirió en una ocasión y fue su decisión no invitar a la hobbit Bolsón.

-¡¿Qué?! –Gritaron estupefactos los dos.

-Eso es injusto ella nos acompañó en todo el viaje, salvó nuestras vidas varias veces.

-Fue leal a nuestro tío aun cuando fue tocado por la ceguera de Smaug, ella debe venir.

-¿Creen que yo no sé eso? Todos hablaban muy bien de esa hobbit y todo creí, no lo pongo en duda y tampoco pongo en duda lo que ocurrió entre mi hermano y ella, pero mi padre se ha impuesto y yo creo que hasta tiene razón.

-Nuestro abuelo se está excediendo, ¿Entonces que va a hacer conmigo y Tauriel?

-Eso se hablará después, pero entiéndalo, su tío tomó una decisión y les confieso que yo soy la primera en oponerse a este compromiso, mi hermano no está ilusionado con la ceremonia, ni siquiera tiene afecto alguno a su prometida, lo está haciendo por el deber, no por más que eso; ver a la señorita Bilba puede lastimarlo y causar la ira de mi padre, ella saldría perjudicada, además ¿Creen ustedes que quiera venir a la boda?, Piénselo hijos.

Ambos príncipes bajaron la mirada con desilusión, coraje e impotencia; no es que recuperando Erebor todo sería de cuento con fantasía y vida melosa, sería una vida real con sus altas y bajas, sin embargo lo que se les ha presentado desanima, su tío tanto lucho contra todo obstáculo y hasta con él mismo para recuperar la vida de su pueblo, era justo cumplirle su único deseo pero el miserable deber del linaje de Durin lo tiene más apagado que cuando huyeron de la montaña.

Los príncipes no quisieron oír más, su madre les aclaró todo, se retiraron del salón con una Dis no más alegre que ellos.

-Cada uno tomó su camino, cada uno tomó un sendero diferente y aun cuando mi hermano no optara por tomar esposa, la hobbit no pensaría igual.

Todo estaba preparado para la ceremonia nupcial, el aire general de Erebor era de festividad por la próxima boda que va acorde con la primavera, la futura reina había pasado tiempo entre su prometido y conocer mejor al pueblo de la montaña, los enanos del pueblo concordaban con ser la ideal para el puesto de reina, era hermosa, elegante y sabía hablar como lo haría una reina; que su pueblo la aceptara puede tranquilizar al rey porque la tratarán como tal, pasados los meses necesarios ya debe celebrarse la boda, Thorin hizo administración de su tiempo para sus labores y Glami, aprendió cosas de ella, ella de él; podría suscitarse que con el tiempo le agarrase cariño como ocurrió con sus padres, de los integrantes de la compañía sólo Fili y Kili hicieron grandes esfuerzos por tratarla, los demás no lo intentaron demasiado por sentir que eso sólo dependía de la familia real.

Con todo y todo, le fecha se aproximó y dará comienzo a una nueva etapa en la vida de Thorin junto a una dama enana, ahora deberá hacer mejor uso de su tiempo para estar con ella y proveerle las comodidades necesarias, así como esforzarse cuando vengan los amigos de ella a su mesa, aguantando no sacar la espada y atravesarlos o al menos correrlos a patadas.

Dain fue de los primeros en llegar a la montaña y ser el primero de sus parientes en felicitarlo, halagando el buen gusto de su primo, conforme llegaban algunos parientes le decían lo mismo, Glami sentirse halagada pero orgullosa de haber sido escogida entre muchas para ser la esposa de Thorin, aún entre damas de abolengo más alto. La mesa de la familia real era cada cena como un preámbulo a la fiesta, compartiendo y divirtiéndose mientras conocían a Glami; Dis y los príncipes lo acompañaron en cada ocasión, nuevamente para serle de apoyo, tratando de que él lo disfrutara y Thorin mismo intentaba dejarse llevar por la alegría de los demás, ni que decir de Thrain al ver como las cosas sucedían como él tenía pensado, como sólo podía ocurrir si su hijo acataba las reglas del linaje de Durin; a cada que terminaba una convivencia con sus familiares, en voz sólo para él al apretar afectuosamente su hombro, decía.

-¿Lo ves? El cumplimiento de tu deber recompensa la obediencia.

Thorin quiere escuchar esto como un bálsamo, se quiere convencer de que es eso, un ánimo a seguir adelante, no quiere hacer caso al pequeño pero vivo piquete en el corazón que le ocurre cada vez que su padre habla.

Y siendo así, logrando que las palabras de su padre, las de sus parientes, las de Glami y su familia abarquen terreno en su corazón; él en sus salidas por el reino descansando de las labores, suele visitar algunas casas, esto lo ha hecho desde que volvieron a Erebor y lo hace para que su pueblo lo sepa cercano, que no será como Thror que fingía oír pero sólo escuchaba la voz egoísta de su amor al oro; él no es así y visita las casa de sus súbditos para conocer sus problemas y ayudar a mejorarlos. Fue en una de esas visitas que llegó a la casa de un matrimonio mayor, sólo vivían ellos y su hija pero ella había partido a las Montañas de Hierro a visitar a unos parientes y volverá en unos días. El matrimonio compartió con su rey algo de pan, queso y vino, Thorin disfrutó mucho la estancia allí y más al observar como él lo hace al matrimonio.

Eran tan mayores como su abuelo si viviera, el señor había trabajado toda su vida como herrero y la esposa como costurera, se enteró que llegó a confeccionar algunos vestidos a su madre; al mirarlos vio toda una vida de unión, con todo lo bueno y malo que ella traiga pero al final juntos; eso es lo que el Hacedor quiere con sus hijos, es algo que ellos quieren también.

-Nos ha honrado con su presencia en nuestra humilde casa, vuelva cuando lo desee alteza.

-Eso me gustaría mucho, gracias por su amabilidad.

-Créame que rezaremos a Mahal por una unión tan larga como la nuestra.

Lo dijo sinceramente y él sonreír quedamente ladeando la mirada por unos momentos, la señora enana se sentó junto a su esposo tomando éste por inercia su mano, Thorin sólo pudo ver felicidad.

-¿Cómo supieron que debían estar juntos?

-Oh majestad, que pregunta –Reía la señora enana.

-Los años no borran mi memoria y le digo que no fue sencillo, ¿Verdad?

-Oh sí, mi padre no lo hizo fácil –Lo dicho llamó la atención del rey enano.

-¿Por qué lo dice? ¿No estaba de acuerdo?, Su oficio me parece respetable para sostener a su familia.

-Pero mi padre quería que marcháramos lejos de Erebor, en aquel entonces había conocido a mi esposo, nos enamoramos y mi padre no lo toleró, parte de que insistiéramos en irnos era para poder comprometerme con un señor enano de las Montañas Azules, mi padre estaba aferrado a comprometerme por un futuro mejor para mí, en verdad lo hizo por mí, no por tener una mejor posición social.

-Entonces ¿Qué hicieron?

-Discutimos muchas veces, nunca había visto a mi padre tan enojado como las veces que venía mi esposo a pedir mi mano, pero con el tiempo él lo aceptó y nos casamos, a mi padre le costó tiempo asimilarlo, incluso después de la boda no lo vi en tres largos años.

-Debió ser duro –Dijo casi sorprendiéndose por la necedad a que se puede llegar.

-Lo fue.

-Yo llegué a sentirme mal por mi esposa y por las peleas que se provocaron, pero yo no podía dejar ir la felicidad que Mahal puso delante de mí, desde el instante en que cruzamos palabras sentimos algo diferente y con el tiempo eso aumentó y no podíamos negarlo, pero no lo vea tan mal, su majestad; luego de esos tres años mi suegro llegó a considerarme como su hijo y hasta me enseñó sus fantásticas habilidades de herrería que no compartió con nadie más que conmigo, una muestra más de que Mahal nos escogió para estar juntos y ante eso sólo puede haber bendiciones.

-Y otra cosa importante es que no nos rendimos para estar juntos, no importa lo mucho que sufrimos en el camino, ojalá nuestra experiencia pueda enriquecerlo de alguna manera, su majestad.

-Lo hará -Habló Thorin casi en un suspiro, sonriendo débilmente.

-Creemos que será usted muy feliz, no deje escapar la oportunidad que le presenta, cuando los sentimientos son tan fuertes, sólo la muerte podría ser rival.

Aquella tarde con la pareja mayor de enanos estremeció sobremanera a Thorin, sus palabras no pueden ser menos que la verdad, caminó solo por más horas hasta que llegó la noche y él aun andando por los pasillos del castillo, no era causalidad que no se topara con nadie, sabía por dónde ir para no dar con algún sirviente y menos con su padre; porque todo lo que tenía en la mente eran las palabras del matrimonio mayor. Miró en sus rostros total verdad de su historia y como entre sus arrugas y canas, se veía una historia de dos almas unidas sin importar las contrariedades.

Se sintió inferior a ellos, pero él no contaba con la libertad necesaria, todo estaba encima suyo por ser descendiente de Durin, cargando a todo un pueblo desde que nació.

Sus pasos le hicieron dar a un pasillo con balcones con vista al exterior, avanzó ante la luz de luna que alumbraba, debió ir con un paso débil porque en uno de los balcones estaba abierto y su hermana estaba afuera y no le oyó que estaba ahí. La miró sólo por curiosidad en medio del balcón dándole la espalda, nada interesante y dispuso marchar a su habitación para dormirse hasta el mediodía dejando a su cabeza descansar; sin embargo, la cabeza de Thorin sería más pesada al oír a la princesa.

-...Eso no, ¡Oh Mahal! Lo siento.

Algo que preocupara a su hermana era también para preocuparlo a él, no entendía porque dijo esa expresión hasta que notó a un cuervo, el que estaba bajo los servicios de Dis, comprendió que debió darle un mensaje doloroso porque su hermana no se pone así por cualquier cosa, ella es fuerte. Thorin calló para enterarse de lo que preocupó a su hermana.

-Era una posibilidad después de que no hubo promesas, era de esperarse.

Escudo de Roble no entendía sus palabras, pero intentando oír al cuervo podría enterarse mejor, ya que no descarta de que Dis se lo oculte para no preocuparlo.

-Pero está bien ¿No es cierto? -El ave graznó moviendo la cabeza –Mahal bendiga su vida, aunque estoy segura que su raza venera a Yavanna, gracias por hacer estos viajes tan precipitados -acarició con cariño al ave y ésta movía las plumas de su cola en signo de gustarle -, algún día te volveré a enviar para felicitarla por su unión, aunque creo que hay que dar algo más que sólo un mensaje de felicitación por una boda, estoy segura que adornos de plata serán excelentes y yo les agregaré el decorado en esmeraldas –Dis sonría quedamente para darse ánimos -, es lo esencial para realzar la figura de la señorita Bolsón, ¿No lo crees Wrun?

El aliento se le escapó a Thorin, los ojos se le abrieron en demasía, sintió bajarle la sangre y el corazón latirle aceleradamente. La reacción de su cuerpo no la puede controlar así que no retiene ni entiende como sus ojos se llenaron de lágrimas, atinado a tener dominio de si para alejarse del balcón sin ser aún visto por Dís. Corrió como loco aguantando por no gritar y ser descubierto por alguien, llegó a su refugio en su habitación tirándose sobre una alfombra de piel de oso, a la que estrujó hasta que los nudillos se le hicieron blancos, gemía como animal herido y si gritaba mordía la alfombra para que nadie le oyera; ¿Cuánto tiempo permaneció de esa manera? No lo supo, no sintió la noche avanzar ni le interesaba, todo lo que tenía en su mente eran las palabras de su hermana, aferrándose más al suelo y a sus ojos salir más lágrimas.

Ésta era una reacción que no venía a suceder en los enanos con frecuencia, sólo cuando sufrían una irreparable pérdida, Thorin no había llorado jamás como lo hace ahora y no ha sentido mayor desesperación que la que siente esa noche.

¿Cómo pudo suceder?, Él mismo se quiso adiestrar todo este tiempo, demostrar que era fuerte y que era capaz de llevar el peso del legado de Durin en su espalda; que aceptaba la vida al lado de una enana para bien de los demás y que con el tiempo tomarle el cariño que le debe a su esposa.

Pero todo fue invento de su imaginación, no estaba ganando al corazón como él había querido, bastaron unas pocas horas para que se desmoronara en el suelo; pensó que podía hacer a un lado el recuerdo de Bilba pero todo fue un error y un fracaso. Quiso tener la mente ocupada y no funcionó porque a las palabras de su hermana Thorin siente deseos de morir, si nadie lo hace él es capaz de hacerlo; maneras hay muchas. La estampa que muestra en el suelo se aleja de la imagen del rey valeroso que tiene su pueblo; cuando llegó el amanecer avisando por la luz que se escabulle de su ventana, vemos al Rey Bajo la Montaña tirado en la alfombra que ahora estaba rasgada, desalineada su ropa, sus cabellos revueltos y su vista que era poseedora de un bello azul, esta mañana aparecen grises y sin brillo.

Tocan a la puerta pidiendo entrar las mucamas para preparar su baño y ropa, el rey habla en su lengua natal para ordenar que se marchen y nadie tiene permitido entrar, las mucamas obedecen a la voz de su rey con preocupación, sin embargo son obedientes y se van.

Los enanos que llegaban irradiaban emoción por la celebración, hace tantos años que no había una boda que se celebrar en la llamada "Unión de Mhahal", un enorme y espacioso salón para abarcar a todo el pueblo de Erebor si era preciso donde ellos eran testigos de un nuevo matrimonio de los descendientes de Durin, a la Compañía evidentemente se les asignó el mejor lugar aún por encima de los parientes del rey y ellos estuvieron de acuerdo porque ellos se lo merecían, los jóvenes príncipes miraban sorprendidos por estar por primera vez en ese salón y de cómo la alegría estaba en cada enano, ellos también querían ser felices por la boda, la compañía también lo quiere... hasta el propia Gandalf que sonríe amigablemente a sus viejos amigos, quiere sentirse regocijado con este momento, al punto de lanzar fuegos artificiales en cuanto los novios se den un beso, pero no tiene mucho ánimo al ver que en realidad la compañía no estaba completa.

-En verdad que esta familia no deja de sorprender, cuanta precaución para que Thorin llegue al altar.

-Nosotros no queríamos asistir si ella no estaba, pero sería faltarle el respeto a nuestro rey y amigo, gracias por venir aún así Gandalf.

-Pediré que nuestro amigo rey sea valiente y dichoso al lado de esta dama enana, pero...

-¿Qué te sucede? -Preguntó Balin al ver que el semblante sereno del mago, cambió por uno de intriga.

-¿Desde cuándo Thorin toma decisiones así? Sé que es más razonable que su primo pero también sé que su valor es más terco.

Balin puede entender a lo que se refiere, pero no comprende porque viene a decir eso en un momento como este. Y entre tanto terminaban de arreglar a la novia y al rey igual; con Thorin le había hecho compañía su padre en todo el proceso no dejando de decir lo feliz que estaba por este día, su hijo tan callado como las piedras, escuchándolo, mirándolo, observando que Thrain no era la representación del ánimo del pueblo, si no la encarnación de la voz de sus deberes, no oye su voz como un dulce sonido de viento suave, si no el estruendoso sonido de piedras cayendo pesadamente. En plática o por estar muy emocionado, Thrain no ve que el hijo que arregla sus cabellos tiene la mirada muerta, el ánimo apenas empujado por el viento.

-Sólo recuerda que yo siempre he querido tu felicidad –El latir en el corazón del rey pareció reaccionar.

-¿La quieres?

-Desde que naciste, hijo mío si tan sólo tu madre te viera estaría tan...

Llamaron a la puerta siendo Dis, para avisar que ya estaba todo preparado, Thrain muy satisfecho se adelantó no sin antes abrazar fuertemente a su hijo mayor y darle un beso en la frente a su hija menor, Thrain marchó y la princesa se dispone a irse también, cuando...

-Hermana ¿Quieres mi felicidad?

-Claro que sí.

-Entonces ¿No tienes nada que decirme?

-Que rezo a Mahal por tu unión -Le dijo con una sonrisa, dio media vuelta pero otra vez la voz de su hermano la detuvo.

-Es curioso que recen tanto por mí, como si esto no fuera lo correcto.

-Lo es para el pueblo, papá siempre dijo que nuestro actuar afecta a nuestros súbditos -Otra vez dio media vuelta, los ojos de Thorin parecieron revivir con las palabras de su hermana que ahora sonaba como a su padre.

La tomó de la mano haciéndola voltear con él, Dís aunque sorprendida no se intimidó ante la mirada de su hermano, con sus ojos indagaba y ella le hacía frente, ver esta chispa de vida fue lo más confortable que la princesa admiró en todos estos meses en su hermano.

-Dime desde cuando has estado al pendiente de ella -Dís no se sorprendió de que lo supiera, alguien se enteraría en algún momento.

-El necesario para conocer a alguien a quien jamás he visto, como era tema prohibido no iba a divulgarlo ni con mis hijos, después de todo las vidas de cada uno están donde deben, ¿No lo crees, hermano?

-¿Jamás me lo ibas a decir?

-¿Cómo podría ante tu deber? Jamás olvidaría el carácter que nuestro padre heredó.

Soltó su mano exhalando un bufido pesado, caminando en la habitación como animal encerrado pensando tantas cosas a la vez, pero sólo una en mente, su hermana lo mira desafiantemente, esa mirada es la que le dio cuando tuvo que enfrentarse a la negación de casi todo un pueblo por partir a Erebor.

-Siempre han caído sobre ti muchas obligaciones, tu niñez fue diferente a la de Frerin y la mía, me sorprende todo lo que has aguantado, todo por un deber de sangre.

Thorin paró sus pasos por lo dicho y sin decir alguna palabra salió de la habitación, su hermana lo mira y aunque siente que puede estar mal y que va en contra de todo lo dictado, lo prefiere porque ve vida en su hermano otra vez. Él caminó hasta la habitación donde estaba Glami, abrió la puerta y despidió a todas las mucamas que la atendían. La dama se impacta por este comportamiento del rey, quien le encaró la mirada, pero sin llegar a la brutalidad, al contrario, tenía control de sí mismo, una voz interior le decía a Glami que por primera vez estaba viendo a "Thorin" y no al "Rey".

Los enanos se impacientaban por la tardanza de los novios, en especial Thrain que a poco iría por ellos, no obstante, las grandes puertas de mármol y decorado de oro se abrieron, calmando los humos de Thrain al ver su hijo... para volver a inquietarse al verlo con sus cabellos sueltos y no recogidos para la ocasión; su hijo mayor avanzaba agrandes pasos por el salón ante la mirada del pueblo sorprendido por su aspecto, al llegar al altar, el lugar más alto del salón para que los presentes no perdieran detalle de la ceremonia; barrió a todo el pueblo con la mirada de forma lenta, observando las miradas de sorpresa e interrogación por su comportamiento, miró a su padre que le miraba de forma estricta a la espera de lo que diga.

-Como heredero que he sido desde mi nacimiento, en toda mi vida me inculcaron el amor y cuidado de mi pueblo, sin importar lo que cueste, esto lo aprendí, pero también hay algo que pude aprenderle a mi abuelo, el rey Thror: Dejarme llevar por el egoísmo.

Hubo murmullos en todo el salón, nadie había olvidado los actos de Thror, pues aunque le obedecían por ser el gobernante y padre, son conscientes de que la llegada de Smaug fue por toda la riqueza que protegió, porque no tenía más uso que satisfacer el deseo de su rey.

-No me refiero al egoísmo por el oro o piedras preciosas, me dejaré ir por el egoísmo de mis sentimientos –Los enanos más confundidos estaban menos Thrain que su enfado iba creciendo –hubiera dado mi vida en la batalla de los cinco ejércitos por este pueblo sin embargo Mahal me concedió sobrevivir para gobernarlos, estaba dispuesto a respetar las leyes de nuestro pueblo para darle dignidad... pero ya no puedo más, por cumplir las leyes iba a contraer matrimonio con una dama enana, es digna, no lo niego, podría ser una buena reina; pero ese sacrificio no lo voy a hacer.

Los murmullos se elevaron, los parientes de Glami protestaban enfadados, la compañía al mirar todo avanzaron para darle protección a Thorin pero él, hizo señal de que desistieran, tenía que enfrentar a su pueblo y más aún a su padre.

-Si mi actitud condena mi posición como rey estoy dispuesto a ceder, supongo que merecen a un rey que siga todas las sagradas normas de nuestro pueblo.

Los enanos de Erebor no comprendían la actitud de su rey, los parientes de Glami estaban furiosos, tanto como los parientes de Thorin al contemplar una actitud ofensiva a sus tradiciones; fue entonces que Dain se abrió paso y preguntó abiertamente porque hacía todo eso; su primo no ocultó la verdad.

-Porque soy ambicioso y darle mi vida a una dama enana que no hace latir mi corazón es demasiado para mí -La boca casi se le cae a Dain quien hasta pareció perder el equilibrio.

Los murmullos es elevaron resaltando las quejas de los inconformes, ante tanta agitación de los presentes el estado de alerta de la compañía por proteger a su líder si alguien se salía de sus casillas se elevó, un mago inmóvil por el impacto desde su lugar, un padre con la sangre hirviendo y a poco de estallar como volcán; ante este panorama Thorin por fin respira con libertad, en dos años estuvo ahogándose en sus deberes, aunque esto es algo que un monarca descendiente de Durin no debe ver, él lo prefiere antes que todo, no importa lo que venga después.

-Pero primo... ¡¿Por qué?! Mira lo que dices, ¡Mira lo que tienes! Nadie podría ser mejor, ¡¿Por quién fue?! Seguro que así fue ¡¿A quién?! -Preguntó Dain furioso a su primo, dando un paso adelante de forma amenazadora, pero Thorin no le teme.

-Alguien que fue más responsable de que recuperáramos Erebor y que fuera posible reunirnos en este salón sagrado para esta boda.

Dain como muchos no entendía sus palabras, pero la dureza de los enanos no niebla su cabeza y comprendió que ese "Alguien" no era un "Él" si uno una "Ella", hablaba de la hobbit que conoció cuando todo cesó de la guerra, una sola vez la miró y no dio a más el encuentro, sin embargo ver lo que hace su primo por una pequeña hobbit, hace que cuestione todo.

Thorin volvió a mirar a su pueblo conmocionado.

-Decidí hacer caso al egoísmo de mis sentimientos por un ser al que hicimos a un lado, a la señorita Bilba Bolsón quien no tuvo lugar alguno en esta inmensa montaña, si este egoísmo les ofende, entonces merecen estar en cuidado de otro rey.

Y dicho esto se fue del gran salón con los gritos de queja de un pueblo, de familiares enfadados y de una compañía que aunque impactada... celebran la actitud...

Aunque cueste que jamás lo vuelvan a ver.

-¡Maldita sea mi suerte!

El hijo de Thror salió convertido en una bestia, si la mirada matara, Thorin estaría tendido en el suelo acompañado de su pony negro, él no miró a su padre con miedo pero tampoco lo miraba con rencor, Thrain acortó la distancia propiciándole una bofetada a su hijo que no esquivó, a propósito la recibió, los ojos negros de su padre jamás habían sido tan parecidos a los de Smaug como ahora, Escudo de Roble dejó que el mayor vociferara todo lo que deseara, que gritara demasiado para asustar a los animales del establo, dejó que aventara cosas por todo el lugar mientras él permanecía quieto en su lugar, dejó que gritara a Mahal que lo matara por su desacato, a cada cosa Thorin sufrió en silencio y no protestó.

-¡Tu madre habría muerto de vergüenza! ¿Por qué tuviste que hacer esto, hoy? ¿Por qué no hiciste lo que debías hacer?, Esa hobbit sólo vino a estropearlo todo ¡Demonios!

-Por esa hobbit los enanos de Erebor habitan está montaña de nuevo, quise cumplir mi deber pero no pude hacerlo, no si significaba matarme por dentro, casi daba la vida en esta guerra y yo no quería nada de honores, no los merecía después de dudar de mis aliados, lo único que yo quería era a Bilba.

-¡Te prohíbo decir su nombre! -Levantando la mano para golpearlo.

-¡Ya no puedes prohibirme! -Ahora detuvo su golpe, quedando sus rostros muy juntos, reflejando uno al otro en sus ojos -, Aún doy gracia al Hacedor porque estés vivo y quiero que vivas muchos años, pero ya no voy a seguir las ordenes de reglas que me matan.

-Con este enojo a mí me vas a matar.

-Entonces cuando muera recibiré mi castigo.

Soltó su mano sin brusquedad, subió al pony que ya llevaba las provisiones necesarias para el viaje, miró una última vez a su padre y marchó, dejando atrás la Montaña Solitaria, al pueblo de Erebor, incluso a la compañía; sabe que deja todo y aunque aún ese ímpetu de valor para enfrentarse a todo no le asegura ningún futuro al lado de la hobbit, anhela esto porque se sabe libre.

CONTINURA...